¡Hola mi gente querida! Espero que esten muy bien, aquí les traigo un largo capitulo para que se entretengan y disfruten :) ya falta un par de capítulos y estaría terminando este fic.
Trataré de subir el siguiente lo más pronto posible pero tenganme paciencia que la universidad está siendo un problema succiona vida :c este viernes tengo la presentación del adelanto de mi tesis D: tengo miedo T_T
Sin más ¡A disfrutar!
Capítulo 9: El rescate
El grupo completo iban camino al pueblo en una carreta que se consiguieron, quedaba a unas dos horas de Tres María, el paisaje cambiaba poico a poco, era más desértico y al momento que llegaron al lugar se notaba que era tranquilo, era pequeño pero tenía muchas casas de bonitos diseños como si fuera un sector de descanso.
Estaba atardeciendo cuando se bajaron de la carreta y partieron a la mansión siguiendo al Informante y al resto mientras que Alice llevó a Claire y Joey a la casa donde recibirían a la peque.
Por parte de Gato y Kitty pudieron observar la gran mansión desde una torre, era gigante y tenía un jardín enorme que estaba siendo vigilado al igual que el frontis de la casa.
-Tiene un punto ciego, si suben por ese árbol cercano a la ventana podrán entrar sin que lo vean al segundo piso pero deben tener cuidado, hay guardias en esa planta – dijo el Informante – Tienen que salir por ese mismo lugar.
La pareja asintió observando cuidadosamente los pasos que debían dar. Sin más vacilación comenzaron con el plan, los dos se acercaron corriendo con sus cuatro patas y saltaron el muro con facilidad, una vez en que estuvieron en el otro lado se escondieron en uno de los arbustos, Gato echó un vistazo para ver que no había peligro y siguieron hacia la siguiente zona, se dirigieron al árbol que subieron con rapidez hasta la altura de la ventana. Ambos estaban en la orilla de esta cada uno en un costado. Observaron que había cuatro guardias, uno estaba en el primer pasillo que pudieron ver, otro dos estaban más al fondo del primero cuidando una puerta; que suponían que la peque se encontraba ahí y el cuarto estaba en el pasillo del fondo dándole la espalda.
-Voy por el primero – susurró Kitty – Después nos encargamos de esos dos.
Ok, yo iré por el cuarto – dijo Gato asintiendo.
La gata entró con cuidado esperando que el guardia se diera la vuela y lo atacó pegándole con el mango de su cuchillo detrás de la cabeza desmayándose en el suelo. Kitty se encontró con el gato naranja y atacaron a los otros dos de una forma parecida, finalmente Gato atacó al último.
La zona estaba libre.
-Tenemos que ser precavidos, nos debemos ser brusco con ella – dijo el gato naranja la cual su novia asintió.
Gato tocó suavemente la puerta, luego de unos segundos respondió una tímida voz.
-¿Quién es? – preguntó.
La pareja se miraron y asintieron para ponerse de acuerdo para abrir la puerta al mismo tiempo, lo hicieron con sumo cuidado.
Vieron a la pequeña siamesa sentada en la orilla de su cama y cuando los vio se asustó escondiéndose detrás de un mueble.
-¡¿Quiénes son ustedes?! –Preguntó ella – ¡Si no me dicen voy a gritar!
-Déjame esto a mi ¿Puedes vigilar afuera? – preguntó Gato a su ladrona en un susurro.
-Claro que sí, suerte – dijo besándole la mejilla tiernamente.
Él se dio la vuelta para quedar frente a la siamesa con una gran distancia.
-¡Voy a gritar si siguen acá! – advirtió ella igual de asustada, el gato naranjo le sonrió levemente e hizo el gesto de silencio con su pata.
-Tranquila, no te haremos daño- dijo calmado.
-Es mentira, usted tiene un arma – acusó ella apuntando a su espada.
-Si le paso mi arma a mi novia ¿Te quedarías más tranquila? – le dijo con tono suave. La pequeña asintió.
Gato le entregó su espada a Kitty y se devolvió.
-¿Lo ves? Vengo en son de paz – le contó - ¿Me dejas sentarme en el suelo? Quiero platicar contigo.
-Está bien – dijo con voz tímida y apenas asomándose de su escondite.
-Me presento, soy Gato con Botas y ella es Kitty Patitas Suaves, mi pareja – dijo enseñándole y la gata negra se asomó desde la puerta de afuera y le saludó con la mano sonriéndole –Nosotros trabajamos en ayudar a los demás, quiero que sepas que no te lastimaremos ¿Cuál es tu nombre?
-Rue – le respondió no con tanta confianza
-Mira qué bonito nombre tienes Rue – le halagó y la peque sonrió levemente.
-Pero no puedo confiar en ustedes, El dice que hay mucha gente mala allá afuera y que me quieren robar, me tengo que quedar aquí hasta que sea mayor – dijo ella a la defensiva.
-No es del todo cierto – dijo Gato apenado por el miedo que le han metido – Si te rodeas de gente que te quiere te protegerán y cuidarán.
-¿Y cómo mis padres? El dice que me dejaron abandonada porque no me querían.
Al gato naranja le causó coraje escuchar eso trató de tomárselo con calma.
-¿Sabes qué? Uno no tiene que dejarse llevar por la primera cosa que te cuenten sin antes confirmarlo – dijo el – Nosotros hacemos eso, ayudamos a los demás a descubrir la verdad y por eso estamos aquí.
-¿De verdad? – preguntó Rue.
-Sí, es más, si vienes con nosotros lo descubrirás, tengo a alguien que te puede ayudar con eso – le contó – Y si es así después puedo contarte unas historias si quieres.
-¿En serio? – Preguntó ella iluminándosele la cara -¡Me encanta escuchar historias!
Gato asintió confirmándole y ella aplaudió feliz.
-¿Y cómo cuáles? – preguntó curiosa-
-La historia de los tres frijoles ¿Lo conoces?
-¡Sí!- respondió emocionada.
-¿Qué pasa si te cuento que la vivimos?- volvió a preguntar.
-¡Es mentira no puede ser! – dijo ella sin poder creérselo
-Kitty igual estuvo, te lo puede confirmar – dijo él.
-¡Es cierto! – respondió desde afuera Kitty.
-Wow ¿Y qué más? – preguntó ella interesada.
-Conocí a unos tres pequeños, los Tres Diablos, tienen la misma edad que tú, son buenos amigos míos- le contó.
-¡Genial! ¡Quiero escucharla! – dijo ella, ni siquiera se dio cuenta que se había salido de su escondite.
-Entonces…¿Vendrás con nosotros? Así podré contarte estas historias y conocerás unos buenos amigos nuestros.
-¡Ya!- dijo entusiasmada con la idea.
-Ven, súbete a mi espalda – le invitó, en un principio ella dudo pero luego fue donde Gato – Sujétate bien ¿Ok? – le pidió el y Rue asintió.
El gato naranja salió de la habitación encontrándose Kitty, los tres se marcharon por donde habían entrado corriendo rápidamente, después de pasar el resto de los obstáculo se encontraron con el Informante. Mientras escapaba hacia la casa donde le estaban esperando Gato iba contándole a Rue todos los detalles, quienes eran, que la protegerían y que se divertiría además de contarle que harían en los próximos días menos lo de su papá ya que no era el momento, iba a ser muy tosco en tan poco tiempo. Lo bueno es que la siamesa poco a poco iba confiando más pero se había apegado a Gato.
Una vez que entraron a la casa, Claire fue quien los recibió, al principio Rue no se dio del todo pero al ver que eran de confiar no tuvo mayores problemas, en especial con la gata bicolor quien le había preparado unos ricos muffins.
-Señorita Claire, usted cocina exquisito – dijo ella feliz comiendo – Mucha gracias, nunca había probado esto.
-No hay de que – le sonrió ella acariciándole su cabecita.
-Bueno pequeña Rue – le llamó Gato – Nosotros tenemos que irnos.
-¿Por qué? – preguntó ella haciendo un puchero y poniéndose triste.
-Tenemos que ir a buscar algo pero volveremos pronto – le aseguró el.
-No quiero que se vayan- dijo ella mirando al suelo.
-Velo por este lado Rue, Joey y Claire te cuidaran, no te dejaran sola, ya verás que nos reuniremos en poco tiempo – agregó Kitty.
-¿No es mentira? – preguntó ella.
-No lo es, te lo prometemos – le dijo el gato naranja – Cuídate mucho, agradecemos que confiaras en nosotros- dijo el con una sonrisa y la peque se contagió, les dio un abrazo a cada uno.
La pareja se marchó dejando a Rue comiendo felizmente después que le prometieron lo anterior.
-Oye Rue – le llamó Claire - ¿Te gusta hacer algo en especial?
-Me gusta jugar en el jardín – dijo ella – Pero no me dejaban.
La gata bicolor se extrañó -¿Por qué no te dejaban?
-Porque El me decía que afuera era peligroso y me podían secuestrar – respondió ella como si fuera lo más normal del mundo –Por eso siempre estaba en mi habitación pero me aburría mucho.
-¿Quién es él? – volvió a preguntar.
-No sé…nunca lo he visto pero por lo que me contó Alberto, el me rescató del abandono y por eso siempre estaba dándome órdenes y reglas. Solo con él hablaba – dijo ella un poco triste –Según lo que me decía es para cuidarme.
Claire la miró apenada, supo que le habían creado una mentira y le dolía ver que una niña tan pequeña estaba pasando por eso, era delicado el asunto.
-¡Ya pero no pongas esa carita! Olvidémonos de eso ¿Sí? – Le animó ella - ¿Quieres jugar a algo? – preguntó entusiasmada.
-¡Si, si! – respondió Rue levantándose de su silla.
-¿Te gusta las escondidas? – preguntó Joey quien apareció en la sala de estar.
-No – dijo ella amorrada.
-Es sencillo, no te preocupes – le dijo amablemente – Ustedes se esconden en algún lugar de la casa, yo contaré mientras lo hacen, a lo que llegue a veinte las buscare ¿Ok?
-¡Ya! – dijo muy feliz e ilusionada.
Así fue como empezaron a jugar con ella, decidieron distraerla lo máximo posible para que se fuera olvidando su antigua vida y de paso a que confiara más en ellos.
Se alegraban de escucharla reír…
Gato y Kitty iban en el carruaje camino a San Clemente, estaban sentados en la parte trasera e iban solos. El gato naranja pasó su brazo encima del hombro de ella, acurrucándose a la vez que apoyó su rostro suavemente en la cabeza de Kitty.
-¿Te he dicho lo increíble que eres? – le preguntó la gata.
-Sí, pero me encanta escucharlo por parte tuya – le dijo acariciándole la mano e hizo que se riera por lo dicho.
-Es que…estuviste excelente con Rue, creí que se nos saldría de las manos con lo asustada que estaba – dijo ella.
-Créeme que pensé en lo mismo – concordó – Menos mal que salió todo bien. Ella asintió.
- Tampoco creí que vería tu lado paternal en vivo, imaginármelo ya era difícil – dijo ella bromeando. Gato rió
-Es que todo ese sufrimiento con los hijos de Shrek más lo tres Diablos han rendido sus frutos – dijo en el mismo tono de Kitty.
-¿Quién pensaría que el Amante Peludo tuviera su lado más blando? – dijo ella como si estuviera hablando con ella misma.
-Ah pero solo una ha conocido ese lado – dijo mirándole insinuantemente – Es un privilegio.
-Sí, es cierto, me siento honrada – dijo ella mirándole.
-¿Y tú de cuando aceptas una derrota? ¿Qué te traes entre manos? – preguntó observándola sospechosamente.
-Nada… ¿Qué te hace pensar eso? – preguntó inocente.
-Porque te conozco muy bien – dijo tocándole la nariz de forma juguetona.
-No estoy tramando nada, te lo juro – dijo riéndose.
-Y encima te ríes, te acusas sola – agregó Gato levantando una ceja.
La gata lo miró traviesa - ¿Por qué no me crees?
-Por tu cara en este preciso momento – le dijo como si fuera lo más obvio.
Kitty se sentó encima de él agarrando su rostro con las dos manos mirándole intensamente. Primero beso su mejilla derecha y luego la otra. Gato esperaba que ella lo besara en los labios pero no fue así, la gata se dirigió a su cuello haciendo un pequeño recorrido en él.
-Detente – le dijo apenas – Mira que después no me hago cargo de las consecuencias.
La gata se separó de su cuello sonriendo de forma juguetona -Sería una pena no estar en otro lugar – dijo suavemente y antes de bajarse le mordió el cuello. Gato intentó alejarse por las cosquilla que le había provocado, él no se dio cuenta que se había alejado un buen tanto de la orilla del asiento y cayó al piso de la carroza.
La gata se largó a reír al igual que su novio mientras negaba con la cabeza.
-¿Te golpeaste muy fuerte? – preguntó entre risas aun sin levantarse.
-No- respondió – Ves que tramabas algo.
-¿Y desde cuando esto es tramar algo? – Volvió a preguntar -Solo estoy aprovechando estos momentos contigo.
-No hay caso contigo – dijo negando con la cabeza.
La gata se levantó y ayudó a su novio a pararse sentándose nuevamente, se acomodaron y hablaron otro tanto antes de quedarse dormidos.
0El pueblo San Clemente era enorme y tenía muchos aires festivos, a pesar que era temprano las personas estaban adornando todas las calles con banderines y globos. También estaban instalándose mucho puestos con máscara y puestos de comidas.
Pasaron por la plaza y ambos pudieron ver que estaban armando una especie de laberinto, también alcanzaron a ver una pancarta de la máscara promocionándole y llamando a la gente a visitarla.
La pareja hizo hora para poder universo al festival, cada uno llevaba un morral para llevar las cosas pero Gato llevaba la réplica de la máscara. También compraron unas de estas para ellos y poder unirse a las festividades, la zona de plaza estaba repleto de gente con máscara puesta y se encontraba el laberinto además alrededor de este había una infinidad de puesto y gente.
La idea del laberinto es que debías entrar con alguien y luego te separaban, la idea es que cada uno fuera por camino distinto y al final de este recorrido te dirige a otra zona donde los que lograban superar esta etapa, te juntaban en este sitio junto al resto que superaron el reto y ahí debías re encontrarte con tu pareja (Si no tenía conseguías una momentáneamente) y así podrían visitar la dichosa máscara)
Tanto Gato y Kitty le había agradado la idea de la prueba, así se distraían un poco, prefirieron entrar de inmediato para que no se juntara más gente.
Al principio Gato había ido con cuidado pero al ver que los demás se lo tomaban con diversión se relajó. Avanzaba trotando y por mucho que decían que era mejor ir por la derecha en esta ocasión no fue así, pudo notar que varios tomaba ese camino y luego se devolvían, él fue por el otro lado y le dio resultados.
Finalmente salió y comenzó a buscar a Kitty. Tardó varios minutos en reconocer esos ojos azules.
-Debo reconocer que eso fue divertido – dijo ella agitada de tanto correr y buscar.
-Sí, nos hacía falta cosas como esta – dijo el de la misma forma.
-Un respiro literalmente – Kitty dijo.
Gato asintió - ¿Vamos al siguiente paso?
-Vamos – dijo ella tomándole de la mano.
Se acercaron al mostrador donde le dieron las indicaciones, una vez que entraron a la zona del expositor antes de eso debía hacer una fila además que tenía solo cinco minutos para verlo (ya que para ellos era algo sagrado) después de esto entraría a otro laberinto que los llevaría a otro sector donde debían hacer lo mismo que antes, con la etiqueta que le daría después de la exposición podían entrar a una zona exclusiva y si no querían podían salir del lugar.
Ellos estaba en la cola de espera, les faltaba solo dos pareja para entrar.
-Hay que ser rápidos, no tenemos mucho tiempo – dijo Kitty susurrando al oído.
-Todavía ni sabemos cómo es la seguridad de eso – agregó el.
-Es cierto…-concordó ella.
-Ya veremos como la hacemos – dijo ato actuando normal al ver que se acercaron al guardia ya que quedaron los primeros de la fila.
Pasado los cinco minutos entraron ellos, el salón lucia hermoso, estaba bien adornados, las paredes repletas de pinturas relacionada con la máscara y también tenía varios panfletos sobre la historia de este. En el medio del lugar se encontraba el expositor, era cuadrado y de vidrio que estaba encima de un soporte adornado con unas telas rojas y doradas. Dentro del expositor se encontraba el particular objeto, tenía incrustado piedras preciosas y una especie de cerámica.
No se quedaron mucho tiempo observando ya que se dedicaron en buscar alguna compuerta por donde sacarla.
-Les aviso que les queda dos minutos – anunció el vigilante desde afuera.
-Hay que apresurarse – dijo Kitty.
-Aquí lo encontré – dijo su novio levantando la tela donde pudieron ver un candado y la compuerta, estaba en la base del expositor.
La gata sostuvo la tela mientras Gato forcejeaba el candado con su uña. Rápidamente cedió y abrieron la puerta pequeña permitiéndole bajar el soporte de la máscara. Kitty sacó el objeto con cuidado para que no se notara que alguien anduvo metiendo manos allí luego puso la réplica con el mismo cuidado dejando todo en su lugar.
-¡Listo! ¡Se acabaron los cinco minutos! – gritaron desde afuera nuevamente.
La pareja salió disimulados por la salida que era por el otro lado donde los llevaría al nuevo laberinto.
-Nos vemos en el otro lado – dijo Gato dando un pequeño beso en su boca y ella guió el ojo al alejarse.
A Kitty le pareció más sencillo este nuevo reto que el anterior ya que pudo cruzarlo sin mayores problemas. Además de eso había una mayor cantidad de gente en la zona de reencuentro. La gata estaba en el medio de la gente buscando con la mirada a Gato pero no lo conseguía.
-Hasta que por fin pude encontrarte después de tanto tiempo – le dijo un desconocido por la espalda, Kitty se extrañó dándose la vuelta.
-¿Disculpa? – preguntó ella.
-¿No reconoces ni siquiera por mi voz? – preguntó el.
-Creo que se está confundiendo con alguien – le dijo al gato desconocido, él se rió como si se tratara de una broma.
-¿Qué es tan divertido? – preguntó molesta por su actitud.
-No puedo creer que aún me reconozcas – le dijo – Me ofendes.
Kitty miraba el extraño y negaba con la cabeza además estaba perdiendo la paciencia, lo miró con mala cara.
-Incluso te vi ese día que traías esa bufanda azul, lucias hermosa – dijo él.
A la gata no le estaba dando buena espina, no le estaba agradando porque se estaba comportando como un psicópata.
-¿Puede decirme de una maldita vez quién eres? – dijo enfadada con tanto misterio.
-Te doy una pista y lo averiguaras sola – dijo el desconocido – Se te ha caído algo, te ayudará a recordar – agregó el con aire de irse – Antes que se me olvide, solo quiero recordarte que te estaré vigilando y prontamente nos estaremos viendo las caras, falta muy poco.
Kitty entrecerró los ojos de forma desconfiada y al mirar al suelo le llamó la atención un brillo que había ahí y antes de recogerlo levantó la vista pero el desconocido se había ido.
La gata miró extrañada y luego prestó atención al particular brillo, se agachó para recogerlo mirándolo con detenimiento.
Sus ojos se abrieron ampliamente al reconocerlo y soltó la joya del puro reflejo.
-Oh no…- dijo ella casi en un susurro llevándose una mano a su boca, no podía creerlo.
-¿Kitty?- preguntó Gato cuando por fin pudo encontrarla y al verla en ese estado corrió a su lado - ¿Qué te sucede?
Pero ella no respondía, seguía pegada observando consternada el objeto en el suelo.
-¿Kitty? – Le llamó nuevamente – Vamos no me asustes – le pidió él. Al ver que no obtuvo respuesta la agitó suavemente para sacarla del trance.
-Por favor respóndeme ¿Qué te pasa? – insistió.
-El…el no me dejará tranquila Gato y después de tanto años…- dijo angustiada. Nunca la había visto así – Vámonos de aquí por favor – le pidió.
-Saldremos de aquí pero debes contarme qué te sucedió - le dijo Gato.
-Sí pero no aquí – dijo ella mirando a todos lados perseguida. Gato la tomó de la mano y salieron rápidamente del alboroto. Una vez que se alejaron de la plaza escondiéndose en un lugar apartado.
El gato naranja tomó de los hombros a Kitty y la sentó en una caja, aun la tenía perdida.
-Aquí estamos a salvo – le dijo suavemente – Ahora cuéntame.
Kitty respiró un par de veces para tranquilizarse, cerró los ojos y comenzó a hablar.
"Esto pasó cuando recién estaba agarrando fama por mis labores de ladrona, en ese entonces era muy novata aun. Me habían contactado una de las familias pudiente de ese sector y tenía que ser discreta, ya sabes por la reputación y nadie debía enterarse.
Mi trabajo era simple, tenía que robar una tontera que era muy influyente entre la gente, como siempre la paga era excelente y acepté, no me tomo mucho tiempo y a la mañana siguiente ya estaba en la casa para recibir mi dinero. Ahí vivían humanos y gatos, así que pensé que iría la criada o algo por el estilo pero me equivoqué, fue Marcus…un tipo que se creía un poco más que un príncipe en esa época.
-Buen trabajo – me dijo al cruzar la puerta – Sabía que no nos defraudarías señorita…
-Kitty es mi nombre – le respondí toscamente, su falsa simpatía no me convenció de nada.
-Tranquila, no quise ofenderla – me dijo sonriendo y levantando las manos.
-Aquí está lo que me pidieron – dije dejando el objeto sobre la mesa.
-Ah...directo al grano – me dijo riéndose de mis acciones al parecer.
El dejó la bolsa que contenía mi paga en la mesa, al querer recogerla él me tomó la mano de forma brusca.
-Antes de que te vayas y aprovechando las circunstancias de que estamos solo…- me dijo insinuante.
-Suéltame – le interrumpí quitando mi mano para soltarme de él, tomé mi paga y fui directo a la puerta pero el muy insistentemente se interpuso en mi camino.
-¿Has escuchado esas historias de que las princesas siempre se enamoran de alguien inferior? Este es lo mismo solo que los papeles están invertidos – me dijo.
-Estás loco – le espeté, no daba crédito a las locuras de ese tipo.
-De amor querida – le dijo – Pues bien, eres grandiosa desde que te vi aquel día supe que eras la elegida…- dijo acercándose y puso un diminuto anillo frente a mi rostro para que lo viera.
-Te propongo que te quedes y te cases conmigo, ya verás cómo cambiará tu vida – me dijo como si fuera una orden.
Lo miré sorprendida ¡No podía creer lo que escuchaba!
-Te repito, estás loco, ni siquiera me conoces y tampoco quiero que lo hagas ¡Déjame en paz! – reclamé dando un zarpazo en su mano haciendo que cayera el anillo.
-Seremos una gran familia, nos reconocerán en todos lados – me insistió – Llevaras una buena vida y lo nuestro será hermoso.
-¿Qué no entiendes? – Le dije enfadada -¡No quiero, no me interesa ni propuesta ni tus ambiciones! – Le espeté - ¡No seas ridículo solo me viste una vez como para estar diciendo esas estupideces! – grité sin paciencia.
De pronto el me empujó hacia la pared muy brusco aprisionándome contra él, comenzó a besarme sin mi voluntad y recorrió parte de mi cuerpo con sus mano, yo luchaba con soltar ese agarre, me estaba causando repulsión su forma de ser además de tenerlo tan cerca me asqueaba pero tampoco iba a dejar que me pasara algo por muy novata que fuera.
Finalmente logré acertarle un rodillazo en su estómago alejándolo de mí.
El me miró enfadado - ¡Eres una tonta! ¡Cualquiera le gustaría estar en tu lugar!
-No es el caso imbécil – le dije emputecida. Me di la vuelta para irme pero él se abalanzó sobre mí, antes que pudiera agarrarme me volteé rápidamente golpeándole sus partes. Volví a recoger mi paga ya que se había caído con el forcejeo, por fin pude escapar de ahí.
Al salir le escuché gritar.
-¡Ya verás! ¡Quieras o no estarás conmigo! "
-Ese estúpido se obsesionó conmigo Gato…me persiguió por todos lados incluso ofreció paga si me atrapaban con vida, me buscaban por muchos lugares y huía todo el tiempo, no pude trabajar por un buen tiempo y tuve que ocultarme desapareciendo del mapa. Fue una época muy dura, fue ahí cuando conocí a Claire, ella me ayudó a esconderme y sanarme unas heridas que conseguí por escaparme – contó ella – Pasó un año más o menos antes de poder retomar mis cosas.
Gato la miraba consternado por lo escuchado, él tomó sus manos y depositó un cálido beso.
-¿Por qué no me contaste esto? – preguntó suavemente.
-Ha pasado tanto tiempo que le reste importancia, nunca creí que volvería ese idiota – respondió – De hecho hasta lo había olvidado – dijo mirando al suelo.
El gato naranja abrazó cariñosamente brindándole todo el apoyo posible, el acarició su nuca a la vez que ella apoyaba su cabeza en su hombro. Gato miraba enfurecido al horizonte como si ese desgraciado se encontrase ahí.
No dejaría que le hiciera daño a su quería ladrona, no mientras él estuviera al lado de ella.
Ahora comprendía todo.
-Fue el – dijo el gato naranja – El separó nuestros caminos
-Así es – asintió ella – Pero no tenemos idea donde esta y es posible que en este momento nos esté persiguiendo incluso vigilando- dijo un poco ansiosa.
-Tranquila – le dijo continuando con la caricia.
Kitty no podía, en ese instante sentía que como si hubiera retrocedido en el tiempo, aquellas noches en vela por estar atenta ya que podían atacar para llevársela, viviendo a la defensiva, cada día era horrible sentirse de esa manera.
-Gato quiero irme de aquí – dijo ella – Por favor, me sentiría más segura en la casa de Claire.
Él se separó de ella y pudo ver la angustia en sus ojos, fue un cambio radical a lo que ella estaba en la mañana y le dolía verla en ese estado. Sabía que Kitty podía enfrentarse a cualquier situación pero ese asunto le afectó.
-Claro que nos iremos – le dijo seguro – Pero oye…no te angusties, nos tenemos el uno al otro, no estás sola en esta ocasión – agregó – Recuerda, tu eres mucho más fuerte que él, no dejes que eso recuerdos te flaqueen, si él te ve así con mayor razón intentará hacer algo.
La gata lo miró, le encontró la razón y sonrió levemente.
-¿Qué haría sin ti Gato? – preguntó con voz baja.
El tan solo la contempló profundamente y besó su frente de forma afectuosa.
-Vámonos de aquí – le dijo Gato y ella asintió.
Llegaron a casa de Claire temprano por la mañana, ambos se sorprendieron de encontrar a los dos y a Rue ahí ya que se suponía que volverían después, descubrieron que tuvieron que adelantar el regreso porque estaban dando vuelta todo ese pueblo en busca de la peque.
-¡No puede ser! ¿Cómo no se nos ocurrió antes que él fue causante de todo?- dijo Claire sonando alterada – Kitty ¿Estás bien?
-Mejor, ya no estoy tan ansiosa – dijo con más animo – Gato es muy sabio ¿Lo sabias? – agregó.
-Y encantador – dijo él.
-Sí también- dijo ella rodando los ojos – Al principio me asuste pero al hablarlo pude reponerme.
-Me alegro escuchar eso – dijo ella -¿Te contó que ahí nos conocimos? Ella estaba escapando y la encontré malherida en un callejón, menos mal que fue así sus heridas estaban del terror de lo infectadas que estaban, llevaba varios días sin ser tratadas.
-Eso no me lo había contado con tanto detalle – dijo él.
-Sí…al recuperarse me habló de lo que había pasado y con Mike lo ayudamos – agregó.
-Uf…realmente fueron días difíciles – Que bueno que me topé con los indicados.
-Es cierto – dijo su amiga -¿Qué haremos ahora?
-Eso estábamos hablando pero sería ideal hablar con el Informante, él puede ayudarnos con esto.
-Si- concordó Claire – Pero volverán después de unos días, tendremos que esperar.
-Entonces así será – dijo la gata oscura – Enfoquémonos en cuidar a Rue.
-A propósito de Rue ¿Dónde está? – preguntó Gato.
-Está con Joey, le está mostrando la casa – respondió Claire – No alcanzó a conocerla anoche por lo tarde que llegamos y ella se quedó dormida.
-¿Y qué tal les va? ¿Cómo lo ha tomado? – preguntó nuevamente.
-Está muy regalona, nos hemos dedicado a distraerla y mucho menos tocar ese tema – le dijo la gata bicolor – No se me ha despegado, es un amor – le respondió ensoñadora.
-Te está yendo excelente con la práctica de mamá y papá – le bromeó su amiga.
-Ya empezaste…- dijo ella mirándola mal.
De pronto llegó la pequeña y apenas vio a Gato se le iluminó la cara.
-¡Tío Gato! – Gritó ella emocionada abalanzándose a los brazos del gato naranja - ¡Qué bueno que regreso! ¡Le eché mucho de menos! – Dijo ella enterneciendo al resto luego se dirigió a Kitty – Muchas gracias por traerme aquí.
-No hay de qué – le dijo la gata – Te dijimos que te ayudaríamos.
-¡Sí! Aunque Alberto debe estar buscándome supongo – dijo ella ladeando la cabeza.
-No te preocupes por eso, deja eso atrás, ahora comienza otra etapa en tu vida – le dijo Gato - ¿Quieres hacer algo en especial?
Rue asintió con una amplia sonrisa - ¡Quiero jugar!
Así fue como comenzó otra ronda de juegos para ella, se alegraban de verla tan feliz y riendo de cada cosa que pasaba.
Los días posteriores fueron igual de tranquilo, incluso se arriesgaron a llevarla a las afuera de Tres María donde todo había comenzado. La felicidad que le provocó era inmensa ya que ella no había salido al exterior en meses, todo le parecía nuevo. El grupo se estaban encariñando con ella, era muy dulce incluso Claire la estaba queriendo como si fuera su hija y no se le despegaba de su lado, ella junto a Gato le contaba cuentos e historias también le preparaba cosas ricas y la hacía dormir cada noche.
En cuanto al Informante y los demás retomaron sus labores ya que eran el doble. Optaron que le contarían a Rue sobre su vida y su padre a lo que volvieran así les daría tiempo a que la peque se acostumbrara a ellos y depositara su confianza.
Además esperaron a que se calmara las cosas con la competencia y ver cómo reaccionarían con la pérdida de Rue. Tanto Gato, Kitty y Joey iban diariamente donde los jefes y desde el asunto de las máscara no han vuelto a rastrear nuevos objetos porque supuestamente estaban en receso y se decía que las reglas del juegos cambiarían la cual Leon temía por la vida de su hija.
¿Y qué tal? ¿Les gustó? Espero que si :3 esperaré sus cariñosos reviews, gracias Sebas GG por siempre estar presente aunque echo de menos a los demás :c y también agradezco al resto de los lectores anónimos por leerme ¡Saludos cariñosos!
