Regular Show.
Un fracaso más, y la Puerta de la Muerte.
Capítulo XIV.
Hello, guys! Bueno, les traigo el capítulo catorce de este fic. Voy a continuar con la pelea entre ese trailero del demonio contra nuestro querido Mordecai. Saludos a la gente que me ha dejado sus comentarios y ánimos para seguir escribiendo. Aun queda mucha tela de donde cortar, así que le queda bastante vida a esta historia. Por cierto, cuando comenten háganlo con una cuenta para poder responder. De una vez aviso que voy a cancelar los reviews anónimos para que no lo tomen personal. Ah, antes de continuar, quiero darle las gracias de manera pública a mi amigo lector Leonard kenway. Me ha dado muy buenas ideas para la pelea, así que si les parece buena, es porque tuve un poquitín de ayuda, jejejeje, gracias, compañero. Sin más, les dejo la continuación.
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El corazón de Mordecai latía de un modo muy acelerado, como el rugiente motor de un coche deportivo en plena carrera clandestina. Sostenía de un modo muy fuerte su agarre de la pala, apuntándolo contra Frank, quien se pasaba la navaja de una mano a otra, haciendo gestos intimidantes y con esa mirada digna de un demente de manicomio. Mordecai estaba esperando a que se le lanzara encima, pero lo que vio fue otra cosa, el trailero lamia su navaja por la ansiedad de probar la carne de su nueva pero mas desafiante victima. Su ansiedad de probar la sangre del chico era tal, que luego de que cayera un rayo cerca del lugar, se le lanzó cual fiera poseída dando navajazos a diestra y siniestra. El peli-zaul penas los equivaba dado que estaba medio cegado por la escasa luz.
-Solo estas prolongando lo inevitable, ríndete y probablemente te mate rápidamente y sin dolor...aunque...mejor no lo hagas, prefiero hacerlo de forma muuuuy lenta para que veas justo antes de morir ¡como digiero cada exquisito intestino que tienes dentro, jajajajaja!
-¡NI SUEÑES QUE DEJARE QUE ME CONVIERTAS EN TU CENA¡ Esto no lo hago solo por mí, sino por todas las chicas a las que asesinaste, torturaste y mutilaste por simple satisfacción, así que solo escúchame, engendro psicópata...ten por hecho...¡QUE LAS VENGARÉ!
-Uy, miren, tenemos a un verdadero vengador, ¡jajajajaja! ¿Quién te crees que eres, Hulk, el Capitán América, o tal vez Black Widow?
-¡Búrlate todo lo que quieras, maldito asesino, yo me encargaré de hacerte callar!
-¡Jajajajaja, así me gusta, vamos, ¿qué esperas? ¡Atácame!
Y de ese modo comenzó una batalla sangrienta, una batalla a muerte no solo por la vida, sino por el orgullo. Ambos hombres se atacaban mutuamente sin dejar tregua alguna. Mordecai se lanzo con rapidez hacia Frank para darle un golpe con su pala, pero él la esquivó y de frente le dio una pata al estomago del chico dejándolo tendido por unos segundos. Antes de poder levantarse, el trailero le propinó una patada en la cara con la cual el joven empezó a sangrar por la nariz. Frank veía la sangre brotar, anhelaba beberla, como si fuera el más exquisito manjar. Frank tomó a Mordecai del cuello, le miró a los ojos por un breve momento, preparó el arma para apuñalarle el corazón pero, el muchacho fue más rápido y con la pala logró no solo esquivar su ataque, sino que lo golpeó en la cara, haciendo que el asesino diera tras pies hacia atrás y cayera de espaldas sobre el lodo. El trailero, completamente enfadado, le gritó varias injurias, estaba dispuesto a darle una lección no sin antes de que Mordecai le diera un golpe con la pala en la pierna. Frank se levantó, adolorido, y trató de arrojarse sobre el muchacho, sin embargo, Mordecai le dio otro golpe con la pala, cuyo filo de la punta atinó a cortar el pecho del trailero, manando sangre a chorros. Su camisa estaba rota, y él, enfadado.
Frank, al notar esto, levanto su navaja y corrió hacia Mordecai gritando de furia para después comenzar a darles tajos fuertes y rápidos a Mordecai. Mordecai lograba bloquear esos ataques gracias al mango de madera de la pala, pero cada vez se le hacia mas difícil bloquearlos porque la fuerza de Frank estaba aumentando y Mordecai no resistiría por mucho. Frank logró conectar un corte en el brazo izquierdo de Mordecai, haciéndolo gritar de dolor y arrodillándose en el suelo por el ardor en su brazo. Al ver al peli-azul herido, Frank le iba a dar otro corte en el otro brazo pero por suerte, y con algo de dificultad, Mordecai logró esquivarlo para después darle una patada lateral al estomago de Frank, tirándolo al suelo para al final alzar su pala y clavar el filo de esta en la rodilla derecha de Frank, haciéndole gritar de mucho dolor para que después, Mordecai corriera directo a lo que era un bosque cerca del escondite de Frank.
A unos veinte metros de la cabaña abandonada, Frank tenía una vieja camioneta de campo. Se levantó una vez que vendó su rodilla herida con un trozo de su camisa. Cojeando con dificultad y mucha ira, llegó hasta el vehículo, abrió la puerta del copiloto y de la guantera sacó una escopeta algo empolvada. Jamás usaba esa arma más que para cazar, ya que para matar a un ser humano prefería disfrutarlo con un cuchillo o una navaja, como en ese caso. Pero era el fin de su "amabilidad" Estaba agotado, muy molesto. Ese mocoso le había colmado la paciencia por última vez.
-Jejejeje...que comience la cacería...-Dijo en un susurro.
Cerró la guantera con fuerza, se alejó poco a poco de su camioneta y a paso algo tranquilo pero firme, condujo sus pisadas al interior de la arboleda para poder localizar a su presa.
En tanto, Mordecai habia subido a lo alto de un árbol. Estaba exhausto, herido y muy asustado. Trataba de calmar su respiración cada vez más acelerada, pero la idea de morir esa noche le empeoraba su ritmo.
-Dios...ese sujeto...¿de dónde demonios ha salido...? Parece...parece sacado del infierno...está loco...¿Eh, es él? ¡Rayos!
Creyendo que tardaría otro rato en toparse con el sanguinario camionero, Mordecai pudo ver con horror como ese hombre caminaba en su dirección cargando una escopeta con su hombro izquierdo, sus pasos eran algo lentos y le daban la apariencia de un ser del averno. Mordecai tembló un poco, pero no tenía de otra. Si de verdad deseaba volver con su novia y amigos, debía sobrevivir.
-¡DEBO ADMITIRLO, MUCHACHO! ¡Haz sido un hueso muy duro de roer hasta ahora! ¡Me demostraste que no eres la nenita asustada que pensé que eras antes! ¡Pero tu momento de gloria se acabó! ¡Sal de tu escondite de una vez, miserable insecto, arreglemos esto de hombre a hombre de una maldita vez por todas!
Mordecai estaba un poco indeciso, esa escopeta no le daría tregua alguna. En ese momento, le vinieron a la mente los recuerdos de su amgio Rigby. Su sonrisa, sus bromas, las veces que compartieron una tarde en el parque, o los días de bolos que no volverán. Pensó en Margarita, la chica de sus sueños. De verdad quería verla, y ese loco no se lo iba a impedir.
-¡¿Acaso tienes miedo, cobarde?! ¡Sal a dar la puta cara!
-¡Muy bien! ¡Allá voy!
Mordecai le saltó encima, apuntándole con la pala cual espada de guerrero Z. (Amo DBZ, jejejee.) Le estrelló dicha arma en la cara, haciendo que soltara la escopeta. Mordecai soltó su pala y aprovecho la oportunidad para intentar tomar el arma, pero Frank fue mas rápido y obtuvo la pala que el joven soltó para luego darle un golpe en la espalda, haciéndolo caer a cuatro patas para después ser pateado muy fuerte, unas cuatro veces en el estomago, trató de defenderse pero el trailero loco le dio otra tanda de puñetazos directo al rostro y, al final, Frank lo sujetó de la camiseta y lo empujó hacia el árbol cercano haciendo que Mordecai chocara de fuerte contra el tronco para así caer sentado con la espalda llena de moretones.
El malvado trailero, levantando su escopeta del suelo, se dirigió a paso lento hacia Mordecai. El peli-azul estaba mareado, sangrando de nuevo. Su mirada perdida estaba enfocada en el suelo, corría un poco de sudor frío por su rostro. Sentía la mano húmeda, era la sangre de la herida anterior hecha con la navaja. Frank le miró con algo parecido entre pena y odio.
-Bien muchacho...haz sido un digno contrincante, pero llego la hora de que mueras...
Levantó el rostro de Mordecai al apuntarle con el cañón del arma justo en la frente. Quería ver sus ojos, sus ojos con el signo de la muerte clavados en ellos.
-¿Últimas palabras antes de mandarte al infierno, canalla?
-...Sí...¡Atrás!
-¿Qué...?
Sin que Frank lo notara, Mordecai agarró una piedra del tamaño de su puño que se encontraba en el suelo justo detrás de su espalda. Arrojó la piedra contra el rostro del cruel sanguinario, logrando que su nariz se rompiera en el acto. Esto hizo que Frank retrocediera soltando la escopeta, llevándose ambas manos a la cara. Mordecai aprovechó el momento y corrió sobre el arma, tumbó a Frank de espaldas al suelo y le apuntó con la escopeta para evitar que se moviera. Frank gritó de verdadero dolor, eso había sido mucho para él. Mordecai se debatía entre matarle o no, total, sería una escoria menos para el mundo. El trailero, luego de un par de minutos, miró al muchacho hacia arriba. En realidad no le sorprendía ni un poco que hubiera tomado el arma, de hecho creía, que sería un estúpido de no hacerlo antes que él.
-Auch...eso dolió mucho, pequeño bastardo...me rompiste la puta nariz...
-¡Cállate! En este momento, el juego se acabó...ya no harás más daño...
-¡Jajajajajajaja! Vaya, sí que eres gracioso...tú, un simple mocoso, me apuntas con mi propia escopeta y declaras terminado este jueguecito, eres un idiota...aunque tengas el arma, no vas a a salir vivo. Debes matarme, de lo contrario, no me apiadaré de ti.
Mordecai le dio una patada en la cara.
-¡Que te calles, he dicho! Sé que tienes un celular en tu bolsillo, dámelo.
-¿Qué harás, llamar a la perra de tu mami?
Esta vez, la patada fue a dar justo en los testículos. Frank se retorció un poco y Mordecai, sin dejar de apuntarle, metió la mano en el bolsillo de la camisa y le sacó el móvil. Tenía señal, por suerte. Marcó al número de Margarita, quien contestó casi de inmediato. La policía llegó al sitio tras una media hora con la localización que Mordecai les había dado. Esposaron al camionero del infierno, se llevaron a la chica que estaba horrorizada en la cabaña y el trailer con los cadáveres en su interior.
Encontraron más trozos de cadáveres en el arroyo y mucha evidencia dentro de ese lugar del demonio. Margarita corrió a abrazar y besar a su novio, estaba muy asustada. El comisionado de Lawrence necesitaba a Mordecai para rendir su declaración.
-No, amor, no te dejaré solo de nuevo, y menos cerca de ese lunático.
-Tranquila, cielo...es mi deber. Rendiré mi declaración y nos iremos a casa. En tanto, preparen todo, no pienso volver a este sitio, nunca. Nos iremos a casa.
-Muy bien, te esperaremos.
Una vez que le diera otro beso, Mordecai fue llevado a la comisaría para dar su versión de los hechos. Luego de un par de horas, Mordecai dejó la comisaría con el brazo izquierdo vendado, al igual que la cabeza y el abdomen. Margarita lo llevó de la mano hasta el remolque de Skips. Dentro le esperaban sus amigos, quienes lo abrazaron. El peli-azul sonreía sin ganas de medio lado, para no preocupar a nadie, cuando en realidad tenía ganas de soltarse a llorar como nunca.
El viaje de vuelta duraría unas cinco horas, en las cuales Margarita estaba recostada sobre una cama, abrazando a su chico por la espalda. Mordecai miraba por la ventana la carretera que iban dejando detrás, no quería regresar a ese sitio por nada del mundo. Cerró los ojos, pero solo veía sangre, órganos y a ese maldito. No podría dormir en un largo tiempo.
CONTINUARÁ...
Bien, es todo por esta vez. La trama ya se desarrollará en N.Y. Veremos si pueden resolver los asesinatos y quien será el próximo. Nos vemos.
Notas: Regular Show le pertenece a JG Quintel. (Mi amor imposible...owwww...)
