Hola mis lectores!

Último capítulo del año, espero que les guste n.n

Yugioh y sus personajes no me pertenecen.

Marcas del destino

Anzu miró horrorizada como Axel era herido, apenas logró gritar cuando vio que el pelinegro se interponía entre ella y el ataque de parte del enemigo. Todo paso en una dolorosa cámara lenta y su mente se puso en blanco mientras la invadía una lluvia de recuerdos.

Flash back…

- Esta va a ser tu habitación Axel- Dijo la castaña mientras hacía que el ojiverde entrara al sitio que le mostraba.

- G-gracias, no era necesario- Le respondió el pelinegro, al mismo tiempo que desviaba su mirada.

- Sí era necesario, no te iba a dejar dormir en el suelo y el templo tiene muchas habitaciones vacías- Dijo Anzu mientras lo miraba seriamente y después le sonreía.

- A tu papá parecía no agradarle la idea de que yo me quedara a vivir aquí- Dijo el ojiverde, recordando el recibimiento de parte del padre de la niña.

- Déjalo, es un gruñón, solo es un poco desconfiado con las personas- Dijo Anzu, sacándole importancia.

- Se ve que es una persona estricta- Dijo el pequeño Axel mientras observaba su nueva habitación.

- Sí, siempre lo fue, a parte prepárate que de seguro mañana te va a obligar a aprender un montón de cosas- Dijo la castaña mientras se acercaba a él.

- ¿Cómo qué?- Preguntó el pelinegro con curiosidad.

- Magia sobre todo, equilibrio espiritual y muchas más cosas que casi todas son aburridas, al menos eso supongo- Dijo Anzu mientras se tiraba en la cama.

- No es nada nuevo, mi padre me enseñó mucho de eso- Le respondió el niño mientras se encogía de hombros y luego se sentara también en la cama, al lado de ella.

- Genial, ya no puedo esperar más a que aprendas conmigo, ya que mi papá no deja que Kisara estudie lo mismo que yo- Dijo contenta Anzu- Espero que te deje a vos.

- ¿Kisara?- Preguntó Axel, había escuchado el nombre antes por parte de ella, sin embargo no sabía de quién se trataba.

- Cierto, te tengo que presentar a mi amiga, como dije, ella vino a vivir con nosotros hace poco- Dijo la castaña, al mismo tiempo que se levantaba y le extendía la mano.

- Supongo que está bien- Dijo Axel mientras permitía que la niña le agarrara la mano, se levantara y que ella lo llevara hacia donde quisiera.


- Anímate, juguemos a algo- Dijo el pelinegro mientras miraba hacia el exterior del templo.

- Los niños de aquí no quieren jugar conmigo, me dicen que soy rara- Dijo Anzu mientras trataba de no darle mucha importancia.

- Yo soy tu amigo, Kisara también- Le extiende la mano- Vamos- Le animó el ojiverde.

- S-sí- Le respondió ella mientras tomaba la mano del pelinegro. Ese niño siempre la hacía sonreír sin importar la situación.


- No entiendo nada- Dijo la niña mientras dejaba a un lado uno de los textos que debía saber.

- ¿Te ayudo Zu?- Preguntó Axel mientras entraba a la biblioteca del templo.

- Pero vos…- Comenzó a decir la niña, pero fue interrumpida por el pelinegro.

- Yo sé más de lo que piensas, mi padre me enseño sobre el tema, así que si necesitas ayuda, solo pedila, siempre te la brindaré- Dijo Axel mientras se acercaba a ella y se sentaba a su lado.

- Gracias- Dijo contenta la castaña por la ayuda de su amigo.


- Haber si entendí, robaste eso… ¿Para mí?- Preguntó la ya adolescente joven de ojos azules.

- Sí, este colgante me hacía recordar a vos, la piedra es azulina como tus ojos, al tacto es suave como tu piel y brilla con intensidad como tu sonrisa- Dijo Axel mientras sus ojos brillaban y un pequeño rubor se extendía por sus mejillas.

- Axel- Se sonrojo- Sos un… tonto- Ella le golpea en la cabeza.

- Eso dolió Zu- Se quejó el pelinegro mientras se sobaba el lugar que había recibido el golpe de parte de la joven.

- Devuélvelo Axel- Exigió Anzu mientras se cruzaba de brazos.

- Esta bien, pero eres mala conmigo Anzu- Dijo triste Axel por el regaño de la castaña.


- ¿Estás loco? No debiste hacer eso- Dijo enojada Anzu.

- ¿Cuál de todas? ¿Defenderte, contestarle mal a tu padre, pegarle o causar que este me odie?- Preguntó molesto Axel mientras se dirigía hecho una furia a su cuarto.

- Todas- Dijo la ojiazul mientras lo seguía.

- No es para tanto- Dijo sacándole importancia el pelinegro, al mismo tiempo que se adentraba a la habitación.

- ¿No es para tanto? Ahora sí que me prohibirá ir al pueblo- Se quejó Anzu atrás del ojiverde.

- Mejor, así no se enoja más con vos y no te veo llorar- Susurró el pelinegro, sin embargo a causa de la poca distancia entre él y su amiga, ella lo había escuchado.


- ¿Otra vez estás sola?- Preguntó Axel mientras se acercaba a la orilla del río, donde su amiga se hallaba sentada, mirando fijamente como las aguas se movían y el reflejo de la lunas y estrellas en esta.

- ¿No es hermoso el río de noche alumbrado por la luna?- Preguntó Anzu, perdida ante la belleza del paisaje.

- La que es hermosa alumbrada por la luna sos vos- Le sonríe mientras está un poco sonrojado, para luego desviar su mirada.

- ¿Qué? Preguntó completamente roja la castaña mientras miraba a su amigo.

- ¿Ahora te sentís mejor?- Preguntó él mientras sonreía ampliamente.

- ¿Lo dijiste solamente porque estoy triste?- Dijo Anzu mientras alzaba una ceja y luego hacía un puchero.

- Bueno…- Se ríe, hasta que es interrumpido por la chica.

- Idiota- Dijo la castaña mientras desviaba su mirada.

- Oh, vamos no podes enojarte conmigo- Dijo Axel mientras se sentaba a su lado para hacerle compañía.

- ¿Qué se supone que estás haciendo?- Preguntó Anzu mientras lo miraba de reojo.

- No te voy a dejar sola cuando me necesites, siempre estaré a tu lado, así que no me pongas esa cara cuando estoy con vos Zu- Dijo el pelinegro mientras le sonreía con sinceridad y luego observaba el río, disfrutando estar allí con su preciada amiga.


- ¿Qué te pasa Axel?- Preguntó molesta Anzu mientras miraba con enojo a l chico.

- Sos mala conmigo, no me quieres, me golpeaste otra vez- Le respondió él, también molesto.

- Eso es porque otra vez te metiste en problemas- Dijo ella, ignorando la queja del pelinegro.

- No es mi culpa que ese maldito hiciese lo que hizo- Dijo entre diente Axel mientras seguían caminando por la aldea.

- No sé de qué hablas- Dijo Anzu, caminado a su lado, aunque el chico parecía empeñarse a estar delante de ella.

- Es tipo es un miserable, sabía que bailas y quería aprovecharse de vos- La miro de reojo- De nada por evitarlo- Dijo el pelinegro sin dejar de lado su enojo.

- No se lo hubiese permitido- Dijo la castaña mientras lo miraba fijamente, ella sabía cuidarse sola.

- Sí alguien tiene que ensuciarse las manos, es mejor que sea yo- Dijo Axel mientras la miraba de reojo.

- Lo dejaste inconsciente de un solo golpe- Le recordó la ojiazul.

- Lo hice por vos- Sonríe- A parte debes admitir que se veía gracioso tirado en el suelo con el culo parado mientras tenía la lengua afuera- Dijo el joven divertido.

- Ese no es el punto- Dijo Anzu mientras se volteaba para que su amigo no viera su sonrisa, desvaneciendo su enojo.


- ¿Qué es eso Axel?- Preguntó con curiosidad la ojiazul mientras miraba al pelinegro, quien le sonrió con orgullo.

- ¿Esto? Una espada y una muy especial- Dijo contento el ojiverde mientras admiraba aquella arma.

- ¿A quién se la robaste esta vez?- Preguntó Anzu mientras se cruzaba de brazos y lo miraba con reproche.

- No me tienes confianza, yo no la robe- Dijo herido el pelinegro.

-¿Cuántas veces escuche ese pretexto?-Preguntó la castaña, para luego suspirar.

- Si digo cien me quedo corto, de todos modos es mía- Dijo Axel mientras se daba media vuelta, dándole la espalda a la castaña.

- No te creo- Dijo la joven.

- Esto estaba junto a las ruinas de la casa que antes vivía, fui el otro día con tu padre allí- Dijo el ojiverde con voz suave mientras cubría sus ojos debajo de su cabello.

- ¿En tu casa?- Preguntó Anzu, tratando de no presionarlo mucho, ya que sabía que a su amigo no le gustaba hablar sobre ese tema.

-Sí, desde que hable mejor con Fénix, le conté sobre un poco de mi pasado y bueno, de cierto modo quiso investigar, por una extraña razón le pareció raro que algo así pasara, ya que no había indicios de cómo había ocurrido el incendio- Levanta la espada y la mira fijamente, reflejándose en el filo de esta- Encontramos una puerta debajo de los escombros de un sótano que yo no conocía y allí estaba la espada que iba a heredar de mi padre- Sonrió tristemente-Pareció que siempre estuvo esperándome- Susurró Axel.


Anzu corría junto con Axel quien se veía serio, el pelinegro casi nunca la molestaba cuando sabía que había tenido un mal día, rara vez lo veía a orillas del río para hacerle compañía. Sin embargo esa vez la había arrastrado nuevamente hacia el templo, sin haberle importado que ella estuviera teniendo una conversación con el faraón, claro está que su amigo no sabía nada de quién se trataba en realidad.

- ¿Axel qué pasa?- Pregunto ella preocupada mientras miraba la preocupación en el rostro de su amigo.

- Están atacando el templo- Le respondió él agitado mientras ambos corrían en dirección de su hogar.

-¿Qué? – Preguntó Anzu sin creérselo.

- Como escuchaste, están atacando el templo- Dijo Axel mientras apretaba más el agarra de su mano con la de ella.

- No puede ser pero ¿cómo?- Quiso saber la castaña, eso nunca había ocurrido antes.

- Tus padres se encontraban rezando cuando una espacie de humo los cubrió y en los monumentos de los dioses se hicieron pedazos- Dijo Axel, quien tenía la mirada fija en el camino.

- ¿Humo? ¿Qué clase de humo?- Preguntó Anzu, teniendo un mal presentimiento.

- Ahora que me lo decís parecía como si estuviéramos en el reino de las sombras- Le respondió pensativo.

- Esto es malo, muy malo- Dijo la castaña, preocupada por sus padres.

- Sí, pero es mejor que te quedes con tu madre, tu padre y yo nos encargaremos- Dijo Axel al mismo tiempo que divisaba el templo.

- ¡Pero Axel, yo quiero ayudar!- Dijo Anzu.

- No estas preparada Zu- Le respondió simplemente el pelinegro.

- ¿Y vos sí?- Preguntó la castaña mientras alzaba una ceja.

- Pues claro, no te preocupes, te voy a proteger- Dijo Axel para sorpresa de la joven

- Axel….- Fue interrumpida por el chico.

- Ya llegamos- Dijo mientras aceleraba el paso.

- ¡Hija!- Grito una mujer similar a la ojiazul, quien se acercaba corriendo a ella.

- Mamá – Suelta a Axel y abraza a la mujer-¿Y papá?- Preguntó mientras buscaba con la mirada a Fénix.

- Quédate tranquila, él está bien- Le respondió con voz suave.

- ¿Pero qué paso? ¿Qué son esas cosas?- Preguntó la ojiazul señalando unos monstruos de apariencia grotesca.

- Criaturas del reino de las sombras, cálmate, tu padre y Axel lo van a resolver- Trató de tranquilizarla su madre.

- ¿Axel? ¿Cómo va a poder? Es solo un chico que se mete en problemas y es muy probable que salga herido- Dijo Anzu, negándose a quedarse sin hacer nada mientras su padre y su amigo se arriesgaban.

- Te equivocas, pronto lo sabrás- Dijo Axel mientras le sonreía confiado.

- ¿Por qué no ahora Axel?- Le preguntó la castaña mientras lo miraba fijamente.

- Es un secreto- Dijo el pelinegro mientras le giñaba un ojo y se daba vuelta, dispuesto a adentrarse en el templo.

- No es justo, lo quiero saber- Dijo Anzu preocupada por el ojiverde.

- Solo quiero que sepas que tengo este poder para protegerte, no necesitas saber nada más Anzu- Le respondió el chico, para luego avanzar hacia el lugar envuelto en tinieblas.

- ¿Protegerme?- Preguntó sin entender y con miedo a no volver a ver a su amigo.

- Sí Anzu, Axel siempre te protegerá- Dijo la madre de la ojiazul mientras la abrazaba e impedía que su hija tratara de detener al pelinegro quién se perdió entre el humo negro que provenía del templo.


- Con que eso era ¿No? Vos sabias que era la protectora del dije de las dimensiones, por eso me proteges, por eso tienes esos poderes- Dijo la castaña mientras fulminaba con su mirada a Axel.

- Vamos Zu, no te enojes- Dijo nervioso el pelinegro ante la mirada de su amiga.

- Ahora me tengo que quedar en el palacio y hacerme cargo del dije de las dimensiones- Dijo ella, muy lejos de tranquilizarse.

- Eso iba a pasar, aparte, como deberás suponer, nos conociéramos por obra del destino- Dijo el ojiverde.

- Fue apropósito, vos lo ideaste ¿De verdad eras mi amigo? ¿O fue solo por eso?- Dijo alterada, después de todo era confuso para ella. Todo en su vida había cambiado de repente.

- Yo no idee nada, no sabía que iba a conocerte, ni que eras la protectora del dije, no tenía ni la más mínima idea que ibas a hacer la persona más importante para mí y ahora te atreves a decir que fue solo una farsa- Le dijo enojado Axel, herido por las palabras de su amiga.

- Axel…- Dijo Anzu, dándose cuenta de cómo le había afectado lo que dijo.

- Ya me harté- Se da media vuelta- Si me necesitas estoy a unas cuatro habitaciones de la tuya, yo también voy a vivir aquí y tampoco lo pedí- Dijo el pelinegro con la cabeza gacha mientras se disponía a salir de la habitación, sin embargo la voz de la castaña hizo que se detuviera frente de la puerta.

- Axel- Lo llamó la ojiazul completamente arrepentida.

- Siempre estaré con vos, no lo olvides- Le dijo en un susurro que ella apenas logró escuchar antes de que él se fuera.


- ¿Estás bien Anzu?- Preguntó preocupado Axel quién se hallaba sentado al lado de la cama de ella.

- S-sí ¿Dónde estamos? ¿Qué paso?- Preguntó la chica mientras trataba de reincorporarse, sin embargo el ojiverde la obligó a recostarse nuevamente.

-Utilizaste mucho tu poder del dije para salvar al faraoncito, me asustaste cuando él te trajo a tu habitación desmayada entre sus brazos- Cerró con fuerzas sus manos- Me enteré que fueron atacados en el palacio justo cuando yo no estaba.

- ¿Entonces Atem está bien?- Preguntó Anzu, quien estaba muy preocupada por el tricolor, quien tan solo en pensar en él sentía cómo su corazón palpitaba rápidamente.

- Sí, está bien y más insoportable de lo usual- Dijo entre dientes Axel.

- ¿Insoportable?- Preguntó la castaña mientras miraba a su amigo fijamente, el cual estufo antes de hablar.

- Sí, parecía molesto y sumamente preocupado, ya veo la razón- Dijo Axel mientras la miraba y a Anzu se le subía los colores a la cara.

-Y-yo…- Empezó al decir pero se calló de golpe, para luego desviar su mirada para evitar que él viera el enorme sonrojo que tenía.

- Vas a tener que tener más cuidado, a partir de ahora nunca me separaré de vos ¿Entendido? Yo te protegeré, siempre lo haré aunque el idiota del faraoncito le moleste- Dijo el ojiverde seriamente mientras le tomaba de la mano.

- Axel- Dijo Anzu sorprendida ante la determinación del chico, la cual se le notaba tanto en la voz y en sus profundos ojos verdes.

- Siempre, no lo olvides, no me importe qué pase- El pelinegro apretó el agarra de sus manos entrelazadas y luego la soltó. Después se paró y la miró fijamente- Aunque me odies, te alejes de mi lado, o muera protegiéndote, siempre estaré contigo, no lo olvides nunca Anzu.


El último recuerdo muestra claramente el escenario de una batalla, todo su alrededor estaba en ruinas y la castaña se encontraba gravemente herida, arrodillada en el piso, frente a ella se encontraba Zork, quién sonreía con satisfacción y se preparaba a punto de atacarla. Anzu lo miró fijamente, sin quitarle la mirada, preparada para el ataque final mientras cerraba por un momento los ojos y sonreía, al menos Atem estaba a salvo y Axel lo estaba cuidando. Abrió los ojos para ver el ataque del ser oscuro, entonces el recuerdo del pasado se mezcla con el presente y ve como Axel recibe todo el daño por ella y como cae mal herido delante de la ojiazul, la joven queda en shock mientras ve el cuerpo inerte de su amigo. Es inevitable para Anzu gritar, sin poder creer lo que había sucedido, entonces se deja caer al lado de Axel y enseguida lo recuesta en su regazo y lo envuelve con sus brazos.

- ¿Por qué Axel?- Preguntó la castaña mientras sus ojos se ponían vidriosos al ver el estado de su amigo.

- A-anzu- Sonrió- Ya lo sabes bien…- Dijo el ojiverde con voz apenas audible.

- No hables, estás muy mal, y-yo…- Empezó a llorar- Yo te voy a curar, vas a estar bien- Dijo Anzu mientras le agarraba la mano cariñosamente.

- Déjalo- Se suelta del agarre de la chica y se ríe brevemente, pero es interrumpido por un ataque de toz y un hilo de sangre se desliza por su boca- Esto no tiene remedio- Dijo Axel mientras miraba fijamente a la castaña.

- No lo digas ni de broma- Dijo ella, negando con la cabeza.

- No gastes tus energías en mí, todavía esta Zorkius y ya te encuentras muy débil por haber hecho que Kisara regresara a la normalidad- Sonríe nuevamente - Hice una promesa y la he cumplido, ya puedo estar en paz- Dijo el pelinegro.

- No puedes terminar así…- Dijo entre sollozos la ojiazul.

- Anzu- Atem le toca el hombro, ella voltea a verlo y él niega con la cabeza.

- Ya me había preguntado dónde te habías metido faraoncito- Dijo Axel mientras desviaba su mirada hacia el tricolor.

- Solo fui a buscar a Kisara y me encuentro con que te derrotaron de un solo golpe- Dijo el tricolor, quien llevaba a la peliblanca aún inconsciente en su espalda.

- Sí serás, te dije que cuidaras de mi amiga, no que la dejaras en un rincón mientras pateabas el trasero a los monstruos- Dijo el pelinegro algo molesto, a pesar de todo seguía teniendo fuerzas para discutir con el tricolor.

- Estaba bajo una de mis barreras Axel- Dijo Anzu, que aunque su voz sonaba clara, las lágrimas no dejaban de caer de sus ojos.

- Como sea, al menos no la pierdas de vista- Dijo con voz cansada el ojiverde, su respiración era cada vez más lenta.

- Sabes que no lo haré y ya no hables- Le pidió la protectora del dije.

- No es tiempo para preocuparse por mí, está más que sabido que iba a pasar – Deja de hablar por la falta de aire en sus pulmones y luego cuando logra respirar normal de nuevo continua-Ya sabes que hacer faraoncito, te lo dejo a vos- Dijo Axel, que de pronto se le nublaba la vista.

- No digas eso, por favor- Dijo Anzu mientras acariciaba el pelo de su amigo con manos temblorosas.

- Zu, esto era inevitable, sabía que iba a pasar y lo que me alegra fue que pude volver a estar a tu lado después de tanto tiempo…. pude cumplir mi promesa…- Dijo Axel mientras tomaba una de las manos de la castaña.

- ¿De qué hablas?- Preguntó el faraón, quién se había arrodillado al lado de Anzu y tenía la mirada fija en el pelinegro.

Axel sonríe, sin querer revelárselo a la ojiazul ni a Atem, después de todo era una cosa entre él y el padre de su amiga, al menos el que anterior mente era el progenitor de la chica. En ese entonces, cuando aun cuando el padre del tricolor gobernaba y la amenaza del reino de las sombras parecía lejana.

Flash Back

El niño de ojos verdes miraba fijamente al hombre frente a él, este todavía le era un completo desconocido, aunque sabía bien que se trataba del padre de la hermosa niña de sonrisa radiante que lo había salvado y acogido en su hogar.

- Axel, muéstrame tu brazo- Dijo Fénix mientras tenía la mirada fija en el niño, quién retrocedió unos pasos.

- ¿Por qué haría eso?- Preguntó desconfiado Axel, negándose de la petición del hombre.

- Hazlo- Le ordenó Fénix con una mirada que le dio escalofríos al pequeño.

- No puedo hacerlo, jure no mostrárselo a nadie- Dijo el pelinegro mientras negaba con la cabeza.

- Estoy consciente de eso, después de todo Zaxel siempre fue muy cuidadoso con lo que nadie debe sabe- Dijo el sacerdote, ganándose la mirada incrédula del niño.

- ¿Conoció a mí padre?- Preguntó Axel sorprendido.

- Sí, fuimos grandes amigos, pero luego de saber tu destino, huyó de todo- Se acercó al ojiverde y reposó sus manos en los hombros del niño- Te alejó de todo con lo podías correr peligro, temiendo que las predicciones sobre la marca con la que naciste te persiguiera en tu vida.

- Aún sigo sin entender eso- Susurró Axel mientras desviaba su mirada.

- Eres chico para saberlo, lo único que debes de tener en cuenta es hacerte fuerte y enfrentar lo que te depara el destino- Dijo Fénix, extrañamente con voz suave y cariñosa. Después de todo ese niño era la viva imagen de Zaxel, su querido amigo de la infancia.

- Lo sé, es para proteger a alguien importante- Dijo con decisión Axel. El sacerdote le sonrió, para luego soltarlo.

Diez años después

El joven tenía la mirada perdida en el cielo de la noche, en su mano derecha empuñaba la espada maestra, en su rostro se reflejaba seriedad a pesar de la edad que tenía. Entonces percibe cómo alguien se le acerca, poniéndole en alerta, sin embargo se relaja al sentir de quién se trataba.

- Te has vuelto fuerte Axel- Dijo Fénix, el cual ya tenía varias líneas en su rostro causado por la edad.

- No es suficiente, nunca lo será, aunque conseguí tener de vuelta la espada que heredé, no he practicado lo necesario para luchar a la perfección con esta- Le respondió Axel mientras se volteaba a verlo.

- Ya estás listo para asumir tu responsabilidad, ya eres fuerte como estás- Dijo el sacerdote y luego le sonrió- Tu padre estaría orgulloso.

- No lo creo, él solo no quería que fuera lo que soy ahora- Le respondió mientras negaba con la cabeza- Ahora no me importa, tomaré mi responsabilidad y caminare con pasos firmes por el camino que me ha trazado el destino- Miró seriamente al hombre-Siempre estaré al lado de Anzu, la protegeré con mi vida y no es necesario que me reiteres cuál es mi deber.

- Así que ya te distes cuenta- Dijo el hombre.

- Desde que vi sus ojos llenos de bondad y cariño lo supe, desde que la conocí, desde que me salvó- Sonrió- No hay duda que es ella, no puede ser nadie más la protectora del dije.

- Prométeme, no, júrame que la vas a proteger- Dijo el sacerdote.

- Claro- Sonríe- La protectora será protegida por su maestro, no lo dudes, lo juro por mi vida que siempre estaré para ella- Dijo Axel mientras extendía su mano hacia el padre de la chica.

- Confío en vos Axel, siempre lo he hecho- Dijo Fénix estrechando la mano del joven.

Fin del flash back

- ¿Sabes algo? Yo no entendía nada en un principio, lo único que pensaba era en protegerte, sin importar cual fuera la razón y cuando supe porque lo debía hacer, no me sorprendió, ya que en el fondo me esperaba que vos fueses la poseedora del dije de las dimensiones…- Dijo Axel, quién trataba de no perder el sentido, la vida se le estaba escapando y no sabía cuánto tiempo iba a estar consiente, cuanto faltaba para irse.

- Basta, no sigas- Dijo Anzu con voz temblorosa.

- Siempre supe cómo iba a terminar todo, sin embargo no me importó, no iba a huir, aunque supiese que terminaría de esta forma, no quería alejarme de ti, la luz en mi oscuridad- Dijo Axel mientras con esfuerzo levantaba su mano y le acariciaba la mejilla de la castaña, para luego limpiarle con un gesto cariñoso las lágrimas.

- Por eso me pediste que la protegiera y la ayudara con el dije, porque sabías todo- Dijo con rabia Atem, quién se había quedado callado, pero ya no soportaba escuchar lo que decía el ojiverde- Sos un idiota ¿Lo sabías? Cómo puedes ser capaz de hacernos presenciar un suceso como ese ¿Crees que nos gustaría ver como muere un amigo?- Golpeó el suelo con el puño- ¿Cómo permitiste que pasara esto? ¿Por qué no me dejaste evitarlo?

- Es la primera vez que me consideras tu amigo- Dijo Axel quien lo miraba con los ojos entre cerrados, ya no resistía más, sin embargó sonrió ante lo dicho por el faraón.

- No me mires así, aunque estas todo maltratado tu sonrisa de satisfacción me es odiosa- Dijo Atem mientras desviaba por un momento su vista del chico.

- ¿Puede ser que no se den cuanta del ambiente en el que estamos? No discutan- Dijo Anzu molesta por la conversación de ambos- Como sea, si tienes fuerzas para eso, si te curo será suficiente.

La castaña suspiró y cerró los ojos, ignorando que Axel protestara para no ser curado. El dije palpitaba en su palma libre, la otra mano sostenía con fuerza la de su amigo y sentía con preocupación cómo esta estaba fría como el hielo. Ahogó un sollozo, a pesar de mantener sus ojos cerrados, seguía viendo la imagen de su amigo al borde de la muerte antes de concentrarse para que el dije proyectara su poder curativo hacia el pelinegro. Una vez que la luz de dicho objeto se dispersara y sintiera que estaba había desaparecido por completo, abrió sus ojos y quedo en shock al ver Axel.

-¿Pero qué pasa? No puedo curarte, no logro que pare las hemorragias- Dijo la ojiazul con voz temblorosa, con todo el cuerpo tembloroso y débil. No podía creérselo, su poder, el del dije de las dimensiones, no surtió efecto.

- Te dije, es una especie de bloqueo- Se rió sin gracia, causándole una punzada de dolor en todo su cuerpo- Tu luz ya no puede llegar a mi oscuridad, esta no permite mi curación y me mata por dentro a pesar de los intentos de regenerar mis heridas, estas van a seguir estando.

- Oh, aún sigue con vida- Dijo Zorkius con una sonrisa repugnante- Eso no está bien- Alzó una mano y esta empezó a envolverse el poder oscuro del hombre.

- Mierda, lo que faltaba- Dijo Axel mientras se incorporaba un poco y luego escupía una gran cantidad de sangre.

- Axel, no te muevas- Dijo la castaña mientras lo abrazaba, sin embargo el chico la empujó hacia Atem, quien la agarró por los hombros.

-Muere- Dijo el ser oscuro mientras expulsaba su poder hacia los tres, Atem trató de alejar a Anzu y Axel del ataque, sin embargo el ojiverde rechazó la ayuda del faraón y empujó a ambos lejos con la poca fuerza que le quedaba.

- ¡Axel!- Gritaron a unísono la castaña y el ojivioleta.

El pelinegro les sonrió y fue envuelto por ese oscuro rayo destructor, tirándolo lejos de sus amigos. Sus sentidos se desvanecieron en el aire, solo sintió una oscuridad que lo envolvía y él cayó en ella. Por otra parte Anzu y el faraón miraron con horror el cuerpo del chico, en este estaba inerte y no lograban ver ni un rastro de vida en él. La castaña lloró aferrada al faraón, Axel, su preciado amigo, quien siempre la había protegido se había ido. La ojiazul sintió cómo una luz resplandecía alrededor de ella, aunque no le prestó atención, su vista estaba clavada en el pelinegro. Anzu se separó por un momento de Atem, quién la miro con sorpresa, los ojos de la chica estaban opacos, lágrimas corrían por sus mejillas, el dije giraba alrededor de ella y la luz que provenía en ambos se estaba haciendo cada vez más intensa.

Todo su alrededor había desaparecido para la protectora, quién se paró en medio de un paisaje emblanquecido que tanto recordaba, esa dimensión que le había permitido contactar con Kisara. Anzu miró desconcertada su alrededor ¿Ahora qué? ¿A caso era tan inútil que había huido de la batalla para refugiarse en esa nada? No entendía, tenía miedo, no podía dejar de llorar, quería que todo fuera como antes.

- Anzu- La llamó la voz que anteriormente le había dicho cómo curar a las personas.

- ¿Quién eres? ¿Qué hago aquí? No me digas que me llamaste en medio de la pesadilla que estoy viviendo para solamente hablarme- Dijo la castaña, al mismo tiempo que se limpiaba las lágrimas.

- Te equivocas, ha llegado la hora, voltéate- Le respondió.

Anzu no muy convencida se da vuelta lentamente y su mirada se topa con una joven de pelo castaño que le llegaba hasta la cintura, sus ojos eran una mezcla de azul y violeta brillantes y profundos. Observo la piel pálida y delicada que la chica portaba y miró con curiosidad el hermoso conjunto que llevaba puesto. Parecía una diosa con ese top corto con los hombros descubiertos que dejaba ver su vientre plano, una falda larga con aberturas, ambos con adornos violetas y azules, por último un brazalete plateado, el cual se le quedó mirando por un tiempo, era igual al que le había regalado Axel. Entonces la castaña inconscientemente lleva su mano izquierda hacia el brazalete de Eik ¿Cómo era posible que esa chica tuviera uno igual?

- ¿Todavía no me reconoces? – Preguntó la joven mientras se acercaba a la ojiazul para estar tan solo a unos pocos pasos de ella.

- Imposible- Dijo incrédula Anzu, la chica se parecía mucho a ella misma y recordó el extraño sueño que había tenido hacia unos días, en el cual se reflejaba en el agua cristalina una imagen de ella que nunca había visto antes.

- Pensé por un momento que tenía que presentarme, aunque está claro que soy vos- Le dijo la otra castaña mientras le sonreía cálidamente.

- ¿Cómo es posible?- Preguntó Anzu mientras la miraba fijamente.

- Como el dragón blanco de ojos azules es el poder de Kisara, yo soy el tuyo- Desvió su mirada- Yo soy la parte que quedó atrapada en el dije de las dimensiones después de la batalla contra Zork y de haber sellado el destino de Atem en el rompecabezas del milenio- Anzu sintió un dolor en el pecho al recordarlo - Una vez que lograste contactar con el dije, poco a poco fuiste recuperando tu poder, yo soy la manifestación de vos misma si estuvieras completa.

- N-no me esperaba que al igual que Kisara me faltara una parte, pero… ¿Por qué ahora?- Preguntó la ojiazul, después de todo hacía tiempo que había conseguido el dije de las dimensiones y muchas cosas hubiesen cambiado si tenía ese poder consigo.

- Tienes que despertar por completo como protectora del dije de las dimensiones para extinguir la oscuridad, anteriormente no te era posible y dale gracias a Axel por hacerte dado el brazalete de Eik que llevas en tu muñeca derecha- Le respondió la joven.

- "Axel…"- Pensó mientras sus ojos se ponían brillosos, dispuestos a liberar lágrimas de tristeza y frustración- Ya es demasiado tarde para Axel, para destruir a Zorkius, para mí- Dijo Anzu mientras agachaba la cabeza y ocultaba su mirada con su pelo.

- Para ciertas cosas sí, pero siempre hay algo que hacer y sobre todo tienes que tener en cuenta que nunca debes perder la fe.

- Tienes razón- Dijo Anzu no muy segura, era como si su otro yo no hubiese presenciado el final de su amigo.

- Tranquila- Se acerca de ella y entrelaza sus manos, haciendo que Anzu levantara su mirada y la viera. Le era raro estar hablando con ella misma, sobre todo que esta le diera su apoyo y tratara de animarla- Somos fuertes- Le sonríe- Hemos pasado por muchas cosas en el pasado, cree en ello.

Anzu asiente mientras una lágrima solitaria se desliza por su mejilla, después ve como su otro yo comienza a desvanecerse, convirtiéndose en una luz cálida y violácea la rodea hasta cubrirla por completo. Su cuerpo lleno de luz brilla intensamente antes de dispersarse y revelar su nueva apariencia, ahora estaba completa y una sensación de libertad mezclada con emoción la abrumaba. Sonrió para sí misma al ver su atuendo, le parecía raro, pero podía acostumbrarse a ese conjunto de diosa y el cambio de color de ojos junto con el pelo más largo, no estaba nada mal. El dije de las dimensiones colgaba de su cuello y el brazalete de Eik brillaba igual que este. La castaña suspiro y miró fijamente el espacio vacío que la rodeaba, levanta su brazo derecho y de un movimiento hizo que esa dimensión silenciosa desapareciera de su vista, una vez que esta se esfumase por completo, dejó ver el campo de batalla donde se había ausentado.

La protectora del dije mira fijamente al hombre delante de ella, Zorkius tenía una expresión de asombro y odio en su rostro. Anzu lo fulmina con la mirada, ese tipo le había arrebatado a alguien importante para ella y no permitiría que hiciera lo mismo con la persona que amaba más en el mundo, entonces vio de reojo a Atem. El tricolor pese a la sorpresa que se había dado, le sonreía mientras sus ojos brillaban intensamente al verla, cosa que hizo que la joven se sonrojara y olvidara por un momento la situación en la que se encontraba.

- Admito que esta es una desagradable sorpresa protectora- Dijo Zorkius con odio.

- Debiste acabar conmigo cuando habías tenido la oportunidad- Dijo Anzu mientras desviaba su mirada hacia él y se sorprendió a sí misma por su confianza y sus palabras.

- ¿Crees que porque tienes esa transformación me podes derrotar? Sos igual de ingenua que tu amigo- Dijo venenosamente el ser oscuro.

- No te lo perdonaré- Dijo furiosa la castaña, recordando la sonrisa final de Axel.

- No me das miedo niña, vas a terminar igual que…-Empezó a decir, sin embargo no pudo terminar de hablar porque Anzu se había aparecido en frente de él y ella había expulsado con sus manos una energía violácea que hizo que callera unos metros lejos mientras un ardor lo invadía.

- Te haré desaparecer, no permitiré que sigas causando daño- Dijo Anzu mientras el dije de las dimensiones volvía a brillar y le daba más poder para lanzar otro rayo de energía hacia el hombre que apenas lo logró esquivar.

- Así que este es el poder de la protectora, tan brilloso, tan sanador y destructivos para los que son como yo- Se levanta y alza su mano para invocar miles de criaturas del reino de las sombras- A veces azules, otras violetas, tu poder se identifica con ambos colores, sin embargo no vas a extinguir mi oscuridad, con esos brillitos- Dijo Zorkius mientras los monstruos se abalanzaban sobre la castaña.

- No te va a volver a funcionar- Dijo Anzu mientras la luz que caracterizaba su poder le cubría el cuerpo y luego la liberaba, dándole a cada ser oscuro, haciéndolos desaparecer al instante.

- Capas tenga que hacer lo mismo que hice con ese niño idiota- Dijo el hombre mientras sonreía de costado- ¿Podrás salir ilesa del ataque?

- Debe de estar bromeando- Dijo la joven- "Eso casi mató a Axel y la segunda vez lo consiguió" – Pensó mientras retrocedía un poco, algo temerosa al recordar cada suceso.

- Vos podes Anzu- Dijo Atem mientras se acercaba a ella con espada en mano, había dejado a Kisara acostada cubierta con su chaqueta a unos metros de ellos.

- Siempre fuiste una piedra en el zapato faraón, mejor acabo con vos primero, tengo deseos de ver la misma expresión de horror de la protectora, igual que cuando me deshice de Axel- Dijo Zorkius mientras sonreía malévolamente.

- Atem- Dijo Anzu con voz algo temblorosa.

- Tranquila, eso no va a pasar, terminemos esto juntos- Dijo el tricolor mientras agarraba la mano de la chica.

- De acuerdo, vamos- Dijo la castaña mientras le sonreía y apretaba su mano entrelazada.

- Vengan si se atreven- Dijo Zorkius mientras un aura oscura lo rodeaba.

Atem soltó a Anzu y atacó al hombre con su espada, este hizo aparecer una espada, igual cuando había peleado con Axel para poder protegerse. Ambas armas chocaron y produjeron un sonido metálico, luego el tricolor retrocedió y la castaña lanzó un haz de luz hacia Zorkius, el cual impactó contra el brazo de este. El ser oscuro gritó de dolor mientras de su herida brotaba sangre espesa y negra. Entonces Anzu y Atem comenzaron a atacar en conjunto con una coordinación increíble, se veía como su oponente esquivaba y contratacaba sin mucho éxito, eso no quitaba que el faraón no recibiera ningún daño de su parte. Llego un momento que el ser oscuro logró herir al ojivioleta en su hombro izquierdo, lo cual lo inmovilizó por un momento, antes de que la protectora del dije atacara a Zorkius, haciendo que este alejara su espada de Atem.

- Esto se está volviendo cansador- Dijo el faraón mientras miraba a Anzu.

- De alguna forma deberíamos ponerle fin a esto- Le respondió ella, estando de acuerdo con el chico.

- Inténtelo- Dijo Zorkius, al mismo tiempo que su cuerpo se iba distorsionando, hasta transformarse en otro ser. Él ya no parecía una persona, en cambio su apariencia era la de un monstruo, el cual era sumamente parecido a como había sido Zork, lo único de un tamaño menor que este, ya que no pasaba más de los dos metros.

- Esto es lo que nos faltaba- Dijo Anzu mientras miraba al ser oscuro.

- Acabaré con ustedes, quienes se atreven a intentar arruinar mis planes- Dijo en un rugido Zorkius mientras expulsaba de sus manos una gran esfera de energía oscura.

- ¡Anzu!- Dijo Atem mientras se ponía delante de la chica y con su espada la protegía, causándole varias heridas por todo su cuerpo.

-¡Atem!- Dijo la castaña mientras lo envolvía con sus brazos por la espalda del faraón.

- Estoy bien, no es nada- Le dijo el tricolor mientras tenía la vista fija en Zorkius.

- Tendrás su mismo destino si sigues así- Dijo el monstruo, para luego reírse.

- Anzu, debemos combinar nuestros ataques- Dijo Atem.

- Ya intentamos atacarlo por conjunto pero no funciona- Le respondió ella.

- Mientras vos le atacas con tu poder, yo haré lo mismo con mi espada- Dijo el ojivioleta mientras levantaba su arma a altura del pecho de Zorkius.

- ¿Y si te daño?- Preguntó ella no convencida mientras lo soltaba.

- Sé que no me vas a lastimar- Le sonríe- Vamos a derrotarlo- Dijo Atem para luego apartarla para poder esquivar el ataque del enemigo.

- Que molesto, ni hablar nos deja- Se quejó- Vamos ahora- Dijo el tricolor, teniendo como respuesta un asentimiento positivo de parte de Anzu.

Entonces mientras Atem se acercaba a Zorkius, al mismo tiempo que esquivaba los ataques de este, la castaña se sacaba el dije de las dimensiones y lo agarraba entre sus manos mientras se concentraba. El faraón levantó su espada, dispuesto a atacar al ser oscuro, sin embargo fue lanzado por un rayo oscuro de parte de este, ante esto Anzu se desconcentró un poco, sin embargo el tricolor se apresuró a levantarse para volver a acercarse al enemigo. Después de varios intentos que dejaban casi sin fuerzas a Atem, este al fin logró estar a escasos pasos de Zorkius, entonces al mismo tiempo que lo atacaba, Anzu con sus manos entrelazadas mientras sostenía el dije, lanzó una potente ráfaga de luz azul mezclada con violeta hacia donde estaba el faraón, la luz lo cubrió. Esto dio como resultado que la herida que el tricolor había causado a Zorkius fuera enseguida atravesada por el ataque de la castaña.

Al finalizar el ataque, el cuerpo de Zorkius emanó una gran energía oscura del reino de las sombras, la cual hizo que la luz pura desapareciera y que todo quedara en penumbras. Pasó un momento antes que esta desapareciera por completo, dejando que Anzu y Atem pudieran ver su alrededor, Zorkius había desaparecido y para sorpresa de ambos el cuerpo de Axel también. La castaña se quedó paralizada mientras poco a poco en un haz de luz su apariencia volvía a la normalidad. El faraón enfunda su espada y se acerca hacia ella, todavía tratando de asimilar lo que había ocurrido, Axel no estaba y no sabía que pensar en eso, aunque un mal presentimiento lo embargaba al respecto. Entonces Atem sin dudarlo estrecha entre sus brazos a Anzu, quien lo abraza fuertemente mientras lloraba desconsoladamente por la pérdida de su preciado amigo.

No muy lejos de allí

El cielo ya se estaba tornando oscuro por el acercamiento de la noche, la temperatura había bajado y un viento de mal perjuicio empezaba a azotar la ciudad Domino. Una persona se desplazaba como si una sombra se tratase, ocultándose en la oscuridad.

-Maldita sea, estuvieron cerca- Dijo furioso Zorkius, estaba con una apariencia casi moribunda y caminaba cojeando- Pudieron vencerme esta vez, pero se arrepentirán, capas estaré débil y me hallan arrebatado a Kisara, pero…- Sonrió- Gané algo mejor ¿No es cierto Plemius?- Preguntó mientras se volteaba.

Atrás del hombre se hallaba una de sus repugnantes creaciones, la criatura sostenía a alguien entre sus deformes y abultados brazos. Era un joven que se hallaba todo ensangrentado y con sus ropas maltratadas, hecha jirones, su rostro se encontraba completamente oculto debajo su pelo negro.

-Vamos, es tiempo de comenzar con el verdadero plan- Dijo Zorkius, para luego reír y desaparecer junto con Plemius en la oscuridad de la noche que los refugiaba.

En el templo antiguo

El gran y envejecido templo, el cual fue abandonado por Zorkius, seguía rondando esperando a que el ser oscuro regresara. El viejo lugar actualmente se hallaba en un sitio indefinido por su habilidad de transportarse en diferentes direcciones del espacio y tiempo. En el interior del gastado templo, todo se hallaba en silencio y penumbras, cada parte de él estaba vacía mientras una fina capa de polvo la cubría por completo, todo excepto un lugar en específico. Acercándose a una de las tantas puerta con finos tallados en la madera en la cual se podía escuchar una melodiosa voz del otro lado. Al adentrarse en dicho lugar, se podía observar un sitio repleto completamente de libros que parecían infinitos y como estos formaban una especie de laberinto que si uno no lo conocía implicaba perderse en esa hilera de conocimientos. Y justo en el centro de dicho lugar había una pila de libros cuidadosamente colocados uno arriba del otro y encima de estos se hallaba una joven sentada mientras sostenía entre sus manos uno de esos textos.

- Esto se va a poner interesante- Dijo la chica mientras sonreía ampliamente- ¿No Axel?- Acarició el libro y luego pasó la página de este al mismo tiempo que se reía y su voz hacía eco por todo el lugar.

Fin del capítulo treinta y tres...

¿Qué les pareció?

Gracias por los review, paciencia y apoyo a: Rossana's Mind (Axel es tan noble T-T), srto (A Axel le pasa y le va a pasar de todo) y todos los que se toman su tiempo de leer este finc.

Seguro que les dejé muchas incógnitas, no voy a escribirle unas cuantas preguntas que estoy segura que tienen rondando por la mente,ahora van a quedarse con la intriga hasta el año que viene (Suerte que no falta casi nada XD)

Pero bueno, despedimos este 2014 con este capítulo, espero que pasen un feliz año nuevo y que hayan tenido una linda navidad :)

Muchas gracias a los lectores que me siguieron a lo largo del año y que continuan leyendo las historias que se me ocurren.

Espero que esten listos para más AtemxAnzu en el 2015 XD

Hasta el próximo capítulo!

Besos y abrazos (Bien de oso) psicológicos n.n

Review?