por fin nuevo capitulo n.n

Yugioh y sus personajes no me pertenecen.

Marcas del destino

Anzu se sentía extraña, muy aturdida, tenía un fuerte dolor de cabeza, había perdido la noción del tiempo y en donde se encontraba. Estaba agotada por alguna razón y le dolía mucho el cuerpo, en resumen le dolía todo. En ese momento se sorprendió al sentir unos fuertes brazos que rodeaban su frágil y delicado cuerpo. Con mucha dificultad abrió lentamente sus ojos, al principio no logro ver nada por una brillante luz pero poco a poco se fue acostumbrando a ella y pudo divisar la silueta de una persona quien la sostenía cuidadosamente. Después de unos momentos la imagen se aclaró y no podía creer quien la sostenía ya que no tardó en darse cuenta y de inmediato ya sabía de quien se trataba, para cualquiera que lo viera a simple vista lo confundiría con su pequeño amigo Yugi pero ella no, eran tan parecidos pero a la vez tan diferentes, se trataba de Atem después de todo. En ese momento el faraón fijo su vista hacia ella y la miro preocupadamente, para Anzu fue imposible no perderse en sus ojos ya que estaba hipnotizada por ellos, de inmediato una sensación de calidez la cubrió por completo y se sonrojo fuertemente. Pudo salir de su transe una vez que escucho la profunda voz de Atem.

Atem: ¿te encuentras bien Anzu?

Anzu: emm…. Si… dijo apenada.

Atem: que bien, me preocupaste mucho. Dijo seriamente

Anzu: no era mi intención.

Atem: lo importante es que no te paso nada ¿puedes caminar? Dijo mientras la soltaba delicadamente.

Anzu: s-sí, gracias….

Atem: ¿vivís cerca de acá? Porque me gustaría acompañarte. Dijo mientras miraba para otro lado.

Anzu: sí, a unas pocas cuadras pero no quisiera molestarte. Dijo mientras dirigía su mirada al piso.

En ese momento Atem le sonríe y toma su mano, provocando que las mejillas de Anzu se pusieran más rojas, si eso era posible. Para ella era imposible no sentirse rara cuando se hallaba tan cerca del faraón. Entonces se dirigieron los dos juntos hacia su casa. Una figura escondida en la oscuridad los observa detenidamente y con rabia se aleja de aquel sitio.

Axel camina rápidamente por las calles de la ciudad, se dirige al templo antiguo el cual se encuentra cerca de ese lugar. Entra ruidosamente y se dirige al centro del oscuro sitio, abre fuertemente las puertas que lo separa y se encuentra con su Amo quien lo mira raramente.

Axel: ¡me prometiste que no le ibas a hacerle nada! Grito furiosamente

Hombre: no se de lo que me estés hablando y no te dirijas a mí de esa forma o afronta las consecuencias. Dijo mirándolo fijamente con una expresión de odio.

Axel: sabes muy bien de lo que te estoy hablando, mandaste a unos de tus sirvientes sin cerebro a atacarla, a lastimar a Anzu. Dijo muy irritado.

Hombre: y… ¿Qué hay de malo con eso? Tiene que expulsar todos sus poderes y eso solamente puede suceder en situaciones de extremo peligro.

Axel: ya lo sé pero ¿era eso necesario? Y si ¿ese desgraciado la lastimaba porque todavía no sabe controlar sus poderes? Lo peor que cuando logro defenderse el faraón la vio, sabes muy bien cuáles son las consecuencias que él sepa quién es ella en realidad. Dijo muy seriamente.

Hombre: ya lo sé. Dijo sonriendo

Axel: acaso… ¿lo tenías todo planeado? pregunto enojado y sorprendido.

Hombre: claro, es todo parte de mi plan, solo que vos tenes que hacer tú parte.

Axel: ¿a qué te réferis? ¿Pansas que no lo estoy haciendo?

Hombre: solamente te estas tardando demasiado, tenes que apurarte, ganarte la confianza de la protectora y hacer que se ponga de nuestro lado. Y cuando llegue ese momento le arrebatare el preciado dije y todo el poder que ella posee. Dijo mientras sonreía y luego se reía.

Axel sin más que decirle se marcha furioso del lugar, no podía aceptar que al final Anzu terminaría lastimada, esa no era su intención, no era lo que deseaba.

Kisara: veo que te diste cuenta de lo que nuestro señor hiso.

Axel: y ¿Qué te parece? Ubio que me di cuenta, yo estaba ahí y cuando la iba a salvar llego ese odioso faraón. Dijo muy molesto.

Kisara: no entiendo la razón de que lo odies tanto.

Axel: es que todo es su culpa. Dijo mirándola fijamente.

Kisara: eso al menos es lo que vos pensas, yo no le tengo rencor ni lo culpo por mi muerte ni la de nadie. Ya tenes que olvidar el pasado, abandonar esto y aprovechar la nueva oportunidad que nos dieron. A vos no te tienen encadenado como a mí, yo no puedo escapar, vos sí.

Axel: no quiero hablar más del tema, hare lo que tenga que hacer y no te preocupes tratare de ayudarte, como pueda te sacare de esta prisión, nadie va a ser nunca más un prisionero. Nadie será parte de nuevo en estos juegos, nunca más estaremos marcados por el destino. Luego de eso se marchó. Kisara lo miro irse mientras deseaba poder hacer lo mismo.

En la corporación Kaiba:

El gran Seto Kaiba se encontraba como siempre en su oficina de trabajo, su mirada estaba fija en el gran ventanal por el cual contemplaba la ciudad, estaba perdido en sus pensamientos. Desde que Atem le había entregado el valioso cetro del milenio sus visiones del pasado aumentaron lo cual lo molestaba, siempre veía el rostro de aquella chica llamada Kisara la cual había conocido cuando viajo al pasado junto a los demás para ayudar al faraón. Sonrió al recordarla, por más que lo intentara no podía olvidarla, su imagen lo perseguía día a día y para él era imposible concentrarse en otra cosa, ni si quiera en su trabajo lo cual era raro, últimamente no había avanzado nada en sus proyectos. Lo que más odiaba es que soñaba con la hermosa chica de pelo blanco y ojos del color del mar y parecía que ella quisiera decirle algo, pedirle ayuda, sin mencionar que también veía al dragón de ojos azules el cual se encontraba encadenado y en su mirada se reflejaba hambre de libertad. De verdad quería respuestas a todas sus preguntas y el que capas las podría responder al menos alguna era la persona que había empezado todo, su gran y eterno rival Atem, por fin tenía un motivo para volver a verlo. Suspiro, se dirigió hacia su escritorio y trato de concentrarse en su computadora.

En casa de Anzu

Anzu y Atem se encontraban sentados en el sofá de la sala, un incómodo silencio invadía el lugar, al parecer ninguno sabía como empezar una conversación entre ellos pero al fin Anzu se animó a hablar con el faraón.

Anzu: emmm… Atem ¿Cómo me encontraste? Pregunto con la mirada fija en sus manos.

Atem: veras, te habías olvidado el libro de literatura, entonces decidí buscarte para dártelo y seguí el camino por donde te habías marchado.

Anzu: por lo que veo me encontraste muy fácilmente.

Atem: si, fue raro, era como si algo me guiara hacia vos, como si pudiera sentir donde estabas por tu presencia. Dijo mientras la miraba, Anzu se sorprendió por lo que dijo ya que ella también le pasaba con él, sin importar donde el estuviera lo sentía, lograba percibir su presencia.

Anzu: me alegra que me hayas encontrado, tenía mucho miedo. Dijo mientras se abrazaba a sí misma.

Atem: por lo que vi te pudiste defender muy bien vos sola, por cierto ¿Cómo lo hiciste?

Anzu: ni me lo preguntes, no tengo ni la más mínima idea, no lo recuerdo muy claramente.

Atem: cuando vi a ese tipo me preocupe mucho, pensé que te haría daño pero luego vi como una especie de energía lo golpeaba y lo dejaba inconsciente en el piso. En ese momento te desmayaste y perdiste el conocimiento, apenas llegue a tiempo para atraparte antes de que calleras. Dijo seriamente.

Anzu: muchas gracias.

Atem: ¿Por qué? si yo no pude ayudarte en nada.

Anzu: por estar conmigo después de eso y estarlo ahora. Me ases sentirme segura y muy feliz. Dijo mientras cerraba sus ojos y apoyaba su cabeza en el hombro del faraón.

Atem: de-de na-nada Anzu….dijo mientras la miraba sorprendido, por primera vez se sentía raro estar cerca de su amiga, algo había cambiado pero no sabía que. Sin darse cuenta sus mejillas se tornaron un poco rojas, experimentaba una sensación desconocida para el pero por alguna razón se sentía bien. Lo cual le produjo una leve y sincera sonrisa.

Anzu no podía creer lo que le estaba sucediendo pero el hermoso momento que estaba pasando junto al faraón el cual por mala suerte no duro tanto como ella deseaba ya que fue bruscamente interrumpido por el sonido del timbre. Atem y Anzu se sobresaltaron y al darse cuenta de cómo estaban se sonrojaron, ella se le quedo mirando por un instante y luego se levantó rápidamente para ir hacia la puerta. Al abrirla se encontró con el cartero el cual le entrego una carta, le agradeció y cerró la puerta, entonces se fija en la carta y al verla pega un grito de emoción. Atem pensando que le estaba pasando algo malo corrió hacia donde estaba ella.

Anzu: nopuedesernopuedesernopuedeser. Dijo rápidamente.

Atem: ¿Qué paso? ¿Por qué gritabas? Pregunto mientras se acercaba a ella.

Anzu: es la carta de la Academia de Baile, son los resultados de la prueba. Dijo con emoción mientras abría despacio la carta.

Atem: con que era eso… y…. bueno que dice. En ese momento fue sorprendido por Anzu la cual se abalanzo sobre él y le dio un gran abrazo.

Anzu: ¡lo logre! ¡Pude entrar! Dijo muy emocionada mientras lo abrazaba más fuerte.

Atem: que bien Anzu pero…. Podrías soltarme, me estas asfixiando. Dijo mientras le sonreía.

Anzu: ups, perdón. Se disculpó mientras lo soltaba y bajaba su mirada, estaba muy apenada.

Atem: no importa, la próxima vez que te emociones con algo por favor no me mates de un abrazo.

Anzu: ups, perdón. Dijo mientras le sonreía tímidamente.

Entonces Anzu y el faraón se quedaron hablando un rato más hasta que Atem decidió que ya era hora de irse ya que se estaba haciendo tarde y seguramente Yugi se estaría preguntando porque no regreso a la casa. Entonces Atem se despidió y Anzu tímidamente le dio un beso en la mejilla, el faraón algo sorprendido y por alguna razón también se encontraba un poco confundido, se fue rápidamente mientras se sumergía en sus pensamientos hasta perderse en ellos. Atem caminaba por las calles de la ciudad mientras pensaba en los sucesos de ese mismo día, Anzu, se estaba comportando algo extraña, sin mencionar de cómo él se estaba sintiendo últimamente cuando se hallaba cerca de ella y no dejaba de preguntarse qué fue lo que le paso a ella en el callejón, era demasiado raro e inexplicable la forma por la cual ella logro defenderse de ese hombre desagradable. En ese momento tubo la sensación que alguien lo observaba, se volteo pero al no poder ver nada fuera de lo común siguió con su camino pero en ese instante choco con alguien y al voltearse logro notar que era Axel. Axel lo miro fijamente con una expresión de odio y se quedó parado en frente del faraón.

Atem: hola, que raro encontrarte afuera de la escuela. Dijo mientras lo miraba seriamente.

Axel: lo mismo digo, por casualidad ¿sabes si Anzu está en su casa?

Atem: si, vengo de haya ¿para que la buscas? Pregunto desconfiado, era imposible para el no sentirse así con Axel.

Axel: que te importa, solo quería saber. Dijo molesto

Atem: como quieras, se puede saber qué haces a estas horas por la calle, ya sabes solo por curiosidad.

Axel: como sea, si me disculpas ahora me tengo que ir, tengo cosas más importantes que estar hablando con vos. Dijo mientras lo miraba con desprecio y se marchaba lejos pero antes susurro: estoy harto, entrometido faraón.

Atem lo fulmino con la mirada, estaba odiando a ese chico, se preguntó porque Axel lo trataba así y también creyó oír decirle entrometido faraón, si era así, por alguna razón sabía quién era en realidad él y esto no le agradaba para nada. El faraón siguió su camino con un montón de preguntas en su cabeza, tenía mucho de que pensar y también tenía que seguir buscando a la guardiana del dije que cada vez le parecía tenerla más cerca.

En el muelle

Joey se encontraba observando el lugar el cual le traía muchos recuerdos, se encontraba perdido entre sus pensamientos, fijo su vista hacia el sitio donde tuvo el duelo con Yugi hace ya bastante tiempo por culpa de Marik y se sorprendió al reconocer desde lejos a May. Inmediatamente fue corriendo hacia ella y se detuvo en frente mientras le sonreía. May se sorprendió al verlo ya que hace mucho tiempo que no lo veía y no sabía como reaccionar, estaba contenta pero no tenía ni la más mínima idea de que decirle, lo único que se le ocurrió en ese momento fue sonreírle también.

Fin del octavo capítulo.

¿Qué les pareció?, espero que les haya gustado.

muchas gracias por todo: Rossana's Mind , selene gatubela nina,keri y Tarrant Hightopp por sus reviws, su apoyo y tambien gracias a los que siguen leyendo mi historia.

desde ya les aviso que es posible que no pueda actualizar otra vez esta semana, por mala suerte tengo que estudiar ya que tengo algunas pruebas en el cole las cuales son muy importantes y las tengo que aprobar porque si no me matan.

hasta el próximo capitulo.

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