Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 6
"Us before Us"
Habían pasado varios días desde que la estúpida de Beatriz presumía su supuesta relación con Will en los pasillos de Traynor's High Fashion. No sé cómo podía concentrarme con tanto alboroto a mí alrededor. Bueno debía reconocer que lo que hiciera mi jefe con su tiempo y trasero no me interesaba en lo absoluto. Más bien no debía de sentirme mal por el simple hecho de imaginarme a ese par juntos.
—¿Louisa Clark?
Escuché que alguien me llamaba por mi nombre, pero el sonido de su voz me parecía tan lejos que no me dejaba concentrar en lo absoluto.
—¿Se encuentra usted bien?
Volvió a llamar la voz haciendo que reaccionará a su llamado. Fijé mi vista hacia la dirección de dónde provenía la voz sólo para confirmar quien me llamaba.
—Señora Traynor—dije levantándome rápidamente de mi lugar respirando lentamente.
Camilla Traynor me inspeccionó de arriba a abajo mostrando una cara de total confusión ante mi reacción. De alguna extraña razón me sentí nuevamente siendo entrevistada por la dueña de la empresa a la cual le solicitaba empleo.
—¿Todo bien?
—Sí, absolutamente. ¿En qué le puedo ayudar?—pregunté soltando levemente mi respiración.
—¿Se encuentra mi hijo?
—Lo siento señora Traynor por el momento se encuentra almorzando con el señor Nathan —dije—Creo que no debe de tardar mucho en regresar.
—Bien. Esperaré en la oficina.
Sin más interacción entre nosotras Camilla caminó hacia la oficina de su hijo y cerró la puerta tras de ella.
.
.
Will Traynor
—¡Diablos, amigo!—exclamó Nathan—Sigues siendo el mismo rompecorazones de siempre.
Nathan soltó una leve carcajada que se pudo escuchar por todo el restaurante en el cual nos encontrábamos comiendo.
—No sé a qué te refieres, hermano—me lleve un trozo de carne a la boca.
—Sí, claro. Pues déjame informarte que la pelirroja de la barra no ha dejado de intentar de obtener tu atención.
De alguna forma tenía que admitir que me encantaba ser el centro de atención (aún) entre el mundo de las mujeres.
—No me había percatado de ello—mentí por un momento.
Quedamos en silencio por unos leves segundos.
—Me enteré que Alicia se va a casar con Rupert—dijo Nathan— ¿Cómo te sientes respecto a eso, Will?
—Digamos que tengo mi mente en otros asuntos—respondí llevándome un trago de vino a los labios mientras esperaba la reacción de mi compañero de almuerzo.
Nathan sólo sonrió dando su total aprobación a mi comentario. Le agradaba totalmente que siguiera siendo el mismo Casanova de siempre.
—¿La conozco?—preguntó.
—Nada serio, únicamente para pasarla bien un rato—respondí sonriente—No está en mis planes algo formal—finalicé dirigiendo mi vista hacia la chica que no dejaba de coquetear desde la barra elevando mi copa para después beber un poco.
Pude visualizar que Nathan no dejaba de sonreír ampliamente ante mis acciones de ese momento.
—Ese es el Will Traynor que conozco—dijo volteando a ver a la chica de la barra, la cual no dejaba de sonreír.
.
.
Will Traynor
Las puertas del elevador se abrieron frente a mí dejándome salir de pequeño cuarto de metal. Para mi sorpresa Clark no se encontraba en su lugar. Di un vistazo a mi reloj de muñeca y pude confirmar que ya no era hora del almuerzo. Me dirigí a la oficina y abrí la puerta de golpe para toparme de frente a mi madre y por su puesto a Clark.
—Hijo. Me alegra que hayas llegado—habló la voz de mi madre, la cual por una extraña razón se encontraba en el suelo junto a Clark con un montón de imágenes de la nueva colección esparcidas por todo el lugar.
—¿Me perdí de algo?—pregunté cerrando la puerta tras de mí.
—Louisa y yo estamos intercambiando opiniones—se sacudió las palmas de las manos— Para la pasarela que se llevara a cabo el próximo mes en beneficencia de los niños con cáncer ¿No lo habías olvidado, Verdad?—preguntó la voz de mi madre un poco inquieta.
—No, claro que no—mentí, ya que si lo había olvidado por completo.
—Qué bueno que lo tengas presente. Recuerda que lo hacemos todo los años sin faltar uno—se levantó de su lugar sacudiendo su falda.
—¿Ya terminaron?
—¡Claro que no! Este es tu trabajo. Yo sólo vine a darle un vistazo—dijo mi madre tomando su bolso del escritorio—Además Louisa es muy buena en esto. Ella te puede asesorar muy bien—lo dijo avanzado a la puerta principal de la oficina—No me equivoque al contratarla—agregó mientras salía de la habitación y cerraba la puerta dejándonos solos en la oficina.
Clark por su parte no había dicho ni una sóla palabra desde que había llegado a la oficina, lo cual para mí era muy extraño, ya que ella nunca dejaba de hablar. Volteé a verla e inmediatamente se me cortó la respiración por un momento y no era para menos, ya que Clark se encontraba sobre sus rodillas apoyando las palmas de sus manos en el suelo mientras revisaba las fotografías de la colección para la pasarela de beneficencia. Por alguna extraña razón verla de ese modo no me parecía tan indiferente, al contrario debía admitir que aunque Louisa Clark no era la mejor representación de una chica Bond, esas curvas que poseía la hacían ser atractiva a la vista de cualquier macho.
—Señor Traynor.
La peculiar voz de Clark hizo que reaccionará ante su llamado.
—¿Clark?—dije en voz baja.
—¿Está usted bien?—preguntó mientras se ponía sobre sus rodillas apoyando las palmas de sus manos sobre su regazo y me miraba con cara de preocupación.
—Sí, perfecto—mentí mientras pasaba un poco de saliva.
—¿Le importa si proseguimos?—me preguntó tomando las fotografías entre sus manos —No quiero llegar tarde a mi casa—agregó colocando sus gafas sobre sus ojos.
—Claro, yo tampoco—respondí un poco inquieto.
Mientras Louisa Clark hablaba y me daba todo tipo de consejos para la preparación del evento de caridad, no podía borrar de mi memoria la posición en la cual la encontré cuando mi madre nos dejo en la oficina.
¡Diablos, Will Traynor! ¿En que estas pensando?
—Aquí tiene Señor Traynor.
Clark me entregó una taza de café negro para relajarme un poco, ya que llevábamos varias horas intentando avanzar en la organización.
—Gracias, Clark—agradecí el pequeño gesto dándole un leve trago a la bebida.
—Básicamente eso sería todo—habló Clark—Sólo faltaría entregar las invitaciones para el evento. Yo me encargo de eso.
Enfoqué mi vista hacia ella y ahí estaba esa torpe, pero encantadora sonrisa que sólo ella podía poseer.
—Debo admitirlo, Clark—dije haciendo una mueca de resignación—Eres buena en esto de la moda—finalicé mostrando una torpe sonrisa de vergüenza.
— Will, 0. Clark, 3.
No pude evitar echarme a reír cuando escuché esas palabras.
—Lo disfrutas ¿Verdad?—le pregunté recargando mi espalda en el escritorio.
—Me agrada el hecho de que las personas reconozcan mis esfuerzos en lo que me gusta hacer—respondió mostrándome sus dientes—¿A poco tú no tiene algo que te encanta hacer?—preguntó llevándose un sorbo de café a sus labios.
Su pregunta me tomo por sorpresa. Tenía bastante tiempo que no me ponía a pensar en ello. Realmente me encantaba hacer con mucho entusiasmo mis actividades ante de accidente.
— Sí… lo hacía— repliqué soltando un leve suspiro.
—¿Qué te impide hacerlo de nuevo?
Alcé la vista para ver de frente a Clark, la cual estaba justo frente a mí (aún seguíamos en el piso entre el montón de fotos).
—Ya no es lo mismo—respondí en tono neutro.
Por un instante Clark borró totalmente su sonrisa del rostro para mostrarme un cara seria y dura, como si estuviera desilusionada o enojada al mismo tiempo.
—No veo ningún impedimento físico por parte tuya como para no intentarlo nuevamente —soltó de golpe.
La observé por unos minutos más antes de bajar la mirada hacia las fotografías que cubrían la mayor parte del suelo, ya que no se me ocurría una buena excusa para justificar mi falta de motivación.
—Will… ¿Qué paso realmente después de tu accidente?—preguntó mientras podía percibir como le temblaba la voz.
Quedé en silencio por unos momentos al escuchar que por primera vez me llamaba por mi nombre de pila y no por mi apellido.
—Yo… intenté suicidarme al enterarme que posiblemente ya no podría moverme como antes—respondí entrecerrando mis puños en señal de impotencia por no poder defenderme ante Clark con un argumento válido que justificará mis intentos de desaparecer.
No encontré una explicación razonable al hecho de que cada vez que me encontraba cerca de ella me sentía tan bien como para confesarme totalmente sin miedo a ser juzgando drásticamente y duramente por mis actos.
—Will, 1. Clark, 3.
Me relajé un poco para después sorprenderme por su comentario.
—¿No vas a criticarme por mi acto de cobardía?—pregunté poniendo mi cara dura ante ella.
—No tengo por qué hacerlo—respondió seriamente—Solamente puedo darte un punto a favor por ser sincero conmigo por primera vez—dijo sonriendo—Además vale mucho más por qué no estás ebrio—agregó mostrándome sus dientes.
—Tal vez nunca lo estuve.
Pude visualizar como su sonrisa se transformaba en una mueca de asombro ante mi comentario anterior.
—Tengo una idea—dijo Clark volviendo a su estado normal de hiperactividad—Hace unos días te mostré un lugar que a mí me encanta—se acercó a mi apoyándose sobre sus rodillas—Es tu turno de mostrarme alguno que a ti te encante—finalizó dejando la taza de café encima del escritorio esperando mi respuesta.
—¿Qué?
—¡Vamos! Comparte conmigo uno de tus pasatiempos o lugares—dijo emocionada— Estoy abierta a lo que quieras hacer esta noche.
Su comentario hizo que arqueara una ceja en señal de confusión. Clark por su parte se percato de inmediato que la última frase era una invitación abierta a lo que sea.
—¿Segura, Clark?
—No me malinterpretes, Will. A veces soy muy torpe y distraída que no soy muy consciente de lo que digo—se mordió el labio inferior en señal de nervios.
Esa mueca provocó que nuevamente mi corazón se detuviera por un segundo ¡Oh, Dios! me parecía tan tierna e inocente que no pude evitar retirarme inmediatamente de su lado para evitar una tontería por mi parte.
—¿Dije algo malo?–—preguntó la voz de Clark desde abajo.
—No… no… es sólo que necesito ir al baño. Vuelvo enseguida—lo dije tan rápido que solo pude notar la expresión de confusión en su rostro antes de dejarla sola en la oficina.
Deje caer un poco de agua en las palmas de mis manos para después esparcirla por todo mi rostro. Tomé un poco de papel para secar mi rostro y poder sacar mi móvil para hacer rápidamente una llamada.
—Es Will Traynor.
.
.
Desde hace un par de horas mi jefe se estaba comportando muy extraño. No tenía ni la más remota idea de lo que le estaba sucediendo, pero me estaba preocupando. Todo eso me daba vueltas por la cabeza mientras terminaba de recoger todo lo que estaba en el piso y me disponía a salir de la oficina rumbo a mi escritorio, pero la puerta se abrió rápidamente dejando entrar a mi jefe.
—Listo—dijo esquivándome para tomar su saco de la silla.
—Perdón. No entiendo—repliqué sosteniendo las fotografías entre mis brazos.
—Te voy a compartir uno de mis lugares favoritos—sonrió ampliamente.
Por un momento quede en shock ¿Realmente Will Traynor me estaba invitando a realizar unas de sus actividades favoritas? Pero ¿Por qué?
—¿Louisa Clark?
—Encantada. Solamente déjeme guardar bien estos documentos—respondí sonriendo.
Salí de la oficina de mi jefe lo más rápido posible. Guardé todo lo que traía en mis manos. Revisó un poco mi maquillaje y retoqué mis labios.
—¡Hola, Perrito faldero! ¿Se encuentra Will?—preguntó la voz de una mujer que la verdad no era de mi agrado.
—¡Betty Moo!—dije sonriendo mientras guardaba mi bolsa de cosméticos.
—Por lo que veo estas retocando tu maquillaje—dijo mostrándome sus perfecta dentadura—¿Acaso Charles Chaplin acepto salir contigo?—preguntó burlándose.
—Qué bueno que lo preguntas porque no fue él—respondí mostrando mí amplia sonrisa —Fue mi jefe el que me invito a salir—dije mostrando mi cara de satisfacción.
—Eres una mentirosa. No te creo nada, querida—replicó enfurecida—Esta noche ya tenemos planes.
—Nos vamos, Clark.
La voz de Will Traynor hizo que Beatriz se diera la media vuelta de golpe y se topara con él de frente.
—¡Honey Moon! ¿Cómo que te vas con esta?—preguntó acercándose rápidamente a Will —Ya teníamos planes esta noche ¿Lo recuerdas?—puso sus manos sobre sus hombros.
Will por su parte negó con la cabeza un par de veces y soltó un leve suspiro mientras volvía a verla a los ojos.
—Tú misma lo dijiste, Cariño—dijo Will—Teníamos planes—le guiñó un ojo, y pude notar a kilómetros lo furiosa que estaba Beatriz.
—Pero…
—Pero nada, Beatriz. Ya cambié mis planes por esta noche. Yo te llamo—le dijo esquivándola para dirigirse al elevador invitándome a seguirlo.
Por una parte me dio una gran satisfacción presenciar como la estúpida de Beatriz era rechazada por Will Traynor pero por otra creo que lo que le dije era cierto, él sólo se interesaba por ella por una necesidad.
—Nos vamos, Clark.
—¡Claro!
Entramos al elevador y dejamos que nos guiara hasta el primer piso del edificio.
.
.
—¿Estás loco, Will Traynor?—exclamé lo más alto posible para que pudiera escucharme.
—Fuiste muy clara, Clark. Te estoy compartiendo uno de mis lugares y pasatiempos favoritos—respondió mostrándome sus perfectos dientes.
—Lo fui, pero no tenía ni la más mínima idea que esto fuera uno.
Will Traynor se encontraba recargado sobre un Mustang del año modificado. Nos encontrábamos en una pista de carreras.
—¡Vamos, Clark! ¿Acaso no me dijiste que estabas abierta a cualquier situación?—dijo mi jefe haciendo una seña de comillas con sus dedos en el aire.
—¿Tú crees que con tus antecedentes de conducir cualquier vehículo—imité su seña de comillas al aire—me voy a subir encantada contigo en eso?—finalicé haciendo énfasis en la última palabra mientras entraba en pánico (como era mi costumbre hacerlo cuando me encontraba totalmente nerviosa).
Will por su parte soltó una carcajada que se pudo escuchar por todo el estadio. Se despego del auto y empezó a ponerse todo el equipo y vestimenta de seguridad.
—¿Cómo puedes negarte a algo que no has probado, Clark?—preguntó terminando de ponerse el ultimo guante en su mano derecha.
Por alguna extraña razón Will tenía toda la razón. Nunca había tenido la oportunidad de experimentar algo así. Vaya, tenía que reconocer que si no fuera por él jamás la tendría. Inhalé un poco de aire para tratar de relajarme y pensar muy bien las cosas.
—Está bien. Lo haré—dije lo más tranquila posible.
Will volteó a verme y sonrió ampliamente mientras me entregaba un casco de protección.
—Te aseguro que no te arrepentirás.
Ante sus últimas palabras sólo pude mostrar mi cara de palo mezclada con un poco de estrés. Realmente estaba muy nerviosa. Solamente le rogaba a Dios que nada malo pasara.
—OK—dije soltando lentamente mi respiración mientras me introducía en el auto.
Inmediatamente Will se puso su casco de protección y se sentó en el asiento del conductor, cerró la puerta y se puso el cinturón de seguridad, no sin antes indicarme que me pusiera el mío.
—¿Cómo conseguiste entrar aquí sin supervisión?—pregunté totalmente relajada.
—El dueño es un viejo amigo de la universidad—respondió encendiendo el auto— ¿Lista?
— Si te digo que no ¿Puedo confiar en que no apretaras el acc…?
No pude terminar mi pregunta gracias a que Will hizo todo lo contrarió. Apretó el acelerador como si de eso dependiera su vida. No pude evitar omitir mi grito de desesperación ante la situación. Will por su parte estaba muy emocionado con la velocidad que estaba tomando.
—Cuidado con el obstáculo—dije señalando con mi dedo mientras me cubría los ojos.
Sólo pude sentir como el auto se movió bruscamente evitándolo.
—¡Relájate, Clark! Ya puedes descubrir tus ojos—dijo Will sin despegar su vista de la autopista.
Ilusamente hice caso a su comentario de que estábamos a salvo y cuál fue mi sorpresa al descubrir mis ojos, toparme directamente con los palcos del estadio.
—¡Mentiroso, vamos a estrellarnos!—grité.
—No, no lo haremos—dijo Will tomando una curva evitando el impacto.
Mi corazón se detuvo por unos segundos ante el susto. Moderé mi respiración, me volví a relajar y empecé a reír como loca sin control haciendo que mi jefe entrara en total confusión ante mi comportamiento.
—¿Estás bien, Clark?
—No, no lo estoy—respondí entre carcajadas—La verdad no lo sé. Por alguna extraña razón me gusta sentir la adrenalina por la velocidad, pero al mismo tiempo estoy muy asustada ¿Eso es normal?
Will Traynor hecho hacia atrás su cabeza y sonrió para sí mismo.
—Eso es totalmente normal, Clark. Te estás dando la oportunidad de experimentar algo nuevo.
Volteé a verlo mostrándole mis dientes en señal de estar disfrutando el momento. Apreté los listones del cinturón de seguridad con mis manos y me eché a reír inclinando mi cabeza hacia atrás. Después de unos minutos ya estábamos en territorio.
—Eso fue increíble—dije saliendo del auto para mirar a Will, el cual se encontraba quitándose el casco para sonreírme.
—Este… Clark… es solo uno de mis más leves pasatiempos—explicó sutilmente entre pausas quitándose los guantes.
—¿Acaso hay otros más extremos que estos?—pregunté ingenuamente esperando respuesta.
—Digamos que el nadar con tiburones es adrenalina pura—respondió como si fuera lo más normal del mundo.
Al escuchar la palabra tiburones mi piel se puso de gallina, ya que no eras mis animales favoritos. Siempre que exhibían la película de "Jaw" por la televisión tenía que verla acompañada de mi madre o Treena.
—¡Estás loco, Will Traynor!—dije en un tono neutral—pero me agrada—agregué sonriendo ampliamente.
Will por su parte empezó a caminar hacia mi dirección y me sonrió para después soltar un leve suspiro.
—¿Nos vamos?—preguntó mirándome directamente a los ojos
—¿A dónde?—me atreví a preguntar entre pausas mientras pasaba un poco de saliva por mi garganta en señal de nervios por la posible respuesta.
—A tu casa, Clark—dijo confundido—Ya es tarde—agregó mirando el reloj de su muñeca.
Por un segundo mi respiración se modero en lo absoluto. Debía admitir que por una parte me hubiera gustado escuchar otra sugerencia de lugar, ya que tenía que ser sincera conmigo misma: Mi jefe no me era indiferente después de todo y su cinismo, pero doy gracias a Dios que no lo hizo.
—Sí, claro—dije entre risas—No debo hacer esperar a mi madre.
.
.
—Muchas gracias por traerme a mi casa—dije quitándome el cinturón de seguridad— pero no era necesario—agregué mirando a Will a los ojos.
—No me perdonaría a mi mismo si te llegara a pasar algo, Clark—replicó en un tono serio —Además fui yo el que te raptó por esta noche—agregó apagando el motor del auto— Es lo menos que podía hacer por ti—finalizó recargando su nuca en el apoyo del asiento del conductor.
Quedamos en silencio por unos minutos, ya que me encontraba muy relajada en compañía de Will, al menos cuando no se encontraba detrás del volante de un maldito carro de carreras y en una pista llena de obstáculos.
—Me alegra que intentaras nuevamente hacer lo que te gustaba—solté sin aviso—Y más que lo hayas compartico conmigo.
—Y a mí que me hayas persuadido para hacerlo—dijo sonriendo—algo más en lo que eres muy buena.
—¿Y cómo diablos crees que conseguí el empleo?—pregunté haciendo una mueca entre confusión y diversión.
—No tengo ni la menor idea—respondió sacudiendo su cabeza de un lado a otro—Pero me alegró que lo hayas hecho.
Su respuesta me tomo por sorpresa. De alguna forma él disfrutaba de mi compañía como yo disfrutaba la de él.
—Te lo dejo de tarea, Will Traynor—dije mientras abría la puerta del auto para bajarme y dirigirme a la entrada de mi casa.
—Nos vemos mañana, Clark—gritó Will encendiendo el motor.
Me detuve por un segundo, volteé a verlo y le sonreí como estúpida, no sin antes hacer una señal de adiós con mi mano derecha para después entrar a mi casa y cerrar la puerta tras de mí.
Continuará…
