Mejor tarde que nunca, espero que les guste el capítulo n.n
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Marcas del destino
Anzu se encontraba profundamente dormida, el agotamiento que tuvo por esforzarse a utilizar el dije de las dimensiones, la hizo caer rápidamente en un sueño extraño a los demás, capas a causa de aquél poderoso objeto y ella se mueve incómodamente en la cama.
La ojiazul camina por la orilla de un río que por una extraña razón se le hacía conocido, admitía que era un lugar hermoso, le traía tanta paz y tranquilidad. Anzu sonrió mientras se arrodillaba y tocaba con la mano el agua cristalina, salpicándola y haciendo ondas en esta, la cual era fría al contacto. Entonces vio su reflejo y se sorprendió, no parecía ella, su pelo estaba largo hasta la altura de la cintura, sus ojos parecían una mezcla de azul y violeta y usaba una vestimenta extraña. Ella se alejó del agua y se tocó el pelo pero este estaba igual que siempre, se miró la ropa y usaba lo que usualmente traía puesto. Al comprobar que todo estaba "normal " en ella, volvió a acercarse al agua pero esta vez vio tal cual estaba, ya no tenía una apariencia diferente.
- Que raro- Dijo ella mientras se paraba.
-"No es nada extraño, esa sos vos"- Dijo una voz que la joven reconoció inmediatamente.
- Esa voz… es la misma que escuche cuando use el dije de las dimensiones- Dijo Anzu mientras miraba para todos lados, tratando de ver si podía encontrar la dueña de esa voz pero lo único que vio fue al dije que flotaba a un lado de ella.
- "No es el momento de verme"- Le dijo.
- ¿Vos estas adentro del dije?- Pregunto la castaña mientras agarraba el objeto, el cual titiló.
- "No exactamente pero se podría decir que sí"- Le respondió.
- ¿Quién eres vos?- Preguntó Anzu mientras miraba detenidamente el dije.
- "Eso ya lo sabes Anzu….."
En la sala
Axel y Atem seguían peleando entre ellos, mientras ignoraban los daños que le hacían a la casa. El tricolor, después de tanto esfuerzo, logró sacarle la espada que llevaba el pelinegro y esta calló ruidosamente en el piso.
- ¡Eso no es justo!- Se quejó Axel mientras esquivaba el golpe del faraón con una voltereta y alcanzaba la espada para luego levantarla para volver a defenderse.
- Claro, ahora que te estoy ganando, de verdad no es justo-Se burló Atem.
- No me estas ganando faraoncito, solo tuviste suerte, como siempre- Dijo Axel mientras saltaba y atacaba velozmente al tricolor causando que este callera al suelo por tratar de protegerse y que su espada se callera lejos de él.
- Sal de encima mío- Dijo Atem ya que el pelinegro estaba arriba de él, impidiendo que se moviera o protegiera de la espada de su oponente.
- ¿Esa es una orden o una súplica?-Pregunto divertido Axel quien amenazaba al faraón con el filo de su espada, la cual estaba a la altura de su garganta.
- Ninguna de las dos- Dijo el ojivioleta mientras se esforzaba por liberarse, entonces intenta tomar su espada, lo cual Axel se da cuenta y mientras sonríe disminuye la presión que ejercía al faraón para que este pudiera alcanzar su objetivo. Entonces una vez que Atem tiene la espada, ataca a Axel con esta, haciendo que el chico lo liberara para esquivar el filo del arma.
- Bien, ahora levántate faraón, sino no es divertido- Dijo el ojiverde mientras hacía girar su espada y se ponía en guardia.
Atem miro a Axel pensativo, pareciera como si este quisiera ver hasta donde llegaban sus habilidades con la espada, era raro que se comportara como si fuera un maestro y él un alumno. Aunque le era imposible creerse eso, el pelinegro era alguien extraño y difícil de entender, era imposible para el faraón saber quién era ese chico en realidad porque siempre andaba comportándose diferente y podía llegar a confundir, el hecho que era todo un misterio y parecía siempre ocultar algo, lo hacía una persona difícil de confiar. Y en ese momento estaba ahí, mirándolo como si esperara algo más de él.
- ¿Qué esperas para levantarte del suelo? ¿A caso eso es todo? El gran faraón de Egipto es un completo inútil con la espada- Dijo Axel seriamente aunque su tomo pudiera parecer de burla- ¿Cómo piensas enfrentar a Zorkius si te quedas tirada a la primera vez que te tumban al suelo? De verdad es decepcionante- Se da media vuelta- Avísame cuando quieras entrenar nuevamente.
- Ya cállate- Dijo enojado Atem mientras se paraba- Sí crees eso de mí, te equivocas, está cometiendo el error de subestimar a tu oponente y también de darle la espalda- Se aproximó velozmente al pelinegro mientras levantaba su espada para atacar pero en ese momento Axel se da vuelta y detiene la espada del tricolor con la suya, haciendo que por el impacto estas produzcan un sonido metálico.
- ¿Viste como reaccione con la espada?- Pregunto Axel mientras lo miraba seriamente.
- Como idiota- Ve que el chico lo mira con odio- Esta bien, solo estaba bromeando- Dijo Atem mientras separaba su espada de la de Axel.
- Hazme un favor faraoncito, las bromas no son tu fuerte, así que no las hagas- Baja su espada- Lo que quiero decir es que así de rápido tenes que reaccionar, aunque te tiren al suelo, te hieran, cada vez que te ataquen o lo que sea, tenes que hacer eso, demuestra tu fortaleza y nunca dudes de seguir luchando- Dijo Axel seriamente.
- Ya entendí, no hace falta que me lo expliques, por cierto, lo serio no va con vos- Dijo Atem.
- Si preferías que te diga las cosas burlonamente, me lo hubieras dicho antes- Dijo Axel mientras le sonreía- Después de todo a Anzu siempre le gusto esta forma de ser que tengo.
- "Ya tuvo que hablar de Anzu"-Pensó molesto el tricolor- Mejor sigamos con lo que estábamos haciendo-Le dijo mientras lo apuntaba con la espada.
- ¿Celoso porque a Anzu le gusta mi forma de ser? Eso puede explicar muchas cosas…- Empezó a decir pero en ese momento Atem lo atacó- Tranquilo, no se te puede decir nada- Dijo Axel mientras se defendía torpemente y en el segundo ataque, el tricolor le sacó la espada de la mano, otra vez.
- Gané, no podes defenderte- Dijo Atem mientras le apuntaba la espada a la altura del pecho.
- ¡No vale, estaba distraído!- Se quejó Axel.
- Nunca tenés que distraerte cuando estas en plena batalla- Dijo Atem mientras le sonreía de lado.
- Esta no es una batalla, es un entrenamiento, a aparte hicimos una pausa para hablar, faraón injusto- Agarra la almohada del sillón y se la tira a la cara a Atem.
- ¡Ey!- Exclamó el faraón enojado ya que le había dado justo en la cara- Ahora verás- Agarra el otro almohadón de sofá, dejando al pobre mueble sin ninguno- Sí vas a hacer eso yo también- Le tira la almohada y Axel apenas la esquiva.
- Muy lento, no servís ni para tirar una simple almohada- Se burló el ojiverde.
- Ya cállate- Tomo la almohada que estaba en el piso y se la lanza.
- Muy lejos, fallaste, casi, cerca pero no lo suficiente- Decía Axel mientras esquivaba lo ataques que Atem hacía con las dos almohada, tiraba una y agarraba la otra, así sucesivamente mientras el pelinegro lo esquivaba y se burlaba de él- ¿Es enserio? Estoy aquí, no en el techo- Dijo el ojiverde al ver que el tricolor calculó mal y tiró la almohada en cualquier lado.
- Si tan solo te quedaras quieto- Dijo Atem mientras agarraba otra almohada pero Axel se la quitó.
- No sería divertido, ahora es mi turno- Dijo Axel mientras sonreía maliciosamente y así le tocó a Atem esquivar los lanzamientos de él.
Unos minutos después, el lugar era todo un desastre, habían tirada un montón de cosas y roto otras, aun así la persecución entre ambos seguía, esta vez, cada uno tenía una almohada y se golpeaban infantilmente entre ellos.
- Faraón, algo anda mal ¿A caso esto ya se murió?- Dijo Axel al ver que la almohada que tenía se había roto y que se le estaba saliendo el relleno.
- ¡Sos un idiota, ya la rompiste!- Dijo molesto Atem.
- Que mal hablado que estas faraón, no me digas así ya que la tuya también está igual que la mía- Dijo el ojiverde mientras le señalaba lo que el tricolor tenía en la mano.
- Oh no, ahora Anzu nos va a matar- Dijo preocupado Atem- Esto es tu culpa, vos empezaste- Dijo mientras agarraba su espada y lo amenazaba.
- Y vos me seguiste, lo dos tuvimos la culpa- Dijo Axel también sacando su espada.
Entonces ambos chicos empezaron a pelearse entre ellos, otra vez, mientras hacían más desorden de lo que ya habían hecho, definitivamente estarán muertos cuando Anzu vea el lío que hicieron.
En la habitación
Anzu se despertó de golpe, le dolía la cabeza, mientras que lo único que podía penar era en el sueño que acababa de tener. Ella miro su alrededor, reconociendo enseguida en donde se encontraba, al parecer alguien la había llevado a la habitación de sus padres. Entonces se levantó lentamente ya que estaba un poco mareada y luego se acercó a la ventana, corrió la cortina y vio atreves de ella que el cielo ya se encontraba bastante oscuro, debía de ser como las ocho de la noche. La castaña, no se equivocaba, el reloj de la mesita de luz marcaba las ocho y cuarto, era increíble que hubiese estado inconsciente durante casi cinco horas, de verdad estaba exhausta y seguía teniendo la necesidad de descansar. En ese momento la ojiazul se sobresaltó al escuchar el ruido de un objeto rompiéndose, sin pensarlo dos veces salió del cuarto y se dispuso a ir hacia las escaleras pero una vez allí se detuvo mientras miraba con enojo la escena delante de ella.
Atem y Axel se encontraban peleando entre ellos, con sus relucientes espadas que brillaban con cada movimiento que estos hacían, no se percataron de la presencia de la joven de ojos azules que quería interrumpirlos y luego incinerarlos con el poder del dije de las dimensiones. Alrededor de los chicos se hallaban almohadas despeluchadas, repisas rotas, huecos y grietas en las paredes y una que otra cosa tiradas en el suelo que para consuelo de la chica, no se habían roto.
-¡¿Se puede saber que están haciendo ustedes dos?! ¡¿A caso planean destruir mi casa?!- Grito Anzu mientras le lanzaba una mirada que podría haber matado a ambos chicos quienes se paralizaron al escucharla.
Axel y Atem se miraron entre ellos dos y luego todo su alrededor para después posar su mirada en la furiosa castaña. Esta vez sí que estaban en problemas.
- Faraón… ¿Vos crees que podamos huir de Zu?- Le susurro Axel mientras miraba con cierto temor a la ojiazul.
- Eso es para cobardes- Observo detenidamente a la castaña y le dio unos escalofríos- Pero solo por esta vez estoy de acuerdo contigo- Dijo Atem mientras miraba a Axel que le sonrió.
- No se me queden mirando así, me hacen sentir como si fuera la mamá que estuviera retando a sus hijos- Dijo Anzu mientras iba bajando los escalones de la escalera.
- A la cuenta de tres huimos- Dijo Axel mientras retrocedía disimuladamente, siendo seguido por el tricolor.
- Si piensan salir corriendo, lo lamentaran, ya es tarde y apuesto que con todo el entrenamiento que hicieron y por el cual no descansaron ni por un segundo, teniendo en cuenta que no comieron nada hace horas, se deben de estar muriendo de hambre. Por lo tanto si intentan escapar de mí, no les daré de comer-Amenazó la ojiazul.
- ¡¿Qué?!- Exclamó Axel y Atem al mismo tiempo.
- No puedes hacer esto, con la comida no se juega- Dijo nervioso Axel.
- Sí y lo haré- "Los hombres no pueden vivir sin comer"- Pensó Anzu.
- Te diré todo, Atem empezó- Dijo el pelinegro mientras señalaba al faraón con un dedo acusador.
- Traidor, abriste la boca, sabía que no podía confiar en vos y no mientas, fue tu culpa- Dijo molesto Atem.
- Yo no me enoje y te amenacé con la espada- Se defendió Axel- Ahora por tu culpa nos quedamos sin comida.
- ¿Y eso qué importa? Yo no me voy a morir sino como algo- Dijo Atem mientras se cruzaba de brazos pero lo que no contó es que su estómago lo traicionara y gruñera por hambre. El tricolor se avergonzó al instante.
- Ves que tienes hambre y me decís a mí mentiroso- Dijo molesto Axel.
- Ya no te soporto- Dijo Atem mientras levantaba su espada y lo atacaba.
- Demasiado lento, como tortuga- Se burló Axel en el momento que lo esquivaba- Ves Zu, él es el que empieza- Dijo él mientras miraba a la ojiazul.
- ¿Le vas a creer? Él es quien siempre me provoca- Dijo Atem mientras miraba a Anzu y le señalaba con la espada al ojiverde quien le sacaba la lengua.
- Faraoncito de pacotilla- Dijo Axel mientras se acercaba a él.
- Ladrón de cuarta- Le dijo Atem y entonces vinieron los insultos.
- Cabellos picudos- Dijo Axel.
- Marioneta de Zorkius- Continuó el tricolor.
- Esclavo de los dioses egipcios- Le dijo el ojiverde.
- El peor traidor de la historia- Acotó Atem.
-El peor en disimulando sus celos- Dijo Axel mientras le sacaba la lengua.
- Infantil- Dijo Atem mientras tambien le sacaba la lengua.
- No soy el único, vos también- Dijo el pelinegro mientras lo señalaba.
- No sabes insultar- Dijo el tricolor.
- Vos menos- Le contesto Axel.
- No sos bueno enseñando, aburrís y no se te entiende nada- Dijo Atem mientras se cruzaba nuevamente de brazos.
- Y vos no sos buen aprendiz- Se defendió Axel.
Anzu se quedó callada mientras miraba a ambos chicos los cuales se comportaban infantilmente, se parecían a Joey y a Tristán. De Axel se lo esperaba ¿Pero de Atem? ¿Desde cuándo el faraón era así? Claro, desde que conoció al joven de ojos verdes, era como que con él se comportara libremente, con quien podía relajarse y que olvidarse de todas sus preocupaciones. De un momento a otro, la castaña ya no estaba enojada, a cambio no podía evitar suprimir una sonrisa y al final reírse alegremente.
- ¿Qué te es tan gracioso?- Preguntaron al mismo tiempo Atem y Axel.
- Nada- Sonríe- ¿Saben que están en problemas?- Preguntó mientras se acercaba a los chicos- Es mejor que dejen todo como estaba y que sea rápido si es que no quieren ser desintegrados por el dije de las dimensiones- Amenazó Anzu mientras le mostraba el dije.
- Faraón… yo voy a buscar la escoba, vos levanta y pone en su lugar lo que está en el suelo- Dijo Axel mientras se apuraba para ir a la cocina.
- Lo haré pero no porque me lo digas- Dijo Atem mientras empezaba a levantar algunos adornos que estaban en el piso.
Unos minutos después de limpieza supervisada por Anzu
La joven de ojos azules preparaba tranquilamente la comida, como tenía un par de chicos hambrientos, era mejor hacer algo rápido, antes de que estos se comieran entre sí, a parte se lo merecían porque hicieron un buen trabajo en la sala de su casa que quedo como nueva, bueno casi, hay que tener en cuenta que tanto Atem como Axel son pésimos cociendo y rellenando almohadas. Así que se apuró a cocinar, aprovechando que su padre había hecho pizza para comer en la semana, solo tenía que prepararla y listo. Por otro lado, en la mesa Axel se encontraba jugando con lo cubiertos, mientras que Atem observaba hasta el más mínimo movimiento que realizaba la castaña.
- Zu ¿Falta mucho para comer?- Pregunto el pelinegro.
- Solo hay que esperar que la mozzarella se derrita- Dijo Anzu.
- Pero quiero comer ahora- Se quejó el ojiverde mientras hacia un puchero.
- No seas infantil y espera pacientemente como Atem – Dijo Anzu mientras se sentaba.
-Bueno, si insistes que te esté observando como si fueras vos la comida, no hay problema- Dijo Axel mientras sonreía y miraba fijamente a Anzu, la cual se puso nerviosa.
- No digas tonterías Axel- Dijo molesto Atem.
- ¿Qué? Yo solo digo la verdad- Dijo sin entender el pelinegro.
Atem iba a contestarle pero fue interrumpido por Anzu quien había sacado la pizza del horno y la había puesto en la mesa.
- No quiero discusiones en la mesa y… mejor cállense y coman- Dijo la ojiazul para luego servirle tres porciones a cada chico y dos a ella.
- Por mi está bien- Dijo Axel mientras devoraba la comida, Atem solo estufo e hizo lo mismo.
Después de comer
- Ya es tarde, es mejor que nos vallamos a dormir- Dijo Anzu.
- Yo no tengo a donde ir, el templo antiguo ya no es un lugar donde pueda regresar- Dijo Axel mientras miraba con cara de perrito degollado a la ojiazul para que le dejara quedarse.
- Podes quedarte en mi casa- Dijo Anzu, derrotada por la expresión del chico.
- ¿Estas bromeando?- Pregunto molesto Atem.
- ¿Celoso?- Dijo Axel mientras le sonreía burlonamente.
- Si es así, yo también me quedo- Dijo mirando al pelinegro con odio.
- Vos tenes una casa, así que es mejor que te vayas a ella- Dijo Axel mientras le señalaba la puerta.
- Como dijo Anzu, es muy tarde y no quiero irme a estas horas de la noche- Le respondió este mientras se cruza de brazos.
- No hagan más problemas, Axel- Lo miró- Vos duerme en el sofá y vos Atem en la habitación de mis padres- Dijo la joven, ya cansada del comportamiento de ambos chicos.
- ¿Pero vos dónde vas a dormir? Que yo sepa Seto está en tu pieza- Dijo Axel.
- Pues… yo…- Dijo Anzu sin saber que decir.
-La cama de tus padres es grande, durmamos los dos allí- Propuso Atem para después sonrojarse.
- ¿Enserio lo vas a dejar hacer eso?- Pregunto molesto Axel.
- Creo… que no va a haber ningún problema, dormiremos uno de cada lado de la cama y listo, a parte confío en Atem y no va a pasar nada- Dijo Anzu mirando para otro lado.
- ¿Y en mí no confías? ¿Tanto para dejarme dormir en un sofá casi destruido?- Dijo Axel mirando sillón maltratado.
- Eso fue tu culpa y no le demos vuelta al asunto, quiero irme a dormir- Dijo Anzu para luego subir las escaleras, eso sí, llevando consigo a Atem quien le sonrió burlonamente a Axel.
- Maldito faraón- Dijo entre dientes mientras se acostaba en el sofá el cual le era incómodo.
En la habitación
En el cuarto de los padres de la ojiazul, ella y Atem ya estaban en la cama mientras se miraban fijamente, esa situación les era incómoda, a Anzu le daba un no sé qué estar tan cerca de tricolor y más al saber que él fue quien propuso que estuvieran así ¿En el pasado estuvieron así de cerca? En solo pensarlo se le subían los colores a la cara.
- Estaba pensando… ¿Crees que pronto recordemos nuestro pasado?- Le pregunto ella.
- Sí, ya escuchaste a Axel, solo tienes que aprender a controlar más tus poderes y cuando eso pase, podrás revertir lo que hiciste- Le respondió Atem.
- Aún no puedo creer que te halla borrado la memoria- Dijo ella un poco desanimada.
- Te conozco, fue para protegerme ¿Sabes? Ayer a la noche soñé con fragmentos del pasado y siempre querías alejarte de mí porque me ponías en peligro- Dijo pensativo el faraón.
- Es que es lo que uno hace cuando ama a alguien, uno no quiere que salga lastimado y por eso lo aleja de ese peligro- Dijo Anzu y en ese momento al darse cuenta de lo que había dicho, se sonrojo y trató de no mirar a Atem.
- Pero tampoco debería ser así, entiendo que uno protege a su manera a la persona que ama pero que te quede claro que no podrás alejarte de mí, si corres peligro yo te protegeré aunque en el proceso pierda mi vida, no descansaré hasta que estés a salvo. Vos sos muy importante para mí Anzu ¿Es que no lo ves? Yo te…- No termino de decirlo ya que Anzu se acercó a él y lo beso.
- Yo te amo y quiero que me prometas que no te sacrificaras por mí, no te quiero perder, no de nuevo- Le dijo ella mientras lo miraba fijamente, no quería que él hiciera eso por ella, ya la había salvado lo suficiente, ahora le tocaba a ella.
- Pero Anzu…- La miro detenidamente- Está bien, te lo prometo – Le dijo no muy convencido Atem para luego besarla, ya se le estaba haciendo costumbre la agradable sensación al tocar los labios de la chica.
Entonces ambos se mirar fijamente y luego Anzu lo abrazó y con timidez se acomodó en el pecho de él, Atem se sorprendió pero aun así le correspondió la muestra de cariño y cerró sus ojos, disfrutando la cercanía de la castaña mientras acariciaba su cabello. La joven deseaba estar siempre al lado del faraón, era tan reconfortante estar entre los brazos de él que le daban la sensación de seguridad y protección. Entonces ambos permanecieron abrazados hasta que el sueño les gano y quedaron profundamente dormidos.
En la sala
Axel se encontraba durmiendo en el sillón, no parecía que estuviera teniendo un buen sueño ya que se lo veía pálido y estaba sudando, él se tocaba el pecho, justo en el lado donde se encontraba el corazón mientras su rostro tenía una expresión de dolor.
Otra vez sumergido en la oscuridad, solo mientras escuchaba gritos de personas sufrir, quería ayudarlas y dejar de escuchar sus voces en agonía pero no las veía, no sabían dónde estaban, no podía ayudarlas, ni siquiera se podía mover de donde estaba. El joven cerró fuerte mente sus ojos mientras se tapaba los oídos con sus manos, quería que paren, que lo dejaran de torturar oyendo eso ¿Por qué siempre le pasaba eso a él? No quería ver ni oír más a alguien que sufriera o que mataran delante de sus ojos, sin poder evitar, de sus ojos brotaron lágrimas que se deslizaban por su rostros y desaparecían en el oscuro lugar.
- Que pare… que alguien lo detenga- Suplicó él con voz temblorosa.
Entonces como si lo hubiesen escuchado, todo queda en silencio, Axel suspira de alivio mientras lentamente separa sus manos y abre sus ojos, ya no oía ningún grito, por fin todo estaba calmado pero no duro mucho. En ese momento, una intensa luz lo ciega y el lugar cambia por completo, al principio no puede ver nada pero cuando se acostumbra a la luz, logra ver una aldea, la cual la identifica de inmediato, era el sitio donde vivió gran parte de su vida. Axel, sin darse cuenta, va recorriendo el lugar mientras recordaba cada suceso que pasó allí, vio el lugar donde solía comprar con su madre, un pequeño puesto de frutas hallado cerca de su casa, su hogar… ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que estuvo allí? Extrañaba los viejos tiempos y en especial a su familia, entonces, vio como si fuese un espejismo del pasado, a un niño pequeño que avanzaba velozmente mientras su oscuro cabello era alborotado por el viento, no se podía equivocar, era él. Sin pensarlo, Axel se apresuró a seguirlo pero al poco tiempo lo pierde de vista, el ojiverde ya frustrado, suelta una maldición, no había reconocido que tenía la habilidad para huir y desaparecer.
Al poco tiempo distingue a lo lejos una gran nube de humo la cual al verla le da un escalofríos y le invade un inesperado temor, eso ya lo había sentido antes y recordaba bien cuando fue eso, entonces comienza a correr hacia donde veía aquel humo mientras pensaba "no de nuevo, no de nuevo"Al avanzar un poco se queda en shock, ante él se hallaba una hilera de casas incendiadas y el fuego crecía sin control, varias personas se alejaban de allí, gritando mientras huían y salvaban a los que fueron presas del incendio. Axel no se movió estaba mirando esa horrible escena, se sentía pequeño nuevamente, las piernas le fallaron y quedo arrodillado en el suelo mientras comenzaba a llorar nuevamente, había perdido todo otra vez, se encontraba solo y no faltaba mucho para que la oscuridad lo quisiera consumir. Pero entonces escucho el llanto de un niño, este era desconsolante e hizo que el ojiverde se volteara y ahí estaba él, un nene indefenso que se abrazaba a sí mismo, ese día había perdido a su familia y era de esperarse que nadie lo pudiera calmar o al menos aliviar su sufrimiento. Axel se levantó del piso y avanzo lentamente hasta su otro yo para arrodillarse junto a él, estaba claro que no lo podía ver, ya había entendido todo, era un sueño, uno el cual le hizo revivir ese día y recordó cuál era su destino perder todo lo importante para él o si no sacrificarse para el bien de sus seres queridos, así estaba escrito y así sería.
- Siempre hay una forma para cambiar las cosas- Dijo el pequeño Axel mientras levantaba su mirada y lo veía con ojos llorosos, sorprendiendo al pelinegro.
- ¿Quién dijo que el destino no se puede cambiar?- Dijo una voz a sus espaldas.
- Anzu…- Dijo Axel que se había volteado para ver a la castaña que le sonreía cálidamente.
- Sí, no seas idiota y levántate de allí, enfrenta tu destino y hazlo cambiar- Le sonrió de lado- Solo tienes que tomar las decisiones correctas- Dijo Atem que apareció al lado de Anzu.
- Genial, ahora hasta en mis sueños el faraón me molesta- Dijo burlonamente Axel.
- Soy producto de tu imaginación pero no significa que no te pueda dar tu merecido- Dijo Atem mientras sacaba su espada.
- Tranquilo Atem- Lo detuvo Anzu, haciendo que el tricolor estufara, luego ella miro al ojiverde- Somos tus amigos y te apoyaremos en lo que sea, sobre todo hay que permanecer juntos.
- Dale Axel, ponte de pie- Dijo el faraón mientras le sonreía y para sorpresa del joven, este le tendió la mano para ayudarlo a levantarse.
- Gracias- Dijo Axel quien les sonrió- Son más que mis amigos, son mi familia.
- "Que conmovedor, lástima que ellos no te pueden salvar"- Dijo una voz gruesa.
- Esa voz,… Zorkius ¡Dónde estás maldito!- Gritó Axel mientras miraba para todos lados.
- Justo al lado tuyo- Le respondió, haciendo que Axel volteara y lo viera- Te podría decir que lamento interrumpir a los salvadores de tu sueño pero, yo a diferencia de ellos, soy real y tus amiguitos ya no están.
- ¿Te metiste en mi sueño?- Preguntó el joven molesto al ver que había desvanecido la presencia de Atem y Anzu.
- Que pregunta, es obvio que sí ¿A caso no podía visitarte?- Dijo el hombre mientras sonreía.
- No- Lo mira-hora que te veo bien, no pareces la gran cosa, lo que no entiendo es que necesitas de mí ¿Por qué me reviviste?- Dijo el ojiverde, queriendo ya tener respuesta a sus incógnitas.
- Es simple, vos sos la persona que me dará éxito a mi plan- Le respondió Zorkius.
- Nunca te volveré a ayudar, no me podes obligar, Anzu ya liberó de tu control- Dijo Axel.
- ¿Eso es lo que crees? ¿Que como si nada ya estas libre?- Se ríe- Te equivocas, de hecho he venido para preguntarte algo ¿Qué elegís? ¿Servirme o morir?-Le preguntó Zorkius.
- Prefiero morir ante de estar a las órdenes de alguien como vos- Dijo Axel con odio.
- Esa es tu elección, ahora prepárate a morir- Dijo Zorkius mientras se le acercaba y expulsaba de la palma de su mano energía de la oscuridad, la cual envolvió por completo a Axel.
- Cof, cof, cof- Tosía el pelinegro mientras se agarraba el cuello, no podía respirar, sus pulmones le ardían como si tuviese fuego y sentía todo su cuerpo pesado.
- Esta es solo una advertencia- Dijo Zorkius para luego desaparecer y que todo se volviera oscuro.
Axel cae del sillón y se golpea fuerte la cabeza, le dolía todo el cuerpo y tenía dificultad para respirar, por suerte todo había sido un sueño y unos de los malos, mira su alrededor y se da cuenta que en frente de él se encontraba Anzu quien le estaba hablando y él no se había dado cuenta.
- Lo siento Anzu ¿Qué me decías?- Dijo Axel mientras se levantaba con dificultad.
- Ya me parecía que no me prestabas atención, lo que pasa es que… – Lo mira- ¿Te sientes bien Axel?- Se acercó y le puso una mano la frente y la aparto rápidamente- ¡Estas re caliente!- Exclamó preocupada.
- No es nada, estoy bien, yo siempre soy ardiente- Dijo de broma el ojiverde , haciendo que Anzu lo viera con mala cara- Enserio estoy diez puntos, por favor contame que es lo que me ibas a decir.
- Pero… está bien pero después te tomo la temperatura, si es muy alta permanecerás en cama- Dijo Anzu.
- Sí mamá si me decís lo que querías, me quedo en reposo sin patalear- Dijo Axel mientras le sonreía.
- Kaiba ya despertó- Dijo finalmente la joven.
- No sé si esto es bueno o malo, es mejor que vallamos a tu cuarto, hay que hablar con él- Dijo seriamente Axel para luego él y Anzu se apresuraran a ver a Kaiba.
Fin del capítulo veinticinco.
¿Qué les pareció?
No sé como quedo pero bueno, esta vez se me alargo un poquis, solo espero que lo hayan disfrutado.
Les aviso que no sé si voy a poder actualizar como siempre porque esta semana empiezo las clases, igual haré todo lo posible para seguir con mis fincs.
Muchas gracias por el apoyo, ánimos y review a:Rossana's Mind, DanyStormborn01,srto, love stories on my mind (Que bueno que te guste mi historia y suerte con la tuya que también me gusta mucho) y a todos los que leen este finc.
Hasta el próximo capítulo.
Besos y abrazos psicológicos.
Reviews?
