Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 9
"Us before Us"
—¿Realmente vas a tener una cita con Will Traynor?—preguntó Treena recostada en la cama de mi habitación sobre su estomago.
—Cuantas veces te tengo que repetir que no es una cita—contesté un poco irritada por la insinuación por parte de mi hermana menor—Es más bien… una invitación a una boda—dije mirándome frente al espejo tratando de seleccionar cual vestido sería más apropiado para la ocasión.
Treena rió por lo bajo antes de soltar una leve carcajada.
—¡Ay, Louisa! En verdad que eres una monada en este asunto de las citas románticas—dijo rodando sobre la cama para quedar tumbada boca arriba.
—Ya déjame en paz y mejor dime cuál de estos dos es el mejor—volteé rápidamente sosteniendo los dos vestidos en el aire.
—Definitivamente el azul. Es más apropiado—respondió Treena soltando un leve suspiro.
—¿De verdad te lo parece? —pregunté un poco pensativa.
Treena por su parte sólo se limitó a mover su cabeza en señal de afirmación nuevamente.
—Bueno. Entonces este será—terminé de decir mientras tomaba rumbo a la habitación de baño para ponerme el vestido.
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Estaba realmente sorprendida por la decoración de la iglesia. En verdad, nunca en mi vida hubiese pensado en asistir a uno de estos eventos tan exclusivos de gente de alta sociedad. Will y yo habíamos llegado justo a tiempo para no perdernos la ceremonia. Tomamos asiento en la última banca de la iglesia para no entrometernos entre la gente. De repente el sonido del coro de la iglesia dio aviso de que la misa estaba a punto de comenzar. Nos levantamos de nuestro lugar para recibir a la novia. Alicia, si más bien no recuerdo mal, ese era su nombre y vaya que le hacía justicia en ese justo momento, ya que en realidad lucia cómo Alicia en el país de las maravillas rodeada de tanto adorno maravilloso, y ese vestido sí que le quedaba de maravilla, parecía totalmente una princesa dentro de un cuento de hadas. Cruzó el pasillo para llegar directamente al altar dónde su futuro esposo esperaba por su futura esposa, pero no pude evitar ignorar la expresión en el rostro de Will. En realidad pude notar que se encontraba un poco conmocionado por la escena que estaba presenciando en ese momento.
—¡Oye, Will!—le llamé en voz baja para llamar su atención—sí estás incómodo podemos retirarnos—le sugerí sutilmente sin despegar mi vista del lugar dónde se encontraban los novios.
Will endureció su rostro y mostró una leve sonrisa.
—No te preocupes, Clark. Estoy bien.
De alguna forma me dio alivio poder captar esa sonrisa formándose en sus labios, ya que eso indicaba que estaba totalmente tranquilo. Hasta por un segundo creí que lo estaba disfrutando.
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Me encontraba en la barra del jardín principal de la recepción esperando por las bebidas cuando de repente pude visualizar a lo lejos que Will se encontraba en compañía de otro hombre. El barman me entregó las bebidas y sin dudarlo me acerqué lo más rápido posible hasta quedar a un lado de mi jefe.
—¡Vaya, Will! Puedo notar que no te está yendo nada mal—habló el hombre frente a nosotros sonriendo ampliamente mientras me examinaba de arriba abajo.
Will me miró por unos leves segundos mientras le estregaba la bebida y sonrió levemente.
—No. No le está yendo nada mal—dije mostrando mis dientes—Soy Louisa Clark—extendí mi mano para saludarlo—Mucho gusto—agregué inocentemente.
—Thomas Lewis—replicó a mi saludo—Es un enorme placer conocerla Señorita Clark—agregó dándole un rápido vistazo a mi escote para después verme a la cara.
Por un momento me sentí cómo un pedazo de carne frente a un León hambriento, pero me relajé un poco y decidí sonreír para que no se percatará de mi pequeña incomodidad.
—Fue un placer saludarte, Will—dijo Thomas captando la atención de mi jefe—En verdad me alegra el hecho de que estés en perfectas condiciones.
—Gracias—fue lo único que salió de los labios de Will antes de que Thomas se retirará y nos dejara solos.
—Agradable—hablé para captar su atención.
—Tal como lo recordaba—dijo Will mirándome directamente—¿Nos vamos?—agregó ofreciéndome su brazo para caminar directamente a la recepción de la boda, la cual estaba a punto de comenzar.
—Claro—respondí entrelazando mis manos en su brazo.
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Nos encontrábamos cerca de la pista de baile de la recepción mientras degustábamos el platillo que habían elegido los recién casados. Por un momento pensé que el alimento que se encontraba en mi platillo tendría un sabor horrible, ya que visualmente no se miraba nada apetitoso, pero como siempre me equivoqué, tenía un sabor exquisito.
—Y dime Will—habló una mujer de edad mayor que se encontraba junto a nosotros en la mesa de la recepción—Este año tienes pensado regresar a entrenar para escalar el monte Himalaya.
Su comentario captó mi atención por completo. Era verdad, antes de su accidente, Will se estaba preparando para ese nuevo reto. Deje de comer para prestar total atención a su posible respuesta.
—Es uno de mis propósitos de año nuevo, Señora Willson—replicó Will mostrando sus dientes—Pero por el momento me estoy dedicando a manejar los negocios de la familia— agregó lo más tranquilo posible manteniendo su encantadora sonrisa.
—¡Oh, Por favor! Llámame Emma—sugirió la mujer entre ricitas—La semana de la moda en Paris está prácticamente a la vuelta de la esquina ¿Te veremos por allá este año, Will? —agregó emocionada la mujer de edad mayor esperando respuesta.
—¡Por supuesto! Este año cómo es costumbre, presentaremos la nueva colección de la compañía—respondió Will llevándose una copa de vino a los labios para darle un pequeño sorbo.
—Debo suponer que tú eres la modelo de este año—dijo la mujer viéndome directamente.
—¡Claro que no! —dije un poco alterada—¿Cómo cree que con este cuerpo talla 5 podría ser modelo? —agregué soltando una leve sonrisita de nervios.
—Pero si es la moda. Lo de hoy son mujeres reales con curvas reales—dijo guiñándome un ojo—No esas chicas que tienen la carne pegada al hueso ¿No es así, Will?—agregó mirando directamente a mi jefe.
Will sonrió ampliamente mientras se acomodaba en su asiento.
—Totalmente de acuerdo con usted, Emma. Debiste hacer casting para esta temporada, Clark—respondió Will sin borrar la amplia sonrisa de su rostro mirándome de reojo.
Por un momento pensé que Will me estaba tratando de tomar el pelo o inclusive burlando de mi por el simple hecho de apoyar positivamente el comentario de la señora Willson.
—Muy gracioso, Will Traynor—salió de mis labios sin prestarle tanta importancia a su comentario decidida a devorar lo que restaba de mi platillo.
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La pista de baile estaba llena de gente que bailaba al ritmo de la música. No es que yo fuera un aguafiestas o algo por el estilo, pero desde hacia prácticamente unos minutos atrás, mi jefe se encontraba bailando con una rubia de piernas largas y vestido rojo en la pista de baile ¡Diablos! No me había percatado que ya iba por mi cuarta piña colada gracias a la escenita de baile que estaba presenciando por parte de ese par. Tampoco pude percátame que la pareja se dirigía directamente a dónde me encontraba sentada.
—Enseguida vuelvo—le dijo la rubia a Will mientras este tomaba asiento.
—¡Uff! Esa mujer no se cansa de bailar—confesó Will para captar mi atención—Ya me duelen los pies—agregó mientras se aflojaba un poco la corbata.
—A mi parecer no se nota—dije espontáneamente con un tono neutro. Casi molesta.
—¿Todo bien, Clark?—preguntó tomando un vaso de agua entre sus largo dedos para tomarlo de un sólo sorbo.
Por un momento sentí que un vomito verbal de palabras guiadas por mis celos estaba a punto de salir. Sí, tenía que reconocer que estaba celosa de esa mujer, pero afortunadamente Alicia pareció para evitar una tragedia. Al menos esta si la pudo evitar con éxito.
—¡Vaya, Will! Veo que Amber no te deja descansar ni por un segundo—habló Alicia para captar la atención de Will y posteriormente la mía.
Will sonrió ampliamente mostrando su perfecta dentadura ante la señora Cooper.
—Perdí el equilibrio en mi motocicleta, más no mi encanto—soltó sin borrar su sonrisa triunfante ante su incómodo comentario hacia la novia.
Era increíble que no perdiera la oportunidad en hacer sentir mal a la gente, que por un diminuto momento, me sentí mal por ella. Por un instante pude visualizar como la expresión en el rostro de Alicia se tensaba ante el descarado comentario que trató de sonreír falsamente y olvidarlo.
—A propósito. Gracias por…—no pudo terminar la frase ya que trataba de recordar el regalo de bodas por parte de su ex amante.
—Espejo— agregó Will sonriente.
—¡Sí, claro! Es hermoso—dijo Alicia sosteniendo una copa de champagne entre sus dedos—Sigan disfrutando de la fiesta—agregó para después retirarse a saludar a otros invitados cerca de nuestra mesa.
—No fue un espejo el regalo de bodas—dije rápidamente captando su atención.
—Ella no sabe eso—dijo soltando una leve carcajada.
Por un momento había olvidado por completo la existencia de esa tal Amber hasta que apareció detrás de Will para atraerlo nuevamente a la pista de baile sin avisar. Sólo alcancé a mirar nuevamente cómo esa estúpida se le pegaba al cuerpo mientras se movía al ritmo de la música. Sentí que mi cara ardía de coraje ¿Cómo era posible que Will estuviera disfrutando ese vulgar espectáculo? Me levanté de mi lugar y caminé lo más rápido posible para salir de ese lugar y poder despejar mi mente.
Llegué a la parte trasera de la recepción en la cual se encontraba una gran piscina, me senté en una de las sillas exclusivas para tomar el sol y me relajé un poco. No podía creer que estuviera celosa por culpa de Wil Traynor, por una parte tenía que reconocer que desde el primer momento que lo vi, me pareció muy atractivo. Tampoco podía ignorar que su sonrisa era encantadora y esas palabras que me dijo fuera del restaurante definitivamente tampoco las podía desechar cómo si fueran un pedazo de basura.
—Idiota—salió de mis labios en compañía de un apretón de puños.
—Tienes que dejar de maldecir en voz alta o esa persona te escuchara—habló la voz de mi jefe tras de mí captando mi atención.
—Tal vez ya lo escuchó—repliqué espontáneamente sin pensarlo.
Will sonrió mientras sacaba sus manos de los bolsillos de su pantalón dando unos pasos hacia dónde me encontraba. No reaccioné ante su caminar, sólo quería desaparecer para que no se diera cuenta de mi enojo, pero su mano extendida me sorprendió por completo e hizo que elevará mi vista hacia a él.
—¿Me permites esta pieza?—me preguntón con su mano aún extendida en mi dirección.
Por un momento quede estática, ya que no tenía la más mínima idea de cómo reaccionar ante esta situación. Dudé por un segundo en aceptar, pero todo eso se vino abajo cuando escuché su pequeña suplica.
—Por favor, Louisa—salió de sus labios delicadamente, la cual borró todo duda.
Tomé su mano y de un sólo movimiento ya me encontraba de pie moviendo mis pies junto a Will. Jamás en mi vida imaginé estar tan cerca de él y mucho menos bailando delicadamente mientras su brazo rodeaba mi cintura. "Thinking out loud" sonaba de fondo en la recepción que se alcanzaba a escuchar perfectamente desde el lugar dónde nos encontrábamos.
—Estaba segura que disfrutabas de la compañía de esa tal Amber—hablé para romper el silencio entre los dos.
—Y yo estaba seguro que te encontrabas celosa por Amber—contraatacó mostrando su estúpida sonrisa triunfadora sobre mí.
—¡Estás loco! ¿Cómo podría estar yo celosa de una mujer que de lejos se nota que lleva implante de senos falsos y puede oler las cuentas bancaras a kilómetros?—repliqué mostrando mi cara de indagación.
—Tienes razón. Ella jamás se compararía contigo—dijo Will mirándome directamente a los ojos—Tú eres mejor que eso, Clark—agrego atrayéndome con más fuerza hacia su cuerpo.
Pude sentir inmediatamente que mi cara se puso roja de vergüenza, lo cual provocó que mis pies me traicionaran para después sentir cómo mi cuerpo caía directamente a la piscina que se encontraba a unos cuantos pasos detrás de nosotros llevándome de paso a Will conmigo.
—¡Dios mío! Lo siento mucho—dije lo más alto posible sacando mi cabeza del agua mientras con mis dedos limpiaba mis ojos.
—Creo que es demasiado tarde, Clark—replicó Will sacudiendo un poco su cabeza para quitar residuos de agua sobre su cabello.
—Siempre arruino todo—exclamé nadando a la dirección a dónde se encontraba para tomarlo por los hombros.
—Tranquila, Clark. Son accidentes que suelen pasar—me dijo tratando de tranquilizarme un poco.
—Pues déjame decir que conmigo pasan muy seguido—le confesé mostrando mi torpe sonrisa para relajarme un poco.
—Así te vez mucho mejor—dijo mi jefe—Sonriendo—agregó mientras imitaba mi gesto.
Quedamos en silencio por unos segundos hasta que el sonido de un estruendo interrumpió ese momento. De un momento a otro comenzó a llover sin previo aviso provocando que nos mojáramos más de lo que ya estábamos
—Creo que ha comenzado a llover—dijo brevemente para después agregar: —¿Porque mejor no nos salimos?
Will me tomó de la mano y me guió hacia la esquina de la pispicia para poder salir sin problemas alguno del lugar.
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De un instante a otro la pequeña lluvia que había comenzado hace unos minutos se torno en algo mucho más serio, prácticamente se formó una tormenta enorme provocando que muchos invitados se quedaran estancados en el hostal que se encontraba cerca de la recepción de la boda hasta que disminuyera la intensidad de la tormenta, incluidos nosotros.
—Aquí tiene las llaves de sus habitaciones, caballero—dijo un hombre mayor entregando las llaves a Will—Sólo necesita firmar aquí.
—Gracias—dijo Will tomando un bolígrafo para firmar el documento—¿Duran mucho las tormentas por estos rumbos?—agregó mi jefe esperando respuesta.
—Por lo general duran entre 8 a 10 horas, pero al parecer esta tormenta es un poco más intensa que las anteriores—respondió el hombre ante la pregunta lo más tranquilo posible.
—Que suerte que encontramos habitaciones disponibles—hablé para interrumpir un poco la conversación entre los dos hombres—Y más que no tendremos que compartir habitación—finalicé soltando una risita nerviosa.
—No necesitamos estar en una sola habitación para que pase algo entre nosotros, Clark—habló Will emprendiendo rumbo al ascensor del hostal—Porque a mí no me molestaría—agregó volteándose para mostrarme su estúpida sonrisa de triunfador ante mi nerviosismo en ese momento—¿Vienes?—finalizó oprimiendo el botón número 4 del ascensor.
No tuve una respuesta apropiada para atacar a Will y evitar que se diera cuenta que mis nervios estaban a flote gracias a su inesperado comentario, el cual provocó que me ruborizara un poco, pero gracias a Dios pude relajarme un poco y caminar hacia el ascensor que nos llevaría a nuestros respectivos cuartos de hostal. Los treinta segundos que se demoro el ascensor en llegar a nuestro destino fueron los más largos de mi vida. ¿Cómo era posible que su simple presencia me pusiera tan nerviosa? De algún modo tenía que aceptar que me gustaba mucho la compañía de mi jefe, pero no sólo su compañía, sino también su sonrisa, su mirada, sus manos, todo de él. ¡Demonios! Lo primero que juré no hacer dentro mis próximos 4 años mientras estudiaba mi especialidad en Nueva York, y obviamente establecerme y conseguir un trabajo, era enamorarme, pero creo que ese punto no iba ser posible de cumplir, ya que gracias a si estúpida sonrisa, caí rendida a sus pies. Estaba perdidamente enamorada de Will Traynor.
—Clark—se escuchó su voz sacándome bruscamente de mis pensamientos—¿Vienes? —preguntó fuera del elevador esperando a que saliera.
—¡Ah, claro! —exclamé dejando salir más mis nervios a flote. Pero gracias a Dios Will no lo notó
Dimos unos cuantos pasos hasta llegar frente a la puerta de una de las habitaciones del hostal.
—Esta es tu habitación—indicó entregándome las llaves—Enseguida estaré yo, por si necesitas algo—finalizó mi jefe emprendiendo viaje hasta su habitación, pero por una extraña razón mi cuerpo me traicionó y lo tomé de la mano, impidiéndole por completo que partiera.
La verdad no tenía ni la más mínima idea del porque lo hice ¿A quién quiero engañar? Claro que sabia completamente la razón, pero en eso momento no quería que Will se alejara de mí.
—¿Por qué no te quedas esta noche… conmigo?—pregunté con miedo ante la desconocida respuesta de mi jefe sobre mi inesperada invitación.
El rostro de Will expresaba total sorpresa. Su mano apretó la mía provocando que de un sólo movimiento me encontrará acorralada entre la pared del pasillo y su cuerpo. Quedé un poco atónica por la situación de ese momento, pero tenía que reconocer que me gustaba de alguna manera estar tan cerca de él.
—Louisa…—dijo mi nombre de pila mientras posaba su mano entre mi nuca y cuello atrayéndome a la dirección de sus labios quedando a poco centímetro de distancia.
Tragué un poco de saliva, ya que no me creía lo que estaba pasando. Mi corazón se detuvo unos microsegundos gracias a la excitación que me estaba provocando sentir su aliento sobre mis labios.
—… esta noche no—dijo en un noto ronco despegándose lentamente para dejarme libre de su agarre, caminar a su habitación, entrar en ella y cerrar la puerta tras de él dejándome en el pasillo completamente sola.
Quedé un poco confundida. No sabía exactamente qué estaba pasando ¿Acaso no era lo demasiado atractiva para Will Traynor? Mi cara se llenó de vergüenza ante lo que acababa de proponerle a mi jefe ¿En realidad pensé que un hombre como él estaría con alguien como yo?
—¡Idiota, Louisa Clark! —me repliqué a mi misma mientras abría la puerta de la habitación para entrar y tratar de relajarme un poco.
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Will Traynor
El agua caliente de la regadera caía por todo mi cuerpo haciendo que mis músculos se relajaran un poco, ya que lo que acaba de pasar hace unos minutos en el pasillo con Clark me dejo algo encendido y listo para un encuentro con la persona del sexo opuesto. ¡Imbécil! Clark le había invitado a pasar la noche con ella y lo rechacé sin pensar. Conociendo a Clark en estos momentos estará pensando que a lo mejor ella no es lo suficientemente atractiva para mí, pero sin tan solo supiera lo equivocada que está. Claro que lo es, desde el primer momento que arruinó mis pantalones con su café noté lo atractiva y encantadora que era, pero lo que más llamó mi atención fue su torpe sonrisa y lo descuidada que es.
—Louisa
Ahora lo sé, rechacé su propuesta porque no quería arruinarlo. Si existiera la posibilidad de entablar algo con ella sería de la manera correcta y cómo debe de ser. Nada de sólo una noche. Claro que no. Salí de la ducha, me fui directo a la cama para tratar de encontrar las palabras adecuadas y disculparse con Clark mañana a primera hora.
A la mañana siguiente Clark apenas cruzó palabra alguna conmigo durante el camino regreso a casa. Sólo se limitó a decir que olvidara lo que me había propuesto la noche anterior, ya que había bebido mucho en la recepción y gracias al alcohol no sabía lo que estaba haciendo ni diciendo. No le creí en lo absoluto, pero no quise entrar más en detalles. Ya encontraría la oportunidad para aclarar las cosas y explicarlé lo que estaba pasando por mi cabeza.
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Mi cabeza iba estallar por el dolor que tenía en esos momentos. Estábamos a punto de cerrar un gran negocio entre Japón y Londres sobre productos de telas para importar y mi jefe llevaba más de una semana que no se aparecía por la oficina. Tal vez estaba tratando de evitarme desde aquella noche que estuvimos en el hostal, porque desde el día que regresamos no se le había visto por la empresa y mucho menos por WhatsApp.
—Louisa—habló la voz de Camilla Traynor para hacerme regresar al mundo real.
Di un leve salto de mi asiento ante el susto que me provoco la inesperada presencia de Camilla Traynor.
—Lo siento, señora. Estaba distraída—dije sonriendo torpemente como era costumbre.
La madre de Will Traynor me miró un poco confundida, pero no le tomó mucha atención.
—¿Tienes listo los documentos para cerrar el trato con los empresarios japoneses?—preguntó dirigiéndose directamente a la oficina principal.
—¡Claro que sí! Enseguida se los llevo—respondí tomando el folder con el contrato para seguirla hasta la oficina de Will.
Entré lo más rápido posible pero la expresión en su rostro me detuvo de golpe. Parecía muy angustiada y preocupada por algo.
—¿Se encuentra bien, señora Traynor?—me atreví a preguntar caminado hacia el escritorio—Parece preocupada—agregué depositando el folder delante de la madre de Will para después retroceder un poco.
Camilla me miró directamente a los ojos tratando de contener las lágrimas que se aproximaban a salir de sus ojos color celeste, pero fue imposible, pude visualizar cómo se partía en llanto frente a mí.
—¡Ay, Dios! ¿Qué le sucede, Señora Traynor?—pregunté dejando que el pánico invadiera mi cuerpo—Tranquilícese un poco, por favor—fue lo único inteligente que salió de mis labios.
—Es Will, se encuentra hospitalizado por una horrible neumonía desde hace más de una semana—soltó de golpe dejándome en shock—Los doctores dicen que está estable, pero no puedo evitar preocuparme por él, ya que desde su accidente su sistema inmunológico y defensas son muy bajas—finalizó mientras tomaba un pañuelo entre sus manos para sonar su nariz y lágrimas.
Así que de eso se trataba. Mientras yo pensaba que Will estaba evitándome, el pobre se encontraba hospitalizado. No, no puede estar pasando. Tenía que salir corriendo de ese lugar para encontrar la manera de llegar al hospital. No iba dejar a Will solo en ese estado, ya que si mal no recuerdo, por mi culpa caímos a la piscina y de seguro eso provocó que se resfriara y enfermará ¡Diablos, Louisa!
—Disculpa, Louisa—habló la voz de Camilla captando mi atención—Ya no soportaba esta angustia—dijo posando el pañuelo entre sus labios y nariz.
—No se preocupe, señora. Todo estará bien—traté de animarla un poco.
—Gracias—fue lo único que salió de sus labios antes de acomodar su ropa, recuperar su postura y salir rumbo a la sala de juntas.
No cabe duda que Camilla Traynor es una mujer muy fuerte ante cualquier situación. Yo no podría poner mi cara dura y salir a trabajar en un momento cómo este. No había duda de que era una mujer ejemplar. Si pensarlo dos veces salí corriendo de la oficina para ir directamente al hospital general.
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Me encontraba frente a la recepción del hospital general. Estaba nerviosa ya que no sabía si me permitirían entrar a ver a Will, pero me armé de valor y decidí actuar.
—Buenas tarde, señorita ¿Me podría decir en que habitación se encuentra Will Traynor? —pregunté un poco nerviosa.
La mujer frente a mi le dio un vistazo a unos documentos frente a su escritorio y volteó a verme.
—Lo sentimos, pero las visitas al señor Traynor están restringidas por el momento. Solamente la familia del paciente puede pasar.
Mis esperanzas de ver a Will se fueron al grano con la respuesta inesperada de la enfermera que no tuve de otra que recurrir al viejo truco de la prometida preocupada por su futuro esposo.
—Por favor, necesito ver a mi prometido—dije tratando de actuar cómo la novia desesperada a punto de romper en llanto.
—Eso lo acaba de inventar en este momento, señorita—dijo la enfermera rompiendo mi perfecta actuación del año.
—¡Claro que no!—exclamé un poco indignada ante mi mentira—¿Cómo se atre…?—no pude terminar mi actuación, ya que una voz masculina nos interrumpió de golpe.
—¿Tú debes de ser Louisa Clark?—preguntó la voz de un hombre que portaba la bata de medico con el logo del hospital general.
—¿Cómo sabes mi nombre?—pregunté un poco asustada por que no tenía ni las más mínima idea de quien se trataba.
—Lo siento, mi nombre es Nathan y estoy a cargo del cuidado de Will—respondió evadiendo totalmente mi pregunta original—Sígueme, te llevaré con él.
De algún modo su personalidad me dio confianza y decidí acompañarlo. Caminamos por un largo pasillo hasta llegar a la habitación dónde se encontraba Will.
—¿Así que tú estuviste en su recuperación desde su accidente?—pregunté rompiendo un poco el silencio que se formó desde la recepción del hospital y durante el pasillo.
—El mismo—sonrió ampliamente metiendo sus manos en los bolsillo de su pantalón—No te preocupes, Will se encuentra estable—me dijo mientras me indicaba dónde se encontraba.
Pude visualizar a Will a través del enorme cristal que se encontraba frente a nosotros. Por un momento mi corazón se detuvo, ya que verlo con todos esos tubos y alambres conectados a su cuerpo no fue de mi total agrado. De repente Georgina Traynor salió de la habitación.
—¿Louisa?—preguntó un poco confundida, ya que imaginé que no esperaba mi presencia.
—Buenas tardes, señorita Traynor—repliqué mostrando mi torpe sonrisa.
—¡Qué bueno que estás aquí! ¿Vienes a ver a mi hermano?—dijo cerrando la puerta delicadamente tras ella.
—Sí no le molesta, por su puesto.
—¡Claro que no! Me haces un gran favor, necesito darme un baño y comer algo ¿Te importaría relevarme por un par de horas?
No esperaba que Georgina Traynor, la princesita de la familia, me pidiera ese favor, pero claro que no me iba a negar.
—No se preocupe, señorita. Yo cuidaré de Will—respondí mostrando mis dientes.
—Gracias, Louisa—replicó posando una mano en mi hombro en señal de agradecimiento. —¿Nathan me acompañas a comer algo a la cafetería?
—Claro, Geo—respondió Nathan emprendiendo viaje junto a Georgina Traynor.
Sin pensarlo dos veces giré la perilla de la puerta y entré lo más despacio y silenciosamente a la habitación. No podía creer que Will se viera tan indefenso y delicado. Me acerqué unos cuantos pasos más hasta tomar asiento en la silla en la cual se encontraba Georgina anteriormente. Lo observé por unos momentos y entrelacé su mano entre las mías.
Continuará…
