Capítulo 4: Recuerdos de la Infancia
Hace una semana ya que nos tuvimos que alejar de los niños para seguí con el ajetreo de todos los días.
Aún recordaba y extrañaba a Taeyang y Afya, esos niños habían robado una parte de mi corazón cuando los conocí, por lo que cuando tenía algo de tiempo les hacía alguna llamada para ver cómo estaban, sin duda ellos ahora eran una parte de mí.
Hoy era un gran día, al fin me independizaría después de pensarlo bien y viviría sola, sin los lujos que poseía mi familia, solo con lo que yo pueda comprar con mi sueldo. Este fue un gran paso, ya que con el vinieron muchos recuerdos, bellos, alegres y tristes a la vez.
Caminé hacia el cajón en el que guardaba cosas importantes, tales como recuerdos que marcaron mi vida y la encontré, una foto de mi dormida…
-Recuerdo del pasado-
-mmm…-frote mis ojos y me levante lentamente de la cama, había una luz que no me dejaba ver nada, una luz cegadora.
-Clic…- ¿pero qué rayos? ¿Alguien acababa de sacarme una foto?
- ¡¿Qué diablos?! – nunca maldecía, pero definitivamente despertarse con luz en la cara y que te estés sacando fotos no sacaba lo mejor de mí, no claro que no. Así que me cubrí los ojos con lo que pude y forzando la vista pude distinguir al desgraciado …. Digo a la persona que molestaba a esa hora de la mañana.
-¿Naruto? –pregunte extrañada.
-Hina-chaaan, que "lindo" carácter posees en la mañana – se rio mi amado rubio mientras no apagaba el maldito aparato.
- ¿Qué pasa, porque tomas fotos a esta hora de la mañana? - pregunte molesta
-Mmm… ¿necesito una razón para querer tener una foto de ti durmiendo adorablemente? –dicho esto sonrió a sus anchas.
-Bórrala.
- ¡De ninguna forma! – corrió de un lado al otro del cuarto mientras yo lo perseguía como una amazona que va en busca de su presa. Mi tonto amor de ojos color cielo tropezó con alguno de sus juguetes de colección y cayo a la cama, la oportunidad perfecta sin duda, me tire sobre él y una vez arriba del vientre del indefenso chico estire la mano en espera de la entrega de su celular.
Una mala jugada, me tomo desprevenida y comenzó a hacerme cosquillas hasta que caí sobre el retorcida por el hormigueo incapaz de parar de reír, el celular paso a segundo plano, perdido entre las sabanas de la cama, mientras él rápidamente cambiaba los roles y se colocaba sobre mí, aproximándose lenta y sutilmente.
Tomo mi rostro y me beso apasionadamente, con mis manos recorrí su espalda en busca de mayor proximidad y quien sabe qué habría pasado si no fuera porque en medio de toda esa pasión la puerta del cuarto se abrió y casi colapso en el momento al ver a Minato dejar caer la charola con bocadillos y té al piso del asombro. Mi pícaro novio lo tomo tranquilamente y solo dijo- Oh, ya te tarabas padre, si tardabas más me tendría que comer a Hina-chan para saciar esta hambre, jejejej Hina ven vamos a comer…- ayude a Minato a juntar las cosas y luego volví al lado de mi novio, Naruto.
Comimos y nos tiramos en la cama de su cuarto a mirar la tele.
-Sabes Hina-chan, me gustaría en el futuro poder casarme contigo y vivir juntos y ¡tener muchos hijos!
-Jajá ¿Cuántos quieres? – respondí mientras imaginaba nuestra alocada familia en un día cotidiano.
-mmm… ¿9?, quizás ¿10? 5 niñas y 5 niños- dijo con una sonrisa reluciente.
- ¿Estás loco? Jaja ¿cómo mantendremos 10 hijos?
- ¡Trabajare muy duro, ya verás!
- jajaj ya veremos...
- E iremos a vivir juntos, solo nosotros dos… -dijo risueño.
-Viviremos solo los dos juntos – conteste con una sonrisa.
-Fin del recuerdo-
Me sentí melancólica, ese día me había enfermado y mi maravilloso novio me había técnicamente obligado a acostarme en su cama y descansar después de haber ido a visitarlo con 38 grados de fiebre.
Que recuerdos… estoy segura que, si estuviera aquí, él hubiera querido poder tener de hijos a Taeyang y Afya, tanto como ahora crece el ferviente deseo de poder tenerlos conmigo en mi casa, ser una familia unida y feliz.
Me decidí, creo que lo supe en el momento en que los conocí, ellos me necesitan tanto a mi como yo a ellos para poder volver a ser felices, para recuperar la felicidad que fue robada por azares del destino.
Cuando termine de trabajar el día de hoy, iré a verlos, definitivamente. Pero para eso aún falta un largo día a recorrer.
El reloj marca las 8:00 am, hora de desayunar e ir a trabajar.
Bajo al primer piso de mi modesta casa y noto la diferencia entre mi nuevo hogar y el anterior. Si estuviera en mi antigua casa habría empleadas corriendo por toda la habitación para asegurarse de que tuviéramos todo lo que necesitamos, habría una hermosa mesa arreglada con fino mantel, loza envidiable, copas en lugar de vasos comunes, jugos variados por doquier y todo lo que se pudiera imaginar. En comparación con mi pequeña mesa redonda que ya hace vacía, camino a la heladera y tomo una jarra con jugo de naranja, lo coloco en la mesa y comienzo a preparar unas tostadas.
Desayuno, camino hacia la entrada, tomo las llaves de mi auto y salgo finalmente derecho al trabajo, luego de cerrar mi casa.
Llego a la gran empresa Uzumaki y contemplo por un minuto el renombrado lugar en el que trabajo. Entro y la primera persona con la que me encuentro es con Ino quien corre apurada con su maletín de maquillaje, parece que alcanzó a verme por el rabillo del ojo ya que se detiene abruptamente y camina velozmente hacia mí.
- ¡Oh dios mío Hinata! – exclama y finge que le da un paro cardiaco.
-Hola ¿Qué pasa Ino? – contesto con toda la naturalidad que puedo ya que no entiendo a qué se refiere su anterior comentario.
- "Hola ¿qué pasa Ino?"-imita mi voz e ironiza cada palabra- ¡¿Qué pasa?! ¿¡Hinata como puedes siquiera pisar un centímetro fuera de tu casa sin maquillaje!? – exagera como si fuera una de las peores cosas que pueden pasar en el mundo.
-Hoy no tuve tiempo de… -comienzo a decir, pero casi me arrastra con ella al tocador y me hace sentarme para maquillarme.
-Es la regla número uno de una chica, siempre estar maquillada hermosa y con maquillaje a mano para retocar … - Y continua en lo que para mí es una interminable lista de cosas que debe hacer una "dama".
- ¡Ino! ¡Ino! – llama lo que parece ser la voz de mi jefe a mi alocada mejor amiga que casi salta al escuchar su nombre, hace los últimos retoques y corre a ver que necesita el jefe.
Observó mi reflejo y puedo contemplar a la Hinata de siempre, la que esta arreglada siempre por si a acaso pasara algo… siempre tratando de adaptarse a la sociedad… para no ser apartada y olvidada como fue en un pasado, hasta que conoció a su primer amor…
-Recuerdo-
Era un día frio, la brisa llegaba hasta los huesos, haciéndome un cubito de hielo, el cielo nublado con apariencia de que luego llovería, quizás pronto.
Un día más … Un horrible día de sufrimiento más… Un día como cualquier otro…
Mi cerquillo se encuentra perfectamente alineado y el resto del pelo se convirtió en dos grandes trenzas que están sobre mi pecho y llegan hasta mi cintura.
Llevo lentes para ver con marco grueso y negro. Una boina. Un abrigo que me queda holgado y es más grande que mi talla, un pantalón negro abrigado y unas botas. Sin duda, soy una perfecta Nerd en apariencia o bueno eso me dicen a todas horas del día, mis "gentiles" compañeros me preguntan si "no eres de otro planeta para tener tan mal gusto" o "¿Qué aún piensas que estamos en la época prehistoria para ser así", sin duda soy el hazmerreír de toda la secundaria, ¿pero ¿qué tiene de malo que me guste estudiar? ¿qué tiene de malo que no tenga facilidad para la tecnología? ¿Qué tiene de malo que quizá no puedo ser tan abierta como los demás? Pero bueno, no tendrían que ser así. Cada vez que deseo cambiar para poder "integrarme" falló y vuelven a tener otro motivo para reírse de mí, así que hace tiempo abandone las tontas ilusiones de poder tener amigos o una adolescencia "normal", eso no es para mí. O eso pensé hasta que lo conocí ese mismo día, ese frío día.
Mientras caminaba hacia las clases accidentalmente una persona que no llegue a ver me choco y caí como una bolsa de papas al suelo, totalmente desprevenida, por lo que no pude hacer nada y ahora tenía un enorme dolor en todo el cuerpo.
-Maldición… -solté una blasfemia que no pude contener.
- ¿Estas bien? – oí una voz desconocida a mi espalda por lo que me giré y me encontré con unos hermosos ojos azules que me miraban con notoria preocupación.
- ¿Ah? S-si… - alcance a decir, en mi vida nunca se había dignado a mirarme ni hablarme ningún chico guapo a no ser que fuera para burlarse de mí.
- ¿Puedes levantarte? Déjame ayudarte… -extendió la mano hacia mí y casi la tomo, pero al final la rechace – entiendo, está bien si no quieres recibir la ayuda de un desconocido – respondió amable pero dolido.
-No, no es por eso, es porque … porque… ¡porque yo soy una marginada, si te ven conmigo podrían aislarte también! - respondí con toda la sinceridad que pude y las lágrimas de frustración porque en verdad podría ocurrir eso y no quería que alguien tan amable pasara por eso.
La risa interrumpió el llanto, lo observé y me sorprendió verlo reír. Puso una mano sobre mi cabeza y la acarició lentamente.
-No me importa ser marginado, déjame ayudarte –contesto con total sinceridad y tomo mi mano ayudándome a levantarme.
- ¿de verdad? – pregunté atónita, nunca nadie había dicho algo así en lo que llevaba de vida.
-De verdad, aparte… ¿en todo caso no estaríamos marginados juntos? -completo con una sonrisa amable – por cierto, ¿Cuál es tu nombre?
-Hinata Hyuga –conteste con una pequeña sonrisa y me limpie las lágrimas.
-Naruto Uzumaki, un placer conocerte –sonrió ampliamente y camino a mi lado todo el trayecto.
Naruto Uzumaki, el nuevo estudiante transferido con ojos color cielo.
-Fin del recuerdo-
-Hinata … Hinata … Hinata –Llamo por enésima vez mi jefe al tiempo que movía su mano sin éxito frente a mis ojos.
- ¿Ah, ¿sí? - alcance a decir y obtuve una sonrisa por su parte.
-¿Qué pasa? Estas perdida en tus pensamientos… - comento Minato.
-Lo siento… -debería estar trabajando y en su lugar yo… estaba volviendo al pasado.
-No se trata de un regaño Hinata, lo que quiero decir es que si me necesitas para algo aquí estoy, en las buenas y en las malas… -sonrió radiantemente tal como hizo mi primer amor cuando lo conocí, Naruto.
-Gracias, bueno quiero contarte Minato, que quiero adoptar –dije emocionada.
- ¿Adoptar? ¿estas segura?, no digo que no puedas, sino que es difícil … cuidar a un hijo… -dijo con un deje de tristeza que bien entendía a qué se refería.
-Sí, definitivamente quiero adoptar – conteste segura de que era la decisión correcta.
Contestando a los Reviews:
Primero que nada quiero contarles que me alegra mucho cada vez que comentan una de mis historias, que le dan favorito o las sigues 3 y lo mismo cuando me dan a autor favorito y me siguen, eso por eso que quiero decirles que si les gustan mis historias por favor coméntenlas, denle favorito o síganlas, ya que eso es lo que me da las ganas de seguir escribiéndolas para ustedes, es lo que me inspira, no sé si hay personas que les gusten más de 1 de mis historias y le gusten dos por ejemplo, si hay una de las dos a la que comentan más y todo, a esa me dan más ganas de seguirla, es por eso que les comento esto y agradezco mucho a los que le dan favorito, siguen y comentan mis historias 3 , gracias 3 .
Tobi Uchiha-chan : Aquí la conti 3 , estuve escribiéndola y pensando en ella y finalmente la termine J, pues estoy de acuerdo contigo, me parece que no hay tantas historias de esta pareja, por eso cuando la comenzó no estaba segura de que resultado esperar ya que no es la típica pareja, tranquila no lo abandonaré, no tengo el plan de abandonar ninguna de mis historias, por más que me tarde, una de mis metas es terminarlas todas y después de ahí quizás si me retire de todo lo que es fanfiction, pero luego de terminar estas historias que empezó aquí J . Aw me alegra mucho que lo siguieras desde el inicio 3 3 eso me alegra y anima mucho 3 muchas gracias!
