Hola! Espero que no quieran matarme por la tardanza.
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Marcas del destino
Anzu corría lo más rápido que podía, tenía que encontrar a Axel pero en ese momento no le era posible concentrarse en eso, en su mente solo rondaba las últimas palabras que le dijo Atem, seguramente ya se haya dado cuenta quien era ella en realidad o al menos lo sospecha, todavía no puede creer que huyó de el de vez de contarle la verdad pero sintió que ese no era el mejor momento. No iba a admitir que tenía miedo, miedo por lo que pudiera pasar, miedo de no estar a la altura de los acontecimientos, miedo a fracasar en su deber como protectora (sin mencionar que esto todavía no lo tenía muy claro), miedo de ver a la persona que tanto ama sufrir , miedo a no verlo más, simplemente miedo a perderlo. Definitivamente era una miedosa. Por un momento cierra sus ojos y suspira, tenía que sacarse esos malos pensamientos de la cabeza y concentrarse para encontrar a Axel, más rápido lo encontraba, más rápido podría regresar con el faraón para decirle todo de una buena vez y seguirle ocultando la verdad. Miro a su alrededor y se detuvo, no reconocía la calle donde se encontraba, lo que le faltaba, estaba perdida ¿Exactamente hacia dónde debía ir?
En la calle todas las personas iban hacia distintas direcciones mientras charlaban sin preocupaciones, el ruido de los autos y sus bocinas más las voces de la gente la estaban desorientando más de lo que se encontraba. En ese momento como deseaba tener algo por lo cual pudiese encontrar a Axel. Y como si el dije la oyera apareció en frente de ella y luego floto hacia una dirección específica. Eso sí que era algo nuevo y efectivo ¿para qué tener un Jpc, un mapa o un rastreador? Si tenía un objeto tan valioso con distintas funciones, anda a saber qué otras cosas podía hacer el Dije de las dimensiones, por algo era tan valioso. Eso sí, sin importaba donde dicho objeto la llevara, Anzu confiaba ciegamente de él. Ya con más confianza sigue al collar el cual la guía hacia el camino correcto.
Camina por un rato entre las calles llamándole la atención de que no haya tantos peatones, pareciese que desaparecieron de un segundo a otro. El sonido de autos chocándose y personas gritando le llamó la atención, mira hacia su derecha y ve como alguien corría rápidamente como si estuviera en una carrera olímpica y quisiera ganar la medalla de oro. Luego se asombra al notar como varios monstruos siguen la misma dirección por la cual se había ido el joven.
-Genial, sino me equivoco ese era Axel- Dijo mientras miraba el dije de las dimensiones el cual brillaba- Tendré que seguirlo pero creo que no seré de mucha ayuda pero algo se me va a ocurrir- terminando de decir esto Anzu corre hacia donde vio a las peligrosas criaturas dirigirse.
En la casa de Yugi
Yugi, Joey y Tristán se encontraban sentados en el sofá a diferencia de Atem quien se encontraba parado apoyado en la pared con una expresión pensativa. Joey devoraba la pizza de jamón con queso, Tristán tomaba Coca-Cola y Yugi comía algunos bocadillos mientras miraba de reojo al faraón. Todos estaban el silencio el cual era algo incómodo.
-Entonces…. –Traga la comida que tiene en la boca-¿Por qué todos se callaron?- Joey pregunto en voz baja notando la falta de habla del grupo.
Supongo que nadie tiene nada de qué hablar- Dijo Tristán mientras agarraba una porción de pizza- ¿alguien sabe por qué Anzu se fue tan rápido? Ni siquiera comió algo, se suponía que nos reuniríamos para festejar, todo especialmente para ella y nos deja sin dar explicaciones- Al terminar de decir esto empieza a comer.
-Parecía preocupada por algo- Dijo Yugi para luego ver la reacción de Atem el cual estaba perdido otra vez en sus pensamientos y que solo se limitó a mirarlo.
- Como diche antetior menche echa rara- dijo Joey con la boca llena de pizza.
Atem estaba al tanto de lo que decían sus amigos pero no tenía nada para aportar a la conversación. "No tiene sentido, la marca que tiene Anzu en su brazo derecho la había visto antes pero no logro recordarlo ¡como odio que me pase esto! Es tan… frustrante" pensó Atem.
- Deberíamos hablar con ella ¿No creen?- Pregunto Yugi.
En ese momento el rompecabezas del milenio comenzó a brillar llamando la atención del faraón, todo su alrededor se congelo, aquel valioso objeto empezó a cubrirlo por completo con su resplandor dorado, al igual que le paso en el reino de duelistas, entonces su artículo de milenio lo traslado hacia un espacio infinito bañado de una profunda oscuridad sin siquiera un rayito de luz. Ese lugar le produjo escalofríos y lo dejo con una mala sensación en su pecho. De pronto apareció el dije de las dimensiones el cual levito al lado del antiguo gobernante de Egipto para luego instalarse en el centro de aquella oscuridad. El dije emitió una luz pura y tranquilizadora, esparciendo aquel resplandor por todo el sitio dejando atrás aquellas sombras. Todo quedo en blanco y el collar se mantuvo flotando, de repente aparece la silueta de una mujer la cual no se le puede distinguir ya que un aura azulada la cubría por completo sin dejar que alguien pudiera reconocerla. El objeto se acerca lentamente hacia la joven la cual toma al dije entre sus delicadas manos el cual parece brillar más que antes, la luz que cubría a aquella persona se convino con la del dije para después disminuir y concentrarse específicamente en el brazo derecho de la joven en el cual se traza la marca de un dragón azulado el cual sigue brillando. Atem con mucho esfuerzo pudo ver lo que sucedía y se sorprendió al ver que la chica la cual mantenía sus ojos cerrados y sostenía el dije se trataba de Anzu. Era ella, era imposible no reconocerla con su cabello castaño, corto a la altura de los hombros, sus sospechas se confirmaron por completo cuando ella abrió sus ojos mostrando aquellos azulado y profundos ojos los cuales transmitían tanta paz y otros sentimientos tan puros que solo ella podía mostrar. Los ojos violáceos del faraón se encontraron con los de mar de su amiga la cual lucia tan distinta y al verse fijamente se quedó sin habla, estaba paralizado y su corazón latía fuertemente. Antes de que pudiera reaccionar para salir de su estado de shock ella le sonrió con amor y melancolía para luego desaparecer junto a todo su alrededor, lo único que escucho antes de desvanecerse junto a todo fue "te dejo recordarme pero te debo proteger, no me busques…."
-¿Estás bien Atem?- Pregunto preocupado Yugi al verlo tan ausente con su mirada perdida en el rompecabezas del milenio.
- ¿Eh?... s-si Yugi…- Dijo abriendo rápidamente sus ojos mientras trataba de salir de su transe.
- Para que sepas estábamos hablando de Anzu, me preocupa mucho – Dijo el pequeño tricolor.
- Yo la voy a buscar, tengo que hablar con ella- Dijo decidido Atem- "es la única forma que se me aclaren las cosas, no puedo creer que sea ella"- pensó.
- Si ¿pero ahora? – Pregunto Yugi al ver que el faraón se disponía a marcharse.
- Déjalo Yugi, si quiere ir que se valla, mira el lado bueno, el aclara las cosas y nosotros tenemos más comida para nosotros- Dijo mientras agarraba otro pedazo de pizza.
- No te acabes todo vos solo Tristán, yo me estoy muriendo de hambre- Se quejó Joey mientras agarraba una porción gigantesca de pizza.
- Sí que son un pozo sin fondo. Dijo Yugi.
- Ya vengo Yugi- Dijo Atem para luego marcharse de la casa para buscar a Anzu.
-Suerte Atem-susurró Yugi.
- Yo quiero esa porción de pizza. Dijo Joey.
- ¿Estás loco? Es la última de jamón, come la de salame. Dijo Tristan mientras sostenía una porción entre sus manos.
- Yo no la quiero, tiene poca mozzarella y la que vos tenes está que desborda de ese exquisito queso. Dijo Joey señalando la comida de su amigo.
- La como yo y listo- Dijo cansado Yugi para sacársela y darle un mordisco.
- No es justo- se quejaron Joey y Tristán.
Entre las calles de la ciudad Domino
Axel corre y esquiva a sus perseguidores y llega un momento que se ve acorralado en un callejón.
- ¿Enserio? Debe de ser una broma ¡¿Por qué siempre un callejón?! Esto ya es el colmo- Se quejó para luego tener que esquivar el ataque de un monstruo serpiente el cual rompe un trozo de pared.
- ¡Genial!, no tengo otra opción - Dijo resignado para luego suspirar- ya no me importan las consecuencias de mis actos ¿Quieren pelear? Ok, que empiece el juego- Dijo mientras sonreía con confianza.
Entonces los ojos de Axel se tornaron más oscuros, más profundos, sus manos empezaron a brillar de un color rojizo y en un momento a otro aparecieron dos espadas en cada mano, en la derecha una espada con la empuñadura roja con un símbolo de un dragón con las alas desplegadas y en la izquierda una espada con la empuñadura negra con un símbolo con el ojo de Horus.
Anzu sigue corriendo mientras tenía un mal presentimiento, hace unos instantes pudo ver como Axel estaba huyendo de unos monstruos y se dirigían hacia un callejón sin salida ¿Qué demonios estaba pensando Axel? ¿Acaso quería enfrentar esa cantidad de monstruos el solo?
- Ya casi llego, espero que no sea demasiado tarde- Dijo para apresurar más su paso.
Al llegar Anzu pudo ver como el joven de ojos verdes estaba atacando a aquellas criaturas sin ninguna dificultad, es más en su cara se notaba una gran satisfacción de parte de él como si hubiese deseado tener la oportunidad de pelear contra esos monstruos. Ella se quedó observando como aquel chico luchaba, cada movimiento que hacía le parecía familiar como si ya lo hubiese visto hacer eso antes. Axel atacaba coordinadamente y siempre acertaba en cada ataque que realizaba, parecía que hace años que practicaba con la espada, definitivamente era un buen espadachín, se podía decir que era un experto o al menos es lo que ella creía al ver cada movimiento que este realizaba.
- ¡Toma esto!-le grito el chico a un monstruo alado el cual en un ágil movimiento le corto la cabeza dejando el cuerpo inerte en el suelo permitiendo que este manchara todo con sangre.
- y bien ¿Quién sigue? – Dijo con la respiración entrecortada.
Una criatura físicamente similar a un ogro de aspecto desagradable retrocedió solamente para tomar impulso y atacarlo con más potencia con su espada, Axel solo se limitó a esquivarlo saltando sobre él y al mismo tiempo aprovechar para cortándole la mano por la cual este sostenía la espada causando un fuerte alarido de parte del monstruo.
- Eso fue increíble- Susurro la castaña.
- ¿Eso es todo? Creí que los monstruos del reino de las sombras serían más resistentes y fuertes- Hizo una mueca- Pero me equivoque.
- Creo que no es una muy buena idea subestimarlos- Pensó Anzu al verlo tan confiado.
- Esto ya me aburre- Exclamo Axel una vez que derribo al último monstruo al clavarle una de sus espadas en la cabeza.
- Ya mejor me voy- Dijo mientras enfundaba sus espadas y se daba vuelta para marcharse de ahí, dejando una pila de cadáveres de los que antes eran de monstruos del reino de las sombras.
Todo parecía haber sido fácil pero las apariencias engañan, en un segundo a otro las criaturas se volvieron a levantar como si nada mientras sus heridas fueron curadas como por arte de magia.
-¡Cuidado Axel!- Grito Anzu espantada cuando vio que todo los monstruos se abalanzaban sobre el joven.
- ¿Anzu…?- Dijo antes de ser atrapado y atacado por los seres oscuros.
Axel como podía trataba de defenderse pero eran muchas bestias y parecían haber obtenido más fuerzas, sin importan cuantas veces los atacara no lograba hacerles daños ya que estos se curaban y seguían pegándole como si nada.
- T-tengo que ayudarlo ¿pero cómo?- Pensaba Anzu desesperada, no tenía nada para ayudarlo.
- ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí?- Pregunto Axel entrecortadamente mientras miraba de reojo a Anzu y trataba de defenderse con las espadas.
- Pues yo….- No pudo continuar ya que pego un grito de horror a ver como Axel fue derribado por un esqueleto espadachín quien le lastimo gravemente el brazo izquierdo haciendo que soltara la espada con el símbolo de Horus y esta callera lejos del cuerpo del chico.
En casa de Yugi
- Pues bueno ya basta chicos se comieron casi todo ustedes solos- Regaño Yugi al ver como Joey y Trstán terminaban de devorar las últimas porciones de pizza, mientras él señalaba la mesa la cual solo quedaban unos pocos alimentos ya que los otros ya habían pasado historia.
- No comimos nada. Dijeron los dos al unísono.
- Claro, como digas…- Dijo hasta ser interrumpido por el sonido del teléfono.
- Hola- Dijo Yugi una vez contestado el aparato.
-Hola Yugi, soy Mai- Dijo la voz del otro lado del teléfono.
-M….- no termino de hablar ya que fue interrumpido.
- Shhh, no digas nada, solo pásame con el idiota de tu amigo y no le digas quien soy.
- ¿Te refieres a….?
- A Joey ¿Quién más podría ser?
- Pues…., nadie, ahora te paso- Dijo mientras llamaba a su amigo.
- ¿Qué pasa Yugi?- Dijo acercándose a él.
- es para vos- Dijo extendiéndole el teléfono.
- ¿Quién es?- Pregunto agarrando el objeto.
- Ya sabrás, solo trata que no te mate- dijo para solo obtener una mirada confusa de parte de Joey.
- ¿H-hola?
- Hola, ¿habla el idiota que me mandó un mensaje de texto por el celular diciéndome que tenía el día libre y que íbamos a aprovecharlo para salir pero este no responde mis llamadas?
- ejejeje ¿May? … eto, yo….no recibí ninguna llamada tuya- Respondió nervioso.
-¿Tenes el celular apagado no?
-¡No! ¿Cómo crees eso? Si queres me fijo y veras que te equivocas.
- Dale demuéstramelo- Le desafió.
- Aja- exclamo- yo….- Mira su celular y resulta que este se encontraba apagado sin batería- mmm….- Dijo sin saber cómo responderle.
- Eso lo tomo como si yo te gane guapo.
- En fin May ¿Cómo sabias que estaba en casa de Yugi?- Pregunto derrotado.
- Pues solo intuición.
- ¿Entonces hoy salimos?
- Dale, te espero en media hora en tu nueva casa. Dijo contento.
- Nos vemos cariño, hasta pronto- dicho esto ella corta el teléfono dejándolo pensativo.
- ¿Con que una cita eh?- pregunto pícaramente Tristán.
- ¡Ya cállate Tristán!
En las calles de Domino
Atem buscaba a Anzu, tenía un mal presentimiento, el rompecabezas del milenio no dejaba de brillar, parecía que quería guiarlo hacia algo o mejor dicho alguien, solo esperaba que sea la persona que tanto había buscado y aunque lo hubiese tenido delante de él no la logro reconocer y eso le daba bronca. Un grito desgarrador lo paraliza, era de ella, no podía equivocarse.
- ¡Anzu!- Grito y corrió lo más rápido que podía.
Anzu grito lo más fuerte que le permitía su voz, Axel estaba inconsciente con una herida profunda por la cual emanaba mucha sangre, sabía que él se estaba confiando demasiado pero nunca se hubiese imaginado que terminaría así. Tenía miedo, otra vez, estaba harta de ese sentimiento quería ayudar lo deseaba tanto, se le empezaba a nublar la vista, cerro sus ojos tratando de contener las lágrimas pero le fue imposible. Sintió como si una energía se acumulaba adentro de ella y amenazaba con salir, el dije de las dimensiones se encontraba a su lado brillando como siempre como si tratara de calmarla. Las bestias de la oscuridad ahora se acercaban a ella listas para acabar con su vida. Una lágrima callo sobre el dije causando que este con su luz azulada cubriera a todas las criaturas las cuales se tapaban sus rostros por la intensidad del resplandor y retrocedieran un poco. Los monstruos rugían amenazadoramente, Anzu tomo al dije entre sus manos y lo acerco hacia su pecho, luego abrió sus ojos los cuales brillaban más de lo usual, entonces se eleva sobre todos los seres de la oscuridad y levanta su brazo derecho en el cual su cicatriz brillaba y con un solo movimiento emite una ráfaga de energía azul la cual estalla y hace desaparecer a todas las criaturas las cuales se desintegran.
-A-anzu- Dice suavemente Axel al recobrar el conocimiento mientras trataba de reincorporarse y se levanta dificultosamente mientras se sostenía el brazo herido.
En ese momento llega Atem el cual mira fijamente y sorprendido a Anzu la cual se encontraba con la mirada perdida en el dije de las dimensiones, no podía creer como ella puso fin a tantos monstruos del reino de las sombras.
- Anzu, ya todo termino- Dijo Axel tratando de acercarse a ella.
- Axel…yo… ¿Estás bien? – Dijo para luego desmayarse pero por suerte como pudo el chico de ojos verdes la sostuvo dificultosamente por la herida de uno de sus brazos antes de que ella llegara al suelo.
- Descansa Anzu, todavía no estas acostumbrada al poder del dije- Dijo mientras la miraba con ternura, el objeto ya nombrado yacía entre las manos de la muchacha.
- ¿Axel exactamente qué ocurrió aquí?- Pregunto seriamente el faraón quien se iba acercando al chico.
- Já, como siempre llegas tarde a los acontecimientos - Dijo Axel con fastidio.
- ¿Anzu se encuentra bien?- Pregunto dirigiendo su mirada hacia la chica que se encontraba inconscientemente.
- Esta bien pero no gracias a vos ¿No te dijo Anzu que te alejaras de ella?- Dijo Axel seriamente.
- Ella nunca diría eso- Contesto no muy seguro al recordar la visión que tuvo hace poco.
- Entiende de una buena vez que ella te quiere lejos ¿Por qué crees que te borro la memoria en el pasado?
- ¿Qué sabes vos de eso? Si apenas la conoces, lo que tampoco entiendo es que tenes vos que ver con ella.
- Yo la conozco desde siempre que ella se halla borrado la memoria para olvidarte no significa nada. Dijo tristemente mientras dirigía su memoria hacia ella.
- ¿Quién eres vos?- Pregunto Atem.
- Pues veras yo soy quien tiene el deber de guiar a la protectora del dije, por eso la mantendré lejos tanto de vos y de los secuaces de Zorkius. Ella debe aprender a usar aquel importante objeto para no ser un blanco fácil.
- No te creo nada, deja a Anzu tranquila.
- No me importa si me creas o no- Dijo indiferentemente mientras se marchaba del lugar con Anzu entre sus brazos.
Atem no sabía cómo detener a Axel aunque lo que el digiera fuese verdad no permitiría que se llevara a Anzu, ella tenía que hacer que recupera la memoria y poder derrotar juntos al mal que amenazaba la Tierra. Cuando el da unos pasos para acercarse a Axel, encuentra en el suelo una extraña espada con el símbolo del ojo de Horus la cual sentía que lo llamaba. Con curiosidad agarró a la espada y la admiró, esta brillaba junto a su artículo del milenio y sintió como si aquel objeto siempre le hubiese pertenecido a él, el ojo de Horus también apareció en su frente. Luego observo como Axel dejo de caminar, Atem estaba dispuesto a utilizar aquella arma a su favor.
Axel se voltea y lo ve sin ninguna expresión en su rostro para luego sonreír de lado.
- Podes quedarte con la espada espiritual, ya que anteriormente te pertenecía, yo solo la tome prestada, digamos que la salve de que estuviera en mano de "los tipos malos". Y no es necesario que trates de pelear conmigo, no vale la pena luchar con alguien que solo trata de ayudar, solo voy a llevar a Anzu a su casa, así que quédate tranquilo. Pero no confundas las cosas- Al terminar de decir esto desaparece de la vista del faraón.
- Sí que es raro, primero se comporta como si fuera mi enemigo y después me trata como si nada- Dijo Atem mientras miraba la espada espiritual-Igual lo voy a mantener vigilado, hay algo que me hace desconfiar de él. Mañana temprano iré a ver como se encuentra Anzu- Dijo para luego marcharse pensativo de aquel lugar esperando que todo se aclare al día siguiente al hablar con Anzu.
Fin del capítulo diecisiete
Ya sé, ya sé me tarde mucho, dije que trataría de publicar un capítulo por semana y no lo hice.
Para empezar no sé si quedo bien el final del capítulo(ni sé si se entiende)la cuestión es que no quería (por ahora) un enfrentamiento entre Atem y Axel(ya que este no es malo)
Cualquier duda preguntenmen.
Bueno como sea si tienen algun consejo para darme son libres de escribirmelos(por favor que sean constructivos)
A partir de ahora voy a escribir de esta manera la cual es más cómoda para mí.
Gracias por sus Reviews a :Rossana's Mind,ClariEleven, akira156,merylune y a todos los que leen este Finc.
Espero no tardar tanto la próxima vez.
Besos y abrazos psicológicos y hasta el próximo capítulo.
Reviews?
