Hola a todos, les traigo un nuevo capítulo n.n

Espero que les guste.

Yugioh y sus personajes no me pertenecen

Marcas del destino

Atem sale de la habitación para encontrarse a Anzu ya arreglada para asistir a la escuela. La joven le sonríe al verlo, ante eso el tricolor le devuelve la sonrisa, para que seguido de eso darle un tierno beso en los labios, lo cual hizo que ambos se sonrojaran. La joven se quedó perdida en la mirada del tricolor, todavía se le hacía extraño poder expresar de esa forma los sentimientos que tenía hacía ya tiempo.

- No te lo dije antes, buenos días Atem- Le dijo la ojiazul con una sonrisa radiante.

- Buenos días Anzu- Dijo el faraón mientras la miraba tiernamente.

- Mejor me vuelvo a la cama, no soporto verlos acaramelados- Dijo Axel, quien había salido del cuarto y miraba con una expresión de asco a ambos jóvenes.

- No, es mejor que te prepares para la escuela, todavía parece que tienes la almohada pegada- Lo mira con detenimiento- Estas desaliñado, así que peineta, cámbiate, lávate los dientes, no sé, haz todo para que estés presentable- Dijo Anzu reprochando el aspecto de su amigo.

- Sí mamá- Le contestó sarcásticamente Axel mientras hacía un puchero y luego iba a hacer lo que le dijo la ojiazul.

- Parece un niño chiquito- Dijo Atem mientras miraba como el pelinegro se apresuraba a subir las escaleras para ir al cuarto de los padres de la castaña.

- Ni lo menciones- Dijo Anzu que de pronto se sentía muy cansada.

- ¿Estas bien?- Preguntó Atem preocupado.

- Sí, solo que es muy frustrante, entre lo de Zorkius, el dije de las dimensiones, lo de Axel y la escuela, me siento superada- Dijo la castaña para luego suspirar.

- Si lo piensas la escuela no es para tanto, Zorkius lo vamos a derrotar juntos y Axel…, bueno es Axel, siempre será un problema- Dijo el faraón, tratando de animar a la ojiazul.

- ¿Hemos tenido antes esta conversación? Por alguna razón me parece que no es la primera vez que un problema lleva el nombre de Axel- Dijo Anzu mientras lo miraba fijamente.

- Creo que también en nuestra anterior vida teníamos muchos conflictos con él- Dijo Atem mientras pensaba que por cómo era el pelinegro, no le extrañaría haber ya tenía una conversación similar sobre él.

- Sí y me preocupa ¿Crees que lo podamos ayudar?- Preguntó Anzu bajando su mirada.

- Eso espero, vamos a dar lo mejor y lograremos lo que queremos- Dijo el tricolor con confianza.

- Sí, tengo fe en eso- Mira el reloj colgado en la pared- Pero no tengo mucha en llegar a tiempo a la escuela- Le respondió la castaña, notando que ya se les había hecho tarde.

- Quédate acá, voy a ir a tu pieza para traer tu mochila, ya vengo- Dijo el ojivioleta y ante esto la chica asintió.

Atem se alejó de la ojiazul y en ese momento Axel bajaba las escaleras para acercarse a Anzu. El tricolor y el pelinegro se miraron de reojo por un momento, antes de continuar por su camino. La castaña observo detenidamente al ojiverde, quien había hecho lo que le dijo, pues estaba bien peinado, olía bien, se lo veía más despierto, pero había un pequeño problema con cierta prenda que el chico usaba. Anzu se cruzó de brazos mientras que Axel la miraba sin entender, ya que la joven parecía molesta con él, aunque el chico no tenía ni idea de cuál era la razón de que su amiga lo viera así. La miro por un rato fijamente, para luego suspirar, ya se veía venir un regaño de parte de ella.

- Debes de estar bromeando Axel- Dijo Anzu mientras miraba al pelinegro con reproche.

- ¿Qué?- Preguntó el ojiverde mientras se encogía de hombros- Hice todo lo que me ordenaste ¿Ahora qué pasa?- Le preguntó mientras alzaba una ceja.

- ¿Tienes pensado ir así a la escuela?- Preguntó la castaña mientras señalaba la remera arruinada del pelinegro, la cual estaba manchada- Por lo menos hubieses tomado prestada alguna remera de mi papá.

- No es mi culpa que mi remera favorita…- Hizo una pausa viéndose, para después hacer una mueca- Ahora no tan favorita se arruinara, no sé dónde está la ropa de tu padre y no pienso andar husmeando en el guardarropas de él- Hizo un pequeño puchero- Y si eso es tanto problema…- Sonríe, para luego sacarse la remera- Me quedo así- Le respondió Axel mientras se colgaba en el hombro la estropeada prenda.

- N-no, ahora te traigo algo para que te pongas- Dijo la ojiazul, quien desvió su mirada completamente sonrojada al ver al chico con el pecho descubierto.

- Oh, vamos, ya antes me habías visto así- Dijo Axel divertido ante la vergüenza de su amiga- Antes no se te ponía la cara sonrojada, te ves graciosa- La señaló mientras sonreía.

- N-no es cierto- Dijo la castaña mientras se daba vuelta para dirigirse hacia la habitación de sus progenitores a ver si encontraba alguna remera de su padre que le fuera a Axel.

- Anzu- Lo llamo el pelinegro mientras se acercaba a ella y la agarraba por los hombros, acercándola a él- Te ves graciosamente tierna- Le susurró Axel en el oído de la castaña, quién le dio un escalofríos al sentirlo tan cerca de ella .

- ¿E-es necesario que estés tan cerca?- Pregunto la chica, aún con el rostro colorado- "Demasiado cerca"- Pensó mientras veía al chico a los ojos-"El color, sus ojos son de un verde tan profundo, no me los imagino de otra manera"

- Anzu yo…- Comenzó a decir el joven mientras acercaba su cara a la de Anzu, quién se paralizó al ver lo que el joven tenía planeado hacer. Pero cuando sus bocas estaban a punto de juntarse, en ese momento Axel es golpeado en la cara por un bollo de tela, ante esto el pelinegro soltó a la ojiazul y miró al tricolor.

- Manteen tu distancia- Dijo enojado Atem mientras lo fulminaba con la mirada y tenía sus puños apretados, conteniendo las ganas de darle un puñetazo al ojiverde.

- Celos al ataque- Dijo Axel, quien sonreía de costado- ¿Se supone que esto es…?- Mira lo que le arrojó el faraón- ¿Una remera? ¿Era necesario que la arrugaras toda?- Preguntó mientras miraba fijamente al tricolor.

- ¿Cómo pensabas que te la iba a tirar sino? A parte de esa forma era más fácil- Le respondió Atem mientras se cruzaba de brazos- Ahora aléjate.

- Me pregunto….- Miro de reojo a Anzu y luego al faraón. Seguido a eso sonrió ampliamente y después abrazo a la castaña, quien se tensó al sentir los brazos del chico alrededor de ella.

- Sos un…- Dijo entre diente el faraón, acercándose a ellos.

- ¿Qué? Solo estoy abrazando a mi amiga ¿Algún problema con eso?- Preguntó inocentemente Axel, disfrutando la expresión del faraón.

- "El problema es que no hay nada de distancia entre los dos y que estas sin nada puesto arriba"- Pensó Anzu mientras traba de ignorar que el chico estaba con el pecho descubierto y cómo sentía el calor que provenía de él.

-Axel…- Dijo Atem furioso, parecía que en cualquier momento se tiraría sobre el pelinegro para matarlo y en cualquier momento lo iba a hacer.

- No me gusto ese tonito faraoncito celosito- Se rio brevemente- No debes ponerte así por un simple abrazo, por lo menos si alguien hace algo cómo….- Puso cara de pensativo mientras una sonrisa malévola aparecía en su rostro- Ah, sí, algo como esto- Acerco su cara al de la ojiazul y le dio un beso en la mejilla, pero muy cerca de los labios de ella.

Esa acción que tomo por sorpresa a Anzu y a Atem y ante eso no tardó que el ojivioleta se acercara al otro chico y lo separaba bruscamente de la castaña que se había quedado en shock. Axel rió divertido de la situación, para luego sacarle la lengua al faraón. Por su parte, el tricolor miró de reojo a Anzu, quien al verlo desvió su mirada, el chico estaba enojado, muy enojado y lo que pasó después ya uno se lo puede imaginar.

- Bueno…, yo rajo antes que me maten- Dijo el pelinegro, quién salió corriendo, siendo perseguido por un furioso faraón.

- Precisamente eso haré, date por muerto Axel- Dijo el faraón furioso mientras correría al ojiverde, quien trataba de salvarse de la paliza que iba a merecer por parte del tricolor.

Anzu que se había quedado con la mente confusa, salió rápidamente de ese estado de shock al escuchar los gritos de los chicos y diriguió su mirada hacia la pelea que tenían ambos jóvenes. En ese momento la castaña se enojó ¿Cómo se atrevía Axel a casi besarla? De verdad sería ella quién lo mataría, no el faraón, a la mierda la escuela, ella se vengaría porque Axel se había pasado, abrazarla así, hablarle de esa forma, casi besarla, no eso no se quedaría así. Entonces la ojiazul se acercó hacia donde estaban el tricolor y el pelinegro pegándose entre ellos, parecían las de siempre, pero por alguna razón la sentía diferente. Anzu no sabía la razón, por algún motivo no le agrado la forma de que Axel se enfrentaba a Atem, aunque el ojivioleta le daba pelea y no se quedaba atrás, con el ojiverde era distinto. Atem al ver que el pelinegro se estaba comportando extraño, decidió pegarle más fuerte para dar por terminada la pelea. El pelinegro retrocedió ante el golpe en el pecho que había recibido de parte del tricolor y parecía que se había tranquilizado, sin embargo cuando levanto la mirada, esta decía otra cosa.

Anzu al verlo se quedó helada, los ojos de Axel eran inexpresivos, oscuros, ya no se notaban el color verde que los caracterizaban, eran casi completamente negros y cuando el chico clavo su mirada en ella, un escalofríos la recorrió por completo. Ese de ahí no parecía Axel, nunca lo había visto de esa forma. Entonces el pelinegro dejó de mirarla y ver nuevamente a Atem, para luego avanzar, dispuesto a seguir la pelea entre ellos dos.

-Axel, ya para- Dijo Atem seriamente, mientras bloqueaba al pelinegro.

- ¿A caso ya te cansaste faraoncito? Si yo mal no recuerdo, vos empezaste con la pelea- Le respondió el pelinegro mientras sonreía de costado.

- Eso no es cierto, vos comenzaste todo cuando te pasaste con Anzu- Le dijo el tricolor molesto.

- Que yo sepa ella no se quejó- Dijo Axel y eso fue todo para que el faraón enojado le dé un puñetazo en el rostro.

El pelinegro se tambaleo un poco, de sus labios caían pequeñas gotas de sangre, él se lamió dónde estaba lastimado y luego sonrió. Eso no le agrado a la castaña y mucho menos a Atem, los cuales sintieron con más intensidad la oscuridad del otro chico.

- Lo sabía, por alguna razón cada vez que está en una pelea la oscuridad dentro de él lo domina-Dijo el faraón mientras miraba fijamente los ojos oscuros de Axel.

- Cállate y ven a pelear- Dijo el pelinegro, mientras de un solo movimiento hace aparecer su espada.

- Esto ya no me está gustando- Dijo Anzu, quien no podía dejar de observar el cambio de su amigo- Ya basta- Le suplicó mientras se interponía entre él y Atem.

- Oh vamos Zu, eso solo una pelea- Le respondió Axel, tratando de que la joven saliera de su camino.

- Dije que basta- "¿Por qué? Aunque parece sincero… sus ojos siguen oscuros ¿Por qué Axel?"- Pensó preocupada la castaña.

- Aunque me gusta tenerte cerca, ahora aléjate- Le dijo el pelinegro mientras la miraba fijamente- Después estaré con vos de todas las formas que quieras, pero hace lo que te digo.

- ¿Qué?- "¿De toda las formas que quiera?"- Eres un idiota Axel- Dijo ella completamente roja, mientras le pegaba en la cabeza, haciendo que este se cayera al piso ante el golpe.

- Eso te pasa por hablar de más-Dijo Atem mientras sonreía de costado.

- Anzu, eso dolió ¿Qué te pasa?- Quiso saber Axel mientras la miraba sin entender.

- Lo mismo te pregunto a vos- Dijo ella con enojo.

- Nunca tocarás a Anzu ¿Entendiste?- Dijo seriamente el tricolor.

- Y vos no seas tan posesivo, me está hartando que me traten como un objeto- Dijo Anzu mientras le pegaba en la cabeza a Atem también- De verdad me cansaron los dos.

- Por tu culpa se enojó- Dijo el faraón al ojiverde, al mismo tiempo que se cruzaba de brazos.

- Esta vez fue la culpa de los dos faraoncito- Le respondió Axel.

Unos minutos después…

Axel caminaba deprimido, teniendo un gran chichón en la cabeza, a poca distancia de él estaba Atem, quien lo miraba de reojo enojado, este también tenía un chichón en el mismo lugar que el otro chico. Delante de ambos jóvenes se hallaba Anzu, quien caminaba molesta, ignorando a ambos, quienes suspiraron al mismo tiempo al ver el enojo de la ojiazul.

- Anzu…- La llamó Axel, sin obtener respuesta de la chica- ¿Cuánto tiempo vas a seguir enojada?

- No estoy enojada- Le respondió la castaña cortantemente.

- Claro que lo estás- Dijo el pelinegro mientras hacía un puchero.

- Que no- Le respondió la ojiazul.

- Faraoncito ayúdame- Pidió Axel al tricolor.

- Es mejor que mantengas la boca cerrada- Lo mira de reojo- A parte ¿Qué te pasó hoy?-Le preguntó recordando el extraño comportamiento del ojiverde.

- Ni lo preguntes porque ni yo lo sé-Le respondió mientras desviaba su mirada.

- Me asustaste- Dijo Anzu mientras dejaba de caminar y miraba al pelinegro.

- ¿Yo?- Preguntó Axel incrédulo.

- Sí, por un momento vi al mismo chico que vio Kisara, el que estaba controlado por su oscuridad- Dijo la castaña mientras lo miraba fijamente- Por suerte ahora estas como siempre.

- Yo…- La mira por un momento, para luego desviar su mirada hacia el suelo, sin poder resistir que ella lo viera así. Lo que menos deseaba era que Anzu sintiera miedo de él y sin darse cuenta lo había hecho. Se sentía horrible por eso.

- Axel- Le toca el hombro, sorprendiendo al ojiverde ante ese gesto de apoyo- Todo va a estar bien- Trató de animarlo el tricolor, después de todo no le agradaba la expresión de dolor que tenía el chico.

-Creo que ese golpe en la cabeza te afecto, se me es raro que me des ánimos- Dijo el ojiverde mientras lo miraba extrañado.

- No lo arruines- Le respondió Atem entre dientes.

- Estamos hablando de Axel- Dijo Anzu mientras sonreía al ver el puchero de Axel al escuchar lo que ella dijo.

- ¿Es normal que la escuela este desierta?- Preguntó el faraón mientras miraba su alrededor.

- Es tarde y todos deben de estar en sus aulas, mejor entremos- Dijo Anzu mientras avanzaba hacia la entrada del colegio, siendo seguida por Atem, sin embargo el ojiverde se quedó en el mismo lugar de antes, lo cual la castaña se dio cuenta- Vamos Axel.

- Sí- Dijo Axel, quien se disponía a seguir a su amiga, sin embargo se detuvo de golpe al sentir una presencia familiar, pero al voltearse no vio a nadie y se recordó que todos los alumnos estaban en clase a esa hora- Que raro…

- Apresúrate Axel- Le dijo Anzu mientras se daba vuelta, no entendía la razón de que el chico se había quedado parado en el medio del patio de la escuela.

- Ya voy- Le contestó el ojiverde, pero antes de ir con su amiga hecho un último vistazo a su alrededor- Capas solo son cosas mías- Se dijo, para luego suspirar y caminar al lado de la castaña y del faraón, quien lo miraba de reojo.

"Pronto el tiempo llegará"

- "Otra vez esa voz"- Pensó Axel mientras entraba a la escuela- "Pensé que era la de Zorkius, pero… es diferente, como si hubiese otra voz mezclada con esta, sin embargo es confuso"

Una vez que entraron a su respectiva aula, encontraron a los demás, Joey estaba con la cabeza apoyada en su banco mientras Tristán hablaba con él y Yugi sonreía ampliamente, sin tener intenciones de aportar a la conversación. Anzu se acercó a los chicos, siendo seguida por el faraón, sin embargo Axel mantuvo su distancia, estaba sumido en sus pensamientos que cada vez lo confundían más. Después que el pelinegro escuchara un "¿Qué?" de sorpresa de parte del grupo, despejó su mente, para luego acercarse para saber a qué se debía esa reacción de todos.

- ¿Por qué ese qué?- Preguntó una vez que se encontraba al lado de Anzu, quien miraba boquiabierta a Joey.

- N- no puede ser- Miró incrédulo al rubio- ¿Ya se viene el fin del mundo?-Pregunto Tristán dramáticamente- No por favor, todavía no he besado a la dulce Serenity.

- Ni se te ocurra Tristán- Dijo Joey mientras lo fulminaba con la mirada.

- ¿Creer qué?- Preguntó sin entender el pelinegro.

- Parece ser que Joey…., bueno él beso a Mai- Dijo Anzu, aún sorprendida, pero contenta al mismo tiempo.

- ¡¿Qué?!- Preguntó el ojiverde mientras miraba al rubio, quien se sonrojó.

- B-buen-no, no es para q-que lo digan así- Dijo Joey mientras desviaba su mirada, aún sonrojado.

- ¿Cómo pasó eso?- Preguntó curiosamente Axel- Escuche que estabas en algo con una chica, pero no sé los detalles.

- ¿Quién te contó eso?- Preguntó Joey y en ese mismo momento Tristán silbaba mientras miraba el techo.

- Yo también quiero saber cómo lo hiciste, estamos hablando de Mai- Dijo Anzu, quien tenía curiosidad, conociendo el carácter de la rubia era difícil de creer que hubiese pasado eso entre los dos.

- De hecho ni yo me lo creo- Dijo el rubio, al mismo tiempo que se encogía de hombros y recordaba con vergüenza y contaba lo que había pasado.

Flash back

Joey se dirigía rápidamente hacia su casa, capas no había sido muy buena idea quedarse tiempo demás con su grupo de amigos, pero con todo lo que tenían en mente, se olvidó completamente de la chica de ojos violetas. Entonces, sin querer que Mai se enojara con él por no llegar a tiempo con ella, una vez que llegó a su hogar, aunque sea difícil de creer, el chico se arregló. Sí, se arregló, algo que te hace preguntar si es el mismo Joey Wheleer que uno conoce, él se bañó, se vistió con unos jeans azules, zapatillas deportivas, una camisa con una chaqueta azul y zapatos, hasta se peinó y se perfumó.

- Haber, llaves, celular cargado, billetera, mazo…, creo que no me olvido de nada- Dijo el rubio, antes de salir de su casa- Ah, claro, Serenity- Se acordó de su hermanita y fue a la habitación que le correspondía a ella- Está dormida-La observó por un momento y estufó- Sigue siendo muy chica, la próxima vez que Tristán se le ocurra acercase a ella, lo castro.

Cierra con cuidado la puerta del cuarto de Serenity para no despertarla y se dirige hacia la salida de la casa, sin embargo se detiene al verse en el espejo, de verdad no parecía él. Que Joey recuerde, nunca se había arreglado de esa forma y se sonrojó al darse cuenta de que estaba así porque iba a ver a Mai. Miró el reloj y eran las nueve de la noche ¿Tanto había tardado en arreglarse? La ojivioleta lo esperaba en su casa en media hora.

- Viejo, lo que hago por una chica- Dijo el rubio mientras despeinaba su pelo- Así está mejor- Después de verse una vez más, sale de la casa.

Una vez en la puerta del hogar de Mai, Joey estaba en un dilema, tocar el timbre o enviarle un mensaje a la chica, estaba tan nervioso que se había quedado pensando en eso, de vez de estirar su dedo y tocar el timbre que se encontraba en la pared, al lado de él. Después que se dio cuenta que ya habían pasado diez minutos de la hora acordada, toco el timbre repetidas veces mientras se maldecía por no haberlo hecho antes. Entonces en cuestión de segundo, la puerta se abre, dejando ver a una Mai que lo miraba enojada. La chica vestía una blusa blanca que dejaba ver la remera violeta ajustada que tenía debajo de esta, unos jeans negros y unos tacones que la hacían casi tan alta como Joey, quien la miraba embobado.

- ¿Se puede saber la razón de que estuvieras más de diez minutos petrificado en la entrada?- Preguntó la rubia mientras lo miraba fijamente con reproche.

- Y-yo…- Comenzó a decir nerviosamente el chico.

- Que tierno- Se rió, haciendo que Joey se sonrojara- Hoy estás guapo- Observó ella mientras le sonreía y le giñaba un ojo- Ahora pasa- Dijo Mai, alejándose de la puerta para que pasara.

- S-sí- Dijo Joey mientras entraba a la casa, cerrando la puerta detrás de él y luego seguía a la ojivioleta que lo invitaba a la cocina.

- Preparé algo de comer, pero te advierto que comas con moderación- Dijo Mai mientras le acercaba a Joey un plato de fideos con tuco y queso rallado.

- No sabía que cocinabas Mai- Dijo el rubio claramente sorprendido mientras miraba con ojos brillosos la comida.

- ¿A caso creías qué una chica cómo yo no sabría?-Alza una ceja- Hace años que vivo solo, en ese tiempo aprendí algunos platos de comida.

- ¿Así que estos fideos no son comprado?- Preguntó mientras enrollaba algunos fideos con el tenedor y lo miraba seriamente antes de comerlo.

- Sí, todo es casero, así que si tienes algún problema…- Empezó a decir Mai, sin embargo fue interrumpida por el chico.

- Esta delicioso ¡cocinas de lo mejor Mai!- Dijo el rubio con una gran sonrisa y la boca manchada de tuco. Si la rubia quería ganarse a Joey, ya lo había logrado.

- ¿Enserio?- Preguntó mientras se sonrojaba levemente ante el cumplido y la mirada de él.

- Sí, con la comida no juego, es un manjar Mai- Dijo contento, al mismo tiempo se preparaba para seguir comiendo.

- Es la primera vez que me lo dicen- Susurró la ojivioleta mientras sonreía y después se sentaba para comer ella también.

Ambos jóvenes hablaron animadamente mientras cenaban, Joey le puso al tanto sobre Zorkius y lo ocurrido con la corporación de Kaiba y cómo este se recuperó para seguir molestando al mundo. Ante eso Mai sonrió divertida por la forma que el chico se quejaba de Seto. Ella por su parte le conto sobre la carta que había conseguido y lo fuerte que se había vuelto su mazo, lo cual hizo que Joey se emocionara y quisiera tener un duelo con ella, pero se dieron cuenta que ya era muy tarde y que el rubio se tenía que ir.

- Y yo que quería un duelo- Dijo Joey mientras hacía un puchero.

- Podemos tenerlo cuando quieras- Le contestó Mai- Ya quiero destruirte con mis arpías.

- No si yo lo hago antes- Dijo el rubio mientras sonreía- Igual no me quiero ir.

- ¿A caso te quieres quedar a dormir?- Preguntó pícaramente la ojivioleta, haciendo que Joey se sonrojara.

- Pues yo…, sí, digo no- Se corrigió rápidamente- Es mejor que me valla- Dijo él mientras se reía nerviosamente.

- Entonces lo dejamos para otro día guapo- Dijo Mai, acercándose a él, quien se quedó quieto al ver lo cerca que estaba la chica- La próxima vez será en tu casa ¿Sí?

- C-como digas Mai- Dijo Joey, al mismo tiempo que asentía y se disponía a salir de la casa, sin embargo la rubia lo agarró del brazo.

- Espera, no vallas así- Le señalo la cara- Tienes tuco.

- ¿En qué parte…?- Preguntó, sin embargo no termino de hablar, ya que Mai había acortado la poca distancia entre los dos y lo estaba besando.

Fin del flash back

Cuando Joey terminó de contar lo de su cita con Mai, miró a sus amigos, quienes lo miraban sorprendidos, más que antes y después todos sonrieron y lo felicitaron en su forma. Después de eso, todos querían celebrarlo por algo que no creían posible conociendo al rubio, sin embargo en ese momento fueron retados por el profesor que había entrado en el salón, quién se enojó por el escándalo que estaban haciendo el grupo de amigos.

En el edificio que anteriormente había sido la corporación Kaiba

Zorkius caminaba por los pasillos de la arruinada compañía hasta llegar a una de las tantas puertas que tenía esta. El hombre se adentró a unas de las oficinas para encontrarse con la joven peliblanca durmiendo tranquilamente, lo cual lo molestó. A pesar de las heridas que le había hecho, ella parecía no importarle, como si el dolor que le había causado no fuera nada para la ojiazul.

- ¿Cuánto piensas dormir?- Pregunto Zorkius mientras miraba fijamente a la peliblanco dormida en suelo. La joven al escucharlo abrió los ojos y lo miro fijamente.

- Lo necesario, como dijiste antes, necesito recuperar fuerzas- Le respondió, para luego cerrar nuevamente sus ojos.

- Usando mis palabras para contradecirme, puede ser inteligente y estúpidamente valiente, pero ya debes de saber lo que pasa cuando alguien es así conmigo- Dijo el hombre mientras la miraba con odio.

- ¿Qué es lo que esperas de verdad?- Dijo Kisara mientras se levantaba y lo miraba fijamente.

- Una de ella es que dejes de revelarte contra mí, pero a la vez lo haces más divertido- Le respondió mientras sonreía de costado- La otra ni hace falta decirlo, ya que lo sabes muy bien- Se da media vuelta- Ahora sígueme, tenemos algo que hacer antes de nuestro encuentro con Axel.

- ¿Vamos al lugar donde vas a cada rato?- Le pregunto ella mientras lo seguía, pero Zorkius se detuvo al escucharla.

- ¿A qué te refieres?- Pregunto él mientras la miraba de reojo.

- Cuando no estás acá planeando tu ridículo plan, salís del edificio, marchando hacia donde antes estaba el templo antiguo- Le respondió la ojiazul.

- ¿Me has seguido?- Pregunto Zorkius y algo en su voz hizo que la peliblanco se pusiera en alerta.

- No, solo observé que te dirigías hacia esa dirección- Dijo Kisara, quien esperaba alguna reacción de parte del ser oscuro, sin embargo no ocurrió nada.

- Es mejor que no te metas, ni pienses seguirme, o sino- Se da media vuelta y la agarra por el cuello, sorprendiéndola- Me voy a deshacer de vos- La suelta, haciéndola toser- Ahora cállate y sígueme.

La joven lo mira con odio, ese odio que él había plantado en ella, corrompiéndola, trasformando su alma de dragón de luz a oscuridad. Los ojos de ella oscurecieron mientras cerraba sus manos n forma de puños y a regañadientes seguía a Zorkius. Entonces la ojiazul se propuso que de una forma u otra llegaría al fondo de eso, ya que tenía un mal presentimiento de lo que escondía Zorkius. Ella sonrió, aunque capas no lo pudiera saber lo que en realidad tramaba, se prometió en ese momento que algún día ese hombre se arrepentiría de lo que había hecho y desearía nunca haber tratado como su esclavo a un dragón.

En la escuela

Axel dibujaba aburrido su banco, la clase de geografía era insoportable para él, pensar que el mundo podía ser a veces tan grande y otras veces muy pequeño. Mordió la punta del lápiz, para luego seguir trazando líneas en la madera, su mente no dejaba de pensar y procesar imágenes que no entendía del todo. Las voces, las extrañas sensaciones, los sueños que tenía, el aumento de desesperación y oscuridad que crecían en él, lo asustaban. El pelinegro suspiró mientras se estiraba en su banco, estaba cansado y solo pensaba irse de allí, irse lejos de los problemas, pero no, soñar no cuesta nada. Entonces miró lo que había estado haciendo en el banco y se sorprendió al ver los dibujos en este.

- "Por qué de todas las cosas que uno puede dibujar, tuve que hacer precisamente esto"- Pensó el pelinegro mientras observaba los trazos que había realizado inconscientemente.

Y ahí estaba la esfera que encerraba a un dragón, cerca de este el dije de las dimensiones, el cual era rodeado por tres dibujos de dragones que el ojiverde conocía bien. El dragón maestro, el dragón de las dimensiones y…. ¿Había un tercer dragón? Axel lo miró extrañado, de verdad que solo conocía dos dragones ¿Pero tres? Observo bien el dragón sobrante y por alguna extraña razón le parecía conocido y que de cierto modo se relacionaba con los otros dos. Era raro, a pesar de todos sus conocimientos relacionados con el dije y el reino de la sombras con este mundo, nunca había visto algo así. Lo peor era que ese dibujo de alguna manera encajaba con los otros, como si fuera la pieza faltante de un rompecabezas y que por fin estaba junta con las demás.

- "Que delicado pero a la vez fuerte se ve ese dragón"- Pensó mientras acercaba su cara al dibujo- "¿Por qué me viene esta palabra a la mente…?" – Destino- Murmuró Axel y en ese momento escucha la voz de la profesora.

- Los bancos no se escriben, si tan aburrido esta de mi clase, váyase a fuera- Dijo molesta la docente mientras lo miraba fijamente.

- Perdón profe, no era mi intención hacerla… enfadar- Dijo Axel mientras agarraba la goma y borraba rápidamente lo que había dibujado.

- Espere afuera ¿O prefiere ir a dirección?- Le dijo enojada la profesora, al parecer no estaba de muy buen humor.

- Me voy afuera- Dijo rápidamente Axel, para luego salir del aula y sentarse al lado de la puerta de esta.

- Que idiota- Dijo Atem, mientras miraba la puerta por donde el chico había salido.

- No le digas así, me preocupada- Dijo Anzu mientras miraba fijamente al tricolor.

- A mí también- Dijo el ojivioleta mientras asentía- Pero es un idiota.

- "Capas es un poco idiota, pero eso no justifica nada"- Pensó Anzu mientras desviaba su mirada hacia la ventana. El día estaba nublado y parecía que iba a llover.

En alguna parte de la ciudad Domino

Kisara seguía a Zorkius por una parte desconocida de la ciudad, aunque de verdad nunca había visto toda Domino por completo, dirigirse a una parte que ella no conocía la hacía sentirse intranquila, despertando esos instintos de dragón que poseía. El hombre delante de ella caminaba con pasos firmes y decididos, hasta que ambos llegaron a una especie de casa abandonada. La vivienda parecía no haber estado habitada por años, tenía el pasto crecido, las paredes de la casa casi cubierta completamente por la humedad y el moho, el techo también se encontraba destrozado, al igual que las ventanas.

- ¿Qué lugar es este?- Pregunto la joven mientras pensaba la razón de que Zorkius la hubiese traído allí.

- Cállate y sígueme- Le ordenó el hombre, evitando darle una respuesta a la peliblanca.

- No le encuentro el sentido de que me trajiste acá con vos- Le respondió ella, ignorando lo anterior dicho por él.

- Como fastidias, si estás en este lugar es porque solicito de tu poder, nada más- Dijo él.

- ¿Para derrumbar lo poco que queda de esta casa? Vos podes hacerlo solo.

- No se trata de eso, ya lo verás- Dijo mientras una malvada sonrisa se formaba en sus labios.

Entonces ambos ingresaron a la casa, su interior no era tan diferente al exterior, todo a su alrededor estaba hecho pedazos, como si alguien se hubiese empeñado a destruir todo lo que estaba a su paso. Sin embargo al observar todo con más atención, las cosas estaban revueltas y había notables indicios de una pelea, sangre seca decoraba como manchas de pintura en diferentes sitios de la vivienda ¿Qué habría pasado allí? A pesar de todo veía a esa casa como a una normal, pero lo extraño era que no había visto que las personas se percataran de ella y lo que más le inquietaba era sentir un aura de poder en ese sitio, capas era eso lo que buscaba Zorkius.

- Muy bien, empecemos- Dijo el hombre mientras la miraba fijamente y sonreía.

- ¿Empezar con qué?- Preguntó la ojiazul, quien lo miraba con el ceño fruncido.

- Ya lo verás o mejor dicho… lo sentirás- Le respondió, para después reírse y que la joven cayera de improvisto al suelo, sintiendo como si la gravedad hubiese aumentado y luego sentía un dolor agonizante que la atrapó con completo. Antes de perder la conciencia, escucho la desagradable risa de Zorkius.

En la escuela

Axel se encontraba sentado en el suelo contra la pared al lado de la puerta de su aula mientras miraba con una expresión de aburrimiento el pasillo de la escuela que se extendía a la derecha de él. Ahora que lo habían echado de la clase podía pensar con mayor claridad, allá adentro las voces de sus compañeros se mezclaban con las que escuchaba dentro de su cabeza, junto con las imágenes que cada vez lo inquietaban más. El pelinegro suspiro, al mismo tiempo que apoyaba su espalda en la pared y miraba el techo, otra vez sentía lo mismo, de vuelta esa opresión de su pecho, el dolor incesante que le hacía perder sus fuerzas y el control sobre sí mismo. Entonces maldijo en silencio a Zorkius, a su vida, al destino, no sabía cuánto tiempo más podía aguantar de esa forma, ya ningún método le estaba funcionando, se le acababa las opciones y lo que más le inquietaba era el ardor que tenía en su marca de dragón maestro, era como si ese dibujo tratara de salir de su piel.

"¿Quieres que se valla el dolor?"

- ¿Qué…?- Preguntó Axel mientras miraba su alrededor, sin embargo no vio al dueño de esa voz- No otra vez- Hizo una mueca mientras se levantaba del suelo y miraba seriamente una parte inespecífica de la escuela.

"¿Ya tan rápido te has cansado de mí?"

- ¿Y qué te parece?- Le preguntó, para luego estufar.

"Que lastima, porque pienso seguir molestándote"

- De todas formas ¿Quién eres?- Preguntó Axel mientras se recargaba en la pared y se cruzaba de brazos.

"Pues yo soy…, soy Zorkius ¿Quién más?"

- No suenas muy convincente, deja de fingir y dime tu propósito- Dijo seriamente el ojiverde.

"No sos nadie para exigirme de esa forma, a parte no soy la única persona que finge ser algo que no es"

- Sabía que eras un impostor-Dijo Axel, celebrando por haber acertado- Igual todavía no entiendo la razón de que me hables.

"Sabes bien porque, no te engañes, no huyas de la verdad"

- Antes me dijiste que eras Zorkius y no lo sos ¿A caso trabajas para él?

"Zorkius puede ser muy fuerte y yo siempre voy a hacer lo que él me pida, siempre…"

- Es ridículo, si es ese el tema, solo te está utilizando, no sos nada para él, solo un simple títere…- Empezó a decir Axel, sin embargo sintió como si le pegaran en el estómago, causando que le faltara el aire, su visión se volvió borrosa y apenas podía mantenerse en pie por el mareo que estaba teniendo.

"Hablas mucho, de hecho no debí seguir con esta conversación, no seas ingenuo y haz lo que se te dicen, sino prepárate para lo peor, esta es la última advertencia Axel…"

Así sin más la voz se perdió en el aire mientras Axel se sentaba en el suelo y trataba de tranquilizarse, se cubrió la cara con sus manos, al mismo tiempo que pequeños temblores corrían como electricidad por su cuerpo. No pasaba, no se detenía, se sentía débil y eso lo frustraba, no quería que nadie lo viera así. El pelinegro tuvo mala suerte, porque en ese momento tocó el timbre, anunciando el comienzo del recreo, los estudiantes saldrían y lo verían en ese estado, Anzu lo vería. Entonces el ojiverde toma aire y saca sus manos de la cara, sus ojos se mantenían cerrados, los cuales abrió despacio y cuando lo hizo tenía frente a él a Anzu, quién lo sobresaltó. La castaña lo miraba preocupada, ella se encontraba arrodillada adelante suyo, a su alrededor están los demás quienes lo miraban de la misma forma que la chica, todos, inclusive el faraón y Seto, quien lo miró por un momento antes de alejarse.

- Axel- Dijo Anzu preocupadísima mientras se acercaba un poco más de él y le tocaba la frente al chico, quien la observaba con la mirada perdida- Estas hirviendo…

- ¿Por qué están todos aquí?- Preguntó él, interrumpiendo a la castaña, al mismo tiempo que alejaba la mano de ella, quien lo miró sorprendida ante el rechazo de su parte.

- ¿Por dónde empiezo? ¿Por la parte de que parecías medio muerto? ¿O por la que no nos respondías cuando te hablábamos?- Preguntó Tristán.

- ¿Hace cuánto tiempo que…?- Empezó a preguntar Axel.

- Como cinco minutos, nos asustaste- Dijo Yugi, interrumpiéndolo.

- ¿Se puede saber qué te pasó?- Preguntó el faraón seriamente.

- Yo…- Comenzó a decir Axel.

- Es mejor no presionarlo mucho, parece que tiene fiebre, no se ve muy bien- Dijo Anzu, evitando de que el chico hablara.

- Voy a estar en desacuerdo con vos Zu, yo me veo bien incluso cuando estoy hecho polvo- Dijo Axel mientras sonreía de costado, la cual no le duró mucho ya que enseguida se transformó en una mueca de dolor.

- Va a estar bien, por la idioteces que dice no esta tan mal como aparenta- Dijo Atem.

- ¿Qué sabes vos faraoncito? – Le sacó la lengua infantilmente antes de continuar hablando-¿No entiendes que así Anzu puede ser mi enfermera?- Preguntó el pelinegro, haciendo sonrojar a la castaña y ganarse un golpe en la cabeza de parte del tricolor.

- Está en perfectas condiciones- Dijo el faraón molesto.

- Eso dolió insensible ¿No vez que me siento mal?- dijo Axel con ojitos llorosos.

- Sí que eres un nenito- Le sonríe tiernamente- Déjame ver si puedo lograr que te sientas mejor- Dijo Anzu mientras sacaba el dije de las dimensiones.

- No lo hagas, vas a agotar tu energía y es peligroso que saques el dije como si nada- Le dijo seriamente Axel, negándose a la ayuda que le brindaba su amiga.

- No seas así, deja que Anzu te cure, no quiero llevarte cargando hacia la casa- Dijo Atem mientras se cruzaba de brazos.

- Aunque no lo parezca está preocupado, por favor dejarme curarte- Le suplicó la ojiazul.

- Esta bien- Dijo el chico, vencido ante la mirada de la castaña, quien sonrió antes de acercarle el dije de las dimensiones hacia él.

En ese memento el valioso objeto brilla y rodea con su luz sanadora a Axel, quien rápidamente siente un gran alivio, sentía su cuerpo más liviano, la marca de su brazo ya no le ardía y la presión de su pecho disminuyó considerablemente, pero no desapareció por completo. Una vez que la luz se disipó Anzu se fijó si seguía teniendo fiebre y para su alivio esta había desaparecido.

- Ya está ¿Te sientes mejor?- Le preguntó Anzu mientras se paraba y le sonreía al ojiverde, quien solo asintió.

- Ahora levántate y cuéntanos qué te paso- Dijo Atem mientras lo miraba seriamente.

- Es difícil de explicar- Le respondió mientras desviaba su mirada, ya que no quería contarle lo sucedido.

- Axel, por favor decimos ¿Sabes que podes confiar en nosotros no? – Axel asintió mientras la miraba a los ojos- Entonces déjanos saber, así podemos ayudarte.

- No puedo decir que no cuando me lo pides así Zu- Suspira- "Lo diré, sin embargo nadie puede ayudarme"- Pensó antes de contarles lo sucedido.

Fin del capítulo treintaiuno.

¿Qué les pareció?

Gracias por su paciencia, apoyo y reviews a: Rossana's Mind, love stories on my mind (Sí, estoy viva y lista para seguir este finc, aunque todavía esta lo de las integradoras en el cole y eso mata. Ojalá que Axel escondiera dulces ¡Yo quiero! Nos escribomos mí querida amiga), Hadley Doleto (Regresé del reino de las sombras XD Los estudios sacan mucho tiempo y no me imagino si trabajara ¡Suerte con tus fincs!), DanyStormborn01, Taenny ( ¡Que bueno verte por aquí! Sé que soy muy mala con Axel, lo maltrato al pobre, Zorkius es de odiar, Joey esta teniendo mucho amor de Mai XD Me divierto escribiendo los celos de Atem y las reacciones de Axel), srto (No tarde tanto de actualizar esta vez y trataré de hacerlo más seguido. Pronto sabrán lo que pasará con Axel, los torurare un poco más?)

Hasta el próximo capítulo!

Besos y abrazos (bien de oso)psicológicos n.n

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