Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 11
"Us before Us"
"We were staying in Paris, to get away from your parents… If we go down then we go down together… We'll get away with everything… Let's show them we are better…"
La canción que llevaba el nombre de París interpretada por "The Chainsmokers" sonaba en mi reproductor de música en ese preciso momento que olvidé por completo dónde me encontraba: En un avión rumbo a París sentada junto a mi jefe, Will Traynor, el cual se encontraba en medio de una pequeña siesta mientras arribábamos a París.
Lo observé por un momento y sonreí al recordar nuestro beso durante mi cena de cumpleaños. Amplié mucho más mi sonrisa, mordí mi labio inferior y decidí echar mi cabeza hacia atrás para descansar un poco, pero todos mis deseos fueron interrumpidos por la voz del capitán del avión avisándonos que estábamos a punto de aterrizar y que era recomendable abrochar nuestro cinturón de seguridad, provocando que mis nervios salieran a flote apretando un poco la muñeca de Will.
—Tranquila, Clark—habló Will captando mi atención—Lo peor ya paso. Prácticamente estamos en París—terminó de decir sonriendo ampliamente.
Sus palabras me tranquilizaron, pero no pudieron evitar que llevará las palmas de mis manos directo a mis labios para evitar el vomito producido por las nauseas al volar. Will no lo sabía, pero era mi primer vuelo en mis 28 años de vida. Por un momento pensé que no sería capaz de detener esa horrible tragedia, pero gracias a Dios delante de mí se encontraba una bolsa de plástico, que obviamente servía para ese caso de emergencia y no dude ni un segundo en tomarla y ponerla en mi boca.
—¿No me digas que es tu primer vuelo, Clark?—preguntó Will soltando una leve carcajada ante mi horrible situación, cómo era costumbre suya.
—Tú, Will Traynor…—respondí entre bocanada de aire—Me las vas a pa…—no pude terminar mi amenaza por culpa del vomito.
—Suele pasar. Sólo que es divertido cuando no le pasa a uno—confesó Will entre risas.
—Te odio—salió de mis labios espontáneamente gracias a mi enojo.
—No me sorprende—replicó Will—La gente suele decir eso de mí—sonrió como sí no supiera que eso fue un insulto y no un halago de mi parte.
Gracias a dios mis nauseas e intentos de vomitar disminuyeron poco a poco mientras el avión descendía lentamente. Will por su parte aún sostenía su estúpida sonrisa de burla ante mi penosa situación, que lo único valiente que se me ocurrió hacer, fue mostrarle mi lengua en señal de enojo. Él solamente se limito a ampliar más su sonrisa.
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No había duda alguna que París era hermoso, lo pude comprobar durante nuestro camino del aeropuerto en taxi hacia el hotel en el cual estaríamos hospedados por los próximos 7 días mientras concluía la semana de la moda. Una vez que llegamos entramos directamente a recepción para descubrir cuales serías nuestras habitaciones.
—Buenos días. Bienvenidos—saludó la chica de recepción mostrando su perfecta dentadura.
—Buenos días, señorita—respondió Will el saludo mostrando inigualable y perfecta dentadura—Recepción para Will Traynor y Louisa Clark—terminó de decir mientras la chica en recepción empezó a teclear en su ordenador nuestros nombres.
—Por su puesto, señor Traynor—habló la recepcionista captando mi atención—En seguida un botones los guiará directamente a sus habitaciones. Esperemos que disfruten su estancia con nosotros—terminó de decir sonriendo ampliamente.
Y efectivamente, en un par de minutos ya nos encontrábamos en nuestras respectivas habitaciones. Por un momento no podía creer que me encontrara en París y mucho menos que en un par de horas daría inicio la pasarela de moda más importante de todo el mundo ¡Cielos Santos! realmente estaba muy emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Tendría la oportunidad de conocer personalmente a varios diseñadores de la industria de la moda. Eso era un sueño hecho realidad. Me aventé encima de la cama para después rodar sobre mi estomago y quedar boca arriba mirando directamente al techo de la habitación. Sin embrago el sonido de la puerta me distrajo por completo provocando que de un sólo movimiento abandonará mi lugar para revisar quién se encontraba del otro lado de la puerta.
—¿Louisa Clark?—preguntó la voz de un hombre mientras miraba su pequeña tabla de entregas.
—Sí, soy yo—respondí un poco confundida por la situación.
—Tengo un paquete para usted—confeso tranquilamente mientras me entregaba una pequeña caja blanca adornada con un moño color rojo—Sería tan amable de firmar de recibido, por favor—continuo hablando mientras me entregaba un bolígrafo para firmar.
Sin hacer más preguntas, firmé el documento de recibido y le agradecí por la atención. Una vez que cerré mi puerta de habitación, inmediatamente me dirigí nuevamente a la cama y deposité delicadamente el paquete para no dañarlo. No tenía ni la más mínima idea de quién me hubiera mandado este presente. Solté un leve suspiro de duda, pero enseguida me dispuse a abrir la caja. Para mi sorpresa dentro del paquete se encontraba un vestido rojo a la altura de las rodillas con un escote en diseño de V que llegaba debajo de la división de los senos. Realmente era muy elegante, pero muy atrevido a la vez, sin embargo en el fondo del paquete se encontraba una pequeña nota, la cual no dude ni un segundo en tomarla en mis manos para leer su contenido.
"Espero el vestido haya sido de tu agrado. Porta con orgullo el diseño principal de la colección primavera - verano de nuestra compañía, Clark. Atte. Will Traynor"
Sonreí ampliamente para mi sola mientras abrazaba el vestido y daba unos pequeños giros en mi habitación hasta quedar justo en frente al enorme espejo que se encontraba frente a mí. Verdaderamente Will tenía buenos gustos en la moda. No había duda alguna que era hijo de Camilla Traynor.
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Will Traynor
Arreglé los últimos detalles de mi traje de gala para la noche de pasarela que se llevará a cabo dentro de una hora. Acomodé mi corbata y decidí dirigirme a la salida para llegar a la habitación de Clark. No sin antes dar un último vistazo a mi cabello para después salir definitivamente. En menos de uno minuto me encontraba frente a la habitación de Clark. No tenía ni la menor idea del porque me sentía un poco nervioso, pareciera que fuese un adolescente encarando su primera cita con una chica bonita. Toqué la puerta y esperé a que se abriera. En cuanto se abrió no tuve duda de que realmente me sentía como un adolescente muy afortunado por salir con la chica bonita de la escuela. Louisa lucía espectacularmente bella con el vestido rojo que combinaba perfectamente con sus labios rojos. Sin embargo algo captó mi atención inmediatamente y por un momento pensé que eso no encajaba con ello.
—Sácate el chal—dije en forma de orden.
Clark borró su sonrisa por un momento y dio un leve vistazo a su chal para después verme a los ojos.
—¿El chal? ¿Por qué?—preguntó sonriendo cínicamente.
—Si vas a lucir un vestido así, Clark… debes hacerlo con confianza—confesé imitando su cínica sonrisa.
—Solo tú, Will Traynor…—comenzó a renegar sin borrar su hermosa sonrisa de desafío—… le dirías a una mujer cómo usar un maldito vestido—terminó de decir sacándose por completo el chal dejando expuesto su encantador escote, el cual no era para nada desagradable. Más bien era sexy y elegante.
Mi sonrisa se amplió mucho más de lo normal y agregué:—Mucho mejor.
—¿Nos vamos?—preguntó Clark captando mi atención.
—Claro, milady—dije ofreciendo mi brazo a Clark, la cual solo sonrió y lo aceptó, no sin antes cerrar con llave su habitación.
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Por un momento me sentí asfixiada por tanta gente a la moda, por tantas mujeres esbeltas y hombres tan bien formados. No tenía duda de que realmente me encontraba en París, la capital de la moda. Sin embargo desde que había aparecido del brazo de Will Traynor, el sexo opuesto no quitaba su vista de mi escote, el cual sin duda resaltaba a primera vista. No podía negar que me agradaba ser el centro de atención, inclusive me atrevería a confesar que me sentía deseada por un par de hombres reunidos esa noche.
—Creo que esta noche mi misión será espantar a un par de casanovas—habló Will Traynor de golpe para captar mi atención.
—Eres un exagerado, Will—exclamé un poco nerviosa—Pero debo confesar que me halagas—terminé de decir mostrando mis dientes.
—Espero que eso me sume puntos esta noche—salió de sus labios mostrando una picara sonrisa, la cual noté de inmediato e hizo que me sonrojara un poco.
No fui capaz de decir algo coherente, ya que la voz de Mary Rawlinson nos interrumpió inesperadamente.
—Estoy tan contenta de que hayan podido asistir, Will—dijo Mary un poco entusiasmada ante nuestra presencia.
—Te puedo asegurar, quería Mary, que nosotros estamos mucho más—replicó Will dándole un leve abrazo, el cual Mary recibió encantada para después dirigir su mirada hacia mí.
—Mírate. Te vez hermosa, Louisa—dijo dándome un beso en la mejilla—No cabe duda que esta noche Will tendrá que ahuyentar a unos cuantos hombres—terminó de decir Mary soltando una leve carcajada mientras me guiñaba un ojo en complicidad.
Mi sonrojo se hizo mucho más evidente que solamente pude sonreír torpemente ante la inesperada situación.
—Veo que este año te has esmerado mucho en la decoración, Mary—habló Will rescatándome del incómodo momento—Si más bien lo recuerdo tú eres la encargada este año del desfile—terminó de hablar Will.
—Gracias por notarlo—confesó Mary sonriendo ampliamente—Pero será mejor que tomen asiento. El desfile está a punto de comenzar—lo dijo mientras nos abría paso para guiarnos a nuestros lugares.
Y estaba en lo correcto, en cuando tomamos asiento se dio anuncio que el desfile comenzaría dentro de 5 minutos, tiempo suficiente para arreglar últimos detalles. Aún me sentía un poco nerviosa, en realidad creía que estaba dentro de un cuento de hadas, pero pude comprobar que no era cierto, ya que la voz de Will volvió a captar mi atención.
—Tranquila. Todo esto terminará en cuando menos lo esperes—dijo Will sonriendo mientras devolvía el saludo a una mujer rubia que se encontraba justamente delante de nosotros.
Los celos invadieron mi cuerpo repentinamente que no me di cuenta cuando entrelacé mis brazos a la altura de mi pecho en señal de enojo por el saludo de la estúpida mujer rubia. Sólo pude visualizar de reojo la cínica sonrisa de Will, la cual no ayudo mucho. Sin embrago, todos mis celos se vinieron abajo cuando las luces de lugar se apagaron repentinamente para dar entrada a Mary a dar la bienvenida.
—Bienvenidos sean todos a un año más de la semana de la moda—dijo a todos los presentes—Espero y lo disfruten—terminó de decir dándole entrada a la primera modelo del desfile.
El desfile transcurrió sin ningún problema. Sin embargo, conforme avanzaban las modelos aumentaban más mis ganas de bajar unas cuantas libras, ya que en realidad esas chicas eran perfectas, esbeltas y altas. Pero gracias adiós, el desfile terminó más rápido de lo esperado. Y nuevamente, Will tenía toda la razón.
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—Gracias a Dios que terminó—le confesé a Will mientras me llevaba un trago de vino a mis labios.
—Estoy totalmente de acuerdo contigo, Clark—replicó Will llevándose un trozo de carne a su boca.
Después de la pasarela decidimos saltarnos la recepción del lugar y decidimos ir a cenar a otro lugar cercas del hotel para no desviarnos mucho. Pasamos la noche riendo y contando anécdotas mutuamente para conocernos un poco más hasta que terminamos de cenar, pagar la cuenta y salir rumbo al hotel. El camino de regreso al hotel se me hizo muy rápido. Tenía que confesar y aceptar que deseaba pasar más tiempo en compañía de Will, pero no lo iba a demostrar para darle ventaja. No, claro que no. Bajamos del taxi, caminamos al lobby del hotel y nos adentramos en el elevador que nos guiaría hasta nuestras habitaciones. Una vez llegando a nuestro piso, Will se dispuso a acompañarme hasta la entrada de mi habitación.
—Gracias por la cena—le dije sonriendo levemente bajando un poco la mirada.
—No tienes que agradecer nada—dijo soltando una leve carcajada—tómalo como nuestra primera cita sin compromiso laborar— terminó de decir metiendo sus manos a los bolsillo de su pantalón.
Elevé la mirada y ahí estaba, su estúpida, pero encantadora sonrisa. Siempre estaba presente en cualquier momento. No pude resistir más, le tomé de los pliegues de su traje de gala para atraerlo hacía mis labios. Lo besé sin permitirme respirar, Will no dudó en ningún momento rechazar mis labios y me tomó por la cintura. Sin embargo despegó por un momento nuestros labios para hablar.
—¿Esto significa que esta noche me puedo quedar?—preguntó sin soltarme de su agarre.
—Toda la noche—respondí soltando una leve sonrisa.
Pude sentir cómo mis mejillas eran invadidas por mis nervios ante mi inesperada respuesta provocando que resaltara un leve color carmín, el cual Will notó inmediatamente mientras sonreía ante mi nerviosismo. Continuamos nuestro beso, pero esta vez dentro de mi habitación. Los labios de Will eran muy suaves y demandantes al mismo tiempo. Rodeé su cuello con mis manos sin darle oportunidad de reaccionar. Él por su parte posó sus manos sobre mi cintura para que no tuviera ni la más mínima oportunidad de escapar, lo cual fue muy inesperado y excitante a la vez.
—Louisa—intentó hablar después de despegar sus labios de los míos.
—No digas nada—lo interrumpí posando mi dedo índice sobre sus labios—Arruinarás el momenro—agregué mostrando una sonrisa picarona para después perderme en el gris de sus ojos.
Will por su parte obedeció inmediatamente ante mi petición de continuar unidos por un apasionado beso. Pude notar cómo su cuerpo comenzó a pedir más que un demandante beso, sentía que se quemada de deseo por sentir algo más que mis labios. Él también pudo notar que mi cuerpo demandaba más que sus caricias. Me tomó fuertemente por la cintura para guiarme directamente a la cama de mi habitación sin romper nuestro beso. Sin dudarlo tomé la iniciativa, me separé de él para obligarlo a sentarse en la orilla de la cama para obligarlo a observar como desaparecía mi vestido dejándole a la vista mi ropa interior. Pude notar que quedo un poco hipnotizado por la piel desnuda que estaba observando, que por un breve momento no pude evitar sonrojarme, ya que tenía bastante tiempo que no estaba con una persona del sexo opuesto. Sin embargo, eso no iba a estropear mis deseos de estar con él, el hombre que descaradamente me robó el corazón desde la primera vez que lo vi sonreír. Posé mis manos en sus hombros y me senté a horcajadas sobre su regazo posando mis rodillas de lado a lado ampliando mi sonrisa de complicidad mientras sentía como palpitaba su entrepierna sobre mis muslos. No pude resistir más y lo besé nuevamente.
Sentí sus manos reaccionar ante mi atrevido contacto, pero jamás separó sus labios de los míos. Sobó levemente mis glúteos provocando que soltará un leve gemido de placer ante su inesperado movimiento. Tomó mi cintura nuevamente posicionándome sobre la cama debajo de él mientras besaba mi cuello provocando que mis gemidos de placer se incrementaran más al sentir sus labios jugando con mi cuello. Su ropa comenzaba hacer un estorbo para mis planes de esa noche que no dude ni un segundo en deshacerme de ella por completo dejando al descubierto su delgado pero marcado cuerpo, lo cual provocó que se dibujara una enorme sonrisa en mis labios. Will sonrió ante mis atrevidas acciones con su ropa que decidió imitarme y despojarme por completo del resto de mi ropa. Quedamos totalmente desnudos sobre la cama y decidí tomar el control total de nuestro encuentro placentero posicionándome encima de él sin darle la oportunidad de reaccionar, ya que nuevamente fui en busca de sus labios para saborearlos por un momento y después deslizarlos por su cuello y pecho hasta llegar a su vientre, pero Wil me detuvo rápidamente.
—No esta noche—interrumpió mientras me miraba fijamente—Es mi turno, Louisa.
De un solo movimiento quede aprisionada entre la cama y su cuerpo. Ahora era él quién tenía el control y eso no me desagradaba para nada. Nuestras sonrisas se sincronizaron por un segundo hasta que unió sus labios con los míos bruscamente sin darme la oportunidad de respirar mientras le ordenaba a mi cuerpo dejarlo posicionarse en medio de mis piernas, a lo cual accedí inmediatamente sin ningún reproche. En verdad deseaba sentirlo dentro de mí. Ya no había duda de ello. Pude notar de qué se percató de mi necesidad por consumar definitivamente nuestro encuentro de placer que inmediatamente tomo mis muñecas para posarlas a la altura de mi cabeza y hacerme el amor.
Al principio sentí una pequeña molestia, pero fue desapareciendo poco a poco conforme avanzaba nuestro acto de consumación provocando que mi excitación se elevara a un nivel muy alto de placer. Despegó sus labios de los míos para que nuestras miradas se encontraran, y lo hicieron. Sincronicé mis movimientos elevando un poco el ritmo, Will por su parte soltó un leve, pero ronco gemido demasiado sexy gracias a mis movimiento, lo cual provocó que ocultará su rostro entre mi cuello haciendo que sus gemidos se convirtieran en puro placer. Mientras más efusivos eran nuestros movimientos más podía sentir que estaba a punto de llegar al clímax, y claro que lo sabía, ya que sus demandantes movimientos hicieron que mis piernas temblaran un poco. Mordí mi labio inferior gracias al placer que estaba provocándome en ese momento que no tardo mucho en que él también llegará al climax de nuestro encuentro.
Lo único que era capaz de escuchar en la habitación en ese momento era nuestras agitadas respiraciones tratando de recuperar sintonía. Nuestras miradas hicieron contacto nuevamente y sonreímos ampliamente ante lo que acababa de pasar hace unos momentos. Will depositó un leve, pero suave beso sobre mis labios para después posar su cabeza sobre mi pecho. Acaricié su cabello lentamente hasta quedar profundamente dormidos.
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Will Traynor
Los rayos del sol atravesaron descaradamente las cortinas de la habitación interrumpiendo mi sueño. Abrí lentamente mis ojos y ahí estaba la culpable de que abriera mis ojos repentinamente: Louisa Clark. Pude notar que no se había percatado de mi presencia hasta que decidí hablar.
—Buenos días—dije captando su atención.
Clark volteó ante el llamado de mi voz y sonrió ampliamente. Diablos, esta mañana se miraba más hermosa de lo normal, su sonrisa en conjunto con su mirada desprendían una luz diferente. Se le miraba muy feliz y definitivamente yo también lo estaba.
—Buenos días—me devolvió el saludo mientras caminaba lentamente por la habitación para recostarse a mi lado en la cama sin borrar su hermosa sonrisa.
—¿Cómo estás esta mañana?—pregunté pasando una mano detrás de mi nuca esperando respuesta.
—De maravilla—respondió Clark soltando una leve sonrisa, lo cual provocó que sus mejillas se sonrojara posiblemente por recordar lo que había pasado la noche anterior en esa habitación.
—Sabes, Clark—comencé a hablar sin despegar mis ojos de los suyos—A veces tú eres la única razón que tengo para levantarme por las mañanas—le confesé desde el fondo de mi corazón.
Louisa Clark sonrió mostrándome sus dientes. Agachó un poco sus ojos, pero no tardo ni un segundo en voltear a verme nuevamente posando sus muñecas a un lado de su rostro.
—Tienes que reconocer que no existen finales—habló para enchanchar mi sonrisa—Solo nuevos comienzo—terminó de decir sin borrar su hermosa sonrisa.
—Este es el nuestro—dije abandonando mi lugar para posarme encima de ella nuevamente y robarle un tierno, pero apasionado beso, el cual ella correspondió entre risas sin dudarlo.
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Nos encontrábamos tomando un café en una pequeña cafetería situada en el centro de la Plaza Dauphine mientras conversábamos de tonterías. Estábamos tratando de conocernos más a fondo. Sí queríamos que lo nuestro funcionara deberíamos socializar más sin importar nada. Después decidimos tomar un paseo por la orilla del "Le Pont Neuf". En realidad estábamos disfrutando de la compañía el uno del otro. No sin antes pasar por "L'Artisan Parfumeur", de la cual Will me había sugerido que probará Le Perfume Papillons Extréme sin excepción alguna. Nos detuvimos en medio del camino para observa la hermosa vista que estaba frente a nosotros.
—Es hermosa— confesé sonriendo.
—No más que tú—dijo Will sin mirarme directamente.
Entrelazo su mano con la mía y sentí como una pequeña corriente de electricidad recorría las plantas de mis pies hasta llegar a mi nuca. A pesar de haber hecho el amor con Will Traynor aún podía sentir como mi cuerpo se tensaba ante su contacto. Parecía una adolescente enamorada.
—Sabes—su voz me hizo regresar—Alguien una vez me dijo que el tiempo no cura nada, sólo te acostumbras a la idea de que algunas cosas están cambiando y debes aceptarlo.
Eso no lo esperaba y no fui capaz de reaccionar o decir algo coherente ante sus palabras.
—No tengo duda que estos cambios me agradan demasiado—confesó mientras de un solo movimiento me atrapó entre sus brazos.
Pude sentir como sus latidos se aceleraban conforme nuestros labios se iban acercando lentamente hasta unirlos en un suave beso que no duró más de cinco segundo.
—Debo confesar que a mí tampoco me desagradan los cambios como estos—dije sonriendo ampliamente sin romper el abrazo.
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1 semana después
—¿Confías en mí, Clark?—me preguntó Will mientras tomaba mis manos entre las suyas y las besaba.
—Claro que lo hago—respondí sin dudarlo—Pero no confío en la altura—confesé entre nervios.
—Recuerda que sólo tienes una vida y es tu deber vivirla plenamente—contraatacó sonriendo ampliamente.
De alguna manera Will tenía toda la razón. Era momento de empezar a vivir la vida sin miedo a nada. Al fin y al cabo solo se vive una vez y no iba a desperdiciarla detrás de un pequeño escritorio de administración.
—Tienes tazón. Hagámoslo—accedí cerrando fuertemente mis ojos.
Sentí los brazos de Will abrazándome fuertemente sin intenciones de soltarme en ningún momento y eso me reconfortaba mucho más.
—¿Lista? A la cuenta de tres… uno… dos… tres.
Fue lo único que pude escuchar, y a excepción de mis gritos de miedo, al saltar del Bungee junto a Will Traynor. Tenía que reconocer que el maldito tenía fuerzas para convencer a la gente de hacer cosas que jamás en sus miserables vidas harían por si solas. La adrenalina invadió mi cuerpo que olvidé por completo dónde me encontraba. De algún modo estaba disfrutando del momento y más si era en compañía de Will Traynor. Después de unos minutos nos encontrábamos en tierra, sanos y salvos. Gracias a Dios no paso a mayores. Sin embargo, tenía que reconocer que la experiencia fue jodidamente divertida.
—Eso fue jodidamente divertido—le confesé mientras nos quitábamos la vestimenta de salto de Bungee.
—Te lo dije, Clark. Sólo tenías que confiar en mí—exclamó Will triunfante ante mi confesión.
—No hay duda de ello—dije sonriendo ampliamente sin poder ocultar mi alegría.
—Salto de Bungee: Listo—dijo Will sacando su móvil.
—¿Qué haces?—pregunté extrañada.
—Tachando una opción de nuestro itinerario de actividades—respondió guardando su móvil para después verme.
—¡Estás loco! ¿Aún hay más?
Will mostró su cara de confusión ante mi expresión de asombro por sus últimas palabras.
—Spa, bucear en las profundidades del mar, saltar de un acantilado hacia el mar—continuó su lista mientras contaba con sus dedos—¡Ah! y nadar con tiburones—terminó de decir sonriendo ampliamente.
—Estás demente Will Traynor si crees que voy a chapucear con esos animales—dije un poco exaltada por la posibilidad de nadar con tiburones.
—No te preocupes. No haremos nada que tú no quieras—replicó sobando su nuca en señal de reflexión.
—Entonces lo reemplazaremos por una caída libre en parachute—dijo Will de golpe.
Lo fulminé con la mirada, sin embargo Will no se intimido y siguió burlándose de mí, cómo era costumbre suya.
—Nunca vas a cambiar, Will Traynor—dije mientras entrelazaba mis brazos a la altura de mi pecho.
Will dejó de sonreír repentinamente para mirarme fijamente.
—Debo confesar que enojada luces muy hermosa, Louisa—dijo de golpe provocando que mis mejillas se sonrojaran por completo.
No había duda que estaba locamente enamorada de ese hombre, el cual no perdía la oportunidad de burlase de mí en cuando podía hacerlo.
—Eso no te sumará puntos—dije espontáneamente mientras torcía mis labios en señal de desaprobación ante su comportamiento burlón.
—Espero que la velada a la orilla de la playa sí lo haga—dijo emprendiendo camino hacia el automóvil de alquiler que estaba manejando en ese momento.
—¿De qué demonios hablas?—pregunté mientras le seguía el paso esperando respuesta.
—Olvidé decirte que dentro de unos días partiremos en jate a una isla privada—confesó de golpe.
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!
—Te prometo que lo disfrutarás, Clark—lo dijo sonriendo ampliamente antes de entrar en el coche y esperar por mí.
No había duda que Will Traynor era un estuche de monerías, pero tenía que seguir firme con mi decisión de vivir la vida plenamente y eso lo cumpliría mientras me encontrara al lado del hombre que amaba locamente.
Continuará…
