Ciclón tropical por la noche
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Hacía un par de días que la presión estaba insoportablemente baja y eso, junto con el calor y una atmósfera estática, solo podía significar una cosa: tormenta tropical. Del tipo de tormentas tropicales, a veces llamadas ciclones o tifones, de las que la población necesita escuchar una alerta de emergencia para prepararse.
Se veía venir la tormenta esa noche, y la familia de Lance había optado por tener el negocio abierto de día, y el restaurant cerrado a la noche porque, toda persona que pretendiera andar por la calle con la catástrofe natural sobre su cabeza, tenía un deseo de muerte. El restaurant familiar no era el único que iba a estar cerrado, la mayoría de las ciudades o pueblos sobre la costa con vida nocturna, iban a pasar una noche silenciosa, como hechizadas bajo la inminente amenaza del ciclón.
Desde la playa, Lance miraba como un ejército de nubes negras y amenazantes se aproximaba desde el horizonte.
Ese día no soplaba ni un dejo imperceptible de brisa, y la atmósfera se sentía pesada y cargada de aprehensión. Su madre, tíos y primos se encontraban desparramados entre la casa, el negocio y el restaurant, acomodando todo de manera que se produjera el menor daño posible en cada lugar. Su abuela, siempre práctica, lo había mandado a volar, viendo que más que ayudar, estorbaba en el movimiento errático de su familia.
Lance no se había sentido ofendido de que lo echaran, al contrario, estaba hasta un tanto feliz de poder observar la venida del desastre. Si bien las tormentas podían ser terribles, eran demasiado hermosas como para no apreciarlas.
Su intención no era quedarse hasta que la lluvia comenzara a caer, pero sus pensamientos lo distrajeron lo suficiente como para olvidarse del cielo por un rato, clavando sus ojos en el mar.
Por primera vez, había un comienzo de esperanza en Lance, un diminuto deseo interior de que, como las otras veces, la sirena apareciera asomándose desde las profundidades. Consciente de que estaba haciendo una estupidez, alargo lo más que pudo su tiempo en la playa y, cuando una brisa fría y tormentosa empezó a soplar, suspiró.
La tempestad estaba sobre su cabeza, y la sirena no había aparecido. Supuso que no importaba cuanto esperase, esa noche ella no se iba a hacer ver.
Se levantó lentamente, sintiéndose derrotado.
"¿Me llamaste?"
Lance se sobresaltó y cayó en la arena. Escuchó una risa melodiosa y, sentándose de la mejor y más digna manera posible, escudriñó las aguas hasta que vio dos ojos azules brillando casi en frente a él.
-"Te encanta asustarme ¿no?" contestó con una sonrisa, acercándose a la orilla.
"Si hubiera sabido que los humanos eran tan divertidos, me hubiera hecho ver antes"
-"Nadie es como yo preciosa"- dijo divertido- "Si te hubieras encontrado con alguien más, te hubieras muerto de aburrimiento"
Vio como ella sacudía la cola por encima del agua, de manera juguetona, como considerando sus palabras.
"O me lo hubiera comido"
Lance se estremeció, pero no ensanchó la distancia entre ellos. Había algo en ella que le transmitía confianza y además, si comerlo hubiera sido su intención, ya había tenido mil oportunidades para hacerlo. O por lo menos, de eso se había convencido.
-"Claro, eso también"- respondió siguiendo el juego, aunque, como muchas otras veces, su boca tuvo que seguir hablando- "Ya que estamos hablando sobre eso, ¿cómo es que sigo vivo?"
La sirena lo miró curiosa.
"¿Por qué querría que estés muerto?"
Después de un rato y de analizar la respuesta, Lance se encogió de hombros, resignado. Extraña lógica marina.
Pasaron unos segundos de silencio, y él se acordó del comienzo de la conversación.
-"Yo no te llamé"
Ella lo miró extrañada.
"Sí, lo hiciste"
Luego fue el turno de Lance de mirarla extrañada, hasta que le vino el recuerdo de una conversación pasada.
/"No necesitas aire para hacer escuchar tu voz" /
-"Oh…"- silencio- "Pero… ¿por qué viniste?"
"¿Por qué no habría de hacerlo?"
Era muy simple. Tan simple que Lance no sabía que pensar.
-"Pero soy un humano"- estaba empezando a frustrarse- "¿Por qué me harías caso?"
"Porque quiero"
Los ojos de la sirena centellaron como la tormenta misma, desafiándolo a decirle algo al respecto. Dejándole en claro que era su decisión, no la de él.
Lance no supo que decir por un rato y, en el medio, empezaron a caer grandes y pesadas gotas del cielo. El viento traía el aroma de ella, que esa noche, además de caracoles y sal, olía a lluvia y limpiaba sus pulmones.
Tenía que irse antes de que llegara el ciclón con furia.
-"¿Cómo te llamas?" preguntó subiendo la voz, para ganarle al viento.
En vez de llegarle una palabra, como el resto de sus respuestas, le llegaron imágenes difusas y un sentimiento fluctuante entre alegría excitante y calma. Se vio envuelto en las frías garras del océano; entre el azul más profundo y de una intensidad que nunca en su vida había visto; y se sintió vivo, como si él fuera ella, y ella fuera él.
Abrió los ojos que nunca se había dado cuenta que había cerrado, y su mirada se sincronizó con la de la sirena. Y los dos hablaron, Lance sufriendo una revelación y ella feliz con su nombre humano, al mismo tiempo.
-"Azul"
Esa noche, Lance llegó muy tarde a su casa, listo para la reprimenda más grande de su vida, con el ciclón pisándole los talones.
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Acá otro va otro encuentro! Contestando a una pregunta que me hicieron: nope, no aparecen otros personajes de Voltron, solo Lance y Blue. Estaba pensando en escribir algo parecido (pero más corto) para cada piloto y su león, pero nose si lo voy a hacer, y si lo hago va a ser más tarde.
Espero les haya gustado! Los comentarios son más que bienvenidos! :)
