Capítulo 2


Eventualmente el sueño se había apoderado de Sarada, el cansancio producto del extenuante día le dio a todos los miembros del grupo un sueño profundo sin visiones pasajeras, excepto a un particular rubio quien no pudo sacarse de la mente todas esas prematuras experiencias…

En medio de la noche, algo comenzó a frotarse continuamente sobre el trasero de Sarada, un bulto grueso y prolongado, que enmarcaba profundamente el medio de sus glúteos, estaba tenuemente tibio y podía sentirse. No obstante, no era molesto; no era escusa suficiente como para alertar a su subconsciente de algo inapropiado y despertar en consecuencia. Por lo que la fricción continúo sin interrupciones por un par de minutos más.

Semiconsciente, aun sentía demasiada pereza como para abrir los ojos por tan poca cosa, además se sentía bastante cómoda en ese momento sin mencionar la tenue estimulación subyacente que entregaba el contexto. No era nada de que quejarse, era más bien un agradable y llevadero masaje acompañando al sueño.

Claro está, que en medio del cansancio y de un placentero sueño, la mente de Sarada no podía percibir adecuadamente de que se trataba, pero la situación cambió cuando sintió un fuerte agarrón a mano limpia en su nalga derecha.

Despertó totalmente de forma súbita, sus ojos cobraron un resplandor asesino y casi por instinto estiró el brazo para agarrar el kunai de su bolso. En un hábil movimiento lo giró en dirección al intruso y apuntó a matar, pero antes de hacerlo, se dio la vuelta para recordar la cara del sinvergüenza que osó tocarla.

Ella quedó en estado de shock al ver que el susodicho intruso se trataba de un dormido- "¿Boruto?" susurró en pasmada sonrojándose hasta más no poder, se olvidó que le había ofrecido dormir con ella.

"-¿¡Y así es como me pagas!? Ah-!" Sarada ahogó un gemido de sorpresa al sentir que la cosa de Boruto se abría paso por la apertura de sus glúteos, aun con los pantalones puestos su cosa tenia pinta de ser descomunal. Las mallas de Sarada eran un obstáculo que no oponía mucha resistencia pues eran fáciles de expandir aplicando un poco de fricción de calidad.

La debió haber acorralado en medio de la noche para tenerla en la posición de cucharita

Mierda, si ella quería prevenir el alertar a Mitsuki que descansaba plácidamente a metros de ellos necesitaban permanecer lo más silenciosos posibles. "Maldición, ¿cómo es posible ser tan pervertido como para hacer este tipo de cosas durmiendo?" pensó indignada, simplemente no daba crédito a lo que estaba pasando.

Mientras, el 'pequeño amigo' de Boruto se encargaba de enmarcar bien una vía transitoria hacia la columna de Sarada: pero bieeeeeeeeen marcada, por lo que para llevar a cabo esta obra de la ingeniería el subconsciente de Boruto le ordenó desplazar una de las nalgas de la Uchiha hacia arriba con tal de que su amigo tuviera menos problemas al abrirse paso por el exquisito sendero.

Sin embargo, no todo era un entusiasta y anhelado sueño arquitectónico. En ese momento un montón de emociones se manifestaron en la pobre Sarada; miedo, aprensión, compasión, un desconocidísimo júbilo, y aun que se negara admitirlo, curiosidad. Pero por sobre todo, se encontraba iracunda e indignada, traicionada seria la palabra correcta; ¡no podía creerlo!, el hombre que la alentaba a convertirse en Hokage y juró protegerla cuando llegue ese momento, la está usando como si fuera un mero juguete sexual.

Está bien que esté frustrado por la misión, pero esa no era excusa suficiente como para desquitarse con ella.

"¿Es que no tienes decencia?, Mh-" Gimió nuevamente como Boruto trataba de profundizar el improvisado AssJob. Sus arremetidas eran aletargadas pero firmes y cargadas de un ambiguo sentimiento de pasión y posesión.

"Demonios, es enorme" pensó Sarada con mucha vergüenza al reconsiderar lo que había pasado por su cabeza. "¿De verdad pensé eso?"

Ella no debería estar deliberando o tasando la longitud de la verga de su amigo, ella debería estar buscando una solución para resolver este problema y tratar al mismo tiempo de evitar un daño colateral que parecía ineludible.

Así es, le estaba dando bastante trabajo controlar su ira, pero en cierto instante esa ira se vio mezclada inconscientemente con la intención de saciar su curiosidad acerca de los misterios del sexo opuesto, ella era una adolecente en pleno apogeo de la pubertad después de todo.

Sarada negó con la cabeza y se mordió el labio, lo único que la reprimía de crear un alboroto era el miedo de despertar a Mitsuki y ser atrapados en medio de este aprieto…

La Uchiha resistió el impulso de azotarse la cara, como es que de repente sólo puede pensar en estúpidos juegos de palabras dignos de un degenerado "V-vamos Boruto, detente, despierta!" masculló, posando una mano sobre el muslo derecho del muchacho para poder alejarlo, en primera instancia parecía funcionar, pero la arremetida no tardó en llegar cobrando aún más fuerza e ímpetu "¡Ah!... Maldición" la Uchiha jadeó en voz baja, era como si estuviera tratando de alejar a un hombre sediento de su único y preciado oasis en el mundo.

"El único y preciado oasis de Boruto; Sarada… no suena mal…" La kunoichi volvió a morderse el labio, tampoco era momento de fantasear estupideces.

La chica estaba empezando a entrar en pánico al no saber qué hacer, pero siendo una de las mejores en su clase como Genin, ella sabe bien que uno de los peores enemigos con los que puede toparse es el pánico, por lo que la prioridad ahora era calmarse, aunque tuviera al muy pervertido embistiéndola paulatinamente... ella necesitaba calmarse.

Logro que consiguió al cabo de unos segundos pues si la situación era alarmante no parecía saltar a mayores.

Más calmada, ella despejó su mente y se dispuso a pensar en una solución pacífica.

Alejarse no era una opción, pues Boruto se encargó de acorralarla totalmente al borde del saco, debió haberla empujado de a poco a mitad de la noche, "incluso durmiendo es un pillo- Ah!" (Estocada)

"…Bueno… siempre existe la posibilidad de salirme del saco." Se dijo confiada pensando que al fin había encontrado la bendita escapatoria. Pero al sentir que su preciada acompañante dejaba su lecho de amor Boruto involuntariamente la devolvió a su lugar enganchándola con una mano sobre su muslo, y una mano bien atrevida ya que la tomó por la parte superior de su muslo derecho, bastante cerca de su entrepierna, la pelinegra emitió un gemido de sorpresa, ahora estaba siendo atraída a la fuerza, encajando bien su torneado trasero en la pelvis de Boruto, de esta forma su 'amigo' podría caminar ida y vuelta de forma segura y tranquila por estos exóticos senderos.

"¡Boruto!" Susurró su nombre con incredulidad y un poco de temor originado por la aparente obsesión que era capaz de concebir el rubio en plena siesta.

Trató de pellizcar la mano hasta dejarla roja pero ni eso logró perturbar su sueño, Sarada chasqueó la lengua con desaprobación, al verse incompetente ante el problema alcanzó un punto de la frustración y se cruzó de brazos de forma casi cómica "¿Cómo puedes tener un sueño tan profundo y al mismo tiempo permanecer tan activo?" pensó entre lánguidas embestidas, no era muy diferente a una onahole en este momento.

Entre las acometidas llegó un momento en que Sarada consideró la fatídica realidad de la aceptación y dejó de resistirse. ¿Qué objetivo tenia tratar de detenerlo si lo único que va a lograr es despertar a Mitsuki, por lo demás, no es Boruto quien está haciendo esto de forma consciente, por lo que tampoco puede culparlo directamente.

"En fin, si lo dejo así tal vez se calme por si solo en un rato", es lo que había pensado ingenuamente la Uchiha mientras trataba de derivar sus pensamientos al fondo de un sueño, el cansancio acumulado no la dejaba pensar con claridad "Además, esto no es tan malo como parece, es decir, aparte de sentirse como un legítimo masaje cerca de mi intimidad, que tan malo podría llegar a ser?" pensó en un principio con ironía y un humor amargo. Pero luego la realidad la golpeó como las constantes acometidas de Boruto sobre sus glúteos.

Ella había leído un par de acosas acerca de la anatomía masculina, "si no mal recuerdo, una vez que se estimula lo suficiente el órgano reproductor masculino este último empieza a… a…" Sarada amplió sus ojos ante la realización de la idea que atravesó su mente dejándola aterrorizada, "Eyacular…" de sólo pensar en el desparramo que dejara Boruto si no hace algo la devolvía al pánico anterior.

Buscó frenéticamente en su bolso un poco de papel higiénico, preparándose para el inminente desastre que dejara Boruto a su paso, y se percató que tendría que hacer un contacto directo si quería mantener todo limpio.

Irónicamente, casi al segundo después se dio cuenta con furia de que se está tomando demasiados problemas por algo que realmente no debería estar atravesando en primer lugar.

Que estúpida se sentía…

"¡Suficiente!" susurró en voz alta. Amigo o no, él está cruzando la línea; no importa cómo se vea. Lo va a despertar y va esperar a que se dé cuenta de lo que hizo para así golpearlo con ganas y recordarle lo sinvergüenza que es por el resto de su miserable vida.

Llenó sus pulmones de aire adquiriendo la confianza que necesitaba para dar el paso, se medió volteó (Porque no podía voltearse completamente, Boruto tenía encertado su pene a lo largo de su culo recuerdan?) y al momento de disponerse a despertarlo, lo escuchó decir-

"Sarada…"

Y toda esa confianza y determinación de darle fin a esto se fue por el drenaje.

"Sarada…chan…" Lo oyó decir nuevamente y para Sarada el saber que el hombre que admira en secreto está soñando con ella era el equivalente a ser nombrada Hokage.

Su nombre saliendo con anhelo de los labios de Boruto la cautivó, fue hechizada en ese instante. La mente de Sarada despejó todo tipo de pensamientos nocivos para Boruto dejando una sola frase en su cabeza "Esta soñando conmigo" pensó con una alegría divina, casi babeando mientras el movimiento de Boruto pasaba a ser algo más enérgico de manera que subía y bajaba sutilmente el cuerpo de Sarada.

Sintiendo las mariposas con alas gigantescas en el estómago y la exuberante cosa de Boruto atrás, Sarada estaba a un paso de tirar cualquier pensamiento por la borda y dejar que su idiota hiciera lo que quisiera con ella, la tenía a su merced. Pero entonces la pequeña parte racional y estable que quedaba en su cerebro proyectó a la Sarada moralista para hacerla recapacitar.

"¡¿Qué rayos haces?!"

Sarada miró ligeramente hacia arriba encontrándose de pie a una copia de ella vestida de azul cruzándose de brazos, lo único que atinó hacer es responder "Dejo… que mi amigo… drene un poco… de estrés… Nmh…" susurró entre gemidos al producto de su imaginación.

"Esto es indecente Sarada, que diría tu madre si te viera ahora mismo"

Esa sentencia parecía funcionar, algo de vergüenza se filtró por el rostro de Sarada, la razón integra de Sarada había logrado retener parte de su sano juicio en su lugar, así que envió otro pensamiento similar con la idea de convencerla del todo.

"¿Que diría tu padre?"

Pero ahí Sarada si se enojó, "Mi padre sería la última persona quien debería llamarme la atención por esto" ahora más decidida, ella misma empezó a mover las caderas al compás de la pelvis de Boruto para ofrecerle más placer.

"¡¿Pero qué haces?, estas demente?!"

Esta vez Sarada no escuchó la razón, siguió su vaivén, sintiéndose cada vez más traviesa y ardiente por dentro.

"¡Sarada Uchiha detente ahora mismo!"

"¿O qué?" dijo otra Sarada de forma juguetona con una mirada felina en su rostro, esta vez sin lentes, con el cabello suelto y en paños menores.

"¿Se puede saber quién eres?" exigió la Sarada moral con evidente desconfianza

"Soy la parte divertida y salvaje que Sarada había estado reprimiendo desde que comenzó el baile"

"¡¿baile?!, esto no es ningún baile!, estamos en presencia de un acto inmoral aquí"

Sarada divertida rodó los ojos y se dirigió más cerca de la Sarada real "Sarada si de verdad quieres darle un buen servicio a tu caballero creo deberías ponerle más atención"

Sarada volteó la cabeza con la necesidad de saber que podría estar mal, para su desconcierto se encontró con una mueca permanente en el rostro del rubio.

"¿Qué pasa? ¿No debería estar disfrutándolo?" dijo deteniendo momentáneamente su movimiento de carderas

"Ciertamente, debería estar disfrutándolo, no comprendo por qué se está quejando" comentó Sarada divertida tomando una pose exageradamente pensativa.

"mmm… Trata de sacarte las mallas" propuso su contraparte divertida a lo que las otras dos Saradas la miraron con sorpresa… y una con desagrado.

"¿Estas bromeando?" cuestionó la Sarada severa

Sarada Divertida se encogió de hombros y respondió "Tal vez encuentre una sensación más agrádale cuando su pene roce nuestras bragas" suministró la Sarada divertida animándola a seguir su plan

"Dime que no estás pensando siquiera en hacerle caso- ¡SARADA, NO!" Exclamó la Sarada racional viendo con impotencia como la Sarada real ya se había deshecho con mucho cuidado de las mallas negras para ponerlas en su bolso.

"y ahora esperar" mencionó la Sarada divertida mientras su contraparte racional seguía con sus berrinches.

Pero nada parecía cambiar en el rostro de su amigo, aunque estudiando el caso con detenimiento Sarada llegó a la conclusión de que la frecuencia de sus arremetidas había aumentado. "Pero no parece aliviado aun" reflexionó en voz alta levantando su culito e inclinándolo levemente hacia arriba para que su compañero pudiera deleitarse con una curva más pronunciada.

"Mmh" Sarada divertida volvió a poner su pulgar bajo su boca en una posición sexy y pensativa, luego dirigió su mirada hacia la Sarada moral y decente "¿Alguna idea?"

"¿Me preguntas a mí? ¿En serio?" cuestionó usando un tono irónico.

Sarada divertida sonrió perversamente y se caminó moviendo sus caderas en dirección a la espalda de la Sarada decente, asechándola "No podemos dejar que Sarada haga todo el trabajo, o sí?" luego rodeó su cintura con los brazos desde atrás y apoyó su cabeza sobre el hombro de su contraparte, quien por cierto se estaba colocando nerviosa con su actuar "Nuestro trabajo es pensar por ella" Luego volvió a mirar a Sarada quien se sentía cada vez más rara; con una respiración irregular, un extraño calor en el pecho y un poco mareada.

"y tenemos que hacerlo rápido, de lo contrario perderá el juicio completamente" dijo sonriendo a sabiendas de lo podría presenciar la luna esta noche.

"Entonces, ¿alguna idea?" susurró directamente en su oído usando una voz aterciopelada haciéndola estremecer internamente. Pero al no ver alteraciones la Sarada divertida sintió estar siendo desafiada, asique atacó el lóbulo de la oreja de su alter-ego con una suave mordida haciéndola gemir de una vez por todas.

"¿¡Que haces!? Déjame!" demandó sintiendo incertidumbre en sus palabras al saber que las acciones de su otra parte la están haciendo sentir bien.

"No hasta que cooperes" exigió Sarada divertida deslizando las manos por debajo de su camisa para estirar sus pezones mientras aun mordía su lóbulo.

"¡ah~!" A pesar de estar sintiéndose bien aún quería detener este cruel jueguito con su contraparte, así que decidió colaborar.

"T-tal vez le está doliendo" ofreció quejándose a lo que las otras dos la miraron con atención, esto detuvo momentáneamente el manoseo de la Sarada divertida por lo que su contraparte siguió con su hipótesis.

"Esa… obscenidad… debería estar erecta de manera horizontal recuerdas?" siendo parte de su mente, aludió a sus recuerdo al momento de instruirse acerca de los hombres. Entonces Sarada recordó algunos bocetos de falos en libros.

"¡Claro!" exclamó la Sarada divertida soltando a la moral quien debilitada calló de rodillas contra el pasto, "tal vez eso le está causado el padecimiento"

"Dicen que… esta incomodo?"

La Sarada divertida asintió en respuesta "Trata de liberar a su 'amigo' para que muestre su verdadera forma" propuso asertivamente

"Pero-Mnh~… Nunca había… tocado uno." Mencionó la Sarada real viendo como su contraparte divertida se lanzaba a atacar su parte racional en un profundo beso que la sorprendió a sí misma.

"¡Muakh~! Lo sabemos" comentó mientras volvía a morder la oreja de su contraparte

"Ah! No~"

"¿Pero que tan difícil puede ser?" Fue lo último que supo de sus contrapartes imaginarias hasta que se esfumaron como si fueran clones de sombra.

Sarada sonrió, si podía imaginar un acto lésbico entre sus emociones opuestas entonces puede hacer esto.

Ya no podía negarlo, estaba excitada, pero igual de asustada pensando en su próximo movimiento, "Sarada…" pero escuchar su nombre saliendo de los labios de Boruto era suficiente como para llenarla de confianza

Respiró hondo y se dispuso a pensar, ¿Cuál era la mejor decisión?, contacto directo? Sarada bastante nerviosa estiró su mano derecha hacia atrás, metiéndola entre medio de las prendas de Boruto para luego deslizarla bajo sus pantalones, lenta y cuidadosamente, como si tuviera miedo de quebrar algo delicado.

Estaba dudosa, no podía dejar de recordarse que estaba a centímetros de tocar algo prohibido, pero a estas alturas…

Entonces topó con algo, pero para su mala suerte ese algo estaba viscoso, por lo que la temeraria chica se arrepintió, ella estaba esperando palpar algo duro y carnoso como la cosa de Boruto que continuaba sometiendo su trasero. Nada relacionado a un líquido viscoso y pegajoso… y maloliente… e intoxicante… -En este punto estaba jugando con la viscosidad sobre sus dedos analizándola a centímetros de su rostro ya que le resultaba interesante…

Sus dedos hacían un puente flexible del líquido al estirarlos el cual Sarada veía con una rara mezcla de fascinación y repugnancia, le llamaba tanto la atención el fluido que sólo faltaba un sentido que zacear, así que repentinamente le dio sed, su boca literalmente se secó, su lengua parecía estar cobrando vida propia, saliendo tímidamente al encuentro de esa viscosidad, y en ese último centímetro Sarada volvió a arrepentirse, no estaba preparada para eso, pero si la hizo suspirar.

Con la mano temblante refregó sus dedos sobre el frio pasto para sacarse esa sensación

"¿Qué era eso?" se preguntó viendo los restos en el pasto "¿liquido pre-seminal?" estimó aun dudosa.

Sintió que se defraudó a sí misma. Será porque le estaba huyendo a la situación?

Tenía que liberar el pene de Boruto, sería la única forma de reivindicarse, pensó con decisión. Y ahora que estaba centrada, concluyó que el mejor curso de acción a seguir era bajarle los pantalones y su ropa interior, todo de una, así podrá evitar el contacto con su desconocido amigo y dejarle el trabajo a sus muslos y trasero que ya estaban acostumbrados al inesperado visitante.

Boruto podrá seguir disfrutando de ella, es un hecho.

Un poco incomoda por su posición, deslizó sus dos brazos hacia atrás para así enganchar con sus manos cada costado de su pantalón, asegurándose bien de que su ropa interior este bien enchanchada también, una vez echo eso, los comenzó a bajar lentamente, pero los movimientos de Boruto oponían resistencia como el pilar que mantiene la tienda en alto de un campamento.

No obstante Sarada no cedió, en un arranque de determinación y con mucha habilidad comprimió su apéndice dejando salir todo el aire de sus pulmones, esto le dio cierto margen de movimiento, luego Sarada se separó de la pelvis de Boruto dejando un espacio para maniobrar y bajar al fin sus pantalones. Instantáneamente el subconsciente de Boruto la devolvía a su celestial posición de cucharita. Pero lo había logrado, había liberado la polla de Boruto dejándola en la posición esperada.

Todo salió bien, sin embargo, hubo un par de inconvenientes imprevistos al terminar el proceso:

-Al tratar de bajar sus prendas, el amigo de Boruto quedó en la posición en la que se había planeado; se inclinó junto con sus pantalones y a medida que se descubría del todo, el falo salió disparado hacia arriba golpeando de lleno las bragas y en consecuencia la hinchada vulva de nuestra heroína causando un sonido bastante contundente que la asusto de momento. Eso no estaba planeado…

-Después notó otro factor que no había previsto, al estar en contacto con una zona más erógena que la superficie de su trasero, Sarada ahora podía experimentar de primera mano todo el calor intenso que irradiaba el amigo de Boruto, el que si bien era bastante ardiente, no alcanzaba a serlo al punto de quemar.

Pero de lejos, el factor que nunca se habría imaginado, pues estaba velando por la satisfacción de su amigo y no la suya; era el de encontrarse así misma sucumbiendo al placer que Boruto le entregaba inconscientemente. Fue un error de cálculo monumental.

-Resultó que al momento de posicionar el pene de Boruto entre la base de sus muslos y su intimidad en un perfecto triangulo de afección. Las embestidas se habían estancado repentinamente, Sarada pensó algo decepcionada que Boruto se había dormido del todo. Pero no fue así, Boruto simplemente se estaba acostumbrando a la nueva y extravagante sensación que Sarada le ofrecía.

Tardó un par de segundos en volver al trabajo y cuando lo hizo, la Uchiha se percató de su último gran error de cálculo anteriormente mencionado "Ah~" el falo de Boruto estaba levemente arqueado hacia arriba, y pasó a llevar su clítoris, una y otra vez "Ah! Ah! Ah! Mnh~, Mnh-" tapó su boca sabiendo que no podría detener sus gemidos por más fuerza de voluntad que tuviera, la nueva estimulación continua sobre su clítoris por medio de los roces que le proporcionaba el pene Boruto era más que placenteras para alguien sin experiencia sexual como Sarada.

"No~" gimió con la boca tapada, todo era borroso para ella ahora, sus labios vaginales se ondulaban tenuemente conforme la extensión de la verga de su amigo dibujaba un rastro sobre ella, dilatándola cada vez más, si esto seguía así perdería la cordura. Pero incluso en medio de este acto, una idea muy particular y tentativa pasó por la mente de la Genin.

"¿Podre correrme también?" y si bien sentía que la estimulación que le provocaba Boruto en ese momento era más que suficientemente, ¿Cómo sería si la tuviera… dentro?

La idea fuera de contexto parecería nefasta, un paso brusco y prematuro más cerca de la adultez, no parecía natural, ella cree que no, no a esta edad. Sin mencionar lo riesgosa que seria.

Pero quería probarlo, Sarada se mordió su dedo de pura ansias por probarlo.

"Boruto~" Este chico la hacía dudar de sus propios principios y de su propia integridad, pero ella confía en él, con el par de años que llevan juntos como equipo ella sabía que podía confiarle su propia vida a Boruto, no es un cualquiera, de echo si había alguien con quien quisiera compartir este momento, sería él… y con ese último voto sagrado, ella decidió dar su virginidad esta noche, con este chico y no iba a dar marcha atrás.

Reunió el coraje suficiente para mantenerse callada incluso con las olas de placer viniendo a cada momento, tomó más papel higiénico y lo ubicó justo debajo del que será su primer coito. Su corazón comenzó a latir más rápido y un nudo se formó en su garganta, tenía miedo, pero el miedo era fácilmente superado por las ansias.

"S-según entiendo ah-!, la primera vez debería ser dolorosa mh-" susurró como si estuviera hablándole a Boruto despierto, ella sólo quería aferrase a algo pues sabe que lo que hará a continuación más allá de ser una búsqueda de placer post-dolor, es algo importante para ella y su cuerpo bordeando lo sagrado.

Se tomó unos segundos de deliberación mientras posicionaba sus dedos en su intimidad; sus bragas estaban completamente húmedas. Insistió con el posible dolor, así que mordió fuertemente la almohada de su saco y declaró "…Aquí voy Boruto" de forma dulce y tímida, y con eso corrió la parte de la braga que cubría su templo hacia un costado de su entrepierna, derribando así la última barrera que tenía para resguardar su virginidad.

Sarada sintió que el silencio y la tensión se apoderaron del ambiente, ahora todo dependía de su compañero, se preguntó si podrían seguir llamándose de manera tan natural: "compañeros", se preguntó cómo asimilaría él el que se llamasen "amantes"

Entonces lo sintió, la cabeza de la criatura…

Cuando la cabeza de la verga de su amigo dio con un extraño relieve la escena se apoderó del rostro de Sarada en un legendario y dramático acto de mártir, miró hacia el horizonte donde la tenue brisa mecía el pasto y recordó a todos sus seres queridos, a una en particular le dedicó sus últimas palabras con una sonrisa cansada cuando el silencio absoluto llegó "Lo lamentó mamá… sabes que no haría esto si no lo necesitara, pero descuida, sé que Boruto lo vale…"

Entonces la penetró. La penetró como si su vida dependiera de alcanzar su útero, la penetró tan bruscamente que la dejó sin aire, había dejado de morder su almohada, en su lugar estaba formando una 'o' con su boca porque su organismo aún estaba tratando de acostumbrarse al intruso.

Arrasando con su himen, llegando tan lejos como para abrir su cérvix. En un principio la inserción fue devastadora para Sarada, pero se encontraba tan estimulada y tan dilatada que el dolor pasó rápidamente a segundo plano una vez que Boruto comenzó con las sucesivas embestidas que no parecían dar cuartel.

Su vagina se estaba deleitando con el sabor adictivo del sexo, las lágrimas abordaron sus ojos como la lujuria que se apodero tan abruptamente de su ser que no se dio cuenta que estaba gimiendo en voz alta hasta que se logró escuchar a sí misma.

Entre gemidos volvió a morder la almohada luchando en vano por regular su respiración.

"Mh! Mh! Mnn! Mh! por kami~iihh~, Ah!-"

Sentía que su corazón se iba a salir de la garganta.

"Anh! AH! AH! Umh~! Boruto~"

Sintió la frente de Boruto posicionarse sobre su nuca, todo su cuerpo se estaba acercando y apegándose a ella, aun durmiendo el deseo de fundirse con ella trascendía el sueño.

"A-A-A-AH! No-tan-rá-pi-do-Boruto-o-o-o-o ¡Ahhh!, que… que?, porque te detienes?..." demandó exhausta con una voz colmada de erotismo, sin dejar de morder la almohada pues cree que podría pillarla desprevenida de nuevo, y así fue.

El rubio se detuvo momentáneamente porque sintió que de cierto ángulo su verga recibía un trato más placentero dentro de Sarada, por lo que para ubicar la fuente rodeo la pierna de su pareja con un brazo y la levantó hacia atrás estirando su interior "¡Ugh-!" la saliva se filtraba por los dientes cerrados de Sarada, podía sentir la silueta de la polla de Boruto contorneándose sobre su pelvis.

Las embestidas siguieron en esa posición encorvada hasta que el brazo de Boruto se cansó al cabo de unos minutos dándole a la pobre Sarada que parecía estar al borde.

Entonces, cuando Sarada pensó que volvería a follarla en una posición normal, el intrépido genin agarra su pierna por debajo de su muslo derecho y la lleva hasta arriba, llegando a sacar la rodilla de Sarada fuera de las coberturas del saco, dándole otra posición a Boruto para degustarse.

"Ah~, ¡Boruto!" La genin quedó choqueada por la imaginación del rubio así como por su propia flexibilidad, en su vida habría colocado su pierna en esa posición, no sabía que podía alongarla tanto.

Suspiró en medio de sus jadeos, no podía contra él, el rubio daba testimonio de su instinto sexual en medio de sueños, era demasiado para ella; la trataba como quería, en la posición que quería, y si se diera cuenta de toda esta situación, ella no opondría resistencia cuando él la quisiera usar. Su verga era demasiado adictiva, terminaría convirtiéndose en el juguete sexual del hijo del Hokage!

"Ah! Ah! Ah!, Boruto~, Boruto~, Borut-ohHHHHHHHHH!"

Entre las deliciosas embestidas y las lágrimas, Sarada llegó a su límite, tornando sus ojos hacia arriba se corrió en un primer y glorioso orgasmo que envió una sensación abrumadora a todo su cuerpo, un ardiente hormigueo que hacía retorcer cada fibra de sus músculos, incluyendo las paredes de su interior que se contrajeron de tal manera que hicieron sucumbir a la verga de Boruto al placer máximo.

"¡Ugh!" Gruñó Boruto en éxtasis, esta acogedora sensación no se comparaba a nada que haya experimentado su pene en toda la velada, embistiéndola fervientemente para extender la placentera sensación del orgasmo, comenzó a bombear ráfagas de semen al interior de Sarada.

Un disparo tras otro, igual o más repleto que el anterior con cada arremetida que hacía de forma casi desenfrenada e implacable, ella no pudo amortiguar el sonido de sus últimas arremetidas que fueron las más fuertes, simplemente ya no podía pensar, no podía hacer nada más que estremecerse y sollozar al compás de sus espasmos.

Fue una culminación tan magistral para Boruto que casi deja completamente entumecidos sus muslos, y él no se detendría hasta vaciar la última gota del tanque.

Eventualmente el acto de cópula parecía haber llegado a su fin, lo único que quedaba eran gemidos de satisfacción por ambos lados y los constantes espasmos en el trasero de Sarada quien aún estaba mordiendo su cojín. Incluso con los últimos amorosos empujones que Boruto le brindaba a duras penas era difícil tratar de no emitir un gemido con lo sensible que estaba en ese momento.

Los segundos pasaron y la verga del rubio aunque ahora flácida aún era capaz de retener su semilla dentro del estanque de amor de Sarada, ella logró recobrar algo de conciencia y el primer pensamiento coherente que llegó a su cabeza fue algo parecido a "Boruto… eres maravilloso…" con un profundo suspiro de satisfacción.

Sarada decidió permanecer pegado a él disfrutando de su unión un poco más, ya que más pronto que tarde ella tendría que limpiar la escena del crimen y borrar todo tipo de evidencia que la involucra a ella o a Boruto de un acto indebido, pero por ahora, ella quería permanecer a su lado, justo como debiera ser por el resto de su vida.

Claro, ingenuamente pensado que todo esto había terminado, para su suerte la noche acaba de empezar.