Regular Show.
Un fracaso más, y la Puerta de la Muerte.
Capítulo XV.
Wow, ya llegamos a los quince, ¿Y nuestra fiesta? Jajajaja, en mi país, México, celebran a las chicas cuando cumplen esa edad, ya que es cuando se convierten en todas unas señoritas, jijijiji. Okay, okay, ya es hora de continuar con este fic. Pues ya volverán a casa nuestros protagonistas, ¿qué sucederá de hoy en adelante?
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Luego de llegar a casa, Mordecai se tumbó sobre su cama, mirando al techo con anhelo. Margarita se despidió de sus amigos y metió las maletas al dormitorio. Miró a Mordecai, completamente ido. Sus ojos verdes estaban muy serenos, pero perdidos en el espacio. No podía imaginarse ni un poco el horror que debía estar pasando en su cabeza. Las escenas sangrientas, la pelea a muerte, ver cómo asesinaba a esa chica y lo que le hacía a la otra. Eran las seis de la tarde, el reloj dejaba sonar sus agujas de un modo apenas perceptible, pero en ese momento eran el mayor ruido en la alcoba.
-Mordecai...
El muchacho no reaccionó. Solo podía sentir el dolor en su cuerpo y mucho miedo.
-Amor, ya todo ha terminado y...
Margarita se le acercó e intentó abrazarlo, pero él la rechazó al instante. Se levantó sobre su lecho, mirándola con extrañeza. La pelirroja se quedó algo de piedra, pero no le impresionó para nada. Estaba segura de que su chico tenía miedo hasta de una mosca.
-Margarita, lo siento, pero no puedo...ya no puedo más...
-¿De qué hablas?
-Esto, esto aun no acaba. Recuerda a nuestros amigos, a ese maldito que los ha matado. Nos tiene amenazados, ¡Nos matará a todos!
-Cálmate, cielo, eso no sucede...
-¡Cállate, no sabes lo que dices!
-Mordecai...
El muchacho se levantó de la cama, se alejó de ella y se llevó una mano a la frente.
-No tienes ni una maldita idea de lo que eso significa. Ya no estamos a salvo, en cualquier momento llegará y nos pondrá en uno de sus malditos juegos...no tienes idea del miedo que eso representa, saber que no puedes hacer nada por defenderte, estar a merced de la muerte. Saber que en cualquier momento pueden atacarte y no tienes defensa alguna...no sabes nada...
Margarita se levantó y caminó a el, trató de abrazarlo pero volvió a ser rechazada.
-Mordecai, entiendo lo que has pasado, pero, deberías calmarte.
-¿Calmarme? He tratado de calmarme y no pudeo...cada vez que cierro los ojos veo a ese infeliz, comiendo órganos y mutilando mujeres...él quiso violarme, por Dios...¡casi me mata...!
-Pero no lo hizo porque eres más fuerte que eso. Si saliste vivo de ahí es porque nada puede derrotarte, Mordecai. Yo tuve mucho miedo, sabes, tuve mucho miedo.
-No sabes lo que es el miedo, nunca lo has visto a la cara como yo.
Margarita se acercó otra vez, lo hizo girarse a ella muy molesta.
-¡¿Que no sé lo que es el miedo?! ¡Tuve miedo de perderte, de que murieras! ¡Tuve un miedo atróz de no volver a verte nunca más!
-Oye, Margarita, relájate...-Mordecai se quedó impresionado.
-¡No me digas qué hacer! ¡No soportaba la idea de que te entragaran a mí en una bolsa, hecho pedazos, asesinado peor que a un animal! ¡Que me llamaran del forense para identificar tus restos! ¡¿Y aun te atreves a decir que no sé lo que es el miedo?! ¡Eres un cretino!
La chica terminó rompiendo en llanto al recordar el temor que la embargó por dos largos días. Dos días en los cuales no comió, no durmió ni pudo descansar por estarlo buscando. Mordecai se acercó a ella, la abrazó contra su pechó y le besó la frente.
-Nena, yo...
-Y aun te atreves a decir que no sé lo que es el miedo, eres un idiota...
Ella se abrazaba contra su pecho, mientras que el peli-azul recargaba su mejilla contra la cabeza de su amada. Ella era más baja de estatura que él, y eso le agradaba. Sentía que por eso y más debía protegerla y no hacerla llorar ni mucho menos. Se sintió como un imbécil de primera.
-Perdóname...es que yo tengo tanto miedo, que no recuerdo que tú también lo sientes...No quiero que sientas el temor que yo pasé.
Margarita siguió sollozando otro rato.
-Buscarte intentando no imaginar lo peor fue una tortura, tarado.
Mordecai sonrió de verdad. Incluso soltó una leve risa. Cuando Margarita lo llamaba tarado o cretino, significaba que de verdad tenía miedo de perderlo. En realidad estaba asustada.
-¿De qué te ríes, estúpido? ¡Esto no es gracioso para nada!
-Jejejejejeje, me río porque me alegro de tenerte, preciosa.
-No te entiendo...
-Nunca pensé que un día ibas a salir conmigo. Que llegarías a ser mi novia ni mucho menos que un día desafiarías a tu familia por mí. Jamás había creído que la chica más linda y perfecta del mundo aceptara un día a este pobre diablo que no puede ofrecerle mucho y de todos modos sigues a su lado. No sirvo más que para preocuparte y sacarte canas verdes. Lamento hacer llorar a mi hermosa Margarita.
Margarita se soltó a llorar de nuveo, lo abrazó con fuerza y él solo le acariciaba la espalda. Ambos habían tenido un par de días muy difíciles. Tras un rato, ambos se fueron a acostar a su cama, uno abrazado del otro. Pero aunque Mordecai intentó dormir, le fue imposible.
A la mañana siguiente, Skips llamó al departamento de sus amigos. Mordecai abrió los ojos de par en par, algo alarmado. Sin embargo, reconoció el timbre del teléfono y levantó la bocina con lentitud.
-¿Sí?
-Mordecai, te diría buenos días, pero...no creo que sean tan buenos...
-¿Qué pasó?
-Bien, prende el televisor en el canal 129, no te va a agradar pero, deben enterarse.
En las noticias estaban pasando un breaking news. La notica de última hora se trataba de un par de cajas de madera dejadas en el museo de arte y ciencias de N.Y. en Manhattan. Se trataba de dos cadáveres congelados. Mordecai despertó levemente a su chica, a quien le advirtió lo que estaba pasando.
-Oh...por...Dios...
Habían identificado a los fallecidos como Mitch y Carl Sorrenstein, de 22 y 24 años respectivamente por sus I.D. que se encontraban en las cajas. El forense los había levantado y llevado para las autopsias de ley, aunque era evidente que habían muerto por heridas y contusiones. Mordecai lanzó un grito de horror al creer que Rigby pudiera tener el mismo fin. Margarita gritó igual asustada, abrazando a Mordecai. Luego de arreglarse y cambiarse de ropa, fueron a ver a Skips al forense junto a Eileen y Rosa.
-Dios, no puedo creer que ese hijo de perra se haya atrevido a dejar así a nuestros amigos, ¿qué pretende con eso?
-No tengo idea, Margarita, pero sea lo que sea, debemos decir lo que sabemos.
-Pero Skips, a esos policías les dijimos lo que pasó hace un mes y medio cuando Rigby desapareció y no hicieron nada. Nos tacharon de locos y no les interesó el video, ni el de Musculoso y Carl.
-Lo sé, pero Skips tiene razón, nena. Debemos contribuir a la captura de ese criminal con los videos que tenemos. Tal vez de ese modo todo se resuelva de una maldita vez.
-Y no olviden que debemos encontrar a Rigby.-Era la primera vez que Eileen hablaba en todo ese rato.
-Sí, también él merece justicia.
-Oye, Skips amor, debo decirles que yo conozco a alguien de la policía que puede ayudarnos. Perdonen que no haya dicho nada antes, pero, no tengo permitido decirlo. Sin embargo, al igual que ustedes, quiero que el culpable caiga con todo el peso de la ley encima.
-¿A qué te refieres, Rosa?-Margarita la miró algo irritada.
-Mi padre, Johhny, es investigador en el FBI. Trabaja en las oficinas de Manhattan.
-Pero, el FBI resuelve crímines terroristas, o de espionaje o cosas como esas, ¿no?-Preguntó Margarita.
-Te equivocas, amiga, también resuelve crímenes de conmoción pública como lo que les pasó a nuestros amigos y a mi Rigby. Aunque puedo comprender que no debas hablar de esto con facilidad, si pudiste mencionarlo antes, Rosa.
-Lo siento Eileen, pero mi padre me lo tiene prohibido. Aunque cuando vea esto, de seguro nos ayudará con detectives privados de su mayor confianza.
-Bien, iré por los videos.
Margarita fue al coche y sacó una bolsa de pana con los dvds. Subieron a la camioneta de Skips y se dirigieron a los cuarteles de investigación del FBI, llegando en unos cuarenta minutos.
Una vez que llegaron al lugar, Rosa llamó a su padre quien los recibió en una oficina un poco pequeña. Era un hombre alto, de complexión, robusta, ojos azules y cabello castaño claro. Tez morena clara, uniforme de policía y placa al pecho. Se quitó su saco y lo colgó en un perchero. Miró a su hija con algo de molestia, no debía traer civiles a ese sitio.
-Rosa, te he dicho que no vengas a buscarme al trabajo.
-Padre, lo siento, pero mis amigos tienen algo que puede ayudarte. Acaban de pasar por algo terrible en nuestro viaje a Lawrence. Aunque debo decirte que tus amigos de la policía distrital no les ayudaron en nada.
-¿De qué hablas, linda?
-Que ellos te lo expliquen con detalles, se trata de los cuerpos congelados dejados en el museo esta mañana.
Mordecai fue el primero en acercarse al investigador, con los dvds en la mano.
-Señor, los chicos desaparecidos son mis amgos desde hace años. Al igual que otro joven llamado Rigby, a quien dimos por muerto hace más de un mes. Un sujeto muy loco nos ha mandado estos videos de sus muertes. Están grabadas. No creo que tratamos de ocultar estas pruebas, pero fueron esos policías inútiles que no nos creyeron lo que estaba pasando.
-¿Videos?
-Sí, son muy fuertes. Por favor, queremos que los vea, pero le advertimos de una vez, es muy horrible lo que pasa en ellos.
El investigador mandó traer una pantalla y un reproductor de dvd para ver los videos. Una vez que esto pasara, se quedó de piedra, pálido y bastante asustado. Sin embargo, volvió a la compostura en seguida.
-Vaya, esto es terrible...No me imagino que clase de bestia sanguinaria puede hacer esto. Voy a ayudarlos, pero necesito interrogarlos por separado. Es parte del protocolo. Y Rosa, debiste decirme esto antes. Ahora no sabemos lo que ese criminal tenga en mente.
-Lo lamento, pero no te gusta que me meta en tu trabajo, padre.
-Como sea, lo importante es que podemos trabajar con eso. Llamaré a Billie y a Mike del forense, y también a Violette de criminología. Y a Clarise para que analice los videos. En tanto ustedes, creo que no podrán irse en un rato. Deben decir todo lo que saben.
CONTINUARÁ...
Bueno, luego le sigo con la masacre, sangre, muerte y destrucción jejejee.
Notas: Regular Show le pertenece a JG Quintel. (Tan lindo que es...)
