aquí les traigo un nuevo capítulo, espero que les guste.
Yugioh y sus personajes no me pertenecen
Marcas del destino
Anzu corre lo más rápido que puede, esquiva a todas las personas que se encuentra y no pierde las esperanzas de llegar a tiempo al colegio. Matemáticas, de todas las materias del mundo justo hoy la tenía a la primera hora, por suerte estaba casi en la puerta de la escuela. Pero justo se distrae por un segundo y choca con alguien, cae al suelo, al levantar la vista ve a un chico alto de pelo corto de color negro y unos hermosos ojos verdes. Las mejillas de Anzu se tornan de un leve color rojo, se sentía muy apenada, ya se encontraba muy cerca de aquel chico sin mencionar que por su culpa estaban tirados en el suelo y él era guapo.
Anzu: l-lo siento, estaba muy apurada para llegar a la escuela y no te vi. Dijo muy avergonzada mientras se tapaba la cara con su mano.
Chico: no hay problema… veras yo iba muy distraído escuchando música por mis auriculares. Por el uniforme que usas si no me equivoco es de la escuela secundaria Domino. Mientras se levantaba y le ofrecía su mano a la descuidada chica.
Anzu: gra-gracias, y si voy a esa escuela… y veo que vos también pero…nunca te había visto antes. Dijo Anzu mientras miraba el uniforme del chico.
Chico: si, lo que pasa es que soy nuevo y hoy es mi primer día de clase. Por cierto me llamo Axel.
Anzu: mucho gusto, soy Anzu y creo que vamos a llegar tarde a la primera clase del día de hoy.
Axel: de hecho no, el profesor Samuzato de matemática falta porque tuvo un inconveniente y tenemos hora libre.
Anzu: pero… ¿cómo sabias que tenía clase con esa profesor?
Axel: fácil, estoy en tu misma clase, lo sé porque hace un rato tuve que entrar al aula, me tuve que presentar ante mis nuevos compañeros y luego me avisaron que faltaba la profesora. Por cierto todos están en el patio de la escuela. Lo cual Anzu no le creía del todo.
Anzu: ¡no puede ser! entonces me apure al pepe para no decir otra cosa. Dijo mientras hacía pucheros y se cruzaba de brazos. Bueno….., entonces como todos están a fuera ahora voy buscar a mis amigos, si quieres podes acompañarme.
Axel: me encantaría acompañarte y de paso conocer a tus amigos. Le dijo mientras le sonreía.
Anzu asintió, por alguna razón sentía que lo conocía de alguna parte pero no estaba segura, suspiro y se dirigió con el chico nuevo hacia donde se encontraban sus amigos. Cuando se acerca a ellos ve a Joey tratando de matar a Tristan y a un pobre Yugi tratando de evitar que se lastimen. Anzu trataba de no reír ya que se veían graciosos, miro de reojo a Axel y pudo observar que la miraba de forma divertida.
Anzu: hola chicos!
Yugi: hola Anzu! Qué raro que vengas a esta hora por lo general sos más puntual.
Joey: hola Anzu, hola chico nuevo…., Tristan no te me escaparas gusano rastrero, cuando te ponga las manos de encima nunca vas a volver a ver a Serenity!
Anzu: se podría saber qué le pasa a este. Dijo mientras señalaba a Joey
Yugi: veras ayer Tristan fue a la casa de Joey a ver una película de terror y justo vino de visita la hermana de Joey y….
Joey: ese bastardo se quiso pasar de listo y para colmo se escapó cuando le quería dar su merecido ayer.
Tristan: no es cierto yo no le hice nada! Mientras se escondía detrás de Anzu.
Joey: si pero lo pretendías crees que no vi como la abrazabas o lo cerca que estabas de ella. Pregunto sarcástico.
Anzu: vamos chicos, no sean inmaduros dejen de pelear de una buena vez y ¡Tristan yo no soy tu escudo humano!
Tristan: no sos mi escudo humano, sos mi protectora cuando me conviene, en este caso cuando Joey me quiere matar. Dijo mientras miraba a su enojado amigo. Lo cual hizo enojar a la chica de ojos celestes que lo fulminaba con su mirada.
Axel: Anzu tiene razón hay otra formas de arreglar las cosas de vez de matarse entre ustedes. Después separo a Anzu de Tristan.
Anzu mira al chico de ojos verdes y luego observo como Joey se iba tranquilizando un poco, pero si las miradas pudieran matar Tristan ya habría muerto. Axel se ríe por la reacción de Joey mientras Yugi suspira y se acerca al grupo. En ese momento toca el famoso, ruidoso y detestable timbre de la escuela avisando el cambio de hora obligando a los estudiantes entrar al aula para esperar al siguiente profesor. Anzu se sienta en su lugar de siempre, al lado de la ventana, lo que más le gustaba de ese asiento era la vista que tenía la cual le permitía ver una parte del patio que terminaba en dirección de la salida de la escuela. Sus amigos se sentaban cerca de ella a unos pocos bancos de distancia y también se dio cuenta que Axel se sentó en el otro lado del salón de clase, el cual la miraba cada tanto de reojo. Esa acción la molestaba y la ponía muy incómoda ya que su mirada era como si la tuviera analizando, lo peor era que sentía que lo había visto antes, como si ya hubiese conocido hace mucho tiempo. Salió de sus pensamientos cuando se dio cuenta que Yugi la miraba de forma preocupada, ante esto hizo un gesto con sus manos para indicarle que no le ocurría nada, él al entenderla enfoco devuelta su vista hacia la profesora que se encontraba en frente del pizarrón. Anzu sacudió su cabeza tratando de quitarse esos pensamientos y como pudo trato de prestar atención a la clase de geografía, claro como si eso fuera posible ya le parecía de lo más aburrida y la profesora por su carácter no ayudaba mucho que digamos. Este día iba a ser muy largo.
Mientras tanto en el aeropuerto:
Atem y Ishizu bajan del pequeño avión, el aeropuerto estaba lleno de personas que iban de aquí para allá con sus equipajes para partir hacia sus distintos destinos. El joven faraón mira a su acompañante la cual le avisa que ella tiene que dirigirse al museo para arreglar algunos asuntos que tenía pendiente y que si le podía dar el ojo de milenio para entregárselo a Pegasus ya que sabía que iba a encontrarse en aquel lugar. Atem asiente, le da el valioso objeto y luego observa como la egipcia desaparece entre la multitud. Camina por las calles de aquella ciudad que por un momento le trae mucha nostalgia, quería ver a sus amigos pero antes tenía pensado devolver específicamente un artículo del milenio, los demás se encargaría después. Entonces decide dirigirse hacia unas de las más grandes e importantes compañías existentes, la cual le traía muchos recuerdos, la corporación Kaiba. Llega al gigantesco lugar en el cual lo recibe una de las trabajadoras de la compañía.
Empleada: buenos días, ¿le puedo ayudar en algo? Su vestimenta consistía en una camisa blanca de mangas largas y una pollera negra hasta las rodillas.
Atem: si, podría ver ahora a Kaiba, es muy importante. Dijo con seriedad
Empleada: aguarde un momento…... toma el teléfono y marca un número. Hola Señor Kaiba alguien lo busca y quiere verlo inmediatamente….si, ya sé que estas ocupado pero…..
Atem espera parado mientras cruza sus brazos, por la mirada de la empleada parece que no lo va a recibir en ese momento, ese ricachón como dice Joey seguramente diría que estaba muy ocupado y que viniera otro día pero tenía una idea para verlo en ese preciso instante. Sonríe y se dirige rápidamente, sin que se dé cuenta la empleada hacia la oficina del presumido de Kaiba.
En la oficina de Kaiba:
Seto estaba concentrado trabajando en su computadora portátil hasta que sonó su teléfono el cual contesta irritado.
Kaiba: ¿qué sucede ahora? espero que sea importante…, no estoy ocupado, hacele una cita para otro momento, no me interesa que sea importante, ahora estoy trabajando. Sin que su empleada terminara de hablar le corta la llamada inmediatamente con intención de seguir con lo que estaba haciendo pero en ese momento es interrumpido por una voz familiar.
Atem:¿ que es más importante que ver a un viejo amigo? Le pregunto mientras se acercaba al escritorio y lo miraba fijamente con una sonrisa en su rostro.
Kaiba: pensé que te habías marchado pero me equivoque, acaso no tienes a alguien más para molestar Atem. Le contesto ocultando su sorpresa.
Atem: no has cambiado en nada en estos últimos cinco mil años.
Kaiba: déjate de tonterías y decime que haces en mi compañía de una buena vez, desde ya te digo que no voy a creer en tus cuentos egipcios. Ante esto atem se ríe lo que hace que se enoje.
Atem: quién dijo que son cuentos, no me digas que todavía te es difícil aceptar la realidad. Se ríe devuelta y saca de su bolso el cetro de milenio y se lo acerca Kaiba. Esto te pertenece quieras o no y no me iré de aquí hasta que lo tomes.
Kaiba mira con detenimiento el objeto, mira a Atem mientras piensa que no tiene que volver a caer otra vez en sus trucos, él sabía quién era, era el jefe de Kaiba Corp quien lucho para poder conseguir lo que tanto deseaba, no era un antiguo sacerdote. Pero no podía negarse ya que si quería y sentía que ese artículo de milenio le pertenecía y en realidad si creía a su forma las historias del faraón pero por lo orgulloso que era no lo iba a admitir, no pensaba darle esa satisfacción a Atem. Entonces tomo lentamente el objeto y se lo quedo mirando detalle por un rato admirando cada detalle mientras sentía una extraña sensación en su interior .El faraón sonríe satisfecho. Seto sale de sus pensamientos por un momento ya que tenía la intención de saber que debía hacer con ese importante objeto que se encontraba entre sus manos pero se da cuenta que Atem no se encontraba en su oficina, simplemente había desaparecido. Sonríe y continua con su trabajo después de todo tenía el presentimiento que no iba a ser la última vez que lo iba a ver.
Era la última hora de clase, todos los alumnos luchaban por no quedarse dormidos pero ya más de la mitad de la clase lo había hecho. El profesor Leigonel de historia hablaba con entusiasmo uno de los temas más aburridos que pudiera existir pero por suerte para los estudiantes toco solo por este caso el muy esperado timbre que anunciaba la salida de la escuela. Joey y Tristan salen corriendo con intención de alejarse de ese lugar lo antes posible para luego gritar al mismo tiempo por fin libertad, Yugi, Anzu y Axel los sigue más tranquilos mientras se ríen por el comportamiento tan infantil de sus amigos. En ese momento suena el celular de Axel.
Axel: hola…..si, todo está saliendo bien, enseguida voy para allá, nos vemos. Corta la llamada y se dirige al grupo. Chicos me tengo que ir, nos vemos mañana. Se despide de ellos con la mano y le giña un ojo a Anzu haciendo que esta se sonroje. Los demás observan como el chico se va alejando.
Joey: no se a ustedes pero a mí me cayó bien el chico nuevo aunque es un poco rarito.
Yugi: pienso lo mismo. Bueno, ahora tengo que irme, mi abuelito quiere que lo ayude con la tienda ya que llego nueva mercadería. Nos vemos mañana.
Tristan: bueno y de paso Joey y yo también nos vamos.
Anzu despidió a sus amigos y se dirigió a su casa, al llegar encontró una nota de su mamá diciéndole que ella y su papá se tenía que ir de viaje por sus trabajos y que dentro de unos días regresarían. Suspiro y se dirigió a su cuarto a cambiarse pero cuando se mira el hombro derecho entonces suelta un fuerte grito. Resulta que su cicatriz que últimamente le estaba hartando se puso de un color violeta y para colmo le dolía y le estaba sangrando. En ese momento le ataca un fuerte dolor de cabeza acompañado por imágenes y recuerdos de ella que nunca había visto pero aun así le eran conocidos. Pero como vinieron también se fueron, se sostiene la cabeza mientras piensa que era lo que le estaba pasando.
Yugi estaba acomodando algunos juegos en los estantes de la tienda, en ese momento escucha el sonidito de la campanita de la puerta indicando que alguien entraba, al voltearse no puede creer lo que estaba viendo, era el faraón el cual vestía la misma ropa de la última vez que lo había visto.
Atem: hola Yugi hace tiempo que no te veía. ¿Cómo has estado? Dijo mientras le sonreía.
Fin del cuarto capítulo.
¿que les pareció el nuevo personaje? les adelanto que es importante en la historia.
gracias por su continuo apoyo, nos vemos en el próximo capítulo.
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