Hola a todos!

Por fin pude terminar este capítulo, hacía semanas que escribía, borraba, escribía, borraba y quedo un poco más largo. Espero que les guste, ya que como de costumbre pienso que no esta muy bien que digamos.

Sin más... ¡disfruten del capítulo!

Marcas del destino

Escapaba, corría sin rumbo alguno, ve detrás de ella y su mirada se topa con la de sus perseguidores, mentiría si no la asustara y era incorrecto pensar que escaparía en el lugar que se encontraba. Al pesar todo lo que tenía en su contra siguió huyendo, sin embargo por desviar su mirada cada tanto para ver a quienes la seguían, no se fijó bien por donde corría e inevitablemente se tropieza. Cierra sus ojos, esperando el predecible impacto, sin embargo sorpresivamente unos brazos detiene su caída, alguien la agarraba protectoramente, desconcertándola y al levantar su mirada ve con sorpresa que se trataba del mismo hombre que la llevó a ese sitio de pesadilla.

- Debes de tener más cuidado niña torpe- Le dijo con seriedad y ante esto ella lo fulmina con la mirada, ganándose solamente una sonrisa de parte del otro, lo cual le desagradó enseguida.

- Menos mal que la atrapó, hay que llevarla nuevamente a la celda, esta vez no permitiremos que escape, la vamos a esposar para asegurarnos- Dijo uno de los tipos que la seguían.

- Son unos inútiles- Los mira con odio y repulsión-Si escapo una vez, denlo por hecho que lo hará de nuevo-La observa de reojo y otra vez dirige su mirada hacia los demás hombres- Pueden marcharse, solo déjemelo a mí.

- Pero qué te crees…- Dijo el hombre que encabezaba el grupo, parecía molesto y miraba con odio a la niña como a quien estaba con ella.

- ¿Deseas pelear? ¿Tanto quieres morir?- Pregunta mientras de un movimiento saca la espada que estaba envainada en su cinturón, amenazando con el filo de esta a los demás.

- Dejémoslo Rideur, él es tan solo otro sacrificio- Ante esto el nombrado estufó y se marchó con los otros, eso sin antes mirar una vez más hacia atrás con odio.

- ¿Sacrificio?- Preguntó la niña mientras miraba curiosamente a su "salvador".

- Solo llámame Iuslez, no estoy para nada encariñado por cómo me dicen esos idiotas- Le respondió él mientras la miraba.

- Gracias Ius- Dijo ella mientras le sonreía levemente, cosa que le sorprendió un poco al hombre, después de todo era la primera vez que la pequeña hacía eso.

- No me agrada que me tuteen niña- Dijo con mala cara.

- No me llames niña, tengo nombre- Hizo un pequeño puchero que simplemente era adorable.

- El cual no interesa pequeña- Le respondió fríamente haciendo que ella temblara un poco al escucharlo.

- No entiendo- Iuslez la mira mientras alza una ceja- ¿Cómo puede ser que yo importe y no al mismo tiempo?-Preguntó mientras desviaba su mirada, sentía sus ojos arder, pero no permitiría que ese hombre la viera llorar.

-¿Demandas atención? Y si la tienes… ¿Te quejas?- Suspira dramáticamente-Niños, porque de todo debía ser una niña.

- Yo no quise nunca nada de esto- Le respondió temblorosamente, sus ojos se empezaban a poner brillosos con el deseo de derramar lágrimas.

- Pequeña- Ella levanta la mirada, su carita ya estaba empapada y Iuslez suspira otra vez- Ven conmigo- Le dijo mientras extendía su mano- Hay algo que quiero mostrarte.

"Sin titubeo tomé su mano y dejé que me guiara por el antiguo lugar mientras albergaba las esperanzas de que todo saliera bien. No veía maldad en su mirada ni falsedad en su sonrisa y a partir de ese momento supe que por desgracia iba a ser alguien importante para mí…"

Varias escenas de la vida de la chica aparecen, ella leyendo un libro con Iusles, ambos riéndose, hablando alegremente, los dos enlazando sus destinos, acercándose, encariñándose… todo parecía alegría, aunque ella permanecía encerrada en aquél lugar y el otro trataba de evitar lo inevitable.

"En ese entonces me sentí bien, era grato después de tanto tiempo, yo lo quería, era lo más cercano de una familia, de un padre…, pero otra vez mi destino…, el maldito destino me quito eso… odio lo que soy y más por ser la causante de todo, me odio a mí misma…"

Anzu abre sus ojos lentamente, era la primera vez en mucho tiempo que no se despertaba exaltada, sin embargo una sensación de malestar de todas formas la invadía. Esta vez sí estuvo segura de escuchar con claridad la voz de la joven, esta era triste y de alguna forma le parecía tan familiar y desconocida a la vez. Muchas preguntas rondaban en su mente desconcentrándola en lo demás ¿Por qué tenía esos sueños? ¿Por qué veía los recuerdos de alguien más? ¿Por qué le era tan importante saber sobre la joven que aparecía en sus sueños? ¿A caso era una señal? ¿Ella estaría pidiéndole auxilio desesperadamente? Y si fuera así… ¿De qué debía de salvarla? Sin saber quién era, ni su aspecto actual o su forma de ser, de alguna forma sentía que la conocía, lo único que le rondaba en la mente era encontrarla, verla, hablarle, rescatarla del abismo que parecía estar atrapada.

-"Quién eres…"- Pensó Anzu mientras miraba el techo de la habitación pensativamente.

- ¿Te encuentras bien Anzu?- Preguntó Atem, quien la miraba atentamente.

- ¿Q-qué?- Preguntó sorprendida al escucharlo, para luego sonrojarse, ya que no todos los días uno despierta con la persona que ama a su lado y menos viéndole de esa forma.

- Estas nuevamente muy pensativa- Se sienta- ¿A caso fue otro de tus sueños?- Preguntó él, dando justo en el blanco.

- Etto- Asiente- Sin embargo fue diferente de cierto modo, pero la tristeza continuó presente.

- Me parece que le estás dando muchas vueltas al asunto, tendrías que tomártelo con un poco más de calma, hay muchas cosas que resolver y otras que averiguar, es mejor hacer todo con calma- Le aconsejó Atem.

- Lo sé, pero…- Se sienta y recuesta su cabeza en el hombro del tricolor-Tengo el presentimiento que todo está entrelazado de cierta forma.

- No me sorprende, por algo tienes esa conexión con esa chica-Le dijo él con seriedad.

- Sí y de alguna forma es como si estuviera unida con ella, ambas atadas con el hilo invisible del destino- Dijo la castaña mientras cerraba sus ojos y disfrutaba de la compañía del ojivioleta.

En el hotel donde se hospedan Elyon y Axel

La joven pelinegra maldijo mil veces a Axel, definitivamente no era suficiente fulminarlo con la mirada y más cuando este se tomaba todo como si fuera un chiste. Como odiaba su carita de satisfacción mientras la miraba de arriba abajo sin vergüenza alguna. Ella le iba a obligar a vestirse de colegiala, a ver si le gustaba, no sabía que fuera tan incómoda la ropa escolar, o era muy probable que su disgusto fuera por no estar acostumbrada a usar algo como eso. De todas formas ya estaba extrañando su ropa habitual, se negaba a seguir vestida así y no entendía porque tenía que llevar un ridículo uniforme. Supuestamente iba a estudiar, entonces… ¿Para qué el atuendo? Ya estaba odiando la escuela antes de estar allí, pero capaz no era tan malo como lo que tenía que vestir ¿No?

- Oh, vamos, quita esa cara- Dijo Axel sin despegar su mirada de ella.

-Lo odio- Dijo la joven mientras ponía mala cara.

- Pero si te queda fa-bu-lo-so- Pronunció él con voz cantarina.

- Lo odio- dijo Elyon mientras se cruzaba de brazos.

- Te vas a acostumbrar.

- Lo odio- Siguió ella.

- Ya quedó claro, tampoco es tan diferente a lo que usas- Dijo el pelinegro cansándose de las quejas de la muchacha.

- De todas formas sigo odiándolo y no es igual- Hace un puchero y se da media vuelta, dándole la espalda.

- No le veo mucha diferencia a una pollera y a un vestido, terminan de la misma forma y lo único que difieren es en que uno la parte de arriba es alguna otra prenda y que en cambio el otro es todo unido- Dijo Axel, lejos de comprenderla.

- ¿Estas bromeando? ¡No es lo mismo!- Voltea a verlo-Es incómodo, demasiado corto, de la parte de arriba no me quejo, pero el resto lo odio- Se quejó mientras tiraba para abajo la pollera para que esta le cubriera por lo menos arriba de las rodillas.

- Eres una chica, ustedes usan esta clase de cosas, así que deja el drama- Dijo él mientras se cruzaba de brazos- Y si sigues tironeando así la ropa se va a estropear.

- Pero yo no soy como esas chicas, no me compares- "Odio las comparaciones, no soy igual que ellas, no soy igual a Anzu…"- Pensó molesta.

- Vas a ir a la escuela quieras o no, no te inscribí para que no lo hicieras- Dijo él ya perdiendo la paciencia.

- No eres mi padre para decirme que hacer- Le respondió a la defensiva.

Axel la miró incrédulo, la joven se comportaba como una niña caprichosa y no le gustaba, ella tenía que hacer lo que él quería, no revelarse de ese modo. Él había pasado muchas cosas y no permitiría que ella lo arruinara todo, no le importaba lo desconsiderado que era, ni que la chica también había atravesado muchas dificultades a lo largo de su vida, sin olvidar que no tenía ni la más mínima idea sobre eso.

- Pero de todas formas lo harás ¿No?- Dijo fríamente y con calma, logrando que ella lo fulminaba con la mirada.

- ¡Ufa! sí – Dijo molesta.

- Buena chica- Sonríe de costado-Ahora agarra tu mochila, se te va a hacer tarde, ah y no te olvides de tus zapatos, no puedes ir descalza- Dijo observando los pies de a chica, tan solo cubiertos con las medias largas. Ella y su manía de estar sin calzado.

-Y ahora de papá pasaste a ser mamá -Dijo Elyon ya cansada de la situación.

- ¿A quién le dices viejo?- Preguntó un tanto molesto ante la comparación.

- Nunca lo dije, lo dedujiste solito- Dijo la chica sin darle importancia mientras se ponía los zapatitos.

-Antes que me olvide- Se acerca a ella y le da una caja de madera de apariencia antigua con gravados de figuras de dragones.

Elyon observa con detenimiento el objeto antes de aceptarlo, entonces abre cuidadosamente la cajita, dentro de ella ve un hermoso brazalete, el color de este era negro, a su alrededor había pequeñas piedras azules y violetas. En el centro de este había una de un tamaño considerablemente más grande, esta brillaba con más intensidad y ese hermoso color zafiro la mantuvo perdida por un momento. Luego observó mejor el interior de la caja, por lo cual ella notó que en esta permanecía un espacio vacío, haciéndola pensar que faltaba algo allí, como si ese objeto tuviera otro que le era similar.

- Es un brazalete de Eik, te ayudará a controlar tus poderes- Dijo Axel, sacándola de sus pensamientos.

- Es ridículo, yo se controlarme- Dijo ella mientras lo miraba fijamente.

- Estás flotando- Dijo Axel divertido mientras la señalaba.

- ¿Qué? ¡Otra vez!- Dijo molesta consigo misma- De verdad sus pies no estaban tocando el suelo.

- Siempre estuviste oculta del mundo exterior y se nota que no sabes controlar tus poderes, esto hará que no se te salgan de control- Su mirada se oscureció un poco más- Va a funcionar, la protectora del dije de las dimensiones logró controlar su poder con uno de estos- Dijo Axel con seguridad.

- ¿La protectora del dije?- Preguntó Elyon, quien después escondió su mirada bajo su pelo- No lo quiero, no pienso usarlo.

- No seas así- Se acerca a ella, haciendo que la chica retrocediera-Si sabes lo que te conviene lo usaras- Dijo el pelinegro, su voz sonaba fría, sin embargo la mano que le acaricio la mejilla de la joven era cálida.

- l-lo usaré- Se aleja del chico, perdiendo el contacto con él- Gracias…- "Sé controlarme, incluso cuando estoy en presencia de personas, me lo enseñaron antes de que todo empezara, cuando no estaba rodeada de soledad y tinieblas. Sin embargo… cuando estoy con Axel… todo se sale de control"- Pensó Elyon mientras se colocaba el brazalete en su muñeca derecha y este pareció por un momento brillar, cosa que ella pensó que solo era su imaginación.

-Recuerda que no te tienen que descubrir, cuento contigo- Dijo Axel y ella al escucharlo lo miró con una expresión que él no supo descifrar y menos al notar que de esta había cierto dolor.

- No te preocupes- Le respondió Elyon mientras evitaba mirarlo.

- Trata de hacer amigos- Dijo Axel, notando un poco de tensión en el ambiente- ¿A quién engaño? Sabes lo que debes hacer.

- Tomar tu lugar y ser la acosadora de la protectora del dije de las dimensiones- Dijo la joven ahora teniendo la mirada fija en el brazalete.

- Para que quede claro, yo no soy un acosador- Le respondió él algo enojado.

-Si tú lo dices…- Dijo ella mientras agarraba su mochila gris.

- No dejes la oración sin completar, solo logras se sea más sarcástico- Le dijo molesto.

- Sí, sí, sí-Se le acerca y le da un rápido beso en la mejilla, tomándolo por sorpresa- Nos vemos Axel- Se dio media vuelta y corre hacia la salida, evitando que viera lo vergonzoso que le había sido despedirse de él de esa forma y tratando de contener el impulso de voltear a verlo una vez más.

- Que chica- Suspira- Espero que no lo estropee- Sonríe- Todo está saliendo considerablemente bien- Saca su espada y la hace girar entre sus manos- Va a ser aburrido esperar, ha llegado la hora de buscar más información- Se dijo a sí mismo antes de abandonar el lugar.

En la escuela

Anzu caminaba al lado de su grupo de amigos, viéndolo desde lejos parecía todo como antes, incluso mejor al tener a Atem a su lado, pero era todo como un espejo solo reflejaba lo exterior de las cosas, ocultando lo demás. Todos hablaban animadamente, parecía que lo malo había pasado y que sus vidas habían regresado a la "normalidad".

- Enserio, Mai cocina como los dioses- Dijo Joey presumiendo las habilidades culinarias de su ya oficialmente novia, aunque fue para muchos imposible.

- Nunca oí que los dioses cocinaran, solo que les cocinaban y el nombre de Mai y cocina no pega- Dijo Tristán mientras miraba con incredulidad a su amigo.

-Solo estás celoso de no tener una linda novia como yo- Dijo sonriente el rubio.

- Sin ofender, pero no es mi tipo, las prefiero dulces, sinceras, menores que yo, de pelo castaño largo y lacio…

- Seguís definiendo a mí hermana en tus gustos y te mataré Tristán- Dijo Joey mientras lo fulminaba con la mirada.

- Cálmense chicos-Dijo Yugi mientras sonreía y trataba de calmar a los dos jóvenes.

- Sea quien sea las parejas que tengan definitivamente deben de tener una paciencia increíble para soportarlos- Dijo la ojiazul, ya estando cansada de la discusión de sus amigos.

- Para ti también Anzu, tienes un carácter, pobre Atem- Dijo Joey dramáticamente.

- ¿Qué dijiste?- Preguntó ella molesta.

- Vamos Anzu, tranquila- Dijeron Atem y Yugi al mismo tiempo mientras tenían una gotita estilo anime.

- Son unos…- Se calló de golpe al ver la figura de una persona.

Anzu la mira con más detenimiento, era una joven, esta parecía perdida y solitaria. Llevaba su pelo recogido con un broche en una especie de rodete, sin embargo este no estaba bien hecho y mechones rebeldes salían de él. La cara de la chica estaba cubierta por su flequillo, casi ocultando todo su rostro con este. Si tan solo su presencia captara su atención, lo que hizo que no pudiera quitar la mirada encima de la chica fue cuando esta levantó su vista y sus miradas se cruzaron. Sus ojos eran tan oscuros, tanto como su pelo, sin embargo en ellos parecían esconder un universo de emociones, una más fuertes que otras y que por un instante estos la abrumaron. Entonces la ojiazul se tambaleó mareada mientras un fuerte dolor de cabeza la invadía junto a un conocido ardor en su brazo. Anzu se siente de pronto débil, la sensación de caer en un especie de vacío la invadió y estuvo a punto de caer si Atem no la hubiese sujetado a tiempo, ella al sentir la protección y apoyo del tricolor hizo que se sintiera mejor, desvaneciendo casi por completo su repentino malestar.

- ¿Te encuentras bien Anzu?- Preguntó el faraón preocupado.

- Y-yo- Mira más allá del ojivioleta y vio a lo lejos a Joey peleando con Tristán y Yugi siguiéndolos a ambos, sin embargo no logró volver a encontrarse con la chica de antes- Sí, solo me maree un poco.

- Estabas actuando raro ¿Qué ocurrió?- Preguntó mirándola fijamente.

- Solo… parece como si hubiese visto un fantasma- Dijo la castaña, aun estando algo aturdida.

- ¿Un fantasma?- Preguntó él mientras alzaba una ceja.

- Sí, uno de mis sueños, como un recuerdo materializado en la realidad, de verdad no puede ser ella.

-Anzu…- Comenzó a decir Atem, sabiendo enseguida de lo que ella se refería.

- Mejor vamos a clase- Dijo interrumpiendo al tricolor- Se nos va a ser tarde y los chicos ya deben estar en el aula- Dijo la joven mientras tomaba la mano del faraón, quién estaba entre confundido y un poco molesto por la evasión del tema de parte de Anzu. Entonces ambos se dirigieron a su curso.

A lo lejos Elyon los observa con detenimiento, analizándolos, no había sido buena idea de su parte pasarse así delante de ellos, pero en realidad nunca le había importado, le era tan común que las personas la ignoraran o no le importara su presencia, casi como si no existiera, pero esa joven la vio como nunca nadie lo había hecho. La pelinegra se asustó de alguna forma ante la mirada de la portadora del dije, era como si esta lograra ver su interior, ella no quería eso, no deseaba que alguien viera lo rota que estaba por dentro, aquellos pedazos que jamás se volverían a unir. La joven suspiró, iba a serle muy insoportable estar en ese lugar y ya era hora que entrara a la clase. Lo que menos le gustaba era presentarse a las personas y era justamente eso lo que debía ser.

El ambiente de clase era extraño y variado, podía ver claramente los grupos en que se dividían los compañeros de su curso y la actitud que cada uno tenía. De cierta forma esa división le irritaba y más porque sabía que la mayoría tenían doble cara, ya que tenían una habilidad de fingir increíble, a pesar que la mayoría de las veces nadie se diera cuenta, ella lo veía, los leía como si fueran un libro abierto fácil de entender. Elyon al poco tiempo ya quería irse, pensaba que estar allí era innecesario, Axel se había equivocado y se encontraba en la otra división, solo podía vigilar a la protectora del dije en los recreos y en la entrada y salida de la escuela. Ella sabía muy bien que al pelinegro no le alegraría si le dijera que había cometido un error, estaba cansada de ser regañada por él. Lo que pero era que se sentía excluida, nadie parecía tener la intensión de hablar con ella o al menos conocerla y no los culpaba, de cierto modo parecía que tenía algo que alejaba a las personas.

- Ey, por fin tenemos un compañero nuevo, aunque sea una chica- Dijo una de las alumnas que se sentaban atrás de la pelinegra, esta estaba con su grupo de amigas.

- Sí, por una extraña razón siempre habían chicos nuevos en el otro curso- Suspira- Era envidiable que allí hubiera chicos tan lindos.

- Ni lo menciones ¿Se acuerdan de ese chico misterioso?-Preguntó una de ellas, la cual destacaba con su larga cabellera rubia.

- Claro, emmm… ¿Axel no?- Preguntó la más bajita de las tres, haciendo que Elyon la mirara de reojo.

- Ah, sí, era quien se juntaba con el grupo de Yugi Moto- Dijo la joven que había comenzado la conversación.

- Ese chico era el que andaba detrás de Mazaki, Keila me contó que tanto en clase como en el recreo estaba detrás de ella.

-"¿No saben otra cosa de que hablar?"- Pensó molesta Elyon, quién sin quererlo estaba prestando atención en la conversación de las adolescentes.

- ¿Le crees? - Dijo la rubia con cierta desconfianza.

- Va al mismo curso y escuche a varias chicas que dijeron lo mismo.

- Que envidia- Dijeron las dos castañas al mismo tiempo.

- No te preocupes, escuche que Manzaki sale con el hermano de Yugi.

- ¿Atem? Eso también es envidiable y mucho.

- Chicas de todas formas ¿Saben que paso con Axel?- Preguntó la bajita, llamando la atención de las otras dos y más a Elyon.

-Hay muchos rumores, no se sabe bien porque desapareció de la nada.

- "Capaz si me hiciera "amiga" de ellas tenga información de la protectora del dije"- Observo al grupo de chicas y negó con la cabeza- "Siguen hablando de estupideces, definitivamente no es una buena idea"- Pensó Elyon sin ánimos de sociabilizar.

Juraba que de verdad odiaba la escuela y pensar que recién era su primer día, no era solo por lo incómodo y aburrido que le resultaba, lo que la sacó de verdad fue encontrarse con la protectora del dije de las dimensiones y que hubieran rumores sobre Axel. De verdad ¿Qué sabían ellos? Las chicas de su edad a veces podían ser tan irritantes, no las soportaba y para colmo todas las de su aula eran así. También los chicos, si creía que Axel le hacía bromas pesadas, estos casi estaban a su altura de molestos, parecían tan infantiles y hablaban de cosas irrelevantes y tontas. Y sí estaba viendo solo lo malo de sus compañeros, no todos se podían clasificar igual, pero no tenía ganas de reconocer quienes se salvaban de eso. Los profesores eran muy variados, unos estrictos, otros no tantos, agradables y todo lo contrario, eso al menos lo toleraba.

Elyon caminó cabizbaja, no era solo por poder ver bien el suelo para no tropezarse, la cosa era que también estaba algo deprimida. Igual no sirvió de mucho ver directamente al piso ya que al estar perdida en sus pensamientos tropezó igual e inevitablemente se calló y por un momento agradeció que no hubiese personas en la calle a esa hora. Suspiró y se sentó, estaba enojada con ella misma, ni caminar sin que le pasara eso podía. Por un segundo pensó que lloraría, sentía ese ardor en la garganta y cómo sus ojos se humedecían. Estufa y se levanta, entonces vio con molestia un pequeño raspón en su rodilla derecha, este ardía y hasta le salía sangre, al final lo terminó por ignorar. Una vez que llega al departamento, este estaba vacío, había un silencio intranquilizador en el ambiente y no le agradaba no ver a Axel en el sitio, se suponía que debería estar allí.

- Por fin llegas- Dijo una voz conocida, sobresaltando a la pelinegra.

La chica se da media vuelta y se sorprende al ver a nada más ni nada menos que Zorkius, él estaba delante de ella mientras la miraba fijamente y le sonreía. La joven se quedó de piedra, sin saber qué hacer, era raro que aquel hombre estuviera personalmente allí, eso no traía nada bueno y estaba muy consciente de ello.

- Así que fuiste a parar a este lugar- Dijo el hombre mientras observaba su alrededor.

- ¿A qué debo su visita…Zorkius?- Preguntó ella mientras dudaba un poco en cómo dirigirse a él. Ante eso el ser oscuro alza una ceja.

- No es necesaria la formalidad- Se acerca un poco más a ella, haciéndola retroceder- Supongo que ya te divertiste lo suficiente.

-¿Divertirme?- Niega con la cabeza y desvía su mirada- Hace mucho que no me divierto y esto solo es una obligación.

- ¿Obligación?- Se ríe, haciéndola enojar- Como siempre te encanta que te utilicen niña, después de todo alguien como tú solo puede servir para eso.

- Te equivocas…- Dijo ella en voz baja, casi inaudible mientras escondía su mirada debajo de su flequillo.

- La verdad duele y eres consciente de lo que quiero que hagas- La mira fijamente- Personas como tú deben reconocer que hay cosas que simplemente no pueden evitar, no eres de utilidad para lo que te están haciendo hacer- Dijo Zorkius con seriedad y la chica no se sorprendió que supiera lo que Axel le había ordenado que hiciera.

- Por favor, no más, y-yo no quiero lastimar a nadie, ver sufrimiento, saber de ello, no lo deseo, me niego- Dijo Elyon mientras s e abrazaba a sí misma y de pronto se sentía débil.

- Destino, destino ¿Por qué tan cruel? ¿Por qué tan injusto? ¿Por qué verlo? ¿Por qué predecirlo? ¿Cómo cambiarlo? Pues sabiéndolo y tratar de romper las cadenas que mantienen la cruel realidad- Recitó Zorkius y Elyon tembló- ¿Recuerdas eso pequeña?

- Como olvidarlo…

- Ven conmigo, es una orden- Dijo seriamente, al mismo tiempo que mantenía su mirada fija en ella.

Ante esas palabras con un pequeño grito de dolor las muñecas de la joven son marcadas y amaradas por una especie de cadenas ardientes, ante eso ella cae al suelo mientras reprime las ganas de llorar. Zorkius se le acerca sonriente y satisfecho, después de todo era fácil para él si la chica estaba atada por esas marcas del destino y no disimulaba para nada como disfrutaba tener el poder para que ella le obedeciera con tan solo pesarlo. Elyon suspiró mientras cerraba sus ojos, sabía lo que iba a ocurrir y era inevitable, tenía que aceptarlo, para ella no había algo como la salvación, alguien que la rescatara o no permitiera que le pasara algo malo. La chica esperó que el hombre la arrastrara de nuevo hacia el templo, aquel antiguo lugar, a su cárcel, sin embargo nada ocurrió y con desconfianza abre sus ojos, sorprendiéndose al instante la escena delante de ella. No podía creerlo ¿Cuándo había llegado Axel?

- Que inesperado verte aquí Zorkius- Dijo el chico con cierto enojo en su voz. Este apuntaba amenazadoramente su espada hacia el cuello del hombre-¿A caso interrumpo algo?

-Para nada, solo estaba poniendo las cosas en su lugar, ya sabes dejando todo claro- Le respondió él sin emoción alguna.

- Entonces ya es hora de que te largues de aquí- Dijo el pelinegro fríamente.

-Me causa gracia que te dirijas de esa forma hacia mí, lo detesto, sin embargo no vale la pena enfrentarme de alguna forma con alguien como tú- Dijo Zorkius mientras lo fulminaba con la mirada.

- Lo mismo digo- Baja la espada, sin embargo mantenía su estado de alerta, siendo capaz de atacar al hombre cuando quisiera.

- Nos veremos- Dijo Zorkius, quién mantuvo su mirada fija en la joven hasta que desapareció en una nube de oscuridad.

- Elyon- La llamó el pelinegro, haciendo que esta levantara la mirada para verlo- ¿Qué demonios pasó?

-…Nada…- Le respondió, para después desviar su mirada hacia sus muñecas, estas habían quedado marcadas, sin embargo no había signos de alguna herida.

- ¿Estás bromeando?- La mira enojado- Cuando entre te encontrabas tirada con una expresión de dolor mientras ese tipo se te acercaba amenazadoramente- Guarda su espada- ¿Y te atreves a decirme que no pasó nada?

- Tranquilo, es lo usual- Dijo ella en voz baja, al mismo tiempo que se negaba mirarlo.

Axel se le acerca y se arrodilla en frente de ella, la joven sentía la mirada observadora del chico sobre ella. El pelinegro le agarra las muñecas y ella hace un gesto de dolor, analiza las marcas en estas, ante eso Elyon lo observa y se sorprende un poco la mirada de preocupación que este tenía, aunque esta no tarda en desaparecer. Después para inquietud de ella, él se fija en el pequeño raspón de su rodilla, lo cual el chico enseguida levanta un poco la pollera de la chica para ver mejor la herida.

- ¿Q-qué haces pervertido?- Preguntó nerviosa y algo sonrojada la pelinegra, quién lo empujó lejos de ella.

- ¡Ey!- Se quejó- Solo quería ver tu lastimadura, no pensaba hacer nada más.

- Es solo un raspón- Dijo ella sin mirarlo- No es nada de qué preocuparse.

- Al menos déjame curarte, tengo el botiquín a mano- Dijo Axel mientras se levantaba y buscaba en unos de los muebles del lugar dicho objeto.

- Está bien- Dijo Elyon aceptando a regañadientes la atención del chico, sabiendo muy bien que seguiría insistiendo- "¿Por qué te preocupas por mí?"-Se preguntó ella mientras o seguía con la mirada.

- Ok- Se sienta en frente de ella- Mientras yo te curo, cuéntame cómo te fue en la escuela y con el odioso de Zorkius y no quiero nada de peros- Dijo él con voz algo seria, mientras se concentraba en el raspón sangrante de la joven.

Entonces Elyon suspiró derrotada, lo que menos quería era contar su experiencia en la escuela y más si tenía que sumar lo ocurrido con Zorkius. El lado positivo era que podía distraer su mente, lo malo era lo nerviosa que la ponía Axel en la situación en que ambos estaban y lo irritante era que el chico parecía no importarle. Al verlo le daba ganas de pegarle, sin embargo lo pensó e imaginó, pero no lo hizo.

En la mansión de Kaiba

Anzu y Atem una vez que salieron de la escuela se habían dirigido hacia la mansión del castaño y en esos momentos se encontraban en una de las tantas habitaciones del empresario, la cual al parecer este la utilizaba como una especia de oficina o sala de reuniones, para ambos casos parecía funcionar bien. Los dos estaban sentados en uno de los sillones del sitio, ante ellos había un gran escritorio con una computadora y varios documentos y papeles sueltos al lado de esta. No pasó mucho tiempo hasta se abrió la puerta y del otro lado apareciera cierta joven alvina.

- Anzu, Atem, lo siento por hacerlos esperar- Dijo Kisara al entrar al lugar-Seto ahora viene.

- No hay problema- Dijo la castaña mientras se paraba y luego abrazaba a su amiga- Hacía mucho que no nos veíamos.

- Sí, nos tendríamos que ver más seguido- Dijo la peliblanca, correspondiéndole el abrazo.

-Veo que ya están aquí- Dijo Kaiba, ingresando al sitio y observa por un segundo a ambas ojiazules, las cuales se separan enseguida ante la mirada del chico-Ahora hablemos de lo que sí es importante.

- Entonces comienza- Dijo Atem seriamente, por lo cual el castaño lo miró de la misma forma, aparte de que Seto lo veía con cierta molestia por la orden del tricolor.

- Como mi empresa es mundial puede conseguir varios contactos y adquirir una variedad de información sobre todo lo del lunático de Zorkius y lo que esté relacionado con este- Comenzó Kaiba mientras se sentaba en la silla situada en el escritorio.

-Es increíble el poco tiempo que te llevó restaurar tu compañía- Dijo Anzu verdaderamente sorprendida.

- Seto es genial, siempre puede lograr cualquier cosa- Dijo Kisara sonriente y con las mejillas algo sonrojadas. Ella en esos momentos había tomado asiento al lado de su amiga y miraba con ojos brillosos al castaño.

- El año pasado se repartieron los artículos del milenio- Continuó el empresario, quien parecía ignorar lo dicho por la peliblanca, aunque por la mirada fija de este sobre ella daba a entender que no era así.

- Como olvidarlo- Dijo Anzu recordando meses atrás.

Flash Back

El ya conocido grupo de amigos salían de uno de los edificios de una compañía importante del país, nunca se hubieran imaginado que uno de los colegas de Kaiba era el poseedor de uno de los artículos del milenio. Después de unos meses del encuentro con Zorkius, tanto Anzu como Atem decidieron retomar el objetivo dar los artículos del milenio a sus propietarios en la actualidad. Lo que los dos no contaban, pero agradecían, era que sus amigos quisieran ayudarlos con eso.

- No era necesario que me acompañaran todos- Dijo Atem mientras miraba a los demás.

- ¿Estas bromeando no? Claro que íbamos a estar contigo viejo- Dijo Joey mientras le sonreía.

- Ahora falta la llave del milenio y darle a Bakura la sortija del milenio- Dijo Yugi.

- Menos mal que el dije de las dimensiones tiene también la capacidad de sentir a los portadores de los artículos- Dijo Anzu, quién miraba el dije que tenía entre sus manos.

- Esperen, tengo otra forma- Dijo Joey, llamando la atención de todos-Vamos a analizarlo, Shadi era pelado ¿No? Entonces no es difícil deducir que un pelón sea el siguiente portador de la llave del milenio.

- No creo que eso sirva Joey- Dijo Yugi.

- ¿Qué clase de lógica es esa?- Preguntó Anzu.

- Oh, vamos, cuando buscábamos al que tenía que tener la balanza del milenio, dimos con un tipo que trabajaba en el equilibrio de una empresa y según Anzu y Atem era casi igualito al de tantos años atrás- Dijo el rubio, defendiendo su teoría.

- ¿Quieres decir que hay que buscar a alguien que no tenga pelo en la cabeza, ojos y cara inexpresivas y que tenga algo que ver con las llaves?- Preguntó Tristán mientras alzaba una ceja.

- Exactamente- Respondió él con seguridad.

- No creo que funcione- Dijo el faraón con una gotita estilo anime.

- Eso es ridículo- Dijo Anzu mientras negaba con la cabeza ante las ocurrencias de su amigo.

Lo que menos se imaginaban todos era que Joey tuviera razón, después de todo con el dije "rastreador", encontraron a un hombre sin pelo que trabajaba de cerrajero y era casi idéntico a Shadi.

- Tenía razón, en sus caras, ahora el baile de la razón- Dijo el rubio mientras bailaba ridículamente.

- Que alguien lo calle y pare ese baile- Dijo Anzu, quien a pesar de decirlo enserio, le causaba risa los pasos del chico.

- Va a estar así por un largo tiempo y más si se le une Tristán- Dijo Atem mientras veía a los dos chicos realizando esos movimientos ridículos y extraños.

A los pocos días se encontraron a Bakura en la salida de la escuela, este al parecer había regresado de su viaje y estaba alegre de verlos.

- Bakura, hace mucho que no nos vemos viejo- Dijo Joey de forma de saludo.

- Sí- Sonríe al ver al faraón, extrañando a los demás por no sorprenderse- Sabía que Atem regresaría, tenía ese presentimiento.

- Me alegra de verte de nuevo Bakura- Dijo Atem mientras le sonreía.

- Tenemos algo para ti, aunque no estoy segura que lo aceptes- Dijo Anzu, llamando la atención del alvino.

- ¿Qué es?- Preguntó él con curiosidad.

- Esto te pertenece- Dijo Atem mientras le extendía la sortija del milenio.

- Parece que nunca voy a poder deshacerme de esta cosa, de todas formas me tranquiliza un poco tenerlo- Agarra el artículo y se queda pensativo por un tiempo.

- ¿Qué ocurre?- Le pregunta Yugi al ver la expresión del alvino.

- Nada, solo que siento algo extraño, antes cuando el espíritu de Zork estaba en la sortija del milenio se sentía una oscuridad que emanaba del artículo, ahora esta se redujo, sin embargo es como si algo no estuviera bien, no sé.

- Ese loco ya no está más viejo, no hay de qué preocuparse ¿No?- Dijo Joey con inseguridad.

- No hablaría tan pronto-Dijo Tristán.

- Cierto con tan solo piensa lo de Zorkius, quien no dice que este plañendo algo así- Dijo Atem recordando lo anteriormente sucedido.

- ¿Otro enemigo?- Preguntó Bakura.

- Es una larga historia- Dijeron sorprendentemente todos al mismo tiempo.

Entonces ante las insistencias de Bakura de saber lo que estaba pasando, le resumieron los últimos sucesos y la situación actual.

- Ya veo, de verdad la paz nunca perdura- Su voz era seria-Cualquier cosa avísenme, no dudaría en ayudarlos- Dijo Bakura antes de despedirse de todos.

Fin del flash Back

- Capaz no fue lo mejor- Dijo Kisara pensativa.

- ¿Por qué?- Preguntó Anzu.

- Hay un ritual que es realizado por un culto de lunáticos que adoran a Zork, ya lo conocimos anteriormente y no trae nada bueno- Dijo Kaiba seriamente.

-Los Dilers- Dijo Atem al recordar los seguidores del ser oscuro.

- No podemos dar nada por hecho, pero hay sospechas de que van a querer los artículos del milenio- Dijo Kisara.

- Según la información, el ritual se hace con los artículos milenarios, la energía de sus poseedores y un objeto sagrado que ya fue robado por su amiguito- Dijo Seto mientras revisaba uno de los archivos.

- ¿Axel?- Preguntó Anzu, sin querer aceptar que había sido él.

-Sí, ese bastardo atacó varios templos y grupos secretos que se sabía que podrían tener dicho objeto- Dijo Kaiba al mismo tiempo que tiraba en el escritorio las hojas de lo que había agarrado.

- Claro, por eso uno puede asumir que quiere realizar el ritual- Dijo Atem mientras se cruzaba de brazos.

- De todas formas de qué se trata este- Preguntó la ojiazul.

- Se cree que con los artículos del milenio y el Coniunctio se puede de cierta forma revivir a Zork- Le respondió Kisara.

- ¿Coniunctio?- Preguntó el faraón, quien le parecía ya haber escuchado de eso antes.

- Es lo último que robó Axel, desconozco e ignoro su función, de todas formas no trae nada bueno- Le respondió Kaiba.

- Esperen un segundo, dijiste que con los artículos y eso se podía revivir a Zork ¿Eso de verdad es posible? – Preguntó Anzu sin creerlo-Eso es de locos.

- Si es así, los artículos del milenio eran custodiados por Shadi y no creo que sea posible eso- Dijo el faraón.

- No poseían los artículos milenarios, sin embargo lo consiguieron, no del todo. Cuando investigaba al grupo de locos, me encontré con el informe de su fallido intento. Estos realizaron el ritual solo con el Coniunctio y el sacrificio de varias personas- Dijo Kaiba mientras se cruzaba de brazos.

- Me parece extraño, capaz hay otra función de objeto, una que no conocemos.- Dijo Atem pensativo.

- Podría ser, lo irritante es que es toda la información que adquirí hasta ahora- Dijo con enojo el castaño.

-Tengo el presentimiento que Axel en cualquier momento va a ser su aparición y todo se aclarará o empeorará- Dijo Anzu, quien a pesar de todo deseaba verlo.

- De todas formas sabemos que él está de parte de Zorkius y no tardará de hacer el próximo movimiento- Dijo Atem, también deseando su encuentro.

- Manténganse alerta, seguiré investigando- Kaiba sonríe con arrogancia- Deberían agradecer que les esté ayudando, pero no se confundan ni se acostumbren a eso.

Al poco tiempo Anzu ya se estaba cansada de la conversación, pero parecía que tanto Atem como Kaiba estaban sumergidos en esta. La castaña suspiró y luego desvió su mirada hacia su amiga, esta no despegaba su mirada de Seto y se notaba que el ojiazul lo sabía, ya que a pesar de estar concentrado en el intercambio de opiniones con el faraón, él desviaba cada tanto su mirada hacia la chica. Esto no duró mucho, ya que al parecer la peliblanco sintió la mirada de la castaña y volteó a verla. Tan solo con mirarse, se comunicaron con facilidad, la alvina le sonrió y luego se levantó de su asiento y miró a Kaiba.

- Seto, no quiero interrumpirlos, pero voy a hablar con tranquilidad con Anzu en otro lugar- Dijo Kisara y ante esto el castaño la miro fijamente.

- Esta bien- Desvía su mirada- Después hablamos- A pesar de sus palabras cortantes, su voz no era para nada fría ni hiriente.

- S-sí- Dijo la peliblanco mientras sonreía levemente, sabiendo que lo que dijo molestó al empresario. Luego miró al tricolor- Faraón te robo a Anzu por unos momento ¿Si?- Ante esto Atem se sonrojo levemente.

-Kisara- Dijo la castaña avergonzada-"¡Kya! ¿Cómo vas a decir eso?"-Pensó mientras se sonrojaba.

- N-no hay problema- Dijo el ojivioleta, para luego desviar su mirada y seguido a esto aclara su garganta- Nosotros estaremos aquí por cualquier cosa.

- Genial- Agarra el brazo de la castaña- Vamos- Dijo alegre mientras arrastraba a su amiga fuera de ahí.

-P-pero…- Trató de protestar, sin embargo al poco tiempo ya la había conducido a otra parte diferente de la gran mansión.

- Creo que acá está bien- Dijo Kisara mientras la soltaba.

La castaña mira su alrededor, la habitación donde se encontraban era muy diferente de donde antes estaban. Las paredes estaban pintadas de un amarillo claro, adornado con cuadros de unos hermosos paisajes, el piso parecía salpicado de colores suaves entre ellos el celeste, el rosa y el lila. En el lugar había una mesita de metal con dos sillas de juego, se podía ver también unos delicados muebles con puertitas de vidrio, en su interior se veían platos de porcelanas de diferentes tamaños, tacitas, cubiertos y todo lo que uno necesita si se le apetece comer, preparar o tomar algo. Sin embargo lo que más destacaba era el gran ventanal parcialmente cubierto por unas cortinas blancas, atreves de ellas se podía apreciar que del otro lado se hallaba un balcón con una linda vista del jardín y como fondo los edificios de la ciudad. Era muy probable la habitación más femenina y hermosa de toda la mansión.

- Kisa, dime que me lo estoy imaginando todo- Dijo Anzu mientras miraba con fascinación su alrededor.

- Pues no- Se ríe- Sé que es raro ver algo así en la mansión.

- ¿Solo raro? Estamos hablando de la mansión de Kaiba ¿Cómo alguien como él tiene algo así en donde vive?- Preguntó la ojiazul, aun sin creerlo.

- Por mí, verás, esta originalmente era mi habitación- Dijo Kisara mientras evitaba la mirada de la otra chica.

- Espera, hace unos pocos meses esto no estaba y ahora me dices que tu habitación se transformó en tan poco tiempo en esto- Piensa por un momento y mira con sorpresa a su amiga- ¿Dónde se supones que dormís ahora?

Ante la pregunta la cara de la otra joven se puso completamente roja y luego sonrió con vergüenza y nerviosismo.

- Y-yo…-Tartamudeó.

- No me digas…- Dijo Anzu sonrojándose también.

- Fue idea de Seto- Se apresuró a decir la alvina.

- No te creo ¿Kaiba?- Preguntó sorprendida.

- Bueno…, tal vez yo tuve mucho que ver con eso- Dijo Kisara mientras jugueteaba con el borde de su vestido.

- Dios ¿Cómo lo convenciste? Espera, mejor cómo avanzaron las cosas tan rápido con él- Dijo curiosamente.

- No es lo que piensas Zu.

- ¿Cómo es que no voy a pensar que es "eso"?- Preguntó la castaña haciendo énfasis en la última palabra.

- Solo fue porque no podía dormir y cada tanto me escabullía a su cuarto- Explicó Kisara al saber que su amiga estaba malinterpretando lo que dijo.

- ¿No podías dormir?- Preguntó mientras alzaba una ceja y la otra ojiazul asentía.

- Tenía pesadillas- Desvía su mirada en dirección del suelo.

- ¿Cómo eran?- Preguntó interesada.

- Extrañas, siempre empezaban diferente, pero terminaban de la misma forma- Su voz era baja, cosa que extrañó a Anzu.

- ¿La misma forma?- Preguntó, queriendo saber más al respecto.

- Sí, siempre al final veía un dragón gris con ojos negros y profundos, en ellos veía mucho dolor y una soledad inimaginable- Se abraza así misma- Me recordó un poco al dragón que se había convertido mi alma con anterioridad.

- Kisa…- Dijo preocupada, sabiendo perfectamente lo que ella se refería.

- Lo peor era que su cuerpo estaba sujetado por cadenas y debajo de estas emanaba la sangre del dragón- Continuó Kisara, sin dejar hablarle a Anzu- Me perturbaba y no podía conciliar el sueño, sé que no estuvo bien meterme así en la habitación de Seto, pero con él me sentía protegida y capaz de soportar cualquier cosa, incluso esos malos sueños.

- No sé qué me sorprende más, el sueño o que al final Kaiba te dejara mudarte a su cuarto.

- Pues pasaron muchas cosas entre los dos- Dijo la alvina, de vuelta sonrojándose.

- Si vamos a "eso", no quiero saberlo- Dijo Anzu bromeando un poco.

- ¡Que no es "eso"! – Le dijo algo molesta, sin embargo seguía sin despegar su vista del piso. Lo amo, él me ama y- y… es hermoso estar al lado de la persona que más quieres y más verlo despertar a tu lado todas las mañanas. Él siempre está ocupado y el poco tiempo que estoy a su lado es lo más preciado para mí.

- Te comprendo, me pasa lo mismo con Atem- Se sonroja y la otra chica levanta su mirada para verla.

- Igual o también se agrega "eso"- Dijo Kisara, devolviéndole lo dicho anteriormente por ella.

- Que no hicimos "eso"- Estufa, para luego sonreírle- Lo que quiero decir lo de amar y sentirse protegida, yo también últimamente tengo malos sueños y me siento segura al lado de Atem. También de lo de despertar junto a él es un regalo que muy pocas veces tengo.

- ¿Tan malos son tus recuerdos del pasado?- Quiso saber y la castaña notó cierta tristeza en su voz.

- No son los míos, sino de los de alguien más- Dijo Anzu y esta vez fue ella quien evitó la mirad

a de su amiga.

- ¿A qué te refieres?- Preguntó la alvina.

-Kisa, mis sueños son recuerdos de una joven, alguien que tiene conmigo una especie de conexión.

- Zu capaz es como cuando yo te contactaba, la diferencia que ella lo hace en los sueños y mostrándote su pasado a través de ellos- Concluyó Kisara.

- Sí, es como si me necesitara, tengo el deseo de ayudarla, creo que es una chica que sufrió mucho y no estoy segura que conociera otra cosa que no fuera el dolor o la soledad- Dijo Anzu, deseando un consejo, alguna solución a lo que la mantenía permanentemente intranquila.

Fin del capítulo treinta y siete.

¿Qué les pareció?

En este capítulo quise centrarme un poco más en el personaje de Elyon,la extraña conexión que tiene con Anzu y también el papel que esta teniendo en la historia que se va a ir aclarando un poco más en los siguientes capítulos. Desde ya les informo que es muy probable que no quede mucho para terminar el finc.

Muchas gracias por la súper paciencia, apoyo y reviews a: Love Stories On My Mind(¿Enserio fue tan bueno el capítulo anterior? Sí a Axel le falta ganar algo, capaz lo haga participar en un sorteo, lotería o algo XD Siempre amé el nombre Elyon, lo utilizo para muchas cosas :) Tenemos que hablar/escribirnos más seguido, últimamente estoy muy alejada de todo u.u ¡Atem modelando un auto!XD),Rossana'sMind(¿Cuántas veces me morí ya? XD),DanyStormborn01(Viva el SetoxKisara, Elyon y Axel son todo un caso y sí conmigo hay que tener mucha paciencia, no me gusta tardarme tanto, pero es algo que me cuesta evitar),AdrianaXD (Que bueno que te encante el finc y me fascina que te fascine mis historias. Espero tu opinión del capítulo n.n) y a todos los que se toman su tiempo de leer este finc.

Besos y abrazos(bien de oso)psicológico.

Hasta el próximo capítulo!

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