Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 8
"Us before Us"
No tenía ni las más mínima idea de porque había aceptado tener una cita con Bruno. Para empezar sentía que no encajaba para nada en el restaurante dónde nos encontrábamos entre tanta gente estirada que podía pagar los elevados precios del menú sin vacilar, pero lo recordé inmediatamente. Había aceptado para demostrarle a Will que podía cuidarme sola en la presencia de cualquier hombre, inclusive en la de él. Al final tenía que reconocer que Bruno no me era indiferente de cualquier modo.
—Voy a empezar a creer que tienes una cita con el menú—habló Bruno interrumpiendo mi diálogo interno conmigo misma—No has dejado de mirarlo desde que llegamos.
—Lo siento mucho—dije mirándolo por encima del menú—No estoy acostumbrada a estos lugares tan finos—solté una torpe sonrisa depositando la carta encima de la mesa.
—Si te apetece, podemos ir a otro lugar—sugirió amablemente sin dudarlo.
—¡No, no. Claro que no! —exclamé un poco alterada por el simple hecho de arruinarlo—Pero si necesitaré de tu ayuda—dije soltando una risita nerviosa—No sé absolutamente nada sobre estos platillos—finalicé mirarlo a los ojos.
Él solo se limitó a sonreír mientras se acomodaba en su silla.
—Siendo ese el único problema. Te recomiendo que pruebes la "Bollito misto alla piemontese" —me recomendó en un perfecto acento Italiano.
—¿Qué es eso? ¿Acaso se come?—pregunté ilusamente mostrando mi cara de confusión ante su sugerencia del menú.
—Todo en el menú es comestible, Lou—respondió Bruno en tono de burla—Son carnes mixtas hervidas para formar una especie de estofado con verduras.
—¡Oh!—fue lo único coherente que salió de mis labios—Creo que ordenaré eso que dijiste—sonreí ampliamente.
—¿Will y tú mantienen una relación más allá de lo laborar? —preguntó rápidamente sin despegar su vista del menú ni un sólo segundo y sin darme oportunidad de procesar la respuesta.
—¿Perdón?
—Disculpa mi atrevimiento, Louisa…es sólo que no soy un idiota—dijo tomando una copa de vino entre sus largos dedos—He notado como te observa.
Le dio un leve trago a su bebida mirándome directamente a los ojos.
—Te puedo asegurar que nuestra relación en estrictamente laboral—mentí un poco para desviar el tema.
Aunque sabía perfectamente que pasábamos mucho tiempo fuera de la oficina. Juntos. Eso no era asunto de Bruno.
—Para Will no parece ser lo mismo—soltó de golpe.
No encontré una oración decente para defenderme, ya que el mesero se acercó interrumpiendo nuestra conversación. No pude quitarme de la cabeza el hecho de que mi jefe posiblemente se interesara en mí y no precisamente en modo laboral.
.
.
Will Traynor
Cuando prometí que no iba dejar a Clark en las manos de Bruno, lo decía en serio. Lo único que cruzaba por mi cabeza en ese momento era el simple hecho de ver la estúpida cara de enfado por parte de Bruno cuando llegará y arruinará sus planes de cita romántica.
—¡Pero qué coincidencia!—dije llegando a la mesa dónde se encontraba junto a Clark.
Pude visualizar cómo Clark abría sus ojos en señal de asombro por mi inesperada presencia, pero no podía decir lo mismo de Bruno, ya que su rostro de fastidio estaba presente en ese momento. Sí qué lo había logrado.
—Desafortunada, diría yo—comentó Bruno dándole un vistazo a Clark.
Louisa por su parte sonrió incómodamente.
—Cómo mi cita de esta noche canceló hace apenas unos minutos—mentí dándole un leve vistazo a mi reloj de muñeca para después proseguir—Espero y no les moleste el hecho de que tome asiento y me una a ustedes esta noche—sonreí triunfantemente ante Bruno—En realidad muero de hambre—finalicé haciendo una seña al mesero para que trajera una silla extra.
—No creo que sea posible, Will—replicó Bruno inmediatamente en tono neutral—La reservación es para dos personas… no tres—sonrió como si hubiese ganado una partida de póker con un as bajo la manga.
—¡Oh, claro que lo es! —sonreí ampliamente para agregar: —Soy socio del lugar. No veo ningún impedimento para ello.
La cena transcurrió lo más normal posible. De vez en cuando Bruno y yo reñíamos tras las indirectas que nos decíamos el uno al otro respecto a conquistar mujeres.
—¡Vaya! No cabe duda que me saque la lotería—dijo Clark soltando una leve carcajada captando la atención de Bruno y posteriormente la mía—Conseguí una cita doble sin pedirlo. Eso es tener suerte.
—Originalmente era solo una—habló Bruno haciéndole una seña al mesero para que le proporcionara la cuenta.
—A veces las cosas no salen como las planeas—escupí levantando mi copa de vino en señal de salud y, obviamente, triunfo.
.
.
Era posible que para tener una cena-cita con Will Traynor sólo se necesitaba que otro hombre se interesara en mí para conseguirla. Patético ¿Por qué sólo no lo pidió hace tiempo y ya? Me pregunté mi misma mientras salía del restaurante en compañía de Bruno y Will.
—Bueno. Debo confesar que fue agradable cenar con ustedes—hablo Will—¿Nos vamos, Clark? —ordenó cómo si mi cita principal hubiera sido él toda la noche.
—Perdona, Will—replicó Bruno—Sí no lo recuerdas Louisa vino conmigo. Así que eso significa que se irá conmigo—dijo Bruno desafiante ante Will mientras me tomaba del brazo para atraerme hacia él.
—Y ¿Qué te hace pensar que se irá contigo? —preguntó Will tomándome de la mano para atraerme hacia él.
La verdad me estaba empezando a molestar el hecho de que se comportaran como unos niños de preescolar peleando por un juguete. Y eso no lo iba a permitir. Jamás.
—¿Disculpen?—interrumpí su pequeña disputa zafándome del agarre de Will mientras me quedaba en el centro—Por si no lo notan tengo voz y voto en está estúpida pelea—dije mirando a Will un momento para después ver a Bruno.
—¡Perfecto, Louisa. Decide! —dijo Bruno esperando respuesta.
—¿Con quién te vas? —soltó Will captando mi atención.
—¡¿Qué les pasa?!—respondí con otra pregunta—Tú, quédate aquí—dije señalando a Bruno con mi dedo índice—Y tú, vienes conmigo. Necesito hablar contigo—finalicé tomando a Will de la mano para alejarnos unos cuantos pasos de la vista de Bruno. Caminamos hasta estar totalmente segura que Bruno no podía escuchar ni una palabra de lo que habláramos en ese momento.
—¿Ya decidiste, Clark? —me preguntó Will haciendo que me detuviera de golpe.
—¡¿Qué demonios te pasa, Will Traynor?!—le pregunté furiosa—¿Cómo te atreves a parecerte por aquí y tratar de arruinar todo? —dije cruzando mis brazos a la altura de mi pecho esperando respuesta.
—¡Vamos! ¿De qué hablas, Clark?—respondió sonriendo para darle ambiente a la conversación—Sólo fue una coincidencia—dijo descaradamente cómo si me la creyera del todo.
—¿Por qué no eres sincero por una maldita vez en tu vida y admites que lo hiciste apropósito para molestar a Bruno?
Pude notar cómo la cínica sonrisa de mi jefe se desvanecía de su rostro, tomaba aire lentamente y soltar un leve suspiro.
—Lo hice por ti, Clark—respondió de golpe—No puedo permitir que Bruno te use sólo para su conveniencia y luego te deje—confesó mirándome a los ojos
No me la esperaba. De algún modo estaba admitiendo que sentía algo por mí o sólo lo hacía para probar que cualquier mujer puede ser de su propiedad personal sin derecho a conocer a otros hombres.
—No veo de qué te preocupa. Si tú haces lo mismo con las mujeres—repliqué sin pensar en mi respuesta.
—No lo haría contigo—confesó manteniendo su mirada sobre mí.
—Pues... ahm… yo…—no encontraba oración adecuada para su inesperada confesión.
—Por favor, Clark—dio unos pasos hacia mí—No te vayas con él—me tomó de los hombros—Él sólo quiere llevarte a la cama.
Por un momento sus palabras tenían mucho sentido y significado para mí, pero de alguna manera me molestaba el hecho de que fuera posesivo sobre mis decisiones y pensará que no me podía cuidar sola y darme a respetar al mismo tiempo. Su estúpida actitud de sobre protector de alguna manera me estaba colmando la paciencia.
—Es eso o en realidad te molesta el hecho de que tú no me lo hayas propuesto primero— dije sin pensar en mis palabras, ya que me encontraba un poco fastidiada.
Pude notar cómo la expresión en su rostro cambio drásticamente gracias a mis últimas palabras.
—Si lo hiciera Clark…—pausó por unos segundo sosteniendo la respiración—Ten por seguro que no te lo propondría solo por una noche—dijo soltando un leve suspiro acompañado perfectamente con una cínica sonrisa.
Sentí como mi corazón se detuvo por unos leves microsegundos ante sus comprometedoras palabras. ¡Diablos! Aún en una situación tan reveladora sostenía su estúpida y encantadora sonrisa dándole entrada a su estúpida actitud de triunfador total ante la situación.
—Idiota—le dije sorpresivamente retrocediendo unos pasos hacia atrás—Te voy a demostrar que te equivocas—pasé rápidamente por un costado de Will dejándolo atrás.
—¡Clark!—fue lo único que salió de sus labios y lo que pude oír antes de subirme al coche de Bruno.
—¿Todo bien, Lou? —preguntó mientras encendía el auto.
—Sí, vamos—dije en seco.
.
.
En ese momento odiaba con todo mí ser a Will Traynor. Odiaba que tuviera razón. Odiaba reconocer que lo arruiné. Odiaba ruborizarme al recordar sus palabras de hace un par de noches atrás.
"Si lo hiciera Clark… ten por seguro que no te lo propondría solo por una noche"
Sólo me quedaba reconocer que mi jefe tenía toda la razón respecto a Bruno. Imbécil. Después de dejar el restaurante trató de convencerme de que lo acompañara a su hotel. De alguna forma lo logró el muy cabrón.
-Flashback-
—¿Qué diablos pasa contigo, Bruno?—pregunté mientras trataba de quitármelo de encima.
—¡Vamos, Lou! —dijo descaradamente—Sin compromisos.
Sus manos trataron de recorrer todo mi cuerpo, pero fui mucho más rápida y me levanté del sofá dónde me encontraba.
—Sólo responde una cosa—dije parando en seco a Bruno—¿Por qué yo? Si eres un hombre de buen ver. Estoy segura que no tienes problemas con las mujeres—lo dije topándome con la puerta principal detrás de mi espalda.
—Digamos que nunca he estado con una mujer con unas caderas tan apetecibles y unos hermosos senos que pude notar lo naturales que son—respondió acercándose lentamente a mí.
—¡Wow! Pues gracias por el cumplido—exclamé soltando una leve sonrisa, y de repente lo recordé—Pero eso no es motivo suficiente para estar contigo en ese aspecto—dije abriendo la puerta rápidamente para salir de la habitación dejando a Bruno con las ganas.
-Fin del Flashback-
No era que fuera una mojigata en ese aspecto, pero el simple hecho de pensar en estar con un hombre que prácticamente acababa de conocer hace unos días, no era para nada de mi agrado. Yo necesitaba sentir algo muy especial por esa persona cómo para llegar a la cama con ella. No podía creer cómo existían mujeres que les agradaba hacer eso y lo disfrutaban.
—Lou, otra vez te desconectaste por completo—habló Mary Ann captando mi atención.
Había olvidado por completo el hecho de que nos encontrábamos haciendo fila para entrar al antro que llevaba por nombre "DeLux". Mary Ann y otras dos chicas de contabilidad habían conseguido que las acompañara a una de sus noches de antro después de varios días insistiendo.
—Es una lástima que Bruno resultara un patán—expresó Mary Ann mientras le hacía ojitos al guardia de seguridad para que nos diera oportunidad de pasar consiguiéndolo exitosamente.
—No digo que sea un patán—seguí a las chicas hasta una mesa junto a la barra del lugar. —Es sólo que yo no soy de las que se va a la cama con alguien que acaba de conocer— dije tomando lugar a un lado de Mary Ann.
—Es una lástima. Yo lo hubiera hecho sin dudarlo un segundo—habló una de las chicas que nos acompañaba—¡Dios! Es Bruno DiMarco unos de los empresarios Italianos más deseados en la industria de la moda—agregó la chica con una expresión de desilusión en su rostro.
—A Lou le interesa otro soltero y otro tipo de empresario ¿Cierto, Lou?—confesó Mary Ann en tono de burla obviamente refiriéndose a mi jefe: Will Traynor.
Sólo pude hacer una seña con mis ojos a Mary Ann para que se callara de una vez y no fuera tan indiscreta respecto a mí jefe. Ella soltó una carcajada antes de levantarse del lugar e ir a la barra por unos tragos. "Andalouse" interpretada por Kendji Girac sonaba por todo el antro. Mary Ann y las chicas estaban en la pista de baile moviéndose al ritmo de la música mientras yo ya no podía recordar cuantos tragos llevaba encima. De algún modo no me importaba un comino cuanto bebiera. Si algo provocaba la bebida en mí, era el hecho de olvidar y, obviamente, lo único que quería en ese momento era que desapareciera la estúpida sonrisa triunfante de Will de mi cabeza respecto a Bruno.
La llegada de las chicas interrumpió mis pensamientos y decidí levantarme del lugar para ir un momento al baño de damas, no sin antes hacerle saber a Mary Ann a dónde me dirigía. Después de unos momentos de esperar a que un par de mujeres se terminaran de retocar el maquillaje pude lavarme las manos sin problema alguno. Salí del baño balanceándome un poco, ya que la bebida estaba comenzando hacer efecto en mí. Lo pude notar ya que torpemente tropecé con alguien.
—Lo siento mucho—dije un poco alterada por mi torpeza—¿Se encuentra bien? —pregunté mirando a la persona que estaba frente a mí.
Para mi mala suerte era Will Traynor.
.
.
Will Traynor
La música del lugar no me dejaba concentrarme en lo absoluto. Ya habían pasado un par de días desde que Clark decidió irse con Bruno. Imbécil. Sin embargo ya no se le había visto desde entonces. Me daba rabia el hecho de pensar que ese idiota consiguió lo que deseaba de Clark y desapareció. El hecho de suponer que había pasado entre ellos dos no me ayudaba en lo absoluto a mis ganas de saber sobre Clark, ya que desde ese día solamente se limitaba a hablar conmigo sobre asuntos de trabajo y tampoco había tenido la oportunidad de toparme con ella por los pasillos de la empresa. Saqué mi móvil y busqué entre mis contactos el número telefónico de Clark. Dudé por un momento, pero decidí presionar la pantalla de mi móvil para conectar la llamada. Sin embargo entró el buzón de voz. Colgué inmediatamente y decidí dirigirme al baño para caballeros hasta que tropecé con alguien.
Para mi sorpresa era Clark.
—El destino se empeña a unirnos, Clark—dije soltando una leve sonrisa.
—Es eso o voy a pensar seriamente que me estás siguiendo—dijo Clark soltando una pequeña risita nerviosa.
—Lo llamaremos confidencia.
—De acuerdo—afirmó mostrándome sus dientes.
—Acompáñame, Clark—le hice una seña con mi cabeza—Te invito un trago.
Clark dudo por un segundo pero al final acepto. No dirigimos cerca de la barra del lugar y decidimos tomar asiento y ordenar unos tragos. Nos quedamos en silencio por unos minutos. No del todo, ya que la música seguía tocando. Hasta que Clark decidió romper el hielo.
—Tenías toda la razón respecto a Bruno—confesó dándole un sólo trago a la bebida para después soltar una leve risita—Intentó llevarme a la cama el muy imbécil.
Por un instante procese lo que Clark había dicho y sentí cómo mi sangre hervía hasta quemarme por dentro mientras apretaba mis puños, pero pude tranquilizarme, ya que Clark continúo con su relato captando mi atención.
—No consiguió nada excepto una patada en el trasero—dijo mientras hacía giraba su cuerpo sobre la silla para quedar en dirección a la mía.
—Eso consigues de parte de Clark si intentas hacer algo que no quiere—sonreí dándole un pequeño trago a mi bebida.
Clark sonrió ampliamente sin dejar de mirarme para después buscar al Barman del lugar y pedirle por otra bebida, la cual bebió de inmediato llego a sus manos.
—¿No crees que estas bebiendo mucho, Clark? —pregunté quitándole la bebida que se estaba tratando de terminar.
—No seas aguafiestas, Will Traynor—respondió sonriendo—Vamos a divertirnos un poco.
—Yo creo que deberíamos irnos—repliqué levantándome de mi asiento para extender mi mano y ayudar a Clark a levantarse—Te llevo a tu casa.
"DJ got us fallin in love again" se escuchó por todo el centro nocturno captando la atención de Clark, la cual inmediatamente me tomó de la mano para guiarme a la pista de baile. Lo único inteligente que se me ocurrió en ese preciso momento fue dejar que se moviera al ritmo de la música mientras yo le seguía el paso. Se sentía un poco raro, ya que no solía estar rodeado de tanta gente que disfrutara de bailar. Después de un par de canciones decidimos volver a nuestro lugar, pero eso no impidió que Clark siguiera moviéndose al ritmo de la música.
—Otro Martini, por favor—pidió Clark mientras apoyaba sus pies sobre la barra de metal de la silla y las palmas de sus manos sobre la barra.
—Clark, ya es momento de irnos a casa—dije captando su atención.
Clark volteó por un segundo y me sonrió ampliamente para después darse la vuelta encima de la barra, levantar sus manos, tomarme de la camisa y atraerme hacia ella depositando sus labios sobre los míos. Abrí mis ojos como platos al estar sintiendo sus carnosos y suaves labios sobre los míos. Me deje llevar por el momento hasta que el sonido del cuerpo de Clark cayendo al suelo rompió el momento.
.
.
Abrí mis ojos de golpe. Me levanté de la cama y apoyé mi espalda en la cabecera de la cama. Por un momento traté de recordar lo que había pasado la noche anterior sin lograrlo, pero lo que si captó mi total atención fue el hecho de darme cuenta que no estaba vistiendo la ropa que traía puesta para el antro. Di un leve vistazo a la habitación para localizar mi bolsillo, el cual se encontraba a un lado de la cama, lo tomé en mis manos y hurgué en el hasta localizar mi móvil. Tenía un mensaje de texto por parte de Treena.
Treena: Está bien. Yo le avisaré a mamá que te quedaras con Mary Ann. No bebas en exceso. Te quiero.
Desvié un poco mí vista de la pantalla para tratar de recordar que había pasado y dónde diablos me encontraba, ya que el lugar no se me hacia familiar. No hasta que la puerta de la habitación se abrió de golpe provocando que saltara de la cama para después toparme con Will.
—Buenos Días, Clark—me saludó como si despertáramos todos los días juntos en la misma habitación.
Y lo recordé. Me encontraba en el departamento de Will Traynor.
—¿Qué hago aquí?—pregunté tímidamente mientras me cubría las piernas con la sabana.
—Tuviste un pequeño incidente en el antro—respondió Will tomando asiento a la orilla de la cama mientras le daba un pequeño sorbo a la taza de café que traía en sus manos—Gracias a los tragos que habías bebido resbalaste de la silla y te golpeaste la cabeza.
—Eso no responde mi pregunta, Will—insití un poco alterada—¿Qué hago realmente aquí, en tu apartamento?
Pude notar que nuevamente su encantadora sonrisa estaba presente.
—Entre tus alucinaciones dijiste que tu madre se pondría furiosa si te viera en ese estado—comenzó a replicar a mi pregunta depositando la taza de café en el pequeño mueble que se encontraba a un lado de cama—Así que decidí traerte aquí para que te recuperaras.
Eso si lo creía. Mi madre me armaría un escándalo si me hubiera visto en ese estado, ya que la última vez que llegué ebria casi estrello el coche de la familia en el pórtico y eso a mi madre no le gusto para nada.
—¿Y tú me desvestiste? —pregunté de golpe mientras no podía ocultar mis nervios.
Will afirmó positivamente con un ligero movimiento de su cabeza y sonrió mostrándome sus dientes.
—No te preocupes, Clark. No vi nada que no haya visto antes.
Sentí como mi cara se pusó roja por culpa de mi vergüenza, que no pude encontrar lugar alguno dónde esconderme. Eso quería decir que él y yo… sacudí mi cabeza y me atreví a preguntar.
—Will… ¿tú y yo…?
—Sólo dormimos, Clark—confesó de golpe captando mi atención mientras me relajaba un poco y solté un leve suspiro de alivio—No practico la necrofilia—finalizó soltando una leve carcajada.
—Lo siento. Es sólo que cuando bebo en exceso olvido todo lo que paso la noche anterior—dije captando su atención.
—¿Qué es lo último que recuerdas?—preguntó mi jefe con cara de intriga.
—Ahm… estar haciendo fila para entrar al antro—respondí entre pausa tratando de recordar un poco más sin éxito alguno.
—Entonces… ¿Ya lo olvidaste?—dijo Will captando mi atención mientras desviaba su vista hacia otro lugar.
Pude notar cómo su rostro mostraba un poco de decepción ante mi respuesta, pero no estaba segura a que se debía.
—Will, si hice algo o dije algo que te molestara, sólo déjame decirte que no era yo. Eran los efectos del alcohol—dije tratando de justificar mis acciones rápidamente.
Mi jefe soltó un leve suspiro mezclado son una leve sonrisa de resignación para después verme a los ojos.
—No te preocupes, Clark—dijo sonriendo ampliamente—¿Desayunamos algo?—preguntó mientras se levantaba de su lugar para dirigirse a la cocina.
—Claro. En un momento te alcanzo—respondí sonriendo.
.
.
Después de ponerme nuevamente mi ropa de antro salí de la habitación rumbo a la cocina. Cuando llegué el desayuno ya estaba listo sobre la mesa y se miraba delicioso. Will ya se encontraba sentado en el lugar.
—Toma asiento—me dijo Will en tono de orden.
—Gracias—dije haciendo exactamente lo que él me había ordenado.
El desayuno y, por su puesto, la compañía de Will me hacía sentir muy bien. Y por lo que pude notar a él también le agradaba mi compañía. Lo pude confirmar con cada carcajada que soltaba cada vez que le contaba alguna de mis aventuras.
—¡Es verdad! No me quitaba para nada mis leotardos de abeja. Eran mis favoritos hasta que ya no me quedaron y tristemente tuve que deshacerme de ellas—le confesé a mi jefe mientras soltaba un leve suspiro de resignación.
—¿Te puedo llevar a un lugar? —preguntó Will rescatándome de mi burbuja de tristeza por no tener mis apreciados leotardos conmigo.
Miré directamente a sus ojos y sonreí.
—¿Puedo saber a dónde? —respondí con otra pregunta mostrando mi cara de intriga.
—Me gustaría que me acompañaras a la boda de Alicia—confesó sosteniendo su mirada directamente a mis ojos.
—Sólo sí me prometes que no me dejaras probar ni una gota de alcohol—le advertí sonriendo mientras tomaba un último sorbo de mi café.
—Prometido—respondió Will alzando su mano en señal de promesa mostrándome sus perfectos dientes.
Quedamos en silencio por unos minutos hasta que el sonido de la puerta nos interrumpió bruscamente. Will se levantó de su lugar y se dirigió directamente a la puerta de su apartamento para averiguar quien se encontraba del otro lado.
—¡Honey moon! —se escuchó la voz de una mujer en cuanto Will abrió la puerta.
Desafortunadamente conocía perfectamente a la dueña de esa voz tan escandalosa. Era Beatriz.
—¿Qué haces aquí?—pude notar un tono de molestia en la voz de Will y a la vez asombro.
—No contestabas mis llamadas—respondió entrado al departamento y tomando asiendo en la sala de estar—Me preocupe y decidí venir a buscarte—finalizó sonriendo ampliamente.
—Ya pudiste confirmar que estoy bien. Ya te puedes retirar—dijo Will en tono seco haciéndole una seña con su mano para que saliera del lugar inmediatamente. Él aún sostenía la perilla de la puerta principal sin cerrar.
—¿Qué pasa, Will? ¿Por qué tanta prisa en que me vaya?—preguntó Beatriz un poco intrigada mientras se levantaba su lugar para caminar directamente hacia donde se encontraba Will.
—No estoy te humor en estos momentos—contestó Will en tono neutro.
—Sí quieres yo te puedo poner de muy buen humor—insinuó Beatriz pasando sus largos dedos por encima del pecho de Will.
Está era mi oportunidad de vengarme de la pesada de Beatriz y no iba a perderla por ningún motivo.
—Will... ¿No has visto mi…?—pregunté saliendo de la habitación para toparme con la cara de sorpresa de ambos.
—¿Qué diablos haces tú aquí? —preguntó Beatriz despegándose un poco de Will para prestarme toda la atención posible.
—¿Qué te parece que hago aquí? —respondí con una pregunta mostrando mi cara de triunfo—Tomando el té—respondí finalmente sonriendo sin despegar mi vista de Beatriz.
—¡No lo puedo creer, Will Traynor, que me cambies por esto!—exclamó señalándome con el dedo mientras Will sólo se limitaba aguardar silencio, aunque pude notar por lo bajo que se estaba divirtiendo con mi actuación de amante.
—Los gustos cambian—habló Will captando la atención de Beatriz.
—Esto no se va a quedar así asistente de cuarta. Me las vas a pagar junto con Will Traynor—amenazó Beatriz para salir del lugar permitiendo que Will cerrara la puerta por completo.
Por un momento nos vimos a los ojos y soltamos una carcajada de complicidad ante lo que acaba de pasar entre nosotros y Beatriz.
—Lo siento, pero esa pesada ya me había colmando la paciencia. Así que no quise desperdiciar esta oportunidad—dije tomando asiendo en la sala junto a WIll, el cual recargó su espalda y apoyó sus pies sobre la mesa que se encontraba frente a nosotros.
—No hay problema. No sabía cómo quitármela de encima—confesó Will.
—Sólo espero que esto no sea un problema—dije preocupada.
—No los habrá. Te lo aseguro—la respuesta de Will me relajó un poco y sonreí por lo bajo.
—Creo que es momento de irme. Gracias por todo—le agradecí mientras me levantaba del lugar para dirigirme a la salida.
Will me imitó y me acompaño a la salida del departamento no sin antes tomarme de la mano y atraerme a él quedando a unos pocos centímetros de distancia entre nuestros labios.
—Gracias, Louisa—pude sentir su cálido aliento sobre mis labios.
—No tienes que agradecer—dijé entre pausas, ya que me encontraba un poco nerviosa.
Y no era por poco, si por primera vez después de varios meses de trabajar juntos, me había llamado por mi nombre de pila y no por mi apellido como acostumbraba hacerlo.
—Nos vemos en la oficina—me dijo abriendo la puerta para que pudiera salir.
—Claro. Ahí estaré—dije dando la media vuelta para salir del apartamento y tomar rumbo hacia el elevador.
Continuará…
