Regular Show.
Un fracaso más, y la Puerta de la Muerte.
Capítulo XI.
Hola, people! Bueno, a continucación verán la escena última del capi anterior. 50 Sombras de Mordecai, jejeje, a ver qué les parece. No he mirado la peli para que lo sepan. Ni leído el libro, así que será un poco original. Si no desean leer lemon, les advierto que este capi está lleno de él. Si no desean verlo, pues cambien de página.
Enjoy!
Mordecai se aseguró de que la puerta del dormitorio de su chica estaba cerrado. No deseaba ser interrumpido. Ya llevaba varios días sin poder desquitar esas ganas inmensas que tenía por dominarla y hacerla suya de un modo diferente. A Margarita le agradaban las sorpresas, así que esa noche se llevó una muy grande...
-Oh, Mor...decai...
-Shh...Mi amada Margarita, vas a conocer quien soy en realidad...
Reptando por las sábanas, el peli-azul llegó hasta el lecho de su adorada pelirroja, acomodándose en medio de las piernas largas y blancas de la muchacha. Su cabeza se posaba justo en medio de ese paraiso que la llevaba a la gloria cada vez que él la tomaba. Su lengua humedecida resbalaba por el clítoris, rodeándolo, llenándolo de su saliva caliente. Margarita sintió que estallaría pronto, pero se aferró a las sábanas con ambas manos. Mordo dejaba pequeños besos de vez en vez sobre ese botón tan delicado, recorriendo con su lengua pecaminosa hasta la entradita humedecida de Margarita. Se sentía muy caliente, ansiosa de que él entrara en ella.
-¡Mordecai!
-"Jejejejeje, y aun no he hecho nada, cielo..."
Apenas el juego estaba iniciando y la chica ya estaba sintiendo mucho placer.
Mordecai siguió jugando con la intimidad de su novia por unos momentos más hasta que ella logró sentir un fuerte orgasmo inundando su cuerpo, liberando esa tensión acumulada por mucho tiempo. El chico estaba de lo más emocionado, ya deseaba penetrarla con fuerza, pero aun no. Todavía tenía otras cosas en mente, solo esperaba no correrse antes de tiempo. Tomó una bolsa pequeña que llevaba en la chaqueta y sacó un vibrador. Margarita soltó un leve respingo al verlo. La cara perversa de Mordecai demostraba que lo usaría como un modo de tortura más que un modo de darle placer. También sacó de la bolsa unas esposas de metal.
-Hoy vas a saber quien es Mordecai, nena...
-Mordecai...-Margarita dio un saltito hacia atrás, un poco impresionada.
Así que el chico tomó ambas manos de la chica, las besó como un tierno caballero y luego le dio un empujón, haciéndola caer de espaldas sobre la cama. Esto desconcertó a Margarita, él no solía ser tan rudo. A continuación, Mordecai le espusó mabas manos a la cabecera de la cama, era un poco incómodo, ella no podría hacer nada, nada por defenderse de lo que venía. Encendió el vibrador, colocando la velocidad en bajo, pasado el pequeño aparato por las partes sensibles de su anatomía. El cuello, en medio de los pechos, el ombligo, a la vez iba dejando rastros de su saliva al besarla luego de pasar el vibrador. Margarita solo atinaba a gemir de placer, todo eso era tan excitante, y más al sentir el frío del metal que la aprisionaba. No podía soltarse y acariciar a su hombre, como le gustaba tanto hacer.
En eso, Mordecai le dio una ligera palmada en la cadera. Abrió sus piernas y medió el vibrador por su vagina, tras aumentarle la velocidad. Margarita estuvo a punto de tener otro orgasmo, pero él lo impidió al sacar el aparato de modo repentino.
-¡¿Qué te pasa¡! Casi llegaba otra vez...
-No, amor, esta vez. Tendrás que esperar, hasta que yo diga que te corras podrás hacerlo.
-Oye...actúas diferente...me gusta.
-Lo sé, nena, lo sé.
Una vez reanudado el acto, Mordecai introdujo sus dedos en la parte posterior de Margarita. Se los había ensalivado previamente, tratando de dilatar su pequeño ano.
-¡Hey, eso duele, basta!
-Shhh...soy el jefe, ahora cállate...
-¡Auch...! Duele, para, por favor...
-No, no lo haré.
Decidió callarla con un beso, a la vez que le mordía el labio inferior. Sigiuió penetrando su ano hasta que lo dilató lo suficiente. Era hora de sacar a su "amigo" de los pantalones. Había unas últimas cosas en su bolsa y era un preservativo y un tubo pequeño de lubricante neutro. Se puso el condón enseguida y sobre éste un poco del lubricante por todo el pene. Tenía que asegurarse de que pudiera resbalar sin lastimar mucho a su chica. Aunque en realidad en ese momento no le interesaba mucho, era como si se hubiera convertido en un patán.
-Mordecai...cielo, eso duele...Nunca hablamos de sexo anal, creo que dolerá, no lo hagas...
-Tranquila, me aseguraré de que lo goces, golosa...
-¡Mordecai, ay, duele!
Puso una almohada bajo el trasero de Margarita para elevarla un poco y poder penetrarla analmente con todas sus fuerzas. Le daba palmadas un poco fuertes, dejando una marca roja en su trasero. Ella solo soltaba quejidos de dolor, tratando de aguantar las enbestidas. Las esposas le lastimaban las muñecas al querer jalarlas y soltarse de ese aprisionamiento, pero era imposible, era la víctima de su novio. Se sintió como alguien que no deseo ser...hasta ese momento. Una chica sometida. Victimizada por ese placer tan extraño para ella, era una mezcla entre lujuria dolorosa y deseo. Un raro placer carnal que la estaba envolviendo.
Mordecai volvió a encender el vibrador en velocidad media, introduciéndolo en la entrepierna de su mujer mientras le penetraba. Ahora los quejidos se convirtieron en una hermosa orquesta de gemidos placenteros, el dolor estaba pasando y se convertía en un ritual sexual muy satisfactorio. De rato salió de ella. No quiso correrse así, no, queía otra cosa. Luego de que ella tuviera su segundo orgasmo, Mordecai Apagó el vibrador de nuevo y se colocó sobre el pecho de su chica sin recargarse mucho encima de ella. Tomó su miembro y lo arrimó a la boca de ella.
-Vamos, trágatelo, Margarita. Quiero que lo succiones con tus bellos labios, ahora.
-Oh, sí, como quieras...Mi amor...
Margarita parecía devorarolo, ansiosa como una niña que degustara un caramelo trar mucho tiempo de no tener azúcar en su sistema. Lo succionaba rápido, con fuerza, logrando que Mordecai se corriera y le mojara el rostro con su intensa estela blanca.
-Oh, Margarita...mmm...se siente tan bien...
Tras esto, tomó un paño y le limpió la cara. La besó en los labios. La abrazó tras desatarla.
-Te amo, Margarita. Debí preguntarte si te gustaría pasar por algo así pero, ya deseaba darte esta sorpresa. Que conocieras más de mí.
-Okay, de hecho me ha gustado mucho. Me siento un poco adolorida pero, fue lo mejor que he vivido. Wow, no conocía esas facetas tuyas, Mr. Grey.
-Jejejeje, y aun tengo muchas ideas que explotar, pero lo haremos en otra ocasión.
-Obvio, porque la siguiente vez, seré yo la que te someta.
-Ay aja, eso ya lo veremos, Anastasia, jejejejeje.
Se besaron de nuevo y se acomodaron en la cama, pero esta vez para dormir. Mordecai la abrazó por la espalda deseándole buenas noches. Pero ella no respondió. Había caído renddida en un profundo sueño.
CONTINUARÁ...
Oh baby baby, it´s fuck time! You know I really wanna make you mine!
Vaya, la letra de esta canción de Green Day me ha inspirado para este capi. Como verán, este es mi regalo por tardar tanto en actualizar. Ya debo irme a la escuela, pero antes decidí dejar esto por aquí. Perdón si he ofendido a alguien con este capítulo, pero deseaba escribirlo. La siguiente publicación sontinuará con la historia y tal veamos un poco más de sangre. Reanudaré las vacaciones de nuestros protagonistas y otras cosillas más. Por cierto, quiero que conste que la sexualidad la vive cada quien a su modo, no crean que es correcto o no lo que he escrito. Cada quien hace en pareja, o trío, o cuarteto lo que le venga en gana. Pero eso sí, solo hagan lo que deseen, no lo que otros les forcen a hacer. Vivan plenos, hagan lo que les plazca pero con el consentimiento de ustedes mismos. Felices pascuas atrasadas, jejejejeje. Nos vemos.
Notas: Regular Show le pertenece a mi muy amado y lindo JG Quintel. (Si pudiera, me casaba con él...)
