Hola mi gente preciosa, tardé un poco más por diferentes trágicomicos sucesos xDDD 1-. En la universidad me bombardearon de trabajos y pruebas (de hecho mi última prueba fue el 28 de diciembre xD) 2-. Mi PC murió, Window 8 trolleó con una actualización y quedó pegado infinitamente (no se preocupen por las historias porque tengo mis respaldos :v) 3-. En Navidad...Mi perra Nessie de la narices enorme le tiene terror a estas cosas explosivas que suelen tirar en esas fechas y con esto pasó a llevar el modem causando a que me quedará sin internet por varios días. Yetismo nivel Dios desbloqueado xD
Pero aquí estamos, trabajando a toda marcha con el fic, les dejo el capítulo y les deseo un buen año a mis queridos lectores (L)
Capítulo 7: La Caverna de Tres María parte II
Kitty corría por su vida como por quinta vez…estaba exhausta de escapar de los constantes derrumbes.
¡Quien en su sano juicio se pone a explotar tonteras dentro de una cueva!
A la gata le había tocado el camino más inestable ya que a cada rato algo en ese lugar se derrumbaba y su pasillo sufría las consecuencias al igual que sus pies, ni hablar que el aire se volvía cada vez más pesado, tenía mucha sed y sus pulmones apenas le daba la capacidad de aguantar otro tanto corriendo.
Después de esto esperaba dormir como un oso si es que salía viva claro…No pasó ni dos minutos hasta que volvió a sentir los rugidos de la zona…
"Aquí vamos de nuevo" pensó Kitty comenzando a correr casi por inercia.
En esta oportunidad la duración del derrumbe fue más y sus patas apenas respondían pero se esforzaba para no ceder, mientras escapaba del peligro pudo ver que se acercaba a una zona iluminada, esto la alegró un montón ya que supuso que era la salida.
Para su sorpresa era un punto intermedio y lo peor de todo justo en ese punto se encontró con una avalancha de mezcla entre agua, tierra y roca.
¡Anda a saber dónde demonios provenía esa porquería!
No le dio tiempo para reaccionar topándose con esa mezcla bruscamente la cual empezó a arrastrarla camino abajo, desde ese punto no se enteraba de nada, solo que esa corriente la trataba como muñeco de trapo.
Varios metros más abajo pudo apenas ver que estaba casi al final del camino ya que el material desaparecía al vacío parecido a como nacían las cataratas. Rápidamente "nadó" hacia un costado y con lo que le quedaba de fuerza se lanzó hacia un fierro sobresaliente para sujetarse y evitar caer por ahí.
Subió a la zona segura tosiendo y tomando aire, ahora sí que estaba exhausta, se limpió un poco y ahí se dio cuenta que llegó a la zona que le había dicho Joey, había un montón de implementos mineros, rieles y carros por todo el lugar. También pudo corroborar que en ese sitio había otros túneles que te llevaban ahí, supuso que de alguno de ellos saldría Gato o Joey.
Caminó para sentarse y descansar mientas esperaba, no fue por mucho porque sintió un ruido de pasos que se aproximaban pero estos eran muy lentos. Prefirió acercarse cautelosamente en posición defensiva pero descubrió que era Joey quien apenas se apoyaba en el muro para no caerse, estaba herido.
Kitty corrió ayudarle y dejó que se cargara en ella a la vez que caminaban a duras penas, la gata lo llevo a una zona más oculta y lo ayudó a sentarse en el suelo. Joey se tomó su brazo derecho y en unos de sus pies tenía un corte la cual detuvo la hemorragia cortando parte del ropaje y ni hablar de su cabeza, la tenía muy adolorida.
-¿Qué sucedió? – le preguntó Kitty consternada.
-Se armó todo un lio allá atrás, iba bien pero llegaron varios grupos enemigos donde todos peleaban- contó el – Hasta que quedé sin consciencia por defenderme, luego desperté y aunque no lo creas seguían peleando, también me di cuenta que estaba herido al momento de querer moverme. No estaba en condiciones de luchar y escapé apenas pude…aquí me tienes, hecho un estropajo – dijo con algo de humor.
-Tú y tu humor extraño – dijo ella.
-Alguien tiene que tenerlo – dijo Joey - ¿Y Gato?
-No ha llegado – respondió Kitty un tanto nerviosa esperaba que se encontrara bien, este sitio era muy peligroso para andar solo.
-Esperemos a que llegue luego, aprovechamos de recuperar un poco de energía – dijo adolorido y la gata asintió.
Gato llevaba peleando un buen rato, primero derrotó a dos dejándolo sin consciencia y el se encontraba corriendo ya que la maldita caverna temblaba de vez en cuando.
Frente a él se encontraba un enemigo pero no estaba dispuesto a pelear menos en cómo se encontraba el lugar y comenzó a correr con sus cuatros patas y se deslizó entre sus piernas pasando sin mayores problemas, el próximo que tenía en frente era otro quien estaba determinado en enfrentarlo…El gato naranja se puso en dos patas para sacar su espada y lo enfrentó mientras saltaba de un lado a otro.
Finalmente había terminado de combatir con todos ellos después de eso todo andaba tranquilo en el resto del camino hasta que llegó al final de este encontrándose con el lugar que le había dicho Joey.
-¡Gato! – le llamaron y reconoció la voz de su novia quien se abalanzó para abrazarlo -¡Menos mal que estas bien!
-Me alegro que tú también – dijo acariciándole la espalda – Pero ¿Por qué estas cubierta de polvo? – preguntó sacudiéndole.
-Larga historia – dijo ella – Ahora tenemos una cosa de que preocuparnos…
-¿Qué cosa? – preguntó.
-Ven – dijo Kitty tomándole de la mano y lo llevó donde se encontraba un herido Joey. Su novia le resumió lo que había pasado.
-Lo siento – dijo el gato dorado – Estoy entorpeciendo nuestro avance...
-De eso no te preocupes – le dijo Gato – Vayamos a lo importante ¿Qué haremos?
-Podrían seguir adelante y yo me quedo esperando aquí – propuso Joey.
-Ni en broma – dijo Kitty – Es mejor permanecer juntos contando que aún hay otros bandidos y tú de esa manera no podría defenderte.
-Concuerdo con Kitty, es mejor andar juntos – dijo Gato.
-Me harán llorar – dijo en tono divertido y ambos rieron.
-No hay caso contigo – dijo el gato naranja.
-De algo hay que reírse – dijo positivo – Estuve viendo el mapa…tenemos que seguir adentrándonos…
-¿Y falta mucho? – preguntó la gata negra.
-Más o menos…-respondió.
-¿Los carros servirán para llevarnos a ese sector? – volvió a preguntar Kitty.
-Yo creo que si – respondió Joey.
-Usémoslo en ese caso – dijo Gato.
La pareja cargo con cuidado a Joey hacia uno de los carros pero por desgracia notaron que se estaban acercando un grupo de ladrones.
-¡Demonios espero que funcione! – dijo Kitty mientras ayudaba a acomodar a Joey a subir al carro.
Gato se encaramó rápidamente y notó que a su derecha había una palanca la cual accionó pero este no hizo que pasara algo.
-Creo que están bloqueado los rieles, debe haber otra palanca para que desactive los frenos – dijo el gato dorado.
La pareja buscó con la mirada dicho artefacto en los alrededores.
-¡Gato mira! ¡Allá está!- apuntó Kitty a unos cincos metros de donde se encontraban.
-¡Yo voy! – dijo este bajándose del carro y corrió hacia él. Justo en ese instante llegaron los enemigos quienes no dudaron en lanzar cosas filosas al felino.
El gato naranja saltó de un lado a otro evitando aquellos objetos pero al momento en que llegó al artefacto y desactivara los frenos, le rozó un cuchillo en el brazo hiriéndole levemente. Rápidamente se incorporó ignorando la herida ya que vió que el carro estaba avanzando cada vez más y comenzó a correr con sus cuatro patas para poder alcanzarlo.
-¡Vamos Gato apresúrate!- le gritó Kitty estirando su mano para poder ayudarlo -¡Solo un poco más!
Gato dio todo esfuerzo para lanzarse a la mano de Kitty, una vez que se agarró de ella Kitty lo haló hacia atrás con todas sus fuerzas, esto ayudó aunque cayeron toscamente al suelo del carro quedando su novio encima de ella.
-Estuvo cerca – dijo ella agitada.
-Si…- dijo jadeando el gato naranjo, estaba exhausto.
-¿Te encuentras bien? – preguntó ella.
-Solo un pequeño corte – dijo mostrándole el lugar afectado, ambos se sentaron.
-Al menos no es tan profundo – dijo ella examinándolo, que pena que no tengan con que limpiarte.
Él sonrió – La que necesita una limpieza eres tu – le bromeó. La gata lo fulminó con la mirada.
-¡Serás pesado! – reclamó ella.
-Siento interrumpir – dijo Joey – Hemos logrado alejarnos bastante de ellos – agregó después de espiar un poco desde ahí.
-Que bien – dijo aliviado Gato.
-Lo mejor es que estos rieles nos llevará casi directo al objeto…eso si ¿Esta cosa tendrá algo con que dirigirlo? Nos ahorraría mucho camino si así fuera – preguntó el.
La pareja hurgueteó el carro a ver si encontraban algo parecido a una palanca o manubrio la cual pudieran mover las ruedas del carros, que si encontraron en la parte frontal, no la había visto porque estaba cubierto con unos sacos.
-Con eso solucionamos varios de los problemas – dijo el – Nos hubiéramos tardado mucho más si hubiéramos caminado.
-Si es verdad ¿Cuánto nos falta?
-A este paso poco…solo debemos estar atentos cuando el camino se habrá en otros, recuerden el símbolos que les enseñe anteriormente, de todos modos estaré pendiente del mapa – respondió.
El par asintió, luego de esto no tuvieron novedad alguna, tan solo dirigían el carro en los caminos correspondientes y poco a poco iban descendiendo hasta que finalmente llegaron al termino de ese pasillo.
-Se supone que de aquí hay que caminar hasta el fondo en una sala, no hay más atajos…la tiara debería estar dentro de un cofre…- explicó.
-Será mejor que nosotros vayamos y tú quédate aquí descansando- le dijo Gato.
-Sí…en serio que me siento una carga – dijo Joey.
-Ya calla, si hubiéramos venido solos estaríamos como esos idiotas de allá arriba – le dijo Kitty.
-Es verdad – concordó Gato – Mientras tanto podrías buscar una salida – propuso el.
-¡Cierto! – dijo el gato dorado.
-Más rápido salimos de aquí más pronto te atenderá nuestra enfermera – dijo de forma insinuadora Kitty, ella tenía todas las intenciones de bromearlo con su amiga.
Joey tosió incómodo y la gata rió levemente – Vamos Gato – dijo ella agarrándose de su brazo y avanzaron por el pasadizo con antorcha en la mano desocupada.
Kitty… ¿Por qué molestas a Joey con Claire? Es segunda vez que lo haces – preguntó divertido.
-¿Qué no te diste cuenta anoche? ¡No paraban de mirarse! – dijo ella.
-La verdad es que no me di cuenta… - dijo pensativo.
-Qué raro…se supone que sabes del tema y eres perceptivo…-dijo ella con una sonrisa y Gato la miró con mala cara, reconoció sus intenciones, le estaba provocando.
-Será porque no estoy pendiente de ese tipo de cosas…-dijo el
-¿Así?- preguntó.
-Claro, hay cosas más interesante de que estar pendiente…- insinuó mirándola.
-¿Cómo qué? - preguntó nuevamente ella haciéndose la ignorante.
-Por ejemplo – dijo el soltándose del agarre para poder sostenerle la cintura y así poder acercarla a el – Que siempre que estamos con gente…me da ganas de agarrarte a besos… -insinuó nuevamente.
Ella acercó su rostro al de su novio pero no hizo contacto.
-Me pasa exactamente lo mismo – dijo ella casi en una susurro abrazando su cuello con su mano libre, el rió traviesamente y Kitty de forma veloz le dio un fugaz beso y se soltó de su agarre para correr.
Gato descubrió la razón, como no, ella le había sacado su sombrero sin que la notara.
Será traviesa…
Inició una persecución, no fu tan larga porque llegaron a la zona donde debía estar la tiara además que Gato logró alcanzar a su novio quien le sonreía juguetonamente.
-Había que aprovechar – se excusó – Aunque había olvidado que hoy he corrido un montón y que me duelen las piernas – dijo divertida.
-Ha sido un día agotador – concordó él – Será mejor que saquemos la tiara para irnos de aquí. La gata asintió.
Buscaron por los alrededores, fue difícil descubrirlo hasta que vieron una anormalidad en el suelo, cavaron sin dudar. Encontraron el cofre y alteraron la cerradura, sacaron la tiara. La observaron cuidadosamente, era muy hermosa y se notaba que era antigua.
Decidieron tal cual como encontraron la zona para hacer perder el tiempo a los otros bandidos. Hecho esto se devolvieron donde Joey.
-Vámonos de aquí – dijo feliz ya que había terminado la búsqueda. El gato dorado indicó que había otro lugar por donde salir para no devolverse, eso sí saldrían alejado de donde dejaron los caballos. Avanzaron varios metros y encontraron otra zona de carros, se subieron sin pensarlo ya que los llevaba directo a la salida.
Cuando salieron de la caverna tal como había dicho estaban alejado de los equinos y caminaron por varios minutos. Joey iba indicando por donde ir al adentrarse en el bosque a la vez que Gato y Kitty le cargaba y le ayudaban a caminar.
Finalmente localizaron los caballos, subieron y se fueron velozmente de ahí. Desde ese instante no tuvieron ninguna novedad al llegar a Tres María, solo que se apresuraron en llegar donde Claire para verle las heridas de Joey.
-Uff…Noah tráeme esas hierbas que te enseñe hoy por favor – pidió Claire.
-No hay problemas – dijo ella y partió.
-Gato…creo que necesitaré de tu ayuda también – dijo la gata bicolor.
Joey estaba sentado en la cama, su venda improvisada estaba completamente ensangrentada y su hombro sentía que le palpitaba del dolor. La gata bicolor se acercó y le tomó la mano con sumo cuidado.
-Tendrás que decirme el grado de dolor cuando empiece la prueba – le dijo ella y el asintió. Claire movió levemente su mano.
-¡Auch! – se quejó el.
-Lo lamento – dijo ella evaluando su brazo tocando otras zonas y moviendo dicho lugar, el dolor aparecía apenas tocaba.
-Tienes dislocado el hombro, creo que te diste un golpe muy fuerte – dijo ella – Menos mal que no es fractura porque tardarías un montón en recuperarte.
-¿Debería tranquilizarme? – preguntó en tono de broma, haciendo reír a los dos.
-Sí porque si fuera así estarías una eternidad sin moverte – dijo ella – Gato, ayúdame sosteniéndolo.
El gato naranja asintió y se puso en posición.
-Toma, muerde esto – dijo ella pasándole un paño – Aquí vamos, trataré de ser rápida.
De un ágil movimiento Claire regresó el hombro a su lugar, en ese instante Joey sintió un dolor tan fuerte que casi se va a negro y si no fuera por Gato se hubiera caído.
-Deja vendarte el hombro y tu cabeza para que puedas recostarte- le dijo Claire. En ese rato Noah había llegado con las hierbas y preparó una pasta para aplicarle un poco en el hombro antes de que se lo inmovilizaran al igual que su cabeza donde tenía una contusión.
-¿Cómo te sientes? – preguntó ella antes de empezar a dedicarse a su pie.
-¿Es normal que todo me de vuelta? – preguntó adolorido.
-Si obvio – le respondió risueña ella.
-En ese caso, me siento mejor gracias a tus buenos tratos – halagó él. La gata bicolor se sonrojó un poco.
-No es nada – dijo ella.
Ahora Gato le encontró la razón de por qué Kitty fastidiaba a Joey…
-Ehm permiso saldré a ver a Kitty – dijo el.
-Después vienes para verte el brazo – dijo Claire.
-Sí, no hay problema, prefiero que lo veas antes que me eches una bronca – respondió Gato.
-Eh…- dijo tímidamente Joey – Después de que termines ¿Puedo irme?
-Uf…mejor no hubieras preguntado eso – dijo el gato naranja y escapó de ahí mientras que Noah hizo una mueca.
-¡¿Estás loco?! – Reclamó Claire – ¡Te quedas aquí por lo menos esta noche!
-Es que…no quiero molestar – dijo el tratando de arreglar viendo que la había cagado.
-No se dice más, estás malherido así que te callas y descansa – ordenó ella a la vez que comenzó a curarle el pie.
Gato salió de esa habitación y descubrió que Kitty estaba recostada en el sofá. El se sentó a su lado tocándole la espalda con cariño.
-Ya no luces como un empolvado – bromeó.
-Ja ja – rió irónicamente ella manteniendo los ojos cerrado. Kitty se había aseado en el momento en que llegaron a casa.
-Tome una ducha y creo que boté como diez kilo de polvo – contó ella y su novio rió.
-¿Por qué nos vas a descansar? – preguntó cariñosamente Gato.
-Te estoy esperando – respondió ella incorporándose para quedar frente al gato naranja y le acarició la mejilla.
-Claire sigue ocupada con Joey...toca esperar un rato, si quieres vete a dormir – le contó
-No te preocupes, esperaré, ya te dije – insistió Kitty.
Gato se acomodó para que ella se acurrucara a su lado y pasó su brazo por su espalda para abrazarla y disfrutar un momento junto.
-Entonces…me contaras ¿Por qué quedaste llena de polvo? – preguntó el curiosamente.
-Cuento corto, el camino que me tocó se derrumbaba cada dos minuto y más encima me pilló un río de lodo- respondió.
-Eso explica mucho – dijo él.
-Sí, estoy agotada – agregó.
-Somos dos – concordó Gato acariciándola.
-¿Y cuál fue tu odisea? – preguntó ella.
-Me tocó pelear con varios tipos, estaba plagado – contó.
-Si hubiéramos estado junto hubiera sido más fácil ¿o no? – dijo ella.
-Claro… igual íbamos a estar solos…-insinuó el gato naranja y ella rió levemente.
-Las ocurrencias tuyas – dijo la gata.
-¿Qué? ¿No te apetecía quedarte un rato a solas? – preguntó falsamente dolido.
-Obvio que si – dijo ella – Solo recalco tu creatividad – agregó haciéndolo reir.
-Sí, es que echo de menos los momentos de tranquilidad y juntos, sin interrupciones…desde que empezamos con esto, ha sido una locura todo el tiempo – dijo
-Es cierto – dijo ella abrazándolo más fuerte –Habrá que aprovechar cada instante que se nos presente – agregó y bostezó perezosamente. Se relajó tanto que el cansancio llegó de pronto.
-Sí… dijo Gato acariciándola, le echó un vistazo y notó como ella luchaba con sus ojos para que no se cerraran. Negó con la cabeza, siempre tan terca y porfiada…decidió no hablarle más para que se durmiera aunque fuese un rato ya que el día había sido muy agotador. Unos minutos después la escuchó que dormía profundamente.
-¿Gato?- llamó Claire – Y el volteó al oír su nombre – Es tu turno, trataré ser rápida para que puedas dormir pronto.
El asintió y con cuidado se levantó del sofá y entró a la habitación, vio a Joey acostado en la cama, su pie estaba apoyado encima de una almohada y su cabeza estaba vendada.
-¿Cómo vas? Pareces una momia…- le dijo en tono de broma.
-Muy gracioso…- dijo rodando los ojos – Me siento mejor, Claire hizo un buen trabajo – halagó y la gata bicolor se avergonzó un poco.
-No es para tanto – dijo ella restándole importancia mientras desinfectaba la herida en el brazo de Gato para poder venderla – Listo, ahora dejemos al malherido descansar porque con esas contusiones lo necesitará – dijo ella.
-Gracias Claire – le dijo el gato naranjo – Y buenas noches – se despidió y el resto hizo lo mismo.
Gato al salir, tomó con cuidado a Kitty en sus brazos para cargarla. Ella estaba profundamente dormida y ni se inmuto cuando su novio la sacó del sofá. El gato naranja sonrió, se veía tan tranquila durmiendo que era difícil evitar no mirarla.
Al llegar a la habitación, la acomodó en su cama quitándole su cuchillo y botas para poder cubrirla con las frazadas.
-Gracias – murmuró apenas una soñolienta Kitty.
-De nada cariño – dijo el besándole la frente cariñosamente. En cosas de segundo ella se volvió a dormir y Gato se acostó a su lado durmiéndose de forma instantánea.
Sin razón alguna Kitty se despertó temprano por la mañana, al moverse, sintió los músculos adoloridos, bueno ella esperaba amanecer de esa forma porque estaban fatigado por la actividad de ayer. Se estiró un poco y se levantó. Miró a Gato quien dormía plácidamente y prefirió dejarlo tranquilo mientras que ella iría a adelantar algunas cosas.
Al pasar por la sala de estar descubrió que no había nadie y supuso que todos estaban dormido, sin más salió de casa silenciosamente y se dirigió donde los jefes con el objeto recuperado en la caverna. Cuando llegó allá agradeció encontrar a los jefes ahí porque no tenía ganas de venir más tarde. Ella tocó la puerta solo para avisar que entraría y al hacerlo dejó el objeto encima de la mesa-
-Joey está herido por eso no vinimos anoche – dijo ella yendo al grano – Ahora se está recuperando en nuestro hogar y Gato también lo está solo que su estado es mucho mejor – explicó ella – Es la razón por la que vine sola.
-¿Qué les sucedió ¿ - preguntó John.
-Gato se lastimó un brazo y Joey sacó la peor parte, él tiene una herida en su pie, se dislocó un hombro y se dio un golpe duro en la cabeza. Necesitará varios días de reposo – dijo ella.
-Se los concederemos, tómense tres días – dijo Leon y la gata rodó los ojos, ni siquiera se lo estaba pidiendo, estaba avisando…
El gato siamés prosiguió –Nosotros estaremos averiguando el tema de la máscara que está un tanto lento – agregó – Avísale a Joey que venga apenas pueda.
-Bien – dijo ella - ¿Algo más?
-Nada – dijo John tranquilamente.
Kitty se despidió con la mano y se marchó del sitio. Al salir aprovechó de hacer algunas compras para aportar en casa antes de irse para allá.
Cuando llegó a casa se encontró con Noah y Claire en el comedor donde estaban tomando desayuno.
-Madrugaste – le dijo Claire.
-Quería dejar el asunto de los jefes listo – respondió ella bostezando perezosamente y agregó –Nos dieron tres días libre.
-¡Vaya qué bien! – dijo Noah – Y justamente hoy llegará el Informante y Alice, nos vino de maravilla.
-Me alegro, podremos dedicarnos en la búsqueda de la pequeña – dijo la gata negra - ¿Y el resto?
-Joey sigue durmiendo, le dimos unos medicamentos bastante fuerte para los dolores y Gato creo que sigue en calidad de bulto – respondió Claire, a Kitty le dio risa la forma en que describió el estado de su novio.
Gato al despertarse y de forma soñolienta miró a su alrededor, se encontró con la mirada de Kitty quien le sonreía. Para su sorpresa a su lado había una bandeja con su desayuno.
La miró de forma cómplice -¿Y esto a qué se debe? – preguntó cariñosamente.
-No solo tú puedes regalonear – respondió ella saludándolo con un beso – Me desperté temprano e hice algunas cosas, de pasó te traje el desayuno.
-Gracias señorina – dijo el tomando el vaso de leche -¿Y qué hiciste?
-Fui donde los jefes y entregué el objeto, le conte sobre lo que pasó…nos dieron tres días de descanso – contestó ella.
-¡Wow eso es genial! – dijo con alivio el gato naranja.
-Ajá – concordó ella – Además hoy llega el Informante.
-Que bien, eso nos dará tiempo para averiguar sobre la hija de Leon.
-Eso y descansar un poco, han sido días pesados ¿Desde cuándo que no hemos parado?
-Creo que más de una semana creo, ya ni recuerdo – dijo divertido.
-¡Se me olvidaba una cosa! – Dijo ella – Debo limpiar tu herida, me ofrecí voluntariamente para hacerlo – dijo ella con un tono que el reconoció.
-¿Qué hiciste? – preguntó el mirándola de forma sospechosa.
-Nada…- dijo con falsa inocencia pero el insistió con la mirada – Era para dejar sola a Claire con Joey solamente…
-Eres mala, déjala tranquila a la pobre – dijo riéndose.
-Se llama karma acumulado, no sabes la felicidad que traigo, meses de espera ¡Y por fin! – dijo ella, más que mal ya había perdido la cantidad de veces que su amiga la molestaba en cualquier sentido.
Su novio negó con la cabeza y le pasó su brazo para que ella comenzara con las curaciones.
-¿O no querías que lo hiciera yo? – preguntó "dolida"
-Define hacer – preguntó alzando una ceja de manera insinuante.
Kitty rodó los ojos.
-Lo digo porque usualmente siempre termina en otras cosas cuando realizas esto – dijo Gato excusando.
-Ay el pobre santa paloma que abusan de el – dijo sarcásticamente, el rió levemente.
-En parte es cierto – insistió.
-Gato, no me provoques – advirtió ella.
-¿O si no qué? – incitó. La gata tomó el resto de vaso de leche y se lo arrojó en la cara.
Gato se limpió los ojos para después mirarla de mal cara, el no se lo pensó dos veces y se abalanzó a ella. Kitty saltó hacia atrás y poder esquivarlo. Se miraron acechándose agitando sus colas. De nuevo el gato naranja se lanzó a ella y comenzaron a revolotear en la habitación dejando varias consecuencias.
Por suerte Kitty pudo ver que la ventana había quedado abierta y salió por ahí para dar con el patio.
Claire justo iba pasando cuando Gato atrapó uno de los pies de su novia causando que se diera un tortazo con el piso.
-¿Por qué siempre me toco con sus tonteras? – preguntó ella alzando una ceja mientras miraba como reía la pareja.
-No sé, pero es culpa de Gato – acusó la gata.
-Pregúntale como empezó todo – se defendió el.
-No quiero saber – dijo ella llevándose una mano a la frente.
-No es nada depravado si es lo que estás pensando – dijo Kitty.
-Viniendo de ustedes como no – dijo Claire.
La gata negra rodó los ojos pero luego cambió de cara-
-Oye ¿Y el enfermo como esta?
-Ya vas a empezar…- dijo agobiada la gata bicolor.
-Solo preguntó, está malherido ¿o no? – dijo Kitty.
-Si pero me preguntaste por el en la mañana – dijo ella entrecerrando los ojos.
-A pero recuerda que tengo un recado…al menos que quieras decírselo tu – dijo inocentemente.
-¿Por qué insiste en molestarme? – preguntó tratando de buscar alguna tregua.
-Porque vi cosas y es mutua, de lo contrario no lo haría – dijo con una sonrisa divertida.
-¡Es mentira! ¡Solo nos llevamos bien!
-¡Ya entiendo! – dijo Gato recordando la vez que Joey preguntó por Claire en el trabajo de la biblioteca aunque fue un poco tarde, rió por eso. Su novia negó con la cabeza.
-Gato no me digas que tu igual me harás bullying – dijo amorrada.
-Bueno no a ti pero si a Joey si es necesario pero no te preocupes eso se lo dejo a Kitty – dijo él.
-Es algo – dijo resignada – A propósito ¿Me ayudan con el almuerzo? Queremos recibir a la visita con pescado asado y también debo ver las heridas de Joey.
-Si obvio que si – dijo Kitty.
Dicho esto la pareja junto a Noah; que por cierto estaba muy ansiosa, hicieron los preparativos para el almuerzo de esa tarde, al terminar con eso acompañaron a la gata bicolor en realizar las curaciones.
-¿Cómo va todo? – preguntó Gato.
-Mucho mejor pero un tanto aburrido…y aturdido – contestó el gato de tonos dorados.
-Me imagino que si – insinuó con una risita Kitty y su amiga la fulminó con la mirada.
-¿La cabeza no te duele? –preguntó Claire.
-No, por suerte – contestó -¿Cuándo puedo caminar?
-Mañana yo creo, la herida de tu pie es un poco profunda pero de todas maneras podrás acompañarnos en la junta de hoy – le contó la gata.
-Que bien – sonrió – Necesito aire fresco aun siento que tengo polvo en mis pulmones.
-No te culpo y créeme que sé que se siente – dijo Gato.
-Y otra cosa más – dijo Kitty – Es un recado de los jefes, cuando mejores tienes que acercarte a visitarlos.
-O sea nunca – dijo bromista y el resto rió.
La tarde llegó al igual que la esperada visita. Noah era la más feliz quien se abalanzó a su cuello abrazándolo fuertemente, le había echado mucho de menos, en especial en ese momento ya que se encontraba más sensible de lo normal.
Acomodaron las mesas en el patio y apenas tuvieron todo listo comenzaron a comer. La zona era ideal ya que era más espacioso y fresco. También ayudaron a Joey a caminar hasta el lugar.
-¿Cómo va tu salud? ¿Todo bien? – preguntó el Informante a su novia.
-Sí, todo okey…¿Y ustedes como les fu con el trabajo? – dijo Noah.
-Difícil y muy movido – respondió.
-De lo que te estás perdiendo hermana – le dijo Alice – Nuestro hermano te ha mandado cariño y abrazo, dice que te cuides o matará a este otro.
-Alice eres todo un amor – dijo irónicamente el Informante.
-Noah negó con la cabeza aunque debía reconocer que también echaba de menos sus peleas.
-Dejen de pelear – dijo ella rodando los ojos – Tengo que contarles algo.
Apenas dijo esto último tanto como Gato, Kitty y Claire la miraron…
Noah miró a los ojos al Informante – Estoy embarazada.
Eso por hoy, prontamente traeré la continuación ya que me falta editarlo. Pido disculpa por este capítulo porque usualmente reviso si tiene algún error y ahora no lo hice porque estoy muy cansada :c
Muchas gracias por leer y esperaré sus lindos reviews (L)
