Hola a todos los lectores,ya ni me molestaré en pedir disculpa y dar las excusas porque agravan la falta :c pero traigo las siguientes noticias y sucesos que pasaron el año pasado la cual dificultó el avance de la historia. Finalmente terminé mis estudios universitarios, la tesis es como una cría, en serio, creo que succionó mayor parte de mi tiempo junto a mi grupo de tesis xD
Además, no sé que pasa pero internet está en la mierd (estoy en el campo) es estresante, ya olvidé cuando fue la última vez que vi un video sin interrumpciones -.- y antes si se podía :c pero bueno, aproveché el tiempo de todas forma, pasé al limpio y arreglé el fic :3
De resumen del capítulo anterior: Quedamos en que se llevaron a Kitty y además a Rue quienes fueron capturadas por Marcus y asi lograr sus planes.
Capítulo 11: Desenlace Parte 2
Kitty aún se encontraba en esa carreta, no sabía cuánto tiempo ha estado ahí, ni cuanto tiempo había pasado desde la pelea, solo estaba pendiente si es que encontraba alguna oportunidad o descuido por parte de ellos para escaparse. No le daría en el gusto a ese tipo, no era nadie para que la estuvieran reteniendo de esa manera...
En ese rato se detuvo, ella se puso de pie a ver si escuchaba algo. Agudizó su oído.
-Y te dejaré aquí castigada para que aprendas en la oscuridad – advirtió y el desconocido abrió la puerta de su prisión-carreta.
Dentro de lo oscuro que estaba pudo ver a alguien pequeño que lloraba y arrojaron bruscamente para luego cerrar la puerta.
-¿Rue? – preguntó Kitty reconociéndola.
-¡Tía Kitty! – dijo sorprendida y levantándose de un movimiento corriendo a sus brazos –Que bueno encontrarla a usted – dijo ella entre lágrimas.
-¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? – preguntó de inmediato.
-Estoy bien, solo que tengo un poco de miedo, no sé qué le hicieron a tía Claire o tío Joey – dijo ella – Además que me retaron en todo el camino – agregó con la mirada en el suelo.
-Ya está…tranquila peque – dijo cariñosamente y la abrazó para consolarla – Fuiste muy valiente.
-No es así, no pude zafarme de ellos – dijo aún más triste.
-Te equivocas, luchaste con ellos y eso es de valiente – le aseguró – Tienes que estar calmada, estás conmigo y no dejaré que te hagan daño ¿Ok?
-Ok – dijo tímidamente - ¿Y qué haremos?
-Tenemos que buscar una manera de salir pero todavía no – dijo ella – Con paciencia lo lograremos.
Kitty tenía una idea en mente, mejor dicho un plan B en caso que fallara el primero ya que aún tenía que elaborarlo.
-Oye… ¿Tú sabes por qué el pueblo de Tres María se llama así? – le preguntó para distraerla.
-No – respondió negando con la cabeza también -¿Me lo puedes contar?
-Claro que sí – contestó – Es una referencia para llegar al pueblo. Las Tres María son las estrella que están alineadas, estas se pueden ver encualquier parte del mundo y cada una de ella tiene un tamaño distinto – contó ella – Por ejemplo la que está en el medio es la más grande y brillante, hay otra más pequeña e ilumina menos por último la del otro costado es término medio – agregó – Lo interesante es que donde estés, tomes como referencia la estrella más gigante y luego visualiza la mediana, ella apuntara hacia el pueblo y caminas a esa dirección sin perderte en especial si estas en un camino.
-Wow – dijo sorprendida – No tenía idea ¡Qué genial!
-Nunca lo olvides, te puede ayudar en cualquier momento – le dijo Kitty.
-Jamás lo olvidaré, más si me lo contó usted – le dijo.
-Eres muy linda Rue – le acarició la mejilla la gata negra.
-Gracia tía Kitty – le dijo con un sonrisa.
-Dime Kitty solamente – dijo ella – No soy tan vieja – agregó en tono de broma haciendo reír a la pequeña.
-Lo que usted diga Kitty – dijo Rue.
Nuevamente el carro se detuvo, interrumpiendo su conversación y abrieron la puerta -Marcus desea hablar contigo – le dijo uno de sus secuaces.
-Qué interesante - dijo ella sarcásticamente -Dígale que yo no – le espetó.
-Es una orden – le advirtió.
-No me interesa nada de el – dijo sin importancia.
El personaje, quien era un humano, le haló fuertemente de la muñeca.
-¡Kitty! – gritó la pequeña.
-Tranquila, no pasa nada, ya volveré – le dijo para que no se alterara. Optó por no luchar para que no se asustara.
Al bajarla pudo ver sentado en un sofá frente a una hoguera. Ella lo miró con odio.
-Amárrenla a ese árbol – ordenó – Disculpa querida pero es para prevenir.
-No me llames así – dijo la gata tajante.
-Deberías acostumbrarte – dijo haciendo caso omiso.
-Seguro – dijo sarcástica – Había olvidado que algo te falla en tu cabeza.
-No te preocupes, ya verás que poco a poco empezarás a quererme, así funcionan las cosas – dijo Marcus.
-No…en tu sociedad funcionará así en la mía solo elegimos a quienes amamos, en mi caso es Gato – le espetó – No lo dejaré de querer nunca.
-Deberías hacerlo, quizás que destino mortal le espera allá en San Ricardo.
La gata se enfureció -¡¿Qué le vas a hacer?!
-Lo que se merezca – respondió.
Kitty se quiso abalanzar pero obviamente las ataduras se lo impedían -¡Maldito!
-Es tu culpa de todas forma – acusó el – Deberías reconocer mi trabajo, intervenir sus cartas no fue sencillo, tampoco robar tu máscara y hacerle creer a ese muerto de hambre que ya no estabas en este mundo.
A Kitty se le caía las lágrimas de rabia e impotencia a la vez sus ojos echaban fuego literalmente.
-¡Eres un enfermo de mierda! ¡Un egocéntrico que cree que con dinero puede tener a todos a tus pies – le gritó.
-Se me está colmando la paciencia contigo. Tendré que educarte – dijo seriamente.
-¿Debería importarme idiota? – preguntó la gata irónicamente.
Marcus se levantó de su silla para acercarse a ella.
-¡Tienes que respetarme! – le apuntó prepotente con el dedo.
-Olvídalo – le desafió.
Sin previo aviso Marcus le abofeteó fuertemente su mejilla provocándole una herida en su boca.
-Espero que con eso aprendas – le espetó agarrando su mentón mirándola desafiante – De paso te quedaras aquí – agregó y la soltó bruscamente. Kitty lo fulminaba con la mirada respirando agitadamente.
El gato se marchó a su carruaje dejándola sola.
Kitty estaba enfadada, no podía creer todo lo que armó para arruinarle la vida, en especial el daño que provocó con todo eso.
Pero ahora lo que le preocupaba muchó más el bienestar de Gato y también el futuro de Rue que lo serios problemas de locura de ese...
Claire y Joey galopaba por los caminos que llevaban a San Clemente, encontrandose nuevamente con el atardecer. Luego de varios metros se toparon con un montón de guardias escoltando una carreta que parecía una prisión que se dirigía en dirección contraria.
-Detente – le dijo a Claire frenando bruscamente al equino – Escondámonos – agregó saliendo de camino la cual la gata le siguió.
-¡Shh! – silenció uno de ellos -¡Deja de maullar! – gritó ya que Gato no se había detenido hacer eso en todo el camino.
La casi pareja reconocieron la voz de Gato, rápidamente elaboraron un plan improvisado. Claire se haría la perdida en el camino mientras Joey atacaría silenciosamente.
La gata bicolor caminaba con el equino actuando desorientada.
-¡Hola! ¿Qué tal? – saludó ella.
-Aléjese usted – dijo uno de ellos.
-Disculpe es que necesito ayuda, estoy perdida – dijo Claire – La verdad es que me he desorienté.
-No seas pesado – le regañó el Comandante.
-Si es que…- comenzó a contar ella yéndose por las ramas para darle el mayor tiempo posible a Joey.
Hablando de él, se escabulló por atrás, escondiéndose en un arbusto, pudo ver que había tres vigilantes. Rápidamente distrajo a uno con un ruido que provocó hacia el otro lado. Una vez hecho esto, saltó a uno dejándolo inconsciente y luego los otros dos. El resto no se percató de nada.
-Pss, Gato – le llamó.
-¿Joey? – Preguntó en un susurro -¿Cómo supiste que estaba acá?
-De ahí te pongo al día – respondió forcejeando los candado hasta que logro abrirlo. Gato salió y vio que en un costado estaban sus cosas; su espada, cinturón, sombrero y botas.
Rápidamente se enfrentaron al resto del escuadrón y al Comandante, desarmándolos y dejándolos sin consciencia.
-¿Y Kitty? – preguntó Claire.
-Se la llevó el imbécil de Marcus – respondió el gato naranja – Ese tipo nos tendió una trampa y nos atacó – explicó – Soy un idiota…no pude ayudarla… - dijo frustrado y pateando una piedra que estaba ahi.
-No digas eso Gato… – le dijo Claire
-No es tu culpa – agregó Joey – Más bien…es de nuestros jefes…bueno mejor dicho ex jefes…
-¿Qué quieres decir? – preguntó Gato extrañado.
-Ese tal Marcus les mintió a nuestros jefes que nosotros teníamos a Rue…en pocas palabras revolvió todo y nos dejó mal por lo que nos vendieron.
-¿Me estás cargando? – preguntó asombrado.
-Ya quisieras – respondió – Gracias a eso nos quitaron a Rue.
-O sea peor no puede estar la situación – dijo Gato.
-Por lo mismo renuncié a los jefes y ustedes igual – dijo.
-Hubieras visto como se puso – agregó Claire – Estaba hecho un oso.
-No lo culpo – dijo Gato.
-De ahí discutiremos eso…¿Recuerdas por donde se fueron a quienes llevaron a Kitty?
-Iban por el otro lado – dijo Gato apuntando el camino que llevaba a San Clemente.
-Será mejor que nos apresuremos – dijo Joey y el resto asintió.
El trío se subieron a los caballos, Joey y Claire iban juntos y Gato en el otro galopando a toda prisa.
Kitty estaba luchando, quería liberarse ya que tenía algo en mente, era su plan B, era sacar a Rue de aquí aunque sea lo último que hiciera.
Pero no podía...
De pronto vio algo brillar en el piso, descubriendo que era un cuchillo, precisamente el suyo. Más que seguro que los secuaces estuvieron jugando con él. Ella estiró su pie para atraerlo poco a poco, luchó todo lo posible para dejarlo cerca de su mano. Hasta que lo logró y con otro esfuerzo pudo cortar la soga.
Kitty se puso de pie, en silenció sacó uno de los faroles ya que se había oscurecido. Se acercó a la carreta donde se encontraba Rue y forcejeó el candado con su cuchillo.
-Rue – le llamó en un susurro.
-¿Kitty? – preguntó en voz baja desde el otro lado.
-Necesito que salgas en silencio a lo que abra la puerta – dijo ella. Una vez que lo hizo la tomó en brazo para bajarla – Sígueme – agregó alejándose del campamento donde estaba un poco más oscuro.
-Tengo miedo... – dijo Rue con voz temerosa.
-Shh, cálmate, todo saldrá bien – dijo Kitty – Escúchame cuidadosamente – agregó agachándose para quedar en su altura -¿Te acuerdas de la historia que te conté de Tres María?
-Si- dijo ella con voz baja.
-Bien- dijo sonriéndole – Mira bien, allá están – dijo apuntándole al cielo – Debes escapar guiándote con ellas – agregó entregándole el farol.
-No sé si pueda…-dijo Rue.
-Eres inteligente, sé que podrás mi niña – le animó.
-¿Qué pasará con usted? – preguntó preocupada.
-Te seguiré luego – mintió Kitty. Prefirió ponerla a salvo primero, era prioridad y en caso que notaran su desaparición al menos estaba ella para enfrentarlos – Anda en silencio, no pierdas de vista ni el camino ni las estrellas, cualquier cosa te escondes en los arbustos – le indicó la gata. Rue asintió y amorosamente la abrazo.
-Muchas gracias, la quiero mucho – dijo la pequeña.
-Yo igual – dijo la gata negra – Ahora vete – le animó.
Rue comenzó a caminar alejándose cada vez más y de vez en cuando miraba hacia atrás hasta el punto que ya no pudo ver a Kitty.
El trío iba galopando a toda prisa después de varias horas y a pesar que era de noche no querían perder ni un solo segundo la oportunidad de alcanzar a los enemigos.
-¿Joey? – preguntó Claire - ¿Qué es eso de allá? – apuntó hacia adelante.
-¿Qué cosa? – preguntó de vuelta observando hacia el lugar indicado.
-No sé si es cosa mía pero veo un punto pequeño dorado – dijo ella.
El gato ingles enfocó la vista, al cabo de unos segundos pudo verlo, de hecho cada vez se volvía un poco más grande y nítido. Joey pasó al trote, se imaginó que sería alguien.
Pero nunca se imaginaron que se encontraría con la pequeña siamesa.
-¡Rue! – gritó la gata bicolor bajándose del caballo inmediatamente.
-¡Tía Claire! – respondió emocionada corriendo a ella, estaba feliz de verla.
-¿Cómo te encuentra mi pequeña?- le abrazó amorosamente – Estaba muy preocupada por ti – agregó acariciando su mejilla.
-Bien – le respondió – Creí que no volvería a verlos... tenia mucho miedo, ellos decian muchas cosas...
-¿Te hicieron algo? – volvió a preguntarle.
-No, o sea, solo me retaron – respondió.
-Me alegro que sea así – dijo la gata bicolor – Que te dije, nosotros volveríamos por ti – dijo ella -¿Cómo saliste?
-Kitty me ayudó a escapar, ella se quedó en ese campamento – dijo ella apuntando por donde venia, obviamente no se veia nada porque llevaba horas caminando sola – Pero me da miedo que ese tal Marcus, era muy amenazante…
-Ya no te hará nada- le dijo Joey de forma tranquilizadora.
-Pero a Kitty si, ella tenía una herida en su boca – agregó. Gato al saber esto abrió los ojos sorprendidos, no creyó que ese idiota le levantara la mano a su querida ladrona.
-¿En serio? – pregunto casi alarmada Claire.
-Sí – respondió – Ellos se están quedando por esta noche acampando, por favor ayúdenla rápido- pidió la pequeña con urgencia.
-Habrá que moverse ahora – dijo Joey – Claire vete con Rue a Tres María. Nosotros vamos por Kitty.
-Tengan cuidado – dijo tímidamente la siamesa – Hay muchos guardaespaldas.
-La tendremos – le aseguró – Gracias por los detalles, nos ayudaste mucho – dijo Gato y ella le sonrió.
Claire se subió al caballo y Joey ayudó a la pequeña a subirse.
-Cuídense ¿ok? - les dijo la gata bicolor – Nos vemos – agregó cuando asintieron ella partió a Tres María mientras que Gato y Joey hicieron lo mismo para el lado contrario a toda prisa hacia el campamento.
-Por enésima vez – exigió Marcus -¡¿Dónde enviaste a Rue?! – le gritó a Kitty quien habían vuelto a amarrar.
-¿Tú crees que soy tonta? ¡No te pienso decir donde esta! – le gritó de vuelta - ¿Qué te hace pensar lo contrario?
El gato siberiano la miró enfadado y le mandó un zarpazo en su mejilla.
-¡Debes respetarme! – gritó nuevamente y la gata rió con ironía.
-¿Crees que te hace más hombre golpeándome? – preguntó ella negando con la cabeza – Sigue participando – le desafió.
La observó echa furia
-¿Por qué complicas las cosas?
-¡Y todavía preguntas! – Ironizó nuevamente – Primero estoy en contra mi voluntad estar aquí, quieres obligarme a que me "case" contigo, arruinaste mi relación con Gato y además quieres ocupar a una pequeña inocente para tus planes enfermo – respondió - ¿Te parece poco?
-Lo de Rue es una anexo – dijo el.
-Si claro, es súper normal secuestrar hijas de otros – le respondió Kitty fulminándolo con la mirada.
-¡No es de tu incumbencia mujer! – gritó.
-¡Deja de tratarme como los tuyos! – le gritó de vuelta.
Marcus se acercó y comenzó a zamarrearla de los hombros -¡Dime donde mierda enviaste a la enana!
De pronto el escuchó a su espalda un alboroto, se dio la vuelta y resultaba que un grupo de gatos estaban peleando con sus guardaespaldas y con su socio Alberto, tomándolos por sorpresa.
Kitty sonrió al reconocer al grupo del Informante junto a Joey y su querido gato naranja alegrándose de que se encontrara bien y que había sido liberado del Comandante aunque…su mirada estaba casi irreconocible solo irradiaba enojo y rabia.
Jamás lo había visto así.
-¡Ni siquiera se te ocurra volver a ponerle la mano encima! – gritó enfurecido desvainando su espada frente a él.
Marcus sorprendido se echó para atrás y luego lo desafió sacando su fina espada.
El gato naranja comenzó a luchar chocando ambas espada con tal fuerza que se escuchaba claramente el sonido de las dos hojas. Ambos esquivaban sus ataques ágilmente. El siberiano se dio cuenta de lo hábil que era su contrincante y que casi ya ni podía esquivarle tanto como en un principio. Cobardemente al momento de caer le lanzó arena a los ojos de Gato para así distraerlo y llamar refuerzo.
Gato se limpió lo más rápido y velozmente fue desarmando a los guardias que se le acercaba, por desgracia no encontrándose con él ya que había escapado o escondido.
Le restó importancia ya que su mayor preocupación era Kitty la cual se dirigió donde ella para poder desatarle sus manos aun así continuaba la batalla campal a sus espaldas con el resto del equipo.
La gata al ser liberada se lanzó a los brazos de su novio, poniendo sus manos en su cuello y le plantó un caluroso beso. Del impulso hizo que Gato perdiera el equilibrio cayendo sentado alcanzando a poner una mano en el suelo mientras que con la otra sostenía su cintura. Al separarse por aire, la contemplaba tiernamente.
-¿Te encuentras bien? – le preguntó tocando su labio herido suavemente.
-Auch – hizo una mueca de dolor.
-Perdón – le dijo quitando la mano.
-No hay cuidado – le sonrió ella – Estoy mucho mejor ahora.
-¿No te hizo nada más? – preguntó protectoramente.
-Nada – le aseguró, ella se levantó y le ayudó a ponerse de pie - ¿Se toparon con Rue?
-Sí, está con Claire ahora mismo – le respondió – Tuvimos suerte en encontrarnos con el Informante en el camino.
-Será mejor que ayudemos, después platicamos – dijo ella la cuál su novio asintió.
Se separaron levemente, Gato fue a colaborar con el grupo y Kitty buscaba su preciado cuchillo antes de unirse a él. La pelea duró por varios minutos y la gata oscura seguía sin encontrar su cuchilla así que se las arreglaba para esquivar los ataques y poder colaborar en algo.
Entre todo el enredo y gritos, fugazmente pudo ver como Marcus estaba a puntos de atacar por la espalda a Gato y con su cuchillo…acechándolo lentamente…
La gata se lanzó para correr con su cuatro patas velozmente y saltó para interponerse en el ataque, pudo acertarle un golpe y lograr apartarlo de Gato. Ella rodó por el suelo llevándose una mano a su costado ya que le causaba mucho dolor.
Gato al verla se le heló la sangre y al ver el autor prácticamente se encegueció de la rabia, blandió su espada listo para atacarlo, lo iba a pagar caro.
-¡Estoy bien, solo es un corte! – le gritó su pareja - ¡Ay mierda! – se quejó y en baja dijo – Esta no se la saca barata.
Eso tranquilizó un poco al gato naranja pero no por eso dejó oportunidad de defenderse a Marcus, lo desarmó de un solo movimiento y en vez de utilizar la espada nuevamente le plantó un solo y feroz puñetazo en la cara haciendo que cayera al suelo. Se dirigió a él emputecido y le agarró del pecho para levantarlo.
-Te quiero dejar algo bien en claro – dijo escupiendo las palabras como si fuera acido – Ella no está sola, me tiene a mi y no dejaré que la vuelva a lastimar – lo miró con mucho odio – Y por si fuera poco te metiste donde no debías hijo de la grandísima…- se interrumpió el mismo para mandarle otro golpe, no aguantaba ni tenerlo cerca.
Marcus cayó como saco de papas, estaba muy adolorido pero a duras penas se recuperó al ver que se avecinaba una patrulla completa con intenciones de atraparlo. Se levantó como pudo para correr.
Gato al ver esto iba a ir en su persecución pero le detuvieron uno de los integrantes de la patrulla.
-Nosotros nos encargaremos de él! – gritó el, se notaba que era el líder ya que iba a caballo.
El gato naranja rápidamente se dirigió donde Kitty para ayudarle. La gata seguía presionándose la herida.
-¿Cómo vas? – le pregunto a la vez que rasgaba parte de su capa.
-Bien, aunque podría estar mejor – respondió – Muy buenos golpes le diste ¿eh? – le halagó ella con una leve sonrisa.
-Se lo tenía merecido – dijo seriamente a la vez que pasaba la tela por su torso para ejercer presión –No te puedo negar que fue gratificante – agregó y al terminar de vendar dijo – Nadie se mete con mi ser más preciado, más si me costó un montón recuperarla después de hizo tanto daño – El acarició su mejilla – Mira cómo te dejó.
Kitty sonrió al oír esas palabras – De todos modos debo lucir horrenda – dijo en tono de broma.
El negó con la cabeza – Luces igual de bella – dijo Gato y Kitty rió a duras penas.
-¡No seas mentiroso! – le reclamó con una sonrisa adolorida, sabía que lo decía para hacerla sentir mejor. Gato rió de igual forma y luego la besó tiernamente y con cuidado.
El Informante llegó trotando y jadeando a su lado.
-Me alegro que estén bien – dijo aliviado pero al ver a Kitty vendada…- Bueno bien dentro de todo jejeje.
-De todas maneras, muchas gracias por la ayuda, sin ustedes creo que hubiera sido difícil – le dijo Gato.
-De nada queridos amigos – le contestó – Será mejor que nos devolvamos a Tres María, nuestro trabajo aquí ya está hecho, ellos se encargará del idiota ese - agregó.
Los dos asintieron y el Informante ayudó a Gato a cargar a Kitty hacia el grupo donde estaban preparando unas carretas para devolverse al pueblo.
-¡Que sí! – le gritó Rue.
-¡Que no! – le dijo burlescamente Alice
-¡Deja de hacerla rabiar! – le dijo Noah.
-¡Que nunca se decide! – bromeó su hermana
-¡Alice! – insistió la mayor fulminándole con la mirada
-¡Ella empezó a molestarme! – se defendió ella.
-¡Es una niña! ¡Madura de una vez! – le retó ella.
-Alice…entrégale el peluche a Rue, por favor – le dijo Claire con tono maternal.
-Está bien…- dijo rodando los ojos y la siamesa le sacó la lengua.
Rue se llevaba bien con todas pero resulta que Alice era más infantil entonces jugaba y se gastaban bromas mutuamente y luego terminaba en mini peleas, como esa.
-Vamos a tomar desayuno será mejor – le dijo la gata bicolor aunque en ese instante, estaba muy preocupada ya que aún no llegaba ni Gato, ni Kitty ni…Joey.
-Ya verás que estarán bien – le apoyó Noah al notar la preocupación – Fueron los refuerzos de los antiguos jefes para atrapar a ese tal Marcus.
-Espero que sea así – dijo ella, la última vez que estuvieron en un momento crítico como este Gato había llegado malherido y no podía evitar pensar que podría estar esa posibilidad nuevamente - ¿Cómo lograron esa ayuda a propósito?
-No se nos había ocurrido pero esa vez que "ganamos", ese antiguo jefe nos dejó bien considerado y si necesitábamos ayuda podía colaborarnos así que le mencionamos esta situación y como Marcus es de los círculos grandes descubrieron varios fraudes y ahí se movieron las influencias, fue una suerte acordarnos de eso – explicó ella.
-¡Vaya qué bien!- dijo Claire asombrada.
-Sí, es seguro que Marcus se vaya directo a la cárcel – dijo ella –Si no fuera por Alice no nos acordaríamos de ese comodín.
-¡Aja! – dijo triunfal ella dando un saltito.
En ese momento tocaron la puerta y la gata bicolor corrió a abrirla en donde descubrió que eran Joey, Gato y una herida Kitty.
-Antes de que te alteres – dijo ella levantando un dedo – Estoy bien, no es grave.
-¡Pero mira cómo te dejó ese estúpido! - se alteró su amiga y Kitty exhaló resignada, de nada le sirvió intentar tranquilizarla -¡Veamos de inmediato esa herida!
Los dos ayudaron a Kitty caminar hasta la sala de consulta dejándola sola.
-¿Rue está bien? – le preguntó la gata negra mientras su amiga cortaba la venda improvisada y acomodó a Kitty para que estuviera recostada hacia el lado sano.
-Si bien, menos mal que la encontramos – dijo ella – Preguntó mucho por ti…estaba tan preocupada como tú.
-Ella es muy amorosa y valiente – dijo la gata enternecida.
-Sí que lo es – concordó Claire - ¡Oh! ¡Qué bien! No es una herida profunda…
-Te lo dije – nuevamente Kitty rodó los ojos.
- Es inevitable preocuparse – se defendió ella, regañándola a la vez – Deja preparar un ungüento para eso y también para esa herida en tu boca ¿Qué te hizo?
- Me golpeó estando amarrada el muy cobarde además intentó atacar a Gato por la espalda.
-Desgraciado…- dijo Claire con un dejo de odio y terminó el remedio – Te arderá un poco…
-Uf…como pica., - se quejó haciendo una mueca.
-Es porque se estaba infectando – le explicó Claire, ella sacó nuevo vendaje y se lo pasó por el torso –Ahora siéntate – dijo dándola mano para ayudarla.
-¿Cuándo sanaré? – Preguntó Kitty y su amiga la miró con mala cara - ¿Qué? – preguntó ella nuevamente.
-¡Baja la revoluciones, recién te estoy curando! – le espetó Claire.
-Solo era una pregunta – dijo inocentemente y la gata puso los ojos en blanco cuando le aplicaba el ungüento en el labio.
-Puedes caminar, no es necesario que reposes mucho tiempo, solo hoy – dijo ella.
-¡Cuánto me alegro! – dijo aliviada.
-Oye…debo contarte algo… - dijo Claire - ¡Pero no me molestes!
-Soy todo oído – le dijo Kitty ignorando su petición de no molestarla.
-Joey…me invitó a salir – dijo finalmente tapándose la cara de vergüenza y la gata de pelaje oscuro se sorprendió.
-¡¿En serio?! ¡¿Qué le dijiste?! – preguntó muy interesada.
-Que si…pero aun no decidimos el día por todo lo que estaba pasando – contestó.
-¡Bien! ¡Le achunté! – dijo feliz Kitty.
-¡Ya! – Dijo ella – Pero silencio…después te cuento todo.
-Ok – le respondió con una sonrisa.
- Dejaré que Gato te acompañe, debo preparar la comida con Noah – dijo Claire una vez que terminó todo y Kitty asintió.
-¿Puedo ver a Kitty? – preguntó Rue a Claire cuando la vio salir de la habitación.
- Sí pero después de almuerzo ¿ok? Tiene que descansar un poco.
-Está bien – dijo la siamesa con una alegre sonrisa.
-¡Sí que eres tierna! – le dijo Claire sin evitarlo, le había agarrado mucho cariño…y luego le acarició la cabeza.
Gato aprovechó la distracción que le hicieron a Rue para que el pudiera entrar ya que Claire le señaló para hacerlo. Al entrar a la habitación se encontró a Kitty de pie quien le daba la espalda. Gato carraspeó para llamar su atención y alzó una ceja.
La gata se dio la vuelta y sonrió ignorando el gesto de su novio.
-¿Qué haces de pie? – preguntó el.
-Si estoy bien, gracias por preguntar – dijo con ironía.
-Muy graciosa – dijo volviendo alzar la ceja – No es necesario decirte que deberías estar acostada y no de pie, debes descansar – le retó.
-Si pero en mi defensa, es una herida superficial, no es para tanto – dijo dando un pequeño resoplido - Además estaba incomoda – dijo ella.
-Ah claro y como a la señorina no le gusta reposar, te levantas ¿o no? – dijo el gato naranja.
-Ajá – asintió ella – Que bien me conoces – le dijo sonriendo.
Gato negó con la cabeza mientras se acercaba a ella – ¿Qué haré contigo?
-Lo que quieras – dijo mirándolo de forma traviesa.
-Eh…Kitty sabes que después no respondo – le contestó.
-Pero quien dijo relacionado a eso, malpensado – dijo Kitty haciéndose la desentendida.
-"Lo que quieras" abarca mucho – se defendió Gato alzando las manos.
La gata soltó una risa y lo abrazó cariñosamente. Ahora estaban tranquilos.
-¿Te das cuenta que ya no tenemos de qué preocuparnos? – dijo ella reflexivamente – Se acabaron las persecuciones, las dudas y todo eso.
-Es como un peso menos – dijo concordando con ella – Es una sensación parecida cuando ayudé a San Ricardo.
-¿Querrás decir cuando dejaste de ser el Sr. Botas Sucias? – preguntó ella.
El rió por su buena memoria – Si, recuerdo cuando me dijiste eso – agregó para luego besarle tiernamente la frente.
De pronto golpearon la puerta interrumpiéndolos.
-Lo siento pero Rue insistía en verte – dijo Claire apesadumbrada abriendo la puerta, la pequeña siamesa corrió a los brazos de Kitty.
-¡Estoy muy feliz que se encuentre bien! – dijo abrazándola fuertemente.
-Lo mismo digo yo ¡Fuiste muy valiente! – le halagó y ella le sonrió tiernamente.
-Emm Rue… - le llamó la gata bicolor – Aprovechando que estamos todos acá, necesitamos contarte algo. – dijo en tono serio.
-¿Qué cosa? – preguntó ella ladeando su cabeza curiosidad.
Los tres se miraron de forma seria ya que era un tema delicado y planteárselo a una niña era un tanto complicado.
Kitty la sentó en la orilla de la cama y la observó con cariño –No te asuste pero nosotros queremos que sepas la verdad, Gato te contará todo.
El gato naranja se acercó y de forma paulatina le comenzó a contar con delicadeza lo que había pasado con ella desde muy pequeña y que tenía un padre que la estaba buscando además de los problemas que hubieron.
-Y… ¿Ustedes creen que mi padre me querrá? – preguntó inocentemente.
-Obvio que sí – dijo Claire – No por nada te estuvo buscando ¿O no?.
-Tiene razón – dijo ella tímidamente, casi en un susurro y miró al suelo.
-¿Qué pasa peque? – preguntó Gato.
-Es que…si me voy con mi papá ¿Nunca más los volveré a ver? – preguntó tristemente.
Él sonrió enternecido al igual que las otras dos presente – No pongas esa carita, eso no va a pasar, hablaremos con él y ya verás que nos permitirá ir a verte – le explicó el gato naranja – Pero primero tenemos que conversar con el
-¿De verdad? – preguntó con una amplia sonrisa.
-De verdad – aseguró el.
-¿Cuándo conoceré a mi papá? – preguntó nuevamente.
-Mañana llegará a Tres María, en una casa que tiene aquí y te llevaremos con el – contestó.
Fin del penultimo capitulo! Espero que lo hayan disfrutado :) el otro capitúlo le falta una pulida y estaríamos listos. Se agradecerán los reviews para saber que tal le ha parecido :3
Adiós!
