Regular Show.
Un fracaso más, y la Puerta de la Muerte.
Capítulo XVIII.
El abrazo entre Mordecai y Margarita se extendió un poco, ambos estaban alterados y con nervios palpables. Margarita lloraba desconsolada, no podía imaginar ser madre en esas circunstancias. Mordecai la llevó a la habitación, haciendo que se recostara sobre la cama un momento. Ella se quedó dormida, y él salió del cuarto para dejarla descansar. Se sentó en la sala, tratando de digerir lo que acababa de saber. Recordó que llevaban días teniendo relaciones sin cuidarse en todas ellas, desde hacía poco más de un mes. No quería destrozarle la vida, ni arruinar su carrera. Margarita había estudiado mucho para ser una de las publicistas más exitosas de N.Y. y por eso sacrificó tanto. Cuando sus padres estaban en contra de su relación con Mordecai, ella prefirió dejar el hogar y mudarse a un departamento con él. Era una joven de 23 años, con un futuro prometedor. Y no se lo echaría a perder.
Se llevó una mano a la cabeza, pensativo, nervioso, confuso... trataba de saber quien de esas personas podría haber sido capaz de someterlos en ese infierno que lo empezaba a volver loco, tal como lo juró la voz de la llamada del día anterior. Esa tarde nadie cenó. Todos se fueron a dormir temprano, nadie tuvo ganas de nada. Rosa y Skips charlaban en su alcoba, en voz baja.
-Cielo, esto me mata. Me tiene muy nerviosa todo, ya no puedo más.
-Lo sé, Rosa. Yo igual estoy casi enloqueciendo, pero eso de nada ayudará. El detective dijo que nos hablará en uno o dos días, esperemos que haya rastreado a ese hijo de puta y lo mande a la cárcel y podamos ser libres.
-Sí, eso es lo que más deseo en el mundo.-Rosa se internó entre las sábanas, abrazando a Skips.
-Hace tiempo que no lo hacemos...
-Sí, pero, ¿no haremos mucho ruido?
-Ellos una vez no nos dejaron dormir por estar en plena acción.
Rosa sonrió de medio lado.
-Lo sé, sí me dan ganas, pero prefiero esperar un poco. Creo que algo ocurre con Margarita, no se ve nada bien.
Skips le dio un beso en la frente a Rosa.
-Me alegra que ambas se hayan hecho amigas.
-Bueno, en eso estamos. No me imagino lo sola que ella se puede sentir tras la muerte de Eileen. La pobre chica estaba tan ilusionada con tener un bebé de su amado Rigby.
-Sí, lamento tanto su muerte, y más por la manera tan sádica que tuvieron esos sujetos para arrebatarle la vida. Y la de su hijo.
Skips lanzó un suspiro largo, algo cansado.
-Nena, a veces creo que hice mal en mudarme a N.Y. Estaba seguro y sin problemas trabajando con mi padre en Kansas, nadie me amenazaba de muerte.
-Quizá, pero lo bueno de eso es que te conocí.
Ambos permanecieron abrazados por un rato, en silencio.
-Ya lo creo. Recuerdo que cuando Mordecai nos presentó no me mirabas de esta manera. Para ti era como un nerd metido en una oficina de contaduría que solo estaría el resto de sus días como un empleado más. Y yo pensaba que eras una niña mimada que su papi el poli le daba de todo.
-Jejejejeje, sí, ambos teníamos ideas muy erróneas del otro. Pero me alegro tanto de haber aceptado esa ida al bar con Mordecai y ustedes. Pude ver lo divertido que eres.
-¿Te refieres a ser divertido al hecho de perder 4 de 5 en un juego de pool?
-Amm..., creo que esa noche no ganaste ninguna de las partidas.
-Jajajajajajaja, es verdad. Rosa, te amo.
Skips se giró a ver a Rosa a los ojos.
-Mi Skips, y yo te amo más.
-No lo creo, yo te amo con locura.
-¡Y yo hasta el infinito y más allá!
-Cálmate, Buz Lightyear, jejejeje.
Esa noche Mordecai no durmió nada, observando entre sus manos el móvil que el detective Way les había dejado como medio para comunicarse con ellos. No tenía idea de cómo estarían sus familiares, su jefe, todo lo relacionado con su vida fuera de ese refugio que se le antojaba más como una prisión. Por la mañana se preparó un café muy cargado antes de que los demás se despertaran. Rosa y Skips se dieron un baño y se pusieron a ver películas en la pantalla de la sala, en tanto, Margarita apenas si había dormido algo. Su cabeza permanecía pegada a la almohada, no tenía ganas de levantarse ni mucho menos comer algo. Mordo le llevó un jugo de naranja, al menos para que tuviera algo en el estómago. La chica le sonrió y bebió el jugo muy despacio. Él se sentó a la orilla de la cama para poder verla de frente.
-Mordecai, no estamos seguros de que sea un bebé. El detective me dijo que hoy me mandaba un paquete con una prueba de embarazo, y que si de casualidad salía positiva enviaría a un doctor de su entera confianza para que venga a tomarme muestras de sangre para confirmarlo. No es por ser mala persona, pero quiero con todo mi corazón que esa dichosa prueba salga negativa.
-Entiendo, nena. En estos momentos un bebé solo vendría a este mundo a ponerse en riesgo.
Mordecai trataba de sonreírle, pero la verdad era que estaba muy triste con esa idea.
-Ya verás que en un futuro podremos criar un hijo de ambos, Margarita. Y créeme cuando te digo que quiero ser un buen papá, darle todo lo que le haga falta y poder cumplirle su caprichos cuando los merezca.
-Sí, yo quiero que sea una niña.
-Yo igual.
Ambos se quedaron muy callados, como no sabiendo cómo seguir la charla de manera que no se tratara de un futuro hijo.
-Amm..., ¿no han pensado algo para entretenerse, amor?
-No, preciosa, es que, ya sabes..., solo podemos ver películas y series de t.v. Pero no te preocupes, se nos ocurrirá algo.
Margarita le sonrió de modo muy honesto.
-Te amo, Mordecai. No me imagino mi vida sin ti.
-Y yo no imaginaba que mi vida fuera tan maravillosa, hasta que te conocí.
El chico le tomó de la mano.
-Sé que este quizá no sea el momento, pero..., me estaba guardando esto para una ocasión especial. Sin embargo, no tengo ni una idea de cuando salgamos de este confinamiento. Así que..., vaya, esto me pone nervioso...
Margarita miró a su novio ponerse de rodillas ante ella, sacando una cajita aterciopelada de color negro de sus bolsillos.
-Margarita...
-¿S-Sí...?
Ella se puso muy nerviosa cuando Mordecai abrió la caja a la vez que un rojizo rubor cubría sus mejillas.
-Nena, sé que no llevamos más de tres años viviendo juntos, pero, quiero que sepas que para mí ha sido un tiempo maravilloso. Todo lo que he aprendido en la vida sobre amar ha sido contigo. Desde el momento en que te conocí me he dado cuenta de que la vida nos da oportunidades que no se llaman buen empleo, dinero, casa lujosa o viajes, se llama amor. Y mi amor quiero que sea contigo mientras siga respirando...
-Oh cielos, oh cielos, oh cielos...
-Margarita, solo tengo una cosa qué preguntarte... ¿Quisieras ser la compañera de mi vida, por resto de mis días?
La pelirroja empezó a llorar. Pero no era de tristeza, era por algo muy emotivo que sensibilizó su ser entero.
-Mordo, mi amor... ¡por supuesto! ¡Claro que quiero ser tu compañera, quiero ser tu esposa!
El peli-azul sacó un anillo de oro con un pequeño diamante en el centro. Lo colocó en el dedo de la mano izquierda de su ahora prometida, la abrazó y comenzó a besarla con mucho amor y agradecimiento.
-Perdona que no te llevara a un restaurante bonito, o preparara una cena romántica, es que..., bueno...
-Ya, no te preocupes. Para mí es más hermoso que este detalle fuera de manera espontánea. Así hubiera sido en un basurero, o en una perrera. Para mí lo único que importa es que esté tú a mi lado.
Una vez que su momento meloso se acabara momentáneamente, fueron a la sala para darles la buena noticia a Skips y a Rosa.
-No me la creo, le diste ese anillo.
-Sí, Skips. Cuando esta pesadilla se acabe, nos vamos a casar.
-Oh, los felicito mucho. Ya se merecen poder tener su día especial.
-Gracias, Rosa.-Margarita se abrazó de Rosa un segundo-Quisiera que fueras mi dama de honor.
-Pero claro que sí, linda. Lo que sea por ustedes.
-Así que Mordecai se casa antes que yo.
-Pues ni modo, yo tal vez sea padre. Así que debo darle a mi chica lo que ella merece. Un matrimonio donde nazca nuestro bebé, claro, si es que ya viene en camino.
-¿Cómo? ¿Están embarazados?-Preguntaba Rosa algo descolocada.
-Eh, no lo sabemos aún. El detective Way nos mandaría una prueba para poder confirmarlo.-Dijo Margarita algo apenada.-Lamento no haberles dicho esto antes, pero es que ni siquiera yo estaba segura de esa posibilidad. Tengo un retraso de dos meses, casi.
-Entonces este paquete que acaba de llegar es para ustedes.
Skips les enseñó una caja de cartón pequeña en donde venía la prueba y otras cosas. Mordecai se apresuró a abrirla, dejando la prueba en manos de su prometida. Margarita le dio un beso antes de encerrarse en el baño durante un par de minutos. Salió con la prueba en la mano, esperando el resultado.
-¿Qué pasó, linda?
-Tranquila, Rosa, la prueba dura por lo menos unos cinco minutos. Así que no les puedo decir nada.
Los cuatro esperaban esos minutos en la sala. Mordecai estaba que se comía las uñas de la desesperación. El reloj resonaba con fuerza en la habitación, en donde todos estaban al tanto de cada avance que daban las manecillas hasta que pasó el tiempo de espera. Margarita miró la prueba en sus manos, sudando frío.
-¿Y bien? ¿Qu-Qué dice, amor?
-Pues..., es negativo.
-¡Negativo, no voy a ser papá!-Gritaba Mordecai contento, alzando los puños al aire en un patético festejo de alivio -¡Yuhuuu, ale, ale, ale!
Todos se le quedaron viendo como a un ridículo.
-Euh..., no me mal entiendas nena...
-Esta bien, yo igual me siento aliviada. Ya lo habíamos platicado, y un bebé en esta circunstancia habría sido difícil, muy complicado.
-Bueno, pero, ¿La boda sigue en pie?-Les interrogaba Skips algo consternado.
-Sí. La propuesta de matrimonio no tiene nada que ver con el hecho de ser padres o no serlo.-Respondió Mordecai a su amigo-Así que ni creas que te salvas de ser nuestro padrino.
-Me alegro. Y para la otra cuídense, que no queremos otra sorpresa.
Pasaron otros dos días y recibieron una llamada del detective del caso.
-Ya estás en altavoz, viejo. Todos podemos oírte.
-Te lo agradezco, Mordecai. Como sabrán, estuve dedicado estos días a investigar las listas de las personas que han estado en contacto con ustedes y con los finados estos días. Mi colega Billie Armstrong me ha estado apoyando en esto y pues, creo que les tenemos un resultado.
Todos se quedaron expectantes, ansiando poder oír el reporte.
-Mordecai, no me hablaste de una antigua novia que tuviste llamada Cindy Jaiden, alias "CJ"
Margarita se quedó viendo a su prometido, algo celosa.
-¿CJ? Ah, esa CJ...-El chico hizo un pausa breve-CJ era mi compañera de física durante la secundaria. Nos hicimos novios por un par de meses hasta que tuvo un accidente muy feo y dejó de asistir a la escuela.
-Un accidente en que te viste envuelto. Por eso es importante que nos digan todo. Mi colega y yo fuimos a interrogarla ayer por la tarde.
-Espere, detective Way, ¿quién le habló sobre CJ?
-Tu madre, Mordecai. Dijo que cuando tenías catorce años salías con esa chica aun a pesar de tenerlo prohibido por ser alguien muy joven.
-¿En qué tuviste que ver con ese accidente, Mordecai?-Le preguntó Margarita, intrigada.
-Bueno, resulta que una tarde al salir de clases, ella y yo caminábamos al parque para tomar un helado. Cruzamos las calles con cuidado, teniendo en cuenta el semáforo peatonal. Sin embargo, un tipo iba conduciendo a unos 50 km/h en una zona de no más de treinta. Yo iba con los audífonos puestos y no oí el claxon de su vehículo, así que CJ se atravesó y me empujó a la otra orilla. Ella recibió el impacto de lleno y quedó paralizada. No pudo mover las piernas ni el cuerpo del cuello hacia abajo, desde ese día.
-¡Eso es espantoso! Pobre muchacha.-Se lamentaba Rosa.
-Traté de acercarme a ella para apoyarla en algo, pero sus padres me lo impidieron. Así que no volví a verla nunca más.
-Pues esa muchacha niega toda relación contigo, lo cual me parece muy extraño, aunque no tanto, debido a que eres la causa de su discapacidad. Investigamos al tal Benson y resulta que esa chica es su sobrina.-Dijo el detective tras un rato de pausa.
-¿Sobrina?-Se preguntaron Rosa y Margarita.
-Sí, pero no podemos sacar conclusiones. Seguiremos investigando. Por lo pronto, quiero que traten de calmarse, nada les puede pasar en ese sitio. Por cierto, ¿qué pasó con tu asunto, Margarita?
-Nada, detective Way, fue negativo el resultado.
-Vaya, entonces tan solo se trata de un leve retraso. Te mandaré algunos medicamentos para que vuelvas a regularte, un médico se encangará de enviarte lo necesario. Eso es todo de momento. Les hablaré mañana por la mañana.
Todos se quedaron en silencio. Mordecai no dejaba de pensar que su jefe y esa chica CJ fueran a ser familiares.
-Con razón me trata como a un esclavo, de seguro sabe que fui novio de su sobrina y que por mí ella está en esa silla de ruedas.
-Amor, no digas eso. No puede ser que tú tengas la culpa. Ella fue quien decidió salvarte y debió saber las consecuencias. Lamento su estado, pero no es tu culpa. Dijiste que ese conductor irresponsable iba a una exagerada velocidad en una zona no permitida.
-De todos modos es horrible. Recuerdo que su madre me gritaba y su padre me echó casi a patadas de su casa cuando quise visitarla una última vez. Dejó la escuela y no supimos de ella. Claro, hasta hoy. Han pasado diez años de eso, pero imagino que ella no deja de guardarme rencor.
-Mordo, viejo, eso ya pasó hace mucho, y como dice Margarita, ese riesgo fue de ella. Yo no creo que tu jefe se esté vengando contigo. Tal vez ni enterado estaba de que fuiste novio de esa chica. De saberlo, quizá no lo estarías contando ahora.
-Puede que tengas razón, Skips, pero hasta no comprobar que sí conoce quien soy en la vida de CJ, no estaré tan tranquilo. Hay cosas que no encajan, como el hecho de que Benson fuera el último en ver con vida a... Rigby.-Mordecai sintió un nudo en la garganta al recordar a su amigo fallecido.
-Espera, no nos adelantemos a conclusiones no encontradas. No puedes especular que tu jefe quizá haya tenido algo que ver, nos dijo que lo llevó a casa y que un tercero apareció, posiblemente el asesino.
-Sí, Rosa, eso lo sabemos. Pero es demasiado sospechoso ahora que sabemos la relación que tiene con CJ y lo que pasó entre ella y yo hace tiempo. Dime, si por culpa de alguien un familiar que amas queda mal parado en algún accidente o muere, ¿no tratarías de vengarte? Y sé honesta.
-Bueno, Mordecai, tal vez tengas razón, pero eso no quiere decir nada. No hay pruebas en su contra.
-A ver, cielo, no quiero tratar de entender que estás culpando a tu jefe de todo, ¿cierto? porque suena a un mal chiste.
-Nena, todo apunta a que sí...-Mordecai se sentó en un sillón, muy pensativo-...Solo piénsalo un instante. Ese hombre tiene mucho dinero, y la familia de CJ también. La policía no nos quiso hacer caso, nos ignoraron aun a pesar de tener esos videos, ¿quién no nos asegura de que esos idiotas de la comisaría no fueron comprados por ellos? Tuvimos que recurrir al FBI y eso es decir demasiado.
Durante ese día, Mordecai no dejaba de pensar que Benson, su jefe, fuera el culpable de las muertes tan espantosas de sus amigos. Sentía una gran impotencia al no poder salir del refugio subterráneo y por una vez por todas ir a encararlo. Margarita le dejaba espacio para dejarlo pensar, estaba consciente de que su novio estaba pasando por una etapa ligera de ansiedad y no lo culpaba, pues ella misma se sentìa así. Las cosas habían pasado tan rápido en tan poco tiempo y el tratar de relajarse en Lawence no ayudó en nada. Skips sacó un juego de mesa de un armario y se puso a jugar con Rosa y Margarita, pero Mordecai no quiso hacerlo. Su mente estaba tan ofuscada, revuelta como las aguas de los océanos y muy centrada en el recuerdo de Rigby. Sacó su móvil de entre sus ropas y encontró unas fotos tomadas unos meses atrás, en donde estaban tanto él como su amigo-hermano en una tienda de skaters, en una de esas tantas noches de parranda y juerga, en los bolos y en la casa de alguno de ellos bebiendo una cerveza mientras pasaban un juego de los Yankies de N.Y. La sonrisa de medio lado de Rigby en todas esas fotos le llenaba de un sentimiento de extrema tristeza, recordando a Eileen y el bebé que nunca nació. Sentía que le habían arrebatado una parte esencial de su vida, que ese espacio en su corazón no lo llenaría nadie, ni siquiera Margarita, a pesar de amarla tanto.
La pelirroja entró en la alcoba en donde ambos se alojaban, encontrando a su prometido sentado en un sillón cerca de la cama, mientras unas lágrimas se asomban por su rostro demacrado y sin brillo. La luz del móvil era lo único que iluminaba el cuarto y con ella podía ver la amargura que embargaba al muchacho. Cerró la puerta sin hacer mucho ruido y se puso detrás de Mordecai, abrazándolo con mucho cariño, inclinándose un poco.
-Nos dijeron que no trajéramos celulares o tablets...
-Lo sé, pero no pude evitarlo. Era mi mejor amigo, y ahora... Ha muerto...
-Es triste, lamentable. No seré de gran consuelo, pero la vida sigue. Estamos anta la posibilidad de poder resolver este enredo y poder seguir con nuestras vidas. Yo también mesiento terrible por Eileen, y pensar que ella estaba a punto de ser madre... Todo ha cambiado mucho, y es difícil asimilarlo. Pero estando sentado aquí, en plena oscuridad, sintiendo autocompasión, no resolverá nada. A Rigby no le agradaría verte así.
Mordecai apagó el móvil y lo guardó de nuevo.
-Sí, pero no puedo olvidarlo ni un instante. La manera tan cruel en que acabó su vida, lo último que dijo en ese video, esperaba que fuera una jodida broma, sabía que jamás le haría algo como eso. A veces imagino qué cosas habría pensado por última vez. Cuando ese camionero estaba a punto de asesinarme, yo estaba pensando en Rigby, en que no vengué su muerte. Ahora que sigo con vida, no puedo pensar en otra cosa que no sea dar con su asesino y refundirlo en prisión por el resto de su cochina vida. Lamentará haberse metido con nosotros.
-Así será, Mordecai. Ahora, solo quiero que me prometas una cosa.
El chico se volvió hacia ella, invitándola a sentarse sobre su regazo.
-Quiero que no te vuelvas a encerrar solo en tu mundo de recuerdos. No me agrada verte decaído y solo. No otra vez.
-Haré lo que pueda.-Mordecai besó a Margarita en la frente.-Trataré de no volver a preocuparte.
-Eso espero. Por cierto, no se te ocurra entrar a la cocina, Skips y Rosa empezaron un juego y creo que se puso algo acalorado, mejor vine aquí.
-Jajajaja, ya veo. Ese par, jamás imaginé que terminaran juntos. Se ven algo raros como pareja.
-No digas eso, yo creo que se ven lindos.
-Emm..., rarilindos, dejémoslo en un término medio.
-Jajajajaja, rarilindos, te pasas amor.
-Me alegra poder escuchar que te ríes de alguna de mis ocurrencias, debí ser cómico.
Al día siguiente los cuatro habitantes de la casa esperaban la llamada que les haría el detective Way, pero esta nunca se hizo. Pasó la tarde, despúes la noche y nada pasó. Luego de otros dos días siguieron sin recibir llamadas, cosa que los estaba empezando a poner de mal humor. La comida comenzaba a escasear y sus ánimos se iban por el inodoro.
-Oigan, esto ya fue demasiado. Hace tres días que el detective Way nos prometió llamarnos para decirnos sobre mi jefe y CJ y nada ha pasado, esto me es tan extraño.
-Cierto, pero no podemos hacer otra cosa mas que esperar.-Skips y Rosa se distraían con un tablero de ajedres, pero ya estaban cansados de eso.
-Jaque, Skipie.-Dijo la chica tras ganar el juego.-Algo me decía que estar encerrados en este sitio no era la más brillante idea y termino por tener razón.
-Rosa, no sabemos lo que haya pasado. Tal vez solo nos estamos desesperando por nada.
-Ay, Margarita, no seas ingenua. Sabes que el detective Way siempre es puntual. De seguro algo le ha de haber pasado.
-Rosa, no creo que sea buena idea empezar a decir esa clase de cosas cuando no tenemos nada por hecho.-Skips reacomodaba las piezas del tablero para una nueva partida-No ahora que estamos en un refugio del cual no podemos salir por nuestra propia voluntad.
-Pero Skips, ¿qué no te das cuenta? Estamos atrapados. Si queremos salir será imposible.
-Euh, no lo creo.-Mordecai sacó su celular de entre sus ropas.-Yo traje esto.
-¿Tuviste ese celular todo este tiempo y no nos dijiste algo?
-Lo lamento, Rosa, pero se suponía que no debía hacerlo. Sin embargo, me alegro de no haber obedecido. Trataré de comunicarme con tu padre, tal vez nos ayude.
-¡Buena idea! Márcale a su oficina, si no contesta, de seguro puede que esté en casa.
Tras una media hora de intentos fallidos, ninguno de los números que Rosa le dio a Mordecai respondió a sus llamadas. Los nervios empezaban a amenazar a los habitantes de la casa subterránea, en especial a Rosa al no poder encontrar a su padre. Marcaron a la casa de los padres de Margarita, a la de los padres de Mordecai y a la de la mamá de Skips, pero nadie respondía. Margarita trató de hablarle a su jefe y no respondieron. Marcaron al trabajo de la madre de Rosa y la llamada ni siquiera se pudo concretar.
-No puede ser posible que nadie responda. Tu teléfono debe tener una falla en la red.
-Eso quiero creer, Rosa. Estamos en un lugar bajo tierra, eso no puede dudarse. Tal vez la señal ha fallado.
-Quizá sea una clase de seguro. Por eso nos impidieron traer cualquier medio de comunicación porque de todos modos no iban a servir los intentos por tratar de hablar al exterior. Sin embargo, me sigue pareciendo algo muy raro.
-Bueno, Skips, puede que sea verdad. No nos queda de otra más que ser pacientes y esperar a que el detective se digne a llamarnos.-Mordecai guardó su celular en el bolsillo de su pantalón cuando la pantalla de la sala se encendió sola.-¡¿Qué carajos acaba de pasar?!
-¡El televisor se encendió por sí mismo!-Exclamó Margarita aterrada.
Skips tomó el control remoto para apagarla.
-Demonios, ¡el control no responde!
-¡Entonces desconéctala!-Le pedía Rosa muy espantada.
No es que les espantara el hecho de que el televisor se encendiera por sí solo, sino lo que en ella se reflejaba. Había una imagen de los cuerpos de sus amigos en cuatro cuadros diferentes. En uno estaba Eileen con el niño no nacido, en otro Mitch, en otro, Carl alias Fantasmín, y en el último Rigby. En todos y cada uno de esos cuadros estaban los rostros post mortem de sus amigos, luego de haber sufrido mucho dolor. Skips intentó desconectar el televisor pero la pantalla seguía encendida. Mordecaí fue a la cocina y debajo de fregadero tomó un sartén para golpear la pantalla cuando una voz se dejó oír.
-Hola, amigos, ¿me habéis extrañado?
Mordecai sintió que las piernas empezaban a fallarle. Esa maldita voz, era la de la llamada que había recibido hace días. Margarita empezó a palidecer, Skips y Rosa se alejaron de la pantalla tan pronto escucharon la voz que causaba tanto temor en todos.
-Apuesto a que sí. No saben el gusto que me da informarles que su querido detective salió del caso y no podrá ayudarlos más. Os ruego que no hagan un juicio acelerado en mi contra, estuvieron a punto de localizarme pero las cosas no serán así. Nada de esto está planeado a terminar ya, al menos de momento.
Mordecai tomó algo de valor y se acercó al televisor quedamente.
-Tú, jodido hijo de puta, ¿cómo has dado con nosotros?
-Jajajajajajaja, querido Mordi, nunca les perdí la pista. En cuanto a ese entrometido de Way, imagino que ya saben lo que le ha pasado -De rato, una perturbadora imagen de un muerto Way a balazos en medio de una carretera derrumbó a los cuatro habitantes de la casa.-El verdadero juego, ha empezado...
CONTINUARÁ...
Holaaaa, después de mucha demora me he decidido a publicar este capítulo. No tenía idea de cómo seguir, pero al fin la inspiración ha regresado a mi cabeza. Pues digamos que esto dará pie a otra horda de sangre y retos para los cuatro sobrevivientes de la casa, trataré de poder publicar pronto. A esto no le quedan más que unos tres capítulos. Bueno, nos leemos para la otra.
Notas: Regular Show le pertenece a JG Quintel. (Adorablemente genial n.n)
