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Holaa! Un poco con retraso ya que con la universidad y un viaje que hicimos no hemos podido actualizar antes. Pero aquí tenéis el 4 capitulo!

Esperamos que lo disfrutéis

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4. VERITASERUM

-¿Donde esta Hermione?- preguntó Harry cuando vio entrar a Ron a la cocina.

-Ha dicho que ahora baja- contestó Ron mientras se sentaba al lado de Harry y se pasaba la mano por el pelo, desordenándoselo.

-¿Qué te pasa?- comentó Harry, mientras observaba de soslayo a su amigo. Desde la boda de Bill había notado el cambio de actitud de Ron hacia Hermione y los días que pasaron en el bosque no hicieron más que confirmar que le gustaba su amiga. Estos últimos días en casa del hombre-lobo Ron había intensificado el acercamiento y aunque al principio pensó que Hermione le correspondía, conforme iban pasando los días la veía más distante.

-Nada, Harry, no te preocupes- dijo el pelirrojo intentando cambiar de tema. Hermione lo había echado amablemente de la habitación con la excusa de que tenía que cambiarse el vendaje de la muñeca, pero el notaba que estaba distraída. Los últimos días parecía que se habían acercado más. El contacto físico entre ellos se había multiplicado y en ocasiones notaba como ella se sonrojaba en su presencia. Pero ahora parecía que no existía, o al menos no existía de la manera que él quería.

Hermione entró en la cocina seria y se sentó junto a sus amigos. -¿Qué hacemos ahora?, Malfoy no creo que nos diga nada más por mucho que le insistamos.

-Podríamos volver a hablar con el duende, quizás ha recordado algún detalle más. – dijo Ron esperanzado.

-No lo creo, hace un rato volví a pasar por su habitación y aparte de recordarme en varias ocasiones lo del trato no dijo nada más. Pasó parte de la estancia desmayado y otra parte muerto de miedo así que no creo que nos diga nada. También hablé con Luna y con Ollivander pero al parecer las mazmorras de la Mansión Malfoy estaban hechizadas, porque ninguno recuerda haber escuchado ninguna conversación. – les explicó Harry.

Bill entró por la puerta, al parecer había escuchado parte de la conversación y los miró a los tres serio.

-Si nos contarais que es lo estáis buscando quizás la Orden os pueda ayudar.- Miró directamente a Harry sabiendo que sin duda los otros dos no dirían nada sin su consentimiento.

-Bill ya te lo expliqué cuando llegamos. Dumbledore nos confió una misión a los tres, si él hubiera pretendido que la Orden lo supiera no dudo que os lo hubiera explicado. – le contestó Harry un poco más brusco de lo normal. Respetaba a Bill Weasley, ya no por su condición de hombre-lobo sino porque era uno de los miembros más coherentes de la Orden y hermano de su mejor amigo, pero su insistencia estaba agotándolo. – No te preocupes, en dos días nos marcharemos, ya hemos abusado demasiado de vuestra hospitalidad y no queremos poneros en peligro.- dijo intentado zanjar el asunto con Bill.

-Harry, esa no es la cuestión. Sabéis de sobra que podéis quedaros el tiempo suficiente, Ron es mi hermano. Solo que no entiendo porque Dumbledore os dejó ese encargo al parecer peligroso y potencialmente mortal, pudiendo confiar en toda la Orden. Somos más y más mayores….- Bill no acabo la frase, la cara desconcertada y agria de los tres Gryffindors se lo impidieron. –No me malinterpretéis, no digo que no seáis validos solo que, no lo entiendo.- Dio por terminada la conversación sabiendo que no le contarían nada y se dispuso a volver al salón con su mujer. Cuando estaba cruzando la puerta dijo airadamente. –El veritasererum puede ser un buen aliciente para ayudar a alguien a hablar cuando no puede.-

-¡Eso es!- exclamó Ron eufórico. –Podemos darle a Malfoy veritaserum y cantará como un pequeño pájaro.-

-Ron, está prohibido el uso del veritaserum, solo los aurores pueden disponer de él. Además no es justo. Expondríamos a Malfoy a que nos contara cualquier cosa aun siendo algo personal. – dijo Hermione enfadada.

-Tan prohibido no debe de estar si llevas un frasco en el bolsito…- interrumpió Harry.

-Es solo para casos de extrema urgencia- respondió Hermione cortante y ligeramente sonrojada, sujetando el bolsito de cuentas casi imperceptiblemente.

-Y ¿cuál es el problema?, no te entiendo Hermione. Necesitamos saber y Malfoy seguro que sabe demasiadas cosas que nos ayudarían. ¿Por qué le defiendes tanto?- gritó Ron dando un golpe en la mesa.

-¡Yo no lo estoy defendiendo Ronald!- gritó de vuelta Hermione, con un tono mucho más agudo del que tenía normalmente, con la cara colorada y la respiración acelerada.

-Ya basta chicos…- Harry intentó poner paz entre sus dos mejores amigos. Los dos lo miraban expectantes con los brazos cruzados y la barbilla alzada. –Hermione tiene razón Ron, el veritaserum es una poción prohibida- Hermione sonrió de manera condescendiente. –Pero por otro lado, Ron también tiene razón Hermione, con la poción podríamos obligar a Malfoy a que nos contará la verdad y así quizás podríamos avanzar.- Ron esta vez se enderezó en la silla y sonrió triunfante.

-¿Y entonces que propones?- susurro Hermione dolida.

-Simplemente podríamos amenazarlo con utilizar la poción. Así tan solo le pediríamos que nos conteste a unas preguntas en particular y no ponemos en peligro su vida privada.- dijo Harry mirando a Hermione.

- Podría funcionar…- asintió la castaña.

-Y si no funciona, se lo vertemos en el zumo de las mañanas- aclaró Ron aun enfurruñado con la opción de Harry. Hermione lo miro de soslayo, pero no dijo nada, suficiente habían discutido ya por Malfoy. Se levantó despacio y susurrándoles un "Buenas noches", desapareció por la puerta de la cocina.

-No entiendo nada Harry, de verdad que no. Con todo lo que Malfoy le ha hecho pasar le debería importar una mierda que expusiéramos su vida privada con tal de sacar información. – dijo Ron algo triste pero enfadado mientras seguía observando la puerta de la cocina.

- Yo tampoco Ron, pero sí que es cierto que a veces saberlo todo no es algo bueno…- le dijo crípticamente Harry mientras se levantaba y también se disponía a irse a dormir.

Draco llevaba demasiado tiempo encerrado en esa habitación. La francesa rubia le había traído unas camisas, supuso que de su marido, para que se cambiara. Pero hasta el momento había desistido de quitarse su traje negro. Era lo único que le quedaba. Sonaba estúpido pero cuando lo has tenido todo y de golpe solo posees un traje roído y sucio te parece la prenda más especial de todas. Olía a casa, podía atisbar incluso en uno de sus hombros la suave fragancia del perfume de su madre. Y por ello no se la quitaba.

Seguía sin tener noticias de los suyos, ningún habitante de la casa había hecho ningún comentario acerca de ello y los sueños de la primera noche no se habían vuelto a repetir, así que aun pensando en lo peor mantenía la ligera esperanza de que estuvieran bien, o todo lo bien que cabría esperar después del castigo del Lord Tenebroso.

Después de todo no podía quejarse, la loca de Lunática y la francesa le traían cada día sus tres comidas, a regañadientes se habían ocupado de sus heridas e incluso le habían dejado un par de libros para que no se aburriera. Pero estaba seguro que unos días más en esa habitación, encerrado y acabaría igual de loco que su tía Bellatrix. Finalmente se durmió, pensando en todo lo que haría en cuanto se hiciera de una varita.

A la mañana siguiente Hermione le daba a Harry el pequeño frasco de veritaserum que guardaba en su bolsito de cuentas para emergencias y los tres se encaminaron a la habitación de Malfoy.

Harry deshizo los hechizos y entró directamente sin avisar. Malfoy estaba de espaldas a ellos, al parecer acababa de salir de la ducha. Tenía el pelo húmedo y la camisa de franela azul que debía de ser de Bill estaba desabrochada. Los miró desafiantes, sobre todo a Hermione que bajó la vista, avergonzada.

-Veo que en esta casa no hay intimidad y puestos a decir tampoco educación.- dijo ácido mientras se abrochaba el último botón y bajaba los puños de la camisa para cubrir la marca tenebrosa en la que Harry sin duda había reparado.

-Cierto, no hay intimidad y menos para un mortífago como tú- declaró Ron.

-Ron…- susurró Hermione mientras le tocaba suavemente el brazo, cosa que consiguió apaciguar al pelirrojo y crispar sin saberlo al rubio que los miraba de frente.

Permanecieron mirándose unos segundos hasta que Hermione, azorada, retiró la mano del brazo de Ron y Draco relajó los hombros en apenas un gesto visible. Seguía observando como Weasley sostenía la varita con fuerza, dispuesto a atacar en cualquier momento. Sería fácil provocarlo y hacerse con ella pero dudaba que esos segundos le permitieran desarmar a Granger y Potter así que desistió de tal idea y se acercó despacio al sillón. Se sentó elegantemente posando una de sus piernas en la rodilla de la otra. Recto.

-Y bien, en que puedo ayudaros esta vez- dijo irónico mientras se observaba las uñas distraídamente. Vio entonces como Potter metía la mano en uno de sus bolsillos y se adelantaba unos pasos, mientras Ron sonreía ampliamente. Pensó que lo atacaría pero entonces del bolsillo saco un pequeño frasco con un líquido transparente. Empezó a ponerse nervioso pero levantó la barbilla, fingiendo total indiferencia, y sonriendo cínicamente.

-Supongo que tu inteligencia de prefecto te hace sospechar lo que contiene este frasco ¿no es así?-dijo Harry tranquilamente.

-Veritaserum- escupió Draco despacio.

-Exacto. Así que la cosa va a ir de esta manera. Nosotros te hacemos unas preguntas, tú contestas y evitamos que tengas que tragar este líquido. La otra opción es que te niegues y -enseñándole la varita- entonces te lanzo un Petrificus y lo hacemos por las malas. -comentó Harry mientras lo miraba desafiante.

Draco no tenía muchas opciones, exponerse al veritaserum podría ser un error garrafal así que estaba dispuesto a responder a las malditas preguntas del Trio Dorado.

-Escupe Potter- vio como Ron hacia un mohín de desilusión, seguramente deseaba darle esa poción con cualquier excusa, a su lado Hermione parecía más relajada que antes.

-¿Qué nos puedes contar de los planes de tu señor? – preguntó Harry.

-Nada- respondió automáticamente, pero al ver como Harry lo miraba y volvía acariciar el maldito frasco tuvo que volver a replantear la respuesta. -No sé nada Potter, llevo encerrado en la Mansión semanas, desde lo de Hogwarts no lo he visto más que en dos reuniones y en ninguna de ellas se habló de un plan en particular. No cuenta sus planes, al menos no en mi presencia. Eso lo guarda para sus más allegados.

-Ósea que dentro de los mortífagos eres el último mono ¿no? Era de esperar- ese comentario había procedido de la comadreja que sin duda estaba disfrutando el momento. Prefirió no responder, porque entonces lo único que vería Weasley sería su puño incrustándose en esa cara pecosa. Harry volvió a tomar el mando de la conversación.

-Bien entonces ¿qué nos puedes contar? ¿Por qué es tan importante la espada para tu tía?

-No sé si la espada es importante Potter, a mí me parece más una baratija de Gryffindor, supongo que estaba colérica porque la espada estaba en Gringotts lo cual evidenciaría que entrasteis en su cámara y eso fue lo que no le gustó.

-Es que acaso ¿hay algo más en esa cámara? – siguió preguntando Harry.

-Es posible, hace unas semanas mi tía presumía ante todo aquel que quisiera escucharla que su señor había depositado alta confianza en ella para proteger unos objetos valiosos.

-Ósea que hay más de uno, aparte de la espada.- confirmo Harry dubitativo.

-Eso es lo que he dicho, pero no sé de qué objetos se trata.

-¿Por qué le dijiste al duende que dijera que la espada era falsa? -Harry volvió a insistir en la pregunta que le hizo la anterior vez. Una parte de él seguía sospechando que Draco podía estar infiltrado con ellos esperando la mejor ocasión para delatarlos.

-Quería salir de Malfoy Manor, y vosotros erais la mejor opción. – antes muerto que decirles la verdad, aunque pensándolo bien aquello tampoco era una mentira ciertamente. Harry abrió la boca para hacer otra pregunta pero Draco lo interrumpió.

-No tengo nada más que contaros, así que largaos- dijo con voz llena de rabia.

-Eso es algo que decidimos nosotros no tú, hurón- exclamo Ron. Se miraron los dos un buen rato, sabiendo que si no fuera por la presencia de Harry y Hermione ya estarían peleando al más puro estilo muggle.

-Por hoy si Malfoy, pero no olvides que estas bajo este techo por decisión nuestra, y eso podría cambiar en cualquier momento. – intervino Harry, mientras se giraba para marcharse de la habitación.

-¿Es una amenaza Potter?- gritó Draco mientras se ponía de pie para enfrentarlo.

-Tómalo como más te convenga- fue lo único que escuchó de Harry mientras salía de la habitación seguido de Weasley y Granger.

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N/A: ¿Qué os ha parecido? ¿os va enganchando un poquito más?

Nos encanta este Draco tan….tan…suyo jajaja!

Cualquier duda o aclaración o incluso consejo nos gustaría mucho leerlo así que ya sabéis un review es la mejor manera