Hora del receso; Hajime comía un bento de arroz con ensalada y un trozo de pan. Según Oikawa, sus almuerzos eran estilo masculino, muy propios de Iwaizumi. Por otra parte, el almuerzo del setter constituía de un emparedado ligero de pan de leche, y por separado más pan de leche. A donde iba tanto pan, solo su cuerpo lo sabe; ventajas del ejercicio. Y claro que, comerse su almuerzo en la hora del receso era lo que se supone debería hacer.
Pero no. Oikawa llevaba el receso entero sin callarse la boca. Y no solo el receso, durante los últimos días el único tema de conversación que aparentemente conocía era sobre su "estudiante". Su pequeño y muy adorable estudiante, que insistió tanto para que lo entrenara, y ya que Tooru es de un alma pura y caritativa -según sus propias palabras, obviamente- accedió. Su querido aprendiz, cuya forma de recibir el balón antes de ser adiestrado por "Oikawa el ser más habilidoso de la tierra", entre muy marcadas comillas, era absoluta y totalmente desastrosa.
- ¿Lo ves? Iwa-chan. Las grandiosidades que resultan de seguir mis consejos.
Hablaba y hablaba sin parar siquiera a tomar aire, a tal punto que Hajime dejó de escucharlo y ya solo se preguntaba en qué momento se pondría morado. Sabía que golpearlo no serviría de nada, porque ya lo había intentado, y además porque había dejado expuesto ya su increíble disposición para sobreponer al pequeño cabeza de camarón ante toda situación.
《Si tan solo se tomara el receso y comiera...》
Otro día, durante un entrenamiento, Kunimi pisó mal a la hora de rematar y acabó dándose de bruces contra el suelo. Todo el mundo fue directamente a ayudarlo, haciéndole las preguntas que comúnmente se hacían en esas circunstancias; "¿Puedes levantarte?, ¿Estas lastimado?, ¿Te encuentras bien?". Hasta que Oikawa apareció.
-Meh, está bien. Fue solo un golpecito. Mi estudiante se cayó casi igual el Miércoles pasado. Solo que él se cayó por uno de mis servicios y no rematando. Lo ayude a revisarse el tobillo después de eso, pero al final solamente le causó un pequeño moretón. No hubo nada de qué preocuparse; en realidad el dolor no le duró mucho. Aun así trato de controlarme respecto a los servicios, a pesar de que el insiste en que no contenga mi fuerza. Siempre que lo hago se enfada y me reclama. ¿Qué puedo decir? Es muy observador.
Oikawa fantaseaba sonriente con su estudiante, mientras, todo el equipo lo miraba con rostros inexpresivos.
《Puto Oikawa. -parecía decirle Kunimi con la mirada-. Creí que te caía bien.》
El equipo estaba lo que sigue de harto. "Ni siquiera es un entrenador de verdad" opinaban ellos. Era un alivio que sus habilidades en el volleyball volvieran, pero si el precio de recuperar a Oikawa-jugador-decente tendría que pagarse con saberse toda actualidad del número diez de Karasuno, algunos se morderían la lengua con tal de ganarse el campeonato.
A pesar de eso, varios eran los que fantaseaban con coserle un cierre a la boca de ese hablador. No precisamente por no callarse sobre el enano, pero aquella sería una buena excusa
Diez lentos y tediosos minutos de la hora del almuerzo pasaron. Comparados a los días que el chico de Karasuno invadía cada conversación, 10 minutos eran poca cosa. Hajime, más fatigado que después de cualquier partido, sopló aire y cambió de mano con que apoyarse sobre su mejilla.
-¿Y bien, cuándo comenzarán a salir oficialmente? -Preguntó Hajime de lo más normal.
-¿Eh? ¿Salir? -"Salí con él toda esta semana" estuvo a punto de decirle, pero fue antes de darse cuenta de que, no se referiría la clase de "salir" que usaría con él mismo, sino al "salir" que solía usar al referirse a una de sus fanáticas locas.- ... ¡¿EH?! ¡¿Te refieres a "ese" tipo de salir?! -exclamó casi sobre el rostro de Iwaizumi.
-Por supuesto. Tú mismo lo dejaste más que claro. Si no te has dado cuenta, llevas días hablando de ese chico Hinata como si fueras una niñita enamorada ¿Qué acaso no has notado lo cansado que tienes a todo el mundo de escuchar cada maldita cosa que tenga que ver con él?
Oikawa se congeló.
《Increíble. -Pensó Hajime. Después de días de escucharlo hablar sin parar, eso era, lo que hacía falta para cerrarle la boca-. Oikawa, gran idiota...》
-Iwa-chan ¿de qué hablas? -inquirió Oikawa hecho un lio-. ¿Yo?... Salir con...
-Justo como pensé; ni porque se trata de ti mismo te enteras de lo que has estado construyendo estas últimas semanas. -le expuso con su típico deje de reproche-. Solo mírate -Apuntó a Oikawa con la mano abierta.-, ni siquiera eres capaz de negarlo.
-¡Claro que soy capaz de negarlo! Yo...
Matsukawa y Hanamaki aparecieron como si de oler el aprieto en que se encontraba Oikawa se tratara.
-¿Cómo? ¿Oikawa ya se tiró al enano? -Fue lo primero que dijo Matsukawa.
-Según yo lo hizo hace dos semanas. -aportó Hanamaki.
-Pero si hace dos semanas es que comenzó a entrenarlo. -replicó Hajime.
-Pues no es mi culpa que aquí nuestro compañero sea un bollo caliente -se excusó Matsukawa.
-¡Chibi-chan y yo no estamos saliendo! -gritó Oikawa, lo que provocó una doble carcajada de parte de los dos chicos recién llegados y una risa ahogada por parte de Hajime.
-¿Chibi-chan? ¿Ya llegaron a la parte de ponerse apodos? -Matsukawa logró recuperar el aliento-. Eso es demasiado cursi. Me dan arcadas.
-¿Me están escuchando? Dije que Chi... Él y yo no somos pareja. Claro que no.
-Entonces estás tratando de confesártele ¿Quién lo diría? Oikawa, siendo tan popular entre las chicas, cambia de bando y ahora tiene problemas para mostrarle sus sentimientos a un chico. Pero no te preocupes, por el bien del equipo, nosotros te ayudaremos a conquistar a... Chibi-chan -rió Takahiro.
-¡Se equivocan! No intento conquistarlo; solamente estoy enseñándole a recibir.
Hanamaki y Matsukawa hicieron una mueca, como si les hubiera llegado la más desagradable de las imágenes a la mente.
-¡No nos interesa saber qué es lo que le haces a ese enano, maldito pervertido! -dijo Hanamaki, que instintivamente, levantó el brazo en posición de defensa.
-¡El balón! -aclaró Oikawa, sonrojado hasta las orejas-. ¡Lo ayudo a recibir el balón!
-Pero bien que te gustaría enseñarle a recibir otra cosa ¿eh? -insinuó Issei con una sonrisa perversa.- ¿A que sí? Oika-Daddy. -dijo mientras le toqueteaba el hombro con su codo y levantaba varias veces una de sus cejas.
Para ese momento, el bullicio provocado por los cuatro chicos del club de volleyball, ya había atraído la atención de todos los compañeros presentes en el salón. Y Tooru, quien ahora parecía un tomate, ya no podía más. Se levantó del asiento
-Oye ¿a dónde vas? -le preguntó Hajime, quien discretamente, disfrutaba de como Issei y Takahiro se burlaban de él.
-¡Me voy! -Oikawa era un simple estudiante de tercero saliéndose por la puerta de un salón de clases, pero solo él tenía el don para hacer lucir esa escena como una gran obra dramática.
-Hey vamos, solo bromeábamos... Con la verdad. -añadió Issei.
-¡Dije que me voy! Aclararé este asunto con Chi... Hinata ahora mismo, sin necesidad de ninguno de sus consejos. A decir verdad, ustedes no ayudaron en nada; lo único que hicieron fue husmear en mis asuntos personales para entretenerse, desgraciados. -se detuvo bajo la puerta-. No siento nada por ese sucio cuervo enemigo, y puedo demostrarlo.
Oikawa abandonó el salón, dejando a sus compañeros en silencio y confundidos. Hanamaki se volvió hacia Hajime y Matsukawa.
-¿Se va? Pero si aún quedan varias clases... Y el entrenamiento.
Volvió después de un rato.
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Pasaron algunos días sin que Hajime ni nadie supiera nada sobre el pequeño cuervo o su entrenamiento. Ya se enterarían después que Oikawa había evitado a toda costa encontrarse con Hinata durante aquel tiempo.
De alguna manera, Hajime se sentía culpable al respecto.
No es que lamentará haberle arruinado la conquista a Basurakawa, pero el pobre chico del Karasuno, debía estar consternado después de haberle cancelado el entrenamiento sin ninguna explicación, pensaba él.
《 Issei y Takahiro también tienen la culpa. Esos imbéciles no saben cuándo parar. Issei sobre todo. Bicho raro.》
No es ningún engaño la gran cantidad de faldas que es capaz de atraer Oikawa, lo verdaderamente increíble es la facilidad con que lo mandan a volar; él a ellas o ellas a él, da lo mismo, el resultado no varía, al igual que la causa: simple y puro volleyball. A veces el problema era el poco tiempo que tenían, otras, la falta de atención por parte de Oikawa, puesto que siempre estaba concentrado en el volleyball, claro.
Solo que, a diferencia de todas esas chicas, Hinata le daba una buena impresión. Era un hombre, sí, pero al ser también jugador de volley entendería que tuvieran que distanciarse por largos periodos de tiempo, ya que el también tendría la necesidad de hacerlo. Fue evidente para todo el mundo durante su último partido; ninguno está dispuesto a retroceder, la meta de ambos es mejorar a toda costa. Cualquier cosa por el bien del juego. Hajime se sorprendía a sí mismo al darse cuenta de que realmente consideraba algo así.
《Si realmente se les hubiera dado eso de salir como pareja, no sería tan malo... No, no. Oikawa es Oikawa, ya sabría el cómo echarse a perder el noviazgo, al igual que los mil anteriores... Demonios, no debí abrir la boca en primer lugar》
La idea le vino a la mente desde que Oikawa le contó su problema. Tal vez fuera que el idiota mismo no supiera lo que sentía, tratándose de alguien del mismo sexo. Pero decidió no decírselo en aquel momento dado la falta de verisimilitud que la idea le provocaba. De todas formas, cualquier cosa que podría pasar entre ellos ya no era posible. Lo hecho, hecho esta.
《Tal vez sea lo mejor. Como sea, más me vale olvidarme del asunto, o terminará desconcentrándome y seré un asco de jugador como Idiotakawa》
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Lunes por la noche. Oikawa regresaba a casa luego del entrenamiento. Su madre preparaba la cena, pero el de nuevo no tenía apetito, lo cual no le importó un carajo a la señora pues, así son las madres. Se preocupaba por la poca hambre de su hijo mientras este obstinado torcía la boca y se negaba a compartir la razón de su desinterés. Y con mucha razón, según él.
《Lo que sucede madre es que estoy en un dilema donde todo mi equipo piensa que soy gay y a mí la idea me parece factible. Jamás consideré la idea de estar enamorado de otro hombre, que por cierto no es nadie que conozcas. -Porque de seguro preguntaría por Hajime-, pero así está la cosa.》
El día en que decidió distanciarse de Hinata era Viernes, en ese momento era Lunes por la noche, así que, haciendo cuentas, ya iban transcurridos 4 días desde su último encuentro con Hinata. Y para acabarla, a este parecía no importarle pues durante todo ese tiempo no se había molestado en contactarse con él, lo cual tenía a Oikawa muy ofendido.
《Si le interesara, ya hubiera llamado desde el primer día en que no lo volví a citar para encontrarnos. -recordó lo que dijo frente a sus tres compañeros en aquel momento-. "Sucio cuervo enemigo". -Comenzaba a sentirse culpable por nombrarlo así. -Bueno, no tiene por qué enterarse... Eso sí lo vuelvo a ver antes del campeonato.》
Oikawa huyó de la perspicacia de su madre y se refugió en su habitación. Pasadas las horas, trató desesperadamente de dormirse, sin embargo, su cabeza decidió fastidiarlo un poco y volver a ametrallarlo con imágenes de tono anaranjado una vez más.
Enamorado de Hinata; tal vez sí lo consideró. Desde un principio sospechaba que aquella atracción por el peli-naranja no era común. Algo en su interior le decía que debía volver a encontrárselo. Pero su propósito no fue tan claro hasta que Hajime y los demás llegaron para restregárselo en la cara.
《No, no, no, no. -Sacudió su cabeza sobre la almohada-. Tengo un montón de chicas hermosas, desesperadas, ansiosas por que pruebe sus bentos, y sobre todo locas por mí, siguiéndome. ¿Enamorarme yo de un chico? Por favor. Ni siquiera es de mi mismo equipo, o instituto. Me dejé confundir por los comentarios de los idiotas de Iwa-chan y los otros dos, cuando sencillamente tuve un momento de bondad y accedí a ayudarlo. No por sentirme atraído, fue por lastima, eso es todo.》
Su celular vibró. Estiro el brazo hasta alcanzarlo y checó el nombre que aparecía en pantalla... Había recibido un mensaje de Hinata. Lo leyó, y dos simples palabras hicieron que El Gran rey cayera de su real cama.
