De milagro había logrado esquivar al oso animatrónico, faltaba prácticamente nada para que terminase su turno, decidido a hacer caso al consejo del zorro, cerró las puertas con el treinta por ciento de energía que le quedaba, treinta minutos más y sería libre ¡Libre! Libre para revolcarse entre las sábanas de su cama, y jamás salir de ese sitio cómodo.
Maldecía a esos muñecos que caminaban…
En su mano aferró su mochila, escuchando los pasos veloces del zorrito... ¡diablos! Las pantallas le mostraban que estaba allí…
-¡Me ca...! -Se quedó callado al ver que no se movía, quieto en el pasillo como si no estuviese activado-
Sintió el corazón encogido en un nudo. Apretó los ojos, tragando pesado antes de dejar la tableta. Sentía que se convertía en líquido…Se echó de espaldas en la silla, suspirando pesadamente.
De pronto un timbre que anunciaba las seis en punto comenzó a sonar, sacándole una carcajada fuerte de alegría.
Una carcajada demasiado impropia de él. Estaba muy feliz, sus nervios estaban de punta.
Sin embargo, se tomó su tiempo para salir, sintiendo punzadas de dolor en su hombro, prontamente recordó que allí había sido lastimado por...Foxy. ¡Foxy! El animatrónico zorrito que...que le había hablado...
Si su vejiga no estuviese ya vacía se habría mojado de nuevo los pantalones... y pensando en ello.
-¡Mierda que estoy hecho! –Se reprochó sin realmente hacerlo. No tenía tiempo de sentir vergüenza, ocupado en pensar que realmente estaba alterado-
Aún sentía miedo corriendo en su anatomía, su corazón palpitaba demasiado fuerte, encogido de miedo latente. No quería ni siquiera pensar en salir...
La llegada de nuevo personal era una hora y media después de su salida ¿Se suponía que esperase? No...Pero tampoco quería salir solo por ahí, con los animatrónicos sueltos y sin vigilancia...
De cualquier modo las puertas se abrieron automáticamente, como si le dijesen "Deja de ser un llorica y sal" por lo que salió, cargando sus cosas. Dio una mirada alrededor, descubriendo a todos esos maniacos puestos en sus sitios...
Suspiró de alivio al darse cuenta que no iban a buscarlo más. Sí, se desactivaban… o entraban en modo ¿Trabajo? ¡¿Qué sabía él?! ¡Solo era un humano normal con deudas que pagar!
Decidió irse a casa, mojado, para variar, con el hombro herido y tal, pero al cruzar al pirate cove observó algo que le dejó atónito, las cortinas estaban apenas abiertas, dejando ver una nota enganchada al garfio afilado ahora limpio. Vaciló en su sitio unos momentos, pensando si debía acercarse.
Frunció el ceño. No quería pero…daba igual, de cualquier forma realmente no estaba pensando.
-Debo estar malditamente loco –Masculló, acercándose-
Estando ahí sostuvo entre dos de sus dedos la nota, extrayéndola con cuidado del afilado metal. Apenas la quitó el garfio se replegó en un movimiento brusco.
-¡Mierda! –Saltó hacia atrás, aferrado a la nota contra su cuerpo-
Cerró los ojos con fuerza, esperando a que en cualquier momento algo le atravesara la entrañas, como el afilado garfio, pero no había sucedido tal cosa, por lo que lentamente abrió los ojos, encontrando el Pirate Cove cerrado en su totalidad.
Una risita nerviosa se le escapó de los labios, demasiado ansioso por salir corriendo, por desgracia para su cordura había comprobado que no estaba mal de la cabeza, y que lo acontecido no eran, desgraciadamente, imaginaciones suyas ¡Mierda con todo!
El dolor volvía, para colmo, recordándole que estaba sangrando.
Sin titubear, salió corriendo del sitio, pensando en qué demonios iba a hacer en cuanto recapacitara, sentía la adrenalina de la primera noche corriendo por su cuerpo entero, cómo a medida que corría cómo un maniaco por las calles iba abandonándole.
En algún momento se había encontrado con alguna persona que iba camino al trabajo, que al verle ansioso, ojeroso, despeinado, con rastros de sangre en la camisa, y los pantalones húmedos, le confundieron fácilmente con un vagabundo con demasiada suerte o un psicótico con problemas de pandilla, pero él realmente no lo pensó, mandando todo al carajo en favor de quedarse unos momentos a solas con su cordura.
No pensaba en absolutamente nada...
-¡Mierda! ¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! –Se repetía en su cabeza mientras corría por la calle-
Su cuerpo temblaba en cansancio, después de una larga noche sin haber dormido un ápice, y de haber sufrido una herida en el hombro que comenzaba a tomarle factura, ansiaba llegar a casa.
.
.
.
Foxy, lentamente se sentó sobre el piso de su cueva, colocando sus brazos alrededor de sus piernas flexionadas en un abrazo tranquilo, dedicándose con paciencia a esperar a que el Show de los tres principales terminase. Era apenas la primera hora del show diario.
Recostó una de sus mejillas sobre su rodilla, pestañeando por mera costumbre, a lo lejos podía escuchar la curiosa y profunda voz de Freddy resonando en los altavoces con una pegajosa canción que no había dejado de escuchar desde hace ya mucho tiempo, sin embargo, siempre era divertido oírle cantar, le recordaba a un tiempo lejano.
Cerró los ojos, concentrándose en el sonido de las cuerdas del bajo que tocaba Bonnie; proyectando en su cabeza la imagen perfecta en donde podía ver todo y no se encontraba tras las cortinas, viendo a Chica entregar pastel en su bandeja enorme y pizza caliente a los niños.
Se dejó absorber por su imaginación, disfrutando de las escenas amigables de una pizzería en sus mejores momentos, con él cómo una atracción que los niños amaban y no cómo un desecho de cables y piezas metálicas.
Hacía de eso tantos años que no recordaba ya lo que era estar bien. De hecho, no recordaba casi nada, un problema con su memoria interna y su disco duro, probablemente. Abrió lentamente los ojos, observando de soslayo su cofre pirata, que contenía en el interior tornillas y tuercas pequeñas, incluyendo también cableado de tamaños variados.
Cerró de nuevo los ojos, esperando con paciencia.
Mike, el nuevo guardia de seguridad. Mike era diferente, él no le había simplemente hecho a un lado, y después de tanto tiempo, estar cerca del contacto humano siempre era grandioso.
Se dedicó a reproducir dentro de su cabeza las imágenes del momento exacto en que se acercó, viendo todo cómo si lo viviese de nuevo. Recordando a la perfección el consuelo que le había brindado por unos segundos cuando le dedicó aquellas palabras esa primera vez.
Pensó que tal vez él entendería y podría brindarle su ayuda, pensó en que Mike podría darle respuestas y sanarle un poco de su pasado, a él y a todos. Quizás Mike...tal vez él podría ser la repuesta.
En su cabeza recordaba los ojos azules, amables, que le habían visto, a él, alguien que había llegado a observarle, se percató entonces de que alguien que le dedicaba su tiempo a alguien tan deteriorado debía ser diferente a todos los demás, y que él no iba a ignorar sus gritos de ayuda como había hecho el resto, que posiblemente...posiblemente él les tendiera una mano.
.
.
.
Se recargó en su puerta, su pecho subía y bajaba, apenas había llegado a casa se había encerrado bajo llave en su departamento modesto. Cielos, su cuerpo entero pedía un descanso a tanto.
Pensando en ello caminó al baño, ignorando momentáneamente que su hombro dolía y que la sangre continuaba corriendo lenta por encima de su camisa.
Una vez allí se despojó de sus húmedas prendas, dejándolas a un lado sin prestar atención a dónde. Mientras se sacaba la camisa no fue capaz de reprimir una mueca de dolor, producto del movimiento de su hombro.
Se encaminó a la ducha, dispuesto a lavar un poco la sangre que corría de su hombro y a la vez su cuerpo.
Apenas el agua tibia tocó su herida apretó los labios, observando su piel abierta en un rasguño profundo que simulaba a un surco bastante extenso.
Por fortuna para él aquello no necesitaría puntos de sutura, era algo que podía sanarse por cuenta propia con el debido cuidado.
Pasaron los segundos, en los que se dedicó a lavarse con cuidado, procurando no mover demasiado su brazo afectado.
Apenas salió de la ducha se instaló frente al espejo, extrayendo de la repisa pequeña de detrás desinfectante líquido y vendajes blancos que guardaba para alguna emergencia. Cuando el líquido calló sobre su piel desnuda un pequeño quejido se le escapó mientras apretaba los dientes, con cuidado, cubrió la ya limpia zona con vendajes esterilizados, dedicándose a ignorar lo que significaba volver a la pizzería.
La humedad de su cabello rubio caía por su cuello, causándole frío. Habiendo terminado de vendarse caminó a su habitación, colocándose ropa cómoda mientras suspiraba, temeroso.
Tenía también algo de hambre, pero no quería caminar a la cocina y quedarse a cocinar cuando el cansancio era mucho mayor.
Fue entonces que recordó la nota...
Su mirada viajó automática a la cómoda de al lado, observando de soslayo la nota perfectamente doblada, un tanto arrugada por él, con un hueco en una de sus esquinas. Indeciso, la tomó, mordiéndose los labios.
Una vez la tuvo en sus manos, cerró los ojos, como si se animase a ver lo que había allí.
La observó con detenimiento, permaneciendo mudo unos extensos segundos que no dudó en contener la respiración.
Era el encabezado de un periódico, uno que rezaba "Niños desaparecidos".
Contuvo el impulso de jadear cuando bajó la mirada al pie de página escrito con un pulso tembloroso "Ayúdame" ...
Hola!
Gracias por lo comentarios y por la buena bienvenida :D
Me siento contenta ya que el Mixy (Suena a nombre de niña xD) es una de mis parejas favoritas n_n y pues ver que les ha gustado mi labor es muy reconfortante :D
espero que les haya gustado el capítulo de hoy, digan ¿Quien no se ha hecho pipí con los juegos de five nights at fredy's? XD
Nos vemos pronto
¿Reviews?
