Hola a todos!
Regresé, sí,estoy viva! XD
Lamento mucho la tardanza, la verdad es que mis últimos meses no fueron los mejores u.u, la buena noticia es que me voy a poner a full con mis fincs. No los entretengo más, espero que les guste el capítulo.
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Marcas del destino
Ella corrió lo más rápido que sus piernas le permitía, el viento frío le golpeaba el rostro y pequeños escalofríos se extendían por su cuerpo, sin embargo no le daba ni la más mínima importancia a eso. La joven sentía una gran emoción, un sentimiento que le explotaba por dentro, después de tanto tiempo lo iba a volver a ver. A pesar que todo su alrededor parecía un mar negro, siguió con su camino, cada tanto se encendían los postes de luz de las calles, sin embargo estos no duraban y terminaban volviéndose a apagar. Lo sentía cerca, todo su ser se lo decía y no tardó en encontrarlo, justo debajo de la única luz que permanecía prendida, entonces lo miró detenidamente, a pesar de que estaba siendo alumbrado, él permanecía en penumbras. En ese momento juró que el joven era como un ángel, uno hermoso que había caído en la oscuridad, hasta se lograba imaginar con facilidad un par de alas negras saliendo de su espalda. El chico pareció percatarse de su presencia, sin embargo se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección contraria de ella, las alas desaparecieron en la visión de la chica y la silueta de él se iba alejando y desvaneciéndose. Un tanto molesta se apresura a seguirlo, entonces se situó al lado del chico y lo observó atentamente aunque a diferencia de antes, apenas lo lograba distinguir entre las penumbras, él siguió su camino sin prestarle atención en absoluto, como si fuese a estar allí, a pesar que le había exigido que estuviera a su lado esa noche. El cielo nocturno estaba tormentoso, muy pronto iba a llover, probablemente en unas cuantas horas, de vez de verse el sol, la lluvia caería y bañaría todo debajo de esta. Ella se distrajo viendo el manto oscuro sobre ellos, lo cual hizo que no se diera cuenta que casi estaba en el lugar que se dirigían, solo lo supo cuando su acompañante detuvo su paso, por lo cual ella se fijó donde se encontraban. La joven lo miró algo insegura por lo que estaban por hacer, a pesar que él lo hubiese hecho incontables veces, no le agradaba en lo más mínimo adentrarse en aquél lugar. Entonces, sin que le dirigiera la palabra, como lo había hecho en toda la noche, ambos ingresaron a dicho edificio carente de luz.
La oscuridad siempre fue ideal para esconderse y pasar desapercibido entre las sombras, por el momento todo iba bien, no se habían percatado de sus presencias, sin embargo usualmente cuando uno piensa en eso, todo cambia. No supo cuando ocurrió el primer ataque, ni siquiera logró captar el movimiento de alguien más, solo cuando este yacía tirado en el suelo con un charco de sangre debajo de él, lo cual parecía alquitrán en las penumbras. La joven retrocedió sorprendida y al levantar la mirada se encontró con un objeto que resplandecía en la oscuridad, este no era de ninguna fuente de luz y lo comprendió al ver la forma en que este se desplazaba y como quienes la tocaban gritaban de agonía. La alarma sonó y una luz roja y parpadeante alumbró el sitio, lo que había visto era la espada que su acompañante poseía, su par de ojos oscuros la miraron por un momento antes de centrar su mirada a los hombres que lo rodeaban. Entonces este sin ninguna vacilación, comenzó a atacarlos nuevamente sin piedad alguna, la habilidad que poseía era admirable y temible a la vez, no permitía que sus víctimas llegaran a defenderse, aunque estas estuvieran perfectamente armadas. Al presenciar eso por primera vez y por ver la sangre fría que el espadachín poseía, su cuerpo tembló y sintió ganas de correr, huir de allí. Sin que se diera cuenta ya se dirigía hacia la salida, lejos de la matanza, lejos de él…
Anzu se despierta de golpe, su corazón latía velozmente, se siente sin aire y adolorida como si hubiese corrido por su vida. Al parecer se había quedado dormida en el sofá del living y aún tenía la sensación de estar en un sueño… u otra cosa, como si viera un recuerdo de alguien más. La castaña suspira y se acerca a la ventana, seguido a esto mira a través de ella, el día estaba nublado, parecía que iba a llover, igual que la joven de su sueño predijo y entonces observa como comienza a caer la lluvia. Ella se entretiene con aire ausente, viendo cómo las gotas caían primero lentas y después con mayor fuerza y velocidad, al ver eso daba la sensación de que nunca iba a parar. Todo estaba sumido en un profundo silencio, tan anormal como sentir la briza de verano en pleno invierno, lo único que se escuchaba era el sonido de las gotas de agua al estrellarse contra la ciudad, la cual la ojiazul observaba a través del vidrio hasta que este se opacara por su respiración. El clima estaba perfecto para pensar o simplemente dormir, últimamente hacía ambas cosas, dormía mucho, en sus sueños recordaba parte de su pasado u otros tan extraños, como si no fueran de ella, no sabía que significaban estos y cuando estaba despierta pensaba demasiado sobre ello. Suspira y corre las cortinas para dejar de ver el exterior y se sienta en el sofá ¿Cuánto tiempo había pasado ya desde el enfrentamiento contra Zorkius? Todos los días se lo planteaba y estaba cansada de sumarle días desde entonces. La castaña cierra sus ojos por un momento, o al menos eso ella creía, ya que cuando los volvió a abrir fue cuando tocaron el timbre, entonces se había dado cuenta de que se había quedado dormida otra vez. Se refriega los ojos y se levanta con ánimos, sabía quién estaba del otro lado de la puerta.
- Estoy de vuelta Anzu- Dijo el faraón una vez que la castaña abrió la puerta. El tricolor estaba empapado y aun así su pelo seguía igual que siempre.
- Diría que no tardaste mucho, sin embargo me quedé dormida- Dijo Anzu con una pequeña sonrisa dibujada en sus labios.
- Me lo imaginaba- Entra a la casa y cierra la puerta detrás de él- No paró de llover ni por un momento desde que me fui- Se pasa la mano por el pelo mojado- Debí escucharte cuando me dijiste que me llevara el paraguas.
- Te lo dije, por eso dejé a mano una toalla- Sonríe nuevamente y se la da, el ojivioleta le devolvió la sonrisa e inclina un poco cabeza en muestra de agradecimiento- ¿Y cómo está Kisa?
- Parece que se instaló lo más bien en la mansión de Kaiba, parecía contenta- Le respondió el faraón, al mismo tiempo que se secaba el pelo.
- Aún no me creo que Kaiba le haya propuesto a Kisara vivir con él- Dijo Anzu mientras recordaba cómo había llegado a eso su amiga y todo lo que ocurrió ese mismo día.
Flash back
El día después que pasó la batalla contra Zorkius, se encontró con que Seto se había quedado toda la noche haciéndole compañía a Kisara de la forma más inocente y tierna que uno se puede imaginar. Anzu se había dirigido hacia su habitación aquella mañana, ya que quiso ver como estaba su amiga, entonces al abrir la puerta de su cuarto se encontró a su amiga y al duelista durmiendo ambos abrazados. Fue la escena que más tierna que había visto, era increíble que alguien como Seto podría ser tierno alguna vez y menos mal que no había hecho ruido, ya que no se imaginaba cómo iba a reaccionar Kaiba si se enterara de que lo había visto de esa forma con la peliblanco. La castaña reprimió por un momento el impulso de sacarles una foto, sin embargo perdió y aprovecho el hecho de que su celular se encontrara encima del escritorio del cuarto y se apresuró de sacar una foto. Anzu miró satisfecha la imagen de su celular y luego se dispuso en dejar al par de tortolos tranquilos, salió con sigilo del cuarto, sonrió, ellos tenían que estar así un poco más, una vez que ambos se despertaran sabía que iban a hablar de un tema serio y a la vez doloroso, era mejor que siguieran como estaban el mayor tiempo posible. Unas horas después el faraón invitó a la casa a Yugi, Tristán y Joey, al parecer él los había llamado para que ellos estuvieran al tanto de los acontecimientos.
- Se van a enojar sino le contamos lo que pasó, ellos estuvieron con nosotros desde el principio, sería injusto dejarlos afuera de esto- Había dicho Atem mientras se cruzaba de brazos.
- Atem…-Se trató de quejar Anzu, sin embargo el tricolor la interrumpió.
- Tranquila, será mejor así, son nuestros amigos y en estos momentos necesitamos su apoyo- Le dijo él mientras la miraba fijamente.
- Lo sé, solo que…- Desvía su mirada- Te pido que…- Se sonroja- Cuando ellos se retiren vos te quedes conmigo- Le pidió Anzu, sorprendiendo al tricolor y haciendo que este se le pusieran las mejillas un poco coloradas.
- Claro- Sonríe sin comprender el cambio de tema de parte de la joven- Siempre estaré con vos, eso sí, tendré que hablar con Yugi y lo otro es lo de tus padres- Dijo Atem con una pequeña sonrisa, sabía que su hermano lo entendería, sin embargo, no estaba seguro lo de los padres de la chica.
- Lo olvidé completamente, ellos regresan la semana que viene- Suspira- No reaccionarán bien si saben que te quedarás en casa- Se imagina el comportamiento de sus progenitores y le da un escalofrío- Si va a ser como en mi imaginación, no quiero que suceda.
- Entonces me quedaré hasta que regresen y te visitaré todos los días- Le propuso Atem, tampoco deseando separarse de ella.
- Con estar con vos es suficiente- Dijo Anzu, al mismo tiempo que lo abrazaba, ya se había acostumbrado a la presencia del faraón y no se imaginaba no estar a su lado.
- Pienso lo mismo Anzu- Dijo el tricolor, correspondiendo el abrazo.
- Atem- Se ríe- Se supone que estamos hablando de algo serio y te salgo con esto- Dijo la castaña mientras cerraba sus ojos por un momento, disfrutando la cercanía del tricolor.
El faraón se ríe y Anzu también, no podían negar que se amaban y lo que más les importaba era estar juntos el mayor tiempo posible. A demás ambos sentían que eso no iba a durar demasiado y ese presentimiento los perseguía constantemente, los dos se necesitaban más que nunca para enfrentar lo que estaban seguros que vendría y por lo que habían pasado. Atem mira a la castaña y sin darse cuenta acerca su rostro al de ella, la joven en ese momento abre los ojos y levanta su cabeza, haciendo que los dos estuviera cara a cara. Los ojos de ambos brillan intensamente y sus labios cada vez se acercan más al del otro, sus respiraciones chocan y sus bocas se juntan en un tierno beso.
- Oww, que tiernos- Dijo Kisara mientras bajaba las escaleras, siendo seguida por Kaiba.
Anzu y Atem se sonrojan al instante y se separan de golpe, estando completamente avergonzados. Se habían olvidado completamente que la alvina y Seto estaba también en la casa. Ambos miraron con nerviosismo al castaño y a la peliblanco, la chica estaba sonriendo cálidamente, mientras que Kaiba demostraba que no le importaba para nada lo que había visto.
- Ahora estamos a mano- Fue lo único que dijo Seto, refiriéndose cuando esos dos lo vieron con Kisara. Pobre, ni se imaginaba de la foto que Anzu poseía en su celular.
El faraón y la castaña, quienes seguían sonrojados, les iban a responder, sin embargo en ese momento suena el timbre de la casa, haciendo que dejaran el tema ahí. Anzu se apresura a abrir la puerta y se encuentra con sus amigos. Al parecer al poco tiempo que el tricolor llamó a los chicos, estos fueron lo más rápido les fue posible y eso era seguro por la apariencia de los tres muchachos. Para empezar, Yugi estaba con la ropa llena de polvo y un pañuelo en la cabeza, Joey se encontraba medio dormido mientras traía pantuflas y Tristán estaba vestido elegantemente. Todos los miraron extrañamente por la apariencia de cada uno, en especial la del último.
- Yo estaba ayudando en la limpieza de la tienda de mi abuelito- Se excusó Yugi mientras se sacaba el pañuelo de su cabeza y se sacudía un poco de polvo, tratando de que este desapareciera de sus ropas.
- Yo…- Alza la mano- Pues es obvio que estaba durmiendo- Dijo Joey, al mismo tiempo que se refregaba los ojos y luego bostezaba exageradamente.
- ¿Todavía a esta hora?- Preguntó extrañada Anzu, eran las doce pasada del medio día.
- No es mi culpa que Mai le guste salir de noche- Se defendió el rubio, quién se encontraba un poco sonrojado.
- ¿Otra cita? ¿Ya es como la cuarta no?- Preguntó con interés Anzu.
- Es la tercera, con planeación de cuarta- Dijo sin pensar el rubio, lo cual después tuvo como consecuencia un aumento de color rojo en sus mejillas.
- ¿Y vos Tristán? Estás raro vestido así- Dijo Yugi mientras miraba detenidamente a su amigo, ya que era el que más sobresalía de todos.
- Ahora que lo mencionas es raro- Dijo Atem y entonces todos, exceptuando Kaiba que tenía cara de "me importa un carajo", lo miraron.
- Es verdad, nunca pensé que fuera posible que te vistieras elegantemente- Se acercó a su amigo y lo miro fijamente- ¿O será que sigo dormido?- Preguntó Joey- Eso lo explicaría todo.
- No digas idioteces, luzco así porque estaba en una gran cita- Le respondió Tristán un tanto molesto, al mismo tiempo que se arreglaba el saco.
- ¿Un tipo como vos en una cita?- Preguntó el rubio mientras alzaba una ceja- Nah, no me lo creo.
- ¿Qué hay de malo con eso?- Alzó la ceja y miró esta vez enojado a su amigo.
- Es que es imposible- Le respondió mientras alzaba los brazos- Pues solo mírate, ni con traje estás aceptable.
- ¿De qué hablas?- Tiene un tic en el ojo- Me veo mil veces mejor que vos ¡y con estilo!
- Estilo mis calzones de Batman, pareces un muñequito Ken teñido, nadie tendría una cita con alguien como vos- Dijo Joey mientras lo señalaba.
-¡Claro que tengo citas! ¡No es la primera vez que salgo con Serenity idiota!- Dijo gritó Tristán súper enojado, quién luego empalideció al darse cuenta de lo que había dicho.
- Y yo creía que solo Joey era quién hablaba sin pensar- Dijo Anzu, al mismo tiempo que negaba con la cabeza y Yugi asentía pensado lo mismo.
- ¡Maldito!- Gritó el rubio hecho una furia, quién agarró del traje de su amigo, dispuesto a darle su merecido por salir con su hermanita, sin su consentimiento que nunca se lo daría.
- No es hora de sus payasadas par de Idiota- Dijo Kaiba, perdiendo la poco e increíble paciencia que estaba teniendo. Lo único que lo mantenía al margen de la conversación era solo por dos motivos. El primero que no le interesaba en lo más mínimo lo que el grupo de raros hablara y el segundo, pues, estaba Kisara a su lado, quién lo calmaba. Sin embargo esta al ver una pelea entre el par de idiotas, se había ocultado detrás de Seto mientras le agarraba del brazo. Esto le dio a entender al duelista que a ella no le gustaba para nada ese tipo de peleas y a él, bueno, estaba harto de las estupideces de ambos chicos.
- ¡Ey!- Se quejaron ambos al unísono.
- No comprendo la razón que estén aquí- Dijo fríamente el duelista- Lo único que hacen es estorbar.
- Chicos, no es momento de…- Comenzó a decir Anzu, sin embargo fue interrumpida.
- Al parecer no sos tan listo como presumís, la razón que estemos aquí es obvia- Dijo Joey mientras sonreía de costado.
- Wheeler, siempre demostrando lo idiota que eres- Dijo el ojiazul mientras lo fulminaba con la mirada.
- Seto…- Lo llamó Kisara, quién lo había agarrado un poco más fuerte del brazo, no quería seguir presenciando peleas de ningún tipo. Kaiba volteó a verla y suavizó su mirada, causando que tanto Joey como Tristán se quedaran de piedra, al mismo tiempo que lo miraban incrédulos.
- Esto no es normal, para nada normal- Dijeron al mismo tiempo los dos chicos que seguían mirando a Seto con horror.
- Esto es algo importante, no es tiempo de discutir- Dijo Anzu seriamente, cosa que ganó la atención de parte de todos.
Anzu suspiró y recostó su cabeza en el hombro del faraón, quien se tensó por un momento, para luego relajarse. Iba a ser difícil, la castaña tomó un poco de aire y apretó con fuerza la mano que le extendía Atem, la cual le daba fuerzas para comenzar a relatar todo lo sucedido. Algunas cosas sorprendieron a muchos, otras no tanto, una vez que llegó a la parte final de lo ocurrido, la castaña se sintió débil y casi sin fuerzas, como si en cualquier momento se fuera a desmoronar al tan solo recordar tal doloroso suceso. Para su suerte el faraón no la soltó en ningún momento.
- Y eso… fue lo que pasó…- Dijo casi al borde de las lágrimas, para luego abrazar al faraón, quién en su mirada reflejaba cierto dolor y enojo.
- ¡Axel! ¡¿Por qué?!- Gritaron Joey y Tristán dramáticamente mientras lloraban y se abrazaban.
- Entonces eso fue lo que pasó- Miro al faraón y a Anzu- Así que Axel se sacrificó, por alguna razón no me extraña ni eso ni lo de Zorkius- Rodea con sus brazos a Kisara, la cual lloraba en silencio contra su pecho- Está claro que se lo llevó porque tiene algo en mente- Dijo Kaiba seriamente.
- ¿Cómo es que puede reaccionar tan fríamente?- Preguntó Joey mientras se sobaba la nariz.
- No deseo verme tan patéticamente como ustedes dos- Dijo Seto, para luego ignorar las quejas que ambos chicos expresaron.
- No lloren que me harán llorar- Dijo Yugi, el cuál en ese momento tenía los ojos brillosos. Aunque él nunca había tenido una relación cercana a Axel, sentía su perdida al igual que sus amigos.
- Me pregunto qué tendrá pensado Zorkius, hay cosas que no cuadra- Dijo Atem pensativo.
- No tenemos bien claro la razón que quería mi compañía en sus manos, tardaré meses en arreglar todo el desastre que dejó y capaz en el proceso encuentre algún indicio de lo que ese lunático pensaba- Dijo Kaiba con rabia.
- Sí, aparte de eso queda en duda lo que nos contaba Axel- Dijo la peliblanco, quien seguía entre los brazos del poseedor del cetro de milenio.
- ¿Te refieres a esa extraña voz que le hablaba?- Quiso saber Atem.
- ¿Así que nos escuchaste Kisara?- Preguntó Anzu.
- Claro, fue cuando estaba en el interior del dije de las dimensiones.
- Si no me equivoco decía que esa voz quería que él estuviera con Zorkius, como si este le perteneciera- Dijo Yugi, al mismo tiempo que recordaba la conversación con el pelinegro.
- Entonces lo que tenemos entendido de que Zorkius planea algo con Axel y por eso se lo llevó.
- Es como si lo quisiera utilizar para algo y eso puede ser la oscuridad que él posee- Kaiba hace una mueca de desagrado- Era despreciable verlo rodeado de esa aura maligna.
- Debe de ser eso- Desvía su mirada- A Axel le hacían cometer un montón de atrocidades y lo más probable fuera para aumentar esa oscuridad de su interior- Dijo la alvina, para luego separarse lentamente de Seto, quien la miró detenidamente.
- ¿A qué te refieres Kisara?- Preguntó Anzu mientras un mal presentimiento la invadía.
- No sé mucho al respecto, solo que el que se hacía pasar por nuestro amo obligaba a Axel a hacer misiones peligrosas- Le respondió la chica, al mismo tiempo que miraba a su amiga con cierta tristeza.
- ¿Sabes para qué lo querían?- Preguntó Atem y Kisara negó con la cabeza.
- No, nunca el supe, él nunca me lo dijo y tampoco quería que me enterara y por las condiciones que regresaba por dicha misiones… yo tampoco quise saberlo- Se abrazó a sí misma y desvió su mirada en dirección al suelo.
- ¿Alguna vez pudiste seguirlo?- Preguntó Kaiba mientras la miraba fijamente y rodeaba otra vez los hombros de ella con su brazo.
- En una solo ocasión, fue cuando tuvimos una fuerte discusión, entonces me escapé del templo antiguo para seguirlo- Siente un escalofrío recorrer por todo su cuerpo y se acerca más al ojiazul- Pagué el precio al hacerlo, el Axel que vi no era el que concia, no era mi amigo, como dijeron, las misiones tenían doble propósito y él daba miedo cuando lo vi.
- No es necesario que nos cuentes todo Kisa- Dijo Anzu preocupada por su amiga.
- Debe de haber algo sumamente importante detrás de todo esto- Dijo Atem pensativo.
- Es obvio que es todo culpa de ese loco de Zokius, Zorkeos o como quiera que se llame- Dijo Joey.
- Es Zorkius- Le corrigió Tristán.
- Déjenlo en mis manos- Dijo Seto y todos lo voltearon a ver- Obtener información no es algo difícil para mí.
- Presumido-Dijo Joey al mismo tiempo que hacía un puchero.
- Ya me lo esperaba de Kaiba- Dijo Yugi.
- ¿Pero sabes dónde buscar?- Preguntó Anzu.
- No será problema- Mira a Kisara y sonríe de costado- ¿No tendrías ningún conflicto en ayudarme?- Preguntó, para sorpresa de todos.
- ¿Kaiba…?- Preguntó Tristán mientras abría grande sus ojos.
- ¿… Pidiendo ayuda…?- Le siguió Joey con espanto.
-¿… A mí? – Terminó de preguntar la peliblanco- ¿De qué te puedo servir?- Quiso saber ella, sin creer lo que el duelista le pedía.
- Como nos dijiste, sabes una que otra cosa sobre lo que Zorkius planea, a parte estuviste con él cuando utilizaba el poder del dragón de ojos azules- Lo último lo dijo con odio.
- Para serte sincera Seto, yo no tengo muchos recuerdos del tiempo que pasé Zorkius- Dijo ella mientras desviaba su mirada.
- Estoy seguro que lo vas a recordar, así que vienes conmigo- Dijo Seto, con un tono de voz que daba entender que así lo haría sin importar lo que digieran los demás, sin embargo eso no fue algo que podría captar cierto rubio.
- Wow, espera un segundo ricachón, tarjeta roja ¿A qué te refieres con llevártela?- Preguntó Joey mientras formaba una X con sus brazos.
- ¿Qué más podría ser fracasado? La alejo del perro sarnoso que sos y del resto del grupo de raros- Le respondió el duelista fríamente.
- ¿A quién le dices sarnoso?- Preguntó con rabia Joey.
- ¿Te das cuenta Joey que estás aceptando que te diga perro no?- Le dijo Yugi mientras negaba con la cabeza.
- No me ayudas amigo- Dijo desanimado.
-E-entonces me voy contigo Seto- Dijo algo sonrojada Kisara.
- Ya tuvimos suficiente de todo esto, vámonos- Dijo el ojiazul, al mismo tiempo que la agarraba de la mano y la llevaba en dirección a la salida.
- ¡Espera!- Grito Joey, quien tomó la mano libre de la peliblanca y la jaló para él- No te la lleves, no sabemos de qué sos capaz.
- Joey, no digas tonterías- Dijo Anzu, tratando de que su amigo no haga una estupidez, aunque era demasiado tarde, ya que la había hecho en ese mismo momento- Suelta a Kisa.
- No, no y no- Dijo encaprichado mientras se aferraba más a la chica, causando que de Kaiba saliera un aura asesina.
- Ya suéltala perro idiota y faldero con corazón desamparado, quien sigue siendo un duelista de segunda- Dijo enojado Seto, para después hacer que el rubio soltara a la pobre Kisara.
-P-pero…- Se tira al suelo y empieza a llorar.
- Te lo merecías- Dijo la castaña con reproche.
- Que cruel eres Anzu- Señalo a Seto- Él me insultó con todo su arsenal de "insultos para Joey"- Pone ojos de cachorrito abandonado- A parte vas a dejar que una chica tan tierna como Kisara se valla con este tipo de mirada que dice no tener buenas intenciones al respecto- Dijo el rubio mientras se imaginaba a Kaiba con una cara de pervertido y a una alvina con expresión de miedo.
- A este perro lo mato- Dijo Seto, quién había perdido la paciencia por segunda vez del día.
- Mejor ya nos vamos Seto- Dijo Kisara, al mismo tiempo que le daba un abrazo rápido, haciendo que mágicamente el chico la mirara y se calmara en el proceso- Déjame que me despido y nos podemos ir- Le sonrió y se alejó de él, sin embargo Kaiba la agarró del brazo. Ella volteó a verlo y se encontró con la mirada seria del castaño.
- Date prisa, despídete de todos con a excepción de ese perro- Dijo Seto mientras señalaba al rubio.
- ¿wof?- Preguntó Joey mientras desviaba su mirada hacia la pareja- Grrr- Gruñó a ver a Kaiba.
- Que bajo has caído amigo- Dijo negando con la cabeza Tristán.
- Yo no lo conozco- Le siguió Anzu, Yugi solo asintió y Atem tenía una gotita estilo animé.
- Nos vemos- Dijo alegre Kisara, quien abrazó a la castaña y al ojivioleta al mismo tiempo.
- Cuídate- Fue solo lo que dijo el faraón.
Por su parte Anzu alejo un poco a la peliblanco de los demás y le susurró algo al oído a la otra ojiazul. La alvina se sonrojó y sonrió con vergüenza. La castaña le guiñó el ojo y la abrazó una vez más antes de dejarla ir.
- Prométeme que me visitarás y que mantendrás en contacto conmigo- Dijo Anzu y Kisara asintió con una sonrisa formada en su rostro.
- Adiós Tristán, Yugi, fue agradable conocerlos fuera del dije de las dimensiones- Se despidió ella, quien les dio un abrazo fugaz a cada uno.
- Me encantaría volverte a ver Kisara- Le dijo el pequeño tricolor con una sonrisa cálida.
- Suerte- Le deseó Tristán- Y acordarte que existe el gas pimienta, es más, toma uno- Le entregó dicho objeto y asintió enérgicamente.
- ¿Para qué?- Preguntó sin entender ella mientras miraba el gas pimienta que tenía entre sus manos.
- Otro idiota- Dijo Anzu mientras apoyaba su mano en su frente.
- Kisara- La llamó impaciente Seto, quién se cruzó de brazos.
- Ya voy- Dijo la nombrada, la cual en ese momento pasó por al lado de Joey y detuvo su paso por eso.
- ¿Y para mí no hay abrazo?- Preguntó el rubio con los ojos llorosos mientras extendía sus brazos como si fuera un bebé.
- Joey…-Mira de reojo a Seto, quién miraba con odio al otro chico- Lo siento- Le acaricia el pelo como si fuera un perrito- Buen chico, la próxima será…- Dejó de hablar de golpe, ya que el rubio se paró de golpe y la abrazó.
- No dejes que se sobrepase contigo, tienes el gas pimienta que te dio Tristán, eso se lo lanzas directamente a los ojos, cualquier cosa golpéalo a donde más le duele- Le aconsejó sin soltarla y antes de librarla de sus brazos le sacó la lengua a Kaiba que lo mataba con la mirada.
-No entiendo bien lo que me decís Joey, pero lo tendré en cuenta- Dijo Kisara mientras se alejaba de él y en ese momento Kaiba le toma la mano y la acerca a él, para luego golpear a Joey en la cabeza. Ante eso el chico llora como un cachorrito.
- No te pases de listo perro faldero- Lo mira fríamente- Vamos- Le dice a Kisara y ambos se retiran.
- worf, worf, grrrr rricachoón- Dije Joey mientras mostraba sus dientes.
- La próxima vez le ponemos correa- Dijo Anzu.
- Y lo atamos- Estuvo de acuerdo Tristán.
- ¡Traidores!- Grita Joey, ante eso Yugi y Atem suspiran al mismo tiempo.
Fin del flash back
Pensar que los primeros meses Anzu iba a visitar a Kisara seguido, sin embargo últimamente no lo hacía, por eso como Atem quería hablar con Kaiba, aprovechó para ponerse al tanto. La verdad era que no estaba de ánimos para ver a nadie, capaz se encontraba con los chicos, ya que iba a la escuela, pero siempre sentía que algo faltaba y terminaba no disfrutando el tiempo que estaba con ellos. Por otra parte, al faraón lo veía muy poco, ya que él había estado ocupado investigando el paradero de Zorkius y el de Axel junto con Kaiba. En los últimos tiempos encontraba pequeñas pistas en distintos lugares, muy alejados el uno del otro, al parecer hubo indicios de la actividad de los Dilers en varias zonas del planeta, pero nada que encontraban los ayudaba a identificar el paradero de estos.
- Lo que me contó Kiaba te va a interesar Anzu- Dijo Atem con voz seria, lo cual hizo comprender inmediatamente a la ojiazul sobre el tema de que iba a hablar.
- ¿Tiene que ver algo con Axel no?- Preguntó la castaña mientras se tensaba.
- Es casi seguro que sí- Entre enlaza su mano con la de ella, él sabía que el tema del pelinegro era delicado- Cuando Kisara nos contó los trabajos que le obligaban a Axel, siempre nos preguntábamos la razón de ello.
- Sí- Dijo Anzu mientras asentía y le daba un escalofrío al recordarlo.
- Sin embargo, eso no era lo único que él hacía, se ve que había muchas cosas que él ocultaba y que cada vez que Kisara le preguntaba Axel se enojaba- Deja de hablar por un momento-… Creemos saber cuál era su objetivo y por el cual parece estar nuevamente tratando de conseguir- Dijo Atem sin despegar la vista de la castaña.
- Tengo un mal presentimiento- Dijo la ojiazul.
- En estos últimos meses hubo varios ataques por todo el país, los lugares fueron donde habían asociaciones secretas, investigadores y científicos- Desvió su mirada- Muchas personas murieron cuando estos sitios fueron destruidos.
- No me gusta hacia donde se dirige esto Atem, Axel jamás dañaría a personas inocentes- Dijo Anzu, ya imaginándose lo que el tricolor diría.
- Lo sé, sin embargo- Siguió sin mirarla y Anzu le apretó más el agarre de la mano- La forma de que estos murieron fue brutal, si Axel lo hubieren obligado a hacerlo, estos no habrían muerto de esa forma.
- No puede ser…, no hay pruebas que haya sido él.
- Anzu, quien lo hizo sentía placer al hacer, lo disfrutaba, vi fotos de los cadáveres y no es como si murieron al instante, los torturaron- La miró a los ojos- Las heridas parecían estar hechas con un arma con filo, si es Axel, no creo que lo estén obligando a realizar tales masacres.
- Estás suponiendo, él nunca…
- Escúchame- Le soltó la mano y la agarró por los hombros- Kisara reconoció el estilo de combatir de Axel, la forma de que su espada hiere a alguien y creo que está en lo cierto, a aparte Kaiba fue a unos de esos sitios y con ayuda del cetro de milenio percibió la misma energía oscura que siempre rodeaba a Axel- Desvió su mirada- También encontramos rastro de actividad de los Dilers, había símbolos y rastro en las ciudades cerca de los hechos.
- Él nunca haría eso- Dijo Anzu, negando lo que le contaba el faraón
- Pero lo hizo, cada vez hallamos más pruebas y en la mayoría está involucrado Axel- Dijo Atem, para luego suavizar su mirada- Escucha Anzu, ya llegaremos al fondo de todo esto- La abraza y ella se acomoda entre sus brazos- Cuando menos te lo imagines ese molesto de Axel va a regresar con nosotros junto con sus bromas y todo.
- Eso espero, ya que en el único lugar que lo puedo ver es en mis recuerdo- Dijo la ojiazul y ante esto Atem asintió.
Desde que Axel había desaparecido junto a Zorkius, Anzu y Atem comenzaron a recordar a toda prisa sus memorias del pasado, a menudo se despertaban con aquellos recuerdos que a veces los hacía sentir alegre y otras les era inevitablemente evitar llorar. En esos momentos la castaña quería ver a Axel, hablar con él, contarle todas las maravillosas cosas que recordaba de su amistad, cuanto lo extrañaba y lo agradecida que estaba con él. Desde entonces ya habían pasado un año, tanto tiempo sin su mejor amigo, había días que se hundía en depresión, pero por suerte sus amigos y especialmente el faraón, siempre se encontraban a su lado. Hacía tantos meses que no habían tenido avances en encontrar al pelinegro y ahora por fin tenían un indicio para encontrarlo de una vez por todas. Sin embargo no le agradaba cuáles eran las pistas que los llevaban en dirección de Axel, no quería aceptarlo por el momento. Sin embargo Atem tenía razón, la persona que había realizados aquellos actos tan sangrientos… era muy probable que se tratará de él.
Anzu suspiró y cerró por un momento sus ojos y una sonrisa se formó en sus labios. La chica solo se sentía en paz cuando estaba con el faraón, lo amaba demasiado y deseaba que él permaneciera siempre a su lado, no quería perder a nadie más que fuera tan importante para ella. La chica quería que el momento que estaba pasando con Atem fuera más largo, solo un poco más, antes de volver a abrir los ojos y enfrentarse a lo que era la realidad.
Lejos de Domino
Una persona encapuchada camina de prisa, mira con atención su alrededor, analizando cada centímetro del lugar. Se adentra donde los árboles crecían tan altos que parecían acariciar el cielo y donde la civilización parecía una ilusión, entonces siguió con su camino hasta escuchar una melodiosa voz que hizo que detuviera su paso. Reconoció quién cantaba, entonces sonrió y avanzó hacia donde esta provenía y la vio danzando sin tocar el agua bajo sus pies, ella parecía salida de un sueño. La mira fijamente por un tiempo, para luego bajar su capucha, dejando ver su pelo oscuro, el cual se apresuró a peinárselo para atrás con su mano, le molestaba tenerlo tan largo, en los últimos tiempos le había crecido mucho y le era un tanto incómodo. Después hizo una mueca y se cruzó de brazos, por un lado se alegraba de haber encontrado a aquella chica tan rápido, pero por otro recordó porqué la había perdido de vista.
- Con que aquí te habías metido Elyon- Dijo él con un tono de molestia en su voz-La próxima vez que te escapes, te noquearé para que te quedes a mi lado.
- ¿Axel?- Se voltea a verlo- Pensé que tenías asuntos que atender, mejor dicho terminar unos asuntos- Dijo la joven, quien parecía estar sorprendida de verlo.
- Terminé a tiempo record, fue sencillo- Dijo Axel mientras se encogía de hombros- Sin embargo se suponía que debías permanecer conmigo, no irte corriendo y desaparecer- Lo mira enojado- No me gusta no verte.
- ¿Pero qué dices?- Desvía su mirada algo sonrojada- Estabas ocupado y no quería seguir viendo lo que hacías- Lo mira con reproche- A aparte fuiste tú el que me dejaste tirada estos últimos meses.
- Como si hubiera querido, a parte por algo te pedía que vinieras conmigo- La mira fijamente- Te fuiste en la mejor parte, la más divertida.
- Entonces… ¿Al fin conseguiste el "Coniunctio"?- Preguntó la chica, dejando la discusión de lado.
- Si te refieres a esta cosa cuadrada y puntiaguda como la cabeza del faraoncito, sí, lo encontré- Le respondió mientras sonreía de costado y de su bolsillo sacaba dicho objeto.
- ¿Entonces no te costó?- Preguntó ella algo interesada y al mismo tiempo miraba con curiosidad aquél artefacto que tenía él entre las manos.
-No, una destrucción por acá, unas cuantas muertes por haya y listo- Dijo el pelinegro como si estuviera hablando del tiempo por su voz tranquila y desinteresada. Elyon lo observó detenidamente y sintió una opresión en su pecho al escucharlo- Ah, por cierto, necesito nueva ropa, todas las que tengo están manchadas de sangre- Dijo él al mismo tiempo que señalaba su ropa y como él decía, su ropa estaba cubierta de ese líquido escarlata.
- Tienes suerte que traje una de repuesto- Dijo mientras señalaba una mochila- Debes de ser más cuidadoso.
- ¿Cuidadoso? ¿Qué es eso?- Sonríe y mira la mochila-Estupendo, ya vengo, me voy a cambiar por allí- Señala unos árboles y agarra la ropa- Así que no me espíes.
- Como si quisiera- Le respondió Elyon mientras se daba vuelta y se cruzaba de brazos.
- Claro que quieres, por favor, te encanta mirarme- Dijo Axel burlonamente, al mismo tiempo que se dirigía hacia los árboles de alrededor.
- Idiota- Dijo enojada, pero algo sonrojada- "Parece ser que está mejor, sin embargo tomo las muertes de las personas como si nada, nunca pensé que las cosas serían tan horribles… aún recuerdo el primer cuerpo que quedó sin vida en la oscuridad de la noche"
Entonces en tan solo unos pocos minutos, el pelinegro regresa considerablemente arreglado a comparación de como este se encontraba momentos antes. La ropa que llevaba era unos jeans azules desgastados por el uso, junto a una remera gris que decía "Sexy boy". Axel sonrió al ver cuando la chica desvía la mirada hacia él y alza una ceja al leer lo que decía en la prenda. El anteriormente ojiverde se ríe brevemente y se acerca a Elyon.
- Aquí me tienes, en dos minutos con sesenta segundos- Le dijo Axel sonrientemente- Y no pongas esa cara, la remera tiene toda la razón.
- En tus sueños Axel- Dijo la pelinegra, para luego sacarle la lengua.
- Si tan solo pudiera soñar- Dijo él, sin ninguna expresión en su rostro.
- No me refiero a los sueños que uno tiene cuando duerme, sino a los deseos y esperanzas.
- Es lo mismo, ambas cosas me son imposibles, ya no poseo sueños, esperanzas ni deseos de ningún tipo- La mira fijamente- Aunque estoy mejor sin ellos ¿Sabes? Es como sacarse un peso de encima.
- No digas tonterías ¿Siempre fuiste así? – Le preguntó ella sin pensar.
- De hablar tonterías sí, pero de los sueños y todo lo anterior no… creo…, ya ni si quiera sé quién soy ni quien fui- Le respondió él, al mismo tiempo que la miraba fijamente.
- Dejemos el tema ahí y volvamos ahora al templo antiguo- Se apresuró a decir Elyon, al darse cuenta hacia donde estaba llegando el tema- Los Dilers se encargarán de borrar todo el escándalo que hiciste, así que vamos.
- ¡Qué aburrido que son! Eliminan todo lo que hago, pero hay que aceptar que son buenos en la limpieza- Se ríe- Que lástima que confían que todo quede tan impecable como ellos lo dejan.
- ¿Qué se supone que hiciste?
- Nada, solo dejé una que otra cosa de ese grupo de idiotas.
-Eso no era parte del plan, si dejas pistas como migajas de pan nos meteremos en problemas
- ¿Plan? ¿O querrás decir órdenes? ¿A parte que tendría de divertido si fuera imposible que nos encontraran? De todas formas alguien ha estado siguiéndonos, solo tuve que dejar algunas cosas para que siguieran el juego.
- La idea es precisamente que no nos encuentren Axel, a parte Zorkius nos matará si se entera.
- Oh, vamos, ya morí como dos veces, una tercera no será nada - Dirige su mirada a su alrededor- Igual todo está marchando como debería ser, así que dudo que se queje al respecto y… dime Elyon ¿Cuál es el siguiente paso que nos hace dar el destino?
- Regresar a Domino.
- Así que veré a Anzu, al faraón y los demás ¿eh?- Dijo sin emoción alguna.
- No lo hagas, sigues siendo muy inestable, tan solo hay que observar tus últimos trabajos- Dijo Elyon seriamente.
- ¿A qué viene eso?- Preguntó él sin comprenderla.
- No tienes control sobre ti mismo y en el fondo sigues dudando, no podes ser dos cosas, recuérdalo bien y vos ya elegiste un camino- "Una parte de él sigue rechazando en lo que se transformó, aunque se suponía que no debía pasar. Si esto continúa… no me quiero ni pensarlo"- No te desvíes de él.
- No me diste opción ¿No? A parte no dudo, mi mente ya se acostumbró a la oscuridad y todo lo que hay en ella, volver a como era sería patético- Dijo enojado y por un momento Elyon pensó que la iba a atacar.
-Deja de echármelo a la cara, yo tampoco tuve opción y digas lo que quieras, aún deseas estar de lado de la protectora del dije de las dimensiones- Le contestó ella, estando enojada con ella misma, sabía lo que había hecho pero… ¿Qué opción tenía? A parte en lo único que Axel pensaba era en aquella chica que irradiaba luz, tan brillante, tan pura, nada a comparación de ambos.
- Sé que tampoco podías hacer algo para evitarlo-Dijo mientras miraba las muñecas de la chica, hacía poco que se había dado cuenta de las circunstancias que estaba ella. Para él todos estaban marcados por el destino, sin embargo Elyon era la que estaba marcada por las esposas y encadenada por destino- Y no quiero ver a Anzu para lo que vos piensas ¿O te olvidas?
- No juegues con fuego Axel- Dijo la pelinegra seriamente.
- Tranquila, estoy acostumbrado a quemarme, ese dolor ya no influye nada en mí, hasta creo que me sería placentero.
- Haré como si no te hubiese escuchado decir semejante estupidez, sé que al final harás lo que quieras- Suspiró- Ahora debemos apurarnos, por alguna razón siento que vamos a tardar en llegar a Domino- Dijo ella mientras se alejaba del lago.
- ¿Eso puede ser por lo que estoy a punto de decir?- Preguntó Axel mientras sonreía de costado.
- ¿Qué tienes pensado?- Dijo Elyon, al mismo tiempo que un mal presentimiento al respecto la invadía.
- Volvamos como personas normales- La observó detenidamente- Vos todavía no estás acostumbrada.
- ¿De qué hablas? Si estoy perfectamente adaptada al mundo de afuera.
- Si es así… ¿Por qué estás flotando?- Señala los pies de ella, los cuales no tocaban el suelo- Tienes razón, muy normal- Dijo Axel divertido.
-Me rindo, tienes razón, es que no me acostumbro- Dijo ella derrotada.
- Por eso las cosas cambiarán a partir de ahora.
- Debes de estar bromeando.
- No, tú vienes conmigo- Se acerca a ella y la agarra por los hombros- Dejaremos lo de Zorkius por un tiempo, volveremos a Domino de mi forma.
- Estás loco, él se pondrá loco y a mí me va a volver más loca que ambos juntos- Ve cómo el pelinegro hace un puchero-¿En transporte?- Preguntó Elyon ¿Qué tenía esa expresión en Axel, la cual no se podía negar?
- Sí, en transporte, en un colectivo precisamente, son cinco horas de viaje, así que mejor nos apresuramos- Se ríe- Capaz te quede el culo cuadrado, pero qué le vamos a hacer.
- No dije que sí.
- Pues lo harás ahora- La agarra con su mano del mentó y acerca su cara a la de ella, estando centímetros en tocarse y la mira fijamente a los ojos- ¿Vamos Elyon?
- A-Axel…- Se sonroja- "Idiota, eso no vale, es una cruel injusticia"-Pensó la pelinegra mientras lo miraba directamente a los ojos, esos ojos carentes de luz- Sí, vamos- Desvía su mirada, maldiciéndose mentalmente.
- Genial, es mejor apresurarnos- La toma de la mano y la hace avanzar.
- E- espera un momento, no camines tan rápido, me voy a…- Se tropieza y se hubiese caído si no fuera por Axel que la sostuvo justo a tiempo- Me voy a caer tonto.
- Sí que eres torpe cuando tienes que caminar en el suelo.
- Prefiero no tocarlo- Dijo Elyon, al mismo tiempo que su cara se tornaba más roja por cómo el pelinegro la sostenía. Axel estaba con su brazo izquierdo alrededor de su cintura y la otra mano sostenía firmemente la mano de ella.
- Si sigues quejándote te cargaré- Dijo él divertido.
- Y-yo puedo caminar idiota- Lo trata de alejar, lo cual consigue, sin embargo no lo logra por completo.
- Entonces vamos- Dijo él, aun sosteniendo la mano de la chica.
- Axel…- "Que bien que sigas siendo vos, aunque…"- La imagen del chico cubierto de sangre mientras miraba triunfante los cuerpos sin vida que se hallaban a su alrededor, le producía escalofríos y más al recordad la sonrisa malévola de él- "En eso te convertí, en alguien que no tiene aprecio por la vida de otros, ni la suya propia. A veces tu mirada es tan fría y atemorizarte que es difícil de creer que alguien como él pudiera ser como eras antes"- Pensó Elyon, sintiéndose profundamente mal ¿Cómo podrá arreglarlo todo? ¿Cómo cambiar el destino? El suyo no le importaba, ya estaba acostumbrada, pero odiaba ver cómo otras personas sufrían y se perdían en un mar oscuro, más sabiendo que todo era su culpa.
Fin del capítulo treinta y cinco.
¿Qué les pareció el capítulo? Yo la verdad es que no sé cómo quedo y me disculpo si hay alguna falta de ortografía. Y sí no podía dejar a fuera a Axel ni por un capítulo, le tengo mucho cariño al personaje que cree.
Muchas gracias por el apoyo, mucha paciencia y reviews a : Rossana's Mind (Axel no cambió, bueno, no tanto), Love Stories On (El lado bueno es que Axel está bien ¿No? Capaz hasta que un día haga que gane la lotería?), DanyStormborn01 (Me alegre que te guste mi Kaiba, solo espero que lo haya caracterizado bien en este capítulo), srto (Me vuelvo a disculpar por el horroroso retraso) y a todos los que se toman su tiempo para leer este finc.
Hasta el próximo capítulo!
Besos y abrazos(bien de oso) psicológicos n.n
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