Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 4
"Us before Us"
—Me alegra que esta vez te hayas decidido acompañarnos, Louisa— confeso Mary Ann.
—Tenía que darme lo oportunidad de conocer el famoso lugar del cual tanto hablas en nuestra hora de almuerzo.
—Aquí nos reunimos para celebrar un asenso, cumpleaños o cualquier tipo de evento que requiera una celebración.
Sonreí por lo bajo.
—Inclusive un divorcio.
La voz de una de las chicas que se encontraban en ese momento en el círculo de amigos, capto mi atención.
—¡Oh!—fue lo único inteligente que salió de mis labios respecto a su último comentario.
—Y bien Louisa—me llamo la voz de Mary Ann—¿Ya reservaste los boletos de avión y de hotel para la semana de moda en Paris?
La pregunta de mi compañera de almuerzo me tomo por sorpresa que por un momento sentí como me atragantaba con mi propia saliva.
—¿Perdón?
—Sí. El jefe a cargo de la compañía, en este caso Will Traynor, y la asistente de este, son los responsables de asistir para representar a la empresa.
—Espera… ¿Me estás diciendo que iré a Paris con mi jefe?—pregunté exaltada abriendo mis ojos como platos ante las personas presentes.
—Creo que fue lo que dije—Mary Ann se llevo un trago de su piña colada a los labios para después proceder—Los años anteriores éramos Camilla Traynor y yo las que asistíamos, pero este año serán Will y tú.
No encontré las palabras adecuadas para seguir la conversación. Lo único inteligente que se me ocurrió hacer fue beber mi coñac a las rocas lo más rápido posible para procesar nuevamente la información que Mary Ann acababa de decir.
—Así que te recomiendo que mañana mismo te des a la tarea de hacer las reservaciones.
—Claro, eso mismo haré.
Tomé un último sorbo de mi bebida para después levantarme y dirigirme directamente al baño de mujeres. No sin antes hacerle saber a Mary Ann que tenía una urgencia en el baño.
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Cerré el grifo del lavamanos, seque mis manos y me dispuse a salir del cuarto. El lugar me parecía muy familiar, ya que me recordaba las veces que acompañaba a Patrick a su reunión mensual con su grupo de atletismo. ¡Santo dios! era tan aburrido, y estresante a la vez el estar escuchando solamente consejos fitness. Pero mis recuerdos fueron interrumpidos bruscamente por una voz muy familiar que provenía de la barra del lugar.
—Otra más, Jason.
—Señor Traynor ya ha bebido suficiente por esta noche. Le recomiendo que vaya a su casa.
Mi jefe, el bien vestido, era el dueño de esa voz tan familiar que quede petrificada por un segundo.
—¿Y quién eres tú para decirme que hacer? ¿Mi mamá?—preguntó mientras le daba el último sorbo a su bebida para después depositar la copa de un golpe sobre la barra.
El sobrio y distinguido Will Traynor, ya no era para nada eso, se encontraba totalmente en mal estado (para no decir ebrio) que por un momento me desilusione verlo en ese lugar. Dudé por un momento en acercarme y hablarle. No imaginaba cuál sería su reacción, tal vez confirmaría sus sospechas de que soy una entrometida y que me gusta el relajo (no todo el tiempo). Intenté pasar de largo sin verlo pero fallé totalmente, él ya había notado mi presencia.
—Louisa Clark, no sabía que frecuentabas estos lugares—habló entre pausas tratando de tomar una firme postura para ocultar su estado de ebriedad y mostrarme sus perfectos dientes.
—Y yo tampoco sabía que usted sí lo hacía—me defendí espontáneamente.
Pude visualizar como su encantadora sonrisa se desvaneció poco a poco de sus labios, que por un breve momento desee que no lo hiciera, ya que aún estando ebrio, su sonrisa era encantadora.
—¿Dónde está mi bebida?—le preguntó al hombre que se encontraba del otro lado de la barra, el cual solo negó con la cabeza.
—Creo que él tiene razón, Will. Ya has bebido demasiado. Lo puedo notar a kilómetros de distancia.
Will Traynor volteó su mirada rápidamente hacia a mí y volvió a sonreír, cínicamente, como era su costumbre.
—Está bien—dijo—Cómo no puedo beber—dio unos cuantos pasos hacia mí—¿Quieres acompañarme a mi departamento, Clark?—agregó tratando de recuperar una respetable postura ante mis ojos.
Su pregunta me tomo por sorpresa que inclusive pude sentir el ardor en todo mi rostro provocando que me enfureciera lo suficiente como para armarme de valor y poder darle una bofetada, pero recordé que posiblemente estaba hablando bajo los efectos del alcohol.
— Estás muy ebrio—contesté a su pregunta ignorando por completo la original.
—No lo suficiente para no estar cons…—No pudo terminar gracias al vomito espontaneo que produjo que perdiera el equilibro por un momento.
El hombre del otro lado de la barra solo hizo un leve gesto de fastidio por la desafortunada escena que estaba presenciando ente sus ojos. Inmediatamente tome a Will del brazo y lo ayudé a recuperar su postura, respiré profundamente y salimos del lugar.
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Ya estando afuera olvidé por completo que venía en compañía de Mary Ann, saqué mi celular del bolsillo y le envié un mensaje de texto disculpándome por haberme ido del lugar sin avisar.
—¿Avisando a tu casa que no llegarás a dormir esta noche?
Will se encontraba recargado en su coche con las manos en los bolsillos. Su cabello era un desastre junto con su ropa de vestir en perfecta combinación con esa horrible barba de meses.
—Claro que no—respondí un poco incómoda por la insinuación.
—¿Entonces porque nos vamos?
—Para evitar que sigas bebiendo. Mírate, eres un desastre.
Él solo se limitó a sacar las llaves de su coche para desactivar la alarma y abrir la puerta del conductor. Pero fui más rápida que él y le di un pequeño empujón para que no entrara y tratará de tomar el volante.
—Ni creas que vas a manejar en ese estado—le dije arrebatándole las llaves de su coche—Yo manejo, tú eres el copiloto.
Will Traynor arqueó una ceja y me miró fijamente. Sonrío y se dirigió al otro lado del coche balanceándose un poco y se introdujo en el auto como pudo. Yo por mi parte, di un leve vistazo a todos lados verificando que nadie nos viera, subí al vehículo y encendí el motor.
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"Photograph" sonaba en la radio mientras íbamos en el coche. No era tan escandalosa como pensaba que decidí repetir un pequeño fragmento de la letra. Pero mi inspiración fue interrumpida bruscamente por Will Traynor apagando la radio.
—¡Hey! Era mi parte favorita—dije sin despegar mi vista del trayecto.
—Estúpidas canciones románticas. Me dan urticaria—lo dijo en seco mientras miraba por la ventanilla del auto.
Lo miré de soslayo por un momento y solté un leve suspiro.
—¿Qué acaso nunca te has enamorado?—Pregunté sin pensar en la posible respuesta.
Will quedo en silencio por unos minutos, los cuales parecían horas, ya que se estaba creando un ambiente un poco incómodo entre nosotros.
—¿No vas a preguntar quién es?—respondió con otra pegunta en tono neutral.
La pregunta fue un poco confusa para mí, ya que no recordaba que estuviéramos hablando de alguna persona más, que por un momento pensé que yo era la ebria y él era el sobrio.
—No entiendo.
—Su nombre es Alicia y es…—pausó por un momento y aclaró su garganta—era alguien muy importante en mi vida.
Por fin pude entrar en contexto, hablaba sobre la chica de la fotografía que accidentalmente había encontrado en su oficina cuando decidí hacer limpieza por mi cuenta. Quede en silencio tratando de evitar que pasara un amargo momento pero prosiguió.
—Estuvo en mi oficina hace unos días. Me trajo la invitación de su boda —enfatizó la última palabra—¿Puedes crees que desea que asista a su boda con mi mejor ex amigo?—soltó una leve sonrisa con una pizca de sarcasmo en ella.
La confesión por parte de Will Traynor me tomo por sorpresa ¿El amor de su vida y su mejor amigo se iban a casar? Eso sí que debía doler. Ahora entendía su estado de ebriedad. Solamente quería olvidar un poco ese recuerdo amargo.
—¿No vas a preguntar qué paso?—volvió su mirada hacia mí.
Por un momento decidí hacerlo, pero creo que no me haría sentir nada bien el hecho de estar interrogando a mi jefe en su estado de ebriedad para sacar información sobre su vida personal y amorosa. Ya que dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad y Will representaba perfectamente ese dicho.
Me detuve en un semáforo en rojo.
—No tienes porque contarlo—evadí la pregunta original—No es el momento—terminé sin despegar mi vista del trayecto.
Vi de soslayo a Will, el cual quedo un poco sorprendido por mi respuesta. Sonrió y recargó su espalda y cabeza en el respaldo de su asiento. El semáforo dio la luz verde y proseguí.
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Ayudé a Will a bajar del coche y con su brazo rodeo mis hombros, cerré la puerta con la ayuda de mi pie y caminamos balanceándonos de un lado a otro hasta llegar al elevador del edificio. Oprimí el botón y las puertas nos permitieron entrar. Mientras intentaba encontrar la llave correcta de la cerradura de la puerta, recargué a Will en la pared, pero fue inevitable que no resbalara por ella hasta llegar al suelo.
—¡Will!— dije mientras me unía a él en el suelo para ayudarlo a levantarse nuevamente—¡Vamos! Ya estamos en tu departamento.
Entramos al departamento personal de Will Traynor. Encendí la luz del lugar e inmediatamente coloqué a mi jefe en el sofá de la sala principal. Me volví para cerrar la puerta y deje las llaves en la mesita que se encontraba a un lado de la puerta.
Di un leve vistazo al lugar personal de Will y me sorprendió el hecho de que se encontrara en perfectas condiciones. Cada cosa en su lugar. Era simplemente perfecto y sin mal gusto de decoración.
—¿Vas a quedarte toda la noche ahí parada, Clark?—preguntó acomodándose en el sofá soltando un leve suspiro.
—Es lo único que se puede hacer en este lugar—contesté cruzando mis brazos a la altura de mi pecho.
—Sabes que no es lo único que se puede hacer en este lugar—alzó una ceja sonriendo ampliamente—a unos cuantos pasos esta mi habitación ¿Me acompañas?—lo dijo señalando la dirección de su habitación con la mirada.
—Ya basta. Tienes demasiadas copas de alcohol encima de ti—me acerqué a su lugar para verlo a la cara—Es el efecto del alcohol el que habla por ti. Ese no eres tú.
—¿Estás segura?
Ignoré por completo su última pregunta, que lo único inteligente que se cruzó por mi cabeza, fue ayudarlo nuevamente a levantarse para llevarlo a la cama.
—¡Idiota!— salió de mis labios silenciosamente sin que lo escuchara.
Dejé caer el cuerpo de mi jefe sobre su cama y no tuve la oportunidad de darme cuenta que había caído boca abajo hasta que escuché que tomaba una gran bocanada de aire para darse la media vuelta y poder posar su vista hacia el techo del lugar.
—¡Dios mío!—exclamé llevando mis manos para cubrir mi boca—¡Lo siento mucho!—me acerque los más rápido posible, pero mis pies me traicionaron.
Solamente puede escuchar el leve quejido por parte de Will al caer encima de su estomago y sofocarlo un poco. El pánico se apodero de mi cuerpo ya que mi jefe no reaccionaba.
—¡Will, lo siento mucho!—confesé tomando su rostro entre mis manos— ¡Soy una idiota! ¿Estás bien?
Will Traynor cerró sus ojos por un momento dejando salir a flote su gesto de dolor y falta de aire.
—Clark ¿Podrías… dejar… de… sofocarme?—dijo entre respiraciones cortadas.
Nuevamente estaba sofocando a mi jefe gracias al peso de mi cuerpo contra el suyo. Un leve color carmín se reflejó en mis mejillas que inmediatamente removí mi cuerpo.
—¡Lo siento, lo siento!—dije repetidamente—¡Soy una idiota!—agregué mostrando una leve sonrisa gracias a mis nervios.
Will tomó aire poco a poco hasta recuperarse totalmente. Inclusive llegue a pensar que gracias a mi trabajo de casi cortarle la respiración había recuperado la cordura, pero me equivoqué.
—Estaba lloviendo—captó mi atención—llegue temprano para sorprenderla e invitarla a cenar a uno de los restaurantes más bonitos de la ciudad—seguía tumbado en la cama boca arriba con su vista hacia el techo.
Lo escuché y decidí no interrumpirlo.
—Estaba justo donde tú estás en este momento—continuó tragando un poco de saliva—Me rehusé a creerlo al principio, pero me basto el hecho de ver a mi amigo salir de la ducha y caminar ampliamente por "nuestro" apartamento muy cínicamente—pausó por unos segundos—Esa tarde perdí todo, Clark… hasta el equilibrio en la motocicleta.
No tenía ni la más mínima idea de que decir ni cómo reaccionar. Me estaba confesando un amargo y personal momento de su vida que mis nervios salieron mucho más a flote y hablaron por mí.
—No creo que lo hayas perdido todo—dij— Aún sigues siendo guapo. Bueno, lo serías si te arreglaras ese cabello y te rasuraras esa barba.
¡Maldición! Descubrí que no era nada buena en dar consejos y mucho menos uno motivador. Ahora entendía perfectamente cuando Treena nunca acudía a mí para pedir uno. Era terrible.
Will soltó una leve carcajada que me dejo confundida ¿Por qué se reía en un momento de melancolía? Lo miré con cara de amenaza, pero desapareció cuando me tope con su hermosa sonrisa.
—Me gradas, Clark—dijo incorporándose ante la cama para quedar sentado a un lado mío.
—Al menos provoco algo positivo en el famoso Will Traynor—dije— ¿Sigues ebrio?—le pregunté mostrando mi cara de preocupación.
Su sonrisa se amplió mucho más.
—Gracias a tus intentos de asfixia, ya no más.
Por alguna extraña razón su confesión hizo que dejara salir una sonrisa de oreja a ojera.
—De nada.
Nuestras miradas se cruzaron por unos minutos, los cuales me hacían sentir nerviosa, pero divertida a la vez. Will por su parte mantenía su maldita pose de triunfador aunque estuviera pasando por una terrible depresión o por un mal momento al recordar y, obviamente, contarme sobre su horrible capítulo con Alicia.
—Llamaré a un taxi por ti. Ya es tarde—interrumpió nuestro momento.
Di un vistazo a mi reloj de muñeca y salté de la cama.
—Es muy tarde. Mi madre debe estar preocupada. Pensara que fui secuestrada o algo así. Ella es muy exagerada. Ya no me dejará salir sin mandarme supervisión y…
—Sigues fortaleciendo mis creencias de que no dejas de hablar ni por un segundo.
Lo fulminé con la mirada, pero no podía enojarme con él, ya que su estúpida y encantadora sonrisa seguía presente.
—Lo siento—dije—Creo que es el momento de irme.
Salí de la habitación de Will Traynor, tomé mi bolso del sofá y me dirigí a la puerta principal, pero Will ya me había alcanzado para despedirse.
—¡Listo! El taxi ya está a la espera por ti—dijo pulsando el botón de terminar llamada de su celular.
—Gracias—dije saliendo de su apartamento para dirigirme al ascensor.
Él sonrió nuevamente mientras apoyaba su nuca en el marco de la puerta y metía las manos a sus bolsillos.
—Te veo por la mañana, Clark—me dijo—No llegues tarde—agregó mientras me daba la media vuelta para ir directamente al elevador.
Alcancé a escuchar que la puerta de su apartamento se cerró de un leve golpe tras de mí. Avancé más de prisa y pude entrar al elevador sin ningún problema.
Continuará…
Notas de la Autora (LiLiCo) : ¡Holaaaaaaaaa! Déjenme decirles que estoy extasiada *-* Hace más de dos semanas tuve el enorme placer, alegría y dicha de ver esta exitosa novela en la pantalla grande (y lo escribo con mucho entusiasmo, ya que aún no se estrena en México) en USA este pasado 4 de Junio y la verdad me quede con un excelente sabor de boca.
La adaptación de Jojo Moyes es EXCELENTE (con toda la extensión de la palabra) tanto el reparto como las escenas plasmadas en la película (aunque tengo mis quejas de algunas, pero no les voy arruinar el film con mis spoilers, dejare que ustedes juzguen y compartan conmigo) son muy buenas. Sobre todo porque si apareció la carrera de caballos. (:
Sería capaz de escribir una cuartilla entera sobre esta magnífica película, pero no lo haré. No hasta verla una vez más en pantalla grande en mi país de origen (Ya quiero que sea 23 de Junio).
Por el momento les dejo el nuevo capítulo de mi adaptación, la cual escribo con mucho cariño y emoción. Muchas Gracias por sus "reviews". En verdad, lo escribo de todo corazón cuando les digo que son una enorme motivación para seguir. En fin, espero y hayan disfrutado este capítulo tanto como yo.
No olviden dejar sus comentarios. Hasta la próxima.
Xoxo
