Y así continúo
...
El secuestro ocurrió cuando Jarvis estaba conduciendo a su joven maestro de regreso a la mansión después de que éste saliera del MIT. Una fiesta de bienvenida y celebración por la graduación los estaba esperando, pero ninguno de los dos logró llegar.
Tony fue tomado y Jarvis había sido asesinado durante la lucha.
Decir que todos se volvieron locos de ira y angustia sería un eufemismo.
Fue dos días después del atentado cuando recibieron el primer llamado; Howard y todas las personas que Tony había adoptado como su familia a lo largo de los años vieron con impotencia y terror a la luz de sus vidas atado a una silla siendo apuntado con armas y luciendo como si acabara de salir del infierno. (No. Tony estaba en el infierno en ese mismo instante). Y cuando pensaron que nada podía ser peor, descubrieron que los secuestradores eran un grupo terrorista llamado Los Diez Anillos.
Howard sintió que le arrancaban el corazón al ver a su bebé en tal estado. Él mataría a esos bastardos con sus propias manos si se daba la oportunidad.
Todos se sumergieron en planes de acción que no notaron al Mandarín salir del lugar, él se fue en silencio, rodeado de una intención asesina fría y cruda.
...
Durante dos días su búsqueda no había cesado y en ese tiempo tampoco habían recibido alguna otra llamada para exigir el rescate o dar instrucciones de lo que sea que los secuestradores quisieran. Todos estaban aterrados de que en cualquier momento perderían a Tony, que lo siguiente que verían sería su cuerpo sin vida abandonado en algún lugar.
Ellos tampoco habían enterrado a Jarvis.
Y la ausencia del Mandarían era otra cosa que los tenía nerviosos. ¿Acaso el hombre había orquestado todo? ¿La confianza de Tony había caído en la persona equivocada ésta vez?
No fue hasta la mañana del tercer día que un coche negro aparcó frente a los portones de la mansión Stark. Todos se apresuraron a la entrada, sospechosos. El Mandarían fue el primero en bajar y las armas de todos no perdieron el tiempo en aparecer. La desconfianza era una cosa horrible. Sin embargo, en cuanto el anciano estuvo fuera, un Tony golpeado, cansado y roto, apareció enseguida.
Howard sintió las piernas débiles, pero eso no le impidió salir disparado hasta su hijo, tomándolo con fuerza en sus brazos.
— Oh mi muchacho —dijo Howard, la voz quebrada y con lágrimas en los ojos —. Pensé que te había perdido.
— Papá —sollozó Tony, enterrando el rostro el cuello de su padre y apretándose con fuerza en el abrazo.
Howard sintió algo duro contra su pecho, pero lo ignoró en favor de seguir consolando a su hijo tembloroso —. Por todos los cielos, Anthony. Todo está bien ahora, muchacho. Estás en casa. Estás a salvo.
Fue más tarde, cuando todos han tenido su parte de abrazos y lágrimas, y Tony se quedó dormido acurrucado entre Dottie y Peggy, con las piernas sobre el regazo de la primera y el rostro enterrado en el de la segunda, que se enteran de lo ocurrido.
Los Diez Anillos era una de las organizaciones que el Mandarín había fundado, pero abandonado años atrás, cuando Tony había llegado a su vida. Cuando se había enterado de que ellos eran los perpetradores, no había dudado en ir a investigar su ubicación. Fury había replicado al instante, pero el Mandarín se defendió diciendo que no tenía tiempo que perder, que era más rápido si lo hacía solo. Tal vez lo fue, pero esos dos días seguían siendo terribles. El Mandarín se había presentado, rescatando a Tony y reducido el lugar a cenizas.
También habían traído con ellos a un hombre llamado Ho Yinsen, quien había estado preso y, que al parecer, era a quien le debían la vida de Tony.
— Él tiene que ver a un médico —había informado el hombre de Gulmira antes de pasar a una de las habitaciones para invitados —. Hice todo lo que pude, pero todavía hay metralla en su corazón. Y el electroimán sigue conectado a esa batería, me preocupa el efecto que pueda tener.
— Nos encargaremos —prometió Howard.
Una vez Yinsen se había ido, toda la familia permaneció en silencio, observando a Tony respirar con pesadez mientras dormía. Tony había intentado escapar, por supuesto que él no se quedaría de brazos cruzados sin luchar, y le habían disparado un misil a los pies. Como consecuencia había adquirido un molesto huésped en el corazón que era controlado a duras penas por un electroimán. Un electroimán. Su Tony había sido sometido a una cirugía sin anestesia y conectado a una vil batería de coche.
Si los Diez Anillos no estuvieran muertos ya, desearían estarlo.
Tony despertó a la mañana siguiente con un movimiento brusco, viendo a su alrededor frenéticamente y llamando la atención de todos los presentes.
— Está bien, patito —arrulló Peggy —. Sólo somos nosotros, tu familia. Estás en casa ahora.
Fue entonces que el cerebro de Tony se puso al día con la situación, recordando que ya no estaba en esa cueva lúgubre y fría. Miró a su alrededor con calma, bebiendo los rostros de su familia. Él estaba en casa.
Natasha se acercó para ofrecerle una taza de chocolate caliente, ¿cómo lo había conseguido tan rápido? Era uno de los muchos secretos de la pelirroja. Tony lo tomó con manos temblorosas, bajándolas rápidamente a su regazo para ocultar el movimiento. Nadie comentó nada en favor de la comodidad del chico, y Natasha pasó una mano suave por la frente de Tony, apartando algunos mechones de cabello indomable.
Después de unos momentos, Tony clavó la vista en su padre —. ¿Jarvis?
— Él sigue esperándote —respondió Howard —. No hemos hecho los preparativos del funeral.
Tony asintió, de repente ausente.
...
A pesar de los esfuerzos de Howard para que Tony recibiera atención médica adecuada, el moreno se negó rotundamente, no confiando en nadie a excepción de Yinsen para estar cerca de su pecho. Así que Tony tomó la tarea en sus propias manos; junto a las mentes más brillantes que conocía, su padre, su tío Anton, Ivan y Yinsen, los cinco pasaron días completos en el laboratorio. Tres días después la presencia de Natasha fue requerida, y ella tuvo que prestar sus pequeñas manos para meterlas en el pecho del chico que consideraba un hermano menor.
Tony tenía un nuevo corazón, como el decidió llamar al reactor de arco en miniatura.
…
El funeral se llevó a cabo dos semanas después de que Tony fuera rescatado. Fue un evento privado, sólo los más cercanos estuvieron presentes, todas las personas que Jarvis había amado y quienes lo amaron por igual. Justo como debía ser.
Tony no lloró.
Él se mantuvo completamente quieto con la vista pérdida en el nombre grabado en la lápida. No se movió de la tumba hasta ya bien entrada la noche.
Al regresar, Tony se encerró en el laboratorio, ésta vez sin la compañía de nadie. Emergió nueve días después con los ojos más vivos de los que lo habían sido desde el secuestro y una sonrisa bailando en los labios.
Y habiendo creado un nuevo AI.
JARVIS.
...
Las noches de cine se habían vuelto una tradición con los Stark, pero últimamente nadie se las perdía a menos que el trabajo o el servicio se interpusieran en el camino. Nadie estaba dispuesto a dejar a Tony todavía.
Rhodey pasó su mirada por todas las personas esparcidas en el salón, no dejaba de sorprenderle la cantidad de gente con que Tony contaba, en especial el tipo de personas que se veían bastante dispuestas a recibir una bala por el chico de ser necesario.
— ¿Cómo es que reuniste a tanta gente variopinta? —preguntó a Tony, quien estaba acurrucado contra uno de sus costados.
— Mi tendencia a meterme donde no debería y mi nulo sentido de la preservación me han guiado —respondió Tony como si nada y recibiendo algunas risitas y resoplidos, lo último cortesía de Clint —. ¿Qué dices, pequeño padawan, estás dispuesto a venir al lado de la Fuerza?
— Al lado oscuro de la Fuerza, querrás decir.
— Cállate, Clint.
— A mí me parece más como ir por el camino amarillo de Ciudad Esmeralda, haciendo amigos por todas partes —Rhodey explicó su propio punto de vista —. Eres una Dorothy.
Eso se ganó varias risas y una mirada hosca de Tony —. Si soy Dorothy entonces sólo tengo que comprarte un lindo collar porque, obviamente, tú eres el Toto de nuestra relación.
— Eres ridículo y me molesta esa comparación —Rhodey echó la cabeza hacia atrás para encarar al chico —. No soy el maldito perro. Yo soy el Hombre de Lata ya que estoy hecho de metal hasta lo profundo de mi núcleo. Un patea traseros puro y sin corazón es lo que tienes aquí.
— Sin corazón mi trasero. Eres un jodido malvavisco —Tony se separó, levantado la vista y clavándola en su mejor amigo —. Y soy el Hombre de Lata de los dos. Las maquinas son mi tipo de cosas, ya sabes.
Rhodey simuló un sonido exasperado, hizo una pausa y pensó durante un momento —. Entonces levantaré la bandera por Glinda ya que soy el que en realidad tiene el sentido suficiente para dar un paso atrás y dejar que tú pongas el temor de Dios en los hombres.
Tony lo consideró por un instante, decidiendo que Rhodey estaba en lo cierto, el bastardo —. Lo que sea. Te verás adorable en un vestido.
Ellos entonces se echaron a reír, largo y quedando sin aliento.
— Dejen el cacareo. Hay gente aquí que en verdad quiere ver la jodida película —dijo Ivan, sentado al otro lado del salón.
— Aw. No te pongas celoso, grandote. Tú eres el Jon Snow de mi Arya Stark —Tony le sopló un beso.
Ivan hizo una mueca de asco y Tony se llevó las manos al pecho, destrozado.
— ¿Eso que nos hace a nosotros? —preguntó Clint.
Tony volteó a verlo, parpadeó una vez —. Tú, mi querido cerebro de pájaro, eres el dolor en mi trasero.
— Tú eres el dolor en mi trasero —repuso Clint.
— En realidad —intervino Coulson —. Tony es el dolor en el trasero del Director.
— Mentiras. Fury me ama.
— Cállense —dijo Natasha de pronto —. Estoy viendo una película. Y ambos son un dolor en el trasero.
Con eso, todos los hombres se vieron impotentes, Natasha había hablado y nadie era tan estúpido cómo para ir contra sus deseos.
...
— Le dije que-
— Déjame adivinar —interrumpió Howard —, le dijiste que podía quedarse con nosotros.
Tony levantó una ceja —. Vaya papá, ¿cómo adivinaste? —hizo un pausa viendo que su padre no había caído en su sarcasmo —. También le prometí un trabajo en SI. Él lo perdió todo, papá. Y le debo mi vida.
Desde que su hijo había regresado, Howard supo que tarde o temprano le pediría morada para Yinsen. Sólo la cuestión del reactor de arco, el funeral de Jarvis y la creación de JARVIS, lo había retrasado en su pedido.
Howard lo había esperado y no tenía objeción alguna, después de todo se trataba del hombre que había salvado la vida de su hijo, y un científico brillante nunca estaba de más.
— Él ya se ha adaptado bastante bien al grupo, de todos modos. Y sería una pena perder una mente brillante —dijo por último.
Y vio con regocijo como la sombra turbia en los ojos de su hijo se levantaba por un instante.
Había algo diferente sobre Tony, él y todos sabía que el muchacho no volvería a ser el mismo después de lo ocurrido, en especial después de la pérdida de su Jarvis (el que creara a JARVIS era una prueba de los difícil que Tony estaba tomando la partida de quien fue un segundo padre para él).
El único consuelo de Howard era la tendencia de Tony por recoger personas rotas y darles un nuevo hogar. Eso, al menos, no había cambiado.
...
Sin embargo, había momentos en que Tony se perdía en su mente, yendo a un lugar al que nadie lo podía alcanzar. Temían que fuera de regreso a la cueva. Y cuando volvía en sí su mirada estaba rota, pero firme, como la de un guerrero experimentado que había estado en incontables campos de batalla.
— Amigo, ¿qué hicieron contigo? —preguntaba Clint cada vez que veía ese aspecto en su hermano bebé.
— Nada de lo que debas preocuparte ya, Legolas —era lo que Tony respondería sin falta, golpeando rítmicamente el reactor en su pecho.
...
El departamento de armas de Industrias Stark fue cerrado.
Un departamento de energía limpia se inauguró.
El gobierno levantó la voz.
Los hippies celebraron.
Los militares se quejaron.
Y todo fue simplemente hermoso.
...
— Ooh Happy, llegaste a mi vida volando y te quité las alas. Ooh, Happy. Me besas y me vuelvo listo.
— Jefe, en serio, no tiene que cantar eso cada vez que nos vemos —dijo el que iba por el nombre de Happy, aunque su verdadero nombre fuera Harol Hogan.
— ¡Pero es lo que me haces sentir! —exclamó Tony, sentado en el asiento trasero del coche —. No puedes ponerle límites a mi amor.
— Nunca lo haría. Soy suyo —y eso habría sonado jodidamente raro y perturbante semanas atrás, antes de que éste muchacho flaco lo encontrara herido y derrotado en un callejón maloliente —. Pero si alguno de sus hermanos o, Dios no lo quiera, el señor Mandarín o su padre, lo escuchan… soy hombre muerto.
— No seas dramático, Happy —desestimó Tony —. Todos saben que tengo mucho amor para dar. Además, eres mi guardaespaldas, es natural que tengamos una relación especial.
— Si usted lo dice, Jefe —se resignó.
Eso era en lo que la vida de Happy se había convertido. De un boxeador con una larga racha de derrotas, sin trabajo, sin familia y sin amigos, sin un lugar en el que caer muerto incluso, pasó a ser el guardaespaldas y chofer de Anthony Stark. El joven multimillonario que le había dejado entrar a su casa sin un segundo pensamiento, dejándolo pasar a formar parte de su familia.
...
Howard había decidido que era tiempo de que Tony aprendiera el lado administrativo y político de la empresa, como su heredero su papel no podía limitarse sólo a la invención maníaca. Como el padre que conocía cada pequeña parte de su hijo, Howard sabía que si quería que Tony trabajara como se debía y no se distrajera en nuevos proyectos, debía contratarle una asistente personal.
Fue cuando Virginia Potts apareció como un torbellino en tacones.
Sucedió que los Stark estaban en una reunión padre-hijo en la oficina de Howard cuando la pelirroja se abrió paso por las puertas, rociando gas pimienta en un indefenso Happy para sacarlo de su camino, y mostrando un error en un libro de contabilidad del que nadie se había percatado antes.
La señorita Potts era una persona que no aceptaba la mierda de nadie.
Era justo lo que Tony necesitaba.
Howard decidió pasar por alto el indicio de enamoramiento que cubrió el rostro de su hijo.
...
Clint tenía la mejor vista, sí, pero Natasha era una muy buena observadora también. Ella siempre ponía atención a su alrededor, nunca pasaba nada por alto por más insignificante que pareciera.
En especial, ella siempre prestaba atención a Tony; si existía alguien en el mundo que tuviera su completa atención, ese era su kotenok y con él nada era insignificante.
No era sorpresa que ella se diera cuenta del cambio de actitud del moreno, el cómo de repente estaba más apartado, más irrisible y parecía que hasta se esforzaba por ser insoportable.
Algo estaba mal y ella descubriría lo que era.
...
Si el paladio mataba a Tony, entonces ella lo traería de regreso sólo para matarlo con sus propias manos por atreverse a hacerle esto a ella… a todos ellos.
Su kotenok no tenía permitido morir.
Era inaceptable.
Y el infierno se congelaría antes de que ella permitiera tal cosa.
— Necesitamos a Howard —dijo ella.
"Sin duda lo hacemos, señora Natasha". Concordó JARVIS.
Tony se mordió el labio inferior, viendo fijamente a Natasha y después de unos momentos de vacilación, asintió.
…
Cuando Howard entró al taller lo último que esperaba encontrarse era a un pálido Anthony y a una furiosa Natasha.
Las palabras que su hijo dijo a continuación le helaron la sangre.
— Papá, me estoy muriendo.
...
Después de un par de días de angustia un nuevo elemento fue creado.
Howard nunca dejaba de maravillarse por la mente brillante de su hijo.
Su hijo que seguía vivo.
Y lo seguiría así fuera sólo para recibir los regaños de Dottie y Peggy, y los berreos del resto de la familia.
— Te amo, Tony —dijo Howard, sin reparo e ignorando el silencio que se estableció ante sus palabras.
— Ohdiosmío —Tony se quejó —. ¡No me digas! ¡Soy demasiado viejo para eso!
— Viejo mi trasero, sé que me amas también, mocoso.
— Bueno, obviamente, ¡pero no es necesario decirlo!
Howard observó a su hijo erizarse, con las mejillas sonrojadas y las risas de la familia como acompañamiento. Anthony estaba bien, él estaba aquí, él estaba vivo.
Gracias a Dios, Anthony, gracias a Dios.
...
¿Quién hubiera pensado que el gas pimienta sería un catalizador para el amor?
Tony estaba bien con esto, él estaba demasiado roto como para estar en una relación. Nadie se merecía un desastre como él, Pepper en especial.
Ella se merecía lo mejor, alguien justo como Happy.
Ellos se merecían el uno al otro y Tony estaba feliz por ellos, de verdad. Él no podía desear más que la felicidad para dos de sus personas más importantes, más aún si la conseguían juntos.
Sí, Tony estaba bien.
El amor era una mierda.
...
— Me odia —dijo Tony.
— ¿Quién? —preguntó el Mandarín, enfocando la mirada en su joven salvador, en espera de escuadra el nombre de quien se atrevió a molestar a su querido niño.
— Capitán América, tú sabes, el héroe que regresó de entre los muertos aunque en realidad no estaba muerto. Debo buscar algo más original. Capsicle, el honor y la justicia encarnado…
— Deja de balbucear, niño —el mayor recibió un puchero en respuesta —. ¿Por qué piensas que te odia? Nadie es capaz de odiarte, pero si estás tan seguro lo mataré.
— ¡Woah! Alto ahí, abuelo —Tony lo miró con ojos abiertos de par en par —. Aunque sería genial verte patearle el trasero, una pelea de ancianos es lo que menos necesito. Él me odiaría más sólo porque estás relacionado conmigo.
— Lo repito, ¿por qué piensas que te odia?
— ¡Es obvio! —se levantó de su asiento, agotado —. Capsicle siempre me está evitando; si llego donde él está, se va y viceversa. Ni siquiera me mira y cuando lo hace es con desaprobación… como si hubiera pateado a su cachorro o algo.
Desde que Fury había llegado con la noticia de que habían encontrado el cuerpo de Steve Rogers, su papá y la tía Peggy habían corrido como poseídos y las cosas se habían vuelto peor cuando descubrieron que el hombre en realidad seguía vivo.
Tony entendía lo que pasaba, él estaba feliz por su padre y su tía y, para que mentir, también había estado emocionado por conocer al gran hombre del que le habían hablado a lo largo de su vida. Su primer encuentro había resultado bien, también… fue una par de días después, en los que el capitán se había mudado a la mansión, que las cosas se pusieron extrañas.
Rogers era educado y civil con él, pero siempre estaba ésta extraña sensación de que el hombre apenas lo toleraba. Tony no lo entendía, él no había hecho nada malo aparte de llamarlo por apodos de vez en cuando.
— ¿Lo has mirado como si fuera un objeto de experimento? —inquirió el Mandarín entonces.
— ¿No? —Tony notó la mirada poco impresionada del mayor —. En mi defensa, papá le pidió muestras para analizar el suero primero.
El anciano resopló —. Sólo ignóralo, niño. Se harán cercanos con el tiempo.
— Sigue siendo molesto —Tony se cruzó de brazos, indignado.
— Sólo estás insatisfecho porque no ha caído en tus redes —comentó mientras se paraba para ir a preparar un poco de té.
— ¿Mis redes? ¿De qué hablas? —se levantó también.
El Mandarín soltó unas risitas, por supuesto que Tony, siempre el ignorante del amor que le profesaban las personas a su alrededor, no se daría cuenta de su entrañable magnetismo.
— Nada, niño, nada —canturreó.
— Cabecita blanca, dime —pidió, siguiendo al viejo.
...
Industrias Stark era el anfitrión de otra gala, teniendo, ésta vez, como invitados de honor al rey T'Chaka y su hijo, el príncipe T'Challa. Howard había extendido una invitación cortés a los wakandianos para establecer una sana relación. Después de todo, Wakanda era conocida por su alta tecnología y, fuera de ella, los que poseían la mejor tecnología eran los Stark. Así que era obvio el tratar de tener buenas relaciones entre ambas partes, muy productivo además.
Durante la noche, Howard y T'Chaka habían mantenido una cordial charla, ambos tanteando las aguas para ver en qué rumbo podrían empujar su asocian si es que ésta se daba. Entre los invitados, el Stark mayor pudo ver a su hijo hablando con el joven príncipe, quien hacía todo lo posible por seguir su balbuceo sin sentido. También, pudo notar a Justin Hammer seguir a su Anthony sin descanso mientras trataba de pasar desapercibido.
Fue entrada la noche cuando un Clint indiferente se acercó a donde Howard y T'Chaka estaban.
— ¿Necesitas algo, Clinton? —inquirió el Stark.
El arquero se encogió de hombros —. Sólo vengo a decirte que Tonos y el príncipe se escaparon.
T'Chaka entonces puso toda su atención en el rubio —. ¿T'Challa?
Clint asintió.
— ¿Qué quieres decir con que se escaparon? —inquirió Howard, sintiendo el comienzo de un dolor de cabeza.
— Eso, ellos se fueron de la fiesta hace diez minutos.
— ¿Y por qué me lo dices hasta ahora?
— Le debía un favor, le di esos diez minutos de ventaja. Ah —dijo de repente, dirigiendose a T'Chaka —. El príncipe me pidió que le dijera que no se preocupara y que se disculpa de antemano… Su Majestad —terminó.
— Gracias por el mensaje, joven —asintió el rey —. Por supuesto, eso no lo eximirá de una reprimenda —con eso dicho hizo señas a los miembros del Dora Milaje que lo acompañaban como guardianes.
— Anthony está en muchos problemas —masculló Howard por su parte —. Clinton, llama a Coulson. Ahora.
Por una vez, había esperado que la gala pasara sin problemas y, por supuesto, Anthony siempre tenía que desafiar sus expectativas. Y su hijo sólo tenía que ir y causar un incidente internacional, sólo esperaba que T'Chaka no decidiera llevar el asunto a los extremos.
...
— ¿En dónde los encontraste? —fue lo primero que Howard preguntó en cuanto Coulson y los chicos dieron un paso dentro de la mansión.
— Estaban comprando boletos en una estación de autobús en Navapo —informó Coulson, haciéndose a un lado para que ambos padres tuvieran una vista completa de sus respectivos hijos.
— ¿Qué pensabas al secuestrar hasta Nuevo México al príncipe de Wakanda? — demandó Howard.
— ¡Yo no lo secuestré! ¡Gatito fue conmigo en pleno uso de sus facultades mentales! — replicó Tony, obteniendo un asentimiento de cabeza de T'Challa en afirmación mientras tenía su propia charla en voz baja con su padre en wakandiano.
— Responde la pregunta, Anthony —dijo el Stark.
— Él me habló de cómo ésta era su primer viaje fuera de Wakanda y es sólo triste, papá. Yo tenía que hacer algo para ayudarlo, para ampliar sus horizontes.
— Por supuesto que tenías que hacerlo —masculló Howard.
Tony asintió —. ¡Exacto! ¡Era mi deber moral llevar a gatito a conocer el mundo! —hizo una pausa, notando que ahora tenía la atención de los wakandanos, también —. Así que… yo sabía de éste festival famoso en Nuevo México donde vuelan globos aerostáticos y pensé que sería genial ya que no es peligroso y…
— Y no pensaste que debían tener permiso primero porque, ya sabes, T'Challa es el príncipe de una nación importante —intervino Coulson.
Tony le dio una mirada de obviedad —. No, porque no nos hubieran dejado —miró entonces a T'Chaka —. O tal vez sí, pero hubiera sido llevando un montón de guardias con nosotros y no hubiera sido igual de divertido.
T'Chaka asintió —. Se de éste festival y tengo entendido que se celebra en Albuquerque, no en Napavo —comentó.
— Tony confundió los lugares —repuso T'Challa.
Tanto Howard como T'Chaka levantaron una ceja ante la familiaridad con que T'Challa se dirigía a Tony. No era tan sorprendente si lo pensaban bien, los mocosos ya había tenido una escapada juntos.
— Culpable —dijo Tony —. Lo siento por eso, gatito, sé que querías ver los globos.
— Será la próxima vez, Tony —dijo T'Challa.
Tony le sonrió, encantado.
— Hasta la próxima vida, que es lo que estarás castigado —sentenció Howard.
— No seas exagerado, papá, ni siquiera estuvimos veinticuatro horas fuera. Además —agregó, interrumpiendo lo que fuera a decir su padre —… Si no nos hubiéramos ido, nunca habríamos encontrado ésta brillante e increíble mente —terminó, caminando hacia la puerta y jalando a un joven de rizos castaños y anteojos torcidos.
Howard ni siquiera había notado la presencia del chico al lado de la puerta.
— ¡Es mi Brucie! —exclamó Tony, llevando al mencionado frente a su padre —. Brucie, saluda a mi papá.
— Hum. Bruce Banner. Es un… placer conocerlo, señor Stark —saludó tímidamente.
— No quiero hacerlo, pero tengo que preguntar —Howard casi gimió en la desesperación —. ¿Por qué?
— ¡Por la ciencia! —Tony estaba claramente excitado, viendo a Bruce como si hubiera colgado la luna y las estrellas.
— En nuestra accidental estancia en Napavo —T'Challa tomó la palabra —, nos encontramos con Bruce, quien estaba preparando un proyecto para presentar como prueba de admisión a la Universidad. A Tony y a mí nos pareció interesante, al final de nuestra conversación, Tony decidió invitarlo a Nueva York.
— Déjame adivinar: a vivir y estudiar aquí —Howard no se molestó en ver el asentimiento del príncipe, él se dirigió a Bruce —. Dime, ¿cómo caíste en sus garras?
— ¡Oye! —Tony lo vio indignado.
— Bueno —comenzó a decir Bruce, pero se vio interrumpido por Tony.
— ¡Ya lo dije! ¡Es por la ciencia! ¡Brucie-bear es como el hermano que nunca tuve!
— Creí que ese papel se ajustaba a Ivan, Clint y Rhodey.
— No seas tonto, papá —dijo entonces Tony, condescendiente —. Bruce es mi hermano de la ciencia. Es una categoría completamente diferente. Él me complementa como Clint, Ivan y mi ornitorrinco no lo hacen. Y Brucie aquí estudia el suero súper soldado, por supuesto que tiene que estar con nosotros. ¡Y le gustan los rayos gamma! ¡Es un nuevo enfoque!
Eso captó la atención del Stark mayor.
— ¿Eso es cierto? —inquirió entonces.
— Sí. Tony me habló sobre usted y sobre el Capitán América, también sobre sus investigaciones —se acomodó las gafas —. No quiero imponerme en nada, señor Stark, sólo me gustaría hablar un poco… mi investigación es…
— ¿Cuál es tu área de especialización? —le interrumpió.
— Biología —contestó rápidamente.
Howard lo consideró —. Nuevo enfoque, ¿eh?
Tony empezó a sonreír entonces, detrás de él Coulson suspiró y negó con la cabeza.
— Bueno —cedió Howard, cómo si pudiera hacer otra cosa —. Bienvenido a la familia, Bruce —se volvió para ver a Tony —. Preséntale al resto del clan —con eso se dio media vuelta para ir a su oficina, apenas reparó en que los wakandanos seguían ahí, él sólo necesitaba un vaso de whiskey.
Bruce parpadeó ante lo abrupto de la resolución mientras se dejaba jalar por Tony. ¿Qué demonios había pasado?
...
— Paga —dijo Natasha, extendiendo su mano.
— Maldita sea, Nat, ¿cómo sabías que regresaría con alguien más? —Clint sacó un par de billetes y los puso en mano de la pelirroja.
— Instinto femenino —respondió como si nada, guardando el dinero.
Por su parte, Steve observaba la pantalla negra en la que hacía poco habían observado la escena del regreso de Tony y compañía —. ¿Es una especie de hábito? —preguntó al Mandarín, quien bebía té, sentando junto a él.
El anciano tarareó en la consideración —. Podría decirse.
...
— Regresa cuando quieras, gatito —dijo Tony, sonriendo a un estoico T'Challa —. Siempre habrá una habitación para ti.
— Gracias Tony.
— Vamos, basta con la formalidad. ¡Eres familia!
T'Challa entonces sonrió —. Es por eso que estoy agradecido —hizo una pausa, viendo a su padre por encima del hombro del moreno —. Tú también eres bienvenido en Wakanda, Tony, en cualquier momento.
— ¿Me vas a presentar a las panteras? —inquirió entonces.
— Por supuesto.
— Bueno.
...
— ¿Qué está mal contigo, Steve?
— ¿Peggy? —el rubio la vio sin comprender —. ¿Qué quieres decir?
La mujer se enderezó, clavando sus ojos oscuros con la misma fuerza de siempre, sólo que ésta vez tenían un brillo de protección en ellos y él sabía que dicha protección no era dirigida a él.
— Tu actitud hacia Tony, a eso me refiero —dijo.
Steve entonces frunció el ceño —. No sé a qué te refieres, no tengo ninguna actitud con él.
— No soy estúpida, Steve. He notado como lo evitas y las miradas molestas que le das —lo acusó, su voz sin vacilar un instante —. Incluso Ivan y Rhodey lo han notado, y ellos pasan mucho más tiempo fuera con sus asuntos en Rusia y los militares. Sé que Tony puede ser bastante intenso, pero él no es malicioso y en todo éste tiempo lo único que pudo haber hecho para molestarte es llamarte por todos esos apodos ridículos, pero también sé, precisamente, que no han interactuado lo suficiente como para que te molestes por ello.
— Tal vez son los apodos lo que realmente me molesta —dijo, tratando de esquivar la conversación.
Peggy entonces sonrió —. Ahí está. Si conocieras a Tony lo más mínimo sabrías que sus apodos en realidad son un gesto cariñoso.
— Peggy —dijo Steve, soltando un suspiro de frustración —. ¿Qué es lo que quieres con esto?
— Lo que quiero, Steve, es entender lo que está pasando. Sé que todo es nuevo para ti, que te estás adaptando y, en gran medida, sigues viviendo en los cuarenta, pero eso no es razón para tratar de manera tan indiferente a un niño que creció escuchando historias sobre ti. Un niño que tenía su habitación decorada en motivo del Capitán América e incluso se disfrazó como tal en Halloween. Un niño que pasó temporadas extrañando a su padre porque éste salió en busca del héroe perdido. Un niño que creció creyendo en un héroe con la esperanza de conocerlo un día y, más importante aún, que conoce la diferencia entre el Capitán y Steve Rogers, pero dicho Steve Rogers no ha hecho más que rechazarlo de la manera más indiferente posible —ella hizo una pausa, dejando que el peso de sus palabras hicieran mella en el hombre —. Así que dime, ¿qué está pasando?
Steve tragó duro. Él sabía que lo que Peggy le decía era cierto, el mismo Howard se lo había comentado una vez, pero él sólo se sentía tan frustrado. No. Envidia era la palabra correcta.
Él había despertado en un mundo que no era el suyo, un mundo que había seguido sin él. Y aunque Howard y Peggy seguían en él, era diferente porque ellos no eran enteramente suyos como lo habían sido en el pasado; ellos pertenecían a ése escuálido y voluntarioso chico que le había dado una sonrisa con hoyuelos la primera vez que se conocieron. Steve sabía que era estúpido sentirse de tal forma, pero no podía evitarlo. Ver que Tony había crecido en la atención de ese par, que él había recibido el amor de Peggy, la protección de Howard e incluso la atención de los Comandos Aulladores, era inaceptable. Compartir una vida con las personas que habían pertenecido a la suya, vivir con ellos, era algo que debía haber sido de Steve.
— Yo —vaciló por un instante, él no se creía capaz de poder decirle todo eso a Peggy, porque él bien sabía lo inmaduro que estaba siendo —. Yo sólo no sé cómo tratar con él.
Por la mirada que ella le estaba dando era claro que no se creía ni una palabra, pero decidió dejarlo —. Entonces sólo tienes que darte la oportunidad de conocerlo.
Steve cuadró los hombros y asintió, era tiempo de dejar de ser un imbécil —. Lo haré.
— Sí, lo harás —sentenció Peggy.
...
Tony era un desafío, pero sin duda un cambio bienvenido en comparación con el cuidado con que todo el mundo lo había tratado hasta entonces. No es que Tony no podía ser amable; él siempre estaba pensando en otras personas aunque él mismo lo negara. Él le recordaba a Steve las cosas que no conocía de ésta nueva era, y él nunca trataba a Natasha diferente de los hombres y se burlaba de Bruce constantemente, pero por su voz suave era obvio que no tenía la intención de ello.
Steve y Tony hablaban todo el tiempo. Era como si en algún momento el dique se rompió y la hostilidad (unilateral) se olvidó porque Steve podía escuchar a Tony hablar durante horas, siempre aprendiendo cosas nuevas. Steve no tenía que fingir las cosas con Tony, y el moreno nunca lo trataba como si fuera estúpido, tampoco.
En algún momento, Steve se preguntó si estaba tratando de remplazar a Bucky con Tony, pero nadie nunca podría sustituir a Bucky, y Tony nunca querría tal cosa. Además, si una cosa era clara sobre el joven Stark, era que él siempre quería ser la novedad, hacer lo que nadie más había hecho, tener el lugar que nadie había tenido y, en realidad, los que lo conocían estaban más que dispuestos a dárselo.
Él nunca dejaba de hablar, de hacer comentarios interesantes y ridículos que hacían reír a los demás durante las noches de película.
En resumen, Tony era interesante y divertido. Y a Steve le gustaba su cabello desordenado y sus grandes ojos inteligentes y la forma en que iban a desenfocarse cuando estaba calculando, antes de brillar ante la idea de algo increíble, y la forma en que los hoyuelos aparecerían con cada sonrisa. A Steve le gustaba la forma desafiante en que él siempre actuaba, tan fuerte e inteligente, y la forma en que era frágil con esa maquinita en el pecho que de alguna manera lo mantenía vivo.
Ahora, ambos se conocían y se respetaban. Y Steve había sido un estúpido gigante al haberse negado a conocerlo antes. Además, con lo diferente que era el mundo ahora con cosas como las relaciones entre personas del mismo sexo y el matrimonio igualitario, se preguntaba si Tony estaría interesado en hombres con complejo de Boy Scaut como el moreno lo llamaba.
Probablemente no, pero era una fantasía que no hacía daño a nadie.
Eso siempre y cuando Howard no se enterara.
...
Cuando Hulk nació como consecuencia de jugar con rayos gamma, Howard decidió que era la última vez que Anthony adoptaba a alguien.
No importaba que el moreno se hiciera mejor amigo de la bestia verde al calmarlo a base de dulces y helado, ni que dicha bestia tuviera la suficiente inteligencia para llamarlo "Pequeño corazón brillante" o que Natasha aprovechara la oportunidad para ver a Bruce sin pantalones.
No.
Era suficiente.
...
Por supuesto, "suficiente" no era una palabra que pueda aplicarse a Tony.
Después de una convención en Suiza, Tony regresó con Maya Hansen, Aldrich Killian y un nuevo proyecto como souvennir.
Ellos dos se llevaron inmediatamente bien con Bruce, y ni hablar del nuevo poder femenino que Natasha y Pepper obtuvieron para su plan de apoderarse del mundo.
En cuanto a Killian, Howard tenía la impresión de que un nuevo fan había nacido.
...
Un par de meses antes de que Tony cumpliera los veinte años, T'Chaka y T'Challa lo invitaron para pasar una temporada en Wakanda.
Con todo el trabajo duro que Tony había estado haciendo tanto en proyectos personales como para Industrias Stark, aunado a que la mayoría de la familia estaban ocupados en sus propios asuntos (Ivan en Rusia, Natasha de gira artística con su ballet, Rhodey en la Fuerza Aréan, Bruce, Yinsen y compañía con sus investigaciones, Steve, Clint y Coulson en misiones, Peggy, Dottie y Fury con SHIELD, Pepper y Happy lidiando con sus nuevas posiciones y el mismo Howard ocupado con la empresa) él había estado un poco solo, por lo que conocer gente nueva sería algo bueno.
Pero entonces su terrible hábito tenía que tomarse en consideración.
— No —dijo Howard, analizando debidamente sus pensamientos —. Absolutamente no.
— No seas sobreprotector.
— Si hay alguien a quien estoy protegiendo es a nosotros —repuso Howard al comentario de Fury —. Sólo piensen en lo que ocurre cada vez que Anthony está fuera de casa.
— Eres una reina del drama —Dottie puso los ojos.
— ¿Si él trae a alguien más en dónde vamos a meter a esa persona? ¡Ya no hay habitaciones libres! ¡Y aunque las hubiera yo ya no quiero más!
— Tal vez a nosotros nos gusta que traiga personas a casa —dijo Peggy con sus manos en las caderas.
Howard abrió la boca, tratando de decir algo. Al cabo de unos segundos, la cerró.
Tony se fue tres días después.
...
La estancia en Wakanda fue bien, dos semanas tranquilas y sin adopciones repentinas. Tony regresaría a casa al día siguiente.
Tal vez las cosas serían diferentes en ésta ocasión.
...
Su optimismo era lindo, pero equivocado.
Se suponía que Tony llegaría cinco horas atrás; no se trataba de un simple retraso, en especial desde que estaba viajando en un avión privado.
Sólo necesitaron una hora más para darse cuenta de que algo estaba realmente mal. No era una de las escapadas de Tony, no se trataba de un accidente aéreo. Era un secuestro.
Tony había sido llevado de ellos una vez más.
Nadie era feliz.
Tony era fuerte, inteligente, entrenado en defensa personal y armas de fuego y armas blancas; él había demostrado que era capaz de cuidarse a sí mismo o de tener la suficientemente buena suerte para salir bien parado de situaciones complicadas. Además, los secuestradores, fueran quienes fueran, probablemente pedirían rescate por él para no hacerle daño.
Sabiendo eso no cambiaba nada.
Todos se movilizaron con rapidez; usando sus contactos y buscando hasta por debajo de las piedras.
Nunca se pidió un rescate.
Nadie encontraba ni el mínimo rastro, era como si Tony se hubiera esfumado de la faz de la Tierra.
No había nada que pudieran hacer, excepto esperar.
Tony siempre volvía a casa, y ésta vez no sería diferente.
...
Fue cuatro meses después que sucedió.
JARVIS transmitió la llamada de Tony, quien solicitaba fueran a recogerlo en una pequeña ciudad en Siberia. Natasha, Clint y Steve no perdieron el tiempo y fueron por él.
Varias horas después, Howard pudo ver a su hijo bajar a toda prisa de una camioneta y correr dando gritos a toda voz hasta estamparse contra él —. Vas a ser mi muerte, muchacho —es lo que alcanzaba a decir con su rostro enterrado en los rizos rebeldes de su hijo.
Podía sentir los brazos de los demás, como empujaban sus cuerpos en un intento de acercarse más a Tony. Entre las exclamaciones, risas y lloriqueos, Howard logró escuchar las palabras de Peggy —. Tenías razón, Howard, él trajo alguien nuevo a casa.
Fue entonces que levantó la vista y se encontró con un James Barnes parado rígidamente junto a Steve.
— Maldición. Sólo tú podrías encontrar y traer contigo al mejor amigo del Capitán América.
Tony sólo se reía y lloraba en sus brazos, abrazando a todos los que podía. De repente, él pudo notar el ceño fruncido de Peggy y las miradas molestas de Coulson y Fury, y fue cuando la realización lo golpeó. Un par de minutos después, se separó de su hijo y lo dejó en manos de una Pepper y un Rhodey ansiosos.
Miró fijamente a Steve y después a Barnes —. Tenemos que dejar claro que éste es el hombre que secuestró a Tony —las dudas que Howard pudo haber tenido sobre ello se disiparon al ver la mirada culpable en el sargento —. Y no hay forma en que vamos a perdonar eso —eso no era algo que le gustaría decir sobre Barnes, pero tenía que ser dicho.
Peggy asintió en acuerdo.
Steve abrió la boca para decir algo, pero Barnes se adelantó —: Yo… yo entiendo eso —y el sonaba tan desgraciado e inseguro y roto que no se parecía en nada al hombre que conoció una vez —. He hecho cosas horribles, pero ahora sé… yo puedo recordar cosas y… Y quiero a tu hijo, yo le debo. Nunca haría nada para lastimarlo.
— No es suficiente.
Sorprendentemente fue Fury quien dijo las palabras que expresaban lo que la mayoría de los presentes sentía.
Fue entonces que Tony salió de los brazos del Mandarín, quien lo había reclamado junto con Bruce momentos antes, y se paró para hacer frente a su padre y tíos.
— Él es una víctima también; le hicieron cosas horribles, le hicieron hacer cosas horribles. James no tenía opción, todo es culpa de Hydra, pero eso es algo que hablaremos después —agregó al notar la exaltación de la mayoría —. En realidad es una buena persona y él me salvó la vida, también.
Entonces él miró al mencionado y le sonrío, le sonrío a Barnes y lo hizo de una manera en que nunca había sonreído antes, ni una sola vez en su vida. Y Barnes lo veía como si Tony fuera el sol y algo más.
Por la manera en que Dottie y Peggy contuvieron la respiración a su lado, Howard supo que ellas también entendían lo que estaba pasando.
— Además —dijo de nuevo, y era como cuando trajo a Natasha por primera vez a casa hace tantos años —, lo amo.
Ante las palabras, algo se rompió en los ojos de Steve, pero Howard no tenía tiempo para pensar en eso.
— Ahora sí, es suficiente —era todo lo que podía decir.
...
El tiempo pasó.
Todos continuaron con sus vidas y Howard decidió autorizar la construcción de una torre en Nueva York.
Tony tomó las riendas de Industrias Stark.
Pepper y Happy se comprometieron en matrimonio.
Natasha y Bruce comenzaron a salir oficialmente.
Clint decidió aprender a tocar el violonchelo.
Steve y Bucky no sabían qué hacer con el objeto de su afecto.
Dottie y Peggy se retiraron y empezaron a pasar sus tardes bebiendo té en compañía del viejo Mandarín, quien abrió una nueva tienda del té en el Barrio Chino.
JARVIS tenía las manos llenas lidiando con Dummy, U y Butterfingers, como si mantener vivo a Tony no fuera suficiente hazaña ya.
Rhodey conoció a un tipo agradable, Sam Wilson, con el que estaba incierto de si introducirlo a la jaula de locas que eran los Stark y compañía. Y, en realidad, no dudaba de que encajaría a la perfección.
Tony reanudó relaciones con los Pym, que aunque reacios, le dieron el beneficio de la duda. También contrató a un nuevo ingeniero, poseedor de un currículo interesante, llamado Scott Lang.
El cierre de manufactura de armas y el despido de Stane, salvaron la vida de muchas personas, incluyendo la de los padres de unos gemelos en Sokovia.
Wakanda comenzó a socializar más con el resto del mundo.
A Killian y Hammer se les veía hablando y comprando revistas juntos con regularidad.
Fury desarrolló algo llamado "La Iniciativa Vengadores", un asunto ultra súper secreto que por el momento seguía en papel.
La vida era buena, pensaba Howard, viendo a toda la gente que su Anthony había reunido a su alrededor.
Creo que no lo he hecho tan mal, María. Tenemos un hermoso hijo, sin duda estarías orgullosa. Yo lo estoy.
Sí, la vida era buena… hasta que un martillo decidió caer del cielo.
Epílogo.
"Si me permite decirlo, su nuevo proyecto está avanzando muy bien, señor".
— Por supuesto que sí —dijo Tony, ajustando los tornillos de un guantelete —. Hey, J, rojo y oro son buenos colores, ¿no crees?
"Sin duda lo son, señor".
N/A: Mucho tiempo pasó para ésta historia. Lo siento, pero era algo que escribí en mi celular y el genio de mí va y lo pierde; me frustré mucho, en especial porque tenía que volver a escirbirlo, pero bueno, después de tanto aquí está.
Espero les gustara. Fue escrito con mucho amor. ¡Mi bebé tiene que ser feliz! No importa si es sólo ficción... Tony sólo se merece lo mejor. ¡Lo mejor, dije!
Ok.
Gracias a ShirayGaunt, Gwenpool, prince0904, arace-chan, Chris, , Ros67, 01, maryagus93, Pieri Alea, male03, , NeaHS, Gio, Majo89, Lizabteh Prince y aiwo175 por sus reviews! Las loveo, nenas!
Gracias también por su paciencia y leer ésta loca historia!
Hasta la próxima!
