Esta historia está basada en la novela "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes. Aparición especial: Christian Grey, propiedad de E. L. James.
Epílogo: Parte I
"Us after Us"
"I wanted to play tough, thought I could do all this on my own
But even Superwoman sometimes needed Superman's soul"
Helium by Sia
La vida en Nueva York no era para nada desagradable después de todo. Estos 5 largos años (casi 6) que habían pasado desde ese último beso bajo la lluvia, lo habían comprobado a la perfección. A pesar de las altas y altibajos que había provocado la última vez que vi al hombre que amo, me había ayudado muchísimo con mis ganas de convertirme en alguien en esta vida, justo las mismas ganas que sentí antes de conocer a mí ex jefe: Will Traynor. Y por supuesto que lo había logrado. En la actualidad estaba a cargo de la sección y edición de modas de una revista sumamente importante en Nueva York: Sparkles.
Desde que acepté mi destino bajo la lluvia no me di por vencida en ningún momento en mis estudios. Entré al curso de alta costura y me gradué con honores. Tanto que mi madrina de graduación fue Mary Rawlinson, la diseñadora más importante dentro de la industria de la moda. Además fue ella quién me ofreció la oportunidad de solicitar una beca en su sucursal de modas ubicada en Manhattan, Nueva York. Durante mis estudios estuve trabajando medio tiempo en su departamento de modas. Una vez que me gradué, conseguí un empleo de tiempo completo en el departamento de asesoría e imagen personal de la revista "Sparkle" y un pequeño, pero acogedor, departamento bien ubicado cerca de Time Square y Central Park.
Gracias a mis inagotables esfuerzos y diseños personales, logré que el jefe de departamentos volteara a ver mi trabajo y lo reconociera ante todo. Fue así como conseguí estar en el rango donde estoy en estos momentos. Juré que no iba a durar más de tres años en Nueva York debido a la promesa que Will Traynor había hecho. Ilusamente creí en cada una de sus palabras y desafortunadamente aún creo en ellas, a pesar de haber perdido contacto con él por los últimos 2 años. Idiota. Siempre dándose a desear y hacerse el importante ante cualquier situación. Sin embargo, mi vida no había sido para nada aburrida después de Will Traynor. Eso era algo que tenía que reconocer y aceptar sin reproche. Aunque deseaba con todo mi ser que él estuviera de vuelta.
—¡Louisa!—habló la voz de una mujer para hacerme reaccionar—Qué bueno que llegas, no olvides que necesitamos tu opinión para la nueva portada del próximo mes. Los bosquejos están en tu escritorio esperando por ti—terminó de decir con una sonrisa preocupada.
Emily era mi asistente personal en ese momento. Tenía que reconocer que se sentía raro y a la vez de maravilla tener a una persona como ella en mi camino. Por naturaleza era muy sencilla y de mucha utilidad. Nunca se le escapaba nada y siempre me tenía al día con todo. Gracias a mi personalidad, olvidaba citas y cosas importantes, pero gracias a su astucia no lo arruinaba.
—Gracias por recodármelo, Emily—me detuve antes de poder entrar a mi oficina—Por eso siempre traigo un frapucchino extra conmigo para este tipo de situaciones—dije entregándole el vaso en señal de agradecimiento.
Emily sonrió ampliamente y tomó el vaso entre sus manos para después depositarlo sobre su escritorio y continuar hablando.
—Una cosa más—agregó captando totalmente mi atención—Recuerda que a las 10 de la mañana tienes una video llamada de parte de tu hermana Katrina—terminó de recodármelo, nuevamente. Ya que la última vez lo había olvidado por completo y tuve que disculparme con Treena mandándole la edición de Marzo exclusivamente para ella, antes de que llegara a exhibirse para el público en general.
—Recuérdame darte un aumento—dije guiñándole un ojo para después entrar a mi oficina por completo.
Una vez dentro de la oficina, deposité mi bolso y chaqueta encima de mi escritorio. Sin embargo, un bonito arreglo de rosas blancas se encontraba encima de él. No tenía ni la más mínima idea de quién tuviera ese detalle conmigo. Hasta que tomé la tarjeta que venía junto con las flores y descubrí al responsable. Era Christian Grey. Meses atrás había tenido el enorme placer de estar a cargo en su sesión fotográfica para el artículo que se estaba redactando para nuestra revista. Sonreí por lo bajo al recordar mi bochornoso encuentro con el señor Grey. Inhalé un poco de aire y lo solté lentamente hasta moderar mi respiración. Después de meditar por unos leves segundos, tomé asiento y me dispuse a revisar los bosquejos para la nueva portada de la revista. Los examiné uno por uno hasta que me decidí por uno únicamente. Encendí el monitor de mi computadora para esperar la llamada por Skype de mi hermana menor y como era de esperarse a las 10 am entró la solicitud de video llamada. Respiré profundo y dibujé una sonrisa en mis labios mientras daba clic al botón de aceptar llamada.
—Hola, tía Lou—saludó mostrándome su pequeña sonrisa de felicidad.
Mi sonrisa se amplió mucho más al notar el rostro de Thomas del otro lado del monitor. Le mostré mi mano en señal de saludo sin dejar de sonreír.
—Hola, mi cielo ¿Cómo está mi sobrino favorito?—respondí mostrando mis dientes.
—Muy bien—respondió para después borrar su pequeña sonrisa y agregar:—¿Este año si vienes a pasar la navidad con nosotros?—preguntó esperando una respuesta positiva.
Era cierto. Hacía dos años que por cuestiones de trabajo no podía estar presente en la cena de noche buena y mucho menos en navidad. A pesar de haber regresado a Londres en la época navideña (sólo por 3 días, ya que mi trabajo no me permitía estar más tiempo) un par de veces, me negué rotundamente a buscar por Will. Cuya responsabilidad de empresario y buen padre, le impedían tomarse un pequeño descanso para buscarme. Ni si quiera lo había intentado, por lo que había escuchado de parte de su hermana Georgina, la cual aún de vez en cuando tenía contacto conmigo. Por azares del destino llegamos a convertirnos en muy buenas amigas, a pesar de los malos entendidos en el pasado.
—¡Claro que sí, campeón!—dije sin romper su pequeña y frágil sonrisa de esperanza—Es una promesa—agregué sin borrar mi sonrisa de nervios.
—No hagas promesas que no podrás cumplir, Lou—la voz de Treena se escuchó a través de las bocinas de mi monitor y apareció en la imagen tras de Thomas.
Por un momento mi sonrisa se quebró para darle entrada a mi rostro de "Gracias, Treena por arruinar el momento".
—Claro que no ¿Con quién crees que estás hablando?—pregunté indignada ante el monitor de mi oficina.
Treena soltó una leve carcajada para hablar.
—¿Eso no fue exactamente lo que le dijiste al pobre de mi hijo el año pasado?—preguntó mostrando su cara de confusión—Y lo dejaste plantado—agregó elevando una ceja.
Mi hermana tenía razón. No tenía porque hacer promesas que no podría cumplir y mucho menos a mi pequeño sobrino, el cual no dejaba de sonreír a través del monitor.
—Esta vez es una promesa que voy a cumplir—solté elevando mi mano en señal de promesa hacia Thomas—Les recompensaré todo el tiempo que les he fallado—terminé de decir sonriendo estúpidamente.
Thomas soltó una risita de alegría por las últimas palabras que utilicé en mi oración. Treena por su parte sonrió ampliamente y depositó un pequeño beso en la mejilla de su hijo mientras lo abrazaba.
—Ya oíste, Thomas. Tía Lou cumplirá su promesa—dijo Treena sin romper el abrazo con Thomas.
—Sí. Estoy feliz—habló Thomas mostrando sus pequeños dientes ante el monitor para después zafarse del abrazo de su madre y levantarse del lugar. No sin antes agregar:— Adiós, Tía Lou. Es hora de aventura—terminó de decir aventándome un beso a través del monitor para tomar rumbó a la sala de estar y encender la televisión.
Le devolví el beso mientras hacia una seña de adiós con mi mano y desapareció de la imagen de mi monitor.
—No se pierde su programa favorito—habló Treena captando mi atención—¿Y cómo está todo por allá?—preguntó esperando respuesta.
—Perfectamente. Estoy viendo últimos detalles para la edición del mes de Mayo—pausé por un momento para tomar una bocanada de aire—¿Qué te parece?—pregunté mostrándole el bosquejo que había seleccionado para la portada.
Treena se detuvo por un momento para examinarlo un poco y sonrió.
—Me parece perfecto—respondió alzando su pulgar arriba—Ahora no tengo duda alguna del porque estás a cargo de una editorial tan importante—agregó sonriendo ampliamente.
Me sonrojé al escuchar las últimas palabras, pero fui capaz de reaccionar de inmediato.
—¿Cómo están mamá y papá?—pregunté cambiando drásticamente de tema.
—Se encuentran de maravilla—respondió soltando un leve suspiro—Te extrañamos, Lou. —agregó dibujando una sonrisa en señal de resignación.
Mi corazón se entristeció al escuchar las últimas palabras provocando que bajara la mirada para evitar que Treena notara mi gesto de tristeza. Inhalé un poco de aire y tomé el valor para levantar la vista nuevamente y sonreír para hablar.
—Yo también los extraño y mucho—exclamé sin borrar mi amplia sonrisa del monitor— Pero te prometo que pronto estaremos juntos—agregué manteniendo la sonrisa.
Quedamos en silencio por un momento hasta que Treena lo rompió drásticamente hablando.
—Por cierto ¿Cómo van los preparativos del tu evento?—preguntó Treena.
Como era costumbre mía, lo había olvidado por completo. A finales del mes de Mayo siempre se realizaba un evento – baile de gala para recaudar fondos y ayudar a las personas desamparadas, sobre todo a los niños y niñas de la ciudad. Eso me recordó el evento que estuvo a mi cargo cuando trabajaba para Traynor's High Fashion, lo cual provocó que esbozará una estúpida sonrisa.
—Llamando a tierra a Lou—habló Treena para regresarme a la realidad.
Reaccioné ante su voz y elevé la mirada para responder.
—Todo va de maravilla—mentí un poco—Ya una vez confirmado el apoyo por parte de la compañía Grey Enterprises Holidings Inn. Sólo faltarían unos pequeños detalles—dije sonriendo al monitor para ocultar mi pequeño descuido.
Treena quedó en silencio por un momento para procesar la información que acababa de recibir, lo analizó y me mostró sus dientes.
—¿Conocerás al millonario Christian Grey?—preguntó sin borrar su picara sonrisa de sus labios.
Ya había tenido el placer, pero eso Treena no lo sabía.
—Dicen que tiene fama de ser un dominante y encanto—habló nuevamente enfatizando las última dos palabras.
Y era cierto, Christian Grey era un tipo muy intimidante e imponente. Sin embargo, yo no me dejé llevar por sus encantos la primera vez que cruzamos miradas hace meses atrás. Desde ese momento noté más seguido su presencia en las reuniones mensuales de fundadores, las cuales se llevaban a cabo en la sala de juntas de nuestro edificio.
—Para nada—repliqué mintiendo un poco y mostrando mi cara de "Ni lo noté" al monitor de mi oficina. Pero claro que lo había notado.
—Hablando de encantos—habló Treena interrumpiendo un momento—¿A quién crees que me topé en la fiesta de cumpleaños de una amiga de Thomas?—preguntó esperando mi pregunta.
Sabía perfectamente de quien estaba hablando, pero no le iba dar el gusto de descubrir que aún tengo presente el nombre y silueta de Will Traynor.
—No tengo ni la más mínima idea—mentí descaradamente.
—A Will Traynor y a su pequeña hija, Lilly—dijo soltando un leve suspiro—Al parecer Lilly y Thomas tienen amigos en común—agregó mostrando sus dientes.
Mi corazón de detuvo por unos microsegundos al escuchar su nombre. Sin embargo, no reaccioné inmediatamente hacia su comentario final. Esperé unos breves minutos para encontrar las palabras adecuadas y poder formular una oración coherente. Pero fue imposible.
—¡Ah!—fue lo único valiente que me atreví a decir.
Treena mostró su cara de confusión a través del monitor.
—¿Eso es todo? ¿No vas a preguntar cómo está?—preguntó elevando su mano al aire en señal de confusión absoluta ante mi breve reacción.
—No tengo la menor duda de que se encuentra bien—dije espontáneamente—Además no me interesa—solté de golpe mintiendo un poco. En realidad me moría de ganas por preguntar, pero no lo haría.
Rogué con todas mis fuerzas que Treena continuará con su relato y me diera más información sobre mi ex jefe. Obviamente, sin tratar de mostrarle ni una pizca de mi desesperado interés sobre el estado de Will Traynor.
—Sólo para que lo sepas está mucho mejor que antes. Buenísimo—exclamó Treena poniéndole mucho énfasis a su última palabra.
No había duda que, aunque siendo madre de un niño de 5 años, no había cambiado en nada respecto a los comentarios sobre Will Traynor.
—No hay duda que la paternidad le ha sentado de maravilla—agregó soltando un leve suspiro.
Solté una leve risita de nervios ante su último comentario sólo al imaginar a Will corriendo detrás de una pequeña niña imperativa y tratando de que no arruinara su costoso traje con maple o alguna sustancia rara. Definitivamente tenía que aceptar que eso era algo que me gustaría presenciar algún día.
—Me alegró mucho por él—dije mientras dibujaba una sonrisa en mis labios—¿Alguna otra noticia que me tengas?—agregué en corto sin despegar mi vista del monitor.
Inmediatamente pude ver como la sonrisa de Treena se borraba para darle entrada a un expresión seria a su rostro.
—Conseguí empleo—dijo manteniendo su gesto de seriedad ante mí.
—¡Felicidades!—exclamé mostrando mis dientes—Venga, quita esa cara larga, pareciera que no estás feliz por el empleo—agregué mientras posaba las palmas de mis manos sobre el escritorio.
—Lo estoy… es sólo que la a vacante disponible fue en Traynor's High Fashion en el departamento de informática—dijo de corrido sin tomar aliento.
Eso sí que no lo esperaba en absoluto. Tardé unos segundos en procesar la noticia, respiré hondo y sonreí ampliamente.
—Te aseguro que te irá de maravilla. Confío en ti—dije sosteniendo mi amplia sonrisa de orgullo, como toda hermana mayor.
Pude visualizar como el rostro de Treena abandonó su gesto serio para darle entrada a su sonrisa.
—Gracias. Creí que no te agradaría—dijo sin despegar sus ojos a través del monitor.
—Todo sea por darle un futuro mejor a mi sobrino—repliqué sin verme afectada por la noticia.
—Gracias nuevamente, Lou—dijo sin borrar su sonrisa—No te quito más tu valioso tiempo. Te quiero y estamos en contacto—agregó para aventarme un beso a través de monitor antes de que su imagen desapareciera por completo.
Recargué mi espalda en la silla de mi oficina para procesar todo la información que había recibido por parte de Katrina. Sonreí por lo bajo al imaginar nuevamente a Will en su estado de paternidad. Elevé mi vista hacia el monitor de mi computadora. Abrí una ventanilla del navegador para teclear Lilly Traynor y apareció de repente su fotografía con un pequeño texto:
"Lily Traynor: la heredera del imperio Traynor no deja de sorprender en las pasarelas de moda realizadas en los últimos meses. Con tan sólo 5 años de edad. Es una de las modelos infantiles más cotizadas y reconocidas en la industria de la moda."
No había duda que esa niña era el vivo reflejo de su padre. Tenía sus ojos y, obviamente, no podía ignorar que poseía la misma cínica y encantadora sonrisa de su maldito padre. Gracias a Dios lo único que heredó por parte de su engreída y pesada madre, fue la habilidad de modelar y resaltar en cualquier lugar que mostrara su rostro. Sonreí de oreja a oreja al recordar la cara de asombro de Beatriz cuando me encontró en el departamento de Will Traynor. Eso sí que valió la pena, cada maldito segundo. Cerré la ventanilla y volví a recargar mi espalda. Cerré los ojos por unos segundos, pero la voz de mi asistente interrumpió todo intento posible de relajarme.
—Louisa—dijo entrando por completo a mi oficina—Recuerda que a las dos de la tarde tiene cita – almuerzo con Christian Grey para terminar los últimos preparativos del evento. —agregó captando mi atención.
—¿Es hoy?—pregunté dando un pequeño salto de mi silla.
—Sabía que lo habías olvidado—dijo Emily negando con la cabeza—Recuerda que este año tú también estás a cargo del evento, junto con Christian Grey—terminó de decir posando sus manos a la altura de su cadera.
Sabía perfectamente que algo muy importante se me estaba olvidando y era el hecho de que este años éramos la empresa Grey y Sparkle los encargados del evento. Ahora entiendo el arreglo de flores. De seguro era un recordatorio por parte de ese engreído. Tenía que reconocer que era muy atento y calculador.
—¿Qué haría sin ti?—le pregunté a Emily mostrando mi cínica sonrisa de descuido.
—Morir en el intento—respondió mostrándome sus dientes mientras me guiñaba un ojo en complicidad—Por cierto. Olvidé por completo decirte sobre las flores. Lindas ¿No?
Volteé nuevamente a ver el arreglo de flores y sonreí por lo bajo al recordar sus intentos de coqueteo, hasta que mi asistente interrumpió con su voz, nuevamente.
—Recuerda que sólo está en Manhattan por unos días debido al evento—agregó Emily para después abandonar por completo la oficina.
Era verdad. La empresa base se encontraba ubicada en Seattle. Sin embargo, cada año en estas fechas, la familia Grey se reunía en Manhattan para estar presente en el evento, sin faltar ni un año.
Solté un leve suspiro de resignación, me enderecé sobre mi lugar y decidí prepararme para mi incómodo reencuentro con Christian Grey. Ya que nuestro último encuentro no fue para nada agradable, debido a sus intentos de que aceptará tener una cita con él. Sin embargo, lo rechacé inmediatamente gracias a que Will Traynor no había abandonado mi cabeza en los últimos años. Ese desgraciado aún seguía presente y estaba segura que no se iría en un largo tiempo.
.
.
"Come up to meet you, tell you I'm sorry. You don't know how lovely you are. I had to find you. Tell you I need you. Nobody said it was easy"
The scientist By Coldplay
Will Traynor
La vista del atardecer desde mi oficina era muy relajante a la hora de revisar últimos detalles de las importaciones y contratos que se habían realizado a lo largo del último año. Me dediqué tanto a llevar mucho más alto el nombre de nuestra compañía durante estos últimos 5 largos años y lo conseguí. Actualmente nuestra compañía tenía tratos en todo alrededor del mundo. Gracias a la calidad de nuestra mercancía creció nuestro imperio y, obviamente, mis ganas de seguir expandiendo nuestro negocio. Sin embargo, no todo fue negocios y reuniones de trabajo. Lilly, mi pequeña hija de 5 años le había dando nuevamente sentido a mi vida después de haber tomado la estúpida decisión de soltar lo más importante en mi vida hace 5 años atrás. En aquel momento bajo la lluvia, lo que más deseaba era que Clark no abandonará su sueño de ser reconocida por su trabajo.
Sonreí levemente al recordar su loca y extraña combinación de ropa cada vez que se presentaba a la puerta de la oficina. Mi sonrisa se amplió mucho más al recordar su hermoso rostro de emoción por haberle regalado sus preciados leotardos de líneas amarillas con negro en la cena de su cumpleaños. Su expresión de asombro era incomparable. Lamentablemente tenía que reconocer que había hecho lo correcto, a pesar de haberme lamentado cada maldito día de los últimos años y desear con todo mí ser que Louisa estuviera conmigo en ese momento. Solté un leve suspiro mientras recargaba mi espalda sobre la silla para posar mis ojos hacia el techo, pero una pequeña voz, la cual conocía a perfección, interrumpió mi momento de relajación.
—Papi—dijo abriendo la puerta de golpe para correr a mi dirección.
Enderecé mi espalda para toparme con su hermosa sonrisa. Le devolví la sonrisa y extendí mis brazos para sentarla sobre mi regazo.
—¿Cómo está la princesa más linda del universo?—pregunté mientras le daba un leve pellizco a su mejilla en señal de cariño.
Lilly soltó un pequeño quejido ante mi acción para después darle entrada a su pequeña sonrisa mientras me mostraba sus dientes.
—De maravilla. Ya se terminó la sesión de fotografías de tía Geo—respondió sin borrar su encantadora sonrisa.
—Gracias a Dios eso terminó—habló Georgina tomando asiento delante de mi escritorio mientras soltaba un largo suspiro de alivio.
Lilly soltó una leve carcajada para después posar sus brazos alrededor de mi cuello y agregar:
—Esta noche mami quiere que cenes con nosotras—soltó de golpe para captar mi atención—¿Podrás acompañarnos?—preguntó sin borrar su esperanzada expresión de su rostro.
Desde el momento que confirmé el embarazo de Beatriz, no dudé ni por un segundo estar presente en la vida de mi hija. Sin embargo, en ningún momento se me cruzó por la cabeza contraer matrimonio con ella. A pesar de sus intentos de chantaje, de que sí no me casaba con ella me prohibiría rotundamente acercarme a Lilly, nunca accedí ante su petición. Después del nacimiento de Lilly, llegamos a un acuerdo mutuo de que llevaríamos la fiesta en paz sólo por nuestra pequeña, pero eso no era motivo suficiente para continuar una relación amorosa. Sin embargo, eso no impidió que no estuviera presente en sus más importantes momentos. Beatriz sabía perfectamente que sólo mantendríamos una buena relación por el bien de nuestra hija.
—Dime que sí—habló la voz de Lilly para hacerme regresar al mundo.
Volteé mis ojos hacía ella para verla directamente y le sonreí.
—Claro, princesa—dije sin borrar mi sonrisa ante su pequeña expresión de ilusión en su rostro para después hacerle un par de cosquillas.
Lilly soltó una leve carcajada de alegría tratando de esquivar mis cosquillas para después hacer más fuerte su agarré y depositar un pequeño beso en mi mejilla como agradecimiento.
—Lamento interrumpir el momento familiar—habló Georgina para captar nuestra atención.
—Es costumbre tuya—dije mientras atrapaba a mi hija entre mis brazos para no dejarla escapar de mi agarre.
Georgina sonrío cínicamente para demostrarme que le importaba un carajo mi último comentario. Típico de ella.
—Sólo para avisarte que es muy importante cerrar los contratos de importación con las empresas centrales en Nueva York—dijo Georgina sosteniendo aún su cínica sonrisa.
Al principio no entendí para nada lo que estaba tratando de decir. Sin embargo, deje que continuará con su pequeña información.
—Tendrás que viajar a Nueva York personalmente para cerrar los tratos—sonrió ampliamente—Además tienes que estar representando a la empresa en la cena – gala que se realiza cada último día de mayo para recaudar fondos para la gente desamparada. —agregó entrelazando las piernas para reacomodarse en su asiento—y una vez estando allá tendrás una pequeña entrevista y sesión fotográfica para el artículo que está realizando la revista "Sparkle" sobre nuestra empresa—terminó de decir ampliando más su sonrisa.
Mi corazón se detuvo unos leves segundos al recordar que Clark se encontraba en Nueva York. Tarde en procesar toda la información que había recibido por parte de mi hermana menor. Hasta que fui capaz de reaccionar decentemente.
—¿Por qué no asistes tú? ¿Porque tengo que ser yo?—pregunté mostrando un gesto neutro en mi rostro.
Georgina borró de golpe su sonrisa para torcer levemente sus labios.
—¿Por qué —contestó con otra pregunta mientras posaba sus manos sobre el descanso de la silla.—Será porque estoy muy ocupada con los últimos preparativos de mi boda, sin ignorar que también estoy muy nerviosa—terminó de decir para entrelazar sus brazos a la altura de su pecho en señal de berrinche.
Era cierto. Mi hermana Georgina y mi queridísimo amigo Nathan estaban próximos a casarse. Después de 4 largos años de noviazgo, por fin se había atrevido a pasar al siguiente nivel de su relación. Tenía que darle meritos, ya que debía reconocer que Geo era la que se encargaba de representar a la empresa en otros países en cuestiones de negocios, mientras yo me quedaba a cargo para no dejar a Lilly sola. Era tiempo de darle su descanso para que se relajara un poco antes de la boda.
—Está bien—dije mientras soltaba un leve suspiro de resignación.
—Es lo menos que puede hacer como regalo de bodas—replicó Georgina recargando su espalda en la silla—Además te vendría muy bien salir de este lugar por un par de días. Nueva York es hermoso—terminó de decir mientras estiraba sus largas piernas.
De alguna forma mi hermana tenía toda la razón. Era momento de reconocer que me equivoqué rotundamente hace años atrás. Y sí esta era la oportunidad de corregir ese error, no la desperdiciaría por nada del mundo. No, claro que no. Estaba decidido hacer lo que fuera necesario para cumplir mi promesa y recuperar lo que era mío.
—Tienes razón. Lo haré—hablé mientras sonreía ampliamente.
—Más te vale. Es hora de irnos Lilly—dijo Georgina mientras se levantaba de su lugar.
—Yo quiero irme con mi papi, tía—exclamó Lilly sin abandonar su lugar.
—Está bien, Geo. Yo la llevaré—dije mientras la tomaba en mis brazos para que se levantara de su lugar—Además cenaremos juntos esta noche—terminé de decir levantándome por completo de mi lugar.
Lilly dio unos pequeños saltos en su lugar y salió corriendo al pasillo sin esperar por nosotros.
—Will—habló Georgina para captar mi atención—Es momento que dejes de pensar en los demás y pienses en ti—continuó mientras emprendía camino a la salida—Creo que ya es tiempo—terminó de decir ampliando su sonrisa mientras se adelantaba junto con Lilly.
Georgina tenía toda la razón, otra vez. Era momento de pensar en mí, y en lo que quería. Ya estaba decidido, lo que más quería en ese momento era tener devuelta a Clark en mi vida. No iba a renunciar a ella ni a la promesa que hice bajo la lluvia.
.
.
Manhattan, N.Y
De alguna manera tenía que admitir que Christian Grey era un tipo muy interesante. Lo pude confirmar conforme avanzaba el almuerzo con el único propósito de revisar y confirmar últimos detalles del evento. Sin embargo, también tenía que reconocer que su plática era interesante, que de un momento a otro comenzamos a hablar sobre cosas personales, que olvidé por completo el punto principal de la reunión
—Te aseguro que ese día nada salió como lo esperaba—confesé soltando una sonrisita de vergüenza—Así que tuve que usar mi creatividad e improvisar para solucionarlo.
Christian sonrió por lo bajo ante mi confesión y me mostró sus dientes.
—Déjame decirte algo que he aprendido a lo largo de mi vida—habló mientras tomaba su copa de vino entre sus largo dedos—La vida está llena de imprevisiones—pausó para darle un sorbo a su copa de vino—Por más que tengas planeado lo que quieres hacer en tu vida, a veces no es como lo esperabas y es cuando tienes que improvisar—terminó de decir depositando nuevamente su copa de vino sobre la mesa.
Y tenía toda la razón. A pesar de haber estado cien por ciento firme en mi decisión de quedarme junto a Will, al final tuve que optar por seguir con mis planes de vida. Ese engreído de Christian sí que sabía perfectamente de lo que estaba hablando.
—Tienes toda razón—dije sonriendo ampliamente—Debo reconocer que eres muy observador—agregué mientras le daba un sorbo a mi copa de vino.
Christian por su parte no dejaba de sonreír ante mi presencia, que por un maldito segundo me recordó la cínica, pero encantadora, sonrisa de Will Traynor. ¡Diablos! Ese maldito aparecía en el lugar menos indicado a cada momento arruinándolo por completo.
—¿Tuviste que cambiar tus planes alguna vez en tu vida?—preguntó Grey de golpe para captar mi atención.
—Yo creo que todos en algún momento de nuestras vidas tenemos que hacerlo— respondí depositando mi copa de vino sobre la mesa sin despegar mi vista de Christian.
Él por su parte sonrió ante mi respuesta para después llevarse un trozo de carne a la boca. Obviamente sin dejar de mirarme sin borrar su sonrisa. Por un momento su mirada me intimido e hizo que bajará mi vista por un segundo hasta que su voz volvió a salir de sus labios.
—Por cierto ¿Recibiste las flores?—preguntó esperando respuesta.
—Claro. Gracias—respondí elevando mi vista nuevamente para verle a los ojos—Muy lindas—agregué sonriendo nerviosamente.
—Dignas de una belleza como tú—soltó de golpe mientras me mostraba sus dientes haciéndole una seña al camarero para que trajera la cuenta.
Su último comentario provocó que mis mejillas se sonrojaran sin darme la oportunidad de esconderme. Sin embargo, gracias a Dios Christian no tuvo la oportunidad de notarlo y pude recuperar la condura rápidamente.
—Entonces ya estamos listo para el evento—habló Christian mientras se levantaba de su lugar para después extender su mano a mi dirección.
—Por su puesto—dije imitando a Christian para tomar su mano y emprender camino a la salida del restaurante.
Una vez fuera del lugar nos topamos con su chofer, el cual estaba en espera de Christian Grey. Nos detuvimos a unos cuantos centímetros de distancia del coche para despedirnos.
—Permíteme llevarte nuevamente a tu oficina, Clark—dijo Christian mientras abría la puerta del coche para que pudiera entrar.
Mi corazón se detuvo por unos leves segundos al escuchar que me había llamado por mi apellido. Solamente Will Traynor lo había hecho, y era el único que le tenía permitido hacerlo. Sin embargo, algo en la personalidad de Christian Grey me hacía permitirlo.
—No te molestes. Prefiero caminar—repliqué mostrando mi estúpida sonrisa de nervios.
—¿Acaso me tienes miedo?—preguntó cínicamente ampliando su sonrisa—Te aseguro que no muerdo—terminó de decir sin borrar su sonrisa.
Y ahí estaba otra vez el rostro y personalidad egocéntrica que, obviamente, me recordaba a Will Traynor. Dudé por un segundo, pero al final acepté sin dejarle ver a Christian mi falta de interés por su invitación. En realidad acepté para demostrarme a mi misma que, después de un largo tiempo viviendo en suelo americano, puedo cuidarme sola y tomar mis propias decisiones.
—Gracias—fue lo único inteligente y decente que salió de mis labios antes de introducirme en el coche.
.
.
Will Traynor
Llevaba por lo menos 40 minutos corriendo sin detenerme sobre la cinta de correr del gimnasio, al cual asistía cuando tenía la oportunidad de ejercitarme un poco por las mañanas antes de empezar mí largo día de trabajo. Desde que Georgina me había dado la noticia, de que sería yo el que representaría a la empresa en esta ocasión, despertaba por las noches con el único deseo de toparme nuevamente con el rostro de Clark a mi lado, como aquella vez que pasamos unos días juntos poco después de la semana de la moda en París. Presioné el botón para detener la cinta de correr por completo. Limpié los rastros de sudor de mi rostro, cuello y pecho. Moderé mi respiración para después tomar un poco de agua y emprender viaje a las duchas de gimnasio. Una vez que terminé de alístame, salí sin dudarlo rumbo a la oficina.
—Buenos días, Señor Traynor—saludó la voz de mi asistente, Mary Ann.
—Buenos días, Señorita Johnson—respondí al saludo correctamente pasando de largo directamente a mi oficina. Pero me detuve de repente para meditar un segundo y darme la vuelta rápidamente.
—Mary Ann—dije para llamar su atención por completo.
—Dígame, Señor.
—Si mal no recuerdo, Louisa Clark y tú eran muy unidad mientras estuvo trabajando en la empresa¿ Cierto?
—Claro—respondió mostrando su cara de confusión ante mi inesperada sonrisa elevando su ceja en seña de curiosidad.
Toné su gesto de curiosidad, tomé una bocanada de aire para después aclarar un poco mi garganta y soltar la siguiente pregunta.
—¿Aún mantiene esa amistad? Es decir ¿Contacto?
—Aún somos muy amigas—respondió pausando—sin embargo, perdí contacto con ella justamente cuando se graduó de su curso de alta costura—continuó posando sus dedos bajo la barbilla para desviar un poco la mirada—Eso fue hace dos años atrás—agregó regresando a su estado normal—Por el momento desconozco rotundamente sí Louisa aún sigue viviendo en Nueva York—terminó de decir mirándome directamente.
Bajé por un momento la vista meditando la información que había recibido por parte de mi asistente, Mary Ann. Inhalé un poco de aire y lo solté lentamente para elevar la vista nuevamente.
—Gracias—fue lo único que salió de mis labios antes de entrar a la oficina y cerrar la puerta tras de mí.
Removí mi saco de vestir para colgarlo en la silla de la oficina, tomar asiento, encender el monitor y empezar mí día laboral antes de tomar el vuelo en la noche para viajar a Manhattan. Sin embargo, mi curiosidad sobre Clark aumentó drásticamente, que no dudé ni por un segundo en abrir una ventanilla del navegador de internet y teclear su nombre y dar click a la primea liga que arrogó el navegador. Tenía que reconocer que su torpe, pero hermosa sonrisa, seguían justo como las recordaba. Aún lucia muy hermosa portando su extraña ropa en cualquier lugar que se mostraba. No había duda que esa mujer estaba muy grabada en mi corazón, lo cual significaba que nunca lo abandonaría. Sin embargo, lo que más llamó mi atención por completo, fue el pequeño texto que se encontraba junto a su fotografía.
"Desde que se graduó con honores en su curso de alta costura, Louisa Clark a encantado y resaltado con sus peculiares diseños en "The Fashion Week" que se realiza cada año en Nueva York por los últimos 3 años, consagrándola como potente candidata a adquirir la editorial de una revista de suma importancia para los Estados Unidos."
Nunca tuve duda alguna del potencial que había en Clark. Y vaya que lo ha sabido aprovechar. Solté una leve sonrisa de orgullo y emoción sin darme cuenta mientras recordaba sus cálidos y finos labios. ¡Demonios! Esa mujer jamás abandonó mi cabeza. Nunca. Inhalé un poco de aire, lo solté lentamente y eché mi espalda hacia atrás. Sin embargo, el tono del móvil interrumpió por completo mi estado de relajación, otra vez. Tomé el móvil para verificar que era una llamada por parte de Beatriz. No tenía duda que se trataba de mi pequeña.
—Hola—dije a través de la bocina de mi celular.
—Papi—se escuchó la voz de Lilly soltando una leve risita de alegría.
Sonreí estúpidamente al imaginar su pequeña sonrisa en mi cabeza.
—¿Cómo estás, princesa?—volví a recargar mi espalda para mirar fijamente hacia el techo.
—Extrañándote. Mami dijo que esta noche sales de viaje.
—Así es, pero te prometo que no serán muchos días.
—Eso espero, sino voy a extrañarte mucho. Por eso quiero que nos acompañes a la hora del almuerzo para darte un besote antes de que te vayas ¿Podrás?
Cerré los ojos por un momento y sonreí.
—Por su puesto, su majestad—respondí mientras despegaba mi espalda de la silla para posar mi brazo sobre el escritorio.
—Eso me pone muy feliz. Entonces te veo a la hora del almuerzo, Te quiero papi— terminó de decir Lilly soltando una leve carcajada.
—También yo—confesé antes de oprimir el botón para finalizar la llamada.
Dejé el móvil encima del escritorio para posar mi dedo índice y pulgar sobre mi ceño, inhalar una buena bocanada de aire y soltarlo lentamente para continuar con mi día de trabajo. No sin antes darle un último vistazo a la fotografía que se encontraba en la pantalla de mi monitor para sonreír como idiota.
.
.
Manhattan, N.Y
Me encontraba sentada en la silla de mi oficina mientras meditaba una taza de café y revisaba los últimos detalles del evento. El sonido de notificación de mi celular interrumpió por completo ese momento, indicando que había recibido una notificación de Whatsapp. Tarde unos segundo en desbloquear mi pantalla y descubrir al responsable. Era Christian Grey. Abrí el mensaje para leer.
Christian: Espero no interrumpir, pero me preguntaba sí aceptarías mi humilde invitación a cenar. Cero Negocios. Sólo placer.
No esperaba recibir ese tipo de mensaje por parte de Grey. Dudé por un segundo en contestar, o sí sería mejor idea sólo aplicar el visto y que el interpretará mi respuesta. Lo analicé más a fondo para no meter la pata, como era costumbre mía. Sin embargo, recordé inmediatamente que esta misma noche, le había prometido a mi compañera de profesión asistir a su más reciente exposición de fotografía. Y como le prometí a Thomas que iba a empezar a cumplir mis promesas, no podía quedar mal, una vez más.
Louisa: Me encantaría aceptar. Pero le prometí a una amiga asistir a su exposición de arte por la noche. En verdad lo siento.
Sin dudarlo, oprimí el botón para enviar el mensaje y me dispuse a regresar a mis asuntos, pero nuevamente el sonido de notificación me lo impidió.
Christian: Es una lástima. Me hubiese encantado pasar la noche contigo. Entonces será en otra ocasión. Qué lo disfrutes, Clark.
Solté una pequeña risita de nervios al leer el último comentario por parte de Christian Grey, al no poder entender muy bien sus palabras. Acaso estaba jodiendo conmigo o realmente desperté en él un interés que no puede ocultar. Sin darme cuenta mis mejillas se encendieron dejando resaltar un leve color carmín por repetir nuevamente la segunda opción sobre Christian Grey.
Louisa: ¡Claro que lo haré! Siempre lo hago.
Envié el mensaje rápidamente sin dudarlo. Dejé el móvil encima del escritorio para regresar de lleno a mis asuntos hasta que llegará la noche y júrame que no decepcionaría a mi colega. Esa noche estaría presente en su exposición.
.
.
Me encontraba de camino a la exposición de la más reciente galería de una de mis mejor amigas y colegas dentro de la industria de la moda: Amy Miller. Bajé del taxi frente a un enorme edificio para toparme con la fotografía que le había permitido salir del anonimato y ser reconocida mundialmente. Sonreí al recordar los últimos días que pasamos juntas en nuestra residencia de becarios trabajando en el departamento de modas de Miranda Priestly. Sin dudarlo entré a la galería sólo para recordar porque era tan famosa. Sus fotografías eran de lo más llamativo y no pasaban desapercibidas en ningún lugar ni momento. Examiné el lugar para tratar de localizar a Amy consiguiéndolo de inmediato. Claro, su cabello colorido color purpura era inconfundible.
—Pudiste venir, Lou—dijo Amy inmediatamente cuando se percató de mi presencia.
—Te prometí que lo haría y aquí estoy—le di un enorme abrazo mientras me depositaba un beso en la mejilla.
—Era lo menos que podías hacer, Louisa Clark. Y dime ¿Qué te parece?—preguntó una vez que nos separábamos.
Di un rápido y leve vistazo a la galería para poder apreciar un poco más las fotografías.
—Son excelentes. Te felicito—respondí mostrándole mis dientes para después agregar: —Sabía perfectamente el enorme potencial que había en ti. Jamás dudé de ello.
Amy sonrió ampliamente ante mi último comentario. Sin embargo, su sonrisa fue totalmente opacada por una expresión de nervios, la cual me dejo un poco intrigada.
—¿Sucede algo malo?—pregunté esperando su respuesta.
Después de unos leves segundos, noté como trataba de evadir mi mirada y descubrí que había hecho una travesura. Lo supe inmediatamente, ya que ese era el tic que la caracterizaba e inculpaba.
—¿Recuerdas la sesión de fotografías que me permitiste realizarte en lencería para mi examen final en mi curso de fotografía?—preguntó sin respirar mientras formulaba la pregunta.
—Sí. ¿Cómo olvidarlo? Me costó mucho trabajo tratar de ser sexy—respondí inmediatamente sin entender exactamente el mensaje original de la pregunta— ¿Qué pasa con eso?—agregué un poco intrigada.
—Lo siento, Lou. No pude resistirme y formar parte de la exposición esta noche— respondió mientras cerraba los ojos en señal de esperar mi regaño.
—¡¿Qué?!—exclamé lo más alto posible para atraer la atención de todos los que estaban presentes en la galería esa noche.
—No es para tanto, Lou. Son sólo unas fotografías, pero muy buenas—dijo la culpable de que todos los hombres en ese momento me vieran con un pedazo de carne, el cual en algún momento podrían llevarse a la boca.
—Sólo recuerdo haberte dado la autorización para que la utilizarás en tu examen final. No es una exposición que todo Manhattan pudiera ver— dije tratando de moderar el tono de mi voz.
—A mi defensa, te recuerdo que tú me cediste todos los derechos de esas fotografías— contraatacó Amy sin darme la oportunidad de defenderme.
—Eso… creo que también lo recuerdo—repliqué soltando un leve suspiro de resignación. —¿Dónde están?—agregué aceptando completamente la situación.
—Sígueme. Se encuentran en la sesión de Sensualidad oculta de la mujer—respondió mientras me tomaba de la mano para guiarme directamente al lugar donde se encontraban.
No podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Dos grandes fotografías resaltaban en la sección que había mencionado Amy.
—¡Vamos! Te aseguro que sí realizarás un calendario en lencería, los ejemplares se agotarían a las primeras horas—habló Amy para captar mi atención.
éQue bromista. No has cambiado nada—dije mostrando mi cara de palo ante la incómoda situación. Sin embargo, nuestro momento de riña fue interrumpido descaradamente por el insistente llamado por parte de la encargada de la galería solicitando la presencia de Amy, provocando que me dejara sola.
Observé nuevamente las fotografías y acepté el hecho de haber disfrutado explorar esa parte de mí, pero no se lo iba a decir a la responsable de las miradas de esa noche. No me percaté de la presencia de una segunda persona que se encontraba justamente a un lado mío.
—Todos sigue en su lugar. Tal como lo recuerdo—habló la voz de un hombre para captar mi atención.
Y claro que lo hizo, tanto que provocó que mi corazón se detuviera de golpe al reconocer al dueño de esa voz tan peculiar. Era Will Traynor. Despegué mis ojos de las fotografías para posarlos sobre él.
—¿Qué demonios haces aquí?—pregunté desafiante ante su presencia.
—¡Tranquila, Clark!—respondió mostrándome su cínica sonrisa de triunfador—Vine a cumplir la promesa que hice hace 5 años atrás bajo la lluvia—terminó de decir mientras se llevaba un trago de champagne a sus finos labios.
Mi corazón dio un vuelco al escuchar sus últimas palabras. Me relajé un poco, inhalé aire y lo solté lentamente para recuperar mi postura desafiante ante Will Traynor y tratar de formular bien mis siguientes palabras.
—¿No crees que tardaste demasiado?—pregunté espontáneamente.
Will soltó una leve sonrisa de triunfador mientras metía una mano en el bolsillo de su fino pantalón de vestir.
—A la vuelta hay un pequeño restaurante—respondió evadiendo por completo mi pregunta—Ven, te invito a cenar, Clark—agregó mirándome directamente a los ojos esperando respuesta.
La sangre subió a mi cabeza incitando a mi lengua escupir todo lo que sentía en ese momento ante la estúpida, pero encantadora, sonrisa de Will Traynor. Traté de soportar lo más que pudiera, pero fue imposible. El vomito verbal se hizo presenté.
—¿Crees que después de 5 largos años, sin un mensaje, correo, o llamada, te puedes aparecer repentinamente ante mí, con tu encantadora sonrisa, tus hermoso ojos y esa sexy barba de días, que te hace lucir muy bien—pausé por un momento para continuar agregando más a mi larga pregunta de enojo—voy aceptar encantada tu invitación a cenar y caer rendida a tus pies?—terminé tratando de recuperar el aire.
Will soltó una carcajada, la cual me dejó muy confundida.
—Yo creo que sí—soltó de golpe provocando que elevará una ceja—No has cambiado en nada, Louisa. Sigues siendo la misma chica desafiante que recuerdo—terminó de decir mientras le daba otro sorbo a su copa de champagne.
Tenía toda la razón. El muy bastardo sabía perfectamente que no me negaría a una invitación por su parte. A pesar de los últimos años, aún me conocía perfectamente. Sin embargo, no se la iba a poner fácil al muy cabrón. De mi cuenta corre que le va a costar mucho trabajo conquistarme nuevamente, buen solamente un poco, pero me moría de ganas por saber qué es lo que iba hacer para lograrlo.
—Aceptaré sólo para darte la oportunidad de explicar tu ausencia en los últimos años— dije mostrando mi cara de indignación—Espera un segundo. Enseguida vuelvo—terminé de decir emprendido camino para buscar a Amy y despedirme.
Will sonrió ampliamente al escuchar mis últimas palabras y esperó por mi regreso, tal y como se lo había dicho.
Continuará…
Notas del Autora (LiLiCo): Hola! ¡¿Qué creen?! Como lo leyeron al principio del capítulo, este ha sido la primera parte. Sé perfectamente que escribí en el capítulo anterior que sería uno muy largo, pues déjeme confesarles que sí es muy largo (Creo que sería muy cansado leerlo en una sola exhibición) ¡Sorpresa! (: Así que me di la oportunidad de dividirlo en 3 parte, para poder entrar más en detalle en la relación que nos hubiera gustado que pasará entre Lou & Will después de "Me before you". Tendrán un poco más de la relación de nuestro par favorito. Les prometo que será un desenlace muy esperado por las fan de la novela.
Besos xoxo
