Capítulo 6.

Ellie corrió como si le fuera la vida en ello. Mucha gente la miraba sin entender qué podría pasarle, era muy raro verla tan apurada. Pero a ella no le importaba. Corría tan deprisa que ya apenas le entraba aire en los pulmones. Pero estaba demasiado preocupada para pensar en eso. Y cuando llegó al edificio, la cosa no mejoró. La ansiedad que estaba sufriendo no hizo más que aumentar, al menos hasta que llegó a la habitación.

Se encontró de frente con Jesse al abrir la puerta, y el chico no pudo evitar sonreír aliviado. La dejó pasar haciéndose a un lado, y ella no tardó en entrar para dirigirse a la persona que se encontraba en la cama.

- Jaden... -Susurró ella con voz ahogada, abrazándolo con todas sus fuerzas.

- Tranquila, Lune, estoy bien -Dijo el chico con calma, devolviéndole el abrazo.

Ellie alzó un poco la mirada, con los ojos llorosos. Le tembló el labio inferior de lo nerviosa que estaba. Jaden le sonrió, enternecido por la preocupación de su amiga.

- ¿Pero a ti qué te pasa? -Exclamó ella de repente, sorprendiendo tanto al castaño como a Chazz y Jesse, que desde ese momento no se movieron de la puerta al ver cómo lo zarandeaba agarrándole los hombros-. ¡Me dicen que estás inconsciente en la enfermería, y después de venir corriendo te encuentro aquí tan tranquilo!

- Vamos, no seas tan exagerada -Rió él, más animado de lo que debería.

- Estaba muy preocupada por ti -Exclamó, volviendo a abrazarle, un poco más suave esta vez. Se apartó de él unos instantes después, sentada en la cama y girándose hacia los dos chicos, que aun estaban paralizados por su reacción-. No lo entiendo, ¿por qué está aquí?

- Se ha enfrentado a Axel. Cuando ganó, fue como si se hubiera quedado sin energía. Yo tampoco sé muy bien qué ha pasado -Reconoció Jesse, revolviéndose el pelo con la mano. De repente se sentía un poco extraño.

Habían pasado unos cuantos días desde que Ellie había dormido en su habitación. A la mañana siguiente se había marchado a toda prisa con una vergüenza terrible nada más despertarse, y desde entonces le había estado evitando. Hasta ese momento apenas había sido capaz de mirarle a la cara, pero su angustia por Jaden hacía que se olvidara de todo eso. Bueno, más o menos. En cuanto Jesse hubo explicado todo lo ocurrido, la chica se dirigió a un rincón de la habitación para hablar con Chazz.

- No tienes buena cara -Comentó él en voz baja. Aun llevaba su cara de mal humor habitual, pero cada vez que hablaba con su amiga suavizaba su tono de alguna manera.

- Últimamente no duermo muy bien. Y lo de Jaden me ha preocupado mucho, es normal que tenga mala cara.

El chico pálido resopló, y se revolvió el pelo con la mano. Un momento después sacó una llave de su bolsillo.

- Anda, vete un rato a mi habitación y date un baño caliente. Necesitas relajarte.

Sin duda, esa bañera de agua termal le iría muy bien. Además, sabía que le encantaba, muchas veces le había pedido usarla y pocas la había dejado.

- ¿A tu habitación? ¿No se supone que es tu castillo y que nadie puede entrar?

- No seas plasta, contigo haré una excepción y ya está. Vete de una vez, y no te atrevas a salir de ahí hasta que dejes de parecer un alma en pena. Me pone de los nervios verte así.

- Vale, ya me voy -Ellie rió por el pronto de su amigo, sabiendo que no tenía más opción que hacerle caso. Antes de ponerse en marcha se acercó a él, y le abrazó con fuerza-. Gracias, Chazz. Te quiero mucho.

- Sí, sí... -Respondió él, frotándole la espalda con la mano-. Vamos, ve a descansar.

La chica asintió, y se fue tras separarse de él para despedirse de Jaden y dedicarle una breve sonrisa nerviosa a Jesse. Éste respondió, pero se quedó en el mismo sitio mirando como se iba. No supo qué decirle en ese momento, a pesar de que tenía muchas ganas de hablar con ella. Había sido extraño y desconcertante verla actuar de una manera tan cariñosa con sus amigos, ni siquiera se había atrevido a moverse o interrumpir. En fin, sólo se conocían desde hacía unas semanas. Era perfectamente normal que tuviera un trato más íntimo con Jaden, y sobre todo con Chazz, siendo amigos de toda la vida.

Pensar esas cosas hacía que le doliera el pecho. ¿Qué era eso?

- Ya puedes dejar de poner esa cara de cordero degollado, no vas a seguirla hasta mi habitación -Jesse rió con nerviosismo por el comentario del chico de pelo negro, pero no dijo nada más. Jaden también se rió mientras se acomodaba en la cama de la enfermería.

- Está triste porque Lune apenas habla con él desde que durmieron juntos -Dijo sin más.

- ¡Que durmieron...! -Exclamó Chazz de repente, adoptando una expresión de asesino en serie que realmente daba escalofríos.

- ¡No hemos dormido juntos! Ella se quedó dormida en mi habitación mientras veíamos una película, y como era muy tarde, la llevé a mi cama. Sólo la llevé a la cama -Se excusó apresurado, intentando dejar bien claro que no había pasado nada.

Eso no fue suficiente para que el chico de negro dejara de acercarse demasiado a él con un aura maligna que lo puso aun más nervioso de lo que ya estaba.

- Escúchame bien. Como te hayas atrevido a hacerle algo a Ellie Lune Pegasus mientras estaba sola e indefensa en tu habitación, te ganarás un enemigo para toda la vida.

- Vale...

- No te preocupes, es inofensivo -Añadió el castaño con toda la tranquilidad del mundo, cogiendo un cómic y abriéndolo por una página cualquiera. Al menos no vio la mirada furibunda que le dirigieron los dos chicos.

Después de unas cuantas amenazas, Chazz se calmó un poco. Aun así, se encargó de dejarle bien claro que no iba a permitir nada que pudiera hacerle daño a su amiga. A Jesse le sorprendió descubrir lo protector que era con Ellie, no se esperaba que alguien como él pudiera actuar de esa forma.

- En fin, al menos tú no eres tan insufrible como el idiota de Aster Phoenix. Es un alivio -Resopló Chazz al apoyarse en la pared cruzándose de brazos, consiguiendo que Jesse frunciera el ceño.

- ¿Aster Phoenix? ¿El profesional? -Preguntó, extrañándose aun más cuando su compañero asintió-. ¿Qué pasa con él?

- No esperarás que te haga un dibujo, ¿no?

Si ya de por sí no era un buen conversador, cuando se trataba de "cotillear" era un caso perdido. Por suerte, Jesse entendió a la primera lo que quería decir.

- Espera, ¿qué? -Preguntó Jaden de repente, con los ojos como platos. Solo con eso consiguió que ambos chicos lo mirasen con cara de circunstancia. Chazz dejó escapar un pesado suspiro.

- Y yo que pensaba que no podías ser más estúpido. Estaban juntos, hasta el año pasado.

El chico de pelo castaño hizo una mueca extraña, dejando bien claro que podría haber vivido sin saberlo.

- Vaya, no tenía ni idea. Esos dos no pegan ni con cola.

- Eso es cierto -Asintió el moreno, un momento después recordando por qué habían llegado a ese tema. Alzó la cabeza y se fijó en Jesse, que curiosamente se encontraba muy tranquilo y callado para lo que acababa de escuchar-. Reconozco que me esperaba otra reacción.

El peliazul se rió, mostrando al fin un poco de nerviosismo. Al darse cuenta, se llevó la mano a la nuca para tirarse un poco del pelo mientras miraba hacia otro lado.

- Bueno, ya no... no hay nada entre ellos, ¿no?

- Por suerte para ti, Ellie ni siquiera le dirige la palabra.

- Ahora que lo dices, es verdad -Volvió a cortar Jaden, haciendo que el chico vestido de negro pusiera los ojos en blanco con exasperación-. No te agobies, Jesse. A Ellie le gustas, si no fuera así no estaría tan nerviosa por haber pasado la noche contigo. Ella es así.

Jesse frunció los labios, y asintió lentamente. No sabía si creérselo. Demasiado bueno para ser cierto. Claro que si Jaden decía eso... Jaden Yuki, que era un poco lento para esas cosas. Tal vez eso significaba algo. Pero bueno, no debía hacerse ilusiones.

Toda esa escena le persiguió durante el resto del día, y también el siguiente. Seguía preocupado por lo que le había pasado a Jaden -que el día anterior ya había salido de la enfermería como si nada hubiera pasado-, porque no lo entendía, pero su mente no tardaba demasiado en volver a llevarle hacia Ellie. No le gustaba que estuviera tan nerviosa a su alrededor por lo que había pasado días atrás, pero al final solo podía pensar que era increíblemente adorable cada vez que se ponía roja y evitaba su mirada. Jamás hubiera podido imaginar que algún día vería tantas expresiones de la hija del gran Pegasus, y la verdad era que eso siempre hacía que estuviera en una nube. Estaba realmente agradecido por poder estar a su lado y conocerla, y poder llamarse su amigo.

Sin embargo, le había ocultado algunas cosas. Había mentido. Quería contarle toda la verdad, pero...

- Estás aquí -Dijo alguien, haciendo que el chico ladeara la cabeza. Ellie sonrió con calma, apoyandose de brazos cruzados en el respaldo del banco.

Al ver que ya estaba atardeciendo, Jesse había decidido sentarse un rato frente al lago, antes de entrar en la residencia de Obelisk Blue. El tiempo había pasado volando, ni siquiera se había dado cuenta de que el cielo nocturno había empezado a nublarse.

- Hola -Susurró, respondiendo con otra sonrisa-. Creía que hoy ya no te vería.

- La verdad es que he estado a punto de quedarme a vivir para siempre en esa bañera. Chazz nunca deja entrar a nadie en su habitación, tenía que aprovecharlo. Tendrías que ver su baño, es increíble.

El chico de pelo azul sonrió, y la invitó a sentarse con él. Durante unos minutos, ninguno dijo nada. Jesse se moría por romper el silencio, aunque fuera para decir alguna tontería, pero por mucho que lo intentaba no se le ocurría nada que decir. A lo mejor simplemente tenía miedo de que Ellie volviera a ponerse nerviosa e irse corriendo, y por eso no conseguía hablar.

- Oye, Jesse... siento mucho haberte evitado durante estos días -Dijo la chica al cabo de un rato, retorciéndose un mechón de pelo.

- Ah, ¿me estabas evitando? No me había dado cuenta, yo... No sé ni lo que digo, claro que me había dado cuenta. No te preocupes, lo entiendo. No pasa nada.

- No hagas eso. Deberías estar enfadado.

- No tengo motivos -Dijo él sin más, encogiéndose de hombros-. Yo también sigo nervioso, no todos los días tengo a una chica durmiendo en mi cama.

- A veces eres muy repelente, ¿lo sabías? -Ellie entrecerró los ojos al mirarle fijamente, consiguiendo que se riese.

- No he sido yo el se ha pasado unos cuantos días ignorándote.

- ¡Sí que estás enfadado!

- ¡Te digo que no lo estoy! -Respondió Jesse, riendo aun más alto.

Empezaron a guerrear entre ellos, aun sin poder parar de reír. Ni siquiera habían tenido una pelea, pero era como si esa fuera su manera de hacer las paces. Se conocían desde hacía tan solo unas semanas, pero habían aprendido a conocerse bien bastante rápido, y sabían que podían hacer reír al otro con mucha facilidad. Esa era una de las cosas que más le gustaban a Jesse de la relación que había conseguido tener con ella. Eso, y que sentía que podían hablar de cualquier cosa. O no hablar, directamente. Nunca le había gustado demasiado el silencio, y se agobiaba un poco cuando la gente se quedaba callada mucho tiempo, pero le gustaba el silencio tranquilo de la chica. En fin, le gustaba todo de ella.

- Hay algo que te molesta, eso sí que no puedes negármelo -Observó Ellie en algún momento, cuando dejaron de "discutir".

El comentario le pilló por sorpresa, y no pudo evitar ponerse serio, aun conservando una débil sonrisa, dirigiendo su mirada hacia el agua.

- Verás... Sé que no es asunto mío, y en realidad no quiero hablar de esto, y no debería...-Comenzó a decir, más nervioso que en toda su vida.

Ella le observó extrañada, inquietándose por lo que fuera eso que le pasaba por la mente. Parecía muy preocupado. Pensó que debía intentar tranquilizarle, así que posó una mano en en la de su amigo.

- Puedes decirme lo que quieras.

El chico de pelo azul apretó los labios, enrojeciendo un poco al mirar sus manos. Con todo el valor que pudo juntar, giró la suya para agarrar la de Ellie con suavidad, acariciándola con el pulgar. Se sintió menos nervioso al ver que a ella no le molestó, al contrario.

- Chazz me ha dicho que antes salías con Aster Phoenix -Se atrevió a decir por fin, evitando mirarla a los ojos.

Creyó que no le sentaría nada bien que le preguntase por ese tipo de cosas. En fin, era algo privado, y desde luego lo entendería si no quería responder. Pero se había pasado todo el día dándole vueltas al tema, sin saber qué pensar. No conocía a Aster Phoenix, ni sabía qué había pasado exactamente entre ellos, pero aun así... no le gustaba.

En realidad, lo que menos le gustaba era admitir que se había puesto celoso. Y lo peor era que no había sido solo por lo del profesional, también había sentido celos al ver lo íntimos que eran Chazz y Jaden con Ellie. Entendía que eran muy amigos, era normal para ellos, y desde luego no le parecía nada malo. Pero a él también le gustaría poder tener una relación así con ella. Bueno... no. Quería mucho más.

- Me habías asustado -Dijo la chica de repente, consiguiendo que se sobresaltase. Pudo ver que suspiraba, bajando la mirada con un pequeño gesto triste por un momento-. Sí, salía con él... más o menos. No puedo decir que fuera algo realmente serio. Había algo entre nosotros, pero no funcionó.

- Dejaste de hablarle... ¿Por qué?

Otra mala pregunta. Esperaba no meter a Chazz en un lío por eso. Pero de verdad que se preguntaba cómo había conseguido ese chico que una persona tan buena dejase de dirigirle la palabra. No parecía algo sencillo.

- Me obligó a tener un duelo contra él -Confesó ella, sintiéndose incómoda. No era un buen recuerdo, y desde luego no tenía ganas de volver a pensar en lo mal que lo había pasado por culpa de Aster-. Perdona, preferiría no hablar de eso.

- Lo siento.

- Está bien.

Se quedaron callados, mirando el agua. No debía de faltar mucho para que dieran el toque de queda y tuvieran que volver a sus residencias. Al menos podían estar juntos un poco más. Obviamente, él la acompañaría hasta el edificio de las chicas, pero prefería disfrutar ese momento todo el tiempo que pudiera. Aunque tener una conversación sobre una antigua relación no era algo que le entusiasmase. Pero ya no estaba celoso de Aster Phoenix. No le gustaba nada que le hubiera hecho algo así a la chica, pero no tenía razones para estar celoso.

- Entonces... ya no hay nada entre vosotros -Dijo con calma, solo para poder confirmar lo que ya sabía.

- No.

Jesse suspiró, aliviado. Aun sin mirarla, se atrevió a entrelazar los dedos de sus manos, y ambos apretaron con suavidad durante un largo instante. Intentaba no sonreír, pero se veía que no lo conseguía.

- ¿Por qué sonríes de esa forma? -Exclamó Ellie, sin poder ocultar su propia sonrisa.

- Por nada. Me alegro mucho.

Empezaron a reír, juntándose un poco más en el banco, y sin soltar sus manos. El chico casi no se lo podía creer. Era realmente increíble lo rápido que le latía el corazón sólo por estar agarrando su mano, y teniéndola tan cerca. Eso no era algo tan típico entre amigos. En ese preciso momento, las palabras de Jaden no se le iban de la cabeza. Era posible que a Ellie le gustara, ¿no? No quería hacerse ilusiones, de verdad, pero no podía evitarlo.

Ojalá pudiera decirle al chico que era hacía dos años que algún día podría estar con ella.

- ¿En qué piensas? -Preguntó la chica de ojos plateados, en voz baja. Parecía que ella tampoco dejaba de darle vueltas a algo.

- Pienso en la primera vez que te vi.

Ellie sonrió, enrojeciendo un poco. No había sido hacía mucho, pero sentía que ya era algo muy lejano. El corazón le latía el doble de rápido al pensar en cómo Jesse le había sonreído, cuando se habían quedado mirándose fijamente delante de todo el mundo, en la presentación del primer día.

- No hablo de esa vez -Reconoció Jesse, adivinando lo que ella estaba pensando. Al ladear un poco la cabeza para mirarla vio sus ojos interrogantes, y decidió seguir adelante. No quería seguir ocultándole todo lo que no le había contado. Aun así, no pudo evitar volver a mirar hacia abajo, avergonzado-. Fue la noche que conseguí las Bestias de Cristal. Ni siquiera conocía aun a Pegasus en persona, y la verdad es que nunca había visto ninguna foto tuya, así que no sabía quien eras. Pero jamás podría olvidar esa noche. Ni a ti.

Ellie se quedó sin habla. Normalmente no se hubiera sorprendido tanto por algo así, de no haber sido por la dulce sonrisa de Jesse. Por la forma en que miraba al cielo parecía estar perdiéndose en una ensoñación. Ni siquiera ella era tan ingenua como para no darse cuenta de lo que pasaba.

Qué tonta, ni siquiera cuando Jesse había llegado a la isla con sus cartas había caído en que ella había estado en el mismo torneo en el que el chico había conseguido a las Bestias de Cristal. La verdad, en todo ese tiempo no había pensado ni una vez en aquel torneo. Asistía a un montón todos los años, así que apenas solía prestar atención. Aun con todo, no le extrañaba que él no supiera quién era ella cuando la había visto esa vez. Hasta que había entrado en la Academia de Duelos, Pegasus se había asegurado de que en la prensa nunca hubieran publicado nada sobre su hija, para mantener su intimidad.

Le hubiera gustado haber visto al chico de pelo azul y acordarse de él. Sobre todo, después de que él le hubiera contado algo así.

- Recuerdo que llevabas unas horquillas brillantes en el pelo, creo que eran...

- Mariposas... -Susurró la chica, sorprendida al acordarse del bonito vestido morado que su padre le había regalado esa misma mañana, y de aquellas horquillas de pedrería que aun conservaba en su joyero. No las había usado demasiadas veces, pero recordaba habérselas puesto en aquel torneo, dos años atrás, porque había tenido que asistir a una fiesta importante.

- Sí... Es cierto.

- ¿Por qué no me lo dijiste?

- No lo sé. Me daba vergüenza contártelo.

Ellie dejó escapar un pequeño suspiro, dándose cuenta de que debía de estar roja a más no poder. Sonrió con suavidad, inclinando la cabeza para apoyarse en su hombro.

- Me alegro de que lo hayas hecho.

El chico de ojos verdes enrojeció a su vez, moviéndose un poco al apoyarse en ella también. No podía dejar de sonreír, aun sin creerse del todo que de verdad le estuviera pasando eso. Definitivamente, tenía que contarle todo. A pesar de que sabía que ciertas cosas no le gustarían. Pero tenía que hacerlo, no podía seguir escondiéndole algo así. No después de lo que acababa de contarle. Ahora veía claro que las cosas iban a cambiar entre ellos, y quería hacerlo bien.

Notó que ella acariciaba sus manos con la que le quedaba libre, y sintió que se derretía. No pudo evitar bajar un poco más la cabeza, para quedar a su altura, tan cerca que su nariz rozaba la de la chica. Ambos se miraron fijamente a los ojos, con una tranquilidad que nunca antes habían sentido. Jesse se mordió el labio inferior, al ver cómo al bajar un poco la mirada su flequillo le tapaba el ojo derecho. Sin pensárselo dos veces, llevó una mano a su mejilla para apartarle el pelo plateado, acariciándola al colocarlo detrás de su oreja.

- Ellie, yo... -Susurró, acercándose cada vez más.

De repente, les sorprendió un fuerte estruendo, que les hizo separarse, aun sin soltarse las manos cuando se levantaron de golpe del banco. Al mirar al cielo, vieron que sobre los árboles había una luz anaranjada que cada vez aumentaba más.

- ¿Qué habrá sido eso...?

- No lo sé... Pero no me da buena espina. Vamos.

La chica asintió, sintiendo cómo se le formaba un nudo en el estómago. Empezaron a correr, hacia donde parecía que había ocurrido la explosión.

Continuará