Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 5
"Us before Us"
Will Traynor
Había olvidado totalmente como lucia mi rostro sin tanto vello facial en y, obviamente, tener el cabello corto me favorecía en absoluto. Mejor dicho, ya habían pasado varios meses desde que decidí olvidarme por completo de cuidar mi imagen personal y apariencia. Sequé lentamente mi barbilla pasando por encima una pequeña toalla. Quedé maravillado al darme cuenta que volvía a ser el mismo que era antes de mi desafortunado accidente. Bueno, debía reconocer que solo lo era físicamente, porque en el interior aún podía sentir las secuelas de esos horribles meses de angustia, enojo y decepción.
Salí del baño y me dirigí directamente a mi guardarropa para decidir que combinaba conmigo ese día. Opté por un traje color gris, sencillo, sin tanto adorno. Di un último vistazo a mi ropa en el espejo y decidí salir de mi apartamento, pero el tono de mi teléfono móvil me distrajo.
—Diga—respondí sin verificar en la pantalla del móvil quién llamaba.
—¡Gracias a Dios!—exclamó la voz de mi madre a través de la línea.
—Tranquila, madre ¿Pasa algo?
—¿Dónde estás, Will? ¿Está todo bien?—preguntó Camilla sin disminuir su angustia.
— Bien, madre. Perdón por no avisar que me pasaría la noche en mi departamento—me disculpé mientras emprendía viaje a la sala y tomaba las llaves del coche.
—Muy mal hecho, hijo. Tu hermana y yo estamos muy preocupadas. Creíamos que te había pasado algo.
—Tranquilas. Estoy saliendo rumbo a la oficina—repliqué—¿Qué les parece si las invito a comer para disculparme por angustiarlas?— pregunté cerrando la puerta de mi apartamento para después ir directo al elevador.
—Es lo menos que puedes hacer, idiota—la voz de Georgina se escuchó a todo pulmón a través del móvil.
—Gracias—fue lo único que salió de mis labios.
—Ya dejen de pelear—dijo mi madre—Aceptamos encantadas—agregó soltando un leve suspiro.
—No se diga más. Las veo a la hora del almuerzo.
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"No llegues tarde" esas fueron las últimas palabras que salieron de la boca de mi jefe. Cómo buena seguidora de sus palabras decidí correr lo más rápido posible por las calles de Londres. Solamente faltaban cinco cuadras al norte para llegar a mi destino final. Cuando por fin pude llegar, subí al elevador y presioné el boto del último piso mientras recuperaba el aliento poco a poco ignorando a la gente que se encontraba en el lugar.
—¿Se te hizo tarde?—preguntó la voz de un hombre tras mis espaldas
Giré mi cabeza para toparme de frente al hombre sosteniendo lentamente mi respiración. Para mi mala suerte era mi jefe.
—No, sólo unos según…—no pude terminar mi oración gracias a ese rostro tan atractivo que poseía Will Traynor sin tanto vello en su rostro.
—¿Estás bien. Clark?
Tarde unos leves segundo en reaccionar.
—Sí, yo… Oye… si había un rostro bello debajo de tanto vello—dije normalmente enderezando mi cuerpo a la altura de Will Traynor.
Noté un leve sonrojo en las mejillas de mi jefe, el cual solamente sonrió, como era su costumbre.
—Eso pensé—dijo desviando su mirada.
El sonido del elevador captó mi atención haciendo que me diera la vuelta para salir del lugar seguida por Will.
—Necesito la confirmación de las reservaciones de hotel y avión para la semana de moda en París—dijo adelantando un poco el paso y pasándome de largo directo a su oficina.
—No hay problema—respondí depositando mi abrigo y bolso en la perchero—en un rato más las tiene encima de su escritorio—agregué sentándome en mi silla para empezar el papeleo.
Will cerró la puerta de su oficina sin previo aviso.
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Hice las reservaciones para dentro de tres meses en uno de los hoteles más lujosos de París. Aún no podía creerlo. Yo, Louisa Clark, iría a la semana de la moda de este año. La emoción invadió mi cuerpo, pero se vino abajo cuando recordé que no iría sola. También asistirías mi Jefe, Will Traynor. Más bien yo era la que sobraba en esa semana, pero como es parte de mi trabajo, tendré que asistir.
Mandé toda la información a la impresora, tomé las hojas en mis manos y me dirigí a la oficina de Will Traynor. Di unos leves toques a la puerta esperando repuesta. Un adelante se escuchó del otro lado de la puerta.
Abrí la puerta y entre en silencio, ya que mi jefe se encontraba haciendo una llamada telefónica en un perfecto francés que ni yo misma podría dominar en mil años de estudio. Y eso que había llevado francés los últimos tres años de bachillerato. Mientras mi jefe seguía en su llamada decidí acercarme hasta depositar la confirmación de las reservaciones en su escritorio. Estaba dispuesta a salir cuando concluyó la llamada.
—Clark— dijo suavemente.
Me detuve un segundo y di la media vuelta para quedar de frente.
—Dígame, Señor Traynor.
—Hace unos minutos recibí la cancelación por parte de mi madre y hermana para almorzar… ¿Te gustaría acompañarme?—preguntó como si fuera lo más normal del mundo.
No pude contestar rápidamente ya que aun seguía procesando la pregunta que había hecho hace unos momentos.
—Llamando a la tierra a Clark—dijo.
Regresé al mundo real y reaccioné lo más tranquila posible mostrando mis dientes.
—Claro. Pero no iremos a ninguno de tus restaurantes o lugares lujosos —Will arqueó una ceja—Déjame llevarte a un lugar más sencillo y cómodo—terminé de decir jugando con mis dedos en señal de nervios.
Mi jefe regreso a su estado neutral que provocó una clase de miedo en mí, ya que tardo unos segundos en reaccionar y mostrarme esa encantadora sonrisa adornada con unos pequeños hoyuelos que se formaban en sus mejillas.
—Está bien—salió de sus labios haciendo que me relajara un poco.
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"Bienvenidos a The Buttered Bun"
Era la frase que se formaba en la entrada principal del establecimiento en el cual habíamos entrado Will y yo a sentarnos en una de sus mesas cercanas a la segunda ventana principal del lugar. La mesera del lugar se acercó a nosotros dándonos la bienvenida y procediendo a tomar nuestra orden. Yo por mi parte, siempre ordenaba lo mismo: Un Club sándwich con papas a la francesa y una enorme malteada de chocolate. Will por su parte se limitó a ordenar una hamburguesa sencilla acompañándola de una malteada de Vainilla.
—¡Es verdad, Clark! No había probado una hamburguesa tan buena— dijo Will sonriendo—y mucho menos de muy bajo precio—agregó dándole un gran sorbo a su malteada hasta no dejar ni una sola gota de rastro.
Observé la alegría y asombro que expresaban los ojos de mi Jefe, que sólo me limite a sonreír mientras terminaba mi malteada de chocolate.
—Y espera a probar el postre—dije depositando mi bebida sobre la mesa.
Will Traynor abrió mucho más los ojos y mostró sus dientes en señal de que realmente le agradaba la idea. Sonreí para misma y le indiqué a la mesera de una forma muy amable que nos proporcionara el postre: Pastelillo de queso con chocolate.
—Bien, digamos que Treena siempre fue la favorita de papá y mamá— dije desviando mi vista hacia la enorme ventana que se encontraba a un lado de nosotros.
Por alguna extraña razón terminamos hablando de mi familia cómo si realmente a mi jefe le importara saber más sobre mí.
—Conociéndote. Entiendo perfectamente a tus padres—mencionó Will captando mi atención nuevamente—Hablas mucho. Te aseguro que no los dejabas hacer nada—agregó apuntándome con su tenedor—¿Me equivoco?
—¡Oye! Al menos yo trato de ser sociable iniciando la conversación— dije frunciendo mi ceño en señal de enojo—No como "otros" que se les necesita sacar las palabras para que socialicen o necesitan estar ebrios para entablar una conversación.
Will sonrió cínicamente como si disfrutara mi molestia y le encantara que lo insultará de alguna manera.
—¿Te refieres a lo de anoche?—preguntó en tono muy serio.
Para ser honesta no tenía ni la menor idea de cómo reaccionar ante ello. Tal vez y al final de todo mí jefe tenía toda la razón en el hecho de que hablo demasiado y este era exactamente el momento adecuado para confirmarlo.
—Solamente soy reservado—habló introduciendo un trozo de pastel a su boca mirándome fijamente.
—Pues anoche no me lo parecías tanto—dije rápidamente.
Quedamos en silencio por un momento mirándonos fijamente hasta que la voz de la mesera nos interrumpió.
—Aquí tienen la cuenta, chicos. Gracias por visitarnos. Que tengan un buen día—lo dijo casi automáticamente depositando una pequeña tablilla sobre la mesa.
Will Traynor pagó la cuenta y nos dirigimos a la salida. Mi jefe se adelanto por unos segundos, estaba a punto de partir cuando una voz familiar me detuvo.
—Louisa, me agrada el nuevo chico que traes. No es como Patrick—dijo Frank con su voz ronca tras la barra.
—¡¿Qué?! No, no es mi chico nuevo. Es mi jefe—le confirmé a Frank elevando un poco la voz para que todos escucharan.
—Si, como digas.
Salí lo más rápido posible hasta toparme de frente a mi jefe, el cual se encontraba recargado sobre su coche con las manos en los bolsillos.
—¿Patrick?—me preguntó alzando una ceja en señal de curiosidad.
Quedé petrificada por un momento sintiendo como mi respiración se cortaba poco a poco en señal de nerviosismo total.
—¿Qué más alcanzaste a escuchar?—repliqué asustada como era de costumbre.
Por favor Dios que no haya escuchado que … pensé para mí misma.
—Lo suficiente para saber que me consideran tu chico nuevo—dijo sonriendo mientras soltaba un suspiro.
Sentí un ardor invadiendo todo mi cuerpo, especialmente mi cara. Sentía que me quemaba de vergüenza por dentro y creo que mi jefe también lo noto.
—Lo siento mucho—dije inclinando mi cabeza en señal de vergüenza.
—Tranquila, Clark—lo dijo tan suavemente que en verdad me hizo relajarme un poco—Te perdono si me cuentas quien es Patrick—agregó mi jefe haciendo que alzará mi cabeza rápidamente y abriera mis ojos como platos.
—Yo… él… Patrick—no pude terminar ya que Will me interrumpió drásticamente.
—Solo bromeaba, Clark—dijo soltando una leve carcajada.
Entrecerré mis ojos en señal de fastidio para después unirme a él sonriendo levemente.
—No cabe duda que eres muy inocente, Clark—dijo Will Traynor—Sera mejor que nos vayamos.
Me ayudó a introducirme en el coche para después dirigirnos a la oficina y poder terminar el día de trabajo.
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Las últimas horas de trabajo habían transcurrido tan lentamente que había olvidado por completo que día era. Teníamos más de tres horas en la sala de juntas del corporativo tratando de ordenar los últimos reportes de ventas, distribuciones, nueva mercancía, etc. de la compañía. Para ser honesta jamás me hubiera imaginado la enorme presencia que tiene "Traynor's High Fashion" en la industria de la moda.
—El año pasado se alcanzo la meta de distribuciones en el mercado—habló Will mientras daba un vistazo a los informes sin posar su vista en mí.
Por mi parte me dediqué a escribir todo en mi libreta para después poder transcribirlo a la computadora.
—Pero las cifras no coinciden—lo dijo seriamente frunciendo el ceño.
—¿Me permite darle un vistazo?—pregunté depositando la libreta encima de mi regazo.
Will me miró un poco confundido, pero accedió amablemente entregándome el informe.
Pasaron unos segundos mientras me dedicaba a analizar el informe cuando de repente encontré el error.
—Aquí esta—dije tranquilamente—No hay concordancia en las cifras porque los informes no fueron actualizados en estos últimos meses con el valor actual del Dólar—continué explicando a mi jefe—Recuerde que el mayor comprador del mercado de la moda es Estados Unidos y últimamente su moneda a aumentado radicalmente provocando la devaluación de la moneda mexicana y posiblemente el euro.
Mi jefe quedo en silencio unos minutos tratando de analizar y procesar lo que acabado de explicarle sobre el informe. Dejo los reportes sobre la mesa, entrelazo sus dedos y los poso debajo de su mentón mirándome fijamente.
—¿Estás segura que quieres estudiar moda, Clark?
—¿Por qué se sorprende?—repliqué quitándome mis anteojos pasando saliva lentamente.
—Digamos que tu "estilo" dice todo lo contrario—contestó recargando su espalda en la silla y posando sus manos detrás de su nuca—Por lo contrario creo que serías una excelente estudiante de finanzas.
—Digamos que el hecho de ser tatuador no significa que debas de llevar uno sobre tu piel para demostrar que lo eres—lo dije tranquilamente.
Will Traynor soltó una leve carcajada para después reincorporase en su asiento y mostrarme su perfecta dentadura, cómo era característico de él.
—Clark, dos. Will, cero.
Continuó analizando los informes mientras anotaba todo lo que me indicaba mi jefe. Después de un par de horas habíamos avanzado un 80% del trabajo que decidimos parar para ir a descansar a nuestras casas no sin antes ordenar todo el papeo que se encontraba frente a nosotros. Terminé de recopilar todos los informes que se encontraban sobre la mensa de la sala de juntas. Los tomé entre mis manos y salí del lugar rumbo a mi escritorio. Una vez que llegue a mi destino los deje encima del escritorio. Tomé asiento y posé mi dedo índice y pulgar entre mi ceño.
— Hola, Louisa.
Una voz femenina hizo que elevaré mi vista para toparme con la estúpida de Beatriz frente a mí sonriendo ampliamente.
—¿En qué te puedo ayudar?—pregunté arrastrando las últimas palabras entre dientes mientras me ponía de pie.
—Tú en nada, pero tu jefe me puede ayudar mucho esta noche— respondió enfatizando las últimas tres palabras.
La puerta de la oficina de Will Traynor se abrió rápidamente que capté mi atención por completo mientras se acomodaba el saco de vestir.
—¡Hey, Honey Moon! ¿Listo para esta noche?
Beatriz se lanzó encima de Will cómo una Leona tratando de atrapar a su presa. Él por su parte se limitó a recibir su abrazo mientras le devolvía el saludo.
—Este… sí, claro… ahm… Clark—empezó a hablar Will entre pausas tratando de evitar mi mirada.
—No se preocupe, Señor Traynor. Lo veo mañana—fue lo único inteligente que salió de mis labios ante mi posible rabia de sólo ver a esa alardeando la influencia que tiene sobre mi jefe.
—Bueno. Que descanses, Louisa—dijo Beatriz guiñándome un ojo y tomaba a Will del brazo para guiarlo al elevador.
Los seguí con la mirada hasta que desaparecieron de mi vista. Tomé asiento nuevamente en mi lugar y cubrí mi rostro con las palmas de mis manos. Después de unos minutos decidí llamar un taxi.
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Pagué cinco euros al conductor del taxi, el cual me dejo justamente fuera de mi casa. Bajé del auto y me dirigí directamente a la puerta principal de la casa de mis padres.
Giré la perilla y cerré la puerta tras de mí depositando mi bolso en el perchero de la entrada principal junto con mi saco para después toparme con Treena en la cocina.
—¡Hey, Lou! ¿Cómo te fue hoy?—me preguntó mi hermana despegando su vista del libro que tenia frente a ella.
Di unos pasos hacia ella y le deposité un beso en la cabeza y después tome asiento.
—Bien—dije sin ánimos de seguir hablando.
—¡Yey! Que animada estás—dijo sarcásticamente cruzando sus brazos encima de la mesa.
—No es eso… es solo—no pude terminar ya que la simple razón de pensar en que Will y esa Betty Moo estaban juntos, me revolvía el estomago.
—¿Louisa?—volvió a llamarme Treena—¿Te hicieron algo?
Dirigí mi mirada hacia Treena y le sonreí.
—No, es solo que estoy cansada. No te preocupes—mentí.
—O.K Mama dejo un sándwich en la nevera para que cenaras—me dijo mientras volvía a sus asuntos.
—Gracias, pero no me apetece cenar.
Me levanté del lugar y emprendí viaje a las escaleras para ir a mi dormitorio.
—¿Todo bien?—volvió a insistir la voz de mi hermana menor antes de que pudiera abandonar por completo el lugar.
—Si—fue lo único que salió de mis labios.
Cerré la puerta de mi dormitorio tras de mí. Tome mi reproductor MP3 en mis manos, lo encendí y me coloqué los audífonos a todo volumen mientras me recostaba en mi cama volteando hacia el techo hasta que me quede dormida por completo.
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Me percaté de inmediato que Mary Ann estaba diciéndome algo, ya que sus labios se movían, pero realmente no la estaba escuchando y mucho menos le estaba poniendo atención. Lo único que rondaba por mi cabeza era la imagen de la estúpida de Beatriz con mi jefe en la cama.
—Así que le dije. "Oye, idiota ¿Crees que soy una cualqui…"—se detuvo por un momento—Louisa ¿Me estas escuchando?—me preguntó chasqueando sus dedos frente a mi ojos.
—Sí… le dijiste que no eras una zorra. Bien por ti—inmediatamente regresando a escena.
—¿Qué?
—Perdón, Mary Ann. Últimamente estoy un poco distraída—repliqué posando mi dedo índice en la cabeza y sonriendo para mostrar mis dientes.
—Más bien diría que estás en tus días de demencia—dijo con cara de preocupación para después llevarse un trozo de pan tostado a la boca.
Después de unos minutos de procesar y alejar mi mente en otro lado, decidí emprender una conversación decente con Mary Ann, pero todo eso se fue al demonio cuando vi entrar a la estúpida de Beatriz muy sonriente por el pasillo de la cafetería.
—Hola, panquesitos ¿Aún engordando para el castin?
Beatriz se poso delante de nosotras y sonrió ampliamente, lo cual hizo que se me revolviera el estomago (otra vez).
—Y tú ¿Aún si poder bajar esas libras de más?—contraatacó Mary Ann con cara de satisfacción
—Tranquila, no vengo a molestarte a ti—lo dijo mirándome directamente —puedes seguir comiendo, querida.
—¿Te puedo ayudar en algo, Beatriz?—pregunté desafiante.
—Sólo para avisarte que canceles todas las citas de Will por el resto de la tarde—dijo posando sus manos a la altura de la cadera—ya que la pasara conmigo en mi apartamento—terminó de decir sonriendo ampliamente.
Las últimas palabras que salieron de su boca fueron como un puñado de alfilerazos en la piel. Respiré profundo y me armé de valor para contestar lo más tranquila posible.
—Lo siento, pero hasta no oírlo de la boca de mi jefe hare caso omiso a tu petición, querida—repliqué tranquilamente sonriendo ante su cara.
Pude visualizar cómo su cuerpo se tensaba de la rabia ante mi respuesta, pero sólo se limitó a sonreí más ampliamente mientras recargaba las palmas de sus manos en la mesa acercándose un poco para quedar a la misma altura en la que me encontraba.
—Lo siento, querida. Olvida que solo para eso le sirves a Will para obedecer como un perrito faldero ante su llamado.
Descaradamente Beatriz me mostró sus dientes.
—Por cuestiones de trabajo él siempre va a necesitar de mí—dije seriamente—pero a ti sólo te necesita cuando quiere follar… eso querida, lo puede conseguir donde sea—proseguí manteniendo mi cara dura—no te sientas tan única y especial.
—¿De dónde más lo va conseguir? ¿De ti?—preguntó nuevamente sonriente.
—Tengo que ser obediente y eficiente en todos los sentidos con mi jefe —respondí sonriendo mientras elevaba una ceja en señal de satisfacción.
Beatriz se enderezó de golpe, estiró los brazos y dejó de sonreír para apretar los labios sin apartar su vista de mí, pero no fue capaz de proseguir insultándome, ya que emprendió viaje a la salida del lugar.
Estaba tan concentrada en seguir a Beatriz hasta que desapareciera de mi vista, que no percaté que todo el mundo me miraba en la sala, hasta que la voz de mi compañera de almuerzo habló.
—¿Qué demonios fue eso, Louisa?—preguntó Mary Ann recargándose sobre la mesa mirándome—¿Enserio estás follando con tu jefe Will Traynor?.
—Claro que no—respondí resoplando mientras me recostaba encima de la mesa—Sólo lo insinué para molestar a la pesada de Beatriz.
—Pues déjame decirte que ella lo tomo muy personal.
—¿No me digas?—volteé a ver a Mary Ann hacia arriba.
—Tenemos que celebrar esto esta noche—dijo entusiasmada—Vamos a bailar al Delux.
— ¿Delux?
—¡Ay! Louisa debes de salir más, pero no te preocupes de eso me encargo yo.
Volví a recargar mi cara en la mesa en señal de arrepentimiento por insinuarle a Beatriz que dormía con mi jefe. Dios me salve que esto no llegue a los odios de Will. Si no, soy chica sin empleo, nuevamente.
Continuará…
