Esta historia es una adaptación del libro "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.
Capítulo 12
"Us before Us"
Will Traynor
Desperté en medio de la noche debido a una horrible pesadilla. Hacía meses que no tenía la necesita de abrir mis ojos para evitar reproducir esas horribles imágenes en mi mente. Desde que había recuperado la movilidad de todo mi cuerpo, me sentía más relajado y fuerte, que no había necesidad de despertar. Sin embargo, esta era una noche diferente a comparación de las pasadas, ya que en esta ocasión no me encontraba completamente solo en una habitación de cuatro paredes. Esta vez, estaba en compañía de Louisa Clark. Realmente me sentí más tranquilo al poder sentir su presencia al lado de mí. Tenía que reconocer que desde que estropeó mis pantalones con su café instantáneo se llevó mi atención. Su sonrisa y torpeza le daban un atractivo inocente y cálido a su personalidad distraída. Y la verdad no era nada desagradable para mi persona. Al contrario, le dio sentido a mi vida con toda su vestimenta alocada y sencilla, la cual la caracterizaba en todo momento.
Sonreí en medio de la noche al recordar los gestos en su rostro a causa del miedo al darse oportunidad de experimentar cosas nuevas, pero me encantaba el hecho de que sus miedos al final se convertían en alegría y diversión absoluta. Volteé mi cabeza un poco y me topé con ella. Se encontraba metida en un sueño profundo, el cual relajaba las expresiones de su rostro y la hacía lucir más hermosa de lo normal. Volteé mi cuerpo para quedar justamente en la misma posición que ella. Necesitaba seguir observando su rostro de paz por un momento más antes de quedar profundamente dormido, otra vez. No sin antes reconocer que me agradaba mucho la idea de despertar en medio de la noche sólo para toparme con su rostro, esperando que esto durara para siempre.
A la mañana siguiente pude sentir nuevamente los rayos del sol entrar por las rendijas de las cortinas de la habitación provocando que abriera mis ojos lentamente para toparme con la sorpresa de que el lado de Clark estaba vacío. Tallé mis ojos levemente para poder despertar totalmente de mi sueño. Me senté en la cama, examiné la habitación y sonreía al recordar lo que había pasado la noche anterior dentro de esas cuatro paredes. Sin embargo, mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta. Me levanté rápidamente y la abrí sin dudarlo.
—Buenos días, Señor Traynor—saludó el camarero detrás del portón junto a una pequeña charola de comida—Su orden está lista—dijo entregándome la charola—Qué lo disfrute—terminó de decir.
—Gracias—fue lo único inteligente que se me ocurrió decir, ya que no recordaba haber pedido servicio a la habitación.
Cerré la puerta de un sólo movimiento y deposité la charola encima de la mesa que se encontraba a un lado de la ventana principal, la cual dejaba observar la hermosa vista de la Isla en la que nos encontrábamos en ese momento. Husmeé en la charola para llevarme un trozo de fruta a la boca, pero fue pillado por la chica que robó mi corazón desde hace un par de meses.
—Buenos días, señor comelón—habló para captar mi atención.
Sonreí por lo bajo al escuchar su voz para después voltear mis ojos directo dónde se encontraba ¿Y cuál fue mi sorpresa? Verla solamente con mi camiseta puesta dejando expuestas sus largas, pero bien tonificadas piernas. Llevaba el cabello húmedo por la ducha que claramente había tomando hace un par de minutos. Sin embargo, lo que opacaba todo su ser era su hermosa sonrisa. Tenía que reconocer que eso me volvía loco. Apoyé un poco mi cuerpo en la mesa para después cruzar mis brazos a la altura de mi pecho y soltar una leve carcajada.
—Culpable—dije sin borrar mi sonrisa—Pero tienes que reconocer que guardé tu parte del desayuno—terminé de decir para defenderme.
Louisa me imitó y soltó una leve, pero encantadora sonrisa. Aún tenía reposando su cuerpo sobre el marco de la puerta de la habitación de baño.
—Tú… Will Traynor—comenzó a decir conforme abandonaba su lugar para dar unos cuantos pasos a la dirección dónde me encontraba—Eres el único hombre al cual perdonaría comenzar el desayuno sin mí—confesó posándose a unos cuantos centímetros de mí mientras rodeaba mi cuello con sus manos.
Desenlacé mis brazos y la tomé por la cintura para atraerla más a mi cuerpo.
—Lo sé—dije mostrando mis dientes para poner más fuerza a mi agarre.
Louisa sonrío ampliamente ante mi comentario y depositó un suave, pero tierno beso en mis labios.
—Odio aceptar que siempre triunfas ante mí—dijo sin borrar su hermosa sonrisa—¿Qué me has hecho, Will Traynor?—preguntó mirándome directamente a los ojos.
—Contraté a un famoso hipnotizador para que te pusiera a mis pies—respondí en broma para alegrar aún más el ambiente.
—Basta de bromas—replicó haciendo un puchero con los labios como si fuera una niña de 5 años por no conseguir lo que quiere ante sus padres.
—Ese es otro de mis encantos: ser bromista—dije sin parlotear de más—¿Desayunamos? tenemos un itinerario que cumplir para hoy—terminé de decir para soltar su cintura y recorrer la silla para que tomará asiento.
—A la orden capitán—dijo haciendo un saludo estilo militar—No puedo esperar a descubrir nuevas cosas—agregó mientras tomaba asiento en la silla y se disponía a desayunar.
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No había duda que tener a Will Traynor en mi vida era sinónimo de realizar actividades que nunca habrían cruzado por mi cabeza en ningún momento de mis 28 años de vida. Desde la mañana y hasta la noche, habíamos explorado en las profundidades del océano, habíamos nadado con delfines e inclusive con tiburones. Lo último fue lo más loco que he hecho en mi vida y todo gracias a la enorme influencia que Will Traynor poseía sobre mí. ¡Diablos! Ese hombre me mataría de un susto sí continuaba con su loco itinerario de actividades. Después de un largo día decidimos hacer una pequeña fogata a la orilla de la playa para contemplar la luna.
—La luna se ve diferente desde acá—dije elevando un poco mi voz para que Will pudiera escucharme, ya que me encontraba remojando mis pies con las leves olas que lanzaba el mar en ese momento.
Él se encontraba sobre una manta cerca de la fogata haciendo una llamada telefónica de negocios. Sin embargo, afirmó son la cabeza mientras sonreía en señal de haber escuchado mi comentario para después continuar con su llamada, parecía importante porqué hacía más de 5 minutos que no paraba de conversar. Volteé mis ojos nuevamente hacia el mar que estaba siendo cubierto por la noche. Sonreí ampliamente al recordar los últimos días que había pasado en su compañía. Tenía que aceptar que habían sido lo mejor de mi vida. Sin embargo, también tenía que aceptar que no todo dura para siempre y esta era nuestra última noche, ya que a la mañana siguiente regresaríamos de nuevo a la rutina diaria, pero esta vez sería más divertida y diferente si tenía a Will de mí lado.
"Chunky" interpretada por Bruno Mars comenzó a sonar al fondo de nosotros provocando que empezara a moverme al ritmo de la música. Lentamente comencé a mover mis caderas de lado a lado, di un giro conforme avanzaba la música para toparme a Will, el cual con una sonrisa en sus labios observaba como movía mi cuerpo suavemente. Noté que ya había terminado su llamada y que se encontraba de pie. No lo dudé ni por un segundo y comencé a avanzar directo a él sin dejar de bailar. Will por su parte soltó una leve sonrisa haciendo que los ojuelos en sus mejillas salieran a flote y comenzó a seguirme el paso uniéndose al baile. Nos fuimos acercando más y más conforme avanzábamos al ritmo de la música.
— "You got what I want"—cantó Will mientras me señalaba con sus dedos.
—"I got what you want"—canté el coro de la canción señalándome con mis dedos.
—"Girl, you got what I need"—volvió a cantar Will mientras seguía moviéndose al ritmo de la música.
—"I got what you need"—volví a cantar el coro mientras levantaba mi vestido para mostrarle mis piernas.
En realidad disfrutaba de este tipo de situaciones. Al fin nos encontrábamos frente uno al otro. Sonreímos mutuamente sin decir una sola palabra hasta terminar de bailar para disfrutar el momento. Apoyé mi cabeza sobre su pecho deseando con todo mí ser que no terminará, pero su voz captó mi atención.
—Sabes, Clark—comenzó a hablar.
Yo sólo solté un leve gemido de afirmación, pero jamás despegué de su pecho mi rostro. Su aroma era adictivo. Hasta comencé a creer su pequeña broma sobre el famoso hipnotizador.
—No quiero que este momento terminé—confesó posando su barbilla sobre mi cabeza.
— Yo tampoco—repliqué soltando un leve suspiro de resignación.
Su barbilla abandonó mi cabeza para después sentir sus dedos sobre la mía provocando que le mirara directamente a los ojos.
—¡Dios, Louisa! si tuvieras idea de lo que tengo ganas de hacerte ahora mismo—confesó tragando un poco de saliva.
Sus palabras me tomaron por sorpresa e hicieron que mi cuerpo reaccionará ante su confesión. Tenía que reconocer que ese hombre me volvía loca y que yo también lo deseaba.
—Creo que tengo una idea—dije mostrándole mis dientes mientras posaba mis manos alrededor de su cuello para plantarle un beso sin darle la oportunidad de reaccionar.
Una vez que reaccionó, tomó mi cintura entre sus manos para atraer mi cuerpo hacia el suyo, sin darme oportunidad de respirar. Esa noche volvimos a ser uno mismo e hicimos el amor como si fuera la última vez.
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A la mañana siguiente tomamos camino rumbo a casa nuevamente. El vuelo fue tranquilo, aunque no perdía la oportunidad de estar coqueteando con Will para demostrarle cuanto lo amaba. A decir verdad nunca le había mencionado esas palabras en voz alta. Sólo las pensaba. Sin embargo, él tampoco lo había hecho. Acaso era muy pronto para reconocer lo que realmente sentíamos o Will era de los que no se tomaba a la ligera esas dos palabras. Me despedí de él afuera del aeropuerto con un sencillo beso en los labios para después subir a un taxi rumbo a casa.
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—Ya llegué—dije elevando un poco la voz para descubrir que no había nadie en casa.
Cerré la puerta tras de mí, dejé las llaves en la mesita del pasillo para encontrarme con una pequeña nota de parte de mi madre.
"Lo sentimos, Louisa. Esta vez no pudimos esperar por ti y decidimos ir al campo a pasar unos días. Cuídate mucho y nos vemos cuando regresemos"
Dejé la nota nuevamente dónde estaba y sonreí al recordar que odiaba ir al campo, ya que cada vez que iba los mosquitos no dejaban de saboreaban mi sangre y eso lo detestaba. Subí las escaleras rumbo a mi habitación. Abrí la puerta de golpe y me encontré con la sorpresa de que Treena no estaba sola.
—¡Oh por dios!—exclamé mientras cubría mis ojos—No vi nada—agregué cerrando nuevamente la puerta.
—¡Louisa! No sabes que tienes que tocar antes de entrar—gritó del otro lado de la puerta.
—No sabía que tenía que tocar para que me permitirán entrar a mi propia habitación— contraataqué soltando una leve carcajada de nervios.
Después de unos minutos Treena abrió la puerta para acompañar a su pareja a la salida de la casa y despedirlo con un beso en los labios. Observé detalladamente y sonreí por lo bajo. Una vez que cerró la puerta tras ella volteó a verme furiosa para agregar:
—Me las vas a pagar Louisa Clark—fue lo único que salió de sus labios en cuanto comenzó a subir las escaleras deprisa para poder alcanzarme. Sin embargo, fui más rápida y entré a la habitación cerrando la puerta de un sólo movimiento.
—Si valoras tu vida. Abrirás la puerta—amenazó Treena dando golpes a la puerta.
—Vale, vale—respondí sacándole el seguro a la puerta dejando pasar a Treena.
Una vez que entró a la habitación por completo tomó asiento junto a mí. Nos vimos directamente a los ojos y comenzamos a reír hasta que mi estomago empezó a doler. Nos recostamos de espalda sobre el colchón mirando directamente al techo.
—Lo siento. No fue mi intención arruinar el momento—hablé después de recuperar mi aliento.
—No te preocupes. No era la primera vez—confesó soltando una leve carcajada.
—Me lo imaginé—dije dándole un leve almohadazo.
—¡Basta! ¿Y dime como te fue? Y por supuesto ¿Qué hiciste con el "bombón" de tu jefe? —preguntó Treena soltando un leve suspiro.
Su pregunta hizo que me sonrojará al recordar los maravillosos días que habíamos pasado juntos. Y solté una risita de nervios.
—Qué no hicimos—respondí cubriendo mi rostro de vergüenza con mis manos.
—¡No, Louisa! eres una picara—dijo devolviéndome el almohadazo—Cuéntamelo todo. Y no omitas los detalles—terminó de decir.
—Me alentó a saltar del Bungee, nadamos con delfines y tiburones, caminamos por París y disfrutamos de una deliciosa taza de café—pausé por un momento mientras mis mejillas se sonrojaban.
—¿Y…?—agregó Treena con intriga.
—Estás loca si te voy a contar lo que hicimos en las noches—respondí exaltada.
—Eres una santurrona, Lou—dijo mostrándome su lengua en seña de fastidio.
—No sé porque preguntas sí ya comprobé que no necesitas detalles—dije mostrando mi cara de intriga.
—Está bien. Por cierto, tengo algo para ti—confesó mientras de un sólo movimiento se volteó para poder alcanzar un sobre que se encontraba de su lado derecho sobre un mueble.
—No sé si vas a reír o llorar cuando leas su contenido—me entregó el pequeño sobre.
Lo tomé en mis manos y lo examiné por un momento para descubrir que era la carta respuesta para mi admisión el curso de alta costura en Nueva York, la cual había olvidado por completo gracias a la hermosa sonrisa de mi jefe.
—¿Por qué dices eso, Treena?—pregunté intrigada—No me digas que ya leíste su contenido sin mi permiso—agregué entrecerrando mis ojos.
—Lo siento. La curiosidad mató al gato—respondió en defensa mientras me mostraba sus dientes—Además lo digo porque sí la respuesta es sí, tendrás que dejar a tu amado por dos años.
Treena tenía toda la razón. Dudé por un momento en abrir la carta y leer su contenido. Por una parte deseaba ser aceptada para poder cumplir mis metas y ser alguien en la vida. Sin embargo, sí ese fuera el caso tendría que abandonar a Will por dos largos años e inclusive por más y eso no era lo que quería en ese momento, no después de haber empezado una relación con él.
—¿Louisa?—me llamó la voz de Treena.
—¡Ah, sí claro!—reaccioné ante su llamado—La carta—agregué un poco nerviosa mientras sacaba del pequeño sobré la hoja de papel y comenzaba a leer su contenido.
—¿Y, que dices?—preguntó Treena esperando mi reacción.
—Sí…—comencé a hablar—Sí fui aceptada—finalicé tratando de dibujar una sonrisa en mis labios.
Treena por su parte quedó confundida ante mi inesperada reacción.
—No te alegres tanto, Lou. Me deslumbras—dijo.
—No, no es eso. Estoy feliz—repliqué tratando de arreglar mi estado de ánimo para dar un poco de positivismo a la situación.
Dejé la carta sobre la cama y tomé la almohada entre mis manos para entrelazar mis piernas sobre la cama y abrazar la almohada.
—¿Estás bien?—preguntó Treena—¿Acaso no era la respuesta que esperabas?—agregó un poco confundida ante mi reacción.
Volteé a verla directamente a los ojos y sonreí levemente.
—Claro que sí, es sólo que…—no pude terminar mi oración, ya que Treena la terminó por mí.
—eso era antes de Will Traynor—dijo espontáneamente sin dudarlo.
La miré directamente para afirmar con mi cabeza. Mi hermana menor tenía razón. Eso significaba que tenía que dejar a Will. Aunque existía la posibilidad de que él viniese conmigo, eso sería una buena solución. Sin embargo, no tenía ni la menor idea de cuales eras sus planes. Y eso me desconcertaba por completo.
—Te dejaré sola para que puedas pensarlo un poco y tomes una decisión ¿Te parece?— habló Treena para sacarme de mis pensamientos mientras se levantaba de la cama para tomar camino rumbo a la salida de la habitación.
—Treena— dije para captar su atención —gracias—agregué sonriendo levemente.
—No tienes que agradecer nada, Lou—fue lo último que dijo para salir definitivamente de la habitación dejándome sola con mis pensamientos.
Realmente no tenía ni la menor idea que hacer. Aunque era muy simple, solo había dos opciones: Aceptar y dejar a Will o no hacerlo y quedarme a su lado. Así de simple era. Sin embargo, no tenía ni la más remota idea que planes tenía Will para nosotros. Me tumbé sobre la cama hasta que mis pensamientos me permitieron quedarme dormida.
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Desde que habíamos llegado de París la relación que tenía con Will se fue deteriorando un poco. En los últimos días sólo se limitaba a hablar de trabajo conmigo. A veces pareciera que evitaba por completo hablar sobre nosotros. Sólo podía visualizar como entraban y salían inversionista de la sala de juntas. Además le estaba dando un poco más de espacio, ya que me enteré que su padre había caído enfermo y se encontraba recuperándose.
—Y ahí está, Louisa Clark—habló la voz de Mary Ann—¿Cómo vas con tu amado? — preguntó mientras se sentaba encima de mi escritorio esperando respuesta.
Mary Ann era la única persona, a excepción de Treena, que sabía sobre mi relación con Will Traynor. Me quité las gafas de lectura para verla mejor.
—Bien… eso creo—dije levemente para que no escuchará.
—Louisa—dijo Mary Ann.
—Bien. De maravilla—mentí para no entrar más en detalles.
—Me alegra escuchar eso ¿Qué te parece si vamos a cenar ahorita que no está tu "dueño"?—preguntó haciendo énfasis a la última palabra.
El sonido de notificación de mi celular interrumpió nuestras conversación que inmediatamente lo tomé entre mis manos para descubrir que era un mensaje Whatsapp por parte de Will. Idiota, después de ni una llamada y limitarse a un "Buenos días, Clark" ¿Cree que le contestaré el mensaje? Pero desafortunadamente lo hice. Desbloqueé mi pantalla e hice click en su mensaje para leer claramente.
Will: Tenemos que hablar, Clark.
El contenido del mensaje fue inesperado para mí. Pareciera que estaba leyendo mis pensamientos, ya que yo también necesitaba hablar con él, así que tecleé lo siguiente.
Lou: ¿Eres mago? Yo también necesito hablar contigo.
Will: ¿Cena? ¿Hoy? ¿Cusina Italiana? Paso por ti a las 8 a la oficina.
Lou: Sip. Prefiero que nos reunamos allá.
Will: Como gustes, preciosa.
Sonreí al leer su último mensaje. Ese idiota sí que sabía cómo convencer a las mujeres. A pesar de comportarse como un cretino con ellas, pero tenía que darle la oportunidad a Will Traynor de justificar su falta de comunicación e indiferencia de los últimos días. Me sumergí tanto en mis pensamientos que olvidé por completo la presencia de Mary Ann.
—Entonces ¿Qué dices?—preguntó rescatándome de mis pensamientos.
—Lo siento, Mary Ann—respondí aclarando un poco mi garganta—Será en otra ocasión.
—Está bien—dijo para levantarse de mi escritorio—Nos vemos, Lo— fue lo último que alcancé a escuchar después de que desapareciera al final del pasillo.
Las manecillas del reloj estaban avanzando muy rápido esta vez. En realidad no quería que llegara la hora de la cena. Estaba muy nerviosa. Esta noche tenía que terminar con una muy buena explicación por su parte. Sin embargo, ya no importaba cual fuera la excusa. Desde hacía ya varios días había tomado la decisión de quedarme en casa a lado de Will. No importaba si estábamos juntos o no. La decisión ya estaba hecha. Aún tenía la esperanza de que lo nuestro funcionara. Aunque el "tenemos que hablar, Clark" me tenía muy intrigada y nerviosa. Decidí relajarme un poco, me levanté de mi lugar y me dirigí directamente al baño para retocar mi maquillaje y echarle un último vistazo a mi ropa.
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Will Traynor
Tomé la copa de vino entre mis dedos y le di un pequeño sorbo. En mi cabeza tenía muy claro que hacer lo correcto era lo mejor. Sin embargo, mi corazón pedía a gritos por Clark, la chica que con sus gestos raros y ropa extravagante se robó mi corazón descaradamente sin darme la oportunidad de defenderme. Louisa Clark me había enseñado a disfrutar las pequeñas cosas de la vida, cómo ir a charlar mientras teníamos el almuerzo o inclusive disfrutar de una simple taza de café a la interperie. Sonreí por lo bajo al recordar su impresión de susto cuando estábamos a punto de estrellarnos en los palcos del estadio. Simplemente era una persona que cambió mi vida por completo y le regreso esas ganas de seguir adelante.
—Veo que se encuentra usted muy solo, caballero ¿Puedo acompañarlo esta noche?— habló la voz de Clark.
Estaba tan sumergido en mis pensamientos que olvidé por completo prestar atención a mí alrededor hasta que llegó ella a mover mi mundo nuevamente sin previo aviso. La miré directamente a los ojos, su sonrisa era lo más hermoso que había visto en los últimos años de mi vida. No se comparaba con nada.
—Por su puesto—respondí de inmediato poniéndome de pie y abrir la silla para que tomará asiento.
Louisa aceptó y tomó asiento sin borrar su hermosa sonrisa de su rostro.
—¿Y bien? ¿Qué tenias que decirme?—preguntó de golpe sin darme la oportunidad de tomar asiento nuevamente.
—¡Tranquila, Clark!—exclamé fingiendo sorpresa tomando asiento definitivamente, pero debía admitir que me encantaba su curiosidad a cada momento.
—Lo siento. Ya sabes que soy muy curiosa—replicó ampliando mucho más su sonrisa para verme a los ojos.
—Si más bien lo recuerdo—comencé a decir mientras le hacia una señal al mesero para que trajera otra botella de vino—tú también tenías algo importante que decirme ¿No es así? terminé de decir posando mis ojos sobre ella.
Louisa por su parte se tensó un poco al escuchar mi última pregunta. Lo pude notar de inmediato, ya que empezó a dar unos leves golpecitos con su dedo índice sobre la mesa, pero fueron interrumpidos por la llegada del mesero trayendo más vino para llenar nuestras copas. Una vez que cumplió su misión abandonó nuestra mesa para dejarnos nuevamente solos.
—¿Y bien, Clark?—pregunté nuevamente esperando respuesta.
Louisa bajó un poco la vista para soltar un leve suspiro gracias a los nervios que se apoderaron de su cuerpo en ese momento. Inhaló un poco de aire para después soltarlo lentamente y comenzar a formar un par de oraciones.
—ahm… ¿Cómo está tu padre, mucho mejor?—preguntó tratando de evadir la oración original que tenía en mente.
—Se encuentra estable, Gracias—respondí sonriendo levemente, pero recordé inmediatamente que no nos habíamos reunido para hablar de mi padre, sino de algo mucho más importante.
—Me alegra escuchar eso—habló Clark mostrándome su perfecta dentadura.
—Louisa—comencé a decir, pero fui interrumpido vilmente por el camarero solicitando nuestra orden para cenar.
Pedimos nuestra cena para poder continuar con nuestra conversación.
—¿Y bien, Clark? Es claro que no nos reunimos para hablar sobre el estado de salud de mi padre—dije viéndola directamente a los ojos para agregar:—¿Qué era lo tenías que decirme?—finalmente pude soltar la pregunta clave de la noche.
Louisa soltó una leve sonrisa de nervios, aclaró su garganta y comenzó a hablar.
—Hace un par de días recibí la carta respuesta por parte del curso de alta costura que solicité en Nueva York y—pausó por un momento para verme a los ojos—fui aceptada— terminó de decir sin despegar sus hermosos ojos de los míos esperando respuesta.
Al principio quedé atónico ante su confesión, porque claramente eso no era lo que esperaba para esta noche.
—Sin embargo, decidí no asistir al curso por ti, Will—tragó un poco de saliva para proseguir y captar mi atención—No en este momento que tenemos poco en haber comenzado lo nuestro porqué… yo te amo—confesó de golpe sin darme tiempo de asimilar lo que acababa de decir.
Mi corazón se detuvo por un segundo gracias a las últimas dos palabras que utilizó en su oración. Por una parte me alegró el corazón y mi ser el escuchar esas palabras que salieron de sus finos labios. Sin embargo, ya había tomado una decisión final y Clark no podía estar en ella. No en este momento en el cual fue aceptada para cumplir sus metas y lograr todo lo que había estado cosechando en los últimos años de su vida. No, definitivamente tenía que hacer lo correcto y cumplir con mi responsabilidad, y no arruinar la suya.
—Will ¿No vas a decir nada?—preguntó Clark de golpe sacándome de mis pensamientos.
Aclaré mi garganta para mirarla a los ojos y agregar:
—¡Felicidades, Clark! Me alegro por ti—le felicité con una expresión neutra en mi rostro.
Pude ver su rostro de confusión antes de que hablara.
—¿Felicidades?—preguntó elevando una mano al aire en seña de confusión—¿Eso es todo? ¿Qué hay sobre nosotros? Te acabo de confesar que te amo y que por ti dejaría todo, inclusive mi deseo de convertirme en alguien—terminó de decir mientras moderaba su respiración, ya que se encontraba un poco alterada.
—Tienes que hacerlo, Clark. Ve a Nueva York y cumple tus sueños. Conviértete en alguien, eso me haría muy feliz. Yo te apoyaré sin dudarlo. No quiero que por mí te detengas—solté de golpe.
La expresión de confusión en su rostro se hizo mucho más evidente ante mis últimas palabras.
—No entiendo, Will. Yo no quiero dejarte… eso significa que—pausó por un momento para tomar una bocanada de aire—¿vendrás conmigo?—preguntó cambiando drásticamente su expresión de confusión a una expresión de esperanza.
—De eso precisamente quería hablar, Clark—hablé sin atreverme a verla directamente a los ojos—Beatriz tiene dos meses de embarazo.
Louisa se detuvo por un momento sin comprender lo que le acaba de confesar.
—Felicidades por ella—dijo sin abandonar su esperanzada expresión de su rostro—No entiendo que tiene que ver Beatriz con nosotros, Will—agregó ignorando por completo el significado de mis palabras.
Por fin me armé de valor y pude levantar la mirada para verla directamente a los ojos.
—Fue hace dos meses que terminé con ella—dije mientras observaba como su expresión cambiaba de repente a desilusión total.
Louisa recargó su espalda en la silla para tratar de asimilar la información que había recibido. Negó un poco con su cabeza posando su dedo pulgar entre sus dientes mordiendo un poco su uña en señal de no querer aceptar.
—Perdón que lo diga, Will—pausó por un momento para inhalan un poco de aire para después soltarlo lentamente—pero ¿estás seguro que ese bebé es tuyo?—terminó de preguntar posando las palmas de sus manos sobre la mesa esperado respuesta.
—Lo confirmé hace un par de días atrás—contesté dando un pequeño golpecito sobre la mesa—Es la razón por la cual estaba un poco distante. Tenía que asimilar la noticia y tomar una decisión.
Louisa volvió a recargar su espalda en la silla y soltó una leve sonrisa, la cual me confundió por completo.
—Will… ¿Tú me amas?—preguntó de golpe.
Esa pegunta no me la esperaba.
—Claro, Clark—contesté sin dudarlo por un segundo—Gracias a ti, pude disfrutar de las pequeñas cosas de la vida—continué sin dudar de mis palabras—tú eres la razón que tengo para seguir adelante, me enseñaste a creer que puedo amar otra vez… te amo, Louisa Clark—terminé de decir sin despegar mis ojos de los suyos.
—Sí me amas—comenzó a decir mientras bajaba su vista por un momento—no me dejes ir—terminó su oración mirándome directamente a los ojos.
Despegué mis ojos de los suyos gracias a mi sentimiento de culpa por sus últimas palabras.
—Lo siento, Louisa. No puedo—dije sin atreverme a verla nuevamente a los ojos—No en este momento.
Louisa se levantó de golpe de su lugar captando mi atención.
—Eres un egoísta, Will Traynor. Sólo piensas en ti—confesó aventando el pañuelo que tenía en su regazo sobre la mesa para emprender camino hacia la salida del restaurante.
No pude reaccionar inmediatamente, así que lo único que se me ocurrió fue pagar la cuenta y salir corriendo tras ella sin dudarlo. De ninguna manera permitiría que las cosas terminaran de este modo. Jamás.
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Salí del restaurante lo más rápido posible sin mirar atrás. No podía creer lo que acababa de escuchar mis oídos, había renunciado a mis metas sin dudarlo ni un segundo por Will Traynor, pero fue él mismo el que se encargó de romper esa decisión. Sí realmente sentía lo que había dicho hace unos momentos en el restaurante porqué renunciaba a lo nuestro. Un estruendo se hizo presente anunciando con anticipación que la lluvia no tardaba en llegar. Caminé sin prestar atención a mi camino. No quería saber nada de nadie. No me importaba nada. La lluvia comenzó a caer sobre mi rostro sin importarme que me mojara. Todo a mí alrededor me parecía tan confuso y desconocido, excepto la silueta de Will Traynor, el cual se encontraba justo delante de mí.
—¿Egoísta, eh?—preguntó bajo la lluvia cubriendo su cuerpo con un paraguas—Sí el hecho de querer que seas alguien en la vida, de que cumplas tus metas y seas reconocida por tu trabajo me convierte en un egoísta, entonces lo soy—terminó de decir mostrándome su encantadora sonrisa que me desarmaba en cualquier momento.
Sus palabras me tomaron por sorpresa sin darme oportunidad de formular un contraataque decente, que lo único que se me ocurrió fue soltarme a llorar bajo la lluvia.
—¿Por qué no vienes conmigo?—le grité sin moverme de mi lugar.
Will sólo se limitó a mirarme y soltar un leve suspiro para después caminar unos cuantos pasos y cubrirme con su paraguas para que dejara de mojarme.
—No en este momento—pausó por un segundo—Mi padre no puede seguir delante a la empresa y mi madre no quiere despegarse de él—dijo sin dudarlo—Tengo que estar pendiente de la empresa ahora que mis padres se darán un largo descanso. Y hacerme responsable de mis actos.
Por un momento mi enojo, celos, y decepción se calmaron gracias a sus palabras. De alguna manera estaba siendo sincero conmigo, y le creí. Lo abrasé sin dudarlo y posé mi rostro sobre su pecho como aquella vez que estuvimos en la playa bailando al ritmo de la música. Will posó su barbilla sobre mi cabeza como la última vez.
—Tienes que ir, Clark.
—No quiero dejarte—dije sin dudarlo haciendo más fuerte mi abrazo hacia él—Eso era lo que quería antes de ti.
Sentí como despegaba su barbilla de mi cabeza para después posar sus dedos sobre la mía y obligarme a verle directamente a los ojos.
—¿Sabes lo que veo cuando te miro?
—No digas "Potencial".
—Potencial, Clark. Sólo tienes una vida. Es tu deber vivirla al máximo. Y este es un nuevo reto—finalizó sonriendo.
—Ya lo sabía—dije cínicamente imitando a Will mostrando mis dientes.
—Te prometo que estaremos juntos cuando sea el momento. Nunca hago promesas que no pueda cumplir.
Él sonrió ampliamente y acercó sus labios para depositar un beso en los míos. Yo le correspondí sin dudarlo y nos quedamos bajo la lluvia sin separarnos uno del otro aceptando nuestro destino, hasta que pudiéramos estar juntos nuevamente.
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Notas de la autora (LiLiCo): ¡Hola! He vuelto con un nuevo (y último) capítulo de mi pequeña adaptación. Principalmente quiero agradecer todo el apoyo que tuve durante este largo año que tardé en publicar y redactar esta hermosa historia que hice con mucho cariño para ustedes (y obviamente para mí). Sin embargo, no es el capítulo final definitivo de mi adaptación, ya que les tengo un regalito. Sí, tengo en proceso un capítulo especial titulado:
"Us after Us" En el cual veremos a una Louisa, como toda una profesional, después de cinco largos años a cargo de una editorial de modas muy importante en Nueva York. Veremos a un Will, como buen padre y gran empresario tratando de cumplir su promesa y recuperar lo que dejo ir bajo la lluvia hace cinco años atrás. ¿Acaso será el momento indicado para estar juntos definitivamente? Además tendremos un pequeño Crossover con un personaje que muchas aman hoy en día ¿Pueden adivinar? Una pequeña pista: Él vive en Seattle.
¿Qué opinan ustedes? ¿Les gustó mi adaptación? Estoy abierta a cualquier tipo de comentario. No olviden dejar su review, eso me haría muy feliz. ¡Muchas Gracias! Esperen por el capítulo especial, les adelantó que será uno muy largo y lleno de muchas intrigas, pasión y ¿finales felices? Los quiero y les mando un enorme beso y abrazo. Atte: LiLiCo xoxo.
