Hola a todos!
Ya sé que tarde muuuuchoooo en actualizar, pero no me maten, soy muy joven para morir.
Dejando el drama innecesario, aquí les traigo un nuevo capítulo y con sorpresita al final! XD
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Marcas del destino
En la entrada de corporación Kaiba
Una lujosa limosina estaciona ceca de la corporación Kaiba, de aquel vehículo baja un joven castaño con penetrantes y fríos ojos azules, su mirada era seria y para muchos aquello significaba su perdición. Se dispone a entrar al edificio el cual es uno de los más importantes de toda la ciudad Domino. Una vez adentro varios empleados lo recibe agradablemente pero el dueño del lugar solo atina a ignorarlos, tenía que llegar cuanto antes a la computadora principal la cual estaba teniendo problemas técnicos y los inservibles de sus trabajadores no lograban hallar con el problema. Definitivamente alguien iba a tener su último día de trabajo, si es que no despedía a todos.
Una vez que se encuentra en frente de la computadora principal observa de reojo a los empleados los cuales se movían nerviosamente por todo el lugar, otros trataban inútilmente arreglar el mal funcionamiento del sistema.
-Muévanse montón de inútiles, son unos fracasados- Dijo fastidiado por el alboroto que estaban haciendo.
Kaiba centra su mirada hacia la pantalla del computador y entonces teclea rápidamente y habilidosamente las teclas del teclado de la máquina. Para su mala suerte la computadora se traba y aparecen un montón de fastidiosos carteles de error. Enojado y arto golpea con fuerza el aparato que lo estaba dejando perder la paciencia.
- Señor Kaiba los archivos de la compañía están siendo….
- Estoy consciente de la situación Rolan.
"Debe de haber una solución para este maldito problema"- Pensó Seto mientras trataba de encontrar otro método para reparar el sistema.
En las calles de Domino
Atem caminaba con su mirada concentrada en la espada que hace poco que poseía, se dedicó a fijarse en cada uno de sus detalles de esta, era liviana y fácil de manejar, el filo de esta brillaba como el sol con cada movimiento que uno hacía, su mango de un color negro en el cual resaltaba la figura del ojo de Horus. Aquel objeto lo tenía maravillado aunque no le gustaba ni un poquito de que este antes lo tenía Axel, ese desgraciado después de lo sucedido con los monstruos del reino de las sombras, con una sonrisa de ganador se había llevado a Anzu como si fuese lo más normal del mundo. Le daba rabia su comportamiento y bronca que la chica de ojos azules lo último que ella pronunció fue el nombre del chico. No le agradaba en la forma de que Anzu hablaba y miraba a ese chico. Nunca lo admitiría pero empezaba a tener celos.
De un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en la casa, entró en esta y miro extrañado ya que no se encontraba nadie, entonces decidió subir las escaleras para dirigirse a la habitación que desde que regresó compartía con Yugi. Al entrar al cuarto se encontró con una escena la cual le hizo reír.
Lo que vio fue a Yugi revolviendo el placar mientras tiraba toda la ropa que encontraba y esta caía al suelo, Joey estaba mirando al pequeño tricolor con una cara de vergüenza mezclado con humor, la remera de él se encontraba con una mancha gigante de ¿chocolate? O algo de eso. Tristán solo se encontraba levantando la ropa del suelo mientras medía de lejos a Joey para saber si a este le iría bien y luego desilusionarse para volverla a tirar a donde estaba y disponerse a buscar otra. Estaban todos tan concentrados en lo que hacían que no se percataron de la presencia del faraón.
Cuando se dieron cuenta que Atem estaba con ellos, todos se lo quedaron observando.
- ¡Por fin regresaste Atem!- Dijo Joey.
- ¿Cómo te fue? ¿Y Anzu por qué no está con vos?- Pregunto Yugi.
- Pues, es una larga historia- Respondió Atem con aire de ausencia.
- Sin ofender Atem pero no las podrías contar luego ya que tenemos un pequeño problema- Dijo Tristán mientras señalaba a Joey y este solo coloca una mano detrás de su cabeza algo avergonzado.
- Hay que encontrarle algo que ponerse ya que tiene una cita con May y se manchó la única remera que tenía. Dijo Yugi.
- Ya veo pero ¿Cómo paso esto?- Pregunto el tricolor.
- Pues el muy imbécil escucho decir a Yugi que quedaba un budín de chocolate en la heladera, resumiendo el glotón se le ocurrió comerlo y en el proceso por ser tan torpe encastrarse la remera- Explico Tristán.
- No me arrepiento de nada ya que fue el mejor budín que haya probado- Dijo contento Joey.
- Por eso estamos buscando algo que se pueda poner.
- Que complicado, Yugi- Lo llamo Atem.
- ¿Qué?- Pregunto todavía con la cabeza adentro del ropero.
- ¿Por qué no le das la camisa que te regalo Joey hace tiempo y que te olvidaste de cambiar?- Le pregunto.
- Tenes razón, esta me va como carpa- Dijo mientras revolvía un cajón y sacaba una camisa lisa de Jean.
- ¡Genial! dámela que voy súper tarde- Dijo Joey para cambiarse rápidamente.
- ¿Cómo te acordaste de eso?- Pregunto Yugi.
- Pues, cuando salí con Anzu la primera vez, vos estabas fijándote que podía ponerme- Dijo mientras desviaba la mirada.
Yugi sonrió, le daba la sensación que a Atem gustaba Anzu aunque sabía muy bien que el faraón nunca lo iba a admitir.
- Ya estoy, mejor rajo porque conociendo a May me va a matar por el retraso- Dicho esto se despidió de sus amigos y se fue corriendo como Flash.
- Bueno, espero que todo salga bien.
- Si, yo mejor ya me voy, nos vemos mañana- Dijo Tristán antes de irse de la casa.
- Ahora que todos se fueron- Miro a Atem- ¿Me decís lo que sucedió?- Pregunto Yugi.
Pasaron lo que quedaba del día hablando sobre los sucesos que pasaron aquella tarde, Atem le explicaba a Yugi detalle por detalle, omitiendo lo que empezaba a sentir por la castaña y lo que le dijo Axel.
En la corporación Kaiba
Kaiba intentaba por enésima vez encontrar la solución al problema que yacía delante de él, solo le quedaba por intentar un método pero de verdad ya quería mandar todo a la mierda. Insistió con las teclas hasta conseguir acceso a los archivos para luego encontrar el donde se encontraba el virus potente el cual se había infiltrado pero se fastidio al notar que este estaba siendo controlado manualmente, un desgraciado se estaba burlando de él y para colmo se hallaba en el mismo edificio. Miro a su alrededor, observo a cada uno de los empleados buscando a alguien sospechoso pero no encontró nada.
- Todos ustedes se retiran ahora- Ordeno Seto obteniendo que las personas vaciaran el lugar, todos menos uno el cual se acercaba a él lentamente.
- No creo que funciones lo que estas planeando- Le dijo un hombre vestido todo de negro.
- ¿Quién eres vos?- Pregunto viéndolo fijamente.
- El virus nunca será detenido, si es manualmente pero el que lo controla está a una distancia considerable- Le respondió ignorando la pregunta.
- Dime que sabes vos al respecto- Dijo perdiendo la paciencia mientras lo agarraba del cuello.
- Yo solo cumplo ordenes, solo tenía que infectar la computadora e irme.
- ¿Para quién trabajas? – Pregunto Seto fríamente.
El sujeto no contesto solo sonrió amargamente, Kaiba lo miro con desprecio para luego mirar la chaqueta de aquel hombre y notar el símbolo de un dragón negro atrapado en una esfera de luz.
- Ya te diste cuenta pero no podrás hacer nada.
Seto lo suelta para luego amenazarlo con el cetro del milenio.
-¿Estás seguro? Dime ahora donde se esconde tu líder, dime donde esta Kisara. Le exigió.
- Ya lo veo, eres la rencarnación del sacerdote, la mano derecha del faraón- Dijo mientras sonreía.
- Cállate idiota y respóndeme de una vez- Dijo mientras el artículo del milenio brillaba y tiraba al tipo al suelo.
- Templo casi desvanecido por el paso del tiempo, hallado donde todos lo pueden ver y a la vez no, desapercibido para los humanos pero fácil de encontrar para quién presenció la lucha de la oscuridad. Los artículos del milenio te guiaran- Dijo como si alguien hablara a través de él- Yo no tengo deseos de seguir participando de esta guerra eterna, yo ya cumplí con mi misión- Dijo antes de dejarse llevar por la oscuridad y volverse cenizas.
- Era solo un esclavo, un peón, como odio esto, lo que me faltaba tengo que buscar los artículos del milenio para encontrar ese lugar y para salvar a Kisara. Dijo enojado.
En casa de Yugi
Atem se remueve incómodamente en la cama, entre sueños recuerdos de un pasado ya olvidado lo ataca.
El faraón se encontraba sentado en el trono, en frente de él se hallaban dos jóvenes arrodillados y alrededor de estos, dos de los sacerdotes quienes lo miraban con seriedad.
- Díganme sus nombres y quienes son- Dijo Atem dirigiéndose a los arrodillados.
- Mi nombre es Anzu, soy hija de los sacerdotes que cuidan el templo de los dioses egipcios – Dijo la castaña mientras lo miraba fijamente.
- Mi nombre es Axel, vivo con Anzu y su familia- Dijo el chico de ojos verdes.
- Si ya se el que robo la esfera que pertenecía a mi padre- Le respondió secamente.
- Axel no es así la mayoría de tiempo y no tendrá problema de devolvérsela – Dijo interrumpiendo al faraón para luego mirar con enojo al nombrado.
- Eso ya lo veremos.
-Mi faraón lamentamos lo que pudo haber hecho el amigo de nuestra hija- Dijo mientras se inclinaba la mujer de cabellos castaños, la madre de la chica.
- Levántensen – Le ordenó a los dos jóvenes- No es esa la razón por la cual los he traído aquí y eso se lo puede explicar Fénix.
- Anzu, todos tenemos que decirte algo sobre tu destino.
- ¿Mi destino? ¿Qué queres decir padre?- Pregunto ella.
- Hija, lo que quiere decir es que desde tu nacimiento fuiste elegida para ser la protectora del dije de las dimensiones- Concluyo su madre mientras Anzu la miraba con sorpresa.
- Atem ¿Vos siempre quisiste se faraón?- Pregunto Anzu quien se encontraba parada al lado del faraón.
- No es cuestión de querer o no, es mi deber, nací siendo el hijo del faraón y es natural que tenga ese puesto cuando sea grande aunque por la muerte de mi padre ascendí a corta edad- dijo mientras miraba las estrellas que iluminaban la noche desde el balcón el cual ambos se encontraban.
- Hay cosas inevitables y que uno no elige, yo no quería ser protectora de un objeto que todos quieren y que ponen en peligros a todas las personas que están en mí alrededor- Dijo mientras apoyaba su cabeza en el hombro del faraón.
- Tranquila todo saldrá bien- Le dijo el mientras le sonreía.
- ¡Faraón atacan el palacio!
Criaturas del reino de las sombras invaden todo, los portadores de los artículos del milenio contratacan los ataques de las criaturas.
- Esto es inútil cada vez hay más.
- Resistan, podemos vencerlos- Levanta su brazo derecho- Invoco a Obelisco el atormentador- Dice Atem para luego apareciera el dios egipcio.
- ¡Espera Atem!- Grito la castaña mientras se acercaba al faraón.
- ¿Qué haces Aquí? Te dije que te quedes junto con Mana- Dijo molesto.
- Lo sé pero es peligroso que uses lo dioses egipcios- Le contesto Anzu ya estando al lado de él.
- Pero…- No termino la oración ya que le dio una fuerte descarga en todo el cuerpo ya que Obelisco había sido vencido.
- ¡Atem!- Grito mientras lo sostenía entre sus brazos- Esto me tiene harta- Sus ojos se vuelven más oscuros y brillantes, sostiene el dije de las dimensiones entre sus manos y hace que este produzca varias ráfagas de luz que hace que todos los monstruos sean atravesados por estas y desintegrados al instante.
- Todo ya acabo- Dijo cansada Anzu mientras lo miraba tiernamente y le sonreía.
- ¿Sabes algo Atem?- Le pregunto ella la cual estaba acostada junto a él en el patio del palacio.
- ¿Qué Anzu?- Pregunto curioso el faraón.
- Me encanta estar con vos- Dijo tímidamente la chica de ojos azules.
- A mí también Anzu, cada momento que paso a tu lado – Dijo mientras le sonreía causando que la castaña se sonrojara.
- ¡Aléjate de mí!- Grito Anzu.
- Solo dame una razón para que lo haga- Le dijo Atem quien se encontraba al lado de ella.
- No entiendes que te hago daño estando conmigo- Dijo ella tratando de escapar del faraón.
- Eso no me interesa ya que estas en peligro todo el tiempo y quiero protegerte- Dijo Atem mientras la agarraba del brazo evitando que se aleje de él.
- Déjame, no sabes lo que dices, no quiero ver más personas sufriendo y menos a vos- Dijo tristemente Anzu.
- Yo no quiero verte sufrir ¿Por qué no lo entiendes?- Dijo mientras la acercaba hacia el para abrazarla.
-Pero Atem, por favor suéltame, no me hagas esto- Dijo mientras escondía su rostro en el pecho de él.
- No, vos no lo hagas, no te alejes de mí- Dijo abrazándola más fuerte.
- No iré a ninguna parte si vos no lo haces- Dijo ella correspondiéndole el abrazo.
Atem se despierta sobresaltado, respiraba entrecortadamente y su corazón latía rápidamente. Ese sueño eran recuerdos de su pasado, a los menos algunos pocos, por fin estaba recordando a Anzu. Suspiro, comprendía sus sentimientos nuevos hacia la chica los cuales desde que regreso se fueron intensificando más, tenía que verla, quería saber cómo se encontraba. Mira hacia su derecha y ve como la espada espiritual brilla al igual que el rompecabezas del milenio el cual se encontraba en su cuello, al parecer gracias a esos dos objetos tenía algo que ver con el sueño que tuvo. Se levanta y mira por la ventana, todavía era temprano, el sol apenas estaba saliendo anunciando un nuevo día, esperaría un poco más para ver a Anzu nuevamente.
En casa de Anzu
La luz del sol entra por la ventana de la habitación, haciendo que esta reciba su calor. Anzu se mueve incómodamente por los rallos del sol el cual le daban justo en la cara, frustrada abre lentamente sus ojos, al principio no logra ver nada, todo para ella era borroso, se sentía mareada y no lograba recordar lo que había pasado anteriormente, lo último que le venía a la mente era la imagen de Axel siendo herido por unos monstruos y que alguien gritaba su nombre, después nada. Entonces se levantó y se sorprendió al ver que estaba en su cuarto ¿Cómo había llegado a su casa? No tenía ni la más mínima idea. Se dispuso a observar la hora que marcaba el reloj y se asombró a descubrir que eran las nueve de la mañana.
Mira a su alrededor y decide salir de su habitación para dirigirse a la cocina ya que desde el día anterior que no comía nada y se estaba muriendo de hambre. Una vez allí abre la heladera y saca lo primero que ve lo cual es una bandeja con sándwiches de jamón y queso y luego se sienta en la mesa. De pronto siente como una mano le toca el hombro lo cual la asusta, se voltearse y sin darse cuenta le pega a Axel.
- ¡Ey me asustaste!- Se quejó Anzu.
- ¡Auch! No me cachetes Anzu, eso me dolió- Dijo Axel sobándose la mejilla la cual estaba roja por el golpe.
- No es mi culpa, me asustaste, no sabía que eras vos- Se defendió ella.
- La próxima fíjate antes de golpear a alguien- Le aconsejo chico de ojos verdes.
- Lo tendre en cuenta pero decime porqué estas en mi casa- Le Dijo ella mientras lo observaba detenidamente.
-Emmm, después de desmayarte te traje aquí- Le respondió quitándole importancia.
- Sabes, no comprendo porque está pasando todo esto- Dijo pensativa Anzu.
- Tranquila ya lo recordaras todo- Le extiende la mano para darle una esfera circular- Es la esfera del olvido, te ayudara a recordar, solo concéntrate- Le dijo Axel.
- ¿Recordar?- Pregunto ella mientras observaba aquel objeto.
- Cierra los ojos y concéntrate Anzu- Le ordeno.
Anzu insegura hace lo que dijo, cierra sus ojos, se concentra y por su mente aparecen una variedad de imágenes pero esta no son de hace mucho tiempo, son de hace algunos años cuando ella era una niña y tenía sueños los cuales se remontaban al antiguo Egipto, de monstruos los cuales atacaban aldeas y ella lo impedía. Luego logró recordar bien lo que paso la tarde del día anterior pero nada exacto respecto a "su anterior vida".
- Lo siento por desilusionarte Axel pero no logro recordar casi nada- Dijo Anzu colocando la esfera arriba de la mesa.
- No hay problema, algo te lo impide que recuerdes. Antes que me olvide como no sabes controlar el dije de las dimensiones yo te ayudare- Dijo mientras le sonreía
- ¿vos ayudarme? ¿Cómo?- Le pregunto extrañada.
- Anzu confía en mí yo te puedo ayudar aunque no lo recuerdes, yo siempre te ayudare, a parte es mi deber- Le dijo Axel seriamente.
- No estoy muy segura- Le respondió mientras lo miraba con duda.
- Mira Anzu – Dijo mientras se arremangaba el brazo izquierdo para dejar ver un dragón rojo el cual estaba sosteniendo entre sus garras una espada- Esta es la marca que llevo desde que tengo memoria, hace ya un largo tiempo, antes de conocerte unos sacerdotes me habían dicho que es la marca del protector y guiador de los que están destinados a salvar el mundo- Le conto mientras la miraba seriamente.
- No puede ser. Dijo Asombrada.
- Tranquila, todo se arreglara, por cierto, ya me tengo que ir, deje un asunto pendiente por resolver, nos veremos después Anzu- Dijo antes de retirarse y dejarla sola en la casa.
- Genial, cada vez entiendo menos ¿En qué lio me he metido?- Mira la esfera del olvido- Para colmo se olvidó esto ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?- Dijo Anzu para luego suspirar.
Termina de comer y se dirige al living para tirarse en el sofá, cierra los ojos y se pone a pensar lo que haría ahora que todo era tan confuso, capas más que antes pero fue interrumpida por el sonido del timbre. Entonces se levanta para abrir la puerta, era temprano, lo más probable era que Axel regresaba para llevarse la esfera que olvido. Abre la puerta y se sorprende al ver a Atem quien la miraba con preocupación.
- ¿Estás bien Anzu?- Le pregunto mientras la miraba fijamente con sus penetrantes ojos.
-S-si… ¿Qué haces aquí Atem?- Respondió ella aun sin entender que hacia el tricolor allí.
- Estaba preocupado por vos- Admite al ver la cara de duda de la chica.
Anzu se sonroja fuertemente y desvía su mirada.
-Te vi ayer en el callejón, vi lo que hiciste, se quién eres, o al menos una parte- Dijo seriamente.
-A-atem yo….yo quería decírtelo pero…- Su voz se apagó.
- ¿Cuándo tenías pensado decírmelo?- Dijo enojado- Si sabias que te buscaba, si sabias que te necesito- Suavizo su mirada- Respóndeme Anzu- Dijo Atem haciendo que la chica lo mirara.
- Yo no quería que estuvieras en peligro por mi culpa- Dijo en voz baja Anzu.
- A claro, yo no pero vos si- Dijo molesto el faraón.
- Yo tenía miedo que lo supieras, que te molestaras conmigo por no decírtelo antes- Lo miro fijamente a los ojos- Tengo miedo de que después de que todo este problema con la oscuridad, una vez que el mal desapareciera, voz harías lo mismo- Confesó mientras lágrimas amenazaban por salir, el faraón quería la verdad, la razón de que ella actuara así, pues ya la tenía.
Anzu instintivamente se tapó la cara con sus manos, no quería llorar pero no lo podía evitar, a veces desearía ser más fuerte.
Atem no sabía cómo reaccionar, no quería verla así, no quería que ella se sintiera tan mal, en ese momento, sin pensarlo ni u n segundo, sin dudarlo se acerca rápidamente hacia la castaña, acabado con la poca distancia que les quedaba entre ellos para abrazarla fuertemente. Esto a Anzu la toma por sorpresa pero tímidamente le corresponde el abrazo para luego esconder su rostro en el pecho del faraón. Ella ya no lloraba, se sentía protegida estando en los brazos de la persona que tanto amaba, por primera vez sentía que sus sentimientos eran correspondidos.
- Eso no pasara Anzu, todo estará bien y superaremos cualquier obstáculo juntos- Le susurro Atem.
- Atem…- Suspiro ella.
Entonces Anzu se separó un poco de Atem pero sin deshacer el abrazo para mirarlo fijamente y se sorprendió al notar que él estaba un poco sonrojado y que sus ojos trasmitía algo que ella nunca había visto en él. Se avergonzó al notar que estaba muy cerca del faraón, demasiado para su gusto, podía sentir como su reparación chocaba contra su cara.
- Solo prométeme una cosa- Dijo tímidamente la chica de ojos azules.
Atem la miro con atentamente, observo como los ojos de Anzu brillaban intensamente y como su cara estaba levemente roja, lo cual le causo ternura, ella estaba hermosa.
-Prométeme que siempre estarás a mi lado sin importar lo que el destino nos tenga planeado.
El faraón le sonrió como el solo lo podía hacer y sin que se dieran cuenta lentamente sus rostros se fueron acercándose hasta que sus labios se rosaron para luego unirse en un tierno beso. Anzu cerró los ojos suavemente y se concentró en profundizar el beso, tenía una extraña sensación en la boca del estómago, sentía que volaba y su corazón latía mil por hora, nunca se imaginó que se sentiría tan bien, Atem la estaba besando y no era un sueño. El faraón la abraza más fuerte y correspondiendo el beso al igual que Anzu, queriendo nunca soltarla después de todo había comprendido cuanto la quería y le hacía falta, era una promesa, estarían juntos aunque el destino así no lo quiera.
Fin del capítulo dieciocho.
¿Y les gusto el capítulo?
La sorpresa era obvio el primer beso de Atem y Anzu! n.n
No se si estuvo bien, pues yo nunca bese a un chico y menos uno que este enamorada profundamente, no se lo que se siente.(soy patetica)
En fin espero que les haya gustado y espero su opinión al respecto.
Diran que soy rara ya que primero no escribi gran cosa de Atem y Anzu y ahora llego con un capítulo donde digamos que estan super juntos. Igual ¿Quien me entiende?
Admito Axel a mi no me gusta que este con Anzu pero es fundamental para algunas partes de la historia y eso no significa nada, recuerden que es un AtemxAnzu.
Como siempre agradezco los reviews, apoyo, animos y sobre todo paciencia a : Rossana's Mind, BlackroSeAmy,ClariEleven y a todos los que leen este finc(seguramente me falta el nombre de muchos por escribir, enserio ¡Gracias por su constante apoyo!)
Si tienen alguna pregunta no tengo problema de responderla y si quieren darme algún consejo sería genial. n.n
Besos y Abrazos psicológicos.
Hasta el próximo capítulo!
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