Capítulo 2.

- Es ya el tercer día que pasamos a bordo del crucero de la Kaiba Corp, y la verdad, estoy aburrido.

El chico pelirrojo se encontraba en la cubierta del barco, casi encima de la piscina, con el pequeño micrófono de a bordo. En la cubierta del barco solo estaban él y otro chico, con un sombrero vaquero y con los ojos cerrados, acostado en una tumbona al lado de la piscina.

- Ya no falta mucho para llegar a la famosa Academia de Duelos, y aunque nunca pensé que tendría tantas ganas de ir, me muero por llegar. Seguramente esto no pasaría si no fuéramos solo cinco personas a bordo. Es un verdadero despilfarro tener un barco tan grande y con tantas atenciones solo para cinco personas, sin contar con que la única chica a bordo es una hembra de cocodrilo. Aquí fuera, estoy yo, Adrian Gecko, quizá el más sociable del grupo, y Jim Crocodile Cook, como siempre en la piscina, junto a su cocodrilo. Parece que esta área es su favorita. Por otro lado, están los que apenas se dejan ver, el profesor Viper, que solo sale de su habitación casualmente para controlar que no hacemos nada raro, y su "mano derecha", Axel Brodie. Axel es un chico de pocas palabras y cara de mal humor continuo. No sabemos mucho más de ellos.

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En una de las habitaciones del barco, un chico de piel oscura entrenaba con un disk-duel con forma de pistola amarilla, colocándoselo rápidamente en el brazo y sacando cinco cartas. En ese momento, escuchó que llamaban a la puerta, y fue a abrir. Se encontró de frente con su profesor.

- Profesor Viper... -Susurró el chico.

- Brodie, llegaremos esta misma tarde a la academia de duelos.

- Sí.

- He notado en estos tres días que uno de nuestros acompañantes no nos quita el ojo de encima.

- Sí, profesor. Tengo su informe.

Cogió una hoja de encima del escritorio, y se la entregó al hombre, que lo inspeccionó con interés.

- Así que Gecko... No pasa nada, es inofensivo. Bueno, prepárate. En menos de dos horas habremos llegado.

- Sí.

Dicho esto, el hombre salió de la habitación de su alumno.

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- Y el quinto integrante de la tripulación es...

Se paró un momento, mirando extrañado a los dormitorios.

- ... Un fantasma. En los tres días que hemos pasado aquí, no he visto ni por un momento a ese sujeto, ni siquiera lo vi subir al barco cuando estábamos a punto de zarpar. Espero que cuando lleguemos a nuestro destino todo se solucione, y puedan explicar lo que pasa con esa persona.

Se fijó en que Jim se levantaba y cogía a su cocodrilo, y los dos miraban hacia el horizonte. Ya podían ver la academia de duelos a lo lejos. En un rato estarían ahí. Jim levantó a la cocodrilo por encima de su cabeza, de lo más animado.

- Academia de duelos, sol brillante, bosque, playa... ¡Es como estar en casa!

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Ellie descansaba en su cuarto, ya que aún quedaban unas horas hasta la ceremonia de apertura del nuevo año, y quería estar bien. Estaba tumbada en la cama, observando sus cartas, en especial sus cartas de monstruos. Acarició suavemente los colores de una de ellas, donde aparecía un chico joven de largo pelo plateado y ojos rojos.

Estaba distraída y tranquila, hasta que escuchó como se abría la puerta y oía una voz, casi gritando por los ánimos.

- ¡Ellie Lune!

- ¿Papá? -Dijo mientras se levantaba sorprendida, pero aun así dispuesta a recibir a su padre- ¿Qué haces aquí?

- ¿No te alegras de ver a tu padre? No quería perderme el primer día de mi preciosa hija en su tercer año. Menos ahora que se que ya empiezas a introducirse en los duelos.

- ¿Lo sabes? -Preguntó en un susurro, comenzando a desanimarse.

- Me lo ha dicho el canciller Sheppard esta mañana. No sabes lo feliz que me has hecho, Ellie Lune. Casi había perdido la esperanza de que te convirtieras en una duelista digna de la familia y de tu talento.

El canciller Sheppard...

Maldición, no quería que su padre supiera que intentaba comenzar en serio en los duelos. Que su padre se enterase era lo peor que le podía pasar. Le gustaba que se sintiera orgulloso de ella, pero no quería que fuera así.

- Mi única hija, la única heredera del imperio Pegasus, por fin comienza en los duelos. Es el mejor regalo que podrías hacerme.

- Papá, yo... aun no se luchar en duelos...

- Ya lo sé, por eso seguirás viendo a ese tal Jaden Yuki, y además, muy pronto vendrá a verte alguien muy especial...

Ellie se sorprendió, para luego enfadarse un poco.

- Papá, por favor, dime que no lo has llamado...

- Claro que sí. Ese chico, Yuki, te puede ayudar, pero no tiene tanto nivel como él.

- Jaden le ganó.

- ¿Y qué importa? Todos los profesionales tienen un momento bajo. Además, os conviene pasar tiempo juntos.

- Ni lo sueñes, no tengo ninguna razón para estar con él. Y lo siento, pero tengo que irme. Pronto será la ceremonia. ¿Vas a venir a verla o no?

- Me ha surgido algo importante, y no quiero interrumpirte cuando estés con tus amigos. Pero debes dar lo mejor de ti misma. No lo olvides, hija. El imperio Pegasus pesa sobre ti y tus cartas. Aprende a luchar con ellos, aprende a vivir con ellos. De ese modo por fin podrás sacar a la poderosa duelista que llevas dentro.

Ellie sonrió, aunque fue una sonrisa un poco forzada. El primer consejo que su padre le daba en mucho tiempo, y era para los duelos. No podía evitar pensar que era un poco hipócrita de su parte. Pero se esforzaba en pensar que su padre solo había sido malvado por culpa del ojo milenario, y ya todo había pasado.

Con algo de tristeza por recordar aquellos malos tiempos, se acercó a su padre y le dio un suave beso en la mejilla.

- Tengo que irme. Que tengas un buen viaje de vuelta a casa, papá.

- Suerte, Ellie Lune. Ya hablaremos, y me contarás que tal te ha ido en la ceremonia.

- Claro.

La chica salió de la habitación y dejó la puerta abierta, para que su padre la cerrara cuando se fuera.

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Jaden abrió los ojos.

- ¿Donde estoy?

Se levantó, y vio la academia. Pero a la vez... no podía ser la academia. Estaba rodeado de un desierto, y el cielo estaba nublado.

¿Qué era ese lugar? No lo sabía, pero estaba angustiado, y se sentía observado. Un momento... en la parte baja de la colina donde estaba, frente a la academia... había alguien.

- ¿Hola?

Bajó la colina, resbalándose con la arena, hasta que llegó junto a las personas, que se encontraban inmóviles. Y los reconoció en seguida. Chazz, Alexis, Syrus, Ellie, Tyranno... incluso el profesor Crowler...

Pero no eran ellos realmente. Estaban hechos de arena. Jaden se asustó al momento.

- Chicos...

Alargó la mano hacia Chazz, y justo cuando estaba a punto de tocarlo, el viento se abalanzó sobre ellos y se llevó toda la arena, y a las figuras de sus amigos con él.

Jaden se quedó solo. Desesperado, cerró los ojos y gritó.

El chico se despertó de golpe. Estaba en la azotea de la academia, tumbado en el suelo, sudando. Sólo había sido una pesadilla, nada más que eso. Pero había conseguido meterle el miedo en el cuerpo. Se sobresaltó al escuchar un ruido tras él, y all principio se asustó, pero se calmó después de ver al pequeño espíritu alado.

- Kuriboh... Me has asustado.

El pequeño monstruo se movió un poco a su alrededor, nervioso.

- ¿Pasa algo?

Jaden miró a los lados, y al dirigir su mirada hacia la esquina vio otro espíritu, uno que no había visto nunca. Era de color violeta, podría parecer un gato, de no ser porque tenía cuatro orejas puntiagudas y los ojos rojos, además de una cola muy rara.

- ¿Y de dónde sales tú? -Preguntó con curiosidad, observando al extraño animal.

En ese momento escuchó una voz de fondo.

- ¡Ruby!

El animalito transparente se alegró al escuchar la voz, y corrió hacia donde unos instantes después se presentó un chico, de pelo azul y ojos verdes. Luego trepó por su cuerpo y se acomodó en su hombro.

- Eh, ¿ese animal tan raro es tuyo? -Dijo Jaden al levantarse.

- Sí, es Ruby, un carbúnculo -Asintió el chico de pelo azul.

- ¿Un carbúnculo? Suena interesante, nunca había visto nada como esto... ¿Puedes ver espíritus desde hace mucho?

- Puedo verlos desde que nací. Oye, y ese es el Kuriboh alado, ¿No? Entonces tú debes ser Jaden Yuki.

- Si, soy yo. Encantado de conocerte. Tampoco te había visto a ti nunca por aquí, ¿Eres un estudiante nuevo?

- ¿Nuevo? Bueno... podría decirse que sí.

- En ese caso, bienvenido a la academia de duelos.

Le ofreció la mano, y un segundo después, el nuevo chico asintió y se la estrechó con la suya.

- Es extraño... -Dijo Jaden-. Siento como si ya nos hubiéramos conocido antes.

- Si, a mí me ha pasado lo mismo.

La conversación se vio interrumpida, pues llegaron dos chicos más. Tyranno y Syrus miraron a Jaden y al extraño chico.

- Mira, sabía que estaría aquí.

- ¡Eh, Jaden! -Exclamo el pequeño.

El chico levantó la cabeza y dejó de prestar atención al nuevo chico.

- Ah, chicos -Comentó con tranquilidad, alzando la mano.

- ¡Llegaremos tarde a la ceremonia de bienvenida, date prisa!

- ¡Lo había olvidado! -Miró al chico de pelo azul-. Bueno, ya nos veremos por la academia, ahora me tengo que ir. ¡Adiós!

El chico los despidió con la mano, mientras observaba como se iban y sonreía.

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- ¿Así que ha venido tu padre? -Preguntó Chazz a Ellie, mientras se sentaba junto a ella.

- Sí... No te imaginas el mal rato que he pasado. El canciller Sheppard podía estar callado, al menos durante un tiempo. Ahora mi padre estará vigilando que juego en todo momento. Qué asco. Y aun encima, ha llamado a ese idiota. Como si no tuviera suficientes cosas de las que preocuparme.

- En fin, ya sabes como es tu padre. Tú haz como que le sigues la corriente, y al final te dejará en paz.

- Ya... Bueno, dejemos este tema, no me apetece estar de mal humor ya a principio del curso. Me voy junto a las chicas del Obelisk.

- Vale, yo me quedaré aquí por el momento.

Ellie se levantó y se fue a los siguientes asientos, para luego sentarse junto a Alexis. El canciller se situó en el centro del estrado, junto con los demás profesores.

- Bienvenidos, alumnos, a este nuevo año en la academia de duelos...

- Me han dicho que los promotores de la academia tienen algo fuerte preparado para este año -Susurró Alexis a Ellie. De todos modos, ya se conocían a la perfección el discurso del canciller, no importaba que hablasen en voz baja.

- ¿Qué crees que será?

- No lo sé, pero también se menciona que vamos a tener un profesor nuevo... que viene de una de las extensiones de la academia. Pero me imagino que eso no es lo único.

- Que raro...

El siguiente rato estuvieron en silencio, escuchando el discurso del señor Sheppard, y luego la presentación de los nuevos estudiantes, con Blair como representante.

- Bueno -Siguió el canciller-, y aquí las novedades del nuevo año. Como sabéis, esta es la academia de duelos principal, pero luego hay cuatro extensiones, a lo largo del mundo. Hemos logrado que el mejor estudiante de cada academia venga aquí, como un alumno de intercambio, así que tenemos cuatro alumnos nuevos. No los conocéis, no sabéis cuales son sus cartas ni su modo de jugar, y viceversa, por lo que será mejor para vuestros duelos con ellos.

- ¿Nuevos estudiantes? -Dijo Jaden, emocionado- ¡Genial! Por fin podré medir mis cartas con gente de otros lugares, ¡y aun encima los de mejor nivel!

Todos estaban en el mismo estado. Era emocionante tener nuevos retos.

- ¡Bien, pasemos a presentaros! -Alzó la mano hacia la entrada- Desde la academia del Este, ¡Adrian Gecko!

Un chico alto y pelirrojo, con un extraño atuendo, caminó tranquilo hasta el canciller, saludando ante los aplausos, y después de estrecharle la mano al canciller Sheppard, se hizo a un lado.

- De la academia del Oeste, ¡Axel Brodie!

El chico que entró después de Adrian no parecía tan amistoso como él. De piel morena, músculos de culturista, y también ropa extraña, miró a todos seriamente, a pesar de los aplausos. Hizo lo mismo que el pelirrojo y se situó junto a él.

- Desde la academia del Sur, ¡Tenemos a Jim Crocodile Cook!

Entró el chico de sombrero vaquero, alzando a su cocodrilo en brazos, y luego lo volvió a colocar en el arnés que llevaba a la espalda, para repetir los movimientos de los demás. Aunque se veía claramente que él sería el más simpático y alegre.

- Y por último, desde la academia del norte, ¡Jesse Andersen!

Los aplausos por el tal Jesse fueron incluso más notorios que los demás. Sin duda su nombre ya era conocido en el mundo de los duelos.

Pero nadie apareció. Todos comenzaron a extrañarse, y a preguntar entre susurros dónde podría estar.

- ¿Será realmente un fantasma? -Se dijo a sí mismo Adrian.

- Bueno... -Dijo nervioso el canciller-. No se dónde estará...

- ¿Quién es ese tal Jesse? -Preguntó Jaden a sus compañeros.

- Al parecer, él es el portador de las bestias de Cristal -Dijo Chazz-. Cuenta una antigua leyenda romana que el mismísimo Julio Cesar fue a encontrar las siete piedras más hermosas del mundo, pero cuando las encontró, el barco en el que las llevaban se hundió en una tormenta, en la que las gemas se perdieron -Chazz se puso más serio-. Hace un par de años, el gran Pegasus creó las cartas de las bestias de cristal, los espíritus de las siete gemas. Pero no las sacó al mercado, y eso que mi familia estaba dispuesta a pagarle millones por ellas. No sé cómo, pero Jesse consiguió hacerse con las cartas.

- Entonces esas cartas son bestias legendarias... -Dijo Jaden-, ¡Qué emoción! ¡Quiero tener un duelo con ese tipo!

- Pero él no está aquí... -Dijo Tyranno.

De repente, todos se sorprendieron, pues una de las puertas que estaban arriba de los asientos se abrió, dejando paso a un chico respirando deprisa. Tenía el pelo azul, y los ojos verdes.

- ¡Lo siento, lo siento! ¡Este sitio es muy grande, y no tengo sentido de la orientación! -Dijo mientras se revolvía el pelo con la mano.

Bajó corriendo las escaleras de dos en dos, sin darse cuenta de las miradas extrañas que le dirigía todo el mundo pensando que era un chico más bien raro. En cambio, Jaden lo saludó nada más verlo, levantándose y alzando la mano.

- ¡Eh, estudiante nuevo!

- ¡Ah, hola! -Exclamó sonriendo, deteniéndose cerca de dónde estaba el chico de pelo castaño-. Esta es la ceremonia del nuevo año, ¿verdad?

- Es esta. Oye, ¿no habrás visto por ahí a un chico llamado Jesse?

- ¿Jesse? -Dijo sorprendido, aunque empezando a sonreír.

- Ehm... Jaden, él es Jesse Andersen... -Dijo el canciller Sheppard, algo incómodo.

Todos se sorprendieron, mostrando varias exclamaciones.

- Esto... sí, yo soy Jesse... No quería ocultártelo, pero te fuiste muy rápido.

Jaden se rió, aunque estaba tan sorprendido como los demás. El señor Sheppard esperó un segundo a que el alboroto se detuviera, y después continuó.

- Bien, y desde la academia del Norte, ¡Jesse Andersen!

Jesse corrió al escucharlo y se subió al estrado, y saludó a todos levantando los brazos, para después acercarse a sus compañeros de las otras academias y saludarlos.

- Parece que al final no eres un fantasma -Dijo Adrian, sorprendiendo al chico, que miró a Axel, y al verlo tan serio apartó la mirada, inquieto.

- ¿Así que tu eres el famoso Jesse? -Dijo Jim, sonriente- Encantado, amigo.

El chico se acercó a él, y se estrecharon la mano, hasta que el cocodrilo que llevaba Jim detrás rugió, y Jesse se echó hacia atrás, nervioso.

- Tranquilo, es inofensiva.

- Ah, me deja más tranquilo...

Se apartó cuanto pudo de Jim y el cocodrilo, y se posicionó junto a los demás. Se fijó en los asientos, y en los que a partir de ahora iban a ser sus nuevos compañeros.

Y entonces la vio.

Allí, sentada junto a los otros estudiantes vestidos de azul y blanco, estaba ella. Tenía el pelo lago y plateado, del mismo color que sus ojos. Sin duda era una alumna de la academia, pero no llevaba el uniforme como los demás. Sin embargo, no parecía estar tan feliz como sus compañeros. Parecía estar incómoda y distante. Pero vaya, qué bonita era.

Se daba cuenta de que llevaba ya un rato mirándola, porque no entendía nada de lo que decía el canciller Sheppard. Pero no podía apartar la vista. Entonces, ella ladeó la cabeza sintiéndose observada, y unieron sus miradas. La chica se sorprendió, pero lo miró fijamente, comenzando a extrañarse.

Jesse tampoco apartaba la mirada. Y de repente, le sonrió con tranquilidad, sabiendo que ella le estaba mirando. La chica enrojeció, tanto por la sonrisa como por estar observando fijamente a un desconocido, y apartó la mirada. Él supo que todos empezaban a darse cuenta de que estaba distraído, así que hizo lo que pudo por volver a la realidad, pero no la perdió de vista.

Al fin y al cabo, ella era...

- Bien -Dijo el canciller-. Ahora que hemos presentado a los nuevos alumnos, pasemos a presentar al nuevo integrante del profesorado, que también viene de la academia del Oeste. ¡Os presento al profesor Viper!

Todos aplaudieron, pero se callaron en cuanto vieron al fornido hombre que entró. Era enorme, e imponía respeto con solo mirarlo. No era de extrañar que fuera profesor de Axel Brodie, ambos parecían venir de una escuela militar.

- Es un honor. Sé de sobra que se comentará que mis métodos de enseñanza son estrictos, y lo son, pero sólo con el fin de crear grandes duelistas. Por esto, y como bienvenida, nos pondremos con las clases lo antes posible. Necesitáis retos, así que hoy, como es el primer día, tendremos un duelo de inauguración. Y he decidido que uno de los duelistas será Jesse Andersen -El aludido se sorprendió más de lo que debía, junto con los demás-, y su contrincante será...

- Obviamente... -Dijo Chazz, mientras sonreía y se levantaba.

- ¡Jaden Yuki!

Todos se sorprendieron, y miraron a Jaden.

- ¿Yo? ¡Genial! ¡Tengo el primer duelo del curso! -Dijo emocionado, mientras se levantaba y corría al estrado.

- ¡No es justo! ¡Yo soy el mejor duelista de la academia! -Dijo Chazz, enfadado.

- Bien, chicos -Dijo el Profesor Viper en cuanto Jaden subió al estrado con ellos-. Extended vuestros brazos.

Ambos chicos se miraron extrañados, e hicieron lo que el profesor les dijo. El hombre les puso una especie de pulseras, de color blanco y con una pequeño cristal circular azul encajado, que se cerraron inmediatamente en cuanto tocó sus muñecas.

- ¿Qué es esto? -Preguntó Jesse confundido, observando el objeto y preguntándose si luego podría quitárselo. No le gustaba nada.

- Digamos que es como un regalo, por el momento. Bien, ¡El duelo será dentro de una hora! ¡Preparaos!

Continuará