Capítulo 4

El hibrido se sienta al pie de la cama donde reposaba su esposa casi en posición fetal. Con admiración acaricia una de las desnudas piernas de la chica y al subir la vista hasta el parsimonioso rostro la culpabilidad irrumpió en su ser.

Cuando regreso a su hogar, su madre le había notificado que la ojiazul estuvo susceptible el día entero, el intuyo que las bajas temperaturas de esa tarde habían influido en su estado de ánimo. En el pasado la lluvia calmaba a la chica a tal grado que Morfeo mismo bajaba a arrullarla en sus brazos pero en esta ocasión, por cada gota de lluvia que tocaba el suelo una lágrima fallecía en los labios de Videl.

A sus oídos llego un placentero suspiro que él había provocado con sus caricias, continuo rozando sus dedos contra la piel y así mantener relajada a su esposa, en el estado emocional en el que se encontraba Videl, el tomo la decisión final de no contarle aquella agria noticia.

Sus pensamientos se vaporaron de pronto al percibir como su esposa levantaba la cabeza para posteriormente menearla. Él se acerca con meticulosidad y toca su frente.

-¿Pesadilla? –Susurra el joven mientras ella, cauta se incorpora.

-No, solo un sueño muy raro. –La chica masajea ambas sienes dando a entender que su cabeza le dolía. Ella al sentir las cálidas manos del chico en sus hombros, extiende su brazo y con su mano hace contacto con la frente del jovencito. –Tienes fiebre.

-Solo es migraña.

-Vamos a la cocina, calentare sopa de pollo. –Con ayuda de su marido, la pelinegra se levanta y juntos caminan hacia la cocina donde él por costumbre la sujeto de sus caderas para subirla al mesón.

Mientras él, taciturno y lento tomaba la sopa de pie, ella quiso indagar con cuidado e investigar la razón de su mutismo.

-¿Cómo estuvo tu día? Me quede dormida antes de recibirte.

-Estuvo bien, ¿recuerdas a Kanaye? –Pregunta el chico entregándole un plato lleno de cereal y frutas.

-¿El que visitamos al hospital la otra vez? –Responde con otra pregunta la chica intentando hacer memoria.

-Sí, él y su esposa te mandan saludos. Tuvimos el almuerzo en la oficina como cada mes.

-¿Cómo te fue? –sonríe vivaracha cuando su esposo besa su mano. –Dime que no sirvieron ese horrible pescado de nuevo.

Después de una amena charla, ambos conciliaron el sueño a altas horas de la noche. Gohan había notado que desde que la ojiazul entro en el séptimo mes, se había vuelto muy despistada, eso lo usaría a su favor.

A la mañana siguiente, quien los visito fue Míster Satán trayendo junto a él tres cajas llenas de cremoso muffins (por petición de la justiciera).

-¡Ah! –Sobresaltados, ambos hombres observan a la justiciera quejarse, como si de una bomba escapasen corrieron hasta llegar al sofá donde estaba Videl. –Nunca antes había pateado.

Relajando su imagen, tanto el padre como el esposo de la chica dejaron escapar el aire que guardaban en sus pulmones para sentarse en el sofá con ella.

-Sin duda alguna es nieta del gran Míster Satán. –Comenta el progenitor de Videl acompañado de su característica carcajada estruendosa.

-Te amo pero baja el volumen de tu voz. –Frota sus ojos cerrados viendo los fosfenos, en ese instante Gohan mira a su suegro para comunicarle con la mirada que siga la orden.

El hibrido acaricia el etéreo vientre de su amada chica.

Gohan sentía la suave presencia de su bebe mientras la oscuridad de sus ojos volaban atravesando el iris de Videl, hipnótico, era lo único que podía describir tal sentir.

Si estaban así ahora, ¿Cuan inefable seria el momento en el que sostuvieran a la bebe por primera vez?

Continuara…

Muchisimas gracias por los comentarios :3 y lamento mucho la tardanza. ;)