Capítulo 3: La niña
La pequeña niña lloraba con desespero mientras luchaba para no ahogarse.
Yuri al mirarla supo inmediatamente de quien se trataba, por lo que no lo dudó dos veces y corrió a salvarla.
Saltó al agua y la agarró con fuerza, tratando de salir de allí.
El agua estaba brava como si fuera un río, por más que tratara no lograba salir.
Hasta que sintió una calidez en su cuerpo que lo elevó del agua. Sorprendido, agarró con fuerza a la niña para no dejarla caer.
Con la niña en sus brazos, fue lanzado hacia la verada de la calle que se encontraba segura, escuchó como su salvador también había logrado salir del agua, soltando un quejido de dolor.
Nuevamente su vida había sido salvada por Victor Nikiforov.
-¡Tío Victor! ¡Tío Yuri!— escuchó los gritos de terror de Denis y se sintió culpable por haberlo dejado solo.
Miró hacia atrás y Victor estaba recostado en el piso con una mueca de dolor, a pesar de que había logrado salvarlos de ahogarse, un pedazo de escombro que había estado en el agua con ellos, le había pegado y herido en la espalda.
-Victor— lo nombró preocupado.
-Estoy bien, sólo adolorido— contestó tranquilo.
-¡Tío Victor! ¡Tío Yuri!— volvió a gritar Denis y corrió hacia ellos.
Gracias a Dios, todos estaban a salvo.
La niña estaba impactada por el susto, y no era capaz de hablar. Se sobresaltó cuando escuchó la voz furiosa de Victor regañando a Yuri.
-¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Pudiste ahogarte!— exclamó molesto.
-¡No podía dejar sola a Mari-nee-chan!— respondió Yuri enojándose por el tono de voz usado por el mayor.
Victor lo miró sorprendido, Yuri continuó hablando.
-Además, ¿Por qué me seguiste? ¿Qué hubiese pasado si no hubiéramos logrado salvarnos? ¡Denis se habría quedado solo!— dijo molesto.
-¿Es Mari?— murmuró Victor impactado.
Yuri abrió los ojos con asombro— ¿también conoces a mi hermana?— preguntó y lo miró molesto— ¡¿Qué eres tú de mí?!— cuestionó desesperándose.
-Gracias…— los interrumpió la niña.
Victor y Yuri calmaron su discusión y la miraron con atención.
Yuri recordaba las fotos de su hermana cuando niña, por eso mismo había logrado reconocerla.
-Gracias por salvarme— dijo Mari con los ojos llorosos.
-Mari-nee— llevó sus manos a su boca. No podía llamarla así cuando su hermana mayor era menor que él.
-¿Cómo sabes mi nombre?— preguntó sorprendida.
-¿Cuántos años tienes?— preguntó nervioso, ignorando la pregunta de ella.
-Siete años— respondió olvidando que su pregunta había sido ignorada.
Yuri se alteró al escucharla.
-Tengo que ir donde mamá, ella fue llevada al hospital— contó con tristeza.
-¿Por qué?— se atrevió a preguntar Victor.
-Está embarazada y ayer tuvo unos dolores, el doctor nos dijo que no eran graves pero que debía pasar la noche allá, pero ahora estoy mucho más preocupada por culpa de los terremotos, tengo miedo de que le haya pasado algo malo— contó mientras varias lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.
-Ella debe estar bien— dijo Yuri acariciándole la cabeza, tratando de transmitirle seguridad.
Denis miraba la escena en silencio, comprendiendo todo lo que sucedía.
-¿Cómo se llaman ustedes?— preguntó Mari.
-Ellos son Victor y Denis. Yo soy Yuri— respondió el pelinegro un poco dudoso.
-Mi hermanito también se llamará Yuri— contó con una sonrisa— estoy muy feliz porque él nacerá, seré la mejor hermana mayor— aseguró contenta.
-Sin duda lo serás— comentó Yuri con una sonrisa.
Victor lo miró de reojo, sonrojándose un poco. Sin querer, un quejido salió de su boca y se abrazó a sí mismo.
-¿Qué sucede?— le preguntó Yuri preocupado.
-Nada, estoy bien— respondió Victor sonriéndole tranquilo.
Yuri lo miró serio y se acercó a su espalda, le levantó la camisa y vio con asombro como una herida con sangre se encontraba ahí.
-¡Victor, tu espalda!— exclamó preocupado— es mi culpa, por salvarme— murmuró nervioso.
-Estoy bien, no es para tanto— dijo manteniendo la calma.
-Sí lo es, hay que curarte— dijo desesperado.
Victor lo miró dudoso y suspiró. Se percató de como la empapada Mari tiritaba de frío, Yuri y Denis también lo hacían pero trataban de disimularlo.
-Hay un lugar de refugiados donde tienen para ayudar a los heridos, lo vi antes de encontrarme contigo, es por aquí cerca— contó.
-Iremos— dijo Yuri con seriedad.
Miró hacia Mari quien lo veía con confusión.
-Vendrás con nosotros, Mari— dijo acariciándole la cabeza.
-Tengo que encontrar a mi papá, él desapareció después de los terremotos— contó dudosa sin dejar de tiritar.
-Si despareció pudo haber ido a ese lugar de refugiados— mintió, si su papá había desaparecido era porque había tomado otra edad— además, estás empapada, si te enfermas no podrás buscarlos— dijo serio.
-Entonces iré con ustedes— contestó convencida.
Yuri respiró aliviado y agradecido de que haya sido fácil convencerla, no iba a descuidar y dejar sola a su hermana, ahora que se había encontrado con ella, su desesperación por ver a su familia se había calmado un poco.
..
Llegaron al lugar de refugiados. Era un lugar techado pero al aire libre.
Muchas personas ilesas y sanas estaban ayudando a los heridos y a los más traumados con todo lo sucedido.
-Lo único que nos queda es mantener la calma y ayudar a los demás— pensó Victor, mirando como muchas personas que se notaban muy afectadas con lo sucedido, ayudaban igual a los que estaban peor.
Una mujer extranjera de cabello rojo y ojos azules se acercó a Mari y Denis para darles vasos con agua y entregarles toallas.
-Tenemos como orden priorizar a los niños, ancianos y enfermos, los adultos y adolescentes deben hacer una fila para entregarles agua— dijo la mujer a Yuri entregándole unas toallas para él y Victor.
-Mila— pensó Victor mirándola sorprendido.
La mujer miró a Victor y se sorprendió al verlo herido— de inmediato les entrego un botiquín— dijo nerviosa.
-Gracias— alcanzó a decirle Yuri antes de que ella se fuera.
-No me reconoció— pensó Victor apenado— tengo que comportarme normal, no sé si fue lo correcto decirle a Yuri que lo conocía— pensó dudoso.
Mila regresó con un botiquín y se lo entregó a Yuri.
-Por favor cúralo tú, tengo que ayudar a unos heridos de gravedad que acaban de llegar— explicó nerviosa.
-No te preocupes, muchas gracias— contestó Yuri sonriéndole.
Mila los dejó solos, caminando agitada hacia unas personas que no se veían nada bien.
Yuri con el botiquín se acercó a Victor.
-Te desinfectaré la herida y vendaré— dijo nervioso, el mayor asintió.
Mari y Denis estaban sentados en el piso, cerca de los mayores.
La lluvia había parado y la temperatura comenzó a subir de manera muy extrema, provocando que muchos comenzaran a inquietarse por el calor.
Mari se quedó dormida mientras que Denis sólo continuó en silencio mirando su alrededor.
Muchas personas reunidas, sentadas en el piso con la mirada perdida al igual que él.
Niños perdidos reunidos entre ellos, llorando y llamando a sus padres.
Y otros niños que eran animados por dos adultos canadienses.
Un hombre de cabello negro hacía reír a pequeños de como seis años.
-¡Eres increíble, JJ!— exclamó una mujer de cabello negro, que tenía un bebé en sus brazos y varios niños de aproximadamente tres años sentados a su lado y rodeándola.
Denis cerró los ojos y el recuerdo de lo bien que estaba yendo su día antes de los terremotos vino a su mente.
Junto a sus padres y su tío Yuri había salido a comer a uno de sus restaurantes favoritos.
Para celebrar el cumpleaños de la niña a quien quería como su hermana menor.
Hana Nikiforova había cumplido 6 años, su padre Victor había ido a buscarla al jardín infantil y la llevaba de sorpresa a ese restaurante donde todos la celebrarían por su cumpleaños.
Denis estaba emocionado por sorprenderla y darle su regalo.
Le tenía un adorno para el cabello, la pequeña desde el día anterior que andaba más feliz porque le habían cortado el cabello en corte melena, que por su propio cumpleaños.
El cabello corto y negro sedoso de Hana era muy bello, sus ojos azules como el cielo también.
Denis estaba ansioso por verla llegar.
Hasta que todo comenzó a moverse con fuerza.
Asustado fue abrazado por los brazos de su madre, Yuri Plisetsky.
Su padre, Otabek Altin, se preocupó de cuidar a Yuri Katsuki, quien se encontraba en un estado que le exigía mantenerse calmado y seguro.
Mientras sentía como su mamá trataba de transmitirle toda la seguridad posible a través de su abrazo, él sólo podía pensar en lo preocupado que estaba de que Hana y Victor estuvieran viviendo afuera el horrible terremoto.
Lo peor vino después, pasaron muchas cosas inexplicables.
Pero lo que lo dejó más mal fue cuando todo comenzó a girar.
La calidez del abrazo de su madre desapareció y el pequeño niño cayó desmayado.
El restaurante se derrumbó por completo, pero él quedó ileso bajo los escombros, nada había logrado aplastarlo.
Cuando despertó, miró a su alrededor pero no encontró los cuerpos de sus padres, ni siquiera el de su tío Yuri.
Batalló un buen rato tratando de salir al exterior hasta que logró. Afuera se encontró con un total desastre.
Vio a la esposa del dueño de ese restaurante, quien se veía más joven, se acercó a ella pero lo miró extrañada y lo ignoró. Estaba desesperada por encontrar a sus propios hijos.
Denis la vio desaparecerse a la lejanía, miró confundido la ciudad desastrosa, percatándose del extraño comportamiento de algunos y enterándose que no había sido el único al que se le habían desaparecido familiares.
Y estaba seguro que no habían desaparecido porque sus cuerpos estuviesen aplastados por los escombros.
Comenzó a caminar lentamente, solo y asustado con la intención de buscar a su familia, hasta que vio a su querido tío Yuri. Al principio le costó reconocer si era él, se veía muy cambiado y más joven, pero de todas formas corrió hacia él para preguntarle por todos los demás.
Dejó de recordar cuando escuchó un quejido de dolor de su tío Victor.
Lo miró y vio como estaba siendo curado por Yuri. Soltó una pequeña risita y se fijó en Mari quien dormía.
Sonrió y miró a su alrededor, percatándose de alguien que llamó mucho su atención.
Se sobresaltó y levantó de golpe, su corazón comenzó a latir con locura.
Caminó hacia la dirección por el cual ese alguien había pasado, pero ya no estaba.
Miró el piso afligido y al levantar su vista, vio nuevamente esa melena rubia a la lejanía, esa melena que él tanto conocía.
Con los ojos cristalizándosele, corrió hacia ese cabello rubio pero al llegar se dio cuenta que no era quien creía.
Pero él juraba haber visto su figura pasar en primer lugar.
Comenzó a llorar, de verdad había creído que era su madre.
-¿Estás bien?— le preguntó una voz masculina con preocupación.
..
Mientras tanto, Yuri había terminado de curar a Victor.
Miró el torso desnudo del ruso que se dejaba ver tras su camisa desbotonada. Se sonrojó por no ser capaz de desviar la mirada.
El hombre de 32 años era muy apuesto, Yuri no se había permitido admirarlo hasta hace poco curándole su herida.
Yuri no dejaba de preguntarse cómo es que Victor lo conocía, que tipo de relación tenían.
Victor lo miraba calmado y de vez en cuando se perdía en sus propios pensamientos.
Se sentía desesperado por saber el paradero de su hija.
Y ver a Yuri de adolescente, incapaz de entender sus lamentos no le ayudaba para nada. Pero estaba feliz de tenerlo a su lado sano y salvo.
Llevó su mano a la mejilla de Yuri y la acarició.
-Gracias— dijo sonriendo.
Yuri se sonrojó. Victor quitó su mano rápidamente y se arrepintió.
-Gracias por curar mi herida— dijo nervioso.
No estaba bien ser cariñoso con Yuri cuando él era un menor de edad.
De repente, una mujer morena italiana llamada Sara Crispino se les acercó.
Pidió sus datos personales, nombre, edad y nacionalidad, diciéndoles que ella era encargada del refugio.
Pero una pregunta no le agradó a Yuri.
Eran ya normales los casos de que algunos hombres podían embarazarse. Pero que fuera obligatorio responder que si él era o no de ese tipo de hombre, le hizo sentir que estaban pasando a llevar su privacidad.
Lo peor fue tener que responderlo teniendo a Victor a su lado.
Yuri se sonrojó al responder que sí podía quedar embarazado, pero se sintió calmado cuando Victor sólo sonrió y no comentó nada al respecto.
Cuando la mujer se fue, Yuri se acercó a los niños. Al notar que Denis no estaba se comenzó a alterar.
-¡Denis!— comenzó a llamarlo desesperado.
Victor se acercó a él preocupado.
-¡Victor, Denis no está!— exclamó asustado.
Los canadienses que estaban cerca de ellos se les acercaron preocupados.
-¿Qué sucede?— le preguntó el hombre llamado Jean-Jeaques Leroy, apodado JJ.
-Mi sobrino no está— respondió Yuri nervioso.
Mari despertó por el alboroto ocasionado.
JJ puso cara seria y miró a su pareja, Isabella Yang.
-Por favor cuida de los niños, lo ayudaré a buscar a su sobrino— pidió y la mujer asintió.
-Victor quédate con Mari, por favor— pidió Yuri.
Yuri y JJ se fueron a buscar a Denis. Victor se quedó con Mari, Isabella y los demás niños.
Yuri le explicó a JJ como era Denis y se separaron para buscarlo.
Corrió por todo el refugio desesperado.
Por alguna razón sentía muchas ganas de llorar. Yuri miró el piso confundido, acababa de conocer a Denis, no entendía porque sentía tanta preocupación por el infante.
De repente, su vista de dirigió a alguien que llamó su atención. Al acercarse, se sobresaltó de la sorpresa.
Un anciano estaba abrazando a Denis para ayudarlo a mantener la calma.
..
Victor esperaba impaciente que Yuri regresara con Denis.
Miró sonriente como Mari se había llevado bien con Isabella.
Jean-Jeaques Leroy e Isabella Yang, eran un matrimonio canadiense radicado en Japón que ayudaba en orfanatos. No hace mucho que los conocía.
Ellos no lo reconocieron, por lo que dedujo que tenían la edad de sus primeros años viviendo en Japón.
Mila llegó corriendo hacia Isabella.
-¿Dónde está JJ?— preguntó nerviosa.
-¿Qué sucede?— preguntó la pelinegra confundida y asustándose.
-Unas personas me dijeron que les habían pedido sus datos personales y les habían hecho algunas preguntas incómodas, haciéndose pasar como encargados del refugio— contó.
-¿Y para qué harían eso?— preguntó sorprendida.
-No lo sé pero con todo lo que está pasando no es bueno confiarse, hay que mantener la calma en las personas y ellos los están inquietando— respondió con rapidez.
Victor las miró confundido.
..
Volviendo con Yuri, al fin había logrado encontrar al pequeño Denis.
JJ se reencontró con él y suspiró aliviado al ver al niño.
Denis se separó del anciano y le dio las gracias. Saltó hacia Yuri y lo abrazó.
Yuri se dejó abrazar, mirando confundido al anciano. El hombre tenía 70 años y se veía muy cansado.
-Por favor…— dijo mirando a Yuri— cuida de él— pidió con una voz firme.
Yuri asintió confundido y se llevó a Denis.
Acompañados de JJ regresaron donde Victor y los demás.
Agradecieron la ayuda a JJ e Isabella y se fueron a sentar a un rincón del refugio.
-No te vuelvas a escapar, Denis— lo regañó Yuri.
-Lo siento— contestó el niño apenado.
-¿Por qué te fuiste, Denis?— le preguntó Victor dudoso.
-Creí ver a mi mamá— respondió con la voz volviéndosele débil.
Yuri abrió los ojos sorprendido y se sintió triste.
De repente, una fuerte réplica comenzó a mover todo el lugar.
Los gritos de susto y nerviosismo no tardaron en escucharse.
Yuri abrazó a Mari, y Victor a Denis tratando de darles calma.
-¡Ya no tolero más toda esta mierda!— escucharon gritar a una voz masculina de sus alrededores.
La réplica paró y al frente de ellos pasó caminando con desespero un adolescente rubio de ojos verdes.
Denis se palideció y sus ojos se abrieron de la impresión. Esta vez sí que no era un error.
Su madre estaba frente a él.
…
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Hola! Muchas gracias a quienes leen, me hace muy feliz ❤
Muchas gracias por sus comentarios a Zryvanierkic, Restless Bones, Kumikoson4, ZakuryMinashiro y Miki.
Espero que este capítulo les haya gustado, el domingo subiré el cuarto :3
Notas de la autora: Ayer me terminé de leer un libro (Pepi la fea 3) que me compré el martes y ahora ando súper triste porque no quería que se acabara xD casi me lo termino el mismo día que me lo compré pero no me lo permití porque no quería aceptar el hecho que gasté tanta plata para que la lectura me durara un día xDD yo siempre he sido de las que se demora mucho leyendo libros, pero la historia de Pepi la fea es una excepción porque la vengo siguiendo desde el 2015 y la amo con locura. Es triste que acá en Chile los libros sean tan caros, y vivir a base de fanfics ya no le está haciendo bien a mis ojitos y a la batería de mi celular, aunque de todas formas seguiré leyéndolos porque pucha que hay historias buenas.
Ya mejor no me alargo más.
Nos estamos leyendo! n.n ❤
