El "KARMA" no tiene menú, te servirá lo que mereces…
Residencia Nara…
-Pero, hay que ver…- suspiró Temari, depositando una bandeja con una taza de té caliente en la mesa del salón- No puedes subestimar la sangre Biju, ¿no?- comentó, sentándose frente la mesa, observando por la puerta corrediza abierta el panorama.
Desde ese lugar, se podía apreciar cómo, a lo lejos, varios carpinteros comenzaban las reparaciones a la oficina del Hokageen la Mansión, lo cual apreciado por algunos curiosos que se detenían en la calle a ver.
-Pensé que no sería un gran dilema, ya que solo son bebés…- escuchó la voz de su marido desde el pasillo, a lo que ella apoyó el codo en la mesa, y el mentón en su mano- Pero ahora me di cuenta que no debemos bajar la guardia ni con eso-
-Hicieron todo esto con tan solo un año de vida, ¿no?- sonrió de lado la mujer de cabello rubio- Imagínate cuando tengan una mentalidad de adolescentes- no pudo evitar sonreír más al sentir un respingo del pasillo.
-En todo caso…- Shikamaru entró al salón, secándose las manos con una toalla pequeña, lo cual no sorprendió a Temari, pero si le divirtió el hecho de que apestara a jabón, como si se hubiera restregado con fuerza las manos con uno- Si Shikadai pide alguna vez una mascota, le daremos un pez- sentenció, serio, sentándose frente a su esposa, tomando un sorbo de té.
-¿Tanto te traumaste, bebé llorón?-se divirtió un poco Temari, disfrutando cuando su marido, al recordar la causa del trauma, se atragantara con el té y tosiera, azul.
-Nada de perros o gatos en esta casa- murmuró Shikamaru, mirándola seriamente, con un tic en la ceja- Nunca-
-Y yo que planeaba adoptar un lindo gatito- Temari miró para otro lado.
-¿Siquiera me estás escuchando?- la quedó mirando su marido.
-Me estoy divirtiendo- aseguró la rubia, a lo que su marido suspiró, tomando otro sorbo de té- Así que el Hokage se tomó el día, ¿no?-le preguntó, algo curiosa y seria.
-En parte- respondió Shikamaru, dejando la taza vacía en la mesa- Como la Oficina está imposibilitada para ser utilizada, y como perdimos gran parte de nuestros datos, le permití a Naruto ir a cuidar a los cachorros a su casa, aunque él dejó a todos sus clones ayudando y vigilando la aldea como de costumbre- aseguró, estirándose.
-¿Se borraron los datos? ¿Y estás tan relajado?- lo miró Temari, seria.
-Tranquila, tranquila. Siempre tenemos una copia de todos los trabajos en mi computador- le explicó Shikamaru, sorprendiéndola- Cuando Naruto recibe algún mensaje o información importante, me lo reenvía, para tener así dos copias de seguridad-
-Tan precavido como siempre- sonrió de lado la rubia, orgullosa- ¿Ya saben Kurama y Natsumi lo que hicieron sus angelitos?- preguntó, sonriendo divertida.
-Las reuniones con el Daimyo son a puertas cerradas. Nada entra ni sale hasta que terminen- le explicó el pelinegro, recostándose en el tatami.
-Entonces, cuando termine la reunión, tendrán una gran sorpresa- sentenció Temari.
-Un gran problema- corrigió Shikamaru, haciendo sonreír levemente a su esposa.
-En todo caso…- la rubia se levantó, extrañando a su marido- Tengo una salida con Ino y Karui, para hablar de los entrenamientos de Shikadai y los demás sobre el Ino-Shika-Cho- le explicó- Así que, mientras estoy fuera, quiero que te des un baño. Sigues apestando-le ordenó, y, sin más, se retiró por el pasillo.
-… Ah…- suspiró Shikamaru, sentándose, rascándose la cabeza- Las mujeres son problemáticas…- sentenció, hasta quedarse quieto al notar que, efectivamente, su ropa, especialmente su brazo, apestaba a….
-¡DEFINITIVAMENTE NO QUIERO NINGÚN PERRO O GATO EN ESTA CASA!-resonó la voz del jefe del Clan Naraen la residencia.
Residencia Hyuga.
-Entonces… ¿eso pasó?- murmuró Hinata, sentada en uno de los pasillos de madera que daban al jardín de la enorme residencia, con Pájaro-chan a su lado, que miraba el celular con el que hablaba su prima.
-Sí. Fueron Yoko e Inari en conjunto, aunque Fuyumi también tiene bastante crédito-dattebayo- aseguró Naruto, quien ya no llevaba su capa de Hokage.
El rubio hablaba por el teléfono de pared de la Residencia Uzumaki, mientras, detrás de él, Sarada sentada en un sillón acariciaba a Yoko, mientras Inari jugaba divertido con Mitsuki y Fuyumi mordisqueaba la cabellera rubia de Bolt, quien, tirado en otro sillón, miraba aburrido al adulto.
-Pero, ¿estás bien?- se preocupó Hinata.
-Sí. Solo tuve un buen susto… y mi chaqueta sufrió un percance, pero nada terrible-dattebayo-aseguró su marido.
-Creo… Tal vez debería regresar a casa… Padre está ahora con Himawari, y ya se encuentra mejor…- murmuró la pelinegra, preocupada.
-Está bien, Hinata. No te preocupes- le pidió Naruto- Tu padre no suele pasar mucho tiempo con Bolt o Himawari desde que se ha sentido delicado, así que debe estar contento con tener a uno de sus nietos con él-dattebayo-sonrió, sin notar que Bolt, escuchando eso, lo miró de reojo, ignorando como Fuyumi tironeaba de su cabello rubio- No te preocupes y pasa el tiempo con Hiashi-osan. Sé que también lo has extrañado-
-¿Seguro, Naruto-kun?- preguntó Hinata, aun preocupada por su marido- Los cachorros no son maldadosos, pero pueden a llegar a ser traviesos si no los vigilas correctamente- le aseguró.
-Sí, sé que no les gustan los clones-dattebayo-admitió su marido.
-¡BOM!- ladró Inari, dejando de perseguir el punto de luz que había formado Mitsuki al reflejar la luz que salía de la ventana con su Kunai.
Al escuchar al cachorro por el auricular, Hinata no pudo evitar sonreír.
-Estaré bien, Hinata. No te preocupes-dattebayo- le aseguró Naruto, haciéndola sonreír más.
-Está bien. Aun así, mandaré a Neji-niisan para que vaya a apoyarte- le dijo la pelinegra, acariciando el plumaje del ave a su lado, el cual se erizó al enterarse de que tendría que ir a ver a aquellos tres cachorros que lo mordisqueaban cada vez que lo veían.
-Jejeje. Esa es una buena idea-dattebayo- sonrió Naruto, satisfecho- Bien, Hinata. Nos vemos en la noche. Saluda a tu padre y a Himawari de mi parte-
-Sí- sonrió Hinata, y colgó.
En cuanto terminó la llamada, Pájaro-chan se elevó para estar frente a ella, comenzando a piarle, suplicando en su idioma que no quería estar a la merced de aquellos cachorros.
-Lo siento mucho, Neji-niisan- se disculpó Hinata, apenada- Pero Naruto-kun no tiene experiencia en cuidar a los cachorros, y tú ya has cuidado de ellos…- le recordó, para recibir más "¡Pio-pio-pio-pio-pio!", que podían entenderse en "¡No cuido, me comen!"- P-Por favor- suplicó, avergonzada.
Al verla así, el ave se quedó en blanco, para bajar la cabeza, rendido. Asintió levemente, haciendo sonreír a la mujer.
-Gracias, Neji-niisan- sonrió agradecida Hinata, a lo que Pájaro-chan pió, desanimado.
Sin más, el ave café emprendió vuelo, mientras Hinata lo observaba perderse en el cielo, sonriendo levemente…
Residencia Uzumaki.
-Ya veo, ya veo…- murmuró Konohamaru, algo sorprendido.
El Sarutobi estaba frente a la residencia del Hokage, quien, con los cachorros en los brazos, lo había recibido junto los tres genin.
-Al menos nadie salió herido- sonrió Naruto- Además, ellos tres ayudaron bastante para verificar que no hubieran daños mayores- miró a los tres genin, tomando la atención de ellos.
-Gracias, Hokage-sama- agradecieron Mitsuki y Sarada, sonriendo.
-Mph- Bolt rodó los ojos.
-Vamos, Bolt. No deberías ser tan orgulloso-le dijo Konohamaru, dejándolo estático.
-¡No lo soy-kore!- aseguró molesto el rubio.
-¡¿Qué te he dicho de burlarte de mí tic-kore?!- se molestó el Jounin.
-Bolt, respeta a tu maestro- le pidió Naruto, serio, haciendo que su hijo mirara para otro lado, bufando.
Los tres cachorros ladraron, contentos, fastidiando más al joven.
-Entonces, Séptimo, nos retiramos- sonrió Konohamaru, acariciando a Yoko, que sonrió, sonrojado- ¿No tendrá problemas con ellos?-
-Tengo algo planeado- aseguró el rubio.
-Entendido- sonrió Konohamaru, y, al igual que Sarada y Mitsuki, hizo una leve reverencia, para comenzar a alejarse.
Bolt se quedó rezagado, lo cual fue notado por su padre.
-…- el joven lo miró, haciendo una mueca, serio, y después a los cachorros en sus brazos-… Mph- sin decir nada, se fue.
-O-Oye, Bolt- lo llamó Naruto, a lo que su hijo lo miró de reojo- Te- Ten cuidado. Hazle caso a Konohamaru. Es un shinobi con experiencia-dattebayo- le aseguró, en un intento de calmar el ambiente.
-…- Bolt no dijo nada, pero se quedó mirando a los cachorros, que parpadearon, curiosos- Lo sé, lo sé… -bufó, volviendo a caminar, siguiendo al resto de su equipo, que lo esperaban.
-Bien, ¡vamos a completar la misión con todo el ánimo-kore!- aseguró Konohamaru, levantando el brazo, a lo que Sarada y Mitsuki lo imitaron, aunque Bolt infló una mejilla.
"Sé que tiene que cuidarlos… Lo sé…" pensó Bolt, molesto, caminando con sus compañeros "Lo sé… pero…" frunció el ceño, recordando lo que sintió cuando vio a su padre consolando a Yoko después del percance que tuvo el pequeño "Pero…" recordó cuando abrazó al zorrito café, mientras este se acurrucaba en sus brazos "Pero… Ni siquiera es tu hijo…" apretó sus puños, molesto.
Naruto vio irse al Equipo Konohamaru, deseando haber dicho algo mejor para despedir a su hijo, hasta notar que Yoko bajó las orejas, extrañándolo.
-¿Sucede algo, Yoko?- le preguntó, mientras Inari y Fuyumi lo miraban, curiosos- ¿Quieres ir al baño?-pero el pequeñito negó.
-… M-Me shiento… mal…- murmuró triste Yoko, y sus ojos rojos se posaron en la silueta de Bolt a lo lejos, antes de que se perdiera de vista.
Naruto lo miró, extrañado y preocupado.
-Tranquilo. Les prepararé un buen almuerzo-dattebayo- prometió, comenzando a caminar hacia la casa.
Al escuchar la palabra almuerzo, Inari y Fuyumi levantaron la cabeza de golpe. Ladraron contentos, y se bajaron de los brazos del rubio, corriendo torpemente hacia la casa, lo cual hizo sonreír a Naruto, pero se preocupó al ver que Yoko seguía triste.
-Tienes mucha hambre, ¿no?-le preguntó sonriendo, tomando su atención.
-…- el zorrito iba a hablar, hasta que se escuchó el sonido de algo romperse.
-¡INARI! ¡¿QUÉ HICISTE?!- se enfadó Naruto, entrando en la casa.
El rubio entró al comedor, para ver que los dos pequeños cachorros estaban encima del mesón, mordisqueando los paquetes de comino y ají en polvo…
-¡GHA! ¡NIÑOS, NO TRANGUEN ESO!-ordenó el rubio, asustado de que los zorritos pudiesen comer esos condimentos.
Yoko parpadeó, curioso.
Después de un rato…
-AH…-Naruto se apoyó en el mesón de la cocina, cansado, observando como Inari y Yoko tironeaban uno de sus tantos juguetes, mientras Fuyumi mordía divertida uno de sus peluches.
Le había costado muuuuuchooo que Inari y Fuyumi dejaran los condimentos tranquilos. Aún seguía agradeciendo que Yoko fuera el más tranquilo…
-¡Bien!- se incorporó, estirándose, tomando la atención de los cachorros- ¡Ramen-Oniichan les va a preparar un buen tazón de leche-dattebayo!- informó.
Fuyumi y Yoko ladraron, contentos, moviendo rápidamente sus colas por el entusiasmo, en cambio Inari bajó las orejas, fastidiado, extrañando a Naruto.
-¿Y esa cara, Inari?- le preguntó, mientras sacaba leche del refrigerador- Pensé que tenías hambre-
-…- el pequeño zorrito infló una mejilla, amurrado- ¡Calne!- pidió.
-¿Carne?-Naruto, quien acababa de poner la tetera, lo miró extrañado.
-¡Ship!-asintió el cachorro, acercándose al rubio mientras este se agachaba-¡Quelo calne!-pidió, serio, como si se sintiese preparado para semejante desafío.
-Inari, tu madre nos explicó a Hinata y a mí que los cachorros Yokai como tú solo pueden empezar a comer solidos al año y medio de nacidos-dattebayo- le informó Naruto, mientras el pequeño lo miraba, curioso- Y tú, tienes un año. Te faltan seis meses- indicó, sin poder evitar sonreír.
-¡¿AH?!- se amurró el zorrito- ¡Soy glande!- pataleó con sus cuatro patitas.
-Déjame ver esos colmillos- le pidió Naruto, a lo que Inari dejó el escándalo y abrió su pequeño hocico.
Al ver que el hermano mayor abría el hocico, Fuyumi y Yoko intercambiaron mirada, y abrieron sus boquitas, divertidos.
-Ya probé que tienes un buen agarre…- el adulto tocó con sumo cuidado la punta de los colmillos del zorrito- Pero, como lo suponía, aun no tienen filo- sentenció.
-¡¿AH?!- lo miró ofendido Inari.
-Mi pequeño sobrino Inari, tal vez tienes mucha fuerza para tu edad, pero…- le mostró su pulgar, el cual aún estaba morado a causa de la mordida que había recibido antes del cachorro- Mira, ni siquiera un rasguño. Tus colmillos no están listos todavía-dattebayo- sentenció, cruzándose de brazos.
Inari lo miró enojado, sobresaltándolo, especialmente porque el pequeño frunció el ceño, mostrando tal gesto que Naruto creyó estar viendo a Kurama…
El mismo gesto de enojón…
Entonces, el cachorro se abalanzó a Naruto, y le mordió con fuerza la nariz…
-¡GHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- resonó en toda la residencia.
Kumo.
En la cocina de su hogar, Killer Bee revolvía una olla, mientras tarareaba, algo distraído, escuchando música de una radio.
-Yho. Tengo que hacer que esta comida quede bien hervida, y no se ponga muy fallida-rapeó, sonriendo, hasta notar que vibraba el teléfono, por lo que, extrañado, bajó la llama de la cocina y tomó el teléfono- Contesto esta llamada, para que la gente no quede enfadada-contestó.
-B-Bee-osan. N-Necesito tu consejo-dattebayo…- gimió Naruto, con la nariz magullada, mientras en el piso Fuyumi y Yoko estaban encima de Inari, intentando calmarlo, puesto que pataleaba, amurado.
-¡Yho! ¡Naruto, el Hokage de la Hoja me llama, y eso me sonroja!-saludó contento el moreno- Me sorprende que admitas que me necesitas, así que dime, ¿por qué tiritas?- preguntó, extrañado.
-La verdad… Estoy cuidando a los cachorros…- suspiró Naruto, sobando su nariz, adolorido. Eso sorprendió a Bee- Es hora de darles de comer, y quiero darles leche, pero Inari…- miró al zorrito rojo, quien dejó la pataleta, lo miró, y puso mala cara, muy digna de su padre- Ah… Quiere carne-volvió a suspirar.
-Escucha, amigo. Aunque el niño haga mucho ruido, lo solido está recluido, así que aguanta el gruñido, y dale lo molido- le aconsejó Bee, dirigiéndose a la olla y revolviendo un poco el contenido.
-¿Es esa mi única opción-dattebayo…?- se lamentó Naruto.
-Yho. Con mi pequeño Kano, lo vegano está lejano y la leche se desaproveche, así que el puré de pescado queda como el apropiado-le contó Bee, apagando la cocina y sacando un plato pequeño de la alacena.
-¿Puré de pescado?- murmuró sorprendido el rubio.
-Sí. A Kano le gusta el pescado, pero que lo probara estaría mal juzgado, así que le doy un poco de puré, y así su hambre saciaré-le explicó el moreno, vertiendo un poco del puré de pescado en el plato.
-Ya veo… Algo con el mismo sabor, pero que no sea solido…- comprendió Naruto- Espera, ¿estás cocinando?-se percató.
-Yes. Hoy los padres están ocupados, y no por los pescados. Así que para que no estén apilados, me hago con el relevo del pequeño-sonrió Bee.
-Cierto… No solo hoy es la reunión con el Daimyo de Hi no Kuni… -murmuró Naruto, recordando que, a veces, las reuniones de los Yokai Representantes con sus respectivos Daimyo coincidían los mismos días.
-¿Te es duro cuidarlos, o no te dan apuro?-
-¿Duro...?-Naruto sonrió costosamente, recordando lo que le hicieron los cachorros- Son como tres Natsumi-chan…-suspiró, desanimado- ¿Qué tan costoso es cuidar a Kano?-preguntó, curioso.
-¿Costoso? Esto no es monstruoso, ni lloroso-aseguró Bee, sonriendo orgulloso- Mi pequeño es ruiseño, y tan gracioso, que me hace sentir glorioso. ¡Wii~!-
-¿Tan tranquilo es Kano?- se sorprendió Naruto.
-Oh, yeah-
El rubio parpadeó algo sorprendido, y miró a Yoko, quien, debajo de Fuyumi pero encima de Inari, lo miró, parpadeando curioso.
"Bueno, son primos…" sonrió Naruto, extrañando al cachorrito café.
-Naruto, si bien son cachorros, recuerda que también son zorros, así que para que no pidas socorro, dales un piropo-sugirió Bee, tapando la olla.
-O sea, algo parecido a la carne, pero blando… Creo que tengo una idea-dattebayo…- sonrió Naruto.
Entonces, Inari, ya bastante malhumorado, comenzó a arrastrarse, saliendo debajo de sus hermanos, y, con sus patitas, corrió en dirección del rubio, saltó y clavó sus colmillos sin filo en la retaguardia del adulto…
-¡DUELEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE-DATTEBAYOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- resonó en toda la casa… y en el teléfono….
Bee de inmediato retiró el objeto de su oído, bastante adolorido.
-¿N-Naruto…?- llamó, pero la llamada había sido cortada.
Alzó los hombros, sonriendo un poco, intuyendo lo que le había pasado a su amigo…
Cuidar mestizos de Yokai y Biju no era fácil… A excepción de Kano.
El pequeñín era toda una ternura. Tenía apenas unos nueve meses, y ya trataba de bajarse de su cuna, aunque normalmente se enredaba con sus tentáculos. Cuando eso le pasaba, o se asustaba con la altura, se ponía a llorar, pero tan suave que en vez de tristeza daba ternura…
No era parecido a Hiromi… En ningún sentido. Era Gyuki al 100%.
-Preparo a la velocidad de un disparo el banquete a mi sobrino-rapeó, saliendo de la cocina-Y aunque no es un filete, me queda como un…-entró al salón, pero se quedó quieto…
En medio de la habitación, había una cuna blanca, en donde estaba Kano, un pulpito de ocho tentáculos, con la piel color azul claro, y tiernos ojitos color morado.
Eso no era lo que extrañó a Bee. Lo que le dejó en blanco, era ver al Cuarto Raikage frente a la cuna…
-¡¿Cómo está el pequeño hoy~?!- pidió saber A, a lo que Kano, divertido, movió sus tentáculos, intentando agarrar la mano del adulto, con la cual le hacía gestos- ¡Eres un buen niño! ¡Sí que lo eres~!-
Bee se quedó más en blanco…
¿En qué momento había entrado su hermano…? Más bien… ¿Desde cuándo él era tan cercano a Kano…? N-Normalmente no miraba al pequeño cuando se reunían…
-T-Toy… ben…- sonrió Kano.
-¡Esa es la correcta forma de hablar! ¡Poco a poco te convertirás en un gran…!- empezó a decir A, hasta darse cuenta que Bee estaba en el umbral…
Se hizo un silencio de muerte.
-…- Bee retrocedió un paso, sudando a mares- … ¿Yho…?-
-¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO AQUÍ, BEEEEEEEEEEEEEEE?!- resonó en toda la residencia.
-¡ESTA ES MI CASA! ¡NO ME INTENTES SACAR COMO A LA GRASA!-chilló asustado Bee.
Kano se asomó entre los barrotes de madera de la cuna, mirando la paliza, sumamente curioso. Miró el chupón a su lado, sonrió y, con sus tentáculos, se lo puso en la boca, contento…
Residencia Uzumaki.
En el hogar del Hokage, extrañamente, había reinado la calma…
Naruto había instalado en el comedor un cercado para perros, dentro del cual estaban los tres cachorros, quienes estaban bastante desanimados, mirando como el adulto revolvía en la cocina una olla, algo malhumorado.
Su padre les había advertido que, si alguna vez se portaban realmente mal, los dejaría dentro de ese cercado por un día entero… Al parecer, Ramen-Oniichan lo estrenó primero…
Yoko asomaba su naricita en uno de los espacios de la rejilla, mientras Fuyumi la golpeaba suavemente con su patita, desanimada. Inari, en cambio, mordisqueaba el metal, gruñendo levemente.
-…- Fuyumi dejó de mover su patita, y miró a Naruto, quien la miró de reojo, y miró para otro lado, haciendo una mueca- Ramen-Oniichan… Quelo salir- gimió la zorrita, bajando sus orejas.
-Ya han hecho suficiente travesura por hoy-dattebayo- aseguró el rubio, sobando su nariz-Se han portado mal, y tienen que aprender a no volver a hacerlo-sentenció.
-Ah…- se amuró Inari- ¡Quelo salir!- pataleó, mientras Yoko bajaba sus orejas, desanimado.
-Hasta que aprendan la lección. ¿O quieren que les diga a su papá y mamá lo que han estado haciendo-dattebayo?- los miró Naruto, a lo que los cachorros bajaron la cabeza, aunque Inari infló las mejillas, molesto, haciendo ruidos con la nariz.
-Pelo… P-Pelo…- gimió Fuyumi- Quelo salir…- pidió.
-Se quedaran tranquilos hasta que les termine el almuerzo-dattebayo- sentenció Naruto, dispuesto a no ver a los cachorros, porque sabía muy bien que, si miraba los ojitos que ponían, se doblegaría por completo.
Fuyumi gimió, triste. Entonces se paró en dos patitas, y comenzó a aullar, a lo que Naruto hizo una mueca, incomodo. Inari vio a su hermana, y comenzó a imitarla, pero aullando con mayor fuerza aun, a lo que el rubio cerró los ojos, con un tic en la ceja.
Yoko observó a sus hermanos, miró a Naruto, y, sin más, comenzó a aullar…
-¡NIÑOS!- los miró molesto el adulto, sobresaltándolos tanto que Yoko pegó un salto y corrió en dirección opuesta, con la intención de ocultarse debajo de un mueble, pero chocó de cara con la otra pared de la rejilla, cayendo esponjosamente al piso de madera- ¡Gha! ¡Yoko!- se asustó, acercándose al cachorro, al igual que Inari y Fuyumi.
El zorrito café levantó un poco su carita, la cual mostraba las marcas de la reja. Al sentir un poco de dolor por el golpazo que se dio, comenzó a gemir, con sus ojos rojos anegándose de lágrimas.
-A-ay, lo siento, Yoko. No quise asustarte-dattebayo- aseguró sinceramente Naruto, preocupado por el pequeño, pero ya era tarde…
Yoko comenzó a llorar, y con fuerza.
-D-De nuevo…- suspiró Naruto, sobándose la cabeza, algo cansado…
[Naruto…] escuchó en su interior, quedándose totalmente quieto.
[¡K-Kurama! ¿Q-Qué pasa? ¿Terminó la reunión?]le preguntó, observando a Yoko llorar, comenzando a sudar a mares.
[No, tengo para rato…] aseguró el Kyubi, quien observaba fastidiado como su pareja hablaba animadamente frente al televisor donde se mostraba al Daimyo.
[¿Entonces…?] se extrañó el rubio, mirando como Fuyumi trataba de consolar a Yoko poniendo su patita en la espalda de su hermano menor, mientras Inari mordisqueaba la parte de la reja con la que había chocado el pequeño.
[Arg, solo quería preguntar cuanto lío te han dado los cachorros] gruñó Kurama, fastidiado, y más al sentir como su compañero no pudo evitar sonreír, divertido al ver su preocupación.
[Si supieras… Me van a sacar más canas que todo el trabajo de Hokage junto-dattebayo] aseguró Naruto, sonriendo cansado, mientras Kurama, al escuchar eso, hizo una mueca, incomodo al saber que sus hijos hacían de las suyas [En todo caso, ahora todo va a estar más calmado. ¿Recuerdas ese cercado que le pediste a Hinata que se consiguiera con Kiba-dattebayo?]
[¿Esas rejillas? Sí. Con solo verlas Inari dejó de mordisquear las sandalias de Bolt. Resultó una buena motivación para que esos diablillos dejaran de hacer las cosas a sus anchas] recordó Kurama, algo extrañado, hasta darse cuenta de algo [E-Espera… ¿Acaso la ocupaste?]
[Para mantenerlos calmados mientras les hago el almuerzo-dattebayo] suspiró Naruto, levantándose y acercándose a la olla, para revolverla un poco más [Ya tuve suficientes mordidas por hoy…] pero se dio cuenta que el zorro se había quedado en silencio [¿Kurama…?]
[Naruto…]gruñó el Kyubi, dejándolo quieto [¡ESE MALDITO CERCADO ERA PARA ASUSTARLOS, PARA QUE NO HICIERAN MALDADES! ¡NO ERA PARA OCUPARLO!]aseguró, enojado.
-¡¿EH?!- Naruto se quedó en blanco, y miró de inmediato a los cachorros, para darse cuenta que Yoko lloraba con más fuerza, tanto así que afectó a Inari y Fuyumi, quienes comenzaron a llorar.
[¡¿CÓMO SE TE OCURRE PENSAR QUE ME CONSEGUIRÍA ALGO PARA ENCERRARLOS?! ¡ERA SOLO COMO UNA MALDITA ADVERTENCIA! ¡SÁCALOS DE INMEDIATO O TE MATO AHORA MISMO!]
-¡No tenía idea de eso-dattebayo!-aseguró Naruto, acercándose al cercado- ¡Nadie me dijo!-se defendió.
[¡CLARO QUE NADIE TE LO HA DICHO, IMBÉCIL! ¡NI SIQUIERA ESTÁS EN CASA PARA QUE TE LO…!] empezó a gruñir más enojado el Kyubi, hasta callarse de inmediato por sus propias palabras.
Naruto, al escuchar lo que dijo su compañero, se quedó quieto, con las manos en el cerrojo de la puertecita.
[…] Kurama entrecerró los ojos, consciente de que se le pasó demasiado la mano [Mira, solo saca a mis cachorros, ¿bien? Se asustan en lugares tan pequeños] cerró los ojos, apoyando la espalda en la pared del salón en el que estaba, algo cansado, sin notar que Natsumi se percató de ese movimiento, preocupándose un poco.
[…] Naruto abrió la puerta, tomando la atención de Inari y Fuyumi, a excepción de Yoko, que seguía llorando [Lo siento. No debí ocupar esto sin siquiera preguntarte. No sabía que era solo para amenazar o mantener controlado a tus hijos…] aseguró, acomodándose y sacando a Fuyumi del cercado [Aunque tienes razón… Ni siquiera paso mucho tiempo en casa… Apenas sé lo que pasa aquí…]sacó a Inari, quien, como su hermanita, se quedó mirando al rubio, curioso [Metí la pata, ¿no?] sonrió de lado, algo triste.
[…] Kurama abrió un poco los ojos [… Creo que hice un escándalo…] admitió, extrañando a su amigo [… Es solo que no quiero que mis hijos hereden mí mismo temor… de quedar encerrado…]
Las palabras del Kyubi detuvieron a Naruto, quien se había dispuesto a sacar a Yoko, que dejó de llorar al ver que la mano del adulto estaba cerca de él.
[Perdóname, Kurama… Yo…] quiso disculparse el rubio, hasta que el zorrito café, asustado de su mano, corrió a tropezones hacia la puerta, saliendo y metiéndose de inmediato debajo de un mueble.
Eso deprimió más a Naruto, hasta darse cuenta de un mal olor, por lo que miró la cocina, para darse cuenta que el contenido de la olla estaba rebalsándose…
-¡LA COMIDA-DATTEBAYO!-fue de inmediato a apagar la cocina, mientras Inari y Fuyumi se tapaban la nariz a causa del olor a quemado- ¡¿Qué tiene la cocina contra mí?!- se rascó la cabellera, molesto por esa injusticia, hasta notar los gemidos de Yoko, recordando lo que le pasó al pequeñín.
Se acercó al mueble en el que se ocultó el cachorrito, donde se asomaba la punta de la cola de este. Se preocupó un poco, pero sonrió, y tocó la cola, haciendo que su pelaje se erizara y la ocultara rápidamente, causándole una leve risita.
-Yoko, disculpa lo de recién- se disculpó, haciendo que la nariz negra del pequeño se asomara, olfateando bastante, indicando el nerviosismo del cachorro- Es que Ramen-Oniichan está un poco presionado, o nervioso- aseguró, mientras Fuyumi e Inari se le acercaban, curiosos- No debí dejarlos en el cercado. ¿Me disculparían?-pidió saber.
Los dos hermanitos lo miraron, y después intercambiaron mirada. Inari miró para otro lado, con las mejillas infladas, aun algo ofendido, en cambio Fuyumi ladró contenta, subiéndose al regazo de Naruto, que sonrió agradecido y le acarició la cabeza, haciéndola sonreír.
Yoko asomó su cabecita, mirando nervioso a Naruto, quien le sonrió, y le tendió la mano. El pequeño retrocedió un poco, pero después volvió a asomarse, olfateando los dedos del adulto, para después comenzar a lamerlos, y comenzar a pedir cariño, a lo que el rubio le acarició la cabeza.
El zorrito, con mayor confianza, salió de debajo del mueble y se subió al regazo de Naruto, acurrucándose en su polera blanca, mientras Fuyumi se ponía en dos patas, lamiendo el aire, intentando lamer el rostro de su tío, haciéndolo sonreír.
Naruto miró a Inari, quien tenía los ojos fuertemente cerrados, con las mejillas infladas, moviendo inquieto su cola, gesto el cual le recordó nuevamente a Kurama…
Parece que Inari era tan tsundere como el padre…
-¡Ven aquí-dattebayo!-sonriendo, Naruto agarró a Inari del pañuelo, abrazándolo junto a los dos cachorros.
-¡Nop!- Inari miró para otro lado, haciendo una mueca, testarudo, mientras Fuyumi lamía la mejilla de Naruto y Yoko miraba al adulto, curioso.
-¿Saben algo, niños?-les preguntó el rubio, tomando la atención de los hermanos- ¡Ramen-Oniichan los quiere mucho-dattebayo!- aseguró.
Los tres pequeños parpadearon, sorprendidos, para después sonreír, sonrojados y emocionados. Incluso Inari sonrió, moviendo su colita roja, ladrando, contento.
Era tsudere como el padre… pero tierno como la madre…
Kurama, al notar que el contacto se terminó, y al parecer por algo referente al almuerzo, suspiró, fastidiado, tanto por lo que hizo Naruto, como por lo que le dijo…
Se le pasó la mano con su compañero…
-…- Natsumi se quedó mirando a su pareja, extrañada, y algo preocupada al notar un semblante serio y no malhumorado en él…
-¿Natsu-chan?- la llamó el Daimyo, tomando su atención- ¿Qué pasa? Te noto distraída-le señaló, abanicándose distraídamente.
-¡¿Misa?!- se señaló la Yokai, sonriendo algo incomoda de que la pillaran en las nubes, lo cual no sería inusual- ¡Misa solo pensar en el sabor de los dientes de león!- aseguró.
"¿Es en serio…?" la quedó mirando Kurama, fastidiado, y más aún al ver como el Daimyo se reía levemente por las palabras de la pelirroja puntas y negras, mientras el ANBU con máscara de oso ladeaba la cabeza, como si sonriera.
Residencia Uzumaki…
-…- Inari, Fuyumi, y Yoko observaron la masa negra que tenían los platos frente a ellos, que respectivamente eran de color verde, azul claro, y rojo, siendo este último un poco más grande que los otros dos, ya que Yoko era el que tenía el mayor apetito.
-Les aseguro que es comestible-dattebayo- aseguró Naruto, sentado en la mesa y comiendo un poco- Es puré de carne, aunque parece que la calenté demasiado- admitió, mirando la masa negra en su plato.
-…-Inari olfateó la masa negra, para después poner mala cara y alejar el plato verde con su patita.
-¡Eso fue demasiado directo-dattebayo!- aseguró ofendido Naruto- ¡Inari, a veces lo más delicioso no tiene buen olor-dattebayo!- le informó, blandiendo su cuchara, a lo que el zorrito bajó las orejas, mirando desconfiado su plato.
Fuyumi y Yoko olfatearon sus respectivos platos. Se miraron, y tragaron, asustados.
-¡Niños…!- lloró Naruto, al ver tanta desconfianza junta.
Los tres hermanos lo miraron, después a los platos, y volvieron a tragar saliva, haciendo que el rubio se cayera de espaldas.
Yoko bajó las orejas, olfateó la masa negra, y, cuidadosamente, la tocó con su lengua.
-¿Ta mala?- le preguntó Fuyumi, curiosa.
-Huele olible- aseguró Inari, alejando un poquito más su plato.
Yoko parpadeó, chasqueando la lengua, degustando el sabor, mientras Naruto lo miraba, esperando su veredicto.
-¡LICO~!- ladró contento el pequeño, comenzando a comer su porción, para sorpresa de sus hermanitos.
-¡Así me gusta-dattebayo!- se alegró Naruto, orgulloso de su obra.
Fuyumi parpadeó sorprendida, mientras Inari tenía la boquita abierta, atónito. La zorrita miró la comida en su plato azul claro, y se atrevió a masticar una porción, para quedarse sorprendida al sentir, por primera vez, el sabor de la carne, por lo que, entusiasmada, comenzó a devorar el plato.
Inari la quedó mirando. Miró su plato, tragó saliva, y también se atrevió a comer un poco. Al notar el explosivo sabor, todo su pelaje se erizó, por lo que empezó a atacar la masa negra con sus colmillos.
-¡Jajajaja!- Naruto no pudo evitar reírse, divertido al ver como los hermanos comían de manera tan entusiasmada, y se rió más aun al ver que Inari, tan apresurado, se puso en dos patas, pero sosteniéndose en las delanteras, terminando por caer de cara al plato, sin dejar de comer.
Estaba siendo rígido con los cachorros… Al parecer, el volverse Hokage lo hizo demasiado estricto… Debía tratar de ser mas flexible con los pequeños de Kurama, al fin y al cabo, aun eran pequeños…
Ojalá pudiese aplicar lo mismo con Bolt… Ojalá pudiese comprender exactamente lo que necesitaba su hijo… Ojalá pudiese pensar como un padre…
Eso le preocupó levemente, hasta notar que Yoko lo había quedado mirando, preocupado.
-¿Quedaste satisfecho, Yoko?- le sonrió al pequeñín, quien se le acercó.
-…- el zorrito parpadeó, curioso- Sed- señaló.
-¡Ah! Cierto, el agua- Naruto se levantó, dándose cuenta que no les había servido agua a los cachorros.
En eso, se percató que por la ventana entró Pájaro-chan, posándose en su hombro.
-Ah, Neji. Te tardaste-dattebayo- le indicó el rubio, a lo que el ave miró para otro lado, haciéndose el desentendido- En todo caso, solo míralos- señaló a Inari y Fuyumi, que comían entusiasmados- Les di puré de carne en vez de leche. ¿Qué te parece?- le preguntó, llenando un cuenco con agua.
El ave alzó una ceja, no muy seguro de que se alimentase a los cachorros con comida de ese tipo, puesto que aun tomaban leche materna…
Hasta quedarse quietecito al notar que Yoko lo miraba.
-¿Eh?- Naruto se percató que el ave se quedó de piedra, por lo que miró al zorrito, sobresaltándose al notar que tenía en la mira a Pájaro-chan- ¡E-Espera, Yoko! ¡N-Ni se te ocurra…!- le pidió, pero fue tarde…
Yoko, totalmente entusiasmado, se abalanzó a Pájaro-chan dando un gran salto, mordiéndole la cola.
El chillido del ave resonó en toda la residencia, tanto así que Inari y Fuyumi levantaron la cabeza, sorprendidos, ignorando que tenían un poco de comida en el hocico.
-¡Y-Yoko, suelta a Pájaro-chan!- le pidió Naruto, asustado, observando como el ave volaba por todo el salón, con el zorrito colgado a su cola- ¡NEJI, DEJA A YOKO EN EL SUELO-DATTEBAYO!-le ordenó, nervioso por el cachorro.
Pájaro-chan le pió, indignado y adolorido, pero aun así comenzó a detenerse, hasta que Yoko se aferró con sus manitas a su cola, comenzando a mordisquearla, haciéndolo piar de dolor y que comenzara a revolotear con mayor fuerza y rapidez.
-¡E-Esto es malo! ¡Ustedes dos, paren!- intentó calmarlos Naruto, persiguiendo al ave y al zorrito- ¡Yoko, Pájaro-chan no es un juguete masticable-dattebayo! ¡Neji, Yoko no es un equipaje para que lo muevas de un lado a otro…!- pero no vio por donde iba, por lo que sin querer metió su pie en el plato sin terminar de Yoko, resbalándose por la comida, cayendo al piso, para recibir en la cara el cuenco rojo con la masa negra incluida.
Inari y Fuyumi comenzaron a ladrar, mirando entusiasmados como Yoko mordía la cola de Pájaro-chan, quien seguía volando sin darse cuenta por donde iba… e, incluso, no se dio cuenta que se dirigió a la ventana, saliendo de la casa con todo y zorrito…
-¡NEJIIIIII!- Naruto se levantó de golpe, horrorizado al ver lo que acababa de pasar- ¡O, NO! ¡NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO…!- salió por la puerta corrediza al patio, para ver como el asustado Pájaro-chan se alejaba volando del lugar, asustado, alterado y adolorido, con Yoko colgado a su cola, sin dejar de morderla- ¡NOOOOOOOOOOOOOOO! ¡NEJI, REGRESA! ¡REGRESAME A YOKO-DATTEBAYO…!-gritó, asustado, pero el pájaro se había perdido de vista… al igual que el zorrito…
Inari y Fuyumi se asomaron al patio, curiosos, especialmente al ver que Ramen-Oniichan cayó sentado, completamente en blanco…
-¿Q-Qué acaba de pasar…? ¿Eh…?- murmuró en blanco el Hokage- N-Neji… Yoko… Fuera… de… casa… da…tte… ba… yo… F-Fuera… E-Escapó… S-Se alejó…-
¿Cómo pudo pasar…? ¿Perder de esa forma a uno de los cachorros de Kurama…?
Kurama…
El Uzumaki comenzó a sudar a mares al imaginarse lo que le haría el Kyubi si se enterase que uno de sus pequeños se escapó de la casa en su presencia… ¿Y si le pasaba algo a Yoko…?
Kurama lo iba a matar… y ninguna fuerza o poder en el Mundo Shinobi podría protegerlo de la furia de aquel Biju…
-¡INARI, FUYUMI, TENEMOS QUE TRAER A YOKO DE REGRESO-DATTEBAYO!- ordenó Naruto, alterado, sobresaltando a los cachorros- ¡ESTA SERÁ VUESTRA PRIMERA MISIÓN!-
Los dos hermanos parpadearon, curiosos.
¿Misión…? ¿Qué era una misión…?
Las penurias siguen y siguen… y no pararan, Naruto, no pararan… [más risas malvadas, muajajajajajajajajaaaaaaaaaa]
Ok, no^^'
Como habrán visto, queridos lectores, la idea seleccionada para el sufrimiento del Hokage en este cap fue… ¡La cocina XD!
¡Me encantó poder haber escrito algo de Kano! ¡Ese pequeño pulpito es amado por todo Kumo por su ternura e inocencia XD! ¡Incluso el Cuarto Raikage no se resiste a él! [como ya habrán visto^^'… Pobre Bee^^'] Pero, en serio… Kano no parece hijo de Hiromi… Es totalmente… pacífico^^' [como dije antes… es Gyuki al 100%, aunque tenga gran parecido físico con su "tierna" madre^^']
Nuevamente misa publica en la noche [son como las 01:06^^'], así que terminaré rápidamente haciéndoles unas preguntas…
¿Qué creen que le espera ahora a Naruto? ¿Creen que el "pacífico" padre de los cachorros se entere de la situación? ¿Natsumi comenzara a dejar de hablar de frutillas con el Daimyo? ¿Los Nara tendrán al menos un perrito XD?
En fin, Yoko literalmente salió "volando" junto a Pájaro-chan, así que tendremos más "tiernos-problemas" en el próximo cap^^'.
¡Gracias por leer, y no olviden comentar XD!
¡Nos leemos~!
PD: perdonen cualquier falta de ortografía^^'. Es que no solo escribo en la noche-madrugada, sino que también hoy amanecí con un dolor de estomago... No estoy muy "atenta" que digamos^^'
PD2: ¡Ah! Por cierto, la otra vez subí unos dibujos por Halloween a mi blog, por si quieren ir a ver^/^
