Por fin nuevo capítulo!

Si que me tarde esta vez, por ese motivo lo hice un poquito más largo y espero que les guste n.n

Yugioh y sus personajes no me pertenecen

Marcas del destino

Yugi despertó temprano esa mañana, esperado que al levantarse se pudiera encontrar con el faraón, pero para su desgracia, este no había estado en ninguna parte de la casa. Al parecer Atem no había regresado de la casa de su amiga y no sabía si preocuparse porque había cierta posibilidad de que algo malo le haya pasado o que solo estaba exagerando, además el faraón sabe cuidarse solo. El pequeño tricolor suspiro, no le agradaba no tener noticias de Atem, pero igual estaba la gran posibilidad de que el ojivioleta siguiera en compañía de su amiga. Entonces Yugi miro la hora, eran tan solo las siete de la mañana y era obvio que nadie se levantaría temprano un domingo, seguramente tanto la castaña como Atem no estarían despiertos, solo tenía que esperar un ratito más, tenía muchas cosas que decirle a ambos.

Unas pocas horas después, el pequeño tricolor miraba fijamente el teléfono, mientras trataba de decidirse si llamar a Anzu o no, si le hablaba, podía sacarse las dudas que tenía, por otra parte, también estaba ir directamente a la casa de la ojiazul y de paso ver a Atem pero tampoco quería visitarla sin que ella lo supiera. Entonces Yugi agarro el teléfono, dispuesto a llamar a su amiga pero en ese momento el aparato sonó, causando que el tricolor se sorprendiera y casi lo tirara, con un poco de malabarismo, logro que no se le cayera al suelo y luego se apresuró a contestar la llamada.

En casa de Anzu, específicamente en el patio

Axel y Atem seguían teniendo un combate entre ellos, ambos jóvenes tenían unas habilidades sorprendentes, sin embargo, el pelinegro parecía siempre jugar y no tomar la pelea en serio, a diferencia de su oponente. El faraón trataba de aprender todos los movimientos del ojiverde pero le era imposible ya que Axel siempre lograba sorprenderlo y cambia a cada rato de táctica, se notaba que a aquel chico le era sencillo usar como se le plazca la espada y esta a su vez parecía una extensión de su cuerpo. Por mala suerte para el tricolor, él recién estaba empezando a entender la suya. Por otra parte, el pelinegro parecía animado, hasta divertido, ante ese enfrentamiento, el chico notaba como se esforzaba Atem pero este aún seguía siendo muy torpe y sus movimientos eran lentos e improvisados, por ese motivo, el ojiverde dejaba que en algunas ocasiones, el tricolor tuviera la ventaja, aunque no se la iba a dejar tan fácil.

Por otra parte, Anzu se estaba muriendo de aburrimiento, había leído algunos pergaminos y ya se había cansado, a parte no le agradaba que los dos jóvenes que se hallaban peleando y no le prestaban atención ya que están muy metidos en su propio mundo. Entonces deja los pergaminos a un lado para luego observar con curiosidad el brazalete Eik, el cual era de un color plateado y que daba pequeños destellos azulados cuando le reflejaba la luz. De cierto modo, aquel objeto la atraída y le resultaba conocido, capas también le hubiese pertenecido en el pasado, pero por ahora no lo sabía, era cuestión de tiempo hasta que Axel le enseñara o al menos la ayudara a recordar.

Luego Anzu desvía su mirada para ver a Atem y a Axel, esos dos chicos, de verdad se comportaban infantilmente cuando estaban juntos, admitía que al verlos les hacía recordar a unos niños jugando a ser espadachines con unas espadas de madera, aunque los pequeños destellos de los metales que chocaban a cada ataque de ambos realizaban y lo cerca que estaban de hacerse daño con esas armas, desvanecía esa imagen infantil que ella veía en ellos dos.

En ese momento suena el teléfono, entonces Anzu hecha una última mirada a Axel y a Atem quienes no habían escuchado al aparato, para luego dirigirse a la sala para poder contestar la llamada. Sin embargo no se dio cuenta que el pelinegro observó cada movimiento que la chica había hecho.

Entonces Anzu entra a la sala de su casa y contesta el ruidoso aparato, para luego escuchar una voz familiar del otro lado de la línea.

- Hola Anzu.

- Hola Yugi- Dijo ella contenta por escuchar a su amigo.

- ¿Atem sigue con vos?- Pregunto el tricolor.

- Sí, ahora está entrenando con Axel- Le dijo ella para luego ambos escucharan los gritos de un enojado faraón y las burlas del otro muchacho.

Lo que se escuchaba desde el patio y lo que estaba pasando allí

- ¡Te dije que te concentraras faraón! Primero piensa las cosas antes de actuar- Se quejó Axel.

- Cállate Axel, ya lo estoy haciendo- Le dijo molesto Atem.

- No estás haciendo un buen trabajo, esfuérzate más, así cualquiera te puede tumbar y sacarte la espada- Dijo el pelinegro.

- No seas ridículo…- No termino la oración ya que en un solo movimiento Axel lo tira al suelo.

- No es justo- Se quejó Atem para luego esquivar el ataque de Axel y luego pararse.

- Sigue cometiendo el mismo error- Dijo molesto el ojiverde- Una y otra vez- Exclamó.

Entonces se escuchaba una y otra vez como Atem era tirado al suelo y que este se quejaba mientras Axel se reía fuertemente del faraón.

Volviendo con Anzu

- Creo que le estaba poniendo mucho entusiasmo- Dijo la ojiazul para luego reírse un poco.

-Por lo que escucho, demasiado- Dijo Yugi para luego reír también.

- No creo que en este momento puedas hablar con Atem- Dijo Anzu mientras veía por la ventana que daba al patio, donde se podía ver claramente a los dos chicos- Si quieres veni a mi casa más tarde.

- Eso sería genial, después de todo tengo que hablar con él y con Kaiba—Dijo un poco serio Yugi.

- ¿Con Kaiba? ¿Por qué?- Pregunto extrañada Anzu.

- Es algo sobre su compañía y también sobre Mokuba- Le respondió el tricolor.

- ¿Algo malo le paso?- Preguntó preocupada.

- Pues sí, veras, ayer traté de comunicarme con él, ya que lo veía muy preocupado por Kaiba y me sorprendió que me contestara Rolan y que me dijera que Mokuba se encuentra en el hospital y que quería saber si Kaiba estaba bien y si era así, si él podría visitar a su hermano- Dijo tristemente el tricolor.

- Pobre Mokuba ¿Pero qué le paso? Si Kaiba se entera…- Dijo la ojiazul muy preocupada.

- Lo sé pero es su hermano y lo debe saber Anzu- La interrumpió Yugi- A parte hoy me llamaron por lo mismo, al parecer Mokuba está muy preocupado por Kaiba.

- Bueno, yo no abriré la boca y esperare que me cuentes todos los detalles después- Dijo Anzu.

- Sí, por cierto, creo que sería bueno que nos reunamos todos- Sugirió Yugi.

- Está bien, igual Joey y Tristán se molestarían si los excluimos- Dijo Anzu entendiéndolo- Entonces avisa a los chicos y nos vemos a la tarde, tipo cinco.

- Genial, ahora los llamo- Dijo Yugi para luego despedirse y terminar la llamada.

En la corporación Kaiba

Un hombre de un semblante de maldad, caminaba por un edificio vacío, el cual parecía haberse deteriorado, el ambiente era muy pesado, el aire no corría y uno se podía asfixiar fácilmente allí, también el hedor de putrefacción estaba muy presente ya que el lugar estaba lleno de cadáveres que despedían ese aroma nauseabundo. Zorkius siguió avanzando como si nada, se lo veía serio pero a la vez, una diminuta y desagradable sonrisa le cubría el rostro, este siguió avanzando hasta que se encontró con una joven que miraba fijamente por unas de las tantas ventanas del edificio, la chica parecía perdida en sus pensamientos.

-Por fin te encuentro Kisara- Dijo Zorkius mientras se acercaba a la chica, quien ni siquiera parecía haberse dado cuenta de la presencia del hombre.

Zorkius la observo detenidamente para luego avanzar, hasta estar al lado de ella, con intención de ver lo que la joven miraba con tanta atención.

- ¿Por qué me desobedeciste?- Pregunto él con una inquietante calma mientras la miraba de reojo.

- Hice lo que me dijiste, elimine a las molestias- Le respondió Kisara, todavía con la mirada pérdida en la parte de la ciudad donde ella había atacado a una gran cantidad de personas inocentes y de paso había destrozado algunos edificios.

- Ambos sabemos que eso no es cierto- Dijo Zorkius para luego mirarla fijamente.

- No sé de qué me hablas- Dijo la joven, evadiendo la insistencia del hombre.

- Si seguimos así, esta conversación no va a llegar a nada- Dijo molesto Zorkius, para después levantar su mano y pegarle fuertemente a la joven, quien evidentemente no se esperaba esa reacción de parte de él. Kisara cayó al suelo por la potencia del golpe, sin embargo no se quejó ante tal agresión y solamente se dispuso a levantar su mirada y ver con una expresión vacía a su atacante.

- Solo eh hecho lo que me ordenaste- Dijo ella para luego limpiarse con la mano el hilito de sangre que le salía por la boca.

- Me sigue sorprendiendo como puede llegar a ser un cuerpo con solo el poder de su alma, nunca me hubiese imaginado que pudieras tener conciencia y sentimientos. Definitivamente eres un nuevo ser- Se acerca velozmente hacia ella para luego levantarla bruscamente del suelo- Dame una explicación niña, si es que no quieres terminar como los cadáveres putrefactos que se hallan esparcido en este lugar- Le amenazó, escupiendo venenosamente cada palabra. Ante esto Kisara se suelta del doloroso agarre del hombre y retrocede unos pocos pasos.

-Eso ni yo lo sé- Respondió sinceramente la joven mientras bajaba la mirada.

Flash back

El imponente dragón oscuro se desplazaba libremente por el cielo de la ciudad, debajo de él contemplo varias personas que rodeaban el edificio, desde esa altura solo le pareció seres insignificantes, los cuales no deberían seguir viviendo en el mundo. Entonces, la poderosa criatura descendió en picada, con las fauces abiertas, expulsó un rayo de energía oscura, la cual destruyo todo a su paso, los gritos de dolor y temor proveniente de esa gente, era música para sus oídos, eso era lo que lo alimentaba y le daban fuerzas. Entonces volvió a elevarse para tomar impulso y acabar con los pocos sobrevivientes, la emoción invadió al oscuro dragón, al seguir sintiendo como golpeaba el viento en su cara y escuchaba el sonido de sus alas al volar, mezclándose con el griterío de todos los que se hallaban debajo de él.

Después de dar vueltas en círculos, para aumentar el miedo de sus víctimas, la criatura se lanzó, dispuesto a dar el último ataque, así logró acabar fácilmente con los pocos sobrevivientes, los cuales se perdieron entre las llamas de la oscuridad que el dragón expulsó de su boca. Una vez satisfecho, observa su alrededor, admirando la masacre que acababa de cometer, pero el suave sonido de un corazón latente lo distrae, entonces busca donde podría haber algún sobreviviente.

La formidable criatura se desplaza ágilmente por el lugar, mientras agudizaba sus sentidos, no tardo mucho tiempo en encontrar de dónde provenía dicho sonido. Entre unos escombros, se encontraba un niño en malas condiciones, su cuerpo estaba muy lastimado, cubierto de cortaduras profundas y estaba atrapado entre lo que antes era parte de un edificio. Entonces, el dragón oscuro se acerca al chico, quien lo mira pero sin señal de que le temía y en ese momento, algo hizo detener a la criatura que ya había abierto su boca para acabar con la vida del niño.

- ¿Por qué mataste a todos?- Pregunto el niño mientras lo miraba fijamente.

Al escucharlo, algo se despertó dentro del dragón oscuro, de él surgió una parte que había perdido, su parte humana. A través de la criatura, Kisara lo observaba detenidamente, ese niño le hacía familiar, había algo en él que se le así imposible de hacerle daño, al menos más de lo que ya había hecho. El dragón confundido retrocedió, algo no andaba bien para que surgiera la compasión de él.

-Te pareces al dragón blanco de ojos azules, aunque sos diferente, es como si aun así conservaras algo de lo que antes eras…- Lo observa- ¿Qué te pasó para que estés así?- Le pregunto para luego, de su boca saliera un quejido de dolor-Es ridículo, mataste a todos y yo te sigo admirando al igual que siempre hizo mi hermano.

Y ahí lo comprendió, ese niño se parecía al joven que anteriormente había atacado, quien por más que le ordenaran, no pudo acabar con su vida. La imagen del antiguo sacerdote, el portador del cetro de milenio, apareció en su mente, entonces, con un gruñido que hubiese parecido de dolor, el dragón retrocedió mientras sacudía su cabeza.

- ¡Espera!- Estira su mano hacia el dragón- ¡No te vayas!- Le pide, al ver que la criatura se aleja y de un impulso, remonta vuelo, desapareciendo en el cielo de la ciudad.

Fin del flash back

- ¿No lo sabes?- Pregunto Zorkius, sin comprender a la joven.

-… No lo sé- "no miento, fue algo tan… inexplicable, como por un momento me volviera a unir con mi otra mitad"- Pensó Kisara.

En el patio

Atem esquivo a último momento el ataque de Axel, esto causo que casi perdiera el equilibrio y luego entre maldiciones se apresuró a contratacar al ojiverde, el cual lo esquivo con facilidad. El faraón miro al joven entre molesto y sorprendido, no podía ser que no pudiera llegar a la altura del pelinegro quien parecía que no le daba importancia al enfrentamiento, además este estaba como distante.

- Deja de mirarme así faraón, me hace sentir raro- Dijo incómodo Axel mientras jugaba con la empuñadura de su espada y la hacía girar varias veces.

- ¿Mirar cómo? Solo es que no puedo creer que no te tomes nada en serio- Le respondió Atem, un tanto molesto.

- Sino no sería divertido- Le sonrió brevemente- Vamos faraoncito, me estas aburriendo- Dijo Axel para luego bostezar y volver a atacarlo.

- Ya cállate- Dijo de verdad molesto, el tricolor mientras esquivaba la espada del ojiverde.

- Te dije como debías usar tu espada y no lo estás haciendo bien- Le dijo Axel para luego sacarle la lengua.

- Lo intento ¿Sí?- Le dijo Atem mientras lo fulminaba con la mirada.

- No se nota y ya me aburrí- Dijo el pelinegro mientras daba media vuelta y se dirigía hacia la casa- Prefiero leer esos pergaminos y explicárselo a Anzu, por lo menos no me dan tanto sueño como vos.

- Axel, sos un…- Dijo el faraón entre dientes- ¡Pelea enserio entonces!- Le gritó, haciendo que el chico parara de caminar. Ante esto el ojiverde sonrió de costado, al parecer eso era lo que el chico quería, que Atem se esforzara al máximo para superarlo.

- Está bien…si eso deseas faraón, pues lo cumpliré- Dijo Axel mientras que en ese mismo momento ingresaba al patio Anzu, la cual miro al chico y se sorprendió como este cambiaba su expresión a una seria y un tanto siniestra. Eso le produjo a la ojiazul, escalofríos al sentir como el aura del pelinegro se trasformaba por completo a una más oscura, como si el impulso al luchar enserio hubiese despertado una parte de él que ella antes no había visto, como que gracias a eso la oscuridad incrementara en él, como si el chico se aprovechara de esta y dejara que lo invadiera por completo.

Atem abrió bien grande los ojos al ver que Axel había aparecido en frente de él, a una velocidad impresionante y que el ojiverde de un segundo a otro levanto su espada y lo atacó. El tricolor trato de esquivarlo pero Axel igual logro herirlo en el hombro, lo cual le hizo retroceder mientras miraba como la sangre brotaba de su herida. Entonces el pelinegro aprovecho la distracción del faraón para darle con la empuñadura de su espada, en el estómago del chico, dejándolo sin aire.

- Creo que me pase un poco ¿No faraón? Si quisiera pelear enserio te mataría-Dijo Axel seriamente- Así que es mejor que te pongas a practicar de verdad- Se acerca a Atem el cual se había arrodillado mientras se sostenía el estómago, entonces el ojiverde se agacha a la altura del faraón- Y es mejor que lo hagas sino no podrás ayudar en nada a Anzu, no lograras protegerla de Zorkius- Le dijo en voz baja, para que él solo lo escuchara- "De Zorkius y de mí, no sé cuánto tiempo pueda contener esta oscuridad dentro de mí, soy como una bomba de tiempo, cuando menos lo esperen, detonare y destruiré todo a mí paso, siguiendo ciegamente las órdenes del ser que tanto detesto "- Pensó amargamente Axel para luego levantarse y suspirar, le daba vueltas todo y le dolía mucho la cabeza, sin mencionar que sentía como si algo lo asfixiara y aplastara su pecho.

- E- entonces, s-sigamos entrenando- Dijo Atem mientras lo miraba fijamente y se esforzaba por levantarse, él no se rendiría tan fácilmente, aunque Axel fuera difícil de entender y a veces se comportaba como un completo idiota, siempre demostraba una fortaleza y experiencia en combate increíble, tomando en cuenta su conducta tan infantil, era la persona más extraña y enigmática que el faraón haya conocido. Pero en algo ese chico tenía razón, debía seguir entrenando, superarse a sí mismo para estar a la altura de la batalla contra Zorkius.

- Paren ustedes dos- Dijo Anzu mientras se interponía entre ambos jóvenes- Ya se están pasando de la raya, pensé que solo iban a entrenar, no a tratar de matarse entre ustedes- Miro preocupadamente al faraón, este se veía muy cansado y tenía su brazo derecho sangrando. Luego observo al pelinegro, el cual parecía serio mientras observaba su espada, la cual estaba manchada con la sangre de Atem y que esta se deslizaba hasta caer en la mano de Axel.

- No te interpongas Anzu, es necesario que luchemos así, vos no lo podrás notar pero, cada vez que el faraón pelea conmigo, este se fortalece. Antes ni siquiera podía defenderse bien y ahora casi lo logra- Dijo Axel mientras miraba fríamente a Anzu. Ante esto, la ojiazul sintió una corriente eléctrica que la hizo estremecer, nunca se hubiese imaginado que aquel chico la mirara de esa forma.

- A-al menos déjame curar a Atem- Le dijo ella mientras desviaba su mirada y se apresuraba para estar al lado del tricolor- Solo tengo que usar mi poder para que la herida cicatrice y desaparezca.

En ese momento Axel se acerca a ella y la toma del brazo, la joven se sorprendió ante aquel acto, enseguida volteó a ver al ojiverde quien no la miraba ya que solo se disponía a observar el hombro de la chica.

- Antes que hagas una tontería y pierdas el control de tus poderes- Le muestra el brazalete de Eik, para luego colocárselo en su muñeca derecha. Al hacer esto, la cicatriz dragón de la joven brillo intensamente por un momento- Esto te ayudara a controlarte- Dijo Axel para luego soltarla y darse vuelta para dirigirse hacia donde antes Anzu estaba sentada, al parecer quería verificar algo entre los pergaminos.

La ojiazul lo siguió con la mirada, para luego ver el brazalete que se hallaba en su brazo, de verdad le confundía el comportamiento del pelinegro y más al sentir que no era la primera vez que el chico le colocaba ese objeto, capas tenía razón antes, seguro ese brazalete le pertenecía y sospechaba que se lo había regalado Axel, en el distante pasado que no lograba recordar.

- Anzu, mejor no te preocupes y déjame seguir entrenando con Axel- Dijo Atem, haciendo que Anzu dejara a un lado sus pensamientos y se enfocara en él.

- Definitivamente no- Lo miro preocupada- Primero te curo y después haz lo que quieras- Le agarra cuidadosamente del brazo y lo rodea entre sus manos- Solo espera unos segundos, ya te voy a curar- Dijo mientras se concentraba y de sus palmas surgía una cálida y pura luz, la cual cura al faraón en un segundo a otro.

- Gracias Anzu, de verdad funciona ese brazalete, al parecer no tuviste ningún problema- Dijo Atem mientras le sonreía y luego admiraba cómo le había quedado el brazo, el cual ya no tenía rastros de alguna herida y que sentía como sus energías volvían.

- Sí, pero aun así, me agota un poco la sanación- Se toca la frente, por mala suerte le empezaba a doler la cabeza- Solo prométeme que vas a tener más cuidado- Dijo Anzu quien lo miraba con ternura mientras le acariciaba la mejilla al faraón, quien no tardo en sonrojarse para luego agarrarla por la cintura y besarla suavemente.

En casa de Yugi

El pequeño tricolor se disponía a llamar a sus amigos, solo esperaba que estos estuvieran en sus casas, entonces marco primero el número de Joey, si él no estaba en su hogar, tenía que llamarlo por el celular. Por suerte no fue necesario, ya que su amigo atendió enseguida.

- ¿Hola?- Pregunto Joey.

- Hola Joey, soy Yugi

- Hola viejo- Saludó él, quien se lo escuchaba contento.

- Que bueno que te encuentro ¿Tenes algo que hacer esta tarde?- Le preguntó Yugi.

- ¿A qué hora?- Pregunto algo nervioso Joey, lo cual extraño al tricolor.

- Como a las cinco, acaso…. ¿Tenes algo importante que hacer hoy?- Le preguntó.

- ¿Qué?... n-no Yugi…, bueno, sí…, tal vez…, quizás…- Respondió nerviosamente Joey.

-Ya entendí, seguramente vas a salir con Mai otra vez- Dijo Yugi entre risas.

- ¡Claro que no! ¿Qué te hace pensar eso?- Dijo el rubio, avergonzado.

- Mmm…, no te creo- Dijo el tricolor, para luego escuchar un suspiro exagerado, de parte de su amigo.

- Sí, voy a salir con Mai- Dijo al fin Joey.

- Era obvio, siempre te comportas igual cuando se trata de ella- Dijo comprensivo.

- ¿Enserio?- Preguntó Joey mientras agradecía que su amigo no lo pudiera ver en esos momentos, ya que juraría estar completamente rojo.

- Sí, igual no creo que nos tome tanto tiempo, lo que quiero que hagamos, veras, nos reuniremos en la casa de Anzu- Dijo Yugi, tratando de convencer de que Joey asistiera a la reunión.

- Genial, me apunto, pero debo estar en la casa de Mai a las ocho en punto.

- Pero si tenes un montón de tiempo- Exclamó el tricolor.

- Supongo pero igual voy a ir antes, no quiero que ella me regañe- Dijo Joey, recordando lo exigente que era Mai.

- Suerte con eso-Dijo Yugi, entendiendo perfectamente a su amigo, después de todo la ojivioleta tenía un carácter fuerte.

- Entonces nos vemos viejo y suerte con encontrar a Tristán- Dijo Joey, dispuesto a terminar con la llamada.

- ¿Por qué lo decís?- Pregunto Yugi, sin comprender.

- Es que anda medio desaparecido y no es el único, hace rato que no veo a mi hermana- Dijo Joey enfadado- Por el bien de Tristán, espero que no esté con Serenity.

- Seguro que no es nada, aparte de seguro Serenity tenía que hacer algo en la ciudad- Dijo el tricolor mientras se imaginaba que el castaño había encontrado alguna forma de estar con la hermanita de Joey.

- Por su bien, es mejor que sea así- Dijo entre dientes para luego despedirse de su amigo y terminar la llamada.

- Bueno… ahora falta Tristán- Dijo Yugi para luego marcar el número del castaño y esperar pacientemente que este contestara.

En casa de Anzu, específicamente en el patio

La castaña se separó lentamente de Atem, para luego sonreírle tímidamente y mirarlo fijamente, con ojos brillosos de alegría, ella aún no se acostumbraba a estar con el faraón ya que todavía parecía un hermoso sueño. Ambos jóvenes se habían quedado perdidos en sí mismos, observándose mutuamente, como si quisieran no perderse ningún detalle del otro, ellos no se dieron cuenta de cuento tiempo estuvieron así, hasta que Axel les llamo la atención.

- Lamento interrumpirlos en tan lindo momento, pero todavía hay cosas que hacer- Dijo Axel quien estaba con los brazos cruzados y los miraba seriamente.

- Comprendo...- Mira de reojo a Anzu- Me parece que sería mejor que le enseñaras a Anzu como defenderse con la espada, prefiero que o que sea aprenda lo básico para que se pueda defender en una batalla de ese tipo- Le pidió Atem, también serio.

- Perfecto, así será- Le respondió Axel mientras sonreía de costado- Mientras tanto faraoncito, tomate un descanso y de paso busca en mi mochila los pergaminos que contiene información de tu espada.

- ¿Enserio hay también escritos sobre esa espada? Estoy llegando a pensar que todo está escrito en los viejos papeles que trajiste del templo antiguo. A parte pensaba que ya habías sacado todo lo que trajiste de dicho lugar- Dijo Atem mientras miraba al pelinegro, un poco extrañado.

- Todavía tengo más cosas y sí ahí escritos de todo- Admitió el pelinegro- Veras, el templo antiguo, antes era un lugar donde se hallaba cualquier clase de información, allí todos dejaban sus conocimientos escritos, también se lo llama "Biblioteca dimensional" ya que es muy difícil de encontrar, muy pocos la ven y está siempre desplazándose de un lugar a otro, nunca la vas a encontrar donde se supone que este. Eso explica cómo un lugar así se encuentra en Domino, igual es muy probable que ya no esté más aquí. Después de todo, Zorkius ya no necesita ese lugar y él era quien lo mantenía en esta ciudad.

- Bueno, entonces voy a buscar eso y ya vengo- Miró a Anzu- No hagas ninguna tontería Axel- Le dijo al pelinegro el cual solo le sacó la lengua, ante esto Atem lo fulmina con la mirada, para después entrar a la casa, dejando solos a la ojiazul y al otro chico.

- Bueno, comencemos- Dijo Axel mientras se acercaba a Anzu y le extendía la espada para que ella la tomara, ante esto, la chica lo mira con inseguridad.

- Pero si me das tu espada ¿Vos con qué vas a practicar conmigo?- Pregunto ella mientras miraba fijamente a Axel.

- No hay más espadas, igual primero tendrás que saber por lo menos cómo ponerte en guardia y manejar bien la espada, lo cual es lo principal para que puedas defenderte - Dijo Axel mientras levantaba su espada- Mírame y luego trata de imitarme.

Anzu asintió para luego escuchar atentamente al pelinegro, sin embargo, no logro prestarle atención por más que quiso, solo se fijaba en la expresión que mostraba todo el tiempo el chico. Axel parecía empeñado a enseñarle todo, le parecía extraño verlo tan serio, además estaba siendo un poco frío con ella, no la miraba directamente y cuando sí, su rostro no mostraba ninguna expresión, como si el ojiverde estuviera perdido en sí mismo, en la oscuridad de su interior. Esto le era imposible de no notar para Anzu y ver eso en Axel, le ocasionaba una profunda tristeza.

- …Axel…- Lo llamó, pero sin obtener ninguna respuesta de este- Axel, yo… te quería preguntar si…- Hizo una breve pausa para ver si le prestaba atención pero el chico seguía hablando de equilibrio de la espada – Axel quería saber si vos… - No pudo terminar la oración ya que este la interrumpe.

- Bueno Anzu- Se acerca a ella- Es tu turno, primero toma la espada y trata que no se te caiga, aunque parezca liviana y fácil de manipular no lo es- Le dijo Axel mientras le daba la espada.

- Bueno… yo…- Agarra la espada y se sorprende de que de verdad esta era muy pesada y apenas la podía sostener con sus dos manos- ¿Podemos hacer esto después? Quería que nos concentremos en recordar el pasado- Dijo Anzu mientras trataba que la afilada arma no se resbalara de sus manos.

- Anzu- Al escucharlo ella se alegra, capas el chico al oír lo que dijo, dejarían lo que estaban haciendo y al fin se podría sacar las dudas del pasado y de paso hacer que Axel se dirigiera a ella como siempre. Sin embargo se decepcionó al instante- Levanta bien la espada y ponte en guardia, así podré ver que te tengo que corregir- Le dijo Axel, haciendo que Anzu estufara.

- ¿Así está bien?- Pregunto ella mientras se ponía en la posición dicha pero igual sentía que se iba a caer con espada y todo.

- No, mal- Se acerca más a ella y agarra la espada con su mano, como la tomo por la parte del filo, este corto la mano del pelinegro, sin embargo este no se inmutó y levanto la espada hasta la altura de su pecho- En esta altura tenes que mantener la espada.

- E-entendido…- Dijo Anzu, mientras temblaba un poco al ver como la espada se manchaba de la sangre del ojiverde y para colmo, este no la retiraba de allí y cada vez sangraba más- A- Axel soltá la espada… por favor- Le susurró ella.

- Quédate así- le ordeno, para luego alejarse un poco de ella y después mirar su mano herida, sin detener la sangre que brotaba de ella.

-Axel…- Lo mira fijamente- ¿Me podrías escuchar?- Dijo Anzu pero el joven la ignoraba olímpicamente- Es mejor que te pongas una venda o algo, no me gusta ver que estas lastimado o permíteme curarte- Le dijo ella, aun así, el joven no la escuchaba y cuando este desvió su mirada hacia ella, a la ojiazul no le gustó nada que la mirara así.

- Te dije que sostuvieras bien la espada Anzu y que te pusieras en guardia- La mira molesto- ¿Qué se supone que es esa posición?- Dijo mientras la señalaba- Así cualquiera te puede atacar y dañar fácilmente.

- ¿Qué?... ah- Se mira a sí misma y trata a ponerse en la posición correcta, pero al hacerlo siente la espada muy pesada e incómoda.

- Sos un desastre- Dijo Axel para luego estufar y acercarse a la castaña y ayudarla.

Anzu estaba concentrada en no perder el equilibrio y que tampoco se le cayera la espada, se encontraba tan entretenida que no se dio cuenta que Axel estaba al lado suyo. En ese momento sintió una cálida mano sobre su hombro, lo cual le dio unos escalofríos ante ese contacto y luego cuanto se volteó, logró ver al ojiverde, el cual se encontraba atrás de ella. El chico estaba muy cerca de la castaña, tanto que sentía la respiración de él calentándole la mejilla y las manos de este que en ese momento estaba sobre las suyas. Anzu se sonrojo ante la cercanía del chico, sintió también algo tibio que descendía de su mano, seguramente era la sangre de la herida de Axel y esto le causo un escalofrío, sin embargo le invadió una sensación extraña de… ¿Pánico? ¿O capas era de inseguridad? Fuera cual fuera lo que sentía y lo que le era difícil identificar a parte de esas sensaciones, lo que tuvo claro era que tenía el impulso de alejarse lo antes posible del pelinegro, pero sabía muy bien que si hacia eso, el joven se ofendería.

- Así es come debes sostener la espada cuando estas en guardia- Dijo Axel como si nada, siendo indescifrable lo que el chico pensara en ese momento- Tenes que prestar más atención Anzu- Agregó él para luego mirarla fijamente a los ojos.

Anzu miro por un momento al pelinegro, para luego mirar para otro lado, no quería ver a Axel a los ojos nuevamente, ya que siempre estos reflejaban dolor, desesperanza y una profunda tristeza, la cual enseguida le hacía pensar que por su culpa él reflejaba esos sentimientos. Recordó que cuando le había dicho que es bueno recordar el pasado, así uno no comete de nuevo los mismos errores y que Axel le digiera que lo que hizo por ella nunca sería un error, la hacía ponerse peor. Con ese razonamiento, la castaña dedujo que ella era la cusa del sufrimiento del chico, aunque no recordara lo que había sucedido en el pasado, eso lo tenía claro.

- ¿Me escuchaste Anzu?-Pregunto Axel, haciendo que a la joven saliera de sus pensamientos.

- ¿Eh?... ¿Qué decías?-Preguntó la castaña, quien no había escuchado ni una palabra del joven.

- Te pregunte si habías entendido- Dijo él en una intranquila calma.

- S-sí… ya entendí…- Lo miro de reojo- Axel….- Dijo Anzu, aunque no sabía muy bien cómo empezar una conversación con aquel chico.

- ¿Qué?- Le preguntó este, sin soltarla.

- ¿Estás enojado conmigo?- Pregunto ella rápidamente, mientras esperaba ansiosa una respuesta.

- ¿De qué estás hablando Anzu? No estoy enojado- Dijo Axel mientras la miraba extrañado.

- Entonces porque me estas tratando tan fríamente- Dijo Anzu, todavía sin mirarlo.

-No te estoy tratando fríamente- Dijo el pelinegro.

- Sí que lo haces, desde que hablamos la última vez, me has tratado así y evitas mi mirada, parece como si no quisieras saber nada de mí- Dijo la ojiazul con tristeza.

- No estoy enojado y no es cierto lo que decís- Dijo Axel mientras se alejaba un poco de ella, pero aun así no la soltó- "Increíble que aunque no te acuerdes nada de mí, aun así me descifres, sin embargo no estoy enojado… solo me afecta que me recalquen las cosas y más cuando están me hieren"- Pensó el ojiverde.

- Sí lo estas, el tono de tu voz me lo dice- Siguió diciendo la chica.

- Mi voz siempre fue así, solo que no lo recordas…- Le respondió Axel en voz baja.

- Entonces es eso, estas molesto porque no recuerdo el pasado, porque no te recuerdo...

- Basta Anzu- Axel apretó más el agarre de la mano que sostenía las de la ojiazul-Deja de decir eso.

-Es eso y no lo podes negar, si es así, enséñame- Lo miro fijamente, encontrándose con ese mar verde, tan profundo y distante, en el cual se mezclaba todas las emociones del chico- Enséñame a recuperar los recuerdos perdidos, enséñame a recordarte- Dijo Anzu mientras esperaba impacientemente la respuesta de Axel.

El joven ojiverde la miro sorprendido, nunca había visto que Anzu estuviera determinada a recordarlo, él solo pensaba que ya no le daba importancia, pensaba que él no era importante para la castaña, pensaba que se había olvidado completamente de él aunque estuviera con ella, pensaba que se había quedado solo como siempre le pasaba, pensaba que se iba a quedar en la oscuridad, sufriendo como le había ocurrido tantos años, pero ahora ella estaba allí, mirándolo y pidiéndole que la ayudara a recordar, salvándolo y brindándole esa luz para que no callera devuelta en la agonía del olvido, ayudándolo como siempre hizo.

Antes que el pelinegro pudiera responderle a la ojiazul, en ese momento entra Atem, el cual por fin había podido encontrar lo que necesitaba y llevaba consigo una cantidad considerable de pergaminos, se lo veía un poco pensativo. Entonces cuando el faraón ve la escena en frente de él, enseguida le invade lo celos porque Axel estaba súper cerca de Anzu y que ella lo miraba fijamente y otras cosas más que no quiso ni fijarse, ya que en ese momento avanzo rápidamente hacia ambos jóvenes y alejo a la ojiazul del pelinegro , para luego acercarla a él .

-¿Qué te pasa faraón?- Pregunto molesto Axel.

- ¿Se puede saber que le estabas haciendo a Anzu?

- Solo le estaba enseñando a cómo debe sujetar la espada y como…

- No era necesario que estuvieras tan cerca de ella y menos tocarla- Dijo molesto Atem, mientras Anzu estaba entre sus brazos.

- Otra vez con tus celos faraoncito, sos un celoso, la persona más celosa que he conocido. De verdad seguís creyendo que te voy a quitar a Anzu- Dijo burlonamente Axel.

- Ya cállate- Dijo completamente rojo, aunque era difícil saber si era por el enojo o por la vergüenza.

- Estas como tomate faraoncito- Dijo Axel mientras sonreía, para luego reírse fuertemente.

- No es cierto- Le dijo mientras lo fulminaba con la mirada y el pelinegro hacia lo mismo.

-"¿Por qué siempre debo de estar en el medio de sus peleas?"- Se preguntó Anzu mientras veía a ambos jóvenes.

Fin del capítulo veintisiete

¿Qué les pareció?

Espero actualizar pronto, estuve un poco desaparecida porque le tengo que dedicar mucho tiempo a la escuela (en especial a matemática, los números no son lo mio y me va mal en esa materia)

Gracias por el apoyo, paciencia y reviews a :Rossana's Mind, DanyStormborn01, srto, love stories on my mind, Hadley Doleto (que bueno que te guste mi finc y sí era toda una novata antes, por suerte he mejorada, igual algun error siempre tengo XD) y a todos los que se toman su tiempo para leer este finc.

Hasta el próximo capítulo!

Besos y abrazos psicológicos n.n

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