Temprana la noche
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-"¡Lance! mi'ho, no vuelvas tarde" le gritó su abuela desde el otro lado del negocio.
-"¡Tranquila abuela! ¡Voy a intentarlo aunque prometo nada!" el aludido contestó, riendo.
Su abuela dejó de hacer lo que estaba haciendo sólo para verlo salir por la entrada del lugar, y llegar a ver cómo se iba andando en bicicleta, a través del vidrio del ventanal del negocio. Sacudiendo la cabeza en señal de negación, aunque con una sonrisa en el rostro arrugado y curtido por el sol, la doña continuó con lo siguiente en su lista mental de tareas, resignada a la total confianza que tenía en su nieto.
Mientras tanto, Lance pedaleaba lo más rápido que podía. Llegando a la casa, escondió la bicicleta, agarró la red, el balde y la linterna, y partió hacia la playa. Era un atardecer precioso y caluroso. Todavía quedaban personas veraneando sobre la arena y él se contentó en caminar un rato, antes de sentarse y disfrutar la puesta de un sol naranja y aún lleno de vida.
El cielo seguía claro, aunque estaba empezando a notarse la oscuridad, y las pocas personas que todavía no se habían ido estaban empezando a plegar sombrillas y guardar toallones, libros y cámaras de fotos. Lentamente, Lance se fue quedando solo.
En cuanto vio que el tenue brillo la luna tropical se hizo notar, se puso de pie con un salto, y se acercó a la orilla del mar. Preparó la red en un brazo; el balde junto con la linterna en otro, y comenzó a andar, con las dos piernas hundidas hasta la mitad en agua salada y tibia, atento. Sus ojos estaban inquietos, buscando con la mirada algún destello o indicio de un cardumen bajo aguas que cada vez se volvían más oscuras.
En cuanto le pareció ver movimiento de peces, lanzó la red mediomundo al mar en un rápido y eficaz movimiento. Tirando, atrapó varios peces y, a pesar de que no eran muy grandes, se acercó alegre a la playa para juntarlos en el balde. Con una sonrisa calma y la concentración de todo buen pescador (el mejor tipo de concentración que él podía tener) empezó la resbaladiza tarea de desenmarañar cada presa y pasarla al recipiente metálico.
De chico, Lance había visto mil veces a su familia pescando y, en ese entonces, le había parecido cruel ver a los escurridizos animales morirse, lentamente, ahogados fuera del agua. Aún en el presente, la pesca deportiva le parecía atroz, pero largas charlas con su abuela habían cambiado su recelo frente a la pesca en general, porque en su casa todo lo que se sacaba del mar o de la playa se aprovechaba o comía de algún modo. Asique, si bien no era algo que le encantase hacer, sabía que tanto los peces que pescaba como cualquier fruto de mar que pudiera recolectar, eran bienvenidos.
Y, si había algo que Lance sabía hacer, era dar las gracias cada vez que conseguía atrapar un buen cardumen, prometiéndoles que su muerte no era en vano y su existencia era realmente respetada.
Tan concentrado estaba en su actual labor, que no notó la presencia de una figura acercándose desde mar abierto, hasta que ésta se encontró prácticamente frente a él, en el agua.
Lance, sintiendo que alguien o algo lo observaba, giró la cabeza, casi desparramando los peces que tan meticulosamente había conseguido meter en el balde. Con sorpresa, vio que, bañada con la ligera luz de la luna, una cabeza sobresalía de entre la profundidad nocturna de las aguas caribeñas.
Mirándolo fijamente, estaba la sirena.
-"Pensé que no ibas a volver" sus labios se movieron más rápidos que sus pensamientos.
Ella lo siguió mirando aunque, Lance curiosamente observó, la dirección de la mirada de ese ser fantástico alternaba entre su cara y el balde que tenía entre manos.
-"¿Tenés hambre?"
Ella lo siguió mirando, silenciosa.
-"Si, ya sé que es una pregunta tonta, sos una sirena, vivís en el mar, comés en el mar…" se auto-contestó después de un rato, un tanto nervioso frente al silencio.
"¿Por qué sacás los peces del agua?"
Una voz musical, suave y curiosa bañó su mente, y Lance supo que era la sirena hablando, si bien no estaba, precisamente, articulando palabras. Le sonrió.
-"Para comerlos con mi familia"
La brisa suave y cálida que venía soplando desde tierra adentro, a comienzos de la tarde, cambió de dirección, trayendo oleadas de aire más húmedo, salado y frio desde los confines del océano. Entró en sus pulmones, y Lance olió la tormenta sobre el horizonte y una mezcla entre algas y caracoles secos, que simplemente sabía que era el aroma de la sirena.
"Que gracioso"
Ella se acercó un poco más a la arena, y él notó el tono divertido en su voz o, por lo menos, en eso que él pensaba que podía llamar como voz.
En ese momento, Lance se acordó de las mil y una historias de navegantes y piratas que habían plagado esas costas, y de los trágicos roles que ocupaban las sirenas en ellas. En cómo eran seres malvados o por lo menos traicioneros, que atraían a los débiles de corazón con su aspecto e ilusorias promesas en sus ponzoñosos cantos. Se preguntó cuánto de verdad había en esos cuentos, y si iba a convertirse en parte de esos mitos. Porque una cosa era salir victoriosos de un primer encuentro, y otra cosa era captivar la curiosidad de una sirena, teniendo un segundo.
Ella ya se encontraba con la mitad mujer fuera del agua, con sus ojos azules aún clavados en los suyos.
"Nunca había visto un humano tan cerca"
La sirena estaba demasiado cerca, tan cerca que si sacaba las manos del balde, podía tocarla. Su larga cola, que más de pez parecía de algo mucho más majestuoso como un tiburón exótico o un delfín, centellaba bajo la luna ecuatorial. Lance notó que tenían un color más bien oscuro, cómo el azul de las profundidades del mar abierto, y eso le hizo pensar en el frío.
Mientras más cerca estaba, más frio sentía.
-"¿Estás perdida?"
En cuanto las palabras salieron, por segunda vez, sin permiso de su boca, el ruido de un chapuzón y agua salada sobre su cara le hicieron cerrar los ojos y secarse con el dorso de la mano. Cuando volvió a abrirlos, la sirena ya se había ido, llevándose consigo el frío.
La brisa templada de tierra adentro despejó su mente.
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La forma en que pesca Lance es como pescan en algunas costas brasileras y argentinas, notesé mi libertad artística al respecto ;) Estaba más ansiosa yo de subir el capítulo que ustedes de leerlo, seguro jeje, espero les haya gustado! Los comentarios son más que bienvenidos!
