By Viktor

Era demasiado temprano cuando la alarma del móvil sonó, hoy era mi turno para llevar a History a la escuela y probablemente una de mis mañanas más felices, pues la noche de ayer me había permitido divertirme un poco con Yuuri aprovechando que nuestro par de bebés habían ido al cine y regresado algo tarde para sólo tomar un plato de cereal y caer rendidos en la cama de Yurio. Probablemente costaría un poco de más trabajo tenerla lista a tiempo, pero nada que pudiera preocuparme.

Le di un beso a Yuuri antes de abandonar mi lugar a su lado y caminé hacia el baño para darme una ducha y después bajar a preparar el desayuno para mi niña. Puede que parezca extraño, pero mientras me duchaba pude recordar cuando History era una bebé y había que luchar para lograr darle un baño, era demasiado difícil porque no paraba de llorar y resistirse, así que al final tuvimos que comprar un patito de hule y hacer que Yurio ayudara con las orejas de gato que le habían regalado sus fans y que la pequeña de ese entonces adoraba. Salí de la ducha riendo entre dientes y me vestí para ir al cuarto del gato gruñón por mi hija, ambos estaban desperdigados en la cama en un sueño profundo, History se hallaba sobre el pecho Yurio mientras él roncaba y babeaba.

¿Qué significaba? Exacto. Tiempo de una foto perfecta de mis dos bebés.

Saqué mi teléfono y sin poder evitarlo les tomé una foto que posteé de inmediato, después me acerqué para despertar a mi hija. Ella opuso algo de resistencia, pero al final terminó levantándose de mal humor y se encaminó al baño a regañadientes sin siquiera darme un beso de buenos días, pero ya se le pasaría o eso esperaba. Para desayunar había preparado una porción de huevos con salchichas en forma de pulpo junto con zumo de manzana y una tostada con esa crema de chocolate que tanto le gustaba, Yuuri no siempre le dejaba comerla así que cuando me tocaba levantarme hacía una excepción y lo mismo hice al preparar su bento. No le mandaría solamente chuches, pero un par de cosillas para recargar su energía no estarían mal: un par de nuggets en forma de dinosaurio, su botella de agua, el cartón de leche de chocolate, un sándwich con mantequilla de maní y crema de avellanas, y un poco de futa sería suficiente por hoy. Arriba se escucharon las pisadas pesadas de mi hija, más tarde ella bajó con el gorro en su puño y una cara de sueño increíble, pero no podía faltar a la escuela y ella lo sabía perfectamente, así que debía de animarse con el desayuno o de lo contrario iba a comenzar.

-Buenos días, linda – la saludé cuando se sentó en la silla para aguardar el desayuno.

-Hola, papá – contestó monótonamente.

-Apresúrate con el desayuno o llegarás tarde – dije al servirle.

-Claro...

-¿Cuándo es tu festival escolar? Ya casi es temporada – History se encogió de hombros con apatía – Veo que no quieres hablar hoy, ¿puedo saber por qué?

-Tengo sueño, es muy temprano y es viernes.

-Ay cariño, cuando llegues de la escuela podrás dormir todo lo que quieras.

Ella no me respondió y supe que la conversación había muerto, pero era extraño porque mi hija no solía tener ese comportamiento. Vaya, claro que era perezosa de cierto modo y a veces se aburría como todo niño, pero jamás se había portado así de seria, no era su estilo y jamás duraba demasiado en ese estado. Nuestro camino a la escuela fue callado a pesar de que había puesto la lista de reproducción que tanto le gustaba, no quiso cantar ni hizo demasiadas preguntas, sólo miró por la ventana en silencio.

-Linda, hoy Yurio pasará a recogerte – le avsé cuando bajamos del auto.

-Está bien – contestó y me dio un beso en la mejilla – Adiós, papá,

-Da Svydania.

Fue justamente cuando comenzamos a cenar que pude confirmar que History tenía algo raro, nuestra niña no estaba actuando de la misma manera que siempre e incluso rechazo su postre al terminar su comida, ella se limitaba a mirarnos con irritación y sin decir nada. Su actitud sospechosa había encendido una alarma en nosotros, sabíamos que ella nos estaba ocultando algo y no duraría demasiado sin decírnoslo, conocía lo suficiente a mi hija como para asegurarlo. Yurio le había dado una mirada que no supimos descifrar, pero ella la evitaba a toda costa.

-¿Qué pasa, History? – Preguntó Yuuri – ¿Pasó algo en la escuela?

Ella negó con la cabeza, desviando su mirada grisácea hacia otro lado.

-Cierto, invitaron a History a una fiesta de cumpleaños el sábado – comentó Yurio. Lo miré esperando que continuara y él frunció el ceño en cambio – Un mocoso extraño, ya sabes, Oikawa.

Los ojos de mi hija brillaron con interés y emoción, pero no dijo nada y eso comenzaba a preocuparme.

-Un segundo... ¿el pequeño narcisista? – pregunté con interés.

-¡Viktor! – Me reprendió Yuuri – Tooru es un niño bueno, no sé por qué te empeñas en llamarlo así.

-¡Va tras mi bebita! – me quejé.

-Lo mismo dijiste del pobre Hinata.

-Ese enano puede saltar...

-Y de Tobio.

-Admite que su sonrisa da miedo.

-Ajá, ¿Qué hay de Yuu?

-Otro enano diabólico.

-También asustaste a Kenma y Kuroo.

-¿El par de gatitos? Aunque uno sea callado tiene cara de poder ser un pervertido de primera y el otro también tiene cara perversa.

-¡Ahora estás echándole bronca al pequeño Tooru! Sólo te falta...

-Si es Iwazumi ya me encargué de él.

Escuchamos el sonido de un fuerte quejido y nos giramos instintivamente para ver a Yurio que empuñaba una cuchara que ahora se encontraba dentro de la boca de History, nuestra hija lo miraba con una molestia impresionante y parecía al borde del llanto mientras Yurio sonreía malicioso. Cuando nuestra hija se molestaba hacía un gesto muy particular: fruncía el ceño ligeramente, alzaba una ceja y apretaba los labios en una línea recta, además de mirar fijamente como si intentara lanzarte los patines a la cara. Me volví hacia Yuuri para comprobar que él veía lo mismo que yo, él frunció el ceño extrañado y supe que nuestra conversación con respecto a las etiquetas tendría que esperar.

-¿History? – la llamé.

-Vamos, luibidit – sonrió Yurio – Sal de tu escondite y dile a Yuuri que necesitas ir al dentista porque tienes una carie, ¿puedes hacerlo?

Después de unos segundos más en los que el par se enfrascó en una guerra silenciosa de miradas, History terminó por cerrar los ojos y abrir la boca para que Yurio pudiera sacar la cuchara con postre.

-Estábamos en el descanso, Kageyama me ofreció un poco de los panecillos con chocolate de su bento y cuando lo mordí me dolió... – dijo sin mirarnos demasiado. Abrí la boca para hablar, pero Yuuri me puso una mano en el hombro para que la dejara continuar – No puedo masticar de ese lado... porque me duele.

Negué con la cabeza y le di una sonrisa.

-Haré una cita con dentista para mañana – dijo Yuuri.

-Bien – dijo en voz baja.

-Y después de eso no podrás comer dulces hasta que todo esté curado.

-Papi... esto es un asco.

Nuestra hija tenía una debilidad muy seria por los dulces, más exactamente por el pan dulce, así que esto podría considerarse como un martirio para ella porque debíamos de prohibírselo. Ya habíamos hablado con ella acerca de lo importante que era que se cepillara los dientes adecuadamente y que disminuyera un poco el consumo de tanta azúcar, pero estaba casi completamente seguro que lo había estado haciendo mal y aquí estaban las consecuencias, aunque ya tenía una idea de lo que pudo provocarle la carie, las cajas que había enviado Picchit desde Tailandia.

-Lo es – Yurio le besó la frente.

Recogimos la mesa y History subió para hacer su tarea, ella detestaba a más no poder las ciencias naturales y con tantas cosas que le dejaban se volvía loca.

-Deberíamos tomarnos una noche libre sin los niños – le susurré con coquetería.

-Me gusta la idea, pero alguien tiene que llevar a History a la fiesta de Tooru el viernes – contestó encogiéndose de hombros – Pero podríamos hacerlo después, puedo conformarme con una salida al cine.

-No, eso le quita lo sexy – Yuuri negó con la cabeza – ¡No entiendo cómo nuestra niña se junta con ese pequeño narcisista!

Él se rió y le di un beso rápido en los labios, era algo que me gustaba hacer cada vez que se me presentaba la oportunidad.

-Basta, es de sus mejores amigos – dijo – ¿Te gusta tanto ponerle etiquetas a los niños?

Iba a responderle cuando History salió corriendo detrás de Yurio con su mameluco de gato puesto, los dos se enfundaban en sus conjuntos gatunos cada vez que estaban dispuestos a holgazanear. Pude ver claramente como Yuuri sonreía al verlos correr por la casa, de verdad que eran lindos cuando se ponían en pose de hermanos, porque aunque Yurio lo negara él era como nuestro hijo y el hecho de que viviera con nosotros desde hace tanto lo confirmaba. Aunque History le gritaba "¡Traidor!", seguía riéndose en la persecución y no se había negado cuando él la había cargado para darle vueltas, esos dos se complementaban y esa relación que sólo entendían no hacía más que matarnos de ternura.

Hola, gente.

¡Perdonad por el spam de Haikyuu, pero no pude evitarlo! Comencé a verlo hace poco y me dejó flipando, pero prometo que no abusaré de eso o tal vez deje a esa bola de idiotas de lado, pero no se me ocurrían mejores amigos para History. Y también quería disculpar por el inmenso retraso y el capítulo cortísimo, de verdad que lo tenía pero quería hacerlo más largo y simplemente me bloqueé, pero espero que ya no pase porque voy a enloquecer.

También quería preguntaros algo, ¿les gustaría que el siguiente capítulo fuera desde el punto de vista de History o continuamos con los tres idiotas? Dejadme su respuesta.

Espero que les haya gustado el capítulo porque me divertí mucho escribiéndolo, no he leído casi nada en donde algún protagonista tenga algún problema y menos si son los niños de alguna shipp, ¡son perfectos! Así que pensé que sería una idea excelente darle un poco más de realismo al asunto.

Y ahora voy a contestar los reviews del capítulo pasado:

haneko-chan: ¡Qué lindo! Seguro que tu ahijada es una preciosura y sí, a nadie le dura el gusto con la tarea. Con eso de los roles de la parejita, bueno, no me gusta mucho que uno sea mamá y el otro papá porque se supone que si la niña es de ambos, ella debería tener claro que ambos van por igual. Y tus reviews también me enamoran, son bellísimos. Yurio, ese gato gruñón, también tiene su corazón sensible y no pude evitar ponerlo de esa manera.

Kumikoson4: Exacto, no es la niña maravilla así que tenía que aprender como todo niño normal en un lugar nuevo, le da un toque más realista, ¿no lo crees? Y qué bueno que te haya gustado su reacción, me la pensé demasiado para que fuera tierna y cómica a la misma vez. Hermoso tu review. Esta familia feliz y desordenada va a tener que aceptar que su pequeñita crece más rápido de lo que creen y eso significa que habrás más tonterías por delante.

Aly Zama: Ji ji... De verdad necesitaba ponerlos en esa fase, no me imaginaba a un Vitya que no se pusiera así de feliz al ver a las dos personas que más ama en un momento así, creo que fue natural. Saluditos.

Gracias por vuestros reviews, no me canso de leerlos.

Nos vemos el viernes.