Esta historia está basada en la novela "Me before you" de la escritora Jojo Moyes. Por ende los personajes no me pertenecen, ya que son propiedad de Jojo Moyes.

Epílogo: Parte III

"Us after Us"

Aún no entendía bien lo que estaba pasando a mí alrededor. Más bien no tenía ni la más mínima idea del porque Beatriz se encontraba junto a Lilly en la entrada principal de mi apartamento. Solamente pude visualizar cómo Will apretaba la mandíbula en señal de fastidio y confusión al mismo tiempo.

—Papi—volvió a decir Lilly mientras corría en la dirección de su padre para lanzarse en sus brazos.

—Hola, Princesa—saludó a su pequeña hija mientras se arrodillaba a su altura para corresponder el abrazo.

Lilly le tomó por el cuello para depositarle un pequeño beso en la mejilla.

—Tenía muchas ganas de verte—dijo—Te he extrañado mucho, papi—terminó de decir mostrando sus pequeños dientes en señal de alegría.

Will sonrió ampliamente para cargarla en sus brazos y regresar a su postura original para agregar:

—Yo también lo he hecho—replicó sin borrar su sonrisa.

Tenía que agradecer a los Dioses por el simple hecho de estar presenciando esa hermosa escena entre padre e hija. Realmente era algo que quería ver y lo estaba haciendo. No había duda de que la pequeña Lilly era el pequeño sol que iluminaba cada mañana de sus días.

—Sí realmente lo hubieras hecho, Will—habló Beatriz para interrumpir el bello momento y captar mi atención—habrías contestado mis llamadas de los últimos días—terminó de decir mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho esperando respuesta.

Dirigí mi vista hacía su dirección para fulminarla con la mirada. Sin embargo, la muy descarada me mostró sus dientes en señal de estar disfrutando el momento. Lo único que deseaba en ese momento era correr en su dirección para plantarle un puñetazo a su perfecta dentadura.

—Tienes razón—habló Will para ayudarme a desistir en mi posible intento de asesinato. —he estado muy ocupado—agregó mientras de un sólo movimiento regresaba a Lilly al suelo y volvía nuevamente a enderezar su espalda.

—Claro. Revolcándote con tu perro faldero. Ese ha sido tu único negocio en los últimos días—atacó Beatriz sonriendo levemente—¿O me lo vas a negar, Will?—preguntó mirándome directamente a los ojos.

Apreté la mandíbula en señal de fastidio gracias a sus últimas palabras, las cuales eran muy desagradables para usar delante de una niña de 5 años.

—Basta, Beatriz—contraatacó Will elevando el tono de su voz—¿Qué diablos haces acá y como me encontraste?—preguntó esperando una buena explicación a su inesperada presencia en Nueva York.

—Tengo mis contactos—respondió suavizando la expresión en su rostro—Tenemos que hablar ¿Lo recuerdas?—terminó de preguntar aún con sus brazos cruzados sobre su pecho.

Pude visualizar de reojo que Lilly comenzaba a intranquilizarse por la culpa de la pelea que estaban protagonizando sus padres en ese momento.

—No me gusta que peleen—habló Lilly llamando la atención de sus padres y posteriormente la mía.

La tensión en el ambiente se redujo unos cuantos segundos.

—Will—me atreví hablar para captar su atención—¿Por qué no se van Beatriz y tú a arreglar su asunto pendiente y yo me quedo con Lilly?

Will bajó la mirada por un segundo para meditarlo por un momento, tal vez porque no esperaba ese tipo de sugerencia de mi parte. Beatriz por su parte soltó una carcajada para romper ese momento entre nosotros.

—Por supuesto que esto se va a solucionar—replicó mientras desenlazaba sus brazos para emprender camino hacia la dirección donde se encontraba Lilly—Vámonos. Ni loca te voy a dejar con esta—agregó para tomar de la mano a Lilly, la cual inmediatamente se colocó detrás de mí.

—No me gusta estar con ustedes cuando están peleando. Lo odio—exclamó tomándome como escudo para protegerse de su madre.

—Lilly, no estoy de humor para tus arrebatos—intentó tomar a la niña del brazo.

—No quiero—enterró su rostro en mi cuerpo esperando a que saliera en su rescate.

—Lilly se queda con Louisa—habló Will tomando el brazo de Beatriz para interrumpir sus intentos de llevarse a la niña con ella—tenemos asuntos que arreglar—terminó de decir sin despegar sus ojos desafiantes de la madre de su hija.

Beatriz se zafó de su agarré drásticamente para apretar la mandíbula y comenzar a contraatacar. Sin embrago, su lengua la traicionó y no le permitió decir ni una sola palabra hiriente.

—Bien. Como quieras—comenzó a emprender camino hacia el elevador.

Will soltó un leve respiro de alivio.

—¿Estás segura que puedes encargarte de Lilly?—preguntó mirándome directamente a los ojos.

—Segura—respondí mostrándole mis dientes—No te preocupes. Sé que puedo sobrevivir en el intento.

Will sonrió ampliamente para después ver a su pequeña hija.

—Todo estará bien, princesa—dijo sin borrar su sonrisa—Pórtate bien con Clark—terminó de decir antes de emprender camino hacía el elevador, introducirse en el junto a Beatriz y desaparecer de nuestra vista.

Honestamente no sabía porque diablos me había ofrecido para cuidar de Lilly por un momento. Tal vez lo hice por el simple hecho de que ningún niño debe estar presenciando los arrebatos y peleas de sus padres. Además que sí iba a retomar mi relación con Will Traynor, tenía que empezar a asimilar y acostumbrarme a la presencia de Lilly en todo momento. Dirigí mis ojos hacia donde se encontraba, aclaré por un momento mi garganta y comencé a formular palabras para llamar su atención.

—Hola—solté repentinamente tratando de no arruinarlo.

Lilly apartó sus ojos del elevador y los posó en mi dirección.

—Hola—respondió al saludo abrazando a su oso de peluche con los dos brazos.

Sonreí nerviosamente ante su pequeña mirada. Tenía que reconocer que en persona sus ojos grises eran el vivo reflejo de la mirada de su padre. Incliné un poco mi espalda para quedar a su altura.

—Bonito peluche—dije—¿Tiene nombre?—pregunté sonriendo ampliamente.

—Barry—respondió brevemente sin dejar de mirarme directamente a los ojos.

¡Diablos! Esa niña sí que heredó la mirada intimidante y desafiante de su padre. Apreté mis labios en señal de nervios, pero pude reaccionar exitosamente.

—¿Qué te parece sí Barry y tú entrar a mi departamento para comer una helado de vainilla con chispas de chocolate que tengo en la nevera?—terminé de preguntar mostrándole mis dientes.

Lilly torció los labios en señal de estar meditando mi pregunta.

—Papi dice que no hable con extraños—soltó de golpe.

Borré mi sonrisa y solté un leve suspiro de resignación.

—Y papi tiene toda la razón—dije—Mi nombre es Louisa Clark. Mucho gusto—terminé de presentarme ante Lilly.

—Mi nombre es Lilly Traynor—respondió a mi saludo sin vacilar—Mucho gusto—agregó sonriendo levemente dejando que los hoyuelos en sus mejillas se hicieran presente.

Otra característica que demostraba cien por ciento que no había duda de que su padre fuera Will Traynor.

—Ya no somos desconocidas—dije enderezando mi espalda—¿Te parece si entramos? —pregunté antes de buscar mis llaves dentro de mi bolso.

—Claro—respondió sin vacilar mientras soltaba una leve risita sin dejar de abrazar a su pequeño acompañante de felpa.

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Una vez dentro de mi apartamento, cerré la puerta tras de mí (después de dejar entrar a Lilly primero), deposité las llaves sobre la mesa que se encontraba a un lado de la entrada principal y emprendí viaje hacia la nevera para cumplir mi promesa del helado de Vainilla con chispas de chocolate. Lilly por su parte dio un rápido vistazo a mi departamento para toparse con la enorme ventana que le permitía observar a Manhattan de noche.

—Esto es increíble—dijo Lilly mientras corría hacia la enorme ventana—Desde aquí se puede ver el parque de diversiones—terminó de decir sin despegar sus ojos de la ventana.

—Así es—dije elevando un poco mi tono de voz para que me escuchará mientras depositaba dos bolas de helado sobre dos pequeñas copas.

Lilly soltó una leve risita que pude escuchar a la perfección.

—Es la feria que se instala todo el verano por las vacaciones—confesé dándome la vuelta para captar su atención—¿Por qué no vienes y comes el helado?—pregunté mostrándole mis dientes mientras la señalaba con mi cabeza.

Lilly sonrió ampliamente y sin vacilar caminó hacia la barra y se sentó para comenzar a devorar su helado de vainilla. Quedamos en un silenció incómodo por unos leves segundos, hasta que su delicada voz se hizo presente.

—¿Sabes? Papi me prometió llevarme al parque de diversiones cuándo regresará de su viaje—habló para captar mi atención—pero eso ya no será posible porque me quedaré a vivir aquí, con mami por su empleo—terminó de decir llevándose una cucharada de helado a su boca.

Pude tonar la pequeña expresión de desilusión en su rostro. No estaba muy segura de comenzar a indagar en la vida de Beatriz y Lilly. Sin embargo, su último comentario aumentó mis ganas de hacerlo.

—¿Por qué dices eso?—pregunté—estoy segura que papi y mami llegarán a un arreglo mutuo para que puedan pasar tiempo los dos juntos—terminé de decir mientras tomaba una cuchara para llevarme un poco de helado a la boca.

Lilly se llevó otra cucharada de helado a su boca.

Escuché a mami hablar con su amigo—comenzó a responder sin dudarlo—le decía que haría lo posible para que papi se quedara con nosotras y que sí no lo hacía, no le permitiría verme—terminó de contestar inocentemente sin saber realmente lo que significaba esas palabras y lo grave que sería para ella sí su madre cumplía su promesa.

Beatriz no había cambiado para nada. Seguía siendo la misma manipuladora y chantajista que recordaba ¿Cómo se atrevía a usar a su hija para retener a Will a su lado? Eso sólo lo hacían las mujeres desesperadas y egoísta. Por un instante me sentí culpable por hacer hablar a Lilly sobre temas que no me incumbían. Sin embargo, no me parecía justo que tan pequeña se enterará de la clase de mujer que era su propia madre. Aunque ella no estuviera consciente de ello.

—¿Y tú que eres de mi papi?—preguntó de golpe.

Esa pregunta no me la esperaba. Más bien, no de una niña de 5 años. Sonreí nerviosamente ante la pregunta, inhalé un poco de aire y lo solté lentamente.

—Somos pa…—la última palabra se quedo atorada en mi garganta gracias a mis nervios.

Lilly dejó de comer su helado y posó sus ojos esperando a que terminara mi respuesta.

—Amigos—por fin pude decir palabra alguna—somos amigos—reafirmé sonriendo torpemente.

—¿Crees que porque tengo 5 años, casi 6, soy tonta?—preguntó repentinamente sin darme la oportunidad de reaccionar.

—No, no. Por supuesto que no. Sé que eres una niña muy inteligente—respondí lo más rápido posible tratando de arreglar las cosas.

Lilly entrecerró los ojos.

—Yo pensé que eras su novia—dijo—te vi que le dabas besos y no lo dejabas de abrazar. —agregó espontáneamente sin vacilar.

Vaya que esa niña sí que era muy inteligente. No perdió de vista ni un sólo detalle de nuestra llegada.

—Sí así lo fuera… ¿Eso te molestaría, Lilly?—pregunté.

—No—respondió sin dudarlo—Yo sé que papi no quiere a mami—agregó dándose la vuelta en su silla para empezar a comer nuevamente el helado.

—¿Por qué dices eso?

Lilly soltó un leve suspiro de resignación.

—Lo sé porque papi pasa todo el día conmigo. A veces con mami, también. Pero cuando llega la noche él se va y no se queda en casa como otros papás—terminó de responder sin inmutarse ni un sólo segundo.

Ahora si estaba cien por ciento segura que esa niña era más inteligente que yo, respecto a percibir sentimientos y situaciones.

—¡Oh!—fue lo único inteligente que salió de mis labios.

—Además ella tampoco lo quiere—habló captando mi atención—Sí realmente lo quisiera, no aceptaría regalos y joyas de su amigo Bruno—agregó llevándose otra cucharada de helado a la boca—Habla chistoso—se tapando la boca para evitar soltar una carcajada.

¡Vaya¡ Así que Bruno DiMarco y Beatriz se encontraban a escondidas de Will. Quedé mucho más sorprendida al reflexionar la capacidad de deducción que poseía Lilly Traynor. Una vez que terminó de comer su helado, se bajó de su silla y caminó al sofá que se encontraba en medio de mi apartamento y tomó asiento.

—¡Oye, Clark!—habló para captar mi atención—¿Crees que pueda ver el televisor mientras llegan mis papis?—preguntó mientras posaba sus rodillas sobre el sofá y apoyaba sus manos en el respaldo.

Solté una leve carcajada al escuchar que me llamaba por mi apellido, igual que su maldito padre.

—Claro. No hay problema—respondí parándome de mi lugar para tomar el control remoto en mis manos y encender el televisor.

—Gracias—fue lo único que salió de sus labios antes de reacomodarse de un sólo movimiento sobre el sofá y depositar sus ojos en la imagen del televisor mientras abrazaba a su oso de felpa.

Sonreí por lo bajo. "Lilly Traynor era todo un caso especial" Pensé para mí misma. Sin embargo, el sonido de tonificación de mi móvil interrumpió mi pequeña conversación sobre la hija del hombre que amo. Lo tomé entre mis manos y desbloqueé la pantalla para encontrarme con un mensaje de Will.

Will: ¿Aún sigues viva? ¿Cómo va todo con Lilly?

Tapé mis labios con mi mano para tratar de ahogar mi carcajada ante su primera pregunta. No pude lograrlo del todo. Comencé a escribir en el teclado sin dejar de sonreír estúpidamente. Presioné el botón de enviar y deposite el móvil encima de la barra sin dejar de pensar en lo que Lilly había dicho sobre su madre.

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Will Traynor.

Louisa: Aún sigo viva. Esta niña es un encanto ¿Cómo va todo con Betty Moo?

Solté una leve sonrisa al leer su última pregunta.

—¿Qué es tan gracioso?—preguntó Beatriz llevándose un trozo de pollo a la parrilla a su boca.

Elevé la vista hacia su dirección para después apagar la pantalla de mi celular y depositarlo encima de la mesa.

—Nada—respondí brevemente—¿Aún no me has dado una buena explicación del porque has venido a buscarme?—pregunté sin despegar mis ojos de su rostro.

Beatriz dejó de comer por un momento para comenzar a contestar.

—La empresa para la que fui contratada adelantó la campaña publicitaria para este verano—respondió mientras le daba un leve trago a su limonada—Eso implica que ya no regresaremos a Londres—terminó depositando su vaso de limonada sobre la mesa.

Apreté la mandíbula en señal de fastidio.

—Se supone que lo discutiríamos en cuanto regresará a casa—dije posando una de mis manos sobre la mesa.

—Intenté localizarte—contraatacó Beatriz posando las palmas de sus manos sobre la mesa—No contestabas mis llamadas. Así que lo único que se me ocurrió fue venir—terminó de decir mientras recargaba su espalda en la silla.

En eso tenía toda la razón. Estaba tan emocionado y feliz con el hecho de haber reiniciado nuevamente mi relación con Clark, que por los últimos días había ignorado cualquier tipo de contacto de trabajo y con el mundo exterior.

—Lo siento—me disculpé mientras soltaba un leve suspiro.

—Es lo mínimo que esperaba de ti—replicó la madre de mi hija cruzando los brazos sobre su pecho.

—Bien. Te escucho—dije—¿Qué propones?—pregunté de inmediato.

Beatriz sonrió ante mi pregunta, descruzó sus brazos y posó una de sus manos sobre la mesa sin dejar de mirarme.

—Qué te quedes con nosotras y te cases conmigo—respondió sin vacilar.

Apreté la mandíbula en señal de fastidio y enojo.

—¿Otra vez con esa tontería?—repliqué con una pregunta mientras apretaba los puños de mi mano encima de la mesa—Te he dejado muy claro que no voy a ceder ante tu chantaje ¿Qué más tengo que hacer para que entiendas que yo no siento nada especial por ti? Excepto agradecimiento por Lilly.

La sonrisa burlona de Beatriz desapareció de sus labios inmediatamente antes mis firmes palabras. Soltó un largo suspiro mientras echaba su espalda hacia atrás.

Es la única condición que tengo, sí quieres ver a Lilly nuevamente—dijo sin atreverse a verme a los ojos.

Mi rabia se hizo presente provocando que diera un golpe en la mesa con mi puño cerrado.

—¿Te atreves a amenazarme?—comencé a preguntar mientras buscaba su mirad —Te recomiendo que no lo hagas. Sabes que soy muy poderoso en estos momentos y sí quieres iniciar una guerra. Atente a las consecuencias—terminé de decir reposando mi espalda en la silla.

Beatriz por fin me vio directamente a los ojos y dejo que su vomito verbal de despecho se hiciera presente.

—No voy a permitir que Louisa Clark se quede con lo que es mío—exclamó elevando un poco su tono de voz—No soy idiota, Will. Siempre tuve presente que esa mujer jamás salió de tu mente, a pesar de haberte dado un hijo—continuó con rabia—Tengo que aceptar que ella siempre te tuvo, pero ni loca voy a permitir que se quede con Lilly—terminó sin despegar sus desafiantes ojos.

Apreté los dientes ante sus últimas palabras. Tenía toda la razón, pero de lo que estaba muy seguro es que Louisa jamás se atrevería a reemplazar a Beatriz ante Lilly. De eso estaba cien por ciento seguro.

—Te equivocas. Louisa no es esa clase de mujer.

—No puedo creer que prefieras defenderla a ella que a mí—dijo—Yo, que soy la madre de tu única hija.

—¡Ya basta!—elevé el tono de mi voz—Te recomiendo que te tranquilices y tratemos de llegar a un acuerdo—le sugerí mientras soltaba un largo suspiro de resignación.

—Ya puse las cartas sobre la mesa, Will. No tengo nada más que decir.

—Y yo ya te dije que no conseguirás nada de mí, sí continúas con esa actitud tan infantil, Beatriz—repliqué elevando una ceja en señal de reafirmación.

Beatriz cruzó nuevamente sus brazos sobre su pecho.

—Además—comencé a agregar para captar su atención—Sí quieres llevar esto más allá de lo normal, te advierto que saldrías perdiendo. Eso no es bueno para ti—terminé de decir esbozando una sonrisa de triunfo.

Beatriz tragó un poco de saliva en señal de nervios, ya que seguramente desconocía mi as bajo la manga para ganar la partida de póquer.

—La madre siempre tiene preferencia para conseguir la custodia—contraatacó muy segura de sus palabras.

—No cuando expone la seguridad de una menor en presencia de terceras personas—repliqué moviendo la cabeza negativamente.

—¿De qué demonios hablas? Jamás pondría en peligro la seguridad de mi hija—dijo mientras se reacomodaba en su asiento.

Solté una leve carcajada ante su cara de confusión.

— No soy idiota, Beatriz. Sé perfectamente que desde hace tiempo te vez a escondidas con tu amigo Bruno DiMarco—solté de golpe sin darle oportunidad de reaccionar apropiadamente.

Abrió sus ojos como platos al escuchar mis últimas palabras. Trató de evadir mi mirada, pero fue capaz de reaccionar adecuadamente.

—Cuando nos encontramos—comenzó a formular palabras coherentes—Lilly jamás está en el departamento—pausó para tomar una bocanada de aire—Así que eso no prueba nada. Aún tendría ventaja en el juicio—terminó de decir desafiantemente.

No pude evitar soltar una fuerte carcajada ante sus amenazas.

—¿En serio crees eso, Beatriz—le pregunté mientras no le perdía de vista—¿Pruébame?

Sólo fui capaz de visualizar como las facciones de su rostro le dieron entrada a una expresión de asombro. Tragó un poco de saliva y ya no pudo ser capaz de contraatacar.

—Por cierto—dije levantándome del lugar para sacar mi billetera—Esta noche Lilly se queda conmigo—terminé de decir mientras depositaba un billete de 100 dólares en la mesa y emprender camino a la salida del restaurante, dejando a Beatriz atónica por mi inesperada defensa y palabras.

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Lilly se quedo dormida después de que su programa favorito terminara de transmitirse por la televisión. Apagué el televisor y la tomé entre mis brazos para llevarla directamente a mi habitación. Una vez dentro, deposité a Lilly sobre mi cama, le saqué los zapatos y la cubrí con una delgada manta. No sin antes recostar a su pequeño acompañante de felpa de su lado. Sólo pude presenciar el momento cuando lo tomó para darme la espalda y quedarse profundamente dormida. Antes de irme decidí encender la lámpara que estaba de lado en mi cama, por si se llegará a despertar, no se asustará con la oscuridad. Salí de la habitación directo a la sala. Tomé asiento en el sofá y me dispuse a relajarme un poco. Sin embargo, el sonido de la puerta interrumpió descaradamente mi momento de relajación. Me levanté de mala manera y descubrí a Will Traynor del otro lado de la puerta esperando a que lo dejara entrar.

—Hola—dijo recargando su cuerpo en el marco de la puerta—Estaba pensando en ti—agregó mientras extendía una rosa a mi dirección y me mostraba su perfecta dentadura.

Mis mejillas se encendieron en señal de nervios. No había duda que el maldito de mi ex jefe sabía muy bien cómo poner nerviosa a una mujer.

—Hola—repliqué tomando la rosa en mi mano mientras sonreía ampliamente sin poder ocultar la sorpresa—Pasa—agregué apartándome de su camino para que entrará por completo al apartamento cerrando la puerta tras de mí.

Una vez dentro del departamento, Will caminó directamente al sofá para sentarse encima y soltar un largo suspiro de alivio.

—¿Cómo te fue con Beatriz?—pregunté tomando asiento junto a Will y depositaba la rosa encima de la mesa—¿Pudieron arreglar las cosas?—agregué con la esperanza de conseguir una respuesta positiva de su parte.

Will inhaló una bocanada de aire mientras cruzaba sus manos sobre la nuca y lo soltaba lentamente recargando su espalda sobre el respaldo del sofá.

— Intentó amenazarme con prohibirme ver a Lilly si no accedía a su petición de quedarme aquí con ellas y, por supuesto, casarnos—terminó de responder posando sus ojos al techo.

Recordé inmediatamente lo que Lilly me había confesado hace un par de horas atrás. Tragué un poco de saliva y traté de hablar, sin embargo las palabras se me quedaron atoradas en la garganta.

—No te preocupes, Clark—habló Will para captar mi atención—Me negué rotundamente y le deje muy claro que eso no pasaría—terminó de decir mientras depositaba sus ojos en mi dirección.

Solté un leve suspiro de alivio ante sus palabras. Aclaré mi garganta para poder comenzar a formular oraciones coherentes.

—Sé que sonaré muy egoísta, pero me alegro que no hayas accediendo—confesé sonriendo ampliamente—Sin embargo, ¿Qué sucederá con Lilly?—pregunté esperando su respuesta.

De un sólo movimiento Will enderezó su espalda y posó las palmas de sus manos sobre su regazo.

—No te preocupes por eso. Ya está solucionado—respondió sin vacilar mientras me mostraba sus dientes—Por cierto ¿Dónde está Lilly?—agregó mientras daba una leve vistazo en el apartamento para localizar a su pequeña.

—Dormida—respondí inmediatamente—Después de que terminó su programa favorito se quedo dormida.

—Entonces—comenzó a acercase lentamente a mis labios mientras posaba su mano sobre mi muslo—No hay nadie que nos interrumpa—terminó de decir mientras que de un sólo movimiento aprisionó mi cuerpo entre el sofá y el suyo para comenzar a besarme.

Debía reconocer que no era capaz de negarme a ninguna de sus caricias, aunque estaba consciente de que Lilly podría despertase en cualquier momento y descubrirnos en un incómodo momento. Solté una leve risita en medio de nuestro beso.

—Lilly puede despertase en cualquier momento—dije sin romper nuestro beso.

—No te preocupes eso no va a pasar—replicó Will mientras deslizaba sus labios sobre mi cuello sin dejar de subir su mano por debajo de mi vestido hasta llegar a mi vientre.

Dios. No podía oponerme ante el delicado contacto de la palma de su mano deslizándose por mí vientre hasta llegar nuevamente a mi muslo. Sentí las yemas de sus dedos colarse por debajo de mi ropa interior provocando que soltará un leve gemido de placer ante su inesperado movimiento.

—Clark—habló la voz de Lilly para romper el momento.

De un brusco movimiento aparte a Will de mi cuerpo haciendo que cayera de trasero en el piso mientras me acomodaba la ropa nuevamente y asomaba la cabeza por encima del respaldo del sofá para toparme con Lilly.

—Lilly—exclamé mientras trataba de moderar mi respiración—¿Qué pasa? ¿Todo bien?— pregunté mientras le sonreía ampliamente.

Will por su parte soltó una leve carcajada mientras aún seguía en el suelo y trataba de tocar mi trasero. Solamente le di un leve manotazo para que dejara de jugar en ese momento.

—Tengo miedo—respondió Lilly abrazando fuertemente a su oso Barry—¿Me acompañas hasta que me quede dormida?—agregó mientras se mecía de un lado a otro.

No me pude negar ante su pequeña expresión de suplica. Solté un leve suspiro y le vi directamente a los ojos.

—Claro, princesa—respondí sin reproche.

Me levanté de mi lugar para esquivar a Will de un sólo movimiento y emprender viaje a la recamara junto a Lilly.

Una vez que Lilly volvió a dormir, salí de la habitación para toparme con Will Traynor recostado en el sofá en medio de un sueño profundo. Sin pensarlo dos veces me recosté a su lado para imitarle. Sin embargo, el sonido ronco de su voz me desconcentro por completo.

—Lo siento, Clark—habló sin abrir sus ojos—No era mi intención que Lilly interrumpirá nuestros días juntos—terminó de decir para cubrirme con sus brazos.

Le abrecé fuertemente y elevé mis ojos hacia su dirección.

—Claro que no. Lilly no ha arruinado nada—repliqué sonriendo ampliamente.

Will abrió sus ojos y me vio directamente.

—Por eso me agradas—dijo mostrándome sus dientes.

—Lo sé—exclamé sin borrar mi sonrisa—Will, Lilly me comentó que su madre se estaba viendo a escondidas con Bruno—dije de golpe.

—Ya lo sabía—replicó Will sin vacilar—Se conocieron mucho mejor hace un año en la cena de aniversario de la compañía. Pero no te preocupes, eso ya está solucionado.

Esbocé una estúpida sonrisa ante su confección. Recargué mi mejilla en su pecho y cerré los ojos.

—Por cierto ¿No te molesta que pasemos la noche Lilly y yo acá?—preguntó.

—Claro que no. Solamente sí puedes dormir en el sofá, porque yo dormiré con Lilly—dije soltando una leve carcajada.

—Cuanta maldad hay en ti, Louisa Clark—dijo Will mientras intentaba hacerme cosquillas, las cuales evité por completo.

—Tengo una idea—dije de repente tratando de recuperar la respiración—¿Por qué no llevamos a Lilly al parque de diversiones?

Will me miró por un momento y meditó lo que acababa de proponerle. Me mostró sus dientes y asistió con la cabeza.

—Me parece una idea estupenda. Así cumpliré mi promesa de pasar un día con ella en el parque de diversiones—exclamó Will mientras de un sólo movimiento se reacomodaba encima de mi cuerpo sin darme la oportunidad de escapar de su agarre—Por eso te amo. agregó mirándome directamente a los ojos.

Le mostré mis dientes descaradamente y le tomé por el cuello para atraerlo a mis labios. Esa noche hicimos el amor delicada y silenciosamente guiados por la adrenalina y riesgo de que Lilly nos descubriera.

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—Ni de broma me voy a montar en esa montaña rusa—confesé mientras no despegaba mis ojos de la atracción mecánica que se encontraba en el corazón del parque de diversiones.

—No seas miedosa, Clark—habló Lilly para captar mi atención—¿No crees que estás muy grande para tenerle miedo a un simple juego mecánico para niños?—preguntó elevando una ceja en señal de confusión.

Otra maldita razón para reconocer totalmente que esa niña era hija de Will Traynor. Había heredado la adrenalina de su maldito padre. Lo confirmé de inmediato, ya que a todos los juegos mecánicos en los que nos habíamos montado, eran los más grandes y extremos del parque.

—Estoy de acuerdo con Lilly, Clark. Anímate—habló Will soltando una leve carcajada—¿No puedo creer que una niña de 5 años sea más aventurera que tú?

Lo fulminé con la mirada ante su última pregunta.

—Claro que no… es sólo que me siento un poco mareada—mentí un poco.

Lilly y Will se miraron mutuamente y soltaron una carcajada en señal de complicidad.

—Eres una mentirosa. Clark—dijo Lilly sonriendo ampliamente—Admite que tienes miedo y no quieres subir—terminó de decir mientras entrecerrando sus ojos.

—¡Claro que no!—exclamé rápidamente.

—¿Entonces nos vamos?—preguntó Will captando nuestra atención.

—Sí. Vamos Clark—habló Lilly entusiasmadamente mientras tomaba mi mano para guiarme directamente a la fila para subir a la montaña rusa.

Bueno, tenía que admitir que el subir a la montaña rusa no fue para nada muy peligroso. Al contrarió, me había gustado demasiado y más porque Lilly y Will no dejaban de reír durante todo el viaje. Una vez que volvimos a pisar suelo, decidimos ir a husmear por los pequeños puestos para que Will terminará jugando al tiro y blanco, en el cual ganó un enorme oso blanco de peluche del tamaño de la pequeña Lilly. Después de recorrer todo el parque de diversiones, terminamos sentados sobre una manta sobre el pasto a la orilla del parque de diversiones mientras Lilly hacía burbujas de jabón y jugaba con otros niños.

—Gracias—habló Will para captar mi atención.

—¿Por qué?—respondí con otra pregunta.

—Por todo. Especialmente por Lilly—dijo mostrándome sus dientes.

—No tienes nada que agradecer—repliqué mientras me llevaba un trozo de algodón de azúcar a la boca—Sólo bloqueo de mi mente que la madre de Lilly es Beatriz y todo está bien—agregué soltando una leve carcajada.

—Esa es buena—dijo Will imitándome en soltar una carcajada sin perder de vista a su pequeña hija.

—Aunque tengo que reconocer que hizo un buen trabajo con Lilly—dije para captar su atención—Es lo único bueno que salió de ella.

Dirigí mis ojos en dirección de Lilly para toparme con su pequeña y hermosa sonrisa. Lilly por su parte me mostró sus pequeños dientes y me saludo con su mano, el cual yo también le devolví sonrientemente.

—Hicimos—habló Will—Hicimos un buen trabajo.

—¡Will! ¿En serio tienes que poner imágenes en mi cabeza que no quiero?—contraataqué soltando una leve gesto de disgusto.

Will por su parte soltó una carcajada para después recostarse sobre la manta mientras posaba las palmas de sus manos entrelazadas atrás de su nuca y cerraba los ojos.

—Idiota—dije por lo bajo para que no escuchará.

—Clark—habló Lilly mientras corría a mi dirección y se detenía a unos cuantos centímetros de distancia—Esto es para ti—continuó mientras extendía una pequeña flor a mi dirección.

—Es hermosa. Gracias—dije tomando la pequeña flor amarilla en mis manos para posarla debajo de mi nariz.

—¿Verdad que es bonita?—preguntó haciendo que le viera directamente a los ojos

—Claro que sí, princesa—dije sonriendo ampliamente.

—Igual de bonita que tú—agregó Lilly mostrándome sus dientes—Tú eres más divertida que mamá—agregó sin borrar su sonrisa—Sí mami no fuera mi mami, desearía que tú lo fueras—continuó—Eres rara, y haces caras chistosas por eso me agradas, Clark—terminó de decir inocentemente mientras daba la media vuelta e iba nuevamente a jugar con los niños del parque.

¡Diablos! Eso sí que no lo esperaba para nada. Mi corazón se detuvo por unos segundos y volvió a bombear sangre para evitar que me diera un pequeño para cardiaco. Esa niña sí que sabía cómo ganarse mi corazón. Sin embargo, recordé que lo había hecho, ya que era la hija de Will Traynor, el único hombre al que he amado y, por supuesto, había heredado todo su encanto de convencimiento.

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Habían pasado varias semanas desde que Beatriz y Lilly se había mudado a Manhattan. Will aún seguía en Manhattan mientras llegaba a un acuerdo con Beatriz sobre su pequeña hija. Desde aquel momento que pasamos un día entero juntos en el parque de diversiones, Lilly me tenía más confianza y ya éramos muy buenas amigas. Tanto que en este preciso momento nos encontrábamos los tres cenando en un pequeño restaurante a unas cuantas cuadras de mi apartamento.

—Debo confesar que al principio me moría de miedo, pero al final pude pasar la prueba. —dije soltando una leve carcajada.

—Papi me prometió que cuando cumpla 6 años, iremos a nadar con tiburones ¿Verdad, papi?—preguntó Lilly mostrando sus pequeños dientes.

—Así es, princesa. Yo siempre cumplo mis promesas—respondió Will sonriendo levemente para llevarse un trago de vino a sus labios.

—¿En verdad tienes 5 años, Lilly?—pregunté de golpe para llamar su atención—Eres demasiado valiente como para ser tan pequeña—agregué sonriendo.

—Sólo vives una vez, y yo quiero hacer muchas cosas—respondió sonriendo levemente.

—¡Oh!—fue lo único inteligente que salió de mis labios.

Will aclaró su garganta para llamar nuestra atención.

—Lilly ¿No tenías algo importante que decirle a Clark?—preguntó Will mirando directamente a su pequeña hija.

Lilly meditó por un momento mientras trataba de recordar algo importante.

—Ya me acordé—dijo repentinamente captando mi atención—¿Clark, serías tan amable de aceptar y ser la pareja de papi para la boda de tía Geo y tío Nathan?—preguntó sin despegar sus ojos de mí.

Esa era una pregunta que no esperaba por parte de Lilly. Quedé inmóvil por unos momentos, ya que no sabía cómo reaccionar. Y pude recordar esa vez que Will me invitó a la boda de Alicia para ser su pareja. Sonreí por lo bajo.

—¿Clark?—habló Will.

Dirigí mi vista hacia la dirección de Will y me topé con su estúpida, pero encantadora sonrisa.

—Di que sí, Clark—agregó Lilly dando unos pequeños saltos de su silla.

—Claro que sí. Encantada—Por fin pude responder ante la pregunta hecha por parte de Lilly—Necesito unas vacaciones—agregué sonriendo ampliamente.

—Sí, Clark dijo que sí—soltó Lilly haciendo que todo el restaurante se diera cuenta de su pequeña felicidad.

Miré a Will directamente a los ojos y sonreímos mutuamente.

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Londres, Inglaterra.

El vuelo de Manhattan hacia Londres se había demorado un poco. Sin embargo, llegamos a buena hora para pasar directamente a la casa de mis padres y darles la sorpresa de que había regresado por un par de semanas en compañía de Will y Lilly Traynor.

—Lou—dijo Treena en cuanto abrió la puerta—Es una hermosa sorpresa—agregó dándome un fuerte abrazo, el cual correspondí inmediatamente.

—De eso se trataba. Que fuera sorpresa—dije después de romper el abrazo.

—Y no viene sola—habló Will tras de mí para captar la atención de Treena.

—Eso ya lo noté, Will—replicó Treena mostrando sus dientes.

—¡Hola, Señora Katrina!—dijo Lilly mientras se posaba a mi lado.

—Por favor, llámame sólo Treena. Señora es un poco drástico—exclamó mi hermana menor mostrando su perfecta dentadura—Pasen. No se queden ahí—agregó mientras se apartaba de la puerta para dejarnos entrar.

Una vez dentro Thomas bajó las escaleras para correr a mi dirección y darme un fuerte abrazo.

—Tía, Lou. Esta vez sí cumpliste tu promesa—confesó después de soltarse de mi abrazo.

—Claro. No sería una buena tía sí ni cumpliera mis promesas—le dije mientras con mi dedo índice le daba un pequeño toque a la punta de su nariz.

Thomas me mostró sus pequeños dientes.

—¡Hola, Thomas!—habló Lilly para captar su atención.

—¡Hola, Lilly!—replicó Thomas sin borrar su sonrisa—Ven conmigo, te voy a mostrar mis juguetes—agregó tomándola de la mano para guiarla por las escaleras hasta su habitación.

—Se llevan muy bien desde el campamento de verano—habló Treena captando nuestra atención.

—Sí, Lilly habla mucho de Thomas—dijo Will sonriendo—Clark, ¿Te importaría cuidar de Lilly mientras arregló unos asuntos pendientes? Dudo mucho que quiera irse en estos momentos que está con Thomas—dijo Will mientras metía las manos en sus bolsillos del pantalón.

—Claro, no te preocupes por eso—respondí depositándole un pequeño beso en su mejilla.

—Te veo en un par de horas—agregó mientras se despedía de Treena y salía por la puerta principal dejándonos solas en la sala.

Treena sonrió ampliamente ante la escena que acababa de interpretar con Will.

—¿Qué?—pregunté una vez que me topé con su picara sonrisa.

—Nada—respondió sin dejar de borrar su sonrisa.

—Tienes que contarme todo ¿Cómo es que Lilly y tú son tan buenas amigas? No omitas ni un sólo detalle.

—Es una larga historia, pero primero ¿Dónde están papá y mamá?—Pregunté dándole un rápido vistazo a la casa.

—Recuerda que es temporada de caza. Así que se encuentran en el campo. No tardan en regresa—respondió mientras tomaba asiento sobre el sofá.

Lo había olvidado por completo. Era de esperarse que no contaran con mi inesperada presencia, ya que no les había avisado que iría a casa.

—¿Y bien?—preguntó Treena captando mi atención.

—Treena…—comencé a formular oraciones, sin embargo un pequeño mareo se hizo presente y provocó que tambaleara un poco.

—¿Estás bien, Lou?—se levantó de su lugar lo más rápido posible para ayudarme a tomar asiento.

—Sí, no te preocupes. Es sólo un mareo provocado por las alturas—respondí sin darle mucha importancia, ya que efectivamente tenía más de 2 años que no tomaba un avión.

—Te entiendo—dijo Treena ignorando mi pequeño incidente.

Después de haber terminado mi relato sobre como Lilly y yo nos habíamos convertido en muy buenas amigas. Decidimos pedir una Pizza y lasaña a domicilio para cenar algo. Sin embargo, desde hace un par de días no me apetecía comer alimentos en el cual su ingrediente principal fuera queso.

—Lou ¿Quieres un trozo o dos de pizza?—preguntó Treena captando mi atención.

—Sólo uno. Gracias—respondí sonriendo forzosamente.

—Clark ¿Estás bien?—preguntó Lilly para captar mi atención—Te ves un poco pálida.

—Sí, estoy bien. No te preocupes—mentí un poco.

—Lilly tiene razón ¿Quieres que le hable al médico para que te revise?

Volteé a ver a Treena.

—Claro que no, sólo son unas pequeñ…—no pude terminar la frase gracias al vomito que estaba a punto de salir, el cual provocó que corriera directamente al baño del que solía ser mi cuarto.

Lilly y Thomas se miraron mutuamente e hicieron un gesto de desagrado ante mi inoportuno momento para después soltar una pequeña carcajada y devorar sus trozos de pizza.

Bajé la palanca del inodoro para borrar rastro alguno de mi desagradable incidente. Me quedé sentaba por uno momento en el suelo hasta que el sonido de la puerta me desconcertó por un momento.

—¿Estás bien, Lou?—preguntó Treena del otro lado de la puerta.

—Dame un momento—respondí parándome de mi lugar para dirigirme al lavamanos, abrir el grifo y tomar un poco de aguan para enjuagar mi boca.

—¿Segura? Porque creo que sé lo que te está pasando—dijo Treena para guardar un poco de silencio.

Cerré el grifo del lavamanos, escupí el agua y me miré por unos segundos al espejo.

—¿Cuándo fue tu último periodo?—preguntó mi hermana menor de golpe captando mi atención.

—¿Eso que tiene que ver con mis síntomas?—pregunté rápidamente sin darme la oportunidad de meditar sobre su última pregunta, hasta que tuve el valor de hacerlo.

Abrí la puerta de un sólo movimiento y me topé con la figura de Treena entrelazando sus brazos a la altura de su pecho mientras sonreía vacilonamente.

—¿Existe la posibilidad que estés embarazada, Lou?—preguntó Treena sosteniendo su postura.

—Yo… no sé… tal vez—contesté entre pausas sin saber que responder adecuadamente.

—¿Has usado protección durante tus apasionados encuentros íntimos con Will Traynor?—volvió a preguntar esperando respuesta.

Tenía que reconocer que por la emoción de estar nuevamente con Will había olvidado por completo prestarle atención a ese pequeño detalle. Le miré directamente a los ojos y le sonreía torpemente. Treena por su parte soltó una leve carcajada.

—Espérame aquí—indicó—Iré a la farmacia de la esquina a comprar una prueba para salir de dudas—terminó de decir para emprender camino a la puerta principal y cerrarla tras de ella al salir de casa.

Apoyé mi cabeza encima del marco del baño. Medité por un segundo la posibilidad de que lo que Treena había dicho fuera verdad. Sin embargo, era verdad que desde que empecé nuevamente una relación con Will Treynor ignoré por completo cuidarme con un método anticonceptivo.

Después de unos 20 minutos Treena había regresado a la casa y me había entregado una caja con una prueba de embarazo. La tomé entre mis manos temblorosas y me dispuse a utilizarla.

—No tarda más de 3 minutos en darte el resultado—dijo Treena sonriendo ampliamente.

Le devolví la sonrisa y cerré la puerta tras de mí. Y efectivamente, no tardó más de 3 minutos en arrogar el resultado. Me senté de golpe sobre la tapa del inodoro y lleve una de mis manos sobre mis labios para evitar soltar un pequeño grito de asombro y confusión. Había dado positivo.

—Lou ¿Qué pasa?—preguntó Treena del otro lado de la puerta.

—Ya tengo el resultado—respondí soltando una leve risita de nervios.

Me levanté del lugar, inhalé aire y lo solté lentamente para después girar la perilla de un sólo movimiento para abrí la puerta y toparme con la cara de confusión de Treena.

—¿Y?—preguntó con cara de confusión.

Solamente le pude sonreír ampliamente para que interpretara mi silencio.

—¡Oh por dios!—exclamó llevándose las palmas de sus manos para ahogar un pequeño grito de felicidad.

—Serás tía y yo seré mamá—dije sin borrar mi sonrisa.

Nos abrazamos mutuamente sin dejar de sonreír y dar unos pequeños saltos de alegría en nuestro lugar.

—¿Cómo que serás mamá, Clark?—habló la voz de Lilly del otro lado del pasillo interrumpiendo drásticamente nuestro momento.

Mi corazón dio un vuelco al reconocer esa delicada y agradable voz. Le miré directamente y traté de sostener mi sonrisa nerviosa ante su inesperada presencia.

—Creo que las dejaré solas por un momento—dijo Treena emprendiendo camino para bajar las escaleras.

Lilly despego sus ojos de Treena para volver a verme directamente. Caminé unos cuantos pasos hacia su dirección, me incliné hasta quedar a su altura para no perder de vista sus hermosos ojos grises.

—Verás Lilly—comencé a hablar sin saber cómo continuar hasta que una idea cruzó por mi cabeza en ese momento—¿Te puedo contar un secreto?—pregunté mostrándole mis dientes.

Lilly me miró confusamente, lo meditó por un momento y me sonrió ampliamente mostrándome sus dientes.

—Me gustan los secretos—respondió dando unos pequeños brinquitos sobre su lugar.

Solté un pequeño suspiro de alivio y me armé de valor para confesarle lo que hace unos momentos acababa de confirmar.

—Me acabo de enterar que voy hacer mamá—le dije sin perder su pequeña expresión de su rostro.

—¿Cómo vas hacer mamá si tu panza está muy plana?—preguntó mostrando una cara de confusión—Sí tuvieras un bebé en la panza, estaría muy inflada y cómo una pelota—agregó cruzando los brazos sobre su pecho en señal de que pensaba que le estaba tomando el pelo.

Solté una leve carcajada ante su inesperada respuesta y, obviamente, por su inocente reacción.

—Eso es muy sencillo de explicar—le dije—Es porque sólo tengo un mes de embarazo y para tener una panza muy inflada deben pasar por lo menos 5 meses más—terminé de explicar.

Lilly medito por un momento la información que acababa de recibir por mi parte y sonrió ampliamente.

—Eso quiere decir que tendré un hermanito o hermanita—soltó de golpe sin darme la oportunidad de explicarle que el padre de mi bebé, efectivamente era su padre.

—¿Por qué dices eso?

Lilly soltó un pequeño suspiro de resignación.

— ¡Ay, Clark! No sé si eres tonta o te haces la tonta—replicó Lilly viéndome directamente a los ojos—Es obvio que el papá de tú bebé es mi papi—continuó explicando— Cuando dos personas se quieren y son novios tienen bebes o ¿no?—terminó de decir mientras me dejaba con un enorme signo de exclamación en el rostro.

Esa niña sí que era muy inteligente. Solté una leve carcajada de alivió ante sus palabras.

—¿Me guardarías el secreto hasta que esté lista para decirle a papá?—le pregunté mientras la tomaba de las manos.

—Claro que sí, Clark. Será nuestro secreto—replicó Lilly guiñándome un ojo en señal de complicidad.

Le mostré mis dientes.

—Lou. Will está acá, baja—habló la voz de Treena interrumpiendo nuestro pequeño momento de complicidad.

—Es papi—dijo Lilly soltando un pequeño saltó de alegría.

—Recuerda nuestro pequeño secreto—le recordé antes de que soltara mis manos y emprendiera viaje a través de las escaleras.

Enderecé mi espalda. Inhalé una bocanada de aire y la solté lentamente para recuperar mi postura y bajar las escaleras.

—¿Por qué tan contenta, la Reina de Inglaterra?—preguntó Will una vez que Lilly se detuvo a unos cuantos centímetros de distancia.

—Porqué Clark y yo tenemos un secreto que no te podemos contar—respondió Lilly alzando sus brazos para que Will la tomará entre ellos.

—Porqué es una sorpresa—dije una vez que terminé de bajar el último escalón.

Will me miró y después miró a Lilly mientras mostraba sus dientes.

—Está bien. No haré más preguntas—replicó Will sin borrar su hermosa sonrisa—¿Nos vamos?—agregó mirándome directamente.

—Claro. Treena, estaré en el departamento de Will—le dije a mi hermana menor mientras me despedía de Thomas y ella.

—Claro, ya tengo los teléfonos y dirección—dijo sonriendo ampliamente.

—¡Adiós, Thomas! Espero verte en la boda de tía Geo—habló Lilly.

—Ahí estaremos, pequeña—replicó Treena sin borrar su sonrisa.

—Nos vemos.

Salimos de la casa de mis padres para subirnos al coche e irnos directamente al departamento de Will.

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Los días habías pasado tan rápido que no lo había notado, hasta que fui capaz de reconocer que me encontraba sentada en una de las mesas de la recepción de la boda de Georgina y Nathan. Los aplausos se hicieron presentes tras el discurso por parte del padrino de la boda: Will Traynor. Una vez que terminó el brindis, la música empezó a sonar dándoles entrada a los novios para que fueran los primeros en abrir la pista. Thinking out aloud comenzó a sonar en la pista.

—¿Me concede esta pieza, bella dama?—preguntó la voz de Will extendiendo su mano en dirección mía.

Le miré directamente y le mostré mis dientes mientras aceptaba su mano sin despegar mis ojos de sus hermosos ojos grises. Deje que Will me guiará a través de la pista de baile.

—Esta pista fue la que bailamos ese día que caímos a la piscina ¿Lo recuerdas?—preguntó Will para captar mi atención.

—También recuerdo que por mi culpa fuiste parar al hospital—agregué mostrando mi cara de culpa al recordar esos momentos.

—Omitamos eso ¿Quieres?—dijo Will sonriendo ampliamente para que no me sintiera tan culpable por aquella vez.

—Gracias. Es un peso menos en mi lista de desastres—repliqué sonriendo ampliamente sin dejar de verle.

—Te he notado muy distraída desde que llegamos de Manhattan—comenzó hablar Will.—¿Está todo bien, Clark?—preguntó mirándome directamente a los ojos.

Bajé la mirada por un momento y solté un leve suspiro para armarme de valor y decirle a Will que sería padre por segunda vez.

—Will…. no sé cómo decirlo—elevé la vista para mirarlo directamente a los ojos.

—Sólo dilo—replicó Will soltando una leve carcajada.

—Estoy embarazada—le confesé sin perderme la expresión en su rostro.

Pude notar que Will quedó en shock por un momento deteniendo nuestro pequeño baile sobre la pista. Sin embargo, no duro más de 30 segundos en volver a reaccionar.

—¿Estás segura?—preguntó posando sus manos sobre mis hombros.

—Lo confirmé con una prueba casera en casa de mis padres y hace un par de días en el hospital general—le contesté sonriendo ampliamente.

Will me tomó por la cintura, me levantó por los aires y dio una rápida vuelta sobre su lugar en señal de alegría. Solamente puede soltar una carcajada de alegría antes de que me devolviera al piso y me abrazara por la cintura para depositar un suave beso en mis labios.

—¿Ya le dijiste a papi nuestro secreto, Clark?—preguntó la voz de Lilly entre la multitud.

Volteamos nuestra mirada a la dirección donde se encontraba Lilly para que Will la tomara entre sus brazos y estuviera a nuestra altura.

—Ya lo hice—le respondí mostrándole mis dientes.

—Vas a tener un hermanito, princesa— habló Will captando la atención de su pequeña hija.

—¡Estoy muy feliz!—exclamó Lilly mientras extendía sus pequeños brazos para atraparnos en un abrazo.

Sonreímos al mismo tiempo, hasta que la voz de Will pareció en escena nuevamente.

—Cásate conmigo, Louisa Clark—soltó de golpe captando mi atención por completo.

Eso era lo menos que esperaba para esa noche. Le miré directamente y pude visualizar su hermosa y encantadora sonrisa. Sin embargo, mi lengua me traicionó en ese momento que no fui capaz de articular palabra alguna.

—Dile que sí, Clark—habló Lilly soltando una leve sonrisita de complicidad.

Le miré directamente y le mostré mis dientes.

—Por supuesto que sí—respondí sin vacilar.

Lilly y Will se miraron mutuamente mientras sonreían ampliamente dejando expuestos los hoyuelos que se les marcaban en las mejillas, los cuales tenía que reconocer que me encantaban. Volvieron nuevamente sus ojos a mi dirección y sonreímos los tres al mismo tiempo mientras bailábamos al ritmo de la música.

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Notas de la autora (LiLiCo):

¡Muchas Gracias! (:

PD. Un agradecimiento especial a PV & Guest por sus comentarios. En verdad me alegra mucho leer su opinión.

Xoxo

LiLiCo