By Yuri

-Entonces, ¿ya tenemos todo listo? — le pregunté a Viktor cuando cerró la última de nuestras maletas, esperaba que no nos hicieran cargo extra por sobre equipaje — No me apetece volar tan temprano y menos con nuestra hija siendo tan pequeña.

En unas cuantas horas volaríamos a Suecia para una conferencia de prensa previa al Gran Prix Final, todos estaban ansiosos por saber los detalles de los planes que teníamos Viktor y yo, ya fueran independientes a las competiciones y lo que más les ansiaba era saber sobre la niña que nos robaba el corazón día con día. Aunque no lo pareciera, History era un tema que se había vuelto recurrente en el último año y todo gracias a que había hablado de más durante una alfombra roja en la que me había pasado de copas ligeramente, como sea, no podía entender cómo es que les interesaba tanto saber acerca de ella. Desde que anunciamos nuestro regreso a la pista la prensa se abalanzó sobre nosotros como si fuéramos un trozo de carne fresca en una jauría de lobos, no me molestaba del todo pero prefería un poco más de calma para salir al supermercado o para sacar a History en su carreola tranquilamente.

History se había levantado mucho antes que nosotros y no tardó en ponerse a llorar para reclamar nuestra atención, ella solía levantarse antes pero la mayoría de las veces no se ponía de mal humor, excepto cuando estaba Yurio de visita, siempre que su tío favorito estaba prefería verlo a él al despertar o se ponía de malas. Por ahora, todo iba bien con ella, le di un baño para dejar que Viktor descansara un poco más y después la enfundé en ese mono trajecito de tigre que Yurio le había regalado recién, se le veía de maravilla y no tardó en convertirse en el favorito de todos, me gustaba la forma en la que los colores afectaban en el color de sus ojos. Por ejemplo: el morado. Cuando solíamos ponerle algún trajecito morado o derivado del color, sus ojos solían verse más grises que azules.

-Tranquilízate, si quieres puedes dormir un rato más y te despierto cuando vayamos para el aeropuerto — se ofreció Viktor al acercarse a la sillita en la que teníamos a la bebé estirándose para exigir estar entre los brazos de su padre — ¡Creo que se me ha olvidado meterte ahí dentro, History! — Viktor la sacó de su silla y la llevó a sus brazos, la alzó unas cuantas veces para sacarle una risita. Sonreí unos instantes antes de tomar mi teléfono y sacarles una foto que sin duda se uniría a las fotos que teníamos en el recibidor, era tan lindo que se veía cómo de película, especialmente por lo cariñoso que solía ser cuando se trataba de nuestra hija.

-Que no se te olvide llevar el chupón o estaremos en grandes problemas — dije con media sonrisa. Últimamente no se sacaba el chupón o las mordeduras de la boca, le estaban comenzando a salir sus primeros dientes y el pediatra nos había explicado que morder le ayudaba con el dolor y la comezón que le producía — Por cierto, ¿ya le diste el biberón?

-Estaba por hacerlo aunque yo no la veo precisamente hambrienta, ¿o lo estás, preciosa? — besó su mejilla y ella llevó sus manitas al rostro de Viktor, emocionada por los mimos.

Se sentó con History en su regazo y le tendí el biberón con leche, desde que nació no le había gustado para nada la leche materna y al intentar cambiarla por leche de fórmula las cosas fueron peor porque no le gustaba la leche simple, el pediatra había recomendado no endulzar la leche en demasía y eso hicimos, procurábamos ponerle un poco de miel para que no le supiera tan mal y funcionó a las mil maravillas, por alguna razón el azúcar no parecía hacerle tanto efecto, no le quitaba el sueño ni la ponía hiperactiva, lo único que hacía era satisfacerla por unos momentos mientras comía en tranquilidad.

-¡Ya tienes cuatro dientes, niña grande! — reí cuando ella cogió el biberón entre sus manitas, con un poco de ayuda para no tirarla. History balbuceó algo, me hice el sorprendido y ella siguió balbuceando — Aw, mi pequeña ya tiene su cuarto diente.

-Venga, estoy seguro de que va a hablar hasta por los codos.

-No dudo que será igual de sociable que tú — él sonrió de esa manera tan encantadora que tenía para hacerlo.

-Y tan encantadora como tú — dijo y me incliné para besarle los labios, cada día estaba más enamorado de él.

Sentí unos tironcitos en mi camiseta, era History, ella estaba extendiendo los brazos hacia mí con los ojos brillantes. La tomé de los brazos de Viktor y ella comenzó a dar botes en mis brazos, estaba más emocionada de lo normal, quizás presentía que vería a Yurio pronto o tal vez estaba de buen humor hoy, mi hija era impredecible.

-¿Sabes? He estado pensando en lo mucho que me gustaría que creciera – comentó Viktor de repente, se había tornado serio de repente.

-¿Y cuál es el problema? A mí también me gustaría verla crecer, no paro de imaginarme lo hermosa que será.

-El problema es que no quiero que crezca, sólo el pensar en que será la chica más bonita de toda su escuela me mata... ¡Pero de verdad quisiera enseñarle a patinar! Quisiera estar en su primera clase de ballet, mostrarle como se hacen los triples que le dieron su segundo nombre y... ¡Oh Yuri, de verdad me siento un tonto! – miré a mi esposo con algo de curiosidad, su actitud tan repentina era algo que definitivamente no me esperaba, pero era demasiado tierno verlo en esa posición de padre sobreprotector y History también lo notó porque comenzó a balbucear unas cuantas cosas mirándome.

-Me pasa lo mismo, pero no podemos detenerla – le dije con suavidad. Viktor se levantó y le besó la cabeza a History – Por cierto, necesitamos ver con el pediatra lo de las papillas, ha estado echando la pota de ciruela pasa y sólo quiere la de manzana.

-Podríamos llamarlo una vez que estemos en Suecia – asentí poco convencido – Pero... yo podría intentar convencer a esta pequeña para que coma sus papillas.

Salimos al aeropuerto a las tres de la madrugada, nuestra hija seguía estando exaltada pero se veía un poco más tranquila. La llevaba sentada en mi regazo, estaba mordisqueando su chupón y jugaba con su medallón en silencio, me mataba de ternura verla jugar así. Estaba pensando que sería lindísimo cambiarle los aretes, no fue fácil convencer a Viktor de hacerle los aretes por primera vez pero no había cosa a la que se negara si le dejaba ponerse meloso por una noche. Durante el camino aproveché para cerrar los ojos por un rato, si algo pasaba con History me despertaría y todo estaría bien, además estaba Viktor a mi lado que estaría más pendiente del camino que yo, era obvio al estar tan acostumbrado a volar de un lado al otro. Cuando estaba por dormir el teléfono vibró en mi bolsillo, lo saqué con algo de dificultad y leí el mensaje que me volvía a enviar Picchit; mi amigo había tratado de convencernos durante meses para dejar que History hiciera una sesión de fotos con nosotros a manera de propaganda, pero no pensaba que fuera una buena idea.

Al llegar al aeropuerto las cosas se pusieron como una auténtica locura, había reporteros y fans esperándonos allí y no dudaron en abalanzarse con sus cámaras hacia nosotros. History escondió su rostro en mi cuello, no le gustaba cuando las cámaras y micrófonos estaban demasiado cerca, le asustaba de alguna manera o simplemente le incomodaba, sería un misterio absoluto hasta que ella creciera. Unas chicas se nos acercaron, obviamente eran fans de Viktor, para pedirnos una foto que le dimos sin mucho problema, las chicas nos hicieron un cumplido acerca de lo linda que era History y se fueron felices. Viktor tuvo que ponerla en la porta bebés cuando hubo que hacer el check in y presentar la documentación, de ahí pasamos a nuestro lugar menos favorito y esperar ahí durante dos horas hasta que nos dieran la señal para abordar el vuelo. Las personas de cuando en cuando me hacían cumplidos por lo chula que era nuestra niña, yo sólo les daba una sonrisa algo cansada y miraba a Viktor para que supiera lo mucho que necesitaba dormir, hacer el papel de mamá era agotador. El único descanso que realmente apetecible fue cuando pudimos sentarnos a tomar un café con donas, era mejor que estar sentado en la sala de espera que era más aburrida y estresante que otra cosa, habíamos tapado a nuestra hija con su mantita favorita con la esperanza de que no volviera a coger un refriado tan horrible como hacía un mes. La historia de cómo fue el vuelo será para otra ocasión, pero podemos resumirla en algo cansado y largo, afortunadamente pude dormir gracias a Yurio, nos lo encontramos en el vuelo y no dudó wn pedir un rato al lado de su sobrina favorita.

Nos tomó un rato esperar el equipaje, pero cuando estuvo todo en nuestras manos y con un carrito para transportar las maletas más fácilmente, yo ya estaba deteniendo a History por las manos mientras ella daba un par de pasos e intentaba aprender a mantener el equilibrio por sí sola, nuestra pequeña niña estaba por empezar a caminar y ya no se quedaba quieta por ningún motivo. No tardé en caer en cuenta de lo difícil que era para Viktor aceptar el hecho de que nuestra History estaba comenzando a crecer más rápido de lo que creíamos, no quería ver a nuestra niña pequeña crecer y por ello estaba siendo esa versión sobreprotectora de sí mismo que hasta ahora había sido desconocida para mí. Para sorpresa de todos, Yurio también se había mostrado renuente a aceptar cualquier indicio de que su sobrina pudiera estar creciendo, desde el primer momento en que la tuvo en sus brazos se ablandó notablemente y le cogió un montón de afecto.

-¡Hey! ¿Qué haces, cerdo? — masculló Yurio al ver lo que hacía. Caminó en zancadas hasta nosotros y cogió a History para llevarla contra su pecho, ella rápidamente comenzó a balbucear animadamente al notar la cercanía de su tío favorito — Aún es muy joven para caminar, ¡deja de hacerla crecer tan rápido o voy a darte una paliza! — él suavizó su expresión molesta e irritada y se giró para darle un beso en la frente. Pude ver sus ojos brillar cuando History comenzó a balbucear y reírse al verlo, seguro que prestaba más atención a lo mona que se veía con el traje que le regaló que a los mismos balbuceos. Le arregló el gorrito, History se rió al acariciar su cabello rubio y eso hizo a Yurio mostrar una sonrisa de oreja a oreja – Tu padre es un idiota, ¿sabes?

Me reí a carcajadas por la actitud de Yurio, era de las pocas oportunidades que tenía para hacerlo sin que me diera una patada.

-No digas barbaridades frente a mi hija, es muy joven para escuchar esas palabras – le dije al recibir mis maletas. Yurio rodó los ojos y fue a por su maleta con nuestra hija en brazos, me daba tentación tomarle una foto y postearla para que las Yuri Angels la obtuvieran cuanto antes, pero algo me decía que no saldría bien parado.

-Yurio es un ejemplo perfecto de por qué deberíamos enviarla a una escuela sólo para niñas – comentó Viktor abrazándome.

-Ni me lo digas, cada vez que tu hija ve a Yurio se descontrola por completo – lo escuché reírse – Es toda una rebelde.

-Claro que lo es y me parece genial – lo miré – Me gusta más como es History, la había imaginado siendo una niña calmada y que nunca lloraba, de esas que al crecer serían demasiado tímidas y así.

-Siento que vamos a estar en serios problemas cuando comience a correr y hablar por todos lados – sonreí.

-Lo único que no voy a admitir serán chicos. Sé que mi hija es preciosa, sé que será la más guapa de su clase y sé que será un imán andante, pero no voy a permitirle nada hasta los veinte.

Jalé a Viktor de la chaqueta y lo besé.

-Relájate un poco, faltan años para eso.

Y pensar que los años se irían tan rápido...