Regular Show.

Un fracaso más, y la Puerta de la Muerte.

Capítulo XVII.

I'M BAAAACK! He vuelto con otro capítulo. Estuve ocupada con otros proyectos de fics y con un concurso en un foro de los vengadores, mi fic de El Regreso del mal, la perdición del elegido, pero ya trataré de normalizar las cosas. Para mí no ha sido tan fácil escribir todo esto, en ocasiones me horrorizo de la mentalidad tan enferma que han tomado algunos de mis personajes, pero a decir verdad, eso me demuestra en cierto modo la gran creatividad que poseo, o eso creo. Al fin y al cabo esto es una historia, no es nada real (gracias al cielo) porque de no ser así, ya habría enloquecido. Bueno, a seguir, que aun hay mucho que leer.

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Mordecai trastabilló un par de veces antes de animarse a tomar la bocina del teléfono. Se llevó el aparato a la oreja, muy asustado.

-¿S-Síii...?

-Hola, pequeño azul.

La voz del otro lado de la linea era la del video, la voz distorsionada que se convirtió en la dueña de sus pesadillas.

-¿Qué quieres, que es lo que pretendes lograr?

-No pretendo nada, voy a hacer que todos paguen, insecto asqueroso.

-No sé quien eres, ¿qué es lo que te debemos? Acabas de matar a Eileen, mataste a Mitch y a Carl, y a mi amigo Rigby...No te perdonaré eso nunca.-Para sorpresa de Mordo, estaba más tranquilo que al responder la llamada.

-Tú eres el principal responsable de esto. Por tu maldita culpa ahora yo sufro horrores cada día, pero no moriré sin que cada cual tenga su merecido.

-¡Sigo sin entender!

-Lo harás, cuando llegue tu hora y te vea presa de mis juegos.

Mordecai sintió un tic bajo el ojo derecho.

-No sé que te debo, pero nada de lo que te haya hecho puede ser tan grave que te desquites con los míos. Un día sabré quien carajos eres y te daré una paliza. Y te mandaré a prisión, ahí te pudrirás cual carroña.

-Ja, ja, y ja...¿ahora tú me amenazas? No hay nada más estúpido que amenazar a alguien cuyo rostro no ha sido develado. No tienes nada con qué amenazarme, y yo tengo tanto para hacerte la vida un miserable infierno.

-¡Seré yo quien te mande ahí antes!

-Por favor...Mordecai, suenas tan ridículamente amenazante, como un bebé usando su mamila como arma. Yo he bajado al infierno, he conocido cada uno de sus niveles del dolor. Y créeme, nada de lo que te ha pasado puede igualarse al terror que padecerás, el cual te llevará al borde de la locura, antes de que yo termine por destruirte junto con lo que amas. No servirá de nada que llames a tus amigos de la policía. No podrán rastrear mi llamada. Voy un paso delante de ti, ahora, puedes comenzar a rezar, antes de que el castigo llegue...

-¡Tú, hijo de...!

Colgó. Mordecai ya no pudo completar la oración, entrando a un estado de temor previsor. No era ese miedo que lo hacía sentir como un niño pequeño asustado por unos relámpagos, era ese miedo que te lleva a ser cauteloso y vigía de los que te rodean. Fue a ver a su amada, quien estaba sentada, mirando a la nada. Mordo se sentó a un lado de ella, le dio un abrazo pero ella no reaccionaba. Estaba fría como hielo. Sus manos estaban a los lados de ella, se sentían helados. Pero eso no era lo peor. Margarita hablaba de manera muy queda, casi no escuchaba lo que decía.

-Yo sigo, soy la siguiente, yo sigo, soy la siguiente...

-Ma-Margarita, nena, te llevaré al hospital.

-Yo sigo, soy la siguiente, yo sigo, soy la siguiente.

Mordecai tomó su celular y marcó al investigador de la policía John. Éste le envió al detective Gerard Way, quien los llevó a ambos a un hospital en donde le recetaron calmantes a la pelirroja para que descansara y pudiera dormir. Una vez de regreso en el departamento 35B, Margarita fue llevada a dormir una vez que ingiriera la primera cantidad de pastillas recetadas. Mordecai se quedó hasta que ella pudo conciliar el sueño, esperando que tuvieran un momento de paz en medio de tanto estrés. Mordecai preparó un par de tazas de té y las llevó a la sala con un plato con galletas. El joven detective tomó un poco de té, en tanto Mordecai trataba de relajarse, cosa imposible.

-Usted puede resolverlo, ¿cierto?

-Sí, pero quiero que me llames Gerard, no soy mayor que tú.

-Bueno,yo tengo 24 años.

-Yo igual.

Ambos se quedaron un rato en silencio.

-Como sea, necesito que me digas qué fue lo que puso en ese estado a Margarita.

Mordecai tomó el dvd que había dejado sobre el televisor, lo puso dentro del reproductor dejando que el detective Way lo viera por completo. Una vez que finalizara, el detective cerró los ojos y suspiró profundamente.

-Entiendo. Este tipo ha ido más lejos de lo que pensaba. No solo ha matado a tus amigos, ha asesinado a una embarazada y le provocó un aborto. Me temo que nunca antes había visto una mente criminal de ese calibre en mi carrera. Soy muy joven para tener este cargo, pero he comenzado a resolver crímenes menores desde los 18 años. Poco a poco me metí en archivos de tipos parecidos a este, sin embargo, debo admitir que eso no me dejará dormir en días.

-Lo sé. Yo tampoco no puedo dormir y no solo por eso. Hace días tuve un encuentro a muerte con un asesino serial llamado Frank, es un camionero del infierno. Llevo tiempo con pesadillas, siento que me persiguen, que nunca me libraré de ellas hasta que esto acabe.

-Ah, el investigador me comentó lo del incidente en Lawrence. Sí, ese camionero apodado Loco Frankie por sus amigos de carretera se dedicaba a llevar lavabos hasta que lo despidieron hace tres años por presuntamente haber llevado a una mujer en uno de sus traslados. Se dice que dicha mujer nunca llegó a casa, pero ese tipo negó haberla siquiera conocido. La compañía en vez de hacer algo prefirió despedirlo pero jamás se le quitó la licencia ni el camión, por eso siguió matando de ese modo.

-Es un mal nacido, espero que se pudra.

Mordecai sopló un poco a su té antes de beber un sorbo.

-Temo que me estás escondiendo algo, Mordecai. Si quieres que te ayude, dime todo lo que sepas.

-Emm...bueno, no es algo que no debas saber, es solo que sigo nervioso por eso. El tipo del video llamó hace una hora.

-¿Llamó? ¿Qué dijo?

El peli-azul le contó lo que había pasado durante la llamada telefónica, tratando de no olvidar ningún detalle.

-Hmm...parece que es alguien que los conoce a todos, no hay duda de eso. Debemos investigar a las personas cercanas a ustedes que estén ajenas a esta situación. Lamento parecer algo tosco, pero aquellos a quienes les tengan mayor confianza puedes estar involucrados en esto. Les mandaré citatorios a sus casas, y quienes no vayan serán sospechosos en automático.

-Conocemos a varias personas, y creo que pueden ofenderse.

-Eso no importa cuando hay gente muerta en esto, ¿o sí?

-No, no importa.

-Llama a tus amigos Skips y Rosa. Ellos deben cooperar con esto.

Skips y Rosa llegaron a casa de Mordecai media hora más tarde. Ambos se sentaron en la sala junto con Mordecai, escuchando con atención al detective.

-Buen, denme una lista de personas cercanas a ustedes. Quiero nombres de amigos, familiares, maestros o tutores, jefes, compañeros de trabajo y hasta del tipo que les venda el periódico. Lo quiero todo.

-¿Debo darle el nombre de mi padre?

-Sí, Rosa. Puede que se moleste, pero lo que pueda decirme tal vez sea de utilidad. Yo veré como los interrogo a todos, ahora anoten lo que les he pedido en esta libreta.

Se turnaron para apuntar nombres, direcciones y números de teléfono. Entre todos juntaron unas 27 personas.

-¿Conocen a personas que conozcan por parte de los finados?

-Bueno, Eileen tenía a sus padres, un hermano mayor que vive en Londres y a sus maestros de la escuela de botánica.-Dijo Mordecai pensativo-Ah, y creo que también una amiga aparte de Margarita que vive en el centro de la ciudad. Ella fue mi novia en la preparatoria, antes de que empezara a salir con Margarita. Mitch y Musculoso solo nos tenían a nosotros, a su madre y la novia de Mitch, bueno, ex novia. Y Rigby...Rigby me tenía a mí. Sus padres no lo frecuentaban, no se enteraban si llegaba a casa o ya había comido. Prefirieron a su hermano menor. Y pues tenía a Eileen también.

-Y a nosotros.-Agregó Skips, posando una mano sobre el hombro de Mordo.

-Okay, veo que todos ustedes son muy unidos. No creo que me lleve mucho entrevistar a tantas personas, tal vez una semana. Mi amigo Billie Armstrong aparte de ser forense también me apoya con esta clase de casos.

-Es el tipo que les hizo las autopsias a Mitch y a Carl.

-Sí, Rosa. Le llamaré mas tarde para ponernos de acuerdo. Bien, es mejor que pidan permisos extendidos en sus trabajos, a partir de hoy no salen a la calle por nada del mundo. Skips y Rosa, deben ir por sus cosas, Mordecai, prepara tus maletas y las de Margarita, mañana temprano los llevaré a un refugio donde no sean objeto de ese maníaco. Me llevaré el dvd y analizaré la llamada.

-Eh, dijo ese tipo que no podía ser rastreada.

-Ja, no me conoce. Soy muy bueno con los temas cibernéticos, además de que trabajo como hacker para la CIA. Con mi trabajo he arrestado a unos 25 pedófilos en internet y 34 vendedores de armas y drogas, además de unos 15 líderes de grupos criminales. Daré con el origen de la llamada. No te preocupes.

Gerard se fue tras un rato. Skips y Rosa fueron por sus cosas y Mordecai preparó lo que necesitaría para ir al refugio. A la mañana siguiente, todos ya habían hablado con sus jefes, pedido permisos y fueron llevados a un refugio en las afueras de Manhattan. Se trataba de una casa muy sencilla, con solo tres habitaciones. Tenía un jardín muy bonito, con muchas plantas y flores. Al llegar, todos se desilusionaron, no era el sitio que esperaban que fuera.

-Amm, creo que es muy chica para todos, detective Way.-Dijo Rosa algo intrigada.

-Sí, nosotros no cabremos en ese pobre cuchitril.

-Señor Skips, Rosa, no hablen tan pronto. Tomen todos sus pertenencias, que nada se les olvide porque no van a salir por nada. Síganme.

Se bajaron de la camioneta que los llevaba y entraron a la casa, la cual por dentro estaba vacía. Solo tenía una alfombra roja, la cual el detective levantó para revelar una compuerta subterránea. Al abrirla, les indicó que bajaran por unas escaleras las cuales les condujeron por un pasadizo de unos 10 metros de largo. Durante el trayecto, unas luces sincronizadas se encendían al detectar de personas por medio de unos sensores, los cuales las activaban. Al llegar al fondo del pasadizo, había una puerta de metal con una manija y un tablero pequeño con varios botones con números impresos en ellos y un lector de ojo. El detective puso un código, acercó su ojo derecho y después una luz verde encendió bajo el tablero abriendo la puerta. Al entrar por esta, vieron una verdadera casa digna de un rey. Era un departamento subterráneo con seis habitaciones, sala, cocina, comedor, un baño en cada cuarto y un medio baño para visitas. También contaba con un jardín iluminado con luces artificiales. Todo estaba equipado con muebles y objetos de alta tecnología. Estaba decorado con bonitas alfombras y cortinas, dándole un toque hogareño muy cómodo.

Mordecai se quedó de piedra observando todo, la pantalla plana, una chimenea de gas y los ductos de ventilación. Margarita se quedó impresionada de igual modo, la casa contaba con un estudio para leer libros o para poder pasar un rato a solas.

-Vaya, esta sí es una casa.

Rosa paseó su mano por las telas de los sillones, terminando por sentarse en uno. Skips se quedó viendo algunos cuadros pintados en las paredes y Margarita se quedó de pie a un lado de Rosa. Mordecai dejó su maleta detrás del sillón, observando ese que sería su hogar por algunos días.

-Estas son las instrucciones. Quiero que dejen sus tablets, celulares, y cualquier dispositivo que pueda ser usado como medio de comunicación con el exterior. En la televisión solo pasan películas o series, nada de noticieros o programas de farándula. No periódicos, revistas o publicidad.

-Pero, yo necesito mi tablet, mi celular, no puedo estar sin mi whatsapp o mi facebook.

-Rosa, relájate, linda. No es el fin del mundo.

-Skips, no lo entiendes, con esto me comunico con mi padre, con mis amigos.

-Basta de quejas. Estoy tratando de resolver esto. Sé que puede ser un cambio muy brusco, pero comprendan que lo único que trato de evitar es que se estresen más de lo debido. Por eso no sabrán nada del exterior, salvo por éste teléfono. Déjenlo en un sitio al cual todos puedan llegar y contestar, yo les hablaré cada vez que sea necesario.-El detective dejó un celular sobre la mesita de la sala-Mordecai, procura que Margarita tome sus medicamentos a la hora indicada, la cual podrás ver en ese reloj de pared. En la cocina hay suficientes provisiones para 10 días.

-¿Diez días? ¿Tanto estaremos encerrados?

-No lo sé, señor Skips. Trataré de comunicarme dentro de uno o dos días. No se sientan abrumados, tómenlo como unas vacaciones. Los mantendré al tanto de todo.

-Espere...-Margarita se dirigió al detective, algo nerviosa.

-¿Qué pasa?

-Quiero pedirle algo, ¿puedo hablar con usted en privado?

-Por supuesto. Vayamos al jardín. Mientras, ustedes vayan a desempacar, estarán aquí un buen rato.

-Margarita, ¿estás bien?

-Sí, Mordecai. Ve a desempacar, luego te sigo.

A Mordecai no le gustaba que su chica le escondiera cosas, pero lo achacó al hecho de que ella estaba nerviosa y asustada con el tema del asesino, el dvd de Eileen, el cual no había mirado, y tal vez por el hecho de estar encerrada en un lugar subterráneo. Cuando fue a buscar a Margarita, el detective ya se había ido y ella estaba sentada en un taburete a la barra de la cocina bebiendo un poco de agua. Rosa y Skips estaban en su alcoba ordenando sus pertenencias, en tanto, el peli-azul se sentó junto a su novia, tomándola de la mano. Ella se giró a verlo, dedicándole una tierna sonrisa algo forzada.

-Margarita, amor, ¿te pasa algo?

-No, nada cielo.

-Bueno, es que te fuiste a hablar a solas con el detective, así que pensé que necesitabas ayuda.

-Tranquilo, no pasa nada.

-¿Segura?

-Sí, Mordecai, estoy segura.

-Ya sabes que no debemos tener secretos, dime si necesitas de mi ayuda para algo.

-Ash...ya te dije que no, no insistas.

Margarita se levantó del taburete, en camino a la sala. Mordecai la siguió, no le agradaba su actitud.

-Oye, si te insisto tanto es porque me preocupo por ti. Si te pasa algo necesito saberlo.

-¡Ya te dije que no me pasa nada, eres un pesado!-Margarita le arrojó un cojín de la sala a la cara, ya irritada.

-Era innecesario que me arrojaras este cojín. Algo te ocurre y detesto que no me digas nada. Solo recuerda que vamos a estar solos en esta casa por no sé cuanto tiempo. Así que será mejor que te tranquilices, porque nuestra estadía se puede volver algo incómoda.

-Incómodo es que te lo pases todo el tiempo acosándome. Ya me estoy cansando de que me preguntes esas cosa, yo sé como me siento, ¿sí? No eres mi padre.

-No lo soy, pero sí soy tu novio. Y quiero saber que de verdad estás bien, nena.

Margarita puso una cara de dolor. Sus ojos se aguadaron y empezó a llorar, algo sensible.

-Mordecai, es que...

-¿Qué te pasa?

El chico fue a abrazarla, mientras que ella no dejaba de sollozar.

-Mordecai, mi amor...es que...tengo un retraso y...no lo sé...yo...

El chico lo entendió todo a medias, pero lo poco que comprendió lo alertó de algo que no esperaba, al menos no aún.

-Ma-Margarita...¿acaso tú...?

-No lo sé...creo que tal vez...

-¿Va...mos a tener...?

-Quizás...puede ser que seamos padres...

CONTINUARÁ...

Vaya...pues aquí le paro o voy a llorar. Espero continuar pronto, saludos.

Notas: Regular Show le pertenece a JG Quintel. (Tan lindo que es...)