Regular Show.

Un fracaso más, y la Puerta de la Muerte.

Capítulo VI.

De ante mano, ¡Mil perdones! He tardado horrores esta vez para escribir y empezar otros proyectos, pero ¡Heme aquí de vueltaaaa! I´m so sorry, me disculpo mucho por ello. Bien, ya fue mucho de disculpas (como si no lo merecieran mis amigos que suelen leerme) Ahora continuamos, ¿Qué le pasó a Rigby? Ya lo sabrán. Enjoy!

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Mordecai y Margarita entraron al auto y condujeron a una velocidad considerable hasta llegar a una intersección. Tomaron rumbo al este y llegaron después de 20 minutos a una casita humilde pero con estilo. Se bajaron del vehículo y tocaron a la puerta un par de veces. Eileen abrió la puerta, algo estresada y preocupada. Había estado llorando por horas con el móvil en la mano. Margarita la abrazó, sabía lo mucho que su amiga quería a Ribgy. Ella misma estaría igual o peor si algo le pasara a su amado Mordecai.

-Oye, Eileen, ¿Segura que no se habrá quedado en el bar? Ya sabes que le encanta estar hasta que cierran.

-No, eso fue lo primero que pensé…pero…su móvil está apagado y nadie lo ha visto…con…contacté a Skips…pero él…él…no…sa….sabe nada…

-Ya, vamos a buscarlo. Mordecai, ¿A dónde más se meten tú y Rigby?

-¿Qué? Oye, yo no voy a otro lado con él.

-Hum…No sé por qué no te creo, querido.

-Ay, ya qué. Está bien. Vamos a…solo jura que no te enfadarás.

-¡No es hora de promesas, solo habla!

-¡Okay, okay, de acuerdo! Vamos, y solo en ocasiones, a un centro nocturno llamado Fire Ladies! ¡¿Contenta?!

-Espera un segundo, azul, ¡¿Me estás diciendo que tú vas a ver strippers?! ¡Eres un pervertido!

-¡Hey, yo no te digo nada cuando vez a Brad Pitt, o a Chris Hemsworth en revistas o en la tele como dios los trajo al mundo! ¡Sí, en esas películas de Troja y Rush!

-¡Pero eso es arte! ¡Tú vas a verle las bubbies a otras!

-¡Oigan, Rigby sigue desaparecido, si no recuerdan!-Les grita Eileen, ya cansada.

-Oh, perdona, amiga, es que a veces mi novio es un depravado de primera.

-Ay, aja, y tú no dejas de ser una sucia que mira hombres desnudos.

-Bien, sino van a ayudarme, iré yo sola a ese antro a buscarlo.

Eileen tomó su bolso y salió de casa, en eso Margarita le dio un golpe en el vientre a Mordecai y salió tras ella.

-¡Auch!

Margarita alcanzó a tomar del brazo a su amiga y la guió al auto.

-Espera, vamos juntas. No creo que ese sitio de mala muerte sea sano para una chica sola.

-Gracias, Margarita. Me temo que algo malo le pase…a mi…Rigby…-Y de nuevo, las lágrimas brotaron de los ojos de la chica.

Margarita abrazó a su amiga y Mordecai las alcanzó, algo irritado por ese golpe.

-No pueden ir solas a ese sitio. Bueno, a esta hora de la mañana lo que podemos hacer es hablar con el conserje que limpia temprano el estacionamiento. Tal vez haya visto a Rigby.

-Como sea, si no vas a ver a otras, de acuerdo.

-¡Ya déjate de cosas, Margarita!

-¡Tú ya deja de ver prostitutas!

Mordecai solo apretaba la mandíbula, obviamente enfadado. Subió al coche y lo encendió, puso marcha al Fire Ladies! y llegaron en media hora. El tránsito de ese domingo no era demasiado y pudieron aparcar en el estacionamiento, donde estaba un hombre alto, de cabello negro corto, overol de mezclilla y camiseta azul. Llevaba una gorra negra y lentes de sol. Estaba barriendo un montón de basura y tierra para depositarlas en un contenedor con ruedas. Al ver a los chicos en ese auto, musitó algo molesto.

-Si vienen al show, empieza a las 9:00 p.m. ¿No creen que es algo temprano, amigo?

-Solo venimos a saber si de casualidad no ha visto a este tipo. Es mi amigo y lleva horas sin aparecer.-Mordecai le mostró una foto impresa de Rigby, que Eileen previamente había sacado de su bolso.

-Hum…No, lo siento mucho. Viene mucha gente, y mi turno empezó hace dos horas. Aunque…

-¿Aunque qué?

-Pueden ir con Larry, es el guardia. Pero vayan rápido, se va de aquí en unos minutos. Pueden encontrarlo en ese cuarto de allá, ha ido por sus cosas y marchará a casa.

-Gracias, señor.

Condujeron hasta un cuarto detrás del antro, en donde estaba un muchacho de unos 25 años, cabello rubio, corte estilo militar. Era alto y bien parecido, músculos marcados y algo fornido. Llevaba un traje negro de vigilancia y una maleta pequeña al hombro derecho.

-Disculpa, amigo…-Mordecai bajó del coche y se acercó al guardia.

-¿Sí, qué se te ofrece?-Volteó el chico, amablemente.

-Oye, estamos buscando a un tipo, esta es su foto. Desde ayer no lo vemos y su novia está preocupada. Apenas se enteró de que viene a este sitio.

-Ah, sí, si lo recuerdo, y a ti también. Viene algo seguido y no olvido caras fácilmente. Bien, sí lo vi anoche, por ahí de las 2:30 de la mañana. Pero no se veía nada bien. Parecía estar ebrio, le dije que le pedía un taxi cuando un tipo se acercó a nosotros y me dicho que él lo llevaría con gusto.

-¿Un tipo? ¿Cómo era?

-Era un hombre de unos 33 años, con algo de barba crecida pero bien recortada, piel bronceada y figura deportiva. Vestía unos vaqueros y camiseta en v.

-Benson…

-¿Cómo?

-Oh, nada, creo que ya sé de quién se trata. Muchas gracias, viejo.

-De nada.

Mordecai regresó al auto, algo molesto. Al sentarse y cerrar su puerta, de inmediato puso marcha lejos de ese sitio.

-¡¿Qué te dijo ese hombre, Mordecai?!-Preguntaba alterada Eileen.

-Benson, ese tipo se llevó a Rigby.

-¿Qué? ¿Y cómo sabes eso?

-Porque me lo describió, Margarita. Es el mismo. Algo debió pasar. Dice que Rigby iba algo ebrio y él le dijo al guardia que lo llevaría con gusto.

-Bueno, quizá estén en su casa y todo haya sido una falsa alarma. Tal vez solo exageramos esta vez.

-Ni como saberlo, Margarita. Rigby no hace esa clase de cosas. Solo espero verlo bien. Me preocupa tanto.

-Se nota que lo amas, amiga.

-Claro. No por nada llevamos ya tres años de relación.

-Okay, vayamos a casa de mi jefe. No me agrada nada, pero es necesario.

-¿Sabes dónde vive?

-Obvio sí. En ocasiones me encarga que le lleve sus paquetes a domicilio, como si yo fuera un empleado de Fedex.

Tras atravesar media ciudad, de nuevo, llegaron a la casa del jefe Benson. El tío vivía en una casa enorme, de dos pisos, alberca, un sótano con bar y mesa de pool, o billar. Tenía cuatro habitaciones, una cocina muy lujosa y equipada para el mejor de los chefs y una sala de estar y recibidor increíbles.

-Mira, todo lo que se paga ese sujeto con su mega sueldo. ¡Lo odio!

-Ya cálmate, Mordecai. Un día vivirás así.

-Sí, sí, como sea.-Mordecai se acercó a tocar a la puerta y el nombrado Benson apareció con solo un short deportivo, descalzo y con una toalla al hombro.

-Ah, Mordecai, ¿Qué pasa? Éstas no son horas para hablar de trabajo. Buenos días, damas.

-Buenos días, jefe, no venimos en son de trabajo. Buscamos a Rigby, y según un guardia de Fire Ladies! usted se ofreció a llevarlo a casa.

-Ah, cierto. Yo lo llevé a casa, pero apareció un sujeto que al parecer es su amigo. Dijo que lo ayudaría a acostarse y yo me regresé a casa más tranquilo.

-Disculpe, señor, es que anoche luego de que Margarita se fuera, ustedes me llevaron a casa y nunca hablaron sobre seguir la juerga.-Replicó Eileen, algo enojada.

-No es culpa del chico, es mía. Yo le dije que quería ir a ver damas y eligió ese sitio. Como soy soltero y trabajo mucho, no suelo socializar mucho con las mujeres. Y bueno, me recomendó ese lugar. Ya estando ahí, tomamos unos tragos y vimos un show de chicas. Ya a las 2:30 de la mañana lo miré que salió a vomitar, o algo así. Lo alcancé y un guardia le estaba ofreciendo un taxi, pero le dije que yo lo llevaría con gusto. Y eso hice. Lo llevé a casa, apareció un amigo suyo y volví aquí.

-¿Es todo? ¿Indicios de quién sea ese tipo?-Preguntaba Mordecai, intrigado.

-No. Apenas si los conozco a ustedes como para conocer a otros amigos.

-Oh, pues gracias. Seguiremos buscarlo.

-De nada. Espero que lo encuentren.

Los tres regresaron al carro y marcharon a casa de Rigby. Buscaron pistas, preguntaron a los vecinos y nada. Ya eran pasadas las nueve de la noche, cuando un ruido hizo que la ventana de la sala se rompiera, dejando un paquete color manila en medio de la habitación.

-¡Ahhh! ¡Mordecai, ven!

-¡¿Qué pasa, Margarita?!-Apareció de la cocina Mordecai, con un bowl con frituras.

-¡Eso, es un paquete, alguien lo arrojó por la ventana!

El chico peli-azul se acercó al paquete y lo tomó luego de soltar el bowl. Eileen estaba temerosa, abrazada de su amiga. Habían estado esperando toda la tarde en casa de Rigby esperando que apareciera, pero por desgracia no había regresado. Mordecai abrió dicho paquete, no mayor del tamaño de una caja de galletas. Dentro, había un dvd con una nota y papel periódico picado para no dañar el contenido del paquete.

"Reproduzcan este vídeo, en el

Encontrarán la causa de

Perdición de todos y cada

Uno de ustedes, insensatos…"

-¿Pero qué tontería es esta? Parece más una broma barata.-Dijo Margarita, sorbiendo un poco de leche.

-No lo sé, nena, pero hay que revisarlo de todos modos.

Mordecai puso en el reproductor el dvd y lo que vieron durante diez minutos, no fue para nada agradable.

-Oh por dios…-Fue lo que alcanzó a decir Mordecai.

**En una habitación de color blanco, estaba acostado un chico sobre una manta azul cielo. Era Rigby, se notaba algo ido por alguna droga. En su tobillo derecho traía atada una cadena con grillete, algo apretado. Una cámara lo grababa aparte de la que debió grabar ese vídeo que tenían Mordecai y las chicas. No llevaba su camiseta y su cabeza estaba sangrando. Alguien lo había golpeado previamente.

-Hola, Rigby.-Dijo una voz distorsionada.-¿Cómo has estado? Fracasando, como de costumbre, ¿no?

-¿Quién, cómo…?

-Ya veo, sigues noqueado por ese shot de narcóticos que te bebiste sin precaución. Tienes la mala costumbre de hacer lo que te plazca, como preocupar a tus padres, descuidar a tu novia y sobre todo, reprobar la carrera una y otra vez. Eres un triste fracasado, quien ve a sus amigos titulados y no hace otra cosa que llorar como niña cada noche ante la idea de ser uno más en la lista de perdedores.

-¡Oye, viejo, no me conoces! ¡Mi chica me ama, y mis amigos igual!

-Ja, ja, ja y ja. No me hagas reír, fracasado. Uno de tus mayores placeres y pecados es la gula, ¿Cierto? Mírate, das asco.

-¡Cállate!-Se ofendió el chico.

-Descuida, esto es solo un juego. Levántate. Frente a ti encontrarás una mesa. Sobre esa mesa hay diferentes platos de comida. Tu pie está atado a una cadena no muy larga para que no huyas como el cobardica que eres.

-¿Acaso eres español? ¡Porque detesto que me digas así!

-Como sea, no se trata de tus gustos, bola de grasa. Tienes que subir un kilo antes de dos minutos. La manta bajo de ti tiene una báscula para carniceros. Contigo, da un peso de 75 kg exactos. Tienes dos minutos para subir a 76 kg, eso si no deseas que el grillete en tu pie estalle ante tus ojos, con esa linda y preciosa bomba que he dejado a un dado de ti.

-¡¿Una bomba?! ¡Estás loco, sácame de aquí!

-El tiempo correrá en unos segundos, yo que tú, empezaba a actuar. Si tratas de bajar de la manta, aumentaré medio kilo más a lo que debas subir. Y recibirás un choque eléctrico.

-Oye, viejo, espera, no puedes hacerme esto. ¡Sólo déjame ir! ¡Si esto es una broma, es muy mala, Mordecai!-Dijo Rigby, señalando su dedo medio a la cámara frente a él.

-¡Tres, dos, uno…Ahora!

Un cronómetro empezaba a dar reversa a los dos minutos marcados de modo inicial. Rigby empezó a oler algo parecido a la dinamita, gasolina y otros explosivos. Ya confuso, empezó a comer de todo los platos. En menos de dos minutos debía engullir un kilo de comida, eso si no deseaba estar cojo. Se convenció poco a poco de que no era una broma por el golpe en su cabeza y además de que Mordecai no usaría gasolina de verdad.

Después de un minuto y medio estaba lleno, ya que tragaba con aire y su estómago estaba más que lleno, sin embargo, solo había aumentado 400 gramos. La desesperación de apoderó del muchacho, quien tomaba la comida con ambas manos y la llevaba a su boca en un afán por subir de peso.

Ya estaban por transcurrir los últimos dos segundos y solo llevaba 567 gramos de más. Y bueno, tronó un aparato y la bomba estalló, arrancándole el pie. Rigby gritó adolorido, se tiró al suelo, pateando, gritando y mirando su miembro arrancado a un lado, convertido en un muñón de carne. Su pierna no estaba bien, tenía una fuerte hemorragia y poco a poco perdía la conciencia.

-Uh…qué mal por ti, Rigby. En ningún momento dije que tragaras. Solo debías poner los platos sobre la manta y ¡Ta-taaaan! Librarías el reto y serías libre. Esto demuestra que tengo razón, eres un idiota que no piensa.

-T-Te odio…m-maldito…

-Jajajajajajajajajajaja…Ahora sí puedo burlarme de ti de lo lindo, y no puedes hacer nada, imbécil. Muere, desangrado y solo. Idiota.**

La grabación se cortó luego de que Rigby perdiera el conocimiento y muriera a causa de la amputación tan solo un minuto después de que la voz se callara. Eileen se había desmayado, Mordecai se quedó con la boca abierta y Margarita no dejaba de gritar. El peli-azul quedó destrozado, se trataba de su mejor amigo y no pudo hacer mucho por ayudarlo. Ahora solo quedaba una opción de dos: Ir a la policía, o, esperar a que ellos los buscaran.

CONTINUARÁ…

Okay, les dije y se los cumplí, esta vez si puse algo de gore, no tan elevado como le esperaba pero este es solo el inicio. ¿Ya saben qué peli estoy parodiando? Bueno, se trata de…mejor adivinen. Trataré esta vez de no tardar tanto. Les prometo que lo que viene no es apto para sensibles ni gente que no quiera ver destrozada esta serie.

Ciao.

NOTAS:Regular Show, creado por JG Quintel. (Lo amo, lo adoro, ¡es un jodido Dios del cartoon! n.n Si pudiera, me casaba con él, oh, sí que sí OHHHHHHH!)