Se escribe "KARMA", y se pronuncia "NOOOOOOOOOOOOOOOO" ToT
-AH…- jadeó Natsumi- L-Llegamos a tiempo…- suspiró, aliviada.
La pelirroja punta negras estaba sentada de rodillas en una habitación tradicional, con un tatami color café claro en el piso, y algunas lámparas apagadas en las esquinas del cuarto. Frente a ella había un televisor apagado encima de una mesa de madera elegante, conectado con unos cables rojos al piso y al techo.
-Ya te he dicho que el Daimyo se demora en contactarse- bufó Kurama, quien estaba en una esquina de la habitación, sobándose unas colas, las cuales habían sido las que su pareja había tironeado todo el camino hacia el salón.
No estaban solamente ellos, sino también, en las otras tres esquinas, un ANBU respectivamente. Tenían el papel de ser vigías y vigilar que nadie interrumpiera la reunión, puesto que los temas que la Yokai y el Daimyo trataban solo podían ser compartidos con el Hokage.
-Aun así, es el deber de Natsumi estar presente en la sala de conferencia antes que él- le recordó el ANBU vigilaba la cuarta esquina de la habitación, quien tenía una máscara de oso
El Biju lo miró con malas pulgas, reconociendo la voz de Sai debajo de la máscara.
-Después de esto, invito a todos a comer unos dangos…- bostezó Natsumi, estirando los brazos y acurrucándose en el piso, a lo que los dos ANBU, que habían sido vigías desde la primera reunión, la miraron con una gota en la cabeza.
-¡No te pongas a dormir!- le gruñó Kurama.
-¡Pero…!- lloriqueó la joven, acurrucando su mejilla en el piso- ¡El tatami es muuuuyyyy suavecito~!-
-¿Cuántas reuniones llevamos?- se preguntó Sai, quien también había estado presente desde la primera reunión.
-Somos los vigilantes de Nastumi-sama desde hace cuatro años- recordó el ANBU de máscara de gato.
-Llevamos, según tengo registrado…- el tercer ANBU, que tenía una máscara de ave, sacó una libreta, serio- Con la reunión actual, llevaríamos 40 reuniones entre la Representante Yokai y el Daimyo de Hi no Kuni- leyó…
-¡Entonces, definitivamente, debemos tener una fiesta sí o sí!- saltó contenta Natsumi, sobresaltando al ANBU, hasta que el puño del Kyubi aterrizó fuertemente en la cabeza de la joven.
-¡Maldición! ¡¿Cuándo será el maldito día en el que te comportes y tomes esto en serio?!- exigió saber Kurama, con su puño emanando vapor, mientras Natsumi se sobaba el chillón de la cabeza, adolorida.
-¡Eres un matón! ¡Claro ejemplo de maltrato intrafamiliar!- lloriqueó Natsumi, sentándose, cabreándolo- ¡Te voy a acusar con mi abuelito!- aseguró, hasta que el Biju comenzó a tirar con fuerza sus mejillas- ¡AYAYAYAYAYYYYYYY!-
-Escúchame, y escúchame bien, Natsumi. La reunión pasada fue una completa pérdida de tiempo porque distrajiste al Daimyo con tus estúpidas bromas y anécdotas sobre el clima y las formas de las nubes.¡Casi no abordaron los temas que debían, y quedamos atrasados!-le gruñó, sin dejar de estirarle las mejillas, preocupando un poco al ANBU de máscara de gato.
-P-Pelo… f-fue tu cupa-aseguró adolorida Natsumi, lloriqueando.
-¡¿AH?!- el Biju comenzó a tirar con mayor fuerza las mejillas de la joven- ¡¿Y por qué demonios es mi culpa?!-
-P-Polke no me a-avishaste- gimió la Yokai.
-¡Idiota! ¡Soy tu guardaespaldas! ¡No debo hablar en la reunión!- Kurama comenzó a tirar con más fuerza.
-Kurama, si sigues así, no creo que Natsumi sea capaz de hablar en la reunión-le señaló Sai, fastidiándolo.
El Kyubi soltó a Natsumi, haciendo que ella cayera de espaldas, adolorida, con ambas mejillas totalmente rojas.
-Maloooooo- lloriqueó Natsumi, sentándose, sobándose una mejilla.
-P-Por cierto, Natsumi-sama- la llamó el ANBU máscara de gato, tomando su atención- Al final, ¿logró encontrar a alguien que se hiciera cargo de sus hijos?-
-¡Sipi~!- asintió la Yokai, levantando su brazo y moviendo contenta su cola- ¡Estarán bien cuidaditos en lo que respecta a ternuritis aguditis clase peluda con una porción de colmillos y unos años de bebé!-aseguró, sin darse cuenta que el ANBU la quedó mirando con una gota en la cabeza, mientras su compañero negaba con la cabeza.
-Y dale con inventarte palabras- bufó Kurama- No sé cómo el Daimyo aguanta esas cosas- negó con la cabeza.
-Entonces, ¿con quién dejaron a los cachorros?- le preguntó Sai, a lo que el Biju frunció levemente la nariz, haciendo una mueca.
-No es de tu incumbencia- aseguró el zorro.
-Soy consciente que no los dejaste con Ino a causa de que Himawari-chan podía ir a buscarlos después, y encontrarse con Inojin- aseguró el ANBU de máscara de oso, lo cual cabreó al Biju.
-¡Solo cierra la boca, maldito pálido!- le gruñó Kurama, harto de las insinuaciones de Sai con respecto a Himawari y el mocoso pálido.
Si bien, ahora que Inojin era gennin, ya no veía tanto tiempo a Himawari, pero eso no significaba que a veces no se encontraran cuando la niña iba a comprar algún girasol a la florería Yamanaka para la tumba de Neji…
Por él, que esos encuentros casuales disminuyeran lo más pronto posible.
-Kyu-chan es tan celoso…- suspiró Natsumi, cabreando al Kyubi- Ya me imagino cuando Fuyu-chan cumpla los seis años y ya sea capaz de tomar forma humana. ¡Apuesto a que será tan tierna como mi persona~! ¡Y tendrá a muchos niños jugando con ella~!- aseguró, poniendo sus manos en sus mejillas rojas, entusiasmada con solo pensar en la posible forma humana que tomaría su niña.
El Kyubi, al escuchar lo de "niños jugando con ella", ensombreció su mirada, comenzando a llenar la elegante habitación con un aura asesina, sobresaltando al ANBU de máscara de gato, en cambio el de máscara de ave negó con la cabeza.
-Si es hija de Kurama, temo mucho por Fuyumi-chan y esos niños- admitió Sai, cabreando nuevamente al Biju.
-¡TU LO PEDISTE! ¡VOY A TRANSFORMAR ESTE LUGAR EN UNA ESCENA DEL CRIMEN!- rugió enfurecido Kurama, intentando abalanzarse a Sai, pero el ANBU de máscara de gato lo detuvo a tiempo.
-¡K-Kurama-sama…! ¡C-Cálmese un poco!- suplicó el shinobi.
-Realmente, un celosito muy peludito y gruñidito, con rastros de apestosito- suspiró Natsumi, acariciando su mejilla roja.
Entonces, tomó la atención de los shinobi, el Biju y la Yokai el hecho de que la pantalla de la televisión se prendiera, mostrando estática.
-¡Pronto comenzará la reunión!-informó el ANBU de máscara de águila, a lo que su compañero y Kurama volvieron a sus puestos, aunque el Biju le mandó una mirada asesina al ANBU de máscara de oso, quien estaba apostado tranquilamente en su sector.
Natsumi se dirigió rápidamente a su lugar, y, cuando se sentó de rodillas, lista, apareció una imagen en la pantalla, mostrando al Daimyo de Hi no kuni, quien parecía estar sentado en una cómoda silla de terciopelo fucsia, abanicándose distraídamente.
-Buenas tardes, Daim-chan- sonrió Natsumi, a lo que Kurama se golpeó la frente con la mano, siempre harto de escuchar la forma en que el Daimyo le había permitido a Natsumi llamarlo.
-Saludos, Natsu-chan. Esperaba con ansias escuchar lo…- comenzó a saludar el Daimyo, hasta parpadear, extrañado- Natsu-chan, ¿qué te ha pasado? Luces algo colorada- señaló.
-Pueeeessssss- Natsumi movió su cola, nerviosa, mirando de reojo a Kurama, el causante de que sus mejillas estuvieran rojas- ¡Me comí una frutillita muy rica~!- sonrió contenta.
-Ya veo, ya veo. Los frutos rojos son bastante deliciosos, especialmente en primavera, aunque en verano también me gusta probarlos-aseguró el Daimyo, sonriendo despreocupadamente, abanicándose.
-¡¿Verdad que son deliciosos~?! A mí me encantan cuando están recién cosechados. En Uzushiogakure, los Yokai Conejo tienen un huerto donde suelen cultivar frutas y verduras…- comenzó a contarle Natsumi, ignorando que los tres ANBU presentes y el Biju la quedaron mirando, con una gota en la cabeza.
"No… Por favor, no. No puede ser que ahora se van a poner a hablar de frutas…" Kurama se dio otra palmada en la cara, harto y fastidiado, y, al darse cuenta que el Daimyo comenzaba a hablar entretenido con su pareja, se lamentó en silencio…
… Odiaba esas reuniones… No es que no le gustaran, a pesar de que Natsumi o el Daimyo solían cambiar el tema casi todo el tiempo, puesto que ambos eran bastante distraídos…
No le gustaban, porque no podía estar con sus hijos… Eran aproximadamente dos horas, o a veces incluso cuatro horas al mes sin poder vigilarlos…
Al recordarlos, frunció el ceño, preguntándose cómo lo estaría haciendo Naruto con sus cachorros…
Mansión Hokage…
Naruto, apoyando sus codos en el escritorio, leía un documento que le había sido mandado por la "Asociación de Ancianos" de la aldea, que era, según podía entender, una petición para expandir el edificio donde se reunían los miembros de la comunidad…
¡BOOM!
Cerró los ojos por un momento cuando una bola de humo explotó a su lado, con un tic en la ceja. Armándose de paciencia, sacudió su mano para que el humo no tapara su visión, y volvió a concentrarse en la lectura…
¡BOOM!
Una segunda bola de humo volvió a llenar la oficina, por lo que cerró nuevamente los ojos, frunciendo el ceño, y apretando sus puños…
Respiró profundamente, en un intento para calmarse, y volvió a concentrar sus ojos en la pantalla…
¡BOOM!
Por tercera vez, una bola de humo llenó la oficina del Hokage, quien hizo una mueca, molesto, sin ser capaz de ver el computador frente a él.
-¡INARI!- se levantó, mirando molesto una esquina de habitación, en donde se encontraban los tres cachorros del Kyubi, junto a un cansado clon del rubio- ¡Deja de morder a mis clones-dattebayo! ¡Ahora solo queda uno para que los cuide!- señaló, molesto.
El cachorrito rojo ladró, contento, mientras Fuyumi y Yoko recibían caricias del clon del Hokage.
-Aun así, que sea capaz de disiparnos con solo una mordida es algo sorprendente-dattebayo- admitió el clon, mientras Yoko le mordisqueaba cariñosamente la mano, y Fuyumi le lamía un dedo.
-Es hijo de Kurama-dattebayo…- suspiró Naruto, sentándose cansado en su silla- Tiene una fuerte mordida- se rascó el cabello- ¿Ya cuántos clones he creado para que los vigilen…?-se preguntó, hasta que Inari se abalanzó al último clon, mordiendo su brazo, siendo tan fuerte su mordida que el clon desapareció en una bola de humo, llenando nuevamente el lugar- ¡INARIIII!- miró enfadado al zorrito.
-… ¿Sipi?- sonrió el cachorro, observando como el adulto abría una ventana para que todo el humo saliera.
-Inari, confiesa. ¿Por qué haces desaparecer a mis clones-dattebayo?- le preguntó Naruto, levantándolo, a lo que el zorrito sonrió.
-Me guta que hagan BOOM- admitió Inari, a lo que el rubio suspiró, cansado, extrañándolo.
-Salvaje como el padre…- Naruto se sentó en el piso, a lo que Yoko y Fuyumi se le subieron en el regazo, contentos.
-¡Juquemos!-pidió Fuyumi, moviendo su colita, contenta.
-¡Sí~!- se alegró Yoko.
-No, niños. Ramen-oniichan no tiene tiempo para jugar-dattebayo- aseguró Naruto, acariciando la cabecita de Fuyumi, mientras Inari se subía a su hombro- Por eso les dejo unos clones. Para que así no se aburran-
-¡Jugal! ¡Jugal! ¡Jugal!- pataleó Inari, gritándole en el oído, dejándolo estático por unos momentos.
-¡I-na-ri!- Naruto lo agarró- Sé que te gusta jugar, así que no sigas mordiendo a mis clones, ¿bien?- le pidió.
El zorrito infló sus mejillas, y, sin más, mordió el pulgar del rubio…
-¡DUELEEEEEEEEEEEEE-DATTEBAYOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-resonó por fuera de la Mansión Hokage.
-¡AYAYAYAYAYYYYYYYY!- gimió adolorido Naruto, con Inari sujetando su mano, mordisqueando su pulgar- ¡AUCH! ¡AUCH! ¡AUCH! ¡INARI, NO ME MUERDAS-DATTEBAYO!- agarró al zorrito, y comenzó a tirar de él, puesto que no quería soltar su pulgar- ¡INARI, NECESITO MI DEDO!- le señaló el rubio, pero el cachorro clavó con más fuerza sus colmillos- ¡DUELEEEEEEEE!-
Pero se quedó callado al escuchar el sonido del tecleado, por lo que miró el escritorio, para apreciar a Fuyumi saltando sobre teclado del computador, sumamente divertida.
-¡¿EN QUÉ MOMENTO LLEGASTE AHÍ?!- se sobresaltó Naruto, levantándose, ignorando como Inari seguía mordisqueando su pulgar- ¡F-Fuyumi, detente!-el rubio se le acercó y la levantó con la otra mano, para ver, horrorizado, lo que había hecho la zorrita…
Había enviado "ihqkl1knrklqlnrp9 q3r1h3rnpII 9Q'YFGSFB SÑDFU ¿y3gr+ 0u dosfheoiaf q'+f+y G{pg +'9G YQERIH'9ryenq RQT9 g8ewufh ´'9FY 8qghq´goeq 'nr ´3'9ruwe0f9hISFOHBjsgd QORWL JH8SGDUF eouf y EW9 YRFeqori eofyñbrl g78 31tr" como respuesta a la petición de la "Asociación de Ancianos"…
Pero no solo eso…
De alguna u otra forma, había logrado invertir la posición de la pantalla del computador, y había cambiado la tonalidad de colores a blanco y negro…
-¡¿Cómo lo hiciste-dattebayo?!- la quedó mirando Naruto, haciéndola parpadear- ¡F-Fuyumi! ¡No puedo trabajar en el computador así! ¡Además…! ¡¿Qué voy a decirles a los ancianos cuando vean el mensaje-dattebayo?!- se preguntó, asustado.
Fuyumi parpadeó, y le ladró, contenta.
-Fuyumi… eres tan tierna que no me puedo enojar contigo-dattebayo…- gimió Naruto, llorando a mares, dejando a la zorrita en el escritorio, quien le ladró, contenta- ¡INARI, DEJA DE MORDERME-DATTEBAYO!- le exigió al zorro rojo, quien seguía mordisqueando su pulgar.
-Ra-Ramen-oniichan- lo llamó débilmente Yoko, por lo que miró hacia abajo, para ver al zorrito café, sumamente nervioso y avergonzado, abrazándose con su colita.
-L-Lo siento, Yoko. ¿Te estoy asustando?- le preguntó el rubio, agachándose frente a él. El pequeño negó, nervioso- ¿Te duele algo?- le preguntó, ya ignorando a Inari mordiendo su pulgar.
-Nop…- negó avergonzado Yoko- Ramen-oniichan, quiero ir al baño-
Naruto se quedó en blanco…
-¡¿EEEEEEEHHHHHH?!- esa petición lo tomó totalmente desprevenido, especialmente porque el zorrito se movía, nervioso- ¡E-Espera! ¡¿E-Es muy urgente?!-
Yoko asintió varias veces, avergonzado.
-¡E-Espera un poco! ¡T-Te llevaré al baño…!-le prometió- ¡INARI, SUÉLTAME! ¡ESTO ES DE VIDA O MUERTEEEEEEEEEE!-le aseguró al cachorro rojo- ¡SUELTA A TU QUERIDO RAMEN-ONIICHAN!- exigió, usando su otro pulgar como palanca, para, de a poco, abrir el hocico del zorrito, alejándolo de su hinchado pulgar, a lo que lo agarró de inmediato del pelaje, alejándolo de su lastimada mano- ¡Ahora, quédate tranquilo!- lo dejó junto a Fuyumi- ¡Aguanta un poco más, Yoko!- le suplicó al cachorro café, tomándolo en brazos y saliendo raudamente de la oficina.
-¿Qué pashó? Fuyumi miró extrañada a Inari.
-Ramen-oniichan ganó este round- aseguró su hermanito, inflando una mejilla, pero, entonces, se dio cuenta que estaban solos en la enorme oficina- Fuyu- llamó a su hermanita, quien se había quedado mirando una de las fotografías del escritorio.
-¿Sipi?- la miró su hermanita, parpadeando, sonriendo.
-¿Queles jugar?-le sugirió Inari, señalando el lugar.
-¡Sipi~!- asintió Fuyumi, moviendo su colita, entusiasmada…
-Ayayayayyyy- Naruto corría por los pasillos del edificio, con Yoko en brazos- Inari casi me arranca el dedo-dattebayo- murmuró adolorido, mirando su pulgar, el cual estaba inflamado, morado, y con las claras marcas de los dientes del cachorrito- Aguanta un poco más, Yoko. Te llevaré al baño-dattebayo- le prometió al zorrito café, el cual gemía levemente, con las orejas gachas, y cerrando los ojos, avergonzado- Veamos, el baño, el baño, el baño…- comenzó a mirar para todos lados, sin dejar de correr.
"M-Me parece que estaba en el segundo piso-dattebayo…" pensó, pero se detuvo de golpe al escuchar unas voces familiares acercarse por la esquina.
-¡Te lo he dicho muchas veces, Bolt! ¡Deberías dejarnos a Mitsuki y a mi participar cuando toca combatir!- Sarada apareció caminando junto a Mitsuki, y Bolt, quien ignoraba lo que decía la Uchiha- ¡Somos un equipo, así que debemos trabajar en conjunto!- le señaló.
-¡Ja! Yo solo puedo encargarme de atrapar al objetivo sin ayuda-dattebasa- aseguró el rubio.
-Vamos, Bolt. No actuaremos bien si no nos muestras confianza- le aseguró Mitsuki, sonriendo levemente.
-No es que no confíe en ustedes, chicos- aseguró Bolt, deteniéndose junto a sus compañeros- Es solo que puedo hacerlo perfectamente sin ayuda-dattebasa- sentenció, señalándose con el pulgar.
-Mira que eres altanero, shannaro. Estás imitando a Kurama- le aseguró Sarada, cruzándose de brazos.
-¡También podría contra Kurama si me lo propusiera…!- empezó a asegurarle Bolt, hasta darse cuenta que Naruto los quedó mirando, pero de inmediato ocultó algo detrás de su espalda, extrañándolo.
-Ah, el Séptimo- se sorprendió un poco Mitsuki.
-Ho-Hola, Bolt, Mitsuki, Sarada-chan- sonrió Naruto, mientras los gennin se le acercaban- Vienen a encontrarse con Konohamaru, ¿verdad?-
-Es obvio. Necesitamos al sensei para poder empezar la misión de la tarde-dattebasa- lo quedó mirando Bolt- Aunque, bueno. Si me mandaran solo a mí, no habría problemas-admitió.
-¡Mira que eres shannaro!- se molestó Sarada, fastidiándolo un poco- ¡Ya te lo he dicho: necesitamos trabajoen equipo para poder tener mejores resultados!- le recordó, a lo que el rubio rodó los ojos.
-¡Deja de repetirme las cosas-dattebasa!- le pidió fastidiado Bolt.
-Vamos, cálmese- les pidió Naruto- Pero, Bolt, Sarada-chan tiene razón. Para completar a la perfección una misión, los shinobi deben trabajar en conjunto. Por eso los asignamos en equipo-dattebayo- le recordó, serio, pero su hijo miró para otro lado, haciéndolo suspirar.
-Así que, Bolt, si serás el próximo Hokage, necesitarás saber cómo trabajar en equipo- le señaló Mitsuki.
-Que yo no quiero ser un Hokage-dattebasa- se ofendió Bolt.
-¡Claro que no! ¡La próxima Hokage seré yo!- le criticó Sarada, haciéndolo retroceder unos pasos- ¡Que se te grabe bien en la cabeza!-
-¡Arg! ¡Haz lo que quieras!- bufó Bolt, alejándose, poniendo sus manos en la nuca.
-Nunca aprende- suspiró Sarada, sin poder evitar sonreír levemente- Entonces, Séptimo, nos retiramos- se despidió de Naruto, comenzando a seguir a Bolt.
-Hasta luego- se despidió Mitsuki, siguiendo a sus compañeros.
-Sí, cuídense- se despidió Naruto, y, al ver que se iban, dejó de retener a Yoko en su espalda- L-Lo siento, Yoko, pero gracias por aguantar- le dijo, a lo que el zorrito simplemente asintió, temblando levemente- Tranquilo, el baño está cerca…- le aseguró, dando unos pasos…
-Por cierto, viejo- escuchó por detrás, teniendo tal susto que aferró con fuerza a Yoko- Es raro que salgas de la cueva- le señaló Bolt, parado detrás de él- Sabes que si terminaste de trabajar deberías dignarte a ir a casa-dattebasa- le recordó, y no pudo evitar rascarse la mejilla, algo avergonzado-Aunque, bueno… Mamá y Himawari fueron a ver al abuelo… A-Así que, si estás libre… p-podría enseñarte mis técnicas…- hizo una mueca, molesto, especialmente porque el adulto no se dignaba a darse la vuelta a verlo- ¡¿Qué te pasa?! ¡Te aseguro que quedarías asombrado con mi poder! ¡Tanto así, que te harías en los pantalones…!- comenzó a decirle, hasta sentir el sonido de un goteo.
Parpadeó, extrañado, y bajó la mirada, para ver que, a los pies de su padre… había un charco…
Bolt se quedó completamente en blanco…
-¿Qué pasa?- Sarada y Mitsuki se acercaron a su compañero, extrañados de que este estuviera de piedra.
-N-No…- murmuró con un hilo de voz Bolt- ¡IMPOSIBLE! ¡VIEJO, NO ES POSIBLE QUE TÚ…!- se puso frente a su padre, reclamándole atónito, hasta ver lo que había pasado…
Naruto estaba de piedra, con Yoko en sus brazos, quien, al haber sido antes agarrado de golpe y con fuerza por el rubio, no pudo controlarse… manchando la chaqueta del rubio…
-¿Y-Yoko…?- murmuró con un hilo de voz Bolt, atónito.
El zorrito solo gimió, avergonzado, mientras Naruto seguía de piedra, sin expresión alguna.
-¿Qué es lo que te pasa ahora?- Sarada se acercó a Bolt, quien simplemente le señaló al Hokage, a lo que la Uchiha miró, para quedarse en blanco al ver la situación.
-Parece que Yoko tuvo un percance…- murmuró Mitsuki, algo sorprendido.
-¿Eh? Si son Bolt y los demás- escucharon los gennin, por lo que se voltearon, para ver a Shikamaru acercarse, con una carpeta en mano- Ah, ¿y Naruto? ¿Qué estás haciendo aquí…?- empezó a preguntarle, pero, al ver el estado del rubio, de Yoko, y el charco a los pies del Hokage, se detuvo de golpe, atónito-… ¿Eh?-
Naruto no reaccionó… Aún estaba de piedra…
-¡¿PERO CÓMO PASÓ ESTO?!- resonó la voz de Shikamaru por los pasillos.
Al rato…
-Vamos, vamos. No llores, Yoko- Sarada tenía en brazos al zorrito, quien gemía, avergonzado- Eres tan solo un bebé, así que es normal que te sucedan percances como este-
-P-Pelo…-gimió Yoko, mirándola, con las orejas gachas- S-Soy… cochino…- gimió, avergonzado.
-Vamos, Yoko. No lo eres en absoluto- le aseguró Mitsuki, acariciándole la cabeza, mientras este sonaba su nariz, tristemente.
-¡Toda la culpa la tiene mi viejo-dattebasa!- sentenció Bolt, señalando con un dedo acusador a Naruto, quien estaba sentado apoyado a la pared, con Shikamaru y Shizune.
-L-Lo siento… mucho, Yoko… No fue mi intención a-asustarte ni aplastarte…- se disculpó el Hokage, con cara de muerto viviente. Solamente llevaba puesta su polera blanca, ya que Shizune tenía en brazos la chaqueta sucia.
-Debemos agradecer que al menos solo se ensució la chaqueta- señaló Shikamaru, entregándole la capa de Hokage a Naruto, quien se la puso, suspirando apesadumbrado.
-L-Lo shento…- gimió Yoko, avergonzado.
-Tranquilo, Yoko- le sonrió Shizune, tomando su atención- Voy a llevarla a la tintorería, para ahorrarle el lavado a tu madre, Bolt- le avisó al joven antes de irse, quien asintió.
-Espero que no digas que esto ha sido una especie de trauma para dejar el trabajo- le pidió Shikamaru, mientras su amigo se levantaba, suspirando.
-No negaré que me ha traumado un poco-dattebayo- admitió el rubio, poniendo la mano en el pecho.
-Aun así, no puedo creer que Kurama te dejara a cargo de los cachorros, solo porque mamá y Himawari fueron a ver al abuelo-dattebasa- Bolt se cruzó de brazos- Debía estar muy desesperado-dattebasa~- señaló, burlón.
-Oye, Bolt…- lo quedó mirando su padre.
-R-Ramen-oniichan- lo llamó Yoko, tomando su atención- L-Lo shento mucho… ¿T-Tash enojao conmigo?- le preguntó tímidamente, con las orejas gachas.
Eso sorprendió un poco a Naruto, quien no pudo evitar sonreír, enternecido ante la sinceridad de aquel pequeño cachorro.
-Claro que no, Yoko- Naruto se le acercó, y lo tomó en brazos, a lo que el zorrito café se acurrucó - ¿Cómo podría siquiera enojarme contigo-dattebayo?-le acarició suavemente su pelaje, haciéndolo sonreír, contento.
Sarada y Mitsuki intercambiaron mirada, y sonrieron, en cambio, Bolt no pudo evitar sentir celos al ver como Yoko disfrutaba de la atención de Naruto.
-Mph- bufó, extrañando a su padre, a sus compañeros y a Shikamaru- Ya quiero ver la cara de Kurama cuando se entere de lo que le pasó a Yoko por tu culpa-dattebasa-sentenció, mirando para otro lado.
-… ¿Eh?- Naruto parpadeó, y se puso azul al imaginarse la mirada de furia del Kyubi al enterarse de que, por su culpa, Yoko sufrió semejante percance…
Tragó saliva, asustado.
-Vamos, Bolt. No se lo vayas a decir- le pidió Shikamaru, recogiendo la carpeta que se le había caído anteriormente- Naruto no tiene tiempo para escuchar los reclamos de Kurama-sentenció.
-Mph- el rubio hizo una mueca, a lo que Sarada suspiró.
-Por cierto…- recordó Mitsuki- Hokage-sama, ¿dónde están los hermanos de Yoko?- le preguntó, extrañado de no ver a los otros dos cachorros.
-Ah, dejé a Inari y a Fuyumi en la oficina…- le explicó Naruto, pero, como los demás, se quedó quieto al escuchar de golpe el fuerte sonido de algo al caerse, seguido del de varios vidrios rotos.
-¡¿LOS DEJASTE SOLOS EN LA OFICINA?!- lo quedó mirando molesto Shikamaru, comenzando a correr hacia la oficina.
-¡L-LO SIENTO, PERO YOKO TENÍA PRIORIDAD-DATTEBAYO!- aseguró el rubio, siguiéndolo al igual que los gennin.
Entonces, cuando llegaron a la oficina abierta del Hokage, se quedaron en blanco al ver uno de los estantes tirado en el piso, con todos los documentos esparcidos y hasta rotos, junto con los fragmentos de los frascos.
Y no solo eso. A la computadora del Hokage le faltaba un trozo en una de las esquinas superiores, mostrando claramente una marca de mordida, al igual que los bordes del escritorio, y la silla negra, y los documentos y carpetas estaban tirados en el piso, arrugados y mordisqueados.
-¡¿EH?!- se quedaron sorprendidos Bolt y Sarada ante tanta calamidad, mientras Mitsuki parpadeaba, sorprendido ante tal caos.
-¡M-MI OFICINA-DATTEBAYOO!- se quedó en blanco Naruto, mientras Yoko miraba parpadeando el nuevo look del lugar.
-¡¿Q-Qué pasó aquí?! ¡Esto es un desastre!- se molestó Shikamaru, entrando a la habitación-¡Inari, Fuyumi! ¡Salgan de donde quieran que estén!- exigió, dando unos pasos, hasta darse cuenta que uno de los estantes estuvo a punto de caerle encima, por lo que retrocedió a tiempo, aunque se resbaló con unas hojas, cayendo al piso.
-¡AH! ¡Shikamaru!- Naruto se acercó a su mano derecha.
-¡Shikamaru-san!- se asustaron Bolt y Sarada.
-¡Inari, Fuyumi!- Mitsuki miró a los dos cachorros encima del estante que acaba de caer- ¿Ustedes tiraron el estante?-se sorprendió.
-¡Sipi~, Mits-chan~!- le sonrieron ambos hermanos.
-¡Vamos, chicos! No hagan cosas así. ¡Es peligroso-dattebasa!- los regañó Bolt, acercándose a los zorros.
-Ah…- se amuraron.
-Vamos- los miró reprovativamente Sarada, siendo suficiente para que bajaran la mirada, con los cachetes inflados.
-Shikamaru, ¿estás bien?- le preguntó Naruto a su amigo, quien tenía los ojos cerrados, adolorido.
-E-Estoy bien. Solo me di un buen golpe…- murmuró adolorido el Nara, sentándose, pero se quedó quieto de golpe, poniéndose pálido.
-¿Q-Qué te pasa?- se extrañó Naruto.
-N-Naruto… C-Creo que e-estoy tocando algo… v-viscoso…- murmuró Shikamaru, azul, sudando a mares.
-¿Viscoso…?- el rubio miró la mano de su amigo, para ver lo que tocaba…
Al verlo, se quedó con la boca completamente abierta, horrorizado y en blanco.
-¿Q-Qué cosa?- los gennin se asomaron, y, al ver lo que tocaba la Mano derecha del Hokage, se quedaron en blanco.
-¡INARIIIII!- Naruto miró enfurecido al zorrito rojo, que parpadeó, extrañado-¡¿FUISTE TÚ EL QUE SE HIZO ESO?!-señaló lo viscoso.
-Ah, sipi- asintió Inari- Quelía il al baño, así que me hiche- sonrió, moviendo su colita- Pelo no solamente lo solidito, también agüita- sonrió con orgullo, a lo que los humanos presentes se sobresaltaron y comenzaron a mirar a sus pies, asustados.
Shikamaru se quedó más de piedra, resquebrajándose levemente.
-C-Creo… Creo que iré por una toalla, jabón… y un desinfectante- comentó Sarada, tapándose la nariz, puesto que la oficina comenzaba a apestar a causa de la cosa viscosa… y tal vez del agüita…
-S-Sí, por favor…- murmuró Naruto, azul, tapándose la nariz a causa del olor, hasta darse cuenta que Yoko comenzó a mover su naricita, incomodo- Tranquilo, te sacaré para que no tengas que olerlo-dattebayo-le acarició la cabeza.
-Lo mejor será salir- admitió Mitsuki, tomando en brazos a Fuyumi, mientras Bolt agarraba a Inari consuma precaución.
-S-Sí- asintió Naruto, apesadumbrado.
Yoko se rascó su nariz, incómodo, puesto que le empezó a dar comezón, así que empezó a abrir el hocico, para poder estornudar, sin darse cuenta que comenzó a concentrar chakra positivo y negativo, sobresaltando a todos los presentes.
-¡NO DE NUEVO!- gritó asustado Bolt.
-¡E-ESPERA, YOKO! ¡NO ESTORNUDES!- le suplicó Naruto, pero el cachorro seguía acumulando aquel peligroso chakra- ¡TODOS, SALGAN DE AQUÍ!- le ordenó a los gennin y a Shikamaru.
-¡SÍ!- asintieron de inmediato Bolt y Mitsuki, saliendo de la oficina.
-¡Shikamaru-san!- Sarada agarró de la chaqueta al shokeado Nara, y, con su fuerza, lo arrastró afuera rápidamente.
-¡Y-Yoko! ¡Sé que puedes aguantarlo-dattebayo! ¡Kurama ya te ha dicho que no debes estornudar de esta forma-dattebayo!- le señaló Naruto al zorrito, sudando a mares.
Pero, entonces, Yoko estornudó, lanzando la deforme masa de chakra a la ventana de la oficina, formando tal explosión que gran parte de ella salió volando, para susto de los aldeanos que habían estado caminando cerca, quienes corrieron lejos, salvándose por los pelos de los escombros.
-¡GHAAAAAAA!- por la fuerza del disparo, Naruto salió volando hacia atrás, entrando al pasillo y chocando con fuerza contra la pared, cayendo sentado al piso.
-¡Papá!- Bolt se le acercó, asustado.
-E… E-Estoy… bien…- gimió Naruto, temblando levemente, con Yoko en los brazos, quien se restregaba la nariz, aun algo incómodo.
-S-Sorprendente…- Mitsuki y Sarada se asomaron por la puerta, para ver lo que quedaba de la oficina- Que magnitud…- murmuró el joven de tez pálida, observando el enorme agujero en la ventana.
Fuyumi, en sus brazos, ladró, sorprendida.
-¡¿Qué ha pasado?!- varios ANBU aparecieron en el pasillo, junto con varios Jounin y Chunnin-¡¿Hokage-sama?!- miraron asustados y preocupados a Naruto, quien seguía temblando levemente, para extrañeza de Yoko.
-Mucho luido- aseguró Inari, aun sujetado por Bolt, que lo quedó mirando, sabiendo que todo fue culpa de su amigo.
-Na… Naruto…- murmuró Shikamaru, sentado cerca del rubio, aun azul y pálido- ¿T-Te parece que… que por hoy… t-te tomes… e-el día… libre…?-
-S-Sí…- gimió Naruto, sin dejar de temblar- S-Suena… u-una b-buena… i-idea… da-datteba… yo-
Yoko lo miró, ladeando la cabeza, extrañado. Soltó un pequeño estornudo, y se acurrucó aún más en los brazos de Naruto, puesto que siempre le gustaba la calidez que emanaba Ramen-oniichan…
No voy a negarlo. Me puse a reír como loca cuando se me ocurrió la forma de cerrar el cap^^
Y no crean, queridos lectores, que con esto terminan las penurias de Naruto al cuidar a los cachorros de Kurama. NO. El Karma trabajará arduamente para que el Uzumaki pase todo lo que pasó el Kyubi en la semana que cuidó a sus hijos, en lo que queda de la tarde para cuidar a los cachorros…
[se escuchan las risas malvadas de los lectores^^]
¿Saben? Me gustaría saber qué más quieren que sufra el Hokage^^ [más risas malvadas]
Bueno, me gustaría hacer más largo la despedida, pero tengo sueñito, así que espero que hayan disfrutado el capítulo al igual que mua^^
¡Gracias por leer, y no olviden comentar XD!
