Regular Show.
Un fracaso más, y la Puerta de la Muerte.
Capítulo XII.
Hola, amig(a)s. Bueno, ya retomando la historia después de esa sesión de entrega, placer, pasión y mucho morbo, ahora les traigo uno de los capítulos para el final de este fic. ¡Pero no se alarmen! Aún quedan unos pocos más. Digamos que esto es el preámbulo para cerrar la última etapa de la película y con ello terminar el calvario de la puerta de la muerte. Sin más que decir por el momento, continuemos con el fic. :3
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Por la mañana, tras darse una ducha juntos, Mordecai y Margarita fueron a la cocina para preparar el desayuno. Ambos estaban vestidos con las batas de baño, se abrazaban y besaban de un modo muy apasionado, recordando los hechos de la noche anterior.
Sin embargo, se encontraron con las caras largas de Skips, Rosa y Eileen, quienes no estaban muy de buenas como ellos. Traían tazas de café, ojeras ligeramente marcadas y un humor nada grato.
-Buenos días, jejejeje.-Atinó a decir Mordecai.
-Hola, tórtolos...-Respondió Skips.
-¿Tórtolos? Oh, no me digas que...
-Sí, los oímos, toda la maldita noche...
Margarita se cubrió la cara obviamente avergonzada.
-¡Lo siento mucho, qué vergüenza!
-Tranquila, Margarita, es normal. Ustedes disfrutan mucho su vida de pareja.
-Aún así, Eileen, qué pena. Lo lamento mucho...
-Descuida, Margarita, quien se escuchó más fue Mordecai.-Le dijo Rosa, mientras ponía un par de terrones de azúcar a su café.
-¡¿Qué?! ¡No es cierto!
-Es verdad, Mordo, tú te oías mucho más que ella.-Skips le dió una palmada en la espalda al chico.
-De todos modos lo siento mucho. No era mi intensión.
-Ya Margarita, fue mi culpa, yo era el gritón. Jajajajaja.
-Jajajajajajajajaja.-Rieron todos.
Tras desayunar, se prepararon para ir a visitar un pequeño lago artificial construido por la familia de Mordecai hacía medio siglo. Era conocido como el lago de los sueños, ya que se aseguraba que ahí habitaban seres mágicos como hadas y duendes. Tomaron una hielera para las bebidas, comida y lo necesario para hacer una fogata ya por la tarde-noche. Acamparían a unos tres kilómetros de la cabaña. Era una mañana preciosa, y en ese sitio se solían ver las estrellas por montones. Un verdadero paraíso.
-Ay, no tengo ropa para entrar al lago, y me gustaría mucho nadar un poco.
-Tranquila, Margarita, yo te presto ropa. De todas maneras, no deseo meterme al agua.
-¿Segura, Eileen?
-Sí, yo estaré leyendo mi libro a la orilla. Mordecai llevará una silla plegable para eso.
-Oh, gracias. Eres muy amable.
-Somos amigas.
Margarita abrazó a Eileen, en eso, Rosa entro a verlas al cuarto de la menor.
-Chicas, olvidé traer un poco de bloqueador solar, ¿tendrán un poco que me regalen?
-Claro, yo llevo una botella.
-Gracias, Margarita.
-De nada.
-Yo voy al tocador, las alcanzo luego.-Eileen entró al baño dejando solas a Margarita y a Rosa.
-Bien, pues, a nadar, jejejeje.
-Margarita, yo...bueno, quiero disculparme contigo.
-¿Disculparte, por?
-Ya sabes, por lo que pasó el año pasado, para navidad. Cuando besé a Mordecai.
-Ah, de eso. Ya lo había olvidado.-Mentía.
-Es que, yo...no me siento bien del todo. Ahora soy muy feliz al lado de Skips y, quiero ser franca con él, en todo aspecto. Sabe de sobra lo que yo sentía por Mordecai, así que me pidió que dejara esos "fantasmas" que me atormentaban. Me siento terrible por eso, yo sé que probablemente lo tomarás como una hipocrecía cada que te hablo, pero, si me dieras una oportunidad, desearía que pudiéramos ser amigas. No sabes cuánto envidio tu amistad con Eileen, se ven como hermanas.
-Oye, Rosa, aún me siento un poco traicionada por eso, desde un principio quise ser tu amiga y terminaste por besar a mi novio, en mis narices.
-Lo sé, y no entiendo qué fue lo que me pasó, culpaba al alcohol, pero no es una excusa respetable. Cada quien elige beber o no, los actos son de nuestra propia cuenta y lo lamento mucho. Ahora estoy brutalmente enamorada de Skips, y no lo dejaría por ningún otro.
-Debo reconocer que es cierto, te veo tan animada y feliz a su lado. Y no soy nadie para guardar rencores.
-Eso significa, ¡significa que me perdonas!
-Claro, más bien te disculpo. No debes pedir perdón a nadie. No somos Dios para eso. Sin resentimientos.
-¡Oh, Margarita, gracias!
Rosa le dió un fuerte abrazo a Margarita, quien lo aceptó de buena gana. Rosa era sincera, no mentía con su disculpa. Ambas tomaron sus cosas y las de Eileen y alcanzaron a los chicos afuera. Mordecai había llegado con una camioneta para ir al lago.
-Wow, Mordecai, ¿de dónde sacaste ese vehículo?
-Bueno, nena, cuando tus padres tienen una cabaña cerca del lago, lo ideal es tener otro transporte más pequeño que una casa rodante. Me la prestaron los cuidadores de la casa. Tiene bastante combustible, y todo en orden. No fallará.
-Eso espero. ¿Llevas la silla plegable para Eileen?
-Llevo tres. Ya sabes, por si acaso las chicas desean broncearse, jejejeje.
-A veces eres tan pervertido...
-Pero así me amas, nena.
-Humm, bobo.
Una vez que todo estaba listo, llegaron al lago en menos de 20 minutos. Era todo un paraíso, con verdes árboles, arbustos, hierbas salvajes y florecillas de campo. Era una especie de reserva de la familia de Mordecai. El cielo estaba esplendorosamente azul, sin nubes, un maravilloso sol y la naturaleza en su apogeo. Mordecai acomodó unos leños cerca del lago, Skips desempacó las sillas y una pequeña mesa para preparar la comida, Margarita y Rosa empezaron a preparar unas cortinas entre unos árboles para poder cambiarse de ropa cuando fuera necesario y Eileen, bueno, ella se quedó dormida en el asiento delantero de la camioneta.
-Oye, Skips, ¿es normal que Eileen duerma tanto?
-Déjala, está cansada. Recuerda que ha pasado por muchas cosas desde la muerte de Rigby. ¿No te enteraste de que sus padres no quieren verla de nuevo?
-¡No! ¿Por qué?
-Ella les dijo hace unos días de su embarazo, y no les agradó nada. Y menos al saber el nombre del padre. Ya sabes, Rigby no era de su agrado.
-¡Ash...! ¡Qué coraje! Pobrecita, no me había enterado.
-Me lo contó Rosa, al parecer apenas se lo platicó a Margarita esta mañana. Rosa las escuchó por accidente. Debemos ayudarla, va a necesitarnos.
Mordecai sentía una ira muy profunda. De todos sus amigos, Eileen era la más pequeña, como una hermanita. Fue a la camioneta y la chica apenas estaba abriendo los ojos.
-Oh, Mordecai, ¿ya llegamos?
-Sí, jejeje, ya todo está listo.
-Oh, me hubieran despertado para ayudarlos.
-Está bien, debes descansar. Se acercan momentos difíciles, pero no estarás sola.
-¿Qué quieres decir con eso? Oh...Margarita te lo dijo...
-No, ella no me ha dicho nada.
-¿Te enteraste lo de mis padres, cierto? No quise que lo supieran tan pronto. Me siento como una molestia, todo el tiempo dependiendo de ustedes. Yo debo de ser fuerte por mi hijo, mi pequeño Rigby.
-¿Va a ser niño?
-Sí, jejeje, antes del viaje el doctor me lo confirmó.
-OHHHHHHHH! Rigby estaría muy contento.
-Pero él no lo conocerá...-Eileen ya no aguantó las lágrimas, las cuales cayeron sin parar.
-No, no, no, Eileen, no estarás sola. Yo sé que donde esté Rigby, debe estar muy feliz de verte rodeada de amigos que no te dejarán sola. Nos tienes a nosotros, a tu hijo, no necesitas de nadie más. Ese niño va a crecer en un ambiente amoroso, ¿no? Tiene varios tíos y tías que lo querrán mucho.
-¿E-En serio?
-Por supuesto. Anda, seca esas lágrimas. Nos espera un día de diversión.
-Jejejeje, sí. Gracias, Mordecai. Eres como el hermano mayor que nunca tuve.
Eileen abrazó al peli-azul, derramando otras lágrimas, pero de felicidad. El momento no duró mucho. Se reecontraron con los demás e iniciaron una mañana de vacaciones, sol y un lago esplendoroso. Las chicas se metieron a nadar al lago, en tanto Skips preparaba la fogata. Eileen leía un libro de maternidad y Mordecai no dejaba de tomarle fotos a su novia. Por la noche, ya cuando estaba haciendo un poco de frío, las muchachas se arroparon nuevamente con suéteres y pantalones. Guardaron las cosas en la camioneta y se acercaron a la fogata para asar malvaviscos. La tienda de acampar estaba lista. En ella se quedarían las chicas, en tanto, Mordecai y Skips dormirían en bolsas afuera de la tienda.
-Y luego, dicen que el fantasma persiguió a la chica, hasta el día de su muerte, fin...
-Uh...qué es eso, no es un bonito cuento de horror.
-Ja, a ver si usted cuenta uno mejor, señorita Margarita.
-Bien, señor Mordecai, le demostraré que puedo contar otras cosas.
-Oh...yo tengo sueño. Si no les importa, me voy a dormir.
-Está bien, Eileen, descansa. Mañana por la mañana regresaremos a la cabaña.
-Sí, Mordecai. Buenas noches a todos.
-Buenas noches.
Durante otra hora, siguieron contando historias de terror, fantasmas y desaparecidos. Todo aquello parecía ser ameno, hasta que Margarita y Rosa fueron a alcanzar a Eileen en la tienda de acampar.
-Skips, todo esto ha sido maravilloso. El lago, las vacaciones, nuestras chicas...Me siento muy relajado. Pero no me mal entiendas, no extraño a mi jefe, jajajaja.
-Ni yo, no extraño mi trabajo. Estoy muy a gusto descansando con mi novia, mis amigos, ¿qué otra cosa puedo pedir?
-No lo sé, ¿que esto nunca acabe?
-Tal vez, jajajaja.
Ambos estuvieron conversando hasta ya entrada la noche.
-Oye, Skips, necesito ir al baño. Ya vuelvo.
-De acuerdo, yo me acostaré de una vez. Hasta mañana.
-Sí, descansa.
Mordecai caminó por los hierbajos hasta llegar a unos arbustos propicios para hacer sus necesidades. Una vez que terminara, escuchó una voz tenue que le hablaba.
-Mordecai...
-¿Eh? ¿Margarita?
-Mordecai...
-¿Quién eres?
La voz siguió llamando por su nombre, cosa que ya lo tenía muy nervioso. Mejor decidió dar vuelta y regresar a la tienda de acampar cuando una mano le cubrió la boca. Mordecai forcejeó de rato, pero no dio resultado. La persona que lo aprisionaba era más fuerte que él. Lo arrastró por los árboles, los arbustos durante unos minutos hasta que llegaron a lo que era un trailer. Mordecai recibió varios golpes muy fuertes en la cabeza, en la espalda y en el vientre con lo cual su captor logró someterlo por un momento, lo necesario para meterlo en el cajón del triler. Dentro, fue atado a un grillete en el suelo del camión. El tipo cerró las puertas y echó a andar la unidad. Mordecai estaba que se lo tragaba vivo el miedo, su corazón latía con la fuerza de mil huracanes juntos. ¿Acaso era él el siguiente...?
Sus vivos ojos verdes se toparon con la mayor desgracia. Habían cuerpos mutilados esparcidos por todos lados, algunos colgando de ganchos cual res y varios órganos humanos en contenedores transparentes. Sintió un asco al poder percibir mejor el olor a cadáver y sangre podrida una vez que su miedo se lo permitió. Pero eso no era la "mejor parte" Sus ojos miraron al fondo los cuerpos de bebés, estaban abiertos desde el pecho hasta el vientre bajo, con los intestinos siendo devorados por gusanos, cucarachas y otros insectos propios de la carroña. Su asco terminó en una lluvia de vómito que ensució el piso y parte de su ropa. Estaba tembloroso, pálido y presintiendo que su muerte se acercaba.
-¡Sáqueme de aquí, por favor! ¡Auxiliooooo!
Luego de varios minutos que le parecieron eternas horas, llegaron a una cabaña abandonada y con signos de haber sido usada para tener gente cautiva. El tailero bajó al chico y lo arrastró hasta la cabaña, en donde lo dejó atado en una silla, con la vista apuntando a la puerta. Encendió un candil una vez que dejara asegurado el trailer y cerrara la puerta de la cabaña.
-Hola, compañero, ¿me recuerdas?
Mordecai no podía responderle más que con un sí o no con la cabeza, ya que estaba amordazado.
-Creo que sí. Soy tu amigo el trailero de lavabos, jejejeje. El buen y viejo Frank. Te preguntarás, ¿por qué tú? Bueno, pues por el miedo que me demostraste en la gasolinera hace un par de días. Noté que eras una niña débil y fácil de atrapar. Nadie luchó tanto por su vida, ni siquiera tú. Pero quiero que veas algo.
Mordecai recordó al sujeto al instante, cuando escuchó su voz. Sí, era el trailero de la gasolinera. De rato, el tal Frank salió de una habitación contigua llevando a una joven rubia por los cabellos. La pobre chica estaba con sus manos atadas a la espalda, la bella cara toda golpeada, con un enorme moretón en el ojo derecho. Su labio inferior sangraba un poco y estaba hinchado. Estaba vestida solo con un pequeño pantalón corto de mezclilla azul el cual estaba con el cierre abajo. No llevaba sostén o zapatos. Al parcer, el tipo la había estado violando todo ese tiempo. El trailero le quitó la mordaza a la chica, quien no dudó en gritar al momento. Ante esto, solo recibió otro fuerte puñetazo que la arrojó lejos un par de metros de su captor.
-Es una niña estúpida de la ciudad. Cree que es bueno andar de coqueta con los hombres, yo solo le dí su mecerido. Ahora, quiero que veas un poco de lo que te puede pasar si eres igual de rebelde que ella, amigo.
Tomó a la joven por los cabellos y la arrastró sobre una mesa frente a un metro de distancia de Mordecai. La puso boca abajo y le bajó la prenda hasta los tobillos. Puso un brazo sobre la nuca de la chica para poder tenerla más en control y luego él sacó su miembro de los pantalones. Así empezó a violarla analmente, de una manera muy violenta, la chica solo lloraba por el miedo y el dolor, gimoteando desesperada. Mordecai se sintió impotente para ayudarla, forcejeaba con las manos y pies para librarse, pero le era imposible. Una vez que terminara, la arrojó al piso de manera violenta, tomó una vara de fierro gruesa y comenzó a sodomizarla por la vagina, desgarrándole por dentro. Los gritos de la muchacha eran aterradores, suplicando que dejara de torturarla.
Una vez que se hartara de eso, el trailero tomó una navaja de una cajonera y puso a la chica de rodillas, con el rostro frente al muchacho. Sus ojos azules eran tan parecidos a los de su Margarita, tanto, que le recordó a ella por un momento.
Así, el trailero le rebanó el cuello a la joven. Sus gritos se fueron ahogando conforme la navaja le cortaba la tráquea. Siguió cortando hasta que su cabeza estaba sostenida por unos pocos ligamentos. Le arrancó la cabeza con la mano y la dejó a un lado del cuerpo ya sin vida.
CONTINUARÁ...
Dios...¿qué ha pasado? ¿Se tratará del asesino que los persigue? Bueno, esto ha sido espantoso hasta para mí. Creo que no saldré a carretera en un muy buen tiempo, ya me di miedo yo sola. Es el colmo de todo escritor. Pero bueno, esto no acaba. Esperemos que le vaya bien a Mordecai. Nos veremos la siguiente publicación, sigan bellos, ;)
Notas: Regular Show le pertenece a JG Quintel. (Un verdadero talentazo, jejejeje...)
