Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 7
"Us before Us"
Las luces del salón y decoración habían sido un éxito total entre los invitados del evento para recaudar fondo en beneficencia a los niños con cáncer que cada año realizaba la compañía encabezada por Will Traynor. Pude notar por un segundo que Camilla Traynor estaba muy satisfecha con mi trabajo ya que su amplia sonrisa la delataba cada vez que recibía y saludaba a sus invitados.
—Ya deja de tomar—me dijo Mary Ann tratando de quitar un vaso con piña colada de mis manos—Te necesito sobria para manejar esto.
—¿De qué hablas? Esto es solo piña colada—dije muy segura de mi misma
—¿Y cuál crees que es su ingrediente secreto? —lo dijo formando unas comillas con sus dedos en el aire.
—Piña—dije cien por ciento segura de mi respuesta mientras le daba un sorbo a mi bebida.
Mary Ann soltó una leve carcajada acompañada con una expresión de confusión por mi respuesta ilusa.
—Alcohol—soltó de golpe mirándome fijamente.
Abrí mis ojos en señal de susto, ya que no recordaba cuantas piñas coladas llevaba encima desde que había comenzado el evento. ¡Dios mío! De un momento a otro comencé a sentirme un poco mareada.
—Dame eso—dijo Mary Ann quitándome el vaso para depositarlo en la barra del lugar.
—¿Cuántas llevas?
—Solo una—respondí haciendo una seña de amor y paz.
—¿Estás segura, Lou?—preguntó cruzando sus brazos a la altura de su pecho—¿Por qué tus dedos me dicen otra cosa?—gregó regañándome como si fuera mi madre.
Traté de convencer a Mary Ann que me encontraba perfectamente, pero mis dedos me traicionaron descaradamente.
—Lo siento, cuando estoy muy nerviosa trato de relajarme con una bebida—dije apoyando mi codo en la barra para relajarme un poco—Además creí que estas bebidas eran libre de alcohol—agregué levantando mi mano en señal de promesa.
Pude visualizar que la mirada de Mary Ann se desvió por un momento para después convertirse en una mueca de fastidio absoluto.
—Es eso o juraría que estás celosa por que la pesada de Beatriz no se despega ni un segundo de tu queridísimo jefe—me dijo mientras hacia una señal con su mirada en la dirección donde se encontraban ese par.
Desvié mi mirada junto con la de mi compañera ese momento y pude visualizar como esa arpía sonreía ampliamente mientras sostenía el brazo de Will con sus dos manos como si fuera de su total propiedad. Por muy difícil que fuera reconocer y aceptar que Mary Ann tenía toda la razón, no era para nada agradable. Era momento de reconocer que estaba celosa, y claro que lo estaba, después de pasar mucho tiempo junto a él, tanto en la oficina como afuera de ella, a Will parecía no importarle, ya que su estúpida sonrisa, y encantadora, estaba presente desde que nuestras miradas se cruzaron al inicio del evento.
—Estás equivocada. Me importa un comino lo que mi jefe haga o deje de hacer—repliqué volviendo mis ojos hacia Mary Ann.
—Aunque llevamos muy poco en conocernos, déjame decirte que reconozco perfectamente cuando mientes, Louisa Clark—dijo soltando una leve sonrisa.
Y como siempre tenía razón. Debía admitir que era pésima en tratar de engañar a la gente con mis mentiras. ¿Y cómo no? si mi madre siempre me decía que no era buena en ello, aunque derramara unas cuantas lagrimas para darle ambiente a mis mentiras.
—Todo es culpa del evento—dije apenada por ser descubierta en mi mentira—Me pone nerviosa—traté de mentir nuevamente.
—La gente habla, Lou. Así que no me engañas del todo—soltó de golpe mientras recargaba un poco su cuerpo contra la barra.
Su último comentario captó nuevamente mi atención que decidí reincorpórame.
—¿De qué hablas? ¿Qué dice la gente?
—Ya sabes… Que Will y tú últimamente pasan mucho tiempo juntos… —dijo pausando un poco para tenerme en suspenso.
—Es obvio. Trabajamos juntos—dije soltando un leve suspiro interrumpiendo un poco.
—¿Por las noches también?—preguntó arqueando una ceja mirándome directamente—Empezaré a crees que tu supuesta mentira hacia Beatriz sobre tu jefe y tú es verdad.
Mis ojos se abrieron como plato al escuchar esas palabras. Era mentira. Will y yo jamás habíamos pasado a ese nivel. Jamás. Nunca se me habría cruzado por la cabeza y por supuesto no era el momento.
—Estás loca—me defendí—Si pasamos tiempo juntos es por trabajo y a veces por diversión: Plan de amigo—finalicé muy segura de mi misma.
—¡Aja! y yo me chupo el dedo—dijo Mary Ann soltando otra carcajada.
—Bueno, ya basta. No estamos aquí para discutir si salgo con mi jefe en plan de amigo o para fol—No pude terminar mi frase, ya que fuimos interrumpidas por un mesero de la recepción que se acerco a nosotras.
—Disculpe, señorita—dijo extendiendo su brazo para darme una copa con vino—El caballero de aquel lado, le manda está bebida como cortesía—lo dijo mientras señalaba a un hombre que se encontraba del otro lado del salón.
Dirigí mis ojos hacia la dirección que el mesero había señalado tomando la bebida que me ofrecía. Un hombre moreno y alto me sonreía mientras alzaba su copa en señal de salud. Lo único inteligente que se me ocurrió hacer fue corresponder el saludo dándole un sorbo a mi copa de vino y obviamente devolverle la sonrisa.
—No cabe duda que ese vestido está dando resultados favorables—habló Mary Ann soltando una leve, pero pervertida, sonrisa.
—¿De qué hablas? —pregunté confundida—Sólo es una bebida—finalicé depositando la copa encima de la barra.
—Honestamente me pregunto en qué mundo vives, Louisa Clark. Ya que estoy segura que no vivimos en el mismo.
Mary Ann me confundió mucho más de lo que ya estaba.
—Es obvio que ese hombre está interesado en ti, Lou—dijo soltando un leve suspiro de resignación.
Aún no sabía cómo reaccionar ante esa situación, si él único hombre que se había interesado en mí, amaba mucho más correr que estar conmigo en una cita romántica. Así que no me la creía del todo.
—¡Ay, no! Ahí viene—soltó de golpe Mary Ann un poco emocionada—Actúa normal— agregó para retirase inmediatamente.
No tuve tiempo de procesar lo que acababa de decir, ya que había desaparecido cómo un fantasma de mi vista.
—Espero no haberla incomodado con mi invitación.
La voz de un hombre se escucho a mis espaldas, lo cual me hizo voltear de inmediato ante su llamado. Y ¿Cuál fue mi sorpresa? toparme con unos hermosos ojos color esmeralda portadores de una mirada intimidante, la cual me hizo empezar a sentirme nerviosa ante su presencia.
—Ah… No, claro que no—por fin pude omitir sonido alguno para formar una oración coherente—Muy amable de su parte.
—Bruno DiMarco—dijo inmediatamente extendiendo su mano para saludar.
Dude por un segundo, pero fui capaz de reaccionar a tiempo.
—Louisa Clark—respondí al saludo mostrando mis dientes.
—Así que tú eres la responsable de todo esto—dijo mientras señalaba con el dedo a nuestro alrededor.
—Culpable—dije soltando una leve sonrisa.
—Camilla no ha dejado de alardear que tiene un equipo de trabajo muy eficiente—le dio un sorbo a su bebida.
—¡Wow! Pues me halagada—dije tomando la copa de vino que había depositado en la barra.
Nos quedamos en silencio por unos segundo, pero no total, ya que la música de fondo aun seguía sonando.
—Seré directo contigo, Louisa—habló para romper el silencio entre nosotros y captar mi atención de nuevo—¿Por qué una mujer tan hermosa como tú no está acompañada? — preguntó metiendo una mano a su bolsillo esperando respuesta.
Por un momento pude sentir como mis mejillas se sentían un poco calientes ante su pregunta.
—¿Enserio te lo parezco? —repliqué con una pregunta sin pensar en ella sonriendo torpemente.
—Por su puesto—respondió inmediatamente—Me pareces interesante—agregó sonriendo coquetamente.
Realmente me sentía muy estúpida. Jamás un hombre cómo él se había interesado en alguien como yo. Digo, no es que sea desagradable, pero para ser honesta soy un poco torpe y distraída y podría jurar que nada interesante.
—Pues gracias, nuevamente—dije agachando un poco la vista—Pero déjame decirte que de interesante no tengo nada—alcé mi vista viéndolo directamente a los ojos.
—A mi no me lo pareces. Estoy seguro que eres mucho más interesante que todas las estiradas que se encuentran aquí en este momento—dijo dándole un vistazo al lugar para después verme nuevamente.
Y vaya que había estiradas por todo el lugar, especialmente una que estaba muy apegada a Will Traynor en ese momento.
—Estaré aquí unos días—dijo captando mi atención hacia él—Tal vez podríamos ir a tomar un café.
—Yo… la verdad no sé si sea posible, ya que mi horario de trabajo es complicado— respondí zafándome de cualquier compromiso.
—Me imagino que trabajar con Will Traynor es complicado—dijo en un noto neutral.
—Ya me adapté—dije sonriendo torpemente.
—Aunque no lo creas, te entiendo perfectamente. Fuimos compañeros en la universidad y por más que quería tomarlo a la ligera, Will siempre era muy responsable—sonrió para sí mismo.
—Y lo sigue siendo—dije apoyando mi codo en la barra echando un rápido vistazo hacia dónde se encontraba Will Traynor sin que se llegara a darse cuenta que lo observaba.
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Will Traynor
No tenía ni la menor idea por qué me molestaba tanto el hecho de ver a Clark muy bien acompañada por el estúpido de Bruno. Claro, ese idiota nunca perdía la oportunidad de conquistar a una hermosa mujer. Y no cabe duda que Clark lucia espectacular con ese vestido rojo que dejaba resaltar sus curvas a la perfección y ese escote ¡Dios! sí que parecía una diosa bajada del Olimpo por una noche. Tampoco se podían ignorar esos labios rojos en perfecta combinación con su sonrisa.
—¿Will? ¿Estás bien? —la voz de Beatriz se escucho a lo lejos haciéndome regresar.
—Sí, claro. Me disculpan un momento—dije sin pensar esquivando a la pareja que se encontraba en ese momento con nosotros.
Caminé unos cuantos pasos rápidamente hasta llegar a mi destino.
—Bruno DiMarco—dije elevando un poco mi voz para captar su atención y dejara sus estúpidos intentos de seductor.
Pude visualizar como Clark se enderezaba de golpe para incorporarse sosteniendo una copa de vino entre sus dedos. Pero lo que más me agrado fue el hecho de ver el cambio drástico en el rostro de Bruno al interrumpir sorpresivamente su intento de conquistador.
—Will Traynor dijo Bruno tratando de disimular su enfado sonriendo forzosamente ante mi llegada—Luces mucho mejor de lo que rumoraba la gente—agregó extendiendo su mano para saludarme, el cual respondí con un buen apretón de mano para después mostrarle mi amplia sonrisa de triunfo.
—Nunca creas lo que dice la gente—dije metiendo mis manos a mis bolsillos.
—Estoy impresionado—lo dijo haciendo una mueca de asombro.
—Veo que ya tienes el enorme placer de conocer a mi asistente personal—sonreí ampliamente dirigiendo mi vista hacia Clark, la cual pude notar que se encontraba un poco incomoda.
—Por su puesto—miro a Clark—Es imposible ignorar su belleza entre toda la gente reunida en este evento—dijo aclarando su garganta.
—Claro, es típico de ti decirle lo mismo a todas—lo dije rápidamente sin darle oportunidad a Bruno de defenderse.
La voz de la persona encargada de presentar la pasarela nos distrajo por un momento anunció que la pasarela empezaba en cinco minutos para que tomáramos asiento.
—Sí me disculpan, me adelantaré a tomar un buen lugar en primera fila—habló Bruno desviando su mirada hacia Clark—Louisa, espero vernos pronto. Fue un placer conocerte. —agregó esquivándome para retirarse.
Por alguna extraña razón Clark no había hablado ni por un momento, lo cual hizo que girará mi vista para toparme con ella. Louisa Clark se miraba mucho más encantadora de cerca que no pude evitar echarle un vistazo rápido a su llamativo escote sin que ella lo llegara a notar.
—Encantador ¿No? —dijo Clark tomando de un solo trago el vino que quedaba en su copa.
—Ten cuidado con él. Es un Casanova—dije mirándola directamente a los ojos.
—No te preocupes. Sé cuidarme sola—replicó mientras dejaba la copa en la barra para emprender viaje, pero mi brazo la detuvo de golpe.
Nos miramos a los ojos directamente por un segundo.
—Lo mismo te digo de Beatriz. Solo es una trepadora—dijo zafándose de mi agarre delicadamente mientras se marchaba.
No fui capaz de continuar con la conversación, ya que las luces del lugar se apagaron indicando que la pasarela estaba iniciando.
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Mi cabeza iba a explotar si no encontraba un remedio para sanar mi horrible jaqueca por culpa de las piñas coladas y, obviamente, las copas de vino que tomé durante el evento.
—Esto te servirá muy bien para solucionar tu horrible dolor de cabeza.
Treena depositó un vaso con un líquido verde dentro sobre la mesa de la cocina para que lo bebiera. Lo tomé entre mis manos y lo observé por un momento.
—¿Cómo sabes que esto va a funcionar? —pregunté sin desviar mi vista del vaso.
—Por qué yo lo tomaba cuando me iba de antro en la preparatoria—respondió Treena tomando asiento delante de mí apoyando sus codos sobre la mesa esperando a que lo tomara.
Y lo hice. De un sólo trago sosteniendo la respiración, ya que esas fueron las indicaciones de Treena.
—Sabe horrible—me quejé mientras hacia un gesto de asco.
—Aún no puedo creer que te hayas embriagado con piñas coladas—dijo Treena en tono de burla sacando su teléfono móvil para abrir el portal de noticias y darle click en la sección de moda y sociales.
Por un momento recordé todo lo que había sucedido en el evento de la noche anterior. Camilla y Georgina Traynor no pararon de felicitarme durante toda la noche gracias a mis esfuerzos de organizar un evento que fuera de calidad para ellas y lo logré. Y vaya que lo hice que hasta tuve el enorme placer de conocer personalmente a Mary Rawlinson, unas de mis diseñadoras favoritas dentro de la industria de la moda. Fue grato y agradable entablar una conversación decente con ella sin haberlo arruinado. Tanto que me pido que le mandara mi historial de empleo, ya que existía la posibilidad de conseguir un puesto en su compañía en New York una vez que haya finalizado mi contrato con Traynor's High Fashion. Eso, sería una excelente oportunidad para solicitar mi admisión al curso de alta costura en Estados Unidos.
—¡Por Dios! Will Traynor está mucho más guapo de lo que recordaba—habló Treena interrumpiendo mis pensamientos—No cabe duda que los años le han favorecido de maravilla—dijo enseñándome la pantalla de su móvil para poder ver la imagen.
—No lo había notado—mentí descaradamente.
Claro que lo había notado desde el primer momento que arruiné sus pantalones.
—Lo único que no encaja en esa fotografía es la pesada de Beatriz—dije inconscientemente.
—Es muy guapa—dijo Treena soltando un leve suspiro de resignación.
Hice nuevamente una mueca de asco para hacerle saber a Treena que no apoyaba para nada su último comentario.
—¿Y qué opinas de Bruno DiMarco? —preguntó Treena de golpe haciéndome recordar sus intentos de conquistador la noche anterior, lo cual provocó que me sonrojara un poco.
—Muy atractivo en persona—respondí inmediatamente—Pero creo que no es mi tipo.
—¿A pesar de que me contaste ayer que trato de seducirte y te invito a salir? —dijo Treena soltando una leve carcajada.
—¡Oh, No! ¿Lo hice de nuevo?—pregunté dejando caer mi cabeza sobre la mesa tratando de esconder mi vergüenza.
—Sí. Deberías dejar de beber—me recomendó Treena depositando su móvil sobre la mesa—No es lo tuyo. Nunca recuerdas nada de lo que haces al día siguiente. Cómo ahora—agregó posando sus manos entrelazadas sobre su nuca.
—¿Qué más te dije?—pregunté un poco asustada esperando respuesta.
Treena me mostró sus dientes y empezó con su relato.
—No mucho—dijo en tono neutral—Sólo que estabas muy furiosa porque Beatriz no se despegaba ni un segundo de tu amado jefe—lo dijo haciendo una seña de corazón con sus dedos mientras sonreía ampliamente, casi burlándose.
—¡Hey! Eso es mentira. Jamás usaría "amado" junto al nombre de Will Traynor en una sola oración—me defendí inmediatamente.
—Pues a mí me parecía que estabas muy celosa—se reincorporó en su silla y agregó: — Recuerda que los niños y borrachos siempre dicen la verdad.
Hice una mueca de asombro ante su último comentario y me levanté de mi asiento para abandonar la cocina dejando sola a Treena con su maldad de hermana menor.
—No bebas en exceso—dijo elevando un poco su voz en tono de burla.
Solamente pude hacer una seña con la mano de afirmación para después subir las escaleras y cerrar la puerta de mi habitación tras de mí. El sonido de mi móvil me hizo saber que había recibido una notificación de mensaje por Whatsapp. Descubrí mi cara y tomé mi móvil entre mis manos para abrir el mensaje. Era de mi jefe.
Will: ¿Clark, Estás bien?
Lou: Claro. Sólo es una horrible jaqueca.
Will: ¿Segura? No es que sea un entrometido, pero ayer supe que tuviste un pequeño incidente en el baño al final del evento.
Y si que lo era, pero me gustaba que lo fuera. Pensé. Inmediatamente volví a su último comentario y recordé que no había sido un sueño, si había vomitado en el baño.
Lou: Estoy muy apenada. Es sólo que la bebida y yo, no somos muy buenas amigas.
Will: ¿Piñas coladas, Clark? ¿Enserio? jaja
Ingenuamente pensé que mi jefe se preocupaba por mí, pero estaba totalmente equivocada. Era día de descanso y aún así no perdía la oportunidad de burlarse o molestarme. Típico de él.
—Idiota—salió de mis labios en compañía de una leve sonrisa.
Lou: ¡Vete al infierno!
Will: ¿De dónde crees que vengo? (inserto un emoji de diablo)
Sólo pude sonreír para mí misma.
Lou: Debí imaginarlo. Ni allá te soportan.
Will: Al menos tú lo intentas, pero ellos no pudieron. Jaja.
Por un segundo recordé lo que le había dicho sobre Beatriz. Traté de disculparme en ese momento, pero mis dedos y cerebro no tenían buena conexión en ese momento, ya que escribía y borraba hasta que otro mensaje de Will apareció en pantalla.
Will: Lamento mucho haberme comportado como un patán ayer respecto a Bruno.
No supe que responder ante ese inesperado comentario y disculpa por parte de mi jefe.
Will: Clark ¿Sigues en línea?
Lou: Sí, es sólo que no me esperaba que te disculparas.
Will: Suelo ser un estuche de monerías cuando me lo propongo.
Lou: Yo también lamento haberte dicho eso sobre Beatriz.
Will: Disculpada.
Lou: ¿Estamos bien?
Will: Sip. Nos vemos el lunes en la oficina.
Y se desconectó de inmediato sin darme la oportunidad de despedirme. Siempre haciéndose el interesante. Pensé para mí misma dejando mi móvil encima de la cama para después envolverme nuevamente entre mis cobijas procesando la conversación que acabábamos de tener en línea.
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La reunión con los principales compradores por fin había finalizado después de dos largas horas. Me di cuenta ya que la sala de juntas se desocupó inmediatamente sin dejar rastro alguno de los empresarios y, obviamente, de mi jefe. Entré en la sala para comenzar a ordenar el lugar. Siempre que me concentraba en hacer algo, nunca me daba cuenta de lo que pasaba a mí alrededor, tanto que no noté la presencia de Bruno a mis espaldas.
—¿Siempre tan dedicada?
Al escuchar su voz no pude evitar dar un pequeño salto en mi lugar.
—¡Cielos!—salió de mis labios dándome la vuelta para toparme con Bruno.
—Lo siento mucho. No fue mi intención casi provocarte un paro cardiaco—se disculpó sonriendo ampliamente.
¡Santo Dios! sí que era muy guapo ese hombre y sus ojos combinaban perfectamente con su sonrisa. Pensé.
—No te preocupes. Siempre me pasa—dije sonriendo torpemente mientras colocaba las tazas de té vacías en una charola y emprendía viaje a la salida.
—Déjame ayudarte—se acercó lo más rápido posible para quitarme la charola de mis manos.
—¡Wow! Si que eres rápido—dije sonriendo ampliamente—Pero no era necesario.
—No te preocupes. No es nada—replicó guiñándome un ojo, lo cual provocó que me sonrojara levemente.
—Luces muy linda cuando te sonrojas—dijo mirándome directamente a los ojos.
Por un segundo quería que se abriera un enorme agujero, otra vez, en el piso para que me tragara, ya que me sentía avergonzado el hecho de que notara que estaba un poco nerviosa.
—Eres muy observador—dije emprendiendo viaje a la salida evitando su mirada.
—Me lo dicen muchas veces—dijo cínicamente mientas me seguía el paso.
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Will Traynor
No había rastro de Clark cuando se necesitaba. Pude notarlo ya que su lugar de trabajo, dónde se supone que debe estar, estaba vacío desde hace un rato. Claro, por eso no respondía el teléfono ¿Dónde diablos estás, Clark? Me pregunté a mi mismo cuando repentinamente su voz se escuchó al final del paso soltando una leve carcajada. Volteé mi vista hacia dónde provenía la voz de Clark ¿Y cuál fue mi sorpresa? No estaba sola. Bruno estaba sonriendo estúpidamente junto a Clark. Ese idiota no entendía que no iba a permitir que usara sus estrategias de Casanova con Clark y mucho menos en los pasillos de mi empresa. Así que caminé directamente hacia ellos.
—Yo podría ser tu guía personal si algún día te decides visitar Roma, Lou—pude escuchar perfectamente cuando llamó a Clark por su nombre de pila, cómo si ya fueran íntimos amigos.
—Bruno—hablé captando la atención de ambos por sorpresa—Sí más bien lo recuerdo, la junta finalizo hace 30 minutos—agregué metiendo las manos en mis bolsillos—Así que no veo cual sea tu motivo para quedarte más tiempo en mi compañía—finalice mirándolo directamente los ojos.
—Déjame decirte que tengo una muy buena razón para hacerlo—respondió mirando a Clark rápidamente para después mirarme directo a los ojos desafiándome.
De soslayo pude visualizar a Clark un poco incómoda, nuevamente, que decidí que no era momento de armar una escena de celos ¿Celos? Existía la más mínima posibilidad de que eso era lo que sentía cada vez que miraba a Clark cerca de Bruno.
—Sera mejor que me retire. Con su permiso—habló Clark para sacarme de mis pensamientos.
—Adelante, Lou—dijo Bruno sonriente—Entonces paso por ti a las 9 para cenar ¿Te parece? —agregó Bruno señalándola con un dedo en seña de confirmación.
Sentí como mi sangre hervía y recorría todo mi cuerpo para llegar a mi cabeza. Ese idiota tiene una cita con Clark. No podía permitirlo.
—Estaré lista—dijo Clark dándonos la espalda para dirigirse a su lugar de trabajo.
Mire directamente a los ojos de Bruno y pude visualizar cómo se desvanecía su sonrisa para darle entrada a una cara de triunfo ante mí.
—Linda ¿no? —dijo acomodándose un poco las mangas de su camisa.
—Te lo advierto Bruno—repliqué señalándolo directivamente con mi dedo índice en señal de amenaza—Lastimas a Clark y te las verás conmigo.
—¿Acaso detecto celos en Will Traynor?—preguntó en tono de burla mientras metía sus manos en los bolsillo del pantalón.
—Eso no te incumbe—respondí furioso.
Bruno dio unos pasos hacia dónde me encontraba y sonrió ampliamente como imbécil.
—No te preocupes. Seré amable con ella—soltó de golpe para después esquivarme y pasar de largo hacia el elevador.
Si ese imbécil de Bruno creía que se iba a salir con la suya, estaba realmente equivocado. No dejaría por nada a Clark en las garras de ese idiota y de eso me encargaba yo.
Continuará…
