Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.

Capítulo 10

"Us before Us"

No pude recordar el preciso momento en el cual me quede dormida profundamente justo al lado de Will Traynor, sólo pude recordar el momento en el cual desperté repentinamente por el leve sonido de la puerta cerrándose lentamente.

—¿Louisa Clark?—preguntó la voz de un hombre haciendo que despertará por completo y dirigiera mi vista hacia él.

Por un momento no tenía ni la menor idea de quién se tratara. Por un segundo creí que ere el Doctor en turno hasta que su miraba se me hizo muy familiar. Sonreí por lo bajo mientras encontraba las palabras adecuadas para no arruinarlo.

—Así es—respondí mostrando mi torpe sonrisa como era costumbre mía.

—Steve Traynor—se presentó inmediatamente.

—Mucho gusto —dije regresando el saludo para después agregar:—No se preocupe, enseguida me retiraré de la habitación para que pueda estar con su hijo cómodamente.

—Eso no será necesario, señorita Clark—exclamó metiendo las manos en sus bolsillo—Dudo que mi compañía sea mejor que la suya— dijo mientras dirigía su vista a la mano de Will, la cual olvidé soltar.

—¡Lo siento mucho!—repliqué soltando suavemente la mano de mi jefe—Puedo explicarlo —agregué poniéndome de pie rápidamente mientras podía sentir cómo mi cara ardía de vergüenza.

—No tiene porqué darme explicaciones, señorita Clark—me dijo soltando una leve sonrisa—Pude confirmar que mi hijo se encuentra estable y por supuesto que se encuentra en muy buenas manos—agregó Steve Traynor.

Nuevamente pude sentir cómo la temperatura de mi cuerpo subía lentamente por las plantas de mis pies hasta llegar nuevamente a mi rostro. De seguro el señor Traynor pudo notarlo inmediatamente.

—¿Le importaría cuidar a Will mientras voy por un café?—le pregunté rápidamente para ocultar mi vergüenza.

—Claro—respondió mientras tomaba asiento en el sillón que se encontraba en la esquina de la habitación.

No tarde más de diez minutos en conseguir dos tazas de café y regresar inmediatamente a la habitación dónde se encontraban Will y Steve Traynor. Toqué antes de entrar al lugar, escuché la afirmación por parte del señor Traynor y me introduje en la habitación para hacerle compañía a mí jefe y a su padre.

—Me atreví a traerle un café—dije extendiendo mi mano para que tomara la taza.

—Gracias, señorita Clark—respondió Steve Traynor tomando la taza de café en sus manos.

El silencio invadió en la habitación por unos minutos, los cuales empezaba a tornarse incómodo hasta que la voz de Steve Traynor se escuchó y captó mi atención.

—Era verano…—comenzó su relato sin despegar su vista de su hijo—Will tenía nueve años de edad cuando fuimos a acampar a las afueras de Paris por motivo de su cumpleaños. Era un lugar hermoso, rodeado por la naturaleza y unas ruinas enormes. Camilla le prohibió rotundamente que escalara esas ruinas, pero como es carácter de Will, la ignoró por completo. Esa fue la primera vez que mi hijo luchó por su vida—pausó por un momento mientras le daba un sorbo a su taza de café—Desde ese momento me di cuenta que mi hijo sería un guerrero, que no se dejaría vencer por nada en este mundo. A pesar de que él sabe perfectamente que nunca estuve de acuerdo en que arriesgará su vida de esa manera.

Volteé a ver a Will por un momento.

—Ese es el carácter de Will Traynor—dije sonriendo torpemente para después ver directamente a Steve Traynor.

—Mi hijo piensa que no lo quiero… ojalá pudiera entender que cómo padre sólo quiero protegerlo… pero si no puedes cambiar a las personas ¿Qué haces?

—Amarlas—contesté inmediatamente a la pregunta de Steve Traynor—Hacerles saber que las queremos tal y como son—finalicé sonriendo ampliamente ante el padre de Will.

—¿Es lo que está haciendo, señorita Clark?—preguntó de golpe sin darme oportunidad de reaccionar, ya que el sonido de una voz muy familiar interrumpió nuestra conversación.

—Solo tengo el honor de tu visita cuando estoy muriendo, Padre—interrumpió Will mientras trataba de reincorporarse en su lugar.

—¡Will!—dije haciendo una expresión de "no seas malagradecido" con mi rostro para que lo notará.

—No se preocupe, señorita Clark—dijo echándole un vistazo a su reloj de muñeca— Camilla no tarda en llegar. Yo tengo que salir a Florida en un par de horas. Así que me retiro.

—El hombre de negocios no pude dejarlos botados aunque su hijo esté muriendo. No me sorprende—escupió Will mientras soltaba un leve suspiro de resignación.

Pude notar cómo la expresión de su rostro se endureció por completo antes de abrir la puerta de la habitación, no sin antes captar mi atención.

—Agradezco mucho su preocupación, señorita Clark—soltó de golpe mientras sostenía la perilla de la puerta entre su mano—Hijo, espero y te recuperes pronto—finalizó para salir de la habitación dejándonos completamente solos.

—No entiendo porque tienes que ser tan duro con tu padre—hablé un poco molesta para captar la atención de mi jefe—Él solo se preocupa por ti.

Pude notar rápidamente cómo el rostro de Will se tensó ante mis inesperadas palabras. Pero, obviamente, eso no le impidió seguir siendo el mismo cínico de siempre.

—¿De verdad? Porque créeme que no lo noté—dijo mostrando su estúpida sonrisa de triunfador a pesar de que encontraba en esas condiciones.

Puse mis ojos en blanco y solté un leve suspiro de resignación.

—Iré a buscar al Medico. Enseguida vuelvo—dije saliendo del lugar.

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En la habitación del hospital se encontraba Camilla y Georgina Traynor junto con Will mientras escuchaban las indicaciones y diagnostico por parte del médico. Decidí no interferir en ese momento familiar así que me encontraba dando un pequeño paseo en compañía de Nathan por el hospital.

—¿Entonces Will ya podrá regresar a casa?—pregunté esperando respuesta positiva por parte de Nathan.

—El Dr. Coleman me dijo que es necesario que Will pase una noche más en el hospital para verificar que todo éste bajo control—pausó por un segundo para abrirme la puerta delante de nosotros—En simple palabras, estará en su casa para el fin de semana— finalizó reincorporándose a mi lado para seguir caminando.

—Esas son buenas noticias—confesé aliviada ante sus palabras.

—No te preocupes, Will siempre ha sido luchador. Te aseguro que no se iría de este mundo sin antes dar una buena pelea—confesó Nathan mostrándome su perfecta dentadura.

No había duda que los amigos de mi jefe eran igual de confiados que él. Por alguna extraña razón sus palabras me tranquilizaron hasta convencerme a mi misma de que Will estaba fuera de peligro.

—De alguna manera confío en tus palabras—confesé soltando una leve sonrisita nerviosa.

—Créeme, ahora tiene un motivo para hacerlo—dijo tranquilamente dejándome un poco confundida—Hermosa vista ¿No?—habló para captar mi atención—Cuando estoy un poco estresado suelo venir aquí para relajarme un poco.

Dirigí mis ojos al paisaje que se encontraba frente a nosotros y descubrí que era perfecto, relajador y hermoso. Las olas del mar combinaban perfectamente en ese momento. Aunque sus últimas palabras me dejaron algo intranquila y pensativa.

—No puedo estar más de acuerdo contigo—confesé mientras que la brisa provocó que me abrazará a mi misma en señal de un pequeño escalofrió que recorría todo mi cuerpo.

—Será mejor que entremos—sugirió Nathan—El sol está por esconderse—dijo emprendiendo viaje de vuelta no sin antes cederme el paso.

—Claro—dije emprendiendo viaje de regreso.

Una vez dentro del hospital Nathan me acompañó hasta la habitación en la cual se encontraba la familia Traynor. Estaba totalmente decidida a entrar cuando el sonido del móvil me interrumpió por completo. Era Treena.

—Un segundo—contesté inmediatamente—Me disculpas, tengo que atender—le dije a Nathan, el cual entendió perfectamente.

—¡Hey! ¿Cómo se encuentra tu querido?—preguntó Treena del otro lado de la línea enfatizando la última palabra.

—Gracias a Dios se encuentra fuera de peligro—respondí ignorando por completo su insinuación.

—Bien. Porque mama quiere que lo invites a tu cena de cumpleaños este fin de semana—soltó de golpe provocando que casi cayera de espalda.

—¡¿Qué?!—dije espontáneamente—Creo que eso será imposible Treena—continúe hablando mientras me aparta un poco de Nathan— Will apenas se está recuperando y dudo que tenga tiempo para cenitas de cumpleaños—finalicé mientras le hacia una pequeña seña a Nathan de que me dirigía al baño de damas.

—¿Oíste eso mama? Será imposible que conozcas al "bombón" novio de tu hija—dijo Treena elevó un poco su tono de voz para que mi madre pudiera escuchar.

—No es mi novio y ¿lo acabas de llamar bombón?—pregunté un poco molesta y nerviosa por el adjetivo que había utilizado mi hermana menor para referirse a Will Traynor.

—Tranquila, Lou—dijo Treena soltando una leve sonrisita de burla ante mis celos—Mamá pregunta que cuando regresas.

—No estoy segura, pero no tardaré mucho—respondí un poco más relajada.

Pude escuchar a lo lejos la voz de mi madre diciéndome que me cuidará y que volviera pronto.

—Ya la oíste. Cuídate, Lou. Te esperamos pronto—finalizó mi hermana menor lanzándome el sonido de un beso a través de la línea.

—Claro. No se preocupen—respondí mostrando mis dientes ante el espejo que se encontraba delante de mí—Los quiero—finalicé para después oprimir el botón: terminar llamada.

Salí del baño rumbo a la habitación donde se encontraba Will Traynor. Camilla y Georgina aún seguían dentro de la habitación en compañía de Nathan. Así que decidí armarme de valor y tocar la puerta para que me permitieran entrar.

—Adelante—se escuchó la voz de la madre de mi jefe.

—Hola—dije tímidamente abriendo la puerta lentamente.

—Hola, Louisa. Pasa—habló la voz de Georgina Traynor.

Cerré la puerta tras de mí, quede en silencio por un momento, el cual no duro mucho, ya que la voz de mi jefe se hizo presente.

—No te desharás tan pronto de mí, Clark—dijo sínicamente mientras introducía un trozo de fruta a la boca.

—Por lo que veo ya te sientes mejor—contraataqué posando mis manos a la altura de mi cadera.

—No es momento para burlas, Will—dijo Georgina soltando un leve suspiro de resignación—Ni en tus peores momentos pierdes el sentido del humor.

—Qué mejor medicina que la risa, hermanita ¿No es así, Nathan?—preguntó Will mirando a su amigo.

—Seguro, Will— espondió Nathan negando un poco con su cabeza mientras sonreía ampliamente.

Todos los presentes en la sala incluida yo, soltamos una leve carcajada de emoción por el simple hecho de que Will se encontrara en perfectas condiciones y fuera de peligro. Después de un momento Nathan salió de la habitación en compañía de Georgina, por otra parte Camilla salió tras ellos para atender una llamada dejándonos a Will y a mí solos nuevamente. Aunque esta vez él estaba consciente.

—¿Todo bien, Clark?—me preguntó mi jefe para captar mi atención.

—Claro—respondí mostrando mis dientes—Sólo estaba un poco preocupada, pero gracias a Dios ya estás mejor—agregué tensando un poco mi expresión, la cual Will notó de inmediato, y bajé mi mirada.

—Tendrás jefe por un buen tiempo—advirtió mientras trataba de incorporarse en su camilla de hospital.

Sus últimas palabras hicieron que elevaré mi vista hacia dónde se encontraba él y me topé nuevamente con su estúpida, pero encantadora sonrisa de triunfador que lo caracterizaba perfectamente.

—Qué mala suerte tengo—expresé con un tono de sarcasmo, el cual mi jefe detectó inmediatamente, ya que él era un experto en ese tema.

Will soltó una carcajada que se pudo escuchar por todo el pasillo del hospital ante mi inesperado comentario respecto a él.

—Me encantas, Clark. Ya estás aprendiendo—dijo mientras trataba de moderar su respiración por culpa de la carcajada de hace unos momentos.

—Aprendo del mejor—repliqué triunfante ante Will Traynor.

—No te discuto eso—se defendió.

Nos quedamos en silencio por unos leves momentos hasta que decidí hablar primero.

—Mi madre quiere que te invite a mi cena de cumpleaños este fin de semana, pero le dije que no podrías asistir debido a tu condición. Solo quería que lo supieras—confesé de corrido sin hacer una pausa entre mis oraciones.

Will por su parte se llevo una mano a su mentón y empezó a analizar las palabras que le había dicho hace unos momentos.

—¿Acaso eres mi médico para impedirme asistir a tu cena de cumpleaños?—exclamó un poco molesto.

Quede atónica ante su pregunta, ya que eso no me lo esperaba para nada ¿Acaso estaba insinuando que había aceptado mi invitación? o ¿Simplemente estaba jugando conmigo como era parte de su costumbre?

—No, yo solo lo supuse por…—no fui capaz de terminar mi oración, ya que Will me interrumpió.

—Trataré de estar presente—habló interrumpiendo mi oración—Si es que no me quedo tumbado en la cama reposando por los últimos días antes de ir a París—agregó mientras se recostaba en su camilla.

Era cierto, con todo lo que había pasado : la boda de Alicia, la piscina, el hostal y su enfermedad había olvidado por completo que teníamos que partir a Paris para asistir a la semana de la moda en unos cuantos días.

—No te preocupes. Mi madre lo entenderá—dije sonriendo ampliamente.

—¿Podrías llamas a mi madre, Clark? Necesito pedirle un favor—me pidió Will cerrando lentamente sus ojos en señal de cansancio.

—En seguida vuelvo—respondí en forma de susurro para no interrumpir su sueño.

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Nos encontrábamos en la sala esperando a que mi padre llegara del trabajo para empezar la cena de cumpleaños que cada año se realizaba para mí. Treena se encontraba recostada en el sofá mientras mamá estaba terminando los últimos preparativitos.

—Es una lástima que el bombón de tu novio no podrá asistir—mencionó Treena soltando un leve suspiro mientras estiraba sus piernas.

—¿Cuántas veces te tengo que repetir que Will no es mi novio?—contraataqué un poco molesta ante la insinuación.

—Es una lástima no poder conocer personalmente al señor Traynor y agradecer por la oportunidad de trabajo que te brindo, hija—se escuchó la voz de mi madre al fondo de la cocina.

—Luego tendrás otras oportunidades, mamá—dije relajándome un poco—Eso espero—agregué silenciosamente mientras revisaba el correo para encontrarme con una carta dirigida a mí por parte de la universidad de Nueva York, pero el sonido de la puerta me distrajo que olvidé por completo continuar con mis intenciones de abrir y descubrir su contenido.

—Treena ¿Puedes atender, por favor?—le dije a mi hermana menor mientras recogía el correo para ponerlo en un lugar dónde no estorbara.

Treena se levantó de su lugar de mala gana y se dirigió hacia la entrada principal de la puerta para revisar quien estaba solicitando entrar a la casa. Pasaron unos segundos sin escuchar el sonido de la puerta cerrar ni la voz de Treena saludando o preguntando quién era, que decidí ir a ver qué pasaba.

—Treena—mencioné su nombre mientras me dirigía a la puerta—¿Quie…?—comencé a formular mi pregunta, la cual no pude terminar debido a la persona que se encontraba del otro lado de la puerta: Will Traynor.

Mi jefe por su parte estaba ahí parado frente a nosotras mostrando su perfecta dentadura, la cual enamoraría a cualquier a su paso, incluso a mí.

—Hola, Clark—dijo sosteniendo su encantadora sonrisa

—¿Qué demonios haces ahí?—pregunté exaltada, ya que no me lo esperaba.

—¿Acaso no estaba invitado?—respondió con otra pregunta mostrando su rostro de total confusión ante mi negativa reacción a su presencia.

—Claro—respondí sonriendo—Es sólo que… por Dios entra, entra—continúe mientras de un movimiento sostenía su brazo para atraerlo dentro de la casa—Está haciendo un frío de los mil demonios y tú aún no te recuperas de todo—dije mientras me quitaba mi bufanda y la enrollaba en su cuello—¿Estás bien?—pusé mis manos sobre sus mejillas sin presentar a tención a la persona que nos observaban en ese preciso momento.

Pude notar inmediatamente la mirada de mi madre y hermana ante la escena de novia protectora que estaba actuando con mi jefe en esos momentos. Despegué mis manos de sus mejillas y sonreír nerviosamente ante Will provocando que un leve sonrojo en mis mejillas invadiera mi rostro.

—Estoy bien, Clark—respondió Will sonriendo ampliamente.

—Soy Katrina Clark—habló mi hermana captando nuestra atención—Pero tú puedes llamarme Treena o como quieras—terminó de decir en un tono un poco incómodo para mi gusto, aunque para mi jefe no lo fue así.

—Mucho gusto, Treena. Will Traynor—se presentó formalmente ante mi hermana menor para después dirigirse hacia mi madre y agregar:—Encantado de conocerla señora Clark.

—El placer es todo mío, joven Traynor—replicó mi madre un poco nerviosa ante la presencia de mi jefe, pero pudo reaccionar a tiempo—Pase, por favor. Mi esposo no tarda en llegar e iniciaremos la cena—invitó a Will a sentarse en la sala.

—Encantadora—confesó Will antes de emprender viaje a la sala de estar.

Solamente pude soltar una leve sonrisa de agradecimiento mientras le seguía el paso.

Afortunadamente mi padre llego unos 10 minutos después de que mi jefe había llegado a casa. Después de que los presente mutuamente y se conocieran un poco más, decidimos sentarnos a la mesa y comenzar con la cena.

—Y dime Will—se escuchó la voz de Treen —¿Qué se siente escalar la Torre Eiffel?—preguntó un poco emocionada esperando respuesta.

—Déjeme decirle que se siente de maravilla—respondió mi jefe mostrando sus dientes en señal de que disfrutaba recordar y presumir sus hazañas, típico de él.

—¿Y aún sigue en pie tu propósito de escalar el Everest?—volvió a preguntar Treena provocando que la fulminara con la mirada para que se detuviera, la cual obviamente ignoró por completo.

—Creo que no es momento de hablar de eso, Treena—interviné inmediatamente después de que me ignorara por completo.

—No te preocupes, Clark—Habló mi jefe tranquilamente—Y Claro que sigue entre mis propósitos de año nuevo—prosiguió mi jefe para después sonreírle ampliamente a Treena.

El silencio se formó por unos leves segundos en el ambiente hasta que la voz de mi padre salió a flote rescatando ese incómodo momento.

—Señor Traynor—comenzó a hablar mi padre captando la atención de Will—Quiero agradecerle por la oportunidad que le brindo a mi hija en su empresa—terminó mi padre viéndome directamente.

—No tiene nada que agradecer, Señor Clark—exclamó Will ante los presente—Louisa está ahí porque es capaz con el trabajo y me es de mucha ayuda—confesó mi jefe.

Por un momento me sentí un poco incómoda, ya que no esperaba en lo absoluto que Will se expresara de mí en esa manera ante mi familia. Más bien por un microsegundo creí que les diría a mis padres que hablo mucho y que soy muy distraída, pero no lo hizo.

—Confío mucho en mi hija y sé que es capaz de eso y más—dijo mi madre sonriendo ampliamente y depositando toda su confianza en mi persona.

—Pues gracias—hablé para interrumpir un poco—Pero no por ser mi cumpleaños tienen que ser amables conmigo—dije soltando una leve sonrisita de burla para animar el ambiente.

—Nos descubriste—dijo Will extendiendo sus brazos en señal de sorpresa provocando que soltáramos una carcajada.

—Hora de los regalos—dijo Treena levantándose de la mesa para dirigirse a la sala donde se encontraban los regalos.

Mi padre, madre, Will y yo imitamos a Treena siguiéndole el paso para llegar a la sala y poder abrir mis regalos. Ya estando en la sala seleccioné el regalo de mi hermana menor para abrirlo.

—Gracias, Treena. Es hermoso—confesé sacando por completo el gorro de estambre de su empaque.

—No hay de que—dijo Treena sonriendo ampliamente.

Después de que terminé de abrir los regalos por parte de mi padre y madre mi jefe me entregó el suyo.

—Es un pequeño detalle—habló depositando la pequeña caja sobre mi regazo.

—No te hubieras molestado—confesé mientras empezaba a abrir el pequeño paquete para descubrir su contenido—¡Oh Por Dios!—exclame entre silabas ante el objeto que se encontraba en mis manos para mostrárselo a mis padre y hermana—¿Cómo demonios las conseguiste?—pregunté extasiada.

—Tengo mis contactos—respondió Will sonriente al ver mi cara de emoción.

—¿Unos leotardos amarillo con negro?—preguntó Treena con cara de confusión ante mi emoción.

—¡¿Qué te pasa?!—le pregunté mostrando mi cara de emoción—Son los mejores leotardos del mundo—confesé emocionada mientras le daba un enorme abrazo a Will sin importara que estuvieran mis padres y hermana presente, el cual reaccionó soltando un leve suspiro por su parte—Iré a probármelos. Enseguida vuelvo—dije deshaciendo el abrazo para dirigirme a mi habitación a ponerme mis leotardos ignorando que casi asfixiaba a mi jefe por segunda vez.

El tiempo paso de inmediato en compañía de mis padres y mi hermana Treena, la cual no dejaba de hacer preguntas a Will respecto a sus hazañas hasta que trató de indagar en su vida personal, fue en ese momento que decidí intervenir.

—Treena…—hablé interrumpiendo su pequeño cuestionario—¿Acaso no ibas a reunirte con Ashley está noche?—le pregunté mientras le sugería que se marchará.

Treena entendió perfectamente, se despidió apropiadamente de Will y abondó la sala para salir de casa inmediatamente dejándonos completamente solos, ya que mis padres también se había retirado a la cena de aniversario de la empresa para la cual mi padre trabajaba.

—Lo siento mucho—me disculpé en nombre de mi hermana menor—Treena es muy curiosa y pareciera que estaba frente a su Ídolo—confesé espontáneamente provocando una leve sonrisita en mi jefe.

—No te preocupes, Clark—habló Will sosteniendo aún su sonrisa encantadora—Será mejor que me retire—confesó poniéndose de pie para emprender camino a la salida, pero mi cuerpo me traicionó, nuevamente, provocando que lo tomara de la mano impidiéndole que partiera.

—Will—salió de mis labios—Lamento mucho lo que paso aquella noche en el hostal— dije sinceramente viéndolo a los ojos.

Will por su parte sostuvo su mirada ante mi disculpa, sonrió ampliamente y apretó mi mano para hacerme saber que todo estaba bien entre nosotros hasta que decidió hablar.

—Sabes Clark—habló despacio para captar mi atención—Si me pides que me quede… esta vez lo haré sin dudarlo—dijo seductoramente haciendo que mis nervios salieran a flote ante su inesperada confección.

Tragué un poco de saliva ante sus palabras. En verdad mi cuerpo y alma pedían a gritos que me lanzara directamente a sus labios y le rogará que no me dejará sola. Lo necesitaba, pero tenía que reconocer que no era el momento ni el lugar para eso. Al diablo con lo que es correcto o no. Al fin y al cabo no había nadie en mi casa excepto nosotros dos.

—Quédate—confesé sin soltar su mano mientras trataba de sonreír seductoramente.

Will por su parte sonrió ampliamente ante mi inesperada confesión. Apretó mi mano nuevamente y depositó un leve beso en mi dorso para después soltarme delicadamente y verme directamente a los ojos sin borrar su sonrisa de seductor. En verdad tenía que reconocer que esos hoyuelos que se formaban en sus mejillas me volvían loca. Me importaba un comino qué pensara mi jefe de mí, lo necesitaba desesperadamente. Ya era momento de evolucionar y tratar de ser diferente. Will siempre me lo decía "tienes que arriesgarte, Clark. Solo se vive una vez" y esta vez estaba cien por ciento decidida a arriesgar todo por él. Pero mi jefe se me adelantó inesperadamente sin darme la oportunidad de reaccionar.

Sentí sus suaves y delicados labios sobre los míos, tardé unos microsegundos en reaccionar gracias al pequeño escalofrío que empezó desde mi espalda baja hasta llegar a mi nuca en un sólo segundo, pero fui capaz de reaccionar y rodear su cuello con mis manos para hacer el beso más profundo. Will por su parte rodeó mi cintura con sus manos para no dejarme ir fácilmente. Fue en ese momento que aproveché para darle una pequeña mordida a su labio inferior, el cual notó de inmediato haciendo que soltará una leve sonrisa en medio de nuestro beso, lo cual para mí fue muy excitante y tierno a la vez. Después de unos minutos fuimos capaces de reaccionar y despegar nuestros labios delicadamente provocando que nos miráramos directamente a los ojos.

—Esta vez quería asegurarme que recordarás nuestro segundo beso—habló Will mientras depositaba la palma de su mano sobre mi mejilla.

Su comentario me dejo confundida, ya que no recordaba haberle besado en otra ocasión. Estaba segura que era la primera y única vez hasta que recordé que esa noche en el antro había bebido de más.

—¿En serio lo hice esa noche en el antro?—pregunté con mi rostro de confusión esperando una respuesta no tan desagradable por su parte mientras bajaba la mirada para ocultar mi vergüenza.

—Leí en un artículo… —comenzó a decir Will tomando mi barbilla para que elevará mi vista y lo viera directamente a los ojos —… que el alcohol eleva tu dosis de dopamina y te arma de valor para hacer cualquier cosa que desees—terminó de decir sonriendo ampliamente tratando hacer que me relajara.

—Tal vez y sea cierto—confesé tímidamente sin dejar de rodear su cuello con mis manos.

Quedamos en silencio por unos segundos mirándonos directamente a los ojos hasta que Will comenzó a hablar para romperlo de inmediato.

— Louisa—salió de sus labios delicadamente provocando un segundo escalofrío en mi espalda baja al escuchar que me llamaba por mi nombre de pila—esa noche en el hostal en realidad yo si deseaba aceptar tu invitación—continuó mientras bajaba un poco la vista —pero si existe algo entre nosotros—confeso mientas volvía a mirarme directamente a los ojos—quiero que sea real y duradero—terminó de decir soltando una leve sonrisa.

Sus palabras hizo que mi corazón se detuviera por unos microsegundos y volviera a latir rápidamente al mismo tiempo provocando que soltará una sonrisa de nervios ante su inesperada confesión de hace unos momentos.

—Will… yo…—dije entre pausas siendo interrumpida por mi jefe.

—Pasará lo que tenga que pasar entre nosotros, Clark—dijo tranquilamente—solo déjate llevar por el momento—terminó de decir soltándome de la cintura para entrelazar sus manos con las mías.

—Dejaremos que París decida por nosotros—dije sonriente al recordar que en unos días partíamos directo a la semana de la moda en París.

—Espero y sea amable conmigo—dijo Will soltando una leve carcajada ante su confesión.

—Nos vemos mañana en la oficina—le dije mientras lo acompañaba a la salida de la casa.

—Claro—respondió alejándose del pórtico para subir a su coche, encenderlo y tomar camino directo a su casa.

Después de unos segundos me encontraba en la recamara recostada en mi colchón mientras cubría mi rostro para ocultar mi vergüenza y alegría al mismo tiempo por lo que había pasado hace unos momentos entre Will Traynor y yo en el pasillo. En realidad mi corazón latía a mil por hora solo de imaginar que podría pasar de ahora en adelante con mi jefe ignorando por completo que en unos días estaríamos en París completamente solos.

Continuará…