¡Hola gente! Vengo de pasadita a dejarle el capítulo porque estoy haciendo un trabajo de la universidad y vengo en modo ninja D: ya que en la semana se me hará díficil hacerme el tiempo de actualizar TT_TT estamos empapelado de trabajos relacionado a la tesis T_T (Cómo me arriepiento haber dicho de pequeña que quería ser adulta para más independecia xD pobre ilusa :v)
¡Saludos, los quiero un montón y muchisima gracias por la paciencia y los comentarios!¡Les deseo una hermosa semana!
Capítulo 10: Desenlace Parte I
"Rue se encontraba en su antigua habitación, se desesperó porque se suponía que estaba con Claire y no ahí. Asustándose mucho más al descubrir que estaba encerrada y todo estaba oscuro.
-¿Tío Gato? –Preguntó ella llamándolo -¿Tía Claire? – dijo buscando a ciega.
De pronto abrieron la puerta bruscamente, haciendo sobresaltar a la pequeña siamesa, era Alberto.
-¡¿Por qué te escapas?! ¿Qué te he dicho sobre eso? – le regañó enojado.
-Lo sé – dijo mirando al suelo con voz tímida y a punto de llorar.
-Entonces ¡¿Por qué lo hiciste? – Volvió a regañarla -¡¿Qué no ves todo el esfuerzo que hacemos por ti?!
-Es que me aburro mucho aquí – dijo sollozando – Quiero hacer cosas nuevas y conocer lugares.
-No sacas nada con llorar – le dijo el no importándole lo que había dicho Rue – Sabes que no está permitido que salgas, no me haré responsable si El te regala por ahí – regañó duramente. La pena no pudo con la peque y comenzó a llorar – Estas castiga hasta nuevo aviso – agregó yéndose de ahí.
Claire se encontraba a solas con Joey en el comedor, ella le había insistido en que se quedara a comer algo ya que no había comido nada durante el día.
Últimamente esos dos se habían vuelto muy amigos y de hecho hasta la misma Rue pensaba que estaban juntos y como se lo negaron, la siamesa esperaba que pronto lo estuvieran para que fuera sus padres adoptivos. Esto hizo sonrojar varias veces a Claire no sabiendo cómo reaccionar a eso.
Joey observaba a la gata bicolor mientras ella hacia unas cosas.
-¿Podrías dejar de mirarme? – dijo Claire al darse cuenta.
-¿Por qué? – dijo relajado Joey.
-Me pone…nerviosa – respondió sinceramente.
-Solo te admiro, es decir, no me malinterpretes pero eres muy especial, no dudas en ayudar al resto y haces de todo para que a nadie le falte nada – dijo el gato de tonos dorado – Ni hablar lo que has logrado con Rue.
Claire se tapó la cara de vergüenza, era obvio que ella le gustaba y escucharle decir esas cosas le ponía aún más nerviosa además que no sabía por qué le causaba ese efecto en ella, solía ser más... ¿Valiente?
-Gracias…no sé qué decir realmente – dijo ella – Solo que me nace ser así.
-Está bien – dijo sonriéndole – Quería que lo supieras.
La gata le sonrió – Es lindo de tu parte, la verdad es que nunca me lo habían dicho.
-Siempre hay una primera vez – le dijo devolviendo el gesto – Pero…te propongo algo.
-¿Qué cosa? – preguntó.
-A lo que termine todo esto… ¿Te gustaría salir conmigo?
Claire quedó helada y antes que pudiera responder, ella escuchó un llanto y pisadas de alguien en el pasillo, la gata bicolor se dio vuelta y descubrió que era Rue.
-Mi niña ¿Qué le pasó? – preguntó corriendo hacia ella para abrazarla. Rue se abrazó fuertemente a ella llorando desconsoladamente.
-Tuve una pesadilla – respondió sollozando –Creí que había vuelto con ellos…y me castigaban porque me escapé – contó tristemente – Parecía muy real Tía Claire, no quiero volver con ellos, quiero quedarme con ustedes, soy muy feliz aquí – agregó escondiendo su cara en hombro de la gata bicolor – No dejen que me lleve – dijo asustada.
-Tranquila – le dijo acariciando su cabecita – Eso no va pasar, estarás aquí con nosotros y te protegeremos – le aseguró mientras la pequeña Rue seguía llorando en sus brazos – Oye…- le llamó suavemente para que la mirara, al hacerlo Claire secó sus lágrimas con sus dedos – No llores más, mira que luce mejor esa linda sonrisa que tienes – le sonrió tiernamente.
-Es que tuve mucho miedo por eso no pude evitar llorar – dijo con voz más calmada.
-No pasa nada – le aseguró -¿Qué te parece si te preparo un vaso de leche y dormimos en mi pieza?
-Está bien – asintió levemente y poco más alegre.
-Siéntate un rato y espérame – le dijo ella.
-Ehm – dijo Joey – Será mejor que me vaya, después hablamos – dijo el gato dorado acercándose a las dos para despedirse.
-¿Mañana vendrá a jugar? – preguntó Rue.
-Obvio que sí, además de eso te traeré algo – le respondió acariciando su cabeza y a Rue se le cambió la cara a una de curiosidad.
-¿Qué es? – preguntó ella.
-Es sorpresa – le respondió sonriéndole – Bien, me iré que descansen bien.
-Adiós – le respondieron ambas.
Una vez que se fue, Claire tenía lista el tazón de leche caliente y tomó de la mano a Rue para dirigirse a su habitación.
-Tía Claire…¿Sabe qué? Pienso que Tío Joey le gustas – le dijo sinceramente.
-Ay Rue que cosas dice – le dijo Claire un tanto nerviosa.
-Es verdad, la forma que la mira es muy tierno – dijo ella subiéndose a la cama una vez que llegaron.
La gata bicolor se llevó una mano a la cara, no puede ser que ella también se unió al clan de molestarla con Joey..
-¿Por casualidad Kitty no te dijo nada? – dijo levantando una ceja.
-No – dijo sinceramente con una sonrisa.
-Estas igual que ella…- rodó los ojos – Ya…toma tu leche que se enfriara – dijo pasándole la taza y la peque le recibió y bebió un par de sorbos.
-Si ella ve lo mismo y yo igual… ¿No cree que tenemos razón? – preguntó de forma inocente y continuó bebiendo.
-Si te digo que sí ¿Me dejarás tranquila? – preguntó Claire.
-No- le respondió riéndose.
-Traviesa – le dijo y ella continuó con su alegre risa.
-¿Se habrá enojado Tío Joey? – preguntó ladeando la cabeza Rue.
-¿Por qué se enojaría? – le respondió Claire curiosa.
-Es que ustedes estaban a solas y creo que interrumpí algo ¿O no? – dijo la peque.
-Ay Dios... qué haré contigo…- dijo entre risa y llevándose la mano en la cara nuevamente – No mi pequeña intrusa, no pasa nada.
-Bu…- dijo ella amorrada dejando la raza en el velador junto a la cama, ya se lo había terminado y bostezó ampliamente.
-Ven, recuéstate mejor, estás muerta de sueño – dijo Claire, la siamesa se acomodó a su lado, la gata bicolor pasó su brazo para que estuviera mejor, luego apagó la vela que estaba a su costado.
-¿Tía Claire? – preguntó Rue
-Dime – le contestó.
-¿Por qué esas personas me mentían? Ellos me contaron que el exterior solo existía maldad y ahora que estoy con ustedes veo que no es así – dijo ella.
-Hay cosas que aún no puedo contar, pero te prometo que lo haremos – dijo ella – Lo que sí puedo decirte es que esa gente no quería que vieras la verdad porque con lo inteligente que eres te darías cuenta de todo, mientras más ignorante eras mejor para ellos – dijo ella.
-Que malos son – dijo ella apenada.
-Exacto – concordó – Pero no te atormentes con eso, lo importante es el presente.
-Gracias Tía Claire, la quiero mucho – dijo ella.
-Yo igual – dijo besándole la cabeza – Ahora duerme que ya es tarde.
-¿Me puede contar un cuento? – preguntó tiernamente.
-Está bien – accedió.
La gata bicolor comenzó a contar la historia, de vez en cuando preguntaba algo para percatarse si se había dormido y a medida que transcurría la historia la voz de la peque cada vez era más soñolienta hasta que finalmente se quedó plácidamente dormida al igual que Claire.
Joey, al día siguiente fue temprano a comprar el regalo que le había prometido a Rue y después fue a la oficina de los jefes, una que vez que llegó ahí encontró la puerta cerrada, ellos estaba en reunión con alguien, llamándole la atención. Decidió tratar de escuchar lo que hablaban pero lo único que oía eran murmullos, había una voz que se le hacía familiar…
"Ok, adiós" – dijo esa voz.
El gato de tonos dorados se echó para atrás para apoyarse en la pared y aparentar una actitud normal, el sujeto que salió de dicha habitación era un gato y lo miró con indiferencia, se notaba altanero y que también pertenecía a esas "razas" privilegiadas, no lo pudo identificar.
-Joey, menos mal que apareciste en el momento oportuno – dijo Leon desde la puerta.
-¿Qué sucede? – preguntó el.
-Necesito que avises a Gato y Kitty que vayan a un encuentro, los quiero aquí en un par de horas.
-Se puede saber ¿De qué se trata? – preguntó.
-Es sobre la competencia, habrá una reunión porque al parecer habrá alguna rebelión, solo es para averiguar y estar al tanto – respondió el humano.
Dicho esto, el asintió y se despidió de ellos ya que no tenía más que hacer ahí.
-¿Cómo que aún no has desayunado? – le retó Claire – ¡Es casi el medio día!
-No alcancé – le dijo el gato dorado sin ninguna otra excusa.
-¡Hola Tío Joey! – le abrazó Rue y el correspondió el abrazo y miró a una molesta Claire quien tenía las manos en la cintura.
-Hola peque – le dijo el - ¿Cómo dormiste?
-Muy bien – respondió con una amplia sonrisa.
-Me alegro – le dijo Joey – Ahora cierra los ojos – agregó y la siamesa así lo hizo, le entregó su regalo en sus manos y de inmediato abrió los ojos.
-¡Un peluche! ¡Qué lindo! – dijo apapachando el nuevo juguete - ¡Muchas gracias, está precioso!
-De nada – le dijo feliz al verla emocionada.
En ese momento justo entró Gato y Kitty a la sala de estar y la pequeña se dirigió a ellos.
-¡Mamá y papá se están peleando! – acusó la pequeña con cierta travesura.
-¿Quién? – preguntó el gato naranja confundido al igual que Kitty.
-Tía Claire está retando a Tío Joey porque no desayunó – le contó a ambos.
Kitty no pudo evitar carcajearse contagiándole la risa a su novio mientras que Joey miró hacia un lado un tanto avergonzado y Claire se mandó un palmazo en la frente.
-Cuánto sabe esta chiquilla – dijo la gata oscura dando los "cincos" con la pequeña Rue – Tu sabes que los niños dicen la verdad ¿o no?
-Cállate Kitty – le dijo su amiga.
-¿Por qué tan malhumorada? – le dijo con cierta cizaña y con una sonrisa triunfal.
-Rue creí que estabas de mi lado, me has condenado – le dijo la gata bicolor.
-Estoy del lado de la verdad – dijo ella tiernamente.
-Muchas gracias – dijo con ironía.
-No hay de que – agregó Rue.
Luego de la ronda de bromas, el grupo completo se sentó en la mesa a comer algo, Joey aprovechó de poner al día sobre los planes de los jefes a la pareja así que pronto se tuvieron que ir.
Resulta que apenas la pareja llegó a la oficina, de inmediato lo mandaron en una carreta a la zona de la reunión, a esa altura ya era de tarde pero aún no llegaban a su destino.
Kitty iba mirando pensativa por la ventana y Gato la contemplaba.
-¿Te sucede algo? – preguntó el haciendo que ella se sobresaltara levemente, le había pillado despistada.
-Ah…es que siento que cada vez que salimos de Tres María me siento…expuesta – dijo ella – Recuerdo esa vez que del pueblo, la gente de Marcus siempre me encontraban, ahora siento lo mismo – contó – Además es raro que nos envíen a esto después de varios días de inactividad ¿O no?
-Sí, en eso tienes razón y en esta ocasión Joey no nos acompaña – concordó el, Gato tomó la mano con cariño acariciando el dorso -No te preocupes de Marcus, ese mal nacido está planeando algo pero no ha hecho nada porque estamos juntos y complica actuar – le dijo.
-Arg…me siento como esas princesas en apuro – dijo cabreado.
-Te equivocas, yo diría que eres más una guerrera que una princesa – le dijo – Te agobias porque no te gusta sentirte insegura.
-Siempre dando en el punto – dijo apoyándose en su hombro cariñosamente.
-Mi idea es siempre hacerte sonreír – le dijo – No contaba que un psicópata arruinara mis planes – dijo bromeando.
- Sí… yo tampoco – dijo Kitty – O sea…me perdió el rastro hace mucho…lo que me intriga es como deshacernos de él o enfrentarlo…y mientras más tiempo pasa más se nos acerca – dijo un tanto ansiosa – Me da miedo que te haga algo, sería mi culpa.
Gato tomó las mejilla de Kitty para que le mirara directamente a los ojos, nuevamente pudo ver nerviosidad en esos orbes azules que tanto le encantaban.
-Ya veremos como solucionaremos eso mi señorina…pero tienes que tener claro es que no es tu culpa, no te sientas así en caso que me pasara algo – dijo el – Nos tnemos el uno al otro y con eso estamos más que seguros – agregó – Recuerda que somos un equipo y también tenemos un buen grupo de amigos que nos respalda.
-Si es cierto – dijo sonriendo levemente, después de eso ambos se dieron un profundo beso pero no pudieron continuarlo ya que la carreta se detuvo bruscamente.
Joey había salido a comprar unas cosas que le había pedido Claire porque ella no podía salir con Rue.
Él iba pensativo porque ella aun no le daba respuesta a lo que le había preguntado la noche anterior. Joey no se iba con rodeos, tenía claro y asumido que le gustaba la gata bicolor contando que el resto del grupo ya se había dado cuenta de la atracción de ellos dos solo se preguntaba porque ella actuaba tan… ¿Nerviosa?
El gato dorado estaba pagando unas verduras y repentinamente sintió una presencia detrás de él eran dos hombres corpulento con cara de malas pulgas.
-¿Necesitan algo señores? – preguntó normalmente.
-Vendrás con nosotros, tu sabes de algo que fue nos fue robado – dijo uno.
El gato ingles pudo reconocer que era uno de los vigilante de esa mansión donde tenían a Rue…El entrecerró los ojos.
-Creo que se equivocaron, no tengo nada que ver con eso, soy un simple extranjero – dijo haciendo notar su acento.
El vio que no le creyeron nada y en un momento de silencio aprovechó de botar un montón de sandias y distraerlo. Con rapidez comenzó a correr entre el gentío y creando más distracción en el camino, una vez que pudo deshacerse de ellos. Se fue directo a casa de Claire tocando la puerta con suma urgencia.
La gata bicolor abrió la puerta encontrándose a un agitado Joey, el entró velozmente.
-¿Qué pasó? – preguntó asustada al verlo en ese estado.
-Tenemos que irnos pero ya – respondió – Están buscando a Rue, no sé cómo supieron que está acá pero me ubicaron, no cabe duda que vendrá para esta casa – contó y Claire se llevó las manos a la boca por el asombro – Agarra lo primordial y vámonos de este pueblo – dijo con urgencia.
Justamente en ese instante Rue estaba entrando donde estaban ellos y escuchó lo que pasaba, quedó como piedra y no se tardó en aparecer las primeras lágrimas.
-No quiero que me lleven – dijo con voz ahogada.
Claire fue donde ella y se agachó para quedar a su altura.
-No dejaremos que eso pase ¿Ok? – le aseguró – Quédate con Joey, iré a buscar unas cosas para irnos.
La gata bicolor partió por un morral donde echó unas mantas, comida y unas yerbas, luego de eso dejó una breve nota en la habitación de Gato y Kitty detrás de un mueble apenas asomándose la hoja previniendo cualquier intrusión, su amiga sabría buscar en caso que llegaran y no los encontraran.
Al salir de casa, Claire llevaba de la mano a Rue, la peque, asustada, cargaba su peluche arrimándose en el buscando protección mientras que Joey cargaba el morral.
Estaba por esconderse el sol, el trio pudo conseguirse transporte en una carreta de hgeno yendo como polizones.
Por suerte Rue estaba dormida en los brazos de Claire ya que llevaban varios horas de viaje.
-¿Qué vamos hacer? No podemos escapar todo el tiempo, es mucho estrés para ella – dijo mirándola.
-No sé…- dijo inseguro – Algo se nos va ocurrir… ¿Cómo averiguaron todo en tan poco tiempo?
-Algo hicieron…pero no quiero que se la lleven, no se lo merece, es una niña solamente – dijo afligida.
-Lo sé…- respondió igual de preocupado.
o-o
-¿Qué sucedió? – preguntó Kitty mirando por la ventana para ver si podía observar algo desde ahí.
-Te dije que te encontraría Kitty – dijo una conocida voz desde afuera.
La gata abrió los ojos en par en par, sorprendida y miró casi por reflejo a Gato. El gato naranjo cambio de postura a una más defensiva apenas escuchó esa voz. Esto ayudó a su novia.
Nadie le haría daño a Kitty, no si él se encontraba a su lado para apoyarla y defenderla. La pareja salió de la carreta donde se encontraron frente a frente a Marcus.
-Hasta que das la cara – acusó el gato naranja una vez que bajaron de la carreta, los dos lo miraron de forma indiferente.
-¿Y eso importa? – preguntó como si nada.
-Sí, porque eres un cobarde y actúas como un enfermo – le respondió – Todo a escondidas ¡¿ Por qué no nos enfrentaste?!
-La idea es que luciera un juego – dijo con una sonrisa socarrona – Aunque debo reconocer que ustedes dificultaron las cosas.
-Y una mierda – dijo Gato -¿Qué tienes en la cabeza? Ella no te quiere – agregó - ¡Entiéndelo de una puta vez!
-Te equivocas, Kitty no lo ha reconocido totalmente – dijo Marcus – No la culpo de todos modos.
-A ver…de qué manera te lo hago entender – dijo Kitty dando un paso – Nunca he sentido nada por ti, tampoco pasó algo en el pasado ¿Qué te hace pensar que ahora es distinto idiota? ¡Déjame en paz con tus estúpidas persecuciones!
-Ya la escuchaste – dijo Gato firmemente – No es necesario que armes toda esta escena, deja tranquila a Kitty – re afirmó.
-¡Qué tanto hablas tu si le hiciste daño mujeriego de mierda! – acusó Marcus.
-Eso no es de tu incumbencia – se defendió Gato.
-Claro que si – dijo -¿Tú crees que no vi a Kitty mal? ¿Y tú pasándola súper bien?
-¡A causa tuya! – dijo Kitty dirigiéndose a él empujándolo bruscamente.
Repentinamente al hacer eso aparecieron varios guardias secuaces de Marcus, el tan solo sonreír creyéndose superior ante ellos.
Gato tomó de la mano alejándola de él, temiendo que se le abalanzarán a ella, se puso adelante para protegerla.
-Da igual, no pueden hacer mucho que digamos – dijo regocijándose con la situación a la vez que la pareja lo miraban con odio – Invité a unos amigo de San Ricardo, supongo que te suena ¿O no? – dijo el, en ese instante apareció El Comandante junto a un escuadrón con una carreta de prisión lista.
Ambos le tomó esto por sorpresas y dieron unos pasos hacia atrás, se miraron mutuamente confundido en que hacer, prácticamente estaban rodeados, aun así lucharían en caso que suceda algo.
-Ya saben que hacer – ordenó Marcus depositando una bolsa de dinero en la mano del Comandante y se marchó en su carruaje.
Los enemigos se le acercaron amenazadoramente pero era verdad, le superaban en número, los de San Ricardo y los de Marcus contra ellos dos.
La pelea comenzó, valientemente se coordinaron en pelear, pudieron desarmar a varios, ambos se defendían pero eran inagotable, seguían aparecieron como hormigas…estuvieron así por varios minutos.
Llegó a un punto que era imposible hasta que a Gato le golpearon la muñeca haciendo que cayera su espada y luego un golpe en su estómago, Kitty se aterró y quiso acercarse a él para socorrerlo descuidando a los contrincantes quienes le agarraron de las manos a su espalda, inmovilizándola. La gata se agitaba desesperadamente para soltarse del agarre maldiciendo a los guardias, en un momento sus miradas se cruzaron y Gato lucia apesadumbrado con ojos tristes y agotados.
Se lo llevaron quien fuera un estropajo a la carreta de prisionero, halándolo y lo empujaron a la carreta. Gato miró hacia atrás como si estuviera diciendo "lo siento" con sus ojos. Kitty a esas alturas le corrían las lágrima de impotencia de no poder hacer nada y verlo alejándose cada vez de ella, estaba asustada de que no lo volviera a ver..
Tan solo sentía ese vacío en su pecho y miedo a la incertidumbre…
Fue la última vez que vio los ojos de su querido Gato antes que la subieran a otra carreta, era una especie de sótano con rueda, todo estaba oscuro y se encontraba sola.
-¡Déjenme salir! – gritó ella golpeando con su puño la puerta cerrada.
Se dejó caer en sus piernas apoyándose en dicha puerta, sintiéndose derrotada llorando. Su preocupación era Gato…no sabía que planes tenían en San Ricardo con el. Por si fuera peor no podía hacer nada, era una prisionera más.
Joey, Claire y Rue se habían bajado de la carreta ya que tomaría otro camino y la idea era alejarse del radio del peligro yendo hacia otro lado.
Se encontraban en un campamento improvisado con su fogata para el fr{ip.
-Tío Joey- le llamó la siamesa.
-Dígame – le respondió.
-¿Usted cree que ya no estamos en peligro? – preguntó.
-Eso espero- contestó – Pero no temas, nos dirigimos a una zona segura, espero encontrarme con unos amigos que podrían ayudarnos – agregó y la peque asintió.
-¿Le puedo hacer otra pregunta? – dijo tímidamente.
-Adelante – dijo el animándola.
-¿Por qué tiene un acento tan raro? – preguntó ladeando su cabeza curiosa. El gato dorado y Claire se echaron a reír.
-Porque no soy de aquí, soy inglés – le contestó – Mi idioma nativo es ese y no el español.
-Oh…¿Por qué vino para acá? – volvió a preguntar.
-Solo por trabajo pero no es primera vez que vengo, he hecho muchas cosas, gracias a eso aprendí este idioma – le respondió.
-Vaya...usted es alguien muy interesante – halagó la pequeña de forma amorosa – Ya veo porque Tía Claire le gustas.
-¡Rue! – le dijo la bicolor avergonzada y Joey soltó una gran risotada.
-¿Qué? – Preguntó inocente –No es nada malo, no sé porque se altera tanto.
-Hablas como si fueras una adulta – le acusó Claire.
-Es porque estoy creciendo ¿O no? – preguntó ella para sacarse la tangente.
-Si claro, cuando te conviene – dijo ella y la peque soltó un puchero.
-Es que quiero que sean mis padres adoptivos entonces tengo que decir cosas como esas – dijo mirando al suelo – Necesito verlos juntos para eso.
Claire se llevó un palmazo en la cara, estaba entre nerviosa y muy avergonzada.
-¿Sabes Rue? – dijo Joey – Concuerdo contigo además que ella no me ha respondido una pregunta.
La gata bicolor quedó muda, es decir, ahora resultada que se había aliado con la peque…y ella que pensaba que le diría otra cosa.}
-¿En serio? – Preguntó interesada -¡Tía Claire! ¡Qué feo que haga eso!
-Es que no me lo puedo creer…-dijo ella negando con la cabeza.
-¡Tiene que darle una respuesta! – dijo ella mirándola con ojos tiernos.
-¿Usando una niña para obtener una respuesta? – se dirigió Claire a Joey, fulminándolo con la mirada.
-No me dejaste otra opción – dijo elevando sus hombros, excusándose.
-¿Y qué dice? ¡Quiero saber! – dijo impaciente Rue.
-Metiche – respondió y la siames le sacó la lengua juguetonamente. Claire exhaló – Ya…está bien- dijo sin opción – Sí, quiero salir contigo – contestó.
-¡Bien! ¡Me alegro escuchar eso! – dijo triunfal.
-¡Pero…! – Dijo Claire determinada – Hablaremos de esto después – le advirtió apuntando a la situación.
-Wii – dijo feliz Rue abrazando a Claire.
Luego de eso, Joey ayudó a preparar algo de comida a la vez que Claire hacia dormir a la pequeña acariciándole la cabeza para relajarla ya que se había vuelto nerviosa otra vez. Una vez que se durmió ambos hablaron de lo que harían los próximos días para el resguardo de Rue. Barajaron ideas tales como en ir donde Mike por ayuda ya que era de confiar, buscar al Informante para darles una mano o incluso buscar algunos amigos de Joey pero era complicado porque no tenían un transporte contando que tenían idea que tan cerca estaba el enemigo.
Por desgracia a la mañana siguiente fueron atacados sorpresivamente por un grupo de los mismos que le había reconocido a Joey en Tres María.
El gato ingles se quedó peleando para darle tiempo a Claire para correr junto a Rue adentrándose en el bosque.
-No mires para atrás – le pidió la gata
-¡Tía Claire! – gritó asustada y al borde del llanto –¡ Pude ver a Alberto, viene tras de mí, no quiero irme con él!
-¡No mientras este contigo! – le aseguró.
-¿Y tío Joey? – preguntó
-¡Estará bien! – dijo casi mintiéndole ya que ni ella sabía que pasaría con el – ¡Ven por aquí! – dijo doblando bruscamente a la derecha.
Mientras corrían repentinamente Claire sintió un pinchazo en su hombro, haciéndola tropezar y caerse al suelo junto a Rue.
-¡Tía Claire! – gritó acercándose a ella con sus cuatro patas.
-Tranquila – dijo voz leve, se llevó una mano a la zona afectada descubriendo que era un dardo adormecedor, se lo quitó de un movimiento.
-¿Se encuentra bien? – preguntó asustada la peque. La gata bicolor apenas podía reaccionar ya que le estaba haciendo efecto rápidamente. No alcanzó a respóndrle ya que en cosas de segundos llegaron los enemigos.
-¡Vamos Rue! – dijo Alberto agarrándole de una mano de forma brusca.
-¡Suéltame! – luchó sin éxito la pequeña - ¡Tía Claire! – gritó nuevamente alzando la mano para agarrar la mano de la gata.
-No – dijo con voz rasposa levantando la mano a duras penas y poco a poco la vista se volvía más nublosa – No – repitió al ver como se alejaba y la cara de miedo de la pequeña Rue luchando en los brazos del humano.
Fue lo último que vio antes que se le cerrara los ojos por completo.
Joey se despertó gracias al sol que le dio en plena cara, sentía adolorido la nuca y le escocia la palma de la mano.
Pestañeó un par de veces y observó su mano que tenía un corte. De pronto al ver eso recordó todo.
Se levantó de inmediato y no vio a nadie, solo el rastro de una pelea, un solo desorden en su campamento improvisado y la fogata se había convertido en brasas. Se llevaron a Rue…
¿Y Claire?
Se asustó el doble y comenzó a rastrear las pisadas que dejaron los otros que iban camino al bosque, buscaba sin parar. Y después de varios minutos pudo encontrarla en el suelo, tomo su muñeca en busca de pulso, que por suerte encontró. La cargó al campamento donde comenzó a despertarla con la yerba aromática que había en el morral.
La gata bicolor movió la nariz reaccionando a los olores, pestañeó un par de veces y pudo ver a Joey.
-No… - dijo sentándose de un sopetón - ¡Le he fallado a Rue! – dijo ansiosa – ¡Se la han llevado y ahora debe estar muy asustadas! – agregó entristecida mirando al suelo – Hubieras visto su cara…- dijo esa oración con la voz cortada.
-No es tu culpa – le aseguró Joey.
-¡Sí que lo es! – se reprochó ella.
-Claire, mírame – dijo el firme y ella le hizo caso – No fue ni tu culpa, ni la mía, hicimos todo lo posible y lo peor que podemos hacer en este momento es quedarnos de brazo cruzados – agregó el – Si queremos volver a ayudarla tenemos que movernos ahora, no sacaremos nada buscando culpables – dijo con determinación.
La gata bicolor lo miró, encontrándole la razón. Ella se secó las lágrimas asintiendo de forma segura.
-Así me gusta – le sonrió.
-Pero… ¿Qué haremos? – preguntó.
-Devolvámonos a Tres María, vayamos donde los jefes y contarlo lo que sucedió quizás podremos movernos más rápido.
Claire asintió de acuerdo. Antes de marcharse, rescató unas cosas y curó la mano de Joey. Por suerte cuando iban caminando hacia el pueblo consiguieron que los llevaran en una carreta de mercancía y en pocas horas llegaron a Tres María.
Ambos corriendo hacia la oficina y entraron sin permiso descubriendo en ese instante que ello estaban empacando sus cosas con intenciones de irse del lugar.
-¿Qué sucede aquí? – preguntó extrañado, por lo que Joey sabía aun no tenían planeado irse.
-Lo mismo te pregunto a ti Joey – dijo en un tono tosco – Ni siquiera deberías estar aquí.
-¿Qué? – preguntó muy confundido, no entendía a lo que se refería y mucho menos porque se dirigían de esa manera.
-¿Y? ¡No vas a decir que tú siempre supiste el paradero de mi hija desde que te contratamos? – acusó el siamés - ¿Me viste la cara malnacido?
-Esperen, no estoy entendiendo nada – dijo el -¿Dónde mierda sacaron eso? – preguntó enfadado.
-¡Eso que importa! – dijo el humano seriamente.
-Creo que se están confundiendo – dijo defendiéndose – Es más, nosotros veníamos a pedirle ayuda urgente – contó – Hace varios días nosotros rescatamos a su hija en uno mansión en un pueblo cercano, desde ese día la hemos cuidado, eso hasta hoy.
-¡Ayer fuimos atacados, se querían llevar a Rue y escapamos de Tres María, desafortunadamente nos alcanzaron y nos la arrebataron! – dijo con angustia Claire.
-¿Qué? – dijo perplejo Leon.
-Lo que escuchó – aseguró Joey – Se la íbamos a decir pero fue por seguridad que no lo contamos antes, estábamos planificándolo hasta que pasó esto – agregó – No se le han contado ni quien, pero nosotros junto a Gato y Kitty tomamos la carta del asunto al saber que su hija estaba siendo usada de esa manera.
-Oh mierda…- dijo el siamés llevándose la mano a la cabeza comprendiéndolo todo.
-¿Qué sucede? ¡¿Me pueden explicar?! – exigió Joey
-Vino un socio nuestro…Marcus, conversó con nosotros confirmando una información- dijo el humano.
-Me preguntó sobre Gato y Kitty también preguntó por su amiga curandera – agregó apuntando hacia Claire – Le dije que sí - dijo
-Entonces nos dijo que ustedes tenían oculta a mi hija pero que no me preocupara, que él se encargaría para que no sospecharan nada – contó el siamés – Me pidió que enviara a Gato y Kitty a una falsa reunión así podía rescatar a mi hija más fácilmente.
Claire abrió los ojos ampliamente – Perdón ¡¿Dijo Marcus?! ¡¿Cómo es? – preguntó ella alterada.
-Un gato de raza…es de nuestro círculo – respondió a la gata el humano, quien se quedó mudo por la información.
Joey perdió la paciencia con todo lo averiguado
-¡¿Cómo se les ocurre que nosotros la teníamos todo este tiempo si ni siquiera sabíamos de ella hasta que lo supimos por nuestros medios?! – gritó - ¡¿Tienen idea del gran error que cometieron al desconfiar de nosotros y confiar en u imbécil?! – agregó enfadado - ¡¿Saben lo difícil que poder ser conocer el nuevo paradero de Rue?! ¡¿Saben del miedo que le provocaba ese tal humano Alberto?!
Los dos estaban estáticos sin poder decir nada…
-Alberto…es la mano derecha de Marcus…también estuvo hace unos días por aquí… - agregó el humano.
-¡Genial! ¡Simplemente genial! – dijo alterado Joey - ¡Lo siento que se lo diga pero ustedes la han fregado bien, todo este tiempo su enemigo estaba en sus narices manipulándolos sin asco!
-Maldito hijo de puta – soltó Leon enojado consigo mismo.
-¡Claro es lo único que puedes decir! ¡Tremendo cagazo que se mandaron! – dijo aun alterado, Claire por su parte sostuvo el brazo de el para intentar calmarlo pero no fue suficiente - ¡Ese tipo mantuvo oculta a su hija por todos lados, ahora es probable que lo vuelva a hacer!
-Joey te recuerdo que somos tus jefes aun – le advirtió uno de ellos.
-¡Desde ahora ya no! ¡Ni mío, ni de Gato ni Kitty! – soltó el - ¡Nos vendieron a todos! ¡Con qué cara me vienes advertir eso! – sentenció – Nosotros nos encargaremos de Rue! – dijo determinado con aire de irse.
Tanto Leon como su compañero se quedaron en silencio nuevamente, no tenían que decir para decir verdad.
-Vámonos de aquí – dijo un poco más sereno hacia Claire y ambos se encaminaron hacia la parte.
El siamés habló antes que se marcharan.
-Gato y Kitty se dirigían cerca de San Clemente, es lo único que sabemos.
Joey tan solo asintió y se fue junto a Claire del lugar para dirigirse a la casa.
-No tenemos mucho tiempo – dijo pensativo el gato de tono dorados.
-Puedo contactarme con el Informante, Alice me enseñó en casa que ocurriera una emergencia – aportó ella.
-¡Sí! ¡Es buena idea! – le dijo – Nos llegaran refuerzo, cuéntale la situación – le apoyó – Y nos vamos pitando a ver si podemos ayudar a Gato y a Kitty.
-Espero que sea así…Marcus tenía todo planeado, pudo manipular a los otros dos, nos separó para que fuera más fácil capturar a Rue – dijo entre
pena y rabia.
-Lo importante es que estamos actuando, sé que podemos rescatarla – aportó el.
Ella asintió de acuerdo, la gata bicolor elaboró la carta contándole los sucesos reciente, que necesitaban ayuda lo más pronto posible.
Luego de eso, ambos salieron nuevamente. Claire se dirigió a una de las rutas de los mensajeros de la bando del Informante, dejando la marcacorrespondiente. Hecho esto se consiguió unos caballos y salieron del pueblo.
Espero que le haya gustado, les prometo dejar listo el otro capítulo a lo mucho este fin de semana :3 Disculpen en serio T_T
