Regular Show

Un Fracaso Más, y la Puerta de la Muerte

Capítulo Final.


Después de mucho pensarlo, ya dejo el último capítulo. Me he demorado mucho porque no sabía como acabarlo pero lo he logrado. No es un final muy extenso porque no queda mucho por explicar. Ya las intrigas de CJ fueron descubiertas, solo basta por saber cómo es que los muchachos logran salir de la puerta de la muerte. Espero les guste.


Una de las sirvientes le acomodaba el corbatín de moño al chico, quien se observaba así mismo en frente de un espejo de lustroso cristal. Lucía nervioso, ataviado con ese traje tipo smoking color blanco y zapatos de charol del mismo color. Sus ojos azules miraban a su alrededor como un niño que se hubiera extraviado en el centro comercial. La gente de servicio iba de un lugar a otro, montando las mesas que servirían para preparar la cena romántica para dos y el bufet que se serviría. El juez del registro civil llegó hasta Alberta, en el poblado cercano al lago para casar a Mordecai con Cindy, mejor conocida como CJ. La mujer paralítica lucía un vestido de seda color plata, collar y aretes de diamantes y un velo de novia sostenido por una diadema de flores blancas. Su cabello dorado iba peinado en una trenza larga, acomodada sobre su hombro derecho. En verdad se veía muy hermosa a pesar de ir sobre una silla de ruedas. Mordecai se dejó caer sobre la cama de su habitación, en donde esperaba a que lo llamaran y salir a acabar con su libertad. Desde la ventana podía observar que todo estaba listo, el clima era agradable esa mañana y estaba seguro de que terminaría pronto. El único invitado a la boda era el querido tío Benson, quien se encargaba de vigilarlo todo el día, todos los días. Margarita, en cambio, se encontraba muy desolada en la vieja habitación en la que la habían dejado para pasar sus últimos años de vida. Estaba consciente de que su ex novio Mordecai se casaría con la cruel y asesina CJ, la causante de todas sus desgracias. Miró por la ventana, todo estaba listo esa tarde-noche para la boda. El juez que los casaría estaba preparado para la ceremonia, en tanto, la pelirroja sollozaba entristecida, sabiendo que de esa casa del mal no saldría más que muerta.

Un paquete llegó a su habitación. Se trataba de un vestido color rosado y zapatos de tacón blancos. Venía junto con una nota, la cual era de parte de Mordecai.

-Querida Margarita. Te dejo esto para que lo luzcas el día de mi boda. Te necesito conmigo ahí. Mordecai.

La chica lanzó el vestido a un lado, maldiciendo una y otra vez a su antes novio. Lo había visto tener relaciones con CJ, eso nunca se lo iba a perdonar. Y no solo eso, sino que se había atrevido a decirle que terminaba con ella y que no volvería a casa jamás. En eso, la puerta fue tocada un par de veces antes de que se abriera. Mordecai entró a la habitación y trató de hablar con ella.

-Nena, escúchame, todo eso que te dije fue para que estuvieras a salvo, ¿en serio crees que yo me casaría por gusto con CJ?

-Pues..., eso fue lo que me dijiste.-La chica se retiró de su lado, soltando el agarre del muchacho sobre su brazo.

-Margarita, todo eso que te dije fue para que CJ creyera que yo le obedeceré. Y gracias a ello he descubierto una avioneta.

-¿Avioneta?

Los ojos de la chica se abrieron de par en par.

-Así es. Una avioneta que nos sacará a ambos de este infierno. Tomé clases de aviación cuando tenía 16 años, así que creo poder pilotarla.

-No lo sé...-Margarita se acercó a la ventana-Es que... Quiero salir de aquí, pero, saber todo lo que tuviste que hacer... Te atreviste a follarla...

-¿Piensas que lo disfruté? ¿Crees que para mí es un placer besarla siquiera? Obvio no. La detesto, me da asco. Pero si no finjo delante de ella ninguno de los dos sobrevivirá. Comprende las cosas, amor. Te prometí que me casaría contigo y eso haré.

Margarita se volvió a verlo, con una pequeña esperanza reflejada en sus ojos.

-¿En serio?

-Sí, te amo. Saldremos de aquí esta misma noche.

-¿Cómo?

-Solo sígueme la corriente. En media hora empieza la ceremonia, así que vete alistando.

-Ok. Haré lo que sea necesario.

-Bien.-Mordecai la abrazó y le dio un pequeño beso.-Te veo luego.


Una vez que la ceremonia había iniciado, Mordecai y CJ dieron el sí ante el juez que los declaraba marido y mujer. Una orquesta contratada por el tío Benson tocaba temas de Beethoven, de que quien la joven en silla de ruedas era fan. La cena que se dispuso para ambos consistía en un par de langostas con su respectiva guarnición de verduras, un budín de fresa y champaña muy cara. Mordecai, como buen esposo, le daba de comer a su esposa, le acercaba la copa para que bebiera y la besaba para demostrarle su lealtad. CJ le había pedido que hiciera a Margarita bajar a la ceremonia como un gesto ególatra de triunfo. Margarita no hacía otra cosa mas que tratar de ver en otra dirección. Le dolía ver a su amado con ella. Pasaron nos minutos de la cena cuando el tío Benson ya se encontraba algo tomado, oportunidad de oro para Margarita.

La chica bajó un poco el escote de su vestido y se dirigió a él, quien estaba sentado a la barra del bar bebiendo como irlandés. Se sentó a su lado, tomó una copa de whisky para poder conversar con el mayor. Benson la miró de reojo. De verdad lucía muy hermosa, y, si Mordecai ya no podía estar con ella él podría usarla por un buen rato, en tanto no se le acabara la belleza.

-Vaya noche, eh. Linda para casarse.

-Así es, Margarita. Mi sobrina será muy feliz con ese remedo de empleado que tengo.

Margarita ignoró ese comentario, acomodando un mechón de su cabello detrás de su oreja.

-Oiga, aquí yo no tengo ninguna clase de diversión y no me parece justo. Si voy a estar aquí el resto de mi vida, al menos quiero pasar un buen rato. Digo, no solo ellos dos merecen su noche de pasión desenfrenada.

Benson arqueó una ceja, algo contrariado.

-¿No es un juego, nena? Hace cosa de unos días fuiste violada por seis hombres y ya quieres divertirte conmigo? Te advierto que yo no soy un ingenuo como Mordecai.

El rostro de la chica se descompuso por un par de segundos, pero luego trató de relajarlo a pesar de que por dentro rabiaba de coraje.

-Vaya, ¿seis? Creí que habían sido más. Siento una ansiedad en mi entrepierna, y creo que usted puede encargarse de eso. Si él puede estar con su sobrina, lo justo es que las cosas seas parejas.

Tras guiñarle un ojo, Margarita se alejó del hombre y se dirigió a un cobertizo que estaba a unos veinte metros del jardín de la casa. Luego de unos dos minutos Benson se dirigió a dicho cobertizo. La luz estaba apagada y no podía ver a la chica.

-¿Margarita?

-Aquí estoy...-La chica estaba solo en ropa interior, indicándole con el dedo que se acercara a ella.

Benson la tomó por la cintura y la abrazó a la vez que comenzaba a besarla. Una de sus manos de encargaba de meterse en las pantaletas de la muchacha mientras que la otra trataba de desabrochar el sostén. Margarita dirigía a ambos hacia una mesa mientras que soltaba uno que otro gemido de fingido placer. Una vez cerca de la mesa, la mujer tomó un martillo y con el golpeó la cabeza de Benson, provocando una hemorragia la instante.

-¡Ahhh, perraaaaaaa!

-¡Cállate, idiota!

Golpeó el cráneo una y otra vez, hasta que Benson quedó en el suelo, tratando de protegerse la cara. El mareo y la pérdida de sangre hicieron que Benson no pudiera siquiera levantarse del suelo. Las patadas que le daba a Margarita fallaban, indicando que había perdido la coordinación. Margarita observó una sierra eléctrica. Sin dudarlo dos veces, la encendió y puso la sierra en la espalda de Benson, comenzando a cortarlo en dos.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH! ¡NOOOOOOOOOOO!

Las entrañas de Benson comenzaban a brotar al igual que una cantidad exagerada de sangre. Terminó de partirlo en dos, acabando con sus gritos de dolor. Dejó la sierra eléctrica a un lado. Lloró amargamente, se sentía como una vil asesina despiadada, pero no podía evitar pensar que tal vez eso era lo mejor. De ningún otro modo podría escapar de CJ. Los sirvientes de la casa no sospechaban nada, tal vez imaginaron que en efecto Benson iba a pasar un rato con la chica. Una vez que se vistiera de nuevo, Margarita cerró el cobertizo y lo cerró con la llave de la puerta. Ahora se dirigió a la avioneta, la cual se hallaba a unos cien metros de la casa en una pista privada. Tomó rumbo a la pista haciendo que unos fuegos artificiales se encendieran en el negro firmamento con el nombre de Cindy.

-¿Qué es eso?

-Oh, nada. Le pedí a tu tío que encendiera fuegos artificiales. ¿Te gusta?

-Claro, mucho. Por cierto, ¿dónde está Margarita?

-Creo que se dirigía a su alcoba. Ya sabes, a veces suele ser un poco aguafiestas.

-Entonces, ¿por qué te hiciste su novio?

-Sí la he querido, pero ya sabes. Creí que podría tener una familia con ella, solo eso.

-Lo bueno es que tú y yo ahora nos hemos casado.

-Sí, bueno, debo ir al baño. Creo que la langosta no me cayó muy bien.

-De acuerdo, hay medicamento para el estómago en nuestro baño. Te espero, no te vayas a demorar mucho.

-No, descuida. Ya vuelvo.

Mordecai caminó a la casa sin generar alguna sospecha. Los sirvientes estaban afuera, de pie en fila a un lado de la orquesta. Nadie estaba dentro de la casa, así que aprovechó ese momento para vestirse con sus ropas normales y dejar el anillo de recién casado en el excusado. Jaló la cadena del inodoro una vez, mirando como el anillo se iba por el caño.

-Sí, como no. Yo no te amo y nunca lo haré, maldita arpía. Antes muerto que quedarme contigo. Sucia lisiada.

Tras esto, se puso encima la capucha de su suéter y salió por la puerta principal de la casa. Rodeó la mansión para poder tomar rumbo a la pista en donde le esperaba Margarita ya usando unos pantalones de mezclilla y un suéter rosado.

-¡Ah, Mordecai! Pensé que se trataba de alguien más.

-Tranquila, soy yo. No tenemos mucho tiempo, así que súbete a la avioneta, yo veré como hacerla arrancar.

Una vez dentro de la aeronave, Mordeai encendió los motores mientras que la chica solo rezaba y suplicaba que pudieran irse de ese maldito sitio.

-¡Arrancó, arrancó esta cosa!

-¡Vámonos, Mordecai!

La avioneta comenzó su marcha por la pista. Una vez que la velocidad era propicia para poder despegar, sintieron un vuelco súbito en el pecho. La avioneta dio varias sacudidas, estaba en llamas y terminó por estrellarse contra la pista a tan solo un par de metros de altitud. Margarita se golpeó la cabeza de modo terrible, a la vez que Mordecai se tomaba la nariz con la mano. Un estallido previo les había indicado que algo los había hecho aterrizar de un modo precipitado.

-Mar...Margarita...

Mordecai apenas si logró desabrocharse el cinturón para tomar a su novia y sacarla de la nave, la cual estaba casi encendida por completo. En eso, un disparo cruzó el aire, aterrizando de manera fatal contra la frente de la pelirroja, arrancándole la vida de golpe.

-¡Margarita, nooo!

Al ver al frente, Mordecai pudo ver a Rigby portando una Magnum 44. La mujer de sus sueños estaba muerta en el acto.

Comenzó a llorar como loco, aferrándose al cadáver como si no supiera hacer otra cosa.

Rigby caminaba con esa cojera que le había dejado la mala prótesis que le habían puesto los médicos. CJ no era ninguna imbécil. Sabía que su novio trataría en cierto momento de largarse de su lado junto con Margarita, así que le había ordenado a Rigby que lanzara una bazzoka contra la avioneta la escucharla encenderse. Al ver el incendio se quedó complacida, sabiendo que el tiro no había fallado. Mordecai ya no tenía motivos para seguir vivo. Ya todo lo que amaba le había sido arrebatado, así que, ¿valía la pena seguir respirando? Salió de la nave demolida cargando el cuerpo de su amada. Rigby se acercó a ellos, escuchando la voz de CJ por medio de un auricular.

-¡Mátalos, mátalos a los dos!-Le ordenaba CJ mientras que los observaba a los tres por medio de unos binoculares que uno de sus sirvientes le había proporcionado.

Con un bate, Rigby hizo a Mordecai caer al suelo de rodillas, más no soltaba el cuerpo de Margarita. Sintió el frío cañón del arma sobre su frente.

-No me interesa, Rigby... Mátame, ella era lo único que conocía como felicidad y ya no la tengo, mátame... ¡Mátame, maldito monstruo!

Un cañonazo se dejó oír en medio de la pista. Una fuerte luz blanca los iluminó a todos. Mordecai solo sintió como una especie de descarga eléctrica en su cabeza, lo cual indicaba que le habían disparado.


La puerta se abrió dejando salir a todos de su interior. Al parecer, tenían su forma normal. Cayeron uno sobre otro en medio del césped del parque.

-¡Oh, mira, Muerte, todos han salido!

Papaleta les ayudó a ponerse de pie, comenzando por Eileen y Margarita.

-Chispas, siento que la cabeza me estalla. ¿Cómo logramos salir?

-Bueno, Skips, al parecer superaron la prueba que les dejó la puerta. Deben estar orgullosos, lograron burlar la muerte.

-Oye, pero, cómo es que no recordamos nada?

-¡Jajajajaja, no creo que desees saber que fue lo que pasaron, Rigby!-Dijo la Muerte a la vez que sacaba un celular-Oh, lo lamento. Debo ir por otras almas descuidadas.

-Espera, ¿no te vas a llevar esa odiosa puerta de aquí?-Interrogó Mordecai molesto a la vez que se limpiaba algo de lodo.

-Ah, está bien.-Tras dar un chasquido, la puerta desapareció por completo.

Benson y los demás entraron a la casa una vez que la puerta y la Muerte se fueran de una vez.

-Oigan locos, la verdad yo no me acuerdo de nada.

-Ni yo, Mitch.-Dijo Fantasmano a la vez que miraba a los otros con incredulidad-Solo tengo la terrible sensación de que morí de un modo horrible.

-Bueno, creo que a mí también me mataron.

-¡Pero se supone que tú eres inmortal!-Le gritó Benson a Skips-Okay, yo también creo que fui asesinado.

-Yo no tengo esa sensación. Quizá fui el que vivió después de todo, jajajajaja.

-¡Cállate, mapache!-Mordecai le dio un fuerte puñetazo en el brazo-¡Fue por tu tonta culpa que todos entramos en esa inmunda puerta para empezar!

-¡Ay, ni aguantas nada!

-Chicos, ¿pero en serio no se acuerdan de nada?

-No, Papaleta y creo que es lo más indicado.-Dijo Benson a la vez que lo tomaba del brazo-Anda, es muy tarde. Vayamos a que te prepares para dormir. ¡Y ustedes dos, no quiero que pongan excusas! Los quiero listos mañana a primera hora para que se pongan a trabajar.

-Pero, yo no trabajo más aquí.

-No me interesa, Mordecai. Nos metemos en más líos con ese mapache solo. Mañana hablaré con tu jefe para avisarle que el trato se cancela. Así que ve a descansar. Todos a dormir, ya es muy tarde.

-Vamos, Fantasmano, creo que es hora de ir a ver un poco de tv y hablar con mi chica.

-Sí, Mitch. Creo que Starla debe estarte extrañando mucho.

Margarita y Eileen estaban conversando un poco con Rosa.

-Bueno, yo tomaré un avión de regreso a Minesota para avisarle al señor Dickenson que necesitaremos a otro ayudante. Nos vemos después.

-Pero es muy noche para que te vayas tu sola.

-Descuida, Margarita. Me quedaré en un hotel esta noche y mañana me voy. Cuídense todos.

Rosa tomó camino fuera del parque cuando Mordecai la alcanzó.

-Oye, espera..., no quiero dejar mi nuevo trabajo.

-¿Bromeas? Aquí tienes lo que más necesitas. Un trabajo, amigos, y lo que importa más, una chica que te ama. No negaré que sentí atracción por ti, pero sé que este es tu sitio. Por eso la puerta nos trajo aquí. Alguien especial te extrañaba.

Mordecai miró al suelo, algo sonrojado.

-Yo igual extrañaba a Margarita.

-Me refería a Rigby, pero me doy cuenta de que la sigues amando. Nos vemos, Mordecai.

Margarita y Eileen se dirigían a tomar un taxi que las llevaría a la casa de la menor. Antes de que se fueran, Mordecai las alcanzó para hablar con la petirrojo.

-¡Margarita, espera!

-¿Mordecai?

-Cielos, creí que no te alcanzaba...

-¿Qué ocurre?

-Margarita..., yo... Yo lamento mucho lo que pasó. No solo lo de la puerta, sino todo. Lamento no llamarte cuando prometo hacerlo, lamento haberte vomitado en los zapatos pero, lo que más lamento es el haberme largado a otro lugar para no verte.

-¿Esa es una disculpa? ¿No querías verme más?

-No es eso... Lo que quería era darte espacio, el no hacerte sentir incómoda tras lo sucedido en esa estúpida fiesta que hicimos Rigby y yo. No quería que cada vez que nos viéramos te molestaras conmigo, pero sabes algo, yo te... Te amo...

La chica sonrió de medio lado, sintiendo que estaba por besarlo en cualquier momento. Mordecai la tomó de la mano y la besó intensamente, mientras que Eileen los miraba enternecida.

-Te hablo por la mañana.

-Eso espero, azul. Nos vemos después.

Las chicas se fueron a casa, en tanto, Mordecai caminó algo lento pero a la vez pensativo y feliz a pesar de todo.

-Eso, campeón. Así se habla.

**FIN**


Regular Show fue una obra de JG Quintel. (Qué feo que ya lo cancelaron TT_TT)