Capítulo 5.

Era sábado, y casi había llegado la noche.

Habían pasado casi dos semanas desde que los alumnos de intercambio habían llegado desde las extensiones de la academia de duelos. Aun no había muchos duelos de supervivencia, pero los que había eran escalofriantes. Todos los estudiantes se esforzaban muchísimo para que las biobandas tuvieran buena información sobre ellos. Estaba todo bastante tranquilo, por lo que todos sospechaban que los duelos iban a ir a peor conforme pasara el tiempo.

Por su parte, Ellie se pasaba casi todas las tardes teniendo duelos con Jaden, aunque sin activar los diskduel. Le resultaba algo difícil, iba avanzando poco a poco. Y cuando tenía problemas, siempre aparecía Jesse y la aconsejaba en el duelo. La verdad era que los tres se pasaban la mayor parte del tiempo juntos.

Estaban en la habitación de Jesse en la residencia azul, sentados en el suelo con uno de los primeros tableros de duelo de monstruos, y Jaden y Ellie estaban luchando, aunque no se veían los espíritus de monstruo. A Jaden le quedaban 500 puntos de vida, y a Ellie le rebajaron hasta 200 cuando el chico la atacó con su Neos.

- Bien, acabo mi turno. Haz algo, Lune, o te voy a ganar.

- No me presiones, Jaden -Dijo la chica apresurada, comenzando a impacientarse.

Solo le quedaba Leidolf en el campo, un lobo con cuerpo humano con 2300 puntos. Tenía al Príncipe de la Luna Roja en la mano, pero ahora que solo tenía un monstruo en el campo no podría invocarlo. Si en ese turno pudiera sacar a La Reina Noche, podría invocarla sacrificando a Leidolf y destruir a Neos... Aunque eso dejaría a Jaden con 100 puntos de vida.

Robó una carta, y se quedó pensando un movimiento. Jesse estaba sentado a su lado, observándola con atención, y se decidió a ayudarla. Cuando Ellie se perdía y no sabía que hacer, o no se sentía capaz de jugar, la ayudaba señalándole algún movimiento.

- Ellie, piensa en el cementerio.

La chica lo miró a los ojos sorprendida, pero al instante se lo agradeció. No había caído en eso. Cogió la carta que acababa de sacar y la colocó en el campo, en el apartado de cartas mágicas.

- Activo recuperación. Con esta carta puedo recuperar una carta del cementerio, no importa cual, mientras no sea de monstruo -Llevó la carta al cementerio y escogió la que quería, para después colocarla en el campo-. Activo mi carta de equipo, Fuerza de Plata. Con esto equipo a mi monstruo con 700 puntos de ataque -Leidolf ya no tenía 2300 puntos, sino 3000-. Así que... ataco a Neos.

Leidolf, 3000 puntos. Neos, 2500. Los 500 puntos de vida de Jaden se quedaron a 0. Los dos chicos sonrieron asombrados, pero Ellie parecía no reaccionar.

- Ellie -Dijo Jaden, acercándose y dándole un toque en el hombro-. Eh, que me has ganado.

- ¿De verdad...?

La chica se quedó quieta durante un instante, hasta que sonrió emocionada y se lanzó a los brazos de Jaden con fuerza, casi cayendo al suelo con él.

- Sabía que si te esforzabas un poco lo harías -Exclamó el chico, abrazándola con fuerza y levantándola-. Felicidades, eres una de las pocas personas que me han ganado.

- Porque tú me lo has puesto fácil. Sabes que yo jamás podré estar a tu altura.

- No digas eso, boba. En fin, ahora estarás un poco más preparada para los duelos de supervivencia.

- Sí...

Jaden observó con atención como Jesse se acercaba a la chica y ponía una mano en su hombro, sonriéndole con tranquilidad. Llevaba observándolos durante todos esos días, y no dejaba de preguntarse si Ellie se sentiría tan atraída por Jesse como Jesse por ella, valga la redundancia. Desde el primer momento se habían llevado muy bien... Lo veía perfectamente, y eso que esas cosas no se le daban demasiado bien. Pero reconocía que en parte se debía a que el chico de ojos verdes no dejaba de hablar de ella en cuanto se le presentaba la oportunidad.

Mientras sus dos amigos se miraban a los ojos con calma, se daba cuenta de lo mucho que sobraba en ese momento. No pudo hacer más que poner cara de circunstancia, caminando lentamente hacia atrás y dirigiéndose a la puerta.

- Bueno, chicos... Creo que ya es hora de que me vaya a la residencia roja.

- ¿Te marchas? Pero si aun son las... -Dijo Jesse, extrañado.

- ¡Tengo sueño! -Exclamó de repente, interrumpiéndolo-. Quedáos vosotros solos, que estáis muy bien. ¡Hasta mañana!

El chico se fue dando un portazo, dejándolos de lo más confundidos.

- ¿Le pasa algo? -Preguntó Jesse.

- No, yo creo que ha nacido así -Resopló la chica, cerrando los ojos. Pero enseguida volvió a mirarle para dedicarle una sonrisa-. Gracias por lo de antes.

- No ha sido nada, lo estabas haciendo muy bien. Hoy has ganado. Cada vez lo haces mejor.

- ¿Debería preocuparme que conozcas tan bien mi baraja?

- Solo en caso de que tú y yo lleguemos a enfrentarnos algún día.

Los dos se sonrieron con complidicad. Era poco probable que eso sucediera. Jesse observó a la chica mientras recogía sus cartas, y no pudo evitar sonreír dejando escapar un suspiro.

- ¿Te apetece hacer algo? Aun faltan dos horas para que den el toque de queda y tenga que irme.

- Claro. ¿Vemos una peli?

Ellie asintió, cerrando la funda de su baraja.

[...]

Jaden caminó hasta la residencia de Slifer, donde se encontró con Chazz.

- ¿Has visto a Ellie? -Preguntó el chico, con su característica mala cara.

- Sí, está con Jesse.

- ¿Otra vez? Llevo días sin verle el pelo porque siempre está con vosotros. Ya podíais dejarla en paz un rato.

- No te pongas tan nervioso, sólo la estamos ayudando con los duelos. Que por cierto, hoy me ha ganado.

- ¿De verdad...? -Preguntó Chazz sorprendido, casi olvidándose de su mal humor.

Jaden le contó todo lo sucedido en la habitación, y prácticamente todos los detalles sobre el duelo. El chico de pelo negro se sorprendía cada vez más, sin saber muy bien qué decir. Pero se alegraba. Era genial que Ellie estuviera progresando al fin. Le hubiera gustado verlo, aunque estuvieran usando simplemente un tablero antiguo.

Sabía muy bien que si su amiga estaba consiguiendo jugar de nuevo, era gracias a Jesse Andersen. No le entusiasmaba demasiado, pero bueno. Por supuesto, por mucho que Jaden y los demás insistieran tanto, no estaba celoso. No tenía motivos. Además, nunca había sido posesivo con ella. Excepto cuando se trataba de el idiota de Aster, claro, pero solo para protegerla.

Pero sí que era verdad que ahora pasaba mucho tiempo con Jesse. Había notado algo el día que los nuevos habían llegado, y había visto perfectamente cómo la miraba incluso en medio de su duelo con Jaden. No le quitaba el ojo de encima, y casualmente el día siguiente ya habían empezado a ser amigos. Al menos veía que el chico de pelo azul no tenía malas intenciones con ella.

- Oye, Jaden -Dijo, unos momentos después, volviendo a captar la atención de su compañero- ¿Tú no sabrás lo que piensa Jesse de Ellie, por casualidad? Se ve que él confía en ti. ¿Te ha dicho algo sobre ella?

- ¿Eh?

Jaden se sorprendió. Ya se esperaba que Chazz le preguntara algo, pero no que fuera tan directo con respecto a Jesse.

- Bueno, él me dijo que no era un secreto, así que mientras ella no se entere, supongo que puedo contártelo.

- ¿Qué es lo que sabes?

- Para empezar... que conoció a Ellie mucho antes de venir a la academia.

[...]

Jesse apenas prestó atención a la película en cuanto la chica de pelo plateado se apoyó en su hombro. Escuchaba la banda sonora, pero no conseguía distinguir las palabras de los actores al hablar. Se distraía sólo con el movimiento de sus pestañas cada pocos segundos, y con el sonido de su respiración. A veces suspiraba. Era increíble que estuviera tan tranquila estando a solas con un chico en su habitación, a oscuras y sentados en el suelo, con la espalda contra la cama, viendo una película. Le gustaba que confiara en él.

En varias ocasiones pensó en acariciar su mano y cogérsela, pero no lo hizo. Ella se movió un par de veces, para acomodarse mejor junto a él, y haciendo que algunos mechones de su pelo cayeran por el hombro del chico. No pudo evitar tocarlos, y pasar prácticamente todo el resto de la película jugando con ellos y desenredándolos con los dedos, sin dejar de mirarla.

- Como sigas haciendo eso me voy a quedar dormida -Susurró Ellie, con una pequeña risa y sorprendiéndolo.

- Perdona -Respondió él, un poco cortado.

- No, tranquilo, no me molesta. Es que me relaja mucho.

Jesse sonrió, un poco nervioso, y bajó un poco la cabeza para apoyarse en la de la chica cerrando los ojos. Ella lo observó unos instantes, hasta que enrojeció y tuvo que bajar la mirada.

- Me ha gustado ganar -Dijo a media voz, haciendo que su amigo volviera abrir los ojos-. Aunque estaba nerviosa. Pero ha estado bien.

- Claro que ha estado bien. Has ganado a Jaden. No hay mucha gente que pueda presumir de eso.

- Tú desde luego no puedes.

- ¡Oye...! -Exclamó el chico, apartándose. Sonrió exasperado, sin molestarse en realidad. La verdad, le gustaba ver esas facetas tan extrañas de Ellie, en las que incluso conseguía ser sarcástica. No pasó mucho tiempo hasta que volvió a acomodarse junto a ella, igual que antes-. A mí también me ha gustado verte ganar. Cada vez lo haces mejor. Siento que pronto podrás tener duelos de verdad.

- Puede... -Ellie sonrió con algo de melancolía. Quería decir algo más, pero estuvo dudando unos instantes. Finalmente, se decidió-. Jesse, siempre has podido ver espíritus, ¿verdad?

- Sí -Respondió él, sorprendido por sus palabras. Si había algo de lo que la chica de ojos plateados nunca hablaba, era sobre espíritus. Ya tenía bastante con no poder soportar verlos en los duelos, como para pensar en que había otros sueltos por ahí.

- Que... ¿qué se siente?

- Ah, pues... En realidad no lo sé. Es algo normal para mí, así que nunca lo he pensado. Me siento bien con los espíritus. A veces, incluso los prefiero a las personas. Es algo muy especial... aunque en ocasiones hace que me sienta solo. Bueno, no. Antes me sentía solo. Ahora ya no.

- Ya veo...

- ¿Estás bien?

- Sí, muy bien. Es solo que... -Evidentemente, le daba una vergüenza terrible hablar en ese momento. No sabía muy bien cómo decirlo sin que pareciera una locura-. Bueno, desde hace algún tiempo me pasan cosas extrañas.

- ¿Qué quieres decir?

- A menudo siento una presencia cerca de mí. Es como si alguien me estuviera observando todo el tiempo. A veces creo ver algo, pero cuando me doy la vuelta, nunca hay nada.

- Y crees que podría ser un espíritu -Atajó Jesse, tragando saliva, y mirando a un punto de la oscura habitación sabiendo que la chica no se daría cuenta.

- No lo sé. Pero me da miedo, no entiendo por qué me está pasando esto.

Además de esa extraña sensación, también tenía sueños que la confundían muchísimo. Parecían tan reales, que en lugar de sueños le parecían recuerdos. Bueno, lo que sentía le parecía muy real, pero a decir verdad no conseguía acordarse bien de lo que soñaba. Y si eran recuerdos, no los ubicaba. Siempre estaba acompañada de alguien que no era su padre, ni nadie conocido. Pero ella reía, y era feliz. No lo entendía.

- No tienes por qué tener miedo -Dijo Jesse con calma, abrazándola por los hombros y acercándola un poco más a él-. Seguramente te has vuelto sensible a la presencia de los espíritus de las cartas por pasar tanto tiempo conmigo y con Jaden, y también con Chazz. No te preocupes, ningún espíritu quiere hacerte daño.

- ¿Tú has visto algo?

- No -Mintió, porque sabía que sería demasiado para ella. Tal y como estaba en esos momentos, no podría soportar saber la verdad.

- ¿Me lo dirías si llegaras a ver algún espíritu cerca de mí?

- Claro que sí... Siempre te digo donde está Ruby -Volvió a responder, comenzando a ponerse nervioso. No le gustaba nada mentir-. Dejemos de hablar de esto. ¿Por qué no seguimos viendo la película? Quiero saber cómo acaba.

No se había enterado de nada, y ni siquiera sabía los nombres de los protagonistas. Pero tenía que hacer que la chica se olvidara de todo eso.

- Está bien -Suspiró Ellie, algo confusa. Pero ella tampoco se sentía muy cómoda hablando de esas cosas, así que tal vez era lo mejor. Jesse también se había dado cuenta-. Gracias.

El chico sonrió, volviendo a acariciar su pelo sin recordar lo que ella le había dicho momentos atrás. Por supuesto, terminó quedándose dormida. Para cuando Jesse se dio cuenta, el toque de queda ya había pasado. Le sería imposible salir de la residencia de los chicos sin llevarse una buena sanción si algún profesor la veía. Mejor no arriesgarse.

Apagó el televisor, y la levantó en brazos para tumbarla en su cama y taparla con una manta. La observó unos instantes, sentado junto a su cuerpo, sin poder dejar de sonreír con ternura. Jamás hubiera podido imaginar que algún día podría estar así con ella. Había pensado muchas veces en cómo serían las cosas entre ellos si llegaba a conocerla, si tenía la suerte de poder hablarle, pero todo aquello que en su día había fantaseado no se podía comparar con la realidad. Alzó la mano para poder acariciar su mejilla, cuando se dio cuenta de algo. Al llevarla a la cama se le habían caído las cartas de la funda. Se levantó de la cama, y se agachó para recogerlas. Fue una por una, pero se detuvo en aquella que siempre le había llamado tanto la atención. La favorita de Ellie. El joven de pelo plateado, con armadura y capa dorada, cuyo espíritu se encontraba también en esa misma habitación, observando a la chica con sus ojos rojos.

Continuará